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sábado, 15 de junio de 2013

El criterio de Llull y el carácter de Reyes

El base y el pívot paralizan a un Barça obligado a ganar el cuarto partido para evitar que su rival se proclame campeón de la Liga ACB en el Palau (72-84)

Llull celebra una canasta - ACB 

Miró a la grada y bajó los brazos a cámara lenta. “Calma, calma” venía a decir Nicola Mirotic a un Palau al que se le acababa de atragantar su triple a poco menos de un minuto y otra canasta segundos antes –en zona mixta Wallace pediría perdón: “Me siento responsable por la defensa a Mirotic”–. La distancia, 70-80, fue ya inabordable para un Barça siempre a remolque de un Madrid liderado por un Sergi Llull (Maó, Menorca, 1987) que supo dominar el tempo del partido y frustrar al rival con puntos (12) y asistencias (5).

miércoles, 12 de junio de 2013

Navarro y Oleson recomponen al Barça

Los azulgrana remontan 14 puntos de desventaja ante el Madrid (71-72), igualan la serie y tienen ahora el factor pista a favor en la final de la Liga ACB

Mavrokefalidis, Oleson y Sada festejan el triunfo de su equipo - ACB Photo.

Tiene el Barça de Xavi Pascual más vidas que un gato, como ha demostrado tantas veces, ya sea la final de la Liga ACB del curso pasado, la serie de cuartos contra el Panathinaikos o en la misma ronda de la Copa del Rey. Repitió hazaña en el Palacio de los Deportes, donde el domingo había cedido once puntos y dos días después remontó los 14 que tenía de desventaja ante el Madrid con poco más de once minutos por jugarse con un parcial final de 16-31. Wallace supo aparecer con dos triples fundamentales, Mavrokefalidis siguió engañando a su ficha –parece que lleva toda la temporada con el equipo y no solo unos pocos partidos–, Navarro se estrujó y brilló sobre todo en el último cuarto con nueve de sus 19 puntos, Jasikevicius llenó de criterio al equipo y Oleson inició y concretó la remontada (71-72). Los azulgrana, preocupados por un Lorbek que fue hospitalizado después de un golpe en la cabeza que le había provocado pérdida de visión, igualan a un triunfo la final de la Liga ACB y tienen ahora el factor pista a favor. Esta vez volvió a haber una acción polémica al final, una posible personal de Ingles a Carroll en el último segundo, a la que poco o nada aludieron los protagonistas.

Hasta llegar hasta esa jugada dudosa –“no hemos visto falta (…) Joe Ingles coloca su tren superior muy vertical y consigue molestar el tiro de Carroll que  en su caida baja ostensiblemente los brazos y es él quien contacta con el cuerpo del alero azulgrana”, escribe Piti Hurtado en su blog– pasó de todo en un partido que se desarrolló como una montaña rusa para los dos equipos. Carroll falló esa última posesión después de hacerse con un rebote ofensivo tras otro error de un Sergio Rodríguez desconocido y sin su duende habitual. Oleson ya había puesto el marcador final con dos tiros libres y, ayudado por un triple salvador de Wallace, había rescatado a un Barça en la cuerda floja por los cinco puntos consecutivos -triplazo incluido- de Mirotic, punteado por el propio australiano (71-67 a 52'7s). Justo después, Mirotic se fue eliminado tras cometer dos infracciones.

Obtuso en ataque

Poco falló Oleson, un jugador frío en la pista. Por frío se entiende que cumple con frescura su cometido, que no es otro que ayudar, defender y seleccionar bien sus tiros. No se suele entretener en protestar y es un profesional intachable. El tirador de Alaska ha sabido convertirse en alguien fundamental sin tener tanto protagonismo como el que, por ejemplo, llegó a acumular en el Fuenlabrada. Oleson fue el primero en rescatar a su equipo, obtuso en su ataque en varias fases del partido como en la inicial, cuando Suárez disputó algunos de los pocos minutos que acumula en la final y entre su canasta y dos triples de Mirotic y Llull impulsaron al Madrid 8-0. Hasta 3m 51s tardaron en anotar los azulgrana, con una acción con la derecha de Ingles, protagonista de la jugada polémica final y al que Pascual reemplazó por Oleson, que con cinco puntos seguidos puso a su equipo por primera vez por delante (10-11 a los 9m 45s), continuando lo iniciado por Navarro.

La Bomba estaba sufriendo lo indecible con la defensa de Rudy, que cuajó un gran partido global (10 rebotes, siete faltas recibidas...) y discreto en anotación (11). Los locales también echaron en falta los puntos de Carroll, discontinuo y sin chispa o de Mirotic, lanzado al principio y al final del encuentro, pero que no acaba de pillarle el truco a la final para desconsuelo del Madrid, con el que ha sido nombrado MVP de la fase regular. Tampoco funcionó Llull, mucho tiempo en el banquillo por cargarse con dos personales en un suspiro, ambas a Navarro. El base menorquín fue reemplazado por Sergio Rodríguez, por primera vez en meses, un jugador sin tino (1/7, cuatro asistencias y dos pérdidas).

El fogonazo de Darden

Fue Darden el siguiente en darle la vuelta al partido con un fogonazo de los suyos. Le acompañaron Slaughter, hasta que las personales aconsejaron a Laso reservarle, y Begic, que se multiplicaba, (25-17 a los 15m 54s) tras un palmeo de Rudy. Hizo acto de presencia Lorbek -no jugó en la segunda parte por un golpe en la cabeza, se mareó y tenía problemas de visión- y volvió a aparecer Navarro, antes de que Reyes diese varios golpes sobre la mesa y al descanso se llegase con 36-26. Navarro se fue a los vestuarios muy enfadado por haber perdido la pelota en la última posesión. Lo que pretendía ser una asistencia a Tomic, otra vez discontinuo, resultó una castaña.

Rudy pondría más difíciles las cosas para el Barça (39-26 a los 21m 25s), un equipo tan capaz de meter de carrerilla once puntos en minuto y medio y bordar una defensa zonal 2-3, como de encajar justo después un parcial de 16-4, con el que Reyes igualaba la máxima ventaja del Madrid (55-41 a los 28m 47s). Un obstáculo mayúsculo que superó el Barça de la mano de Oleson y de Navarro, de Mavrokefalidis, Wallace y Jasikevicius, ante el discreto partido de Huertas y Sada. Este equipo tiene muchas vidas y mucho corazón.

MADRID 71 (10+26+19+16): Llull (8), Rudy (11), Suárez (2), Mirotic (10) y Begic (7) –quinteto inicial–; Draper (3), Reyes (13), Rodríguez (2), Carroll (4), Darden (7) y Slaughter (4). BARÇA 72 (11+15+20+26): Huertas (3), Navarro (19), Ingles (4), Wallace (6) y Tomic (8) -quinteto inicial-; Sada (2), Jasikevicius (0), Todorovic (2), Mavrokefalidis (8), Rabaseda (0), Oleson (14) y Lorbek (6). Eliminados: Reyes, Mirotic y Tomic.


martes, 4 de junio de 2013

La reacción de Darden y el punto final de Carroll

El Madrid remonta 13 puntos en Zaragoza (63-77) para alcanzar su segunda final consecutiva de Liga ACB

Darden bota el balón ante Stefansson - EFE.

Es un jornalero del baloncesto. Un tipo que se sacrifica al máximo en ataque y en defensa y anota con cierta facilidad por insistencia, por querer y saber estar ahí. Tremmell Darden (California, Estados Unidos, 1981) es consciente de que su papel en el Madrid, al que llegó en marzo procedente del Zalgiris con la carta de libertad y tras la lesión de Pocius, es ayudar a levantar la Liga ACB. Un torneo que conocía de su paso el curso pasado por Unicaja, entusiasmado de las actuaciones de Darden con el Nancy, al que había hecho campeón de Liga. Y Darden pretende poner su granito de arena para lograrlo con el equipo de Pablo Laso, que no gana el trofeo desde hace casi seis años. El estadounidense salió al rescate de un Madrid que hacía aguas por todos los sitios ante un CAI Zaragoza engrandecido por su defensa y la inusual precisión con los triples. Con el séptimo acierto de diez intentos -ya no anotarían más–, el conjunto de José Luis Abós se puso 35-22 (a los 16m 39s). Fue entonces cuando Darden replicó con once puntos en apenas dos minutos que, unidos a una canasta de Mirotic, dejaron el marcador en 37-35 al descanso. El propio Mirotic y Llull se pusieron las pilas, aunque los visitantes no decidieron el partido hasta el último cuarto, cuando Carroll se marcó ocho puntos consecutivos para sentenciar el acceso a la segunda final consecutiva de la Liga ACB tras vencer 63-77 al CAI Zaragoza.

Días antes de fichar por el club blanco, Darden había sido una tortura para el Madrid, al que anotó 20 puntos en el Top 16 de la Euroliga. Demostró que puede ser un jugador explosivo, como comprobó el CAI Zaragoza al final de la primera parte. Antes se había visto un primer cuarto (14-15) con dos equipos muy concentrados –no se vio la primera pérdida, de Rudy, hasta los seis minutos–, pero muy desacertados en los lanzamientos tiros: 4/16 en tiros de campo los locales y 6/18 los visitantes con 0/6 en triples. Begic se fue al banquillo rápido con dos personales, las mismas que acumuló su recambio, Slaughter, en 1m 4s. Entró Hettsheimeir ante su ex equipo y apenas aportó gran cosa. Reyes era el más destacado de nuevo en la pintura y Golubovic sobresalía en el CAI Zaragoza, que se escapó porque no fallaba nada más allá de 6'75, con Pablo Aguilar y Roll como grandes protagonistas. Darden rescataría al Madrid, hasta entonces nublado y que echaba en falta más puntos, por ejemplo, de Rudy, errático en el tiro (2/10) y dispuesto en otras facetas (8 rebotes y cinco asistencias y otras tantas recuperaciones).

La pareja Llull-Mirotic concretó la remontada del Madrid (41-42 a los 25m 12s) tras un triple del base, capaz de anotar ocho puntos consecutivos. Con 52-53 surgió el huracán Carroll, que emuló a su compañero y finiquitó el partido y el acceso de su equipo a su segundo final de la Liga ACB consecutiva. Su rival será el Barça, que domina 2-0 la serie de semifinales, o el Gran Canaria.


CAI ZARAGOZA 63 (14+23+13+13): Van Rossom (5), Roll (12), Rudez (8), Aguilar (10) y Golubovic (5) -quinteto inicial-, Llompart (7), Stefansson (5), Toppert, Jones (11), García, Marín y Fontet. MADRID 77 (15+20+18+24): Llull (10), Fernández (5), Suárez (2), Mirotic (18) y Begic (4) -quinteto inicial-, Rodríguez (3), Carroll (13), Draper, Darden (13), Slaughter (2), Reyes (7) y Hettsheimeir.     

domingo, 26 de mayo de 2013

De arrollado a rozar la remontada

El Barça, que llega a perder por 20 puntos, cae 90-89 ante un gran Bilbao Basket que fuerza el tercer partido en el Palau

Navarro y Roger Grimau, durante el partido - ACB Photo / A. Arrizabalaga.

Eterno capitán del Barça, Roger Grimau (Barcelona, 1978) es un jugador de equipo que se vacía en ataque y con mucha facilidad para penetrar y contraatacar. Tiene sus limitaciones, pero no se marca ningún límite para vaciarse en la pista y los azulgrana, en especial su amigo Navarro, no daban con el antídoto para pararle. Al ritmo de “!Roger! ¡Roger!”, Miribilla disfrutaba de los golpazos de su Bilbao Basket a un Barça descabezado. En el ecuador del segundo cuarto Grimau se fue al banquillo con 13 puntos y sustituido por la estrella del grupo, Vasileiadis, que entró para aportar siete puntos más para llegar al descanso (48-30, 50-30 a los 21m). Cualquiera diría que el tirador griego, autor de 13 puntos, llevaba más de un mes sin jugar un partido. Vasileiadis tenía tanta confianza y soltura como el Bilbao Basket, en contraste con un rival de hojalata que encadenaba un error más grave que el anterior, que cada vez se alejaba más del aro sin suerte (2/12 en triples en ese momento) y había perdido hasta once pelotas. Una golosina para un rival al que le encanta correr y que supo sostenerse ante la gran transformación del Barça en la segunda parte, cuando por fin tuvo bases, encontró a Navarro y continuó disfrutando de Tomic y Lorbek. Aunque le faltó una uña para remontar (90-89). Con seis tiros libres en los últimos 12 segundos Raül López cerró la victoria del Bilbao Basket, que forzó el tercer y último partido de cuartos de final en el Palau Blaugrana con un gran Hamilton y una gran fiabilidad desde la línea de personal (25/26).

Es difícil ver un partido con tantos errores y de tanto bulto como los que se dieron en Miribilla en un desenlace tan emocionante como temerario de ambos equipos. Hamilton y Hervelle no se entendieron y perdieron una pelota infantil y poco después, con 84-83 en el marcador, Todorovic tuvo la habilidad de birlarle la pelota a Vasileiadis y el poco acierto de fallar la canasta solo. O el tiro libre de Huertas que, con 88-86 a 5'6 segundos, quiso fallar a propósito el segundo tiro libre y... ¡no tocó ni aro! Raül López no fallaría sus dos tiros desde la línea de personal y el triple del propio Huertas, con el tiempo casi cumplido, solo sirvió para minimizar una derrota en un partido con dos versiones muy diferentes de los azulgrana.

Sin bases

El Barça acumuló muchos pecados. Empezó sin directores, con Sada y Huertas muy erráticos, y siendo bailado por la versatilidad de Mumbrú, la tenacidad de Grimau, la colocación de Samb y el talento de Vasileaidis. En menos de medio minuto, Zisis repartió dos asistencias, uno menos que el Barça en toda la primera parte. Solo Lorbek y Tomic se salvaban en los visitantes, que desde el principio habían facilitado las cosas al Bilbao Basket, que se procuraba contraataques y canastas fáciles.

A los azulgrana les hacía falta una renovación completa y Xavi Pascual necesitaba un rato para hablar a solas con sus jugadores, que no lograban seguir las consignas del entrenador. Todo cambió con un tapón de Abrines a Grimau. Una acción significativa del cambio de actitud de los visitantes, que no se descompusieron por las tres personales consecutivas y en menos de un minuto de Tomic. Navarro acertó con su sexta tentativa de triple, la primera piedra de un parcial de 0-14 hecho posible por Lorbek, Huertas y Mavrokefalidis (58-52 a los 28m 48s). Pero el Bilbao Basket se escapó de nuevo con Vasileiadis atento en los tiros libres (68-57 a 9m 01s), para sacar provecho de una personal discutible de Rabaseda y después con una técnica infantil de Jasikevicius.

El base lituano y Lorbek dieron un paso al frente junto a Tomic, pero ahí estaba de nuevo Grimau para coger un rebote fundamental, volver a anotar y con un triple de Zisis el Bilbao Basket respiraba otra vez (77-65 a 5m 56s). Navarro se multiplicó como Sada, Tomic parecía estar en todos los sitios y Hamilton y Mumbrú sostuvieron a un Bilbao Basket más certero en el baile de errores final.

BILBAO BASKET 90 (26+22+18+24): Zisis (5), Grimau (15), Mumbrú (15), Hervelle (6), Hamilton (19) –quinteto inicial–; Moerman (5), Vasileiadis (13), Raül López (8) y Samb (4). BARÇA 89 (15+15+25+34): Huertas (19), Navarro (19), Rabaseda (4), Wallace (2) y Tomic (12) –quinteto inicial–, Sada (7), Jasikevicius (2), Mavrokefalidis (4) y Lorbek (20). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Calatrava. Hamilton (Bilbao Basket) y Mavrokefalidis (Barcelona), eliminados por cinco faltas personales. Bilbao Arena, 6.917 espectadores.  

sábado, 29 de septiembre de 2012

La madurez de Griezmann

El extremo francés funde a un Athletic al que Iraizoz salva de una derrota más abultada (2-0)
Griezmann, en una acción del partido - Diario Vasco.

Se ha olvidado de dar titulares con el micrófono y de anunciar su simpatía por otros equipos como el Atlético. Ahora Antoine Griezmann (Maçon, 1991) se centra y concentra en jugar en la Real, por más que confesase hace unos días en la revista France Football que en su momento Pep Guardiola lo quiso para el Barça B y que en verano se rumorease que era pretendido por el Athletic, al que fundió con una actuación prodigiosa desdibujando a una defensa confundida y rescatada por un Gorka Iraizoz casi imbatible que evitó una derrota más abultada de primero (2-0).

Primero lo probó Griezmann con un tiro tan flojo como un soplido y después de un penalti no pitado de Íñigo Martínez a Aduritz exigió al límite en una falta a Gorka Iraizoz, de nuevo brillante ante un disparo duro y seco del extremo francés. El portero del Athletic volvió a replicar a un tiro desde fuera del área de Illarramendi. A la Real le falta el punto final, pues tenía la posesión y se sentía cómoda. Añoraba el gol, que celebraría por el talento de Griezmann, que a diferencia de otros tiempos declara que sólo piensa en jugar de txuri-urdin. El escurridizo jugador remató un centro de Agirretxe para adelantar a su equipo con su primer gol del curso. Bielsa buscó en Llorente, tristemente castigado por club y entrenador por pretender irse, al agitador, pero sería otro recién entrado, pero de la Real, Vela, quien sentenciaría el encuentro con un penalti que rozó Iraizoz. El portero había frustrado a Griezmann sacando una pierna magnífica y tuvo que lamentar en la misma jugada las manos de Amorebieta, expulsado por doble amonestación. Fue el lazo a un triunfo perseguido por la Real que no echó en falta a Bravo, lesionado. Zubikarai apenas tuvo trabajo en el segundo partido en Liga de su carrera con la Real.

REAL SOCIEDAD 2: Zubikarai; Estrada, Mikel González, Iñigo Martínez, De la Bella; Illarramendi (Cadamuro, m.81), Markel, Zurutuza (Chory Castro, m.73); Griezmann, Xabi Prieto y Agirretxe (Vela, m.68). ATHLETIC 0: Iraizoz; Castillo (Llorente, m.66), Amorebieta, Gurpegi, Iraola; Iturraspe (San José, m.54), De Marcos, Susaeta, Isma López (Ibai, m.60); Muniain y Aduriz. Árbitro: Clos Gómez (Aragón). Expulsó a Amorebieta en el minuto 70 por doble amonestación. También mostró tarjeta amarilla a Illarramendi, Gurpegui, Iturraspe, Susaeta. Goles: 1-0, m.62: Griezmann. 2-0, m.71: Vela, de penalti. Incidencias: 28.000 espectadores en un estadio Anoeta que no se llenó. Antes del encuentro una representación de deportistas olímpicos del territorio guipuzcoano hicieron el saque de honor.