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domingo, 30 de marzo de 2014

Los méritos de Marko Todorovic

Constante y trabajador, el ala-pívot montenegrino aprovecha sus minutos ante un Bilbao Basket desconcentrado 

Todorovic trata de avanzar ante Samb - Foto: EFE.
Tiene perfil de meritorio y se esmera al máximo en los contados minutos de los que dispone. Es el último en la rotación de pívots en una plantilla que cuenta con interiores muy diferentes. Tomic y Lorbek son los más versátiles, Dorsey, el más contundente, y Lampe, un talento cuando está concentrado, algo que sucede últimamente. El quinto en discordia, Marko Todorovic (Podgorica, Montenegro, 1992), es quizás el más batallador. Es el más joven de las torres azulgrana, aunque no por eso le falta ni decisión ni iniciativa. Ni

martes, 28 de mayo de 2013

La antorcha de Jasikevicius

El base lituano alumbra a un Barça impulsado por Lorbek y Sada que se enfrentará al Gran Canaria en semifinales tras eliminar a un meritorio Bilbao Basket (79-70)

Jasikevicius cambió el rumbo del partido - ACB Photo /À. Caparrós. 

No hay ni minutos ni estadísticas para los jugadores de verdad, jugadores que saben gestionar el tiempo a su antojo. Y no hay duda de que Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituana, 1976) lo hace: es un entrenador en pista que juega y hace jugar y que es capaz de cambiar estados de ánimo. Poco le importó al base lituano que antes de salir al Palau por un Juan Carlos Navarro que había cometido la tercera personal y estaba desquiciado otra vez por Roger Grimau acumulase 12 minutos en la serie, todos en el primer partido. Jasikevicius agitó y alumbró al Barça, contagió su seguridad a sus compañeros, Lorbek afinó su puntería y Sada sacó su genio. Los azulgrana supieron gestionar mejor el epílogo y con un parcial de 39-25 tras la entrada del base lituano ganaron por 79-70 a un gran Bilbao Basket y se enfrentarán en semifinales al Gran Canaria, que eliminó contra pronóstico al Baskonia en Vitoria (66-72). En la otra serie pendiente, otra sorpresa, el CAI Zaragoza a pesar de no contar con Norel, lesionado, venció a domicilio al Valencia Basket (77-83) y jugará contra el Madrid.

Con Jasikevicius en el banquillo, el Barça tuvo dos versiones muy diferentes, como había sucedido en el encuentro previo en Miribilla. Los azulgrana empezaron enchufados (15-10) bajo la batuta y los puntos de Huertas y la fiabilidad de Lorbek, que parece haber renacido en estos cuartos de final. Entre Moerman y sobre todo un Zisis desatado cambiaron el panorama al descanso (33-35). El Barça había pasado de ser un equipo convencido y meter 3/4 en triples a encadenar un 0/16. Grimau seguía haciendo de las suyas y Hamilton, con una bomba, ponía el 40-45 (a los 25m 23s).

El Barça tenía errores inmensos, como un saque de lateral de Rabaseda interceptado por Vasileiadis –a cero al descanso– y un saque de banda de Huertas, que también recogió el tirador griego. Lorbek acertó con un triple a tablero y Pascual sacó por primera vez a Jasikevicius, que provocó una falta en ataque de Zisis. Mavrokefalidis –entero en los instantes comprometidos– cometió otra, Huertas se quedó corto con un triple y Vasileiadis hizo justo lo contrario antes de participar en una pequeña gran competición desde 6'75 con Lorbek: dos aciertos del esloveno y tres del griego en un suspiro. 

Jasikevicius empató a 59 y entre Sada y Oleson completaron un parcial de 10-0 (64-56 a 6m 3s) que no descompuso a los visitantes, a pesar de echar en falta mayor aportación de Mumbrú. Su único triple (2/9 en tiros de campo) ajustó el encuentro (66-61), antes de que el propio Jasikevicius se marcase otro, Navarro anotase su única canasta en juego (1/7). Al Bilbao Basket se le hizo muy larga la serie y Sada acabó como un ciclón un partido que había cambiado por completo Jasikevicius. Por algo tiene cuatro Euroligas y un periodista de Israel dijo en su día, en su perillo en el Maccabi Tel Aviv: “Es un chico de oro. Cuando lo necesitas está ahí”.

BARÇA 79 (22+11+16+30): Huertas (7), Navarro (6), Rabaseda (2), Wallace (2), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Abrines (5), Jasikevicius (7), Mavrokefalidis (8), Oleson (3) y Lorbek (20). BILBAO BASKET 70 (17+18+15+20): Zisis (17), Grimau (9), Mumbrú (5), Hervelle (1), Hamilton (13) –quinteto inicial–; Moerman (10), López (2), Samb (2) y Vasileiadis (11).

domingo, 26 de mayo de 2013

De arrollado a rozar la remontada

El Barça, que llega a perder por 20 puntos, cae 90-89 ante un gran Bilbao Basket que fuerza el tercer partido en el Palau

Navarro y Roger Grimau, durante el partido - ACB Photo / A. Arrizabalaga.

Eterno capitán del Barça, Roger Grimau (Barcelona, 1978) es un jugador de equipo que se vacía en ataque y con mucha facilidad para penetrar y contraatacar. Tiene sus limitaciones, pero no se marca ningún límite para vaciarse en la pista y los azulgrana, en especial su amigo Navarro, no daban con el antídoto para pararle. Al ritmo de “!Roger! ¡Roger!”, Miribilla disfrutaba de los golpazos de su Bilbao Basket a un Barça descabezado. En el ecuador del segundo cuarto Grimau se fue al banquillo con 13 puntos y sustituido por la estrella del grupo, Vasileiadis, que entró para aportar siete puntos más para llegar al descanso (48-30, 50-30 a los 21m). Cualquiera diría que el tirador griego, autor de 13 puntos, llevaba más de un mes sin jugar un partido. Vasileiadis tenía tanta confianza y soltura como el Bilbao Basket, en contraste con un rival de hojalata que encadenaba un error más grave que el anterior, que cada vez se alejaba más del aro sin suerte (2/12 en triples en ese momento) y había perdido hasta once pelotas. Una golosina para un rival al que le encanta correr y que supo sostenerse ante la gran transformación del Barça en la segunda parte, cuando por fin tuvo bases, encontró a Navarro y continuó disfrutando de Tomic y Lorbek. Aunque le faltó una uña para remontar (90-89). Con seis tiros libres en los últimos 12 segundos Raül López cerró la victoria del Bilbao Basket, que forzó el tercer y último partido de cuartos de final en el Palau Blaugrana con un gran Hamilton y una gran fiabilidad desde la línea de personal (25/26).

Es difícil ver un partido con tantos errores y de tanto bulto como los que se dieron en Miribilla en un desenlace tan emocionante como temerario de ambos equipos. Hamilton y Hervelle no se entendieron y perdieron una pelota infantil y poco después, con 84-83 en el marcador, Todorovic tuvo la habilidad de birlarle la pelota a Vasileiadis y el poco acierto de fallar la canasta solo. O el tiro libre de Huertas que, con 88-86 a 5'6 segundos, quiso fallar a propósito el segundo tiro libre y... ¡no tocó ni aro! Raül López no fallaría sus dos tiros desde la línea de personal y el triple del propio Huertas, con el tiempo casi cumplido, solo sirvió para minimizar una derrota en un partido con dos versiones muy diferentes de los azulgrana.

Sin bases

El Barça acumuló muchos pecados. Empezó sin directores, con Sada y Huertas muy erráticos, y siendo bailado por la versatilidad de Mumbrú, la tenacidad de Grimau, la colocación de Samb y el talento de Vasileaidis. En menos de medio minuto, Zisis repartió dos asistencias, uno menos que el Barça en toda la primera parte. Solo Lorbek y Tomic se salvaban en los visitantes, que desde el principio habían facilitado las cosas al Bilbao Basket, que se procuraba contraataques y canastas fáciles.

A los azulgrana les hacía falta una renovación completa y Xavi Pascual necesitaba un rato para hablar a solas con sus jugadores, que no lograban seguir las consignas del entrenador. Todo cambió con un tapón de Abrines a Grimau. Una acción significativa del cambio de actitud de los visitantes, que no se descompusieron por las tres personales consecutivas y en menos de un minuto de Tomic. Navarro acertó con su sexta tentativa de triple, la primera piedra de un parcial de 0-14 hecho posible por Lorbek, Huertas y Mavrokefalidis (58-52 a los 28m 48s). Pero el Bilbao Basket se escapó de nuevo con Vasileiadis atento en los tiros libres (68-57 a 9m 01s), para sacar provecho de una personal discutible de Rabaseda y después con una técnica infantil de Jasikevicius.

El base lituano y Lorbek dieron un paso al frente junto a Tomic, pero ahí estaba de nuevo Grimau para coger un rebote fundamental, volver a anotar y con un triple de Zisis el Bilbao Basket respiraba otra vez (77-65 a 5m 56s). Navarro se multiplicó como Sada, Tomic parecía estar en todos los sitios y Hamilton y Mumbrú sostuvieron a un Bilbao Basket más certero en el baile de errores final.

BILBAO BASKET 90 (26+22+18+24): Zisis (5), Grimau (15), Mumbrú (15), Hervelle (6), Hamilton (19) –quinteto inicial–; Moerman (5), Vasileiadis (13), Raül López (8) y Samb (4). BARÇA 89 (15+15+25+34): Huertas (19), Navarro (19), Rabaseda (4), Wallace (2) y Tomic (12) –quinteto inicial–, Sada (7), Jasikevicius (2), Mavrokefalidis (4) y Lorbek (20). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Calatrava. Hamilton (Bilbao Basket) y Mavrokefalidis (Barcelona), eliminados por cinco faltas personales. Bilbao Arena, 6.917 espectadores.  

jueves, 23 de mayo de 2013

La química entre Tomic y Mavrokefalidis

La nueva pareja interior azulgrana brilla ante un Bilbao Basket sin brújula y minimizado por las bajas (88-62)

Tomic, en una acción del partido - ACB Photo / Àlex Caparrós.

Es el pilar sobre el que se ha sostenido el Barça durante casi toda la temporada, el que más rápido se adaptó de los nuevos refuerzos y el que más ha despuntado del grupo. Ante Tomic (Dubrovnik, Croacia, 1987) advirtió en su presentación que el juego del Barça de Xavi Pascual le beneficiaba más que el del Madrid de Pablo Laso y ha tratado por todos los medios de que su mensaje no se quedase en una observación de cortesía más para caer en gracia a su nueva afición. El pívot croata encontró acomodo en Barcelona después de que no le renovasen en la capital. Operación redonda para los azulgrana, que disfrutan de un Tomic escogido tanto en el quinteto ideal de la Euroliga y de la Liga ACB. El jugador recibió con rostro serio este último galardón antes de firmar una actuación bien completa (13 puntos, cinco rebotes y seis asistencias) ante un Bilbao Basket sin brújula y sometido desde el principio, en parte, por las bajas de Rakovic, Pilepic y Vasileiadis. Un caramelo para un inmenso Loukas Mavrokefalidis, llegado desde Rusia para suplir a Jawai para los playoffs de la Liga. El griego, que puede jugar de 4 y de 5 como destacó Pascual, tuvo química con Tomic y se sintió muy cómodo en la pista (16 puntos con 7/9 en tiros de campo) en la victoria local, concretada en 88-62. El Barça está a un triunfo de sellar su pase a semifinales.

Ni hubo partido ni tuvo rival el Barça en un Bilbao Basket debilitado que echó en falta a quienes no podían jugar y a la mayoría de los que jugaron. Raül López estuvo perdido, Zisis, tan errático como Hamilton y Mumbú, y solo Roger Grimau y Hervelle se salieron de ese guión desteñido. Entre ambos acumularon 31 puntos, la mitad de su equipo, vencido por adelantado tras el empate a 4 inicial por la electricidad de Huertas, la chispa de Oleson –lastrado por las personales–, la elegancia de un Lorbek renacido que casi todo lo hizo bien o la soltura de un Rabaseda que recuperaba una pelota y se marcaba un contraataque para machacar la pelota a una mano.

49-35 al descanso  

No tuvieron problemas los azulgrana porque Navarro no tuviese el día (1/5 en triples) ni lamentaron que Ingles se quedase a cero. Fueron los únicos en desentonar en un equipo que no se relajó pese a su gran superioridad: 49-35 al descanso y 61-41 (a los 23m 45s) tras el único triple de La Bomba. Los tiros desde más allá de 6'75 metros (7/24) y los tiros libres (7/14) fueron los únicos puntos negros de un Barça que cogió 39 rebotes por los 27 de su rival y que pese a tirar las mismas veces de dos (42) acertó once más, 30 por 19.

Nada más salir Mavrokefalidis asistió a Sada e hizo uno de los cinco mates de su nuevo equipo, capaz de repartir 21 asistencias ante un Bilbao Basket falto de fuerzas y de confianza. “Era muy difícil. A nuestra defensa le ha faltado energía”, advirtió Katsikaris. Y sobre todo poder frenar el poderío interior, liderado por Tomic y Mavrokefalidis, y rematado por Lorbek, Todorovic y Wallace. Entre los cinco sumaron 53 puntos en un encuentro sin chicha.

BARÇA 88 (27+22+19+20): Huertas (10), Oleson (7), Rabaseda (6), Wallace (7), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Navarro (4), Todorovic (5), Ingles (-), Mavrokefalidis (16), Lorbek (12). BILBAO BASKET 62 (15+20+11+16): Zisis (4), Grimau (14), Mumbrú (9), Hervelle (17) y Hamilton (9) –quinteto inicial–; Moerman (7), Sánchez (-), Raül López (-) y Samb (2).

domingo, 4 de marzo de 2012

El Barça vuelve a vencer al Bilbao Basket en Miribilla (65-72)

Ndong, Huertas, Navarro y Mickeal celebran el triunfo - ACB Photo.
Jugó el Barça uno de sus partidos más completos de la temporada, aunque le sobró el último cuarto. O concretamente los últimos ocho minutos, en los que encajó un parcial de 20-8 y llegó a ver rebajada su renta a seis puntos tras un triple del incombustible Vasileiadis a poco menos de medio minuto del final. Pero Mickeal no falló los dos tiros libres, Banic erró la acción siguiente y la victoria azulgrana quedó vista para sentencia. El conjunto de Xavi Pascual volvió a vencer por 65-72 en Miribilla, donde levantó la Liga ACB en junio y la Supercopa en octubre y continúa líder en solitario de la Liga con un triunfo de margen sobre el Madrid. 

Empezó fino, finísimo, el Barça con Ndong atento en el rebote y Sada corriendo que se las pelaba y viendo el aro y a sus compañeros. El base de Badalona, titular esta vez como Navarro -errático, sólo anotó una canasta en juego, tuvo un 0/6 en triple y 5/8 en tiros libres-, fue un ciclón  para suerte de su equipo que retorcía con facilidad a un Bilbao Basket con un Jackson excesivamente revolucionado que no tardó en irse, con dos personales, al banquillo. Ahí es donde se sentó Mumbrú un momento, hasta que le dijeron que tenía que irse. Es lo que tiene que hacer el jugador al que le pitan una descalificante como era  el caso de Mumbrú, que le recriminó al árbitro una personal a que le señaló sobre Lorbek, se ganó una técnica, siguió pidiendo explicaciones y fue invitado a abandonar la pista.

Vasileiadis, indefinible

Los azulgrana ya acumulaban un parcial de 0-11 ante de la salida obligada de Mumbrú y Lorbek Y Navarro anotaron cinco de los seis tiros libres correspondientes para cerrar el primer cuarto con 6-23 tras un parcial de 2-21. El Bilbao Basket tenía una valoración de -2. Todo le continuó saliendo a pedir de boca a los azulgrana, e incluso Wallace, tan irregular durante el curso, era capaz de anotar dos triples seguidos, mientras Vázquez se mostraba infalible bajo el aro y si los visitantes no alcanzaron los 20 puntos de ventaja antes del descanso (21-40 a los 16m 30s) fue por Vasileiadis. Un jugador indefinible, de carácter, inconformista. Un líder sin medias tintas.

Al tirador griego se le añadió su compatriota, Mavroeidis, que volvió a la pista tan entonado en la pintura como ingenuo en su forma de defender y tuvo que irse al banquillo cargado con dos personales. Grimau y Vasileiadis aportaban la garra al Bilbao Basket, golpeado de nuevo por la batería de pívots azulgrana: Wallace acertó con su tercer y último triple sobre la bocina del tercer cuarto (44-61), mientras Banic todavía no había lanzado ni una vez a canasta. Esperó a hacerlo al último minuto y no acertó en ninguno de sus dos intentos. Su equipo lo encontró a faltar y más un día en que D'or Fisher era baja.

Con un tiro libre de Rabaseda los azulgrana igualaron su máxima ventaja (45-64) a ocho minutos largos del final. Y a partir de ahí, como reconoció Xavi Pascual, concedieron “errores absurdos”, concesiones que buscó y supo aprovechar el Bilbao Basket con Raül López dirigiendo el cotarro y Vasileiadis espléndido. El tirador griego metió su primer triple a 26'6 segundos para ajustar el marcador (62-68). Grimau le hizo dos personales a Mickeal, esta última la quinta de equipo, y el estadounidense, impasible pese a su 1/7 en tiros de campo, no fallaría desde la personal. Banic se animó a lanzar por segunda vez, Perovic acertó con un tiro libres y Vasileiadis acertó con otro triple. Pero no había tiempo para mucho más y acabó venciendo el que tenía más fondo de armario y quien había dominado prácticamente todo el partido. 
 
BILBAO BASKET 65 (6+22+16+21): Jackson (12), Blums, Mumbrú, Hervelle (9) y Mavroeidis (8) -quinteto inicial-, Raül López (8), Vasileiadis (22), Grimau (6), Banic, Josh Fisher y Samb. BARÇA 72 (23+21+17+11): Sada (5), Navarro (7), Mickeal (6), Lorbek (15) y Ndong (2) -quinteto inicial-, Huertas (8), Ingles, Rabaseda (1), Wallace (11), Vázquez (12) y Perovic (5). Árbitres: Pérez Pizarro, Jiménez y Martínez Fernández.

jueves, 1 de marzo de 2012

Raül López hace historia para el Bilbao Basket en la Euroliga y frustra al Madrid


En el relato de Raül López (Vic, 1980) hay muchas certezas y algunas dudas, la principal es saber qué nivel hubiera alcanzado si las lesiones no hubieran entorpecido su periplo en la NBA. De aquellos años data un vídeo en el que el jugador define qué es un base. Lo cuenta mientras juguetea con el balón: “La visión de juego, el dribbling, el bote o como se quiera llamar y el tiro pienso que es algo bastante importante en el juego”. Y justo después se confiesa como un enamorado de poder practicar el baloncesto y de hacerlo en equipo. Un discurso que Raül López llevó a la práctica en el Martín Carpena, donde escribió un nuevo capítulo de oro en la historia del Bilbao Basket clasificándole para los cuartos de final de la Euroliga, donde se enfrentará al CSKA de Moscú. El base resultó capital en la victoria ante Unicaja por 55-59 con nueve puntos y cuatro tiros libres sin fallo en el epílogo. Una actuación que encumbró a su equipo y frustró al club por el que fichó tras su paso por los Jazz en la Liga estadounidense, un Madrid obligado a superar al Montepaschi Siena a domicilio por más de 23 puntos si los bilbaínos ganaban y que se quedó corto en el reto (90-102). Un nuevo fracaso en Europa de un conjunto blanco que no levanta el torneo desde 1995 en Zaragoza, aunque también es cierto que ningún equipo quedaba eliminado del Top 16 con un balance de cuatro triunfos y derrotas -exacto balance que los clasificados- desde 2005. Montepaschi, por su parte, jugará contra Olympiacos, mientras que el miércoles ya se habían decidido los otros dos cruces: Barça-Unics Kazan y Panathinaikos-Maccabi.

Tenía el Bilbao Basket la sartén por el mango tras ganarle el average al Madrid en Miribilla en la cuarta jornada del grupo y también tras un triunfo agónico, sobre la bocina y ante el Montepaschi, en la penúltima jornada, cuando Raül López anotó la canasta de la victoria. Otra instantánea impagable para un club que se ha hecho un hueco en Europa tras dejar por el camino a otros tres equipos españoles, Unicaja, el propio Madrid y Caja Laboral, al que eliminó en la última jornada de la primera fase y gracias al triunfo del Fenerbahçe contra el Cantú. Un guión de película para la temporada de debut en la máxima competición continental del club.

Regalo de cumpleaños

Un premio o un regalo por adelantado para un Bilbao Basket que el 7 de marzo soplará las 12 velas de su aniversario y que está creciendo a pasos agigantados. Fundado por gente que había mamado el baloncesto con el Patronato o con el Caja Bilbao el equipo subió a LEB -actual LEB Oro- en su segundo año de vida y a ACB en el cuarto. Y en 2008 dio un gran salto de calidad eliminando en cuartos de Copa del Rey -la competición a la que ha faltado este año, lastrado por un inicio horrible de tres triunfos y cinco derrotas- al Barça de Ivanovic, cesado días después por unas explosivas declaraciones. Los azulgrana se vengarían en cuartos de dicha Liga. Quién sabe si se cruzarán en la Final Four de Estambul. 

Katsikaris ha conseguido perpetrar un grupo sin egos, plural y ambicioso, aunque con bajones tan notables como sus remontadas. Así, en su versión más positiva, compareció el Bilbao Basket en el Martín Carpena, engrasado por un Jackson que anotó su dos primeros triples y con un Hervelle presente en todos los sitios (9-15 a los 6m 16s). El problema para los visitantes fue que sólo anotarían nueve puntos más hasta el descanso (22-24), en lo que estaba siendo un intercambio de errores inocentes, como si los dos equipos estuviesen dormidos y sin fuerzas. Varios problemas atesoraba Unicaja, que no podía contar con Valters por una amigdalitis con fiebre ni con Darden, por una fractura en la falange proximal y Garbajosa (rotura de fibras en el gemelo interno de la pierna izquierda). Freeland (lumbalgia) y Sinanovic (contractura dorsal) jugaron mermados.

Peric y Zoric

A pesar de que le sobrasen las malas noticias y de contar sus partidos por derrotas en el Top 16, los malagueños compitieron hasta el final especialmente gracias al concurso de Peric (19 puntos y siete rebotes) y Zoric (11 tantos y 11 capturas). Ambos aprovechaban las fisuras del Bilbao Basket en un partido en el que su compañero Abrines disponía de carta blanca (3/10).

Un triple de Jackson impulsó a los visitantes (26-36 a los 25m 03s) y Banic empezó a carburar como sabe con la entrada de Raül López, hasta entonces casi inédito y que una de las primeras cosas que hizo fue perder una pelota. La réplica del base fue repartir dos asistencias en un momento. Aunque lo mejor lo tenía reservado para el final, cuando sus compañeros, caso de Roger Grimau, Blums y Mavroeidis, acertaron con canastas tan difíciles como fundamentales. El 51-50 a 2m 16s tras la última acción de Peric fue la última ventaja de Unicaja. A partir de entonces todos los puntos visitantes llevarían el sello de Raül: un triple, una asistencia para Banic y cuatro tiros libres sin error para el  guionista de otro capítulo para el Bilbao Basket. La cruz, el Madrid de Laso, que en aquella derrota en Miribilla se dejó la clasificación.

UNICAJA 55 (16+6+14+19): Rowland (6), Abrines (7), Peric (19), Lima (4) y Zoric (11) -quinteto inicial-, Sinanovic (0), Rodríguez (0), Freeland (8) y Payne (0). BILBAO BASKET 59 (15+9+18+17): Jackson (10), Blums (5), Mumbrú (6), Hervelle (2), Mavroeidis (8)- quinteto inicial-, Banic (10), Vasiliadis (5), Grimau (4) y Raül López (9). Árbitros: Ziemblicki (POL), Taurino (ITA) y Vyklicky (CZE). Eliminaron por cinco faltas personales a Hervelle, minuto 40. Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de la segunda fase de la Euroliga disputado en el Palacio de los Deportes, José María Martín Carpena ante 3.000 espectadores.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Javi Rodríguez reparte y Montañez y Doellman se meriendan a un Bilbao Basket que sigue sin ganar fuera (81-73)

Hervelle y Doellman durante el partido -ACB Photo /J. Alberch.

Quién sabe dónde estuvo durante parte del partido el Bilbao Basket. Tardó más de un cuarto en arrancar en un Nou Congost que este curso sólo había visto victorias de su equipo y que disfrutó de la tercera en casa, la cuarta en total. Una recompensa bien merecida para el Assignia Manresa, solvente a pesar del achuchón final de Fisher y Vasileiadis. Un triple de Doellman, en su única canasta de la segunda parte después de meter 16 en la primera, y los tiros libres de Gladyr y del capitán Román Montañez (15 puntos) aseguraron el triunfo (81-73) para un Assignia Manresa muy bien dirigido, especialmente por Javi Rodríguez (siete asistencias, nueve rebotes y siete puntos), pero también por Álex Hernández y puntualmente por el propio Montañez.

La diferencia estuvo en la actitud y en las sensaciones. Al Bilbao Basket le costó una eternidad reconocerse, pues salió crispado, perdido desde una antideportiva de Mumbrú, y afectado y cansado todavía por la derrota contra el Bennet Cantú. Katsikaris apostó por un quinteto inicial alternativo, sin Jackson ni Banic y con Raül López y Hervelle, el asistente de la única canasta de su equipo en los primeros cinco minutos. Un alley oop de D'or Fisher, una instantánea tan estética como poco indicativa del inicio del encuentro, con un Bilbao Basket desacertado -Blums falló tres triples, su entrenador le cambió y jugó sólo medio minuto más para errar un cuarto- y desconcentrado ante un Assignia Manresa imparable, insaciable y omnipresente, tanto para aportar 12 puntos en un parcial a ritmo de monólogo local (22-4). Mientras que Román Montáñez también estaba siendo un buen sastre, pues le estaba haciendo un gran traje (ocho puntos) a un Bilbao Basket que buscaba su primera victoria como visitante en el inicio de una temporada histórica con su estreno en la Euroliga.

Primer cuarto, 29-9

Todo funcionaba en el Assignia Manresa y un joven como Álex Hernández, surgido de la cantera del Barça, se metía ante la cocina y se ponía a la altura del sustituido, Javi Rodríguez, más motivado que cualquier otro día porque en Bilbao llegó a estar sin ficha. Una sombra de sí mismo, un disparate en defensa y un manojo de nervios en ataque era el conjunto de Katsikaris, que perdió hasta 11 pelotas en un primer cuarto horrible (29-9), cerrado con un coast to coast de Hanga. Sólo Banic y D'or Fischer, pese a sus dos personales, se habían salvado del suspenso general. En el Assignia Manresa sólo desentonaba Landry, con camiseta con dorsal, el 21, pero sin nombre.

Katsikaris quiso cambiar el rumbo del encuentro con una zona 1-2-2 al comienzo del segundo cuarto y el experimento le funcionó algo hasta que Doellman volvió a explotar, mientras Mavroeidis iba recortando como podía la ventaja yendo a por sus rebotes y fabricándose jugadas de canasta más tiro adicional: hasta 13 puntos antes del descanso. Gracias a la labor del griego y sobre todo de la electricidad y la contribución ofensiva de Raül López para convertir un 34-13, la máxima renta del conjunto de Ponsarnau, en el 42-34 con el que concluyó la segunda parte.  

ASSIGNIA MANRESA 81(29+13+22+17): Javi Rodríguez (7), Montañez (15), Landry (8), Doellman (19) y Asselin (9) -quinteto inicial-, Achara (3), Gladyr (7), Oriola, Hanga (7), Hernández (6) y Palsson. BILBAO BASKET 73 (9+25+17+22): Raül López (4), Blums, Mumbrú (10), Hervelle y D'or Fischer (6) -quinteto inicial-, Jackson (4), Banic (10), Mavroeidis (15), Roger Grimau, Vasileiadis (14) y Fisher (10). Árbitros: José Ramón García Ortiz, Carlos Sánchez Montserrat y Miguel Ángel Pérez Niz. Sin eliminados. Incidencias: Partido de la sexta jornada de la liga ACB disputado en el Nou Congost ante 4.400 espectadores.  

domingo, 23 de octubre de 2011

Navarro se luce en el retorno con el Bilbao Basket de Grimau a un Palau que cumple 40 años

Grimau trata de superar a Navarro - EFE.
Con los nervios a flor de piel apareció Roger Grimau por el Palau con una camiseta que no era la azulgrana, que defendió ocho temporadas, cuatro como capitán. "Va a ser duro. No sé cómo voy a reaccionar", había dicho días antes. En el momento de la verdad intentó aguantar las lágrimas como pudo cuando su amigo Juan Carlos Navarro le obsequió con una camiseta con su número en el Barça, el 44, la frase "Roger sempre capità" y repleto de firmas. Grimau le dio un abrazo, se llevó el regalo enmarcado al banquillo. Ahí, más recogido, lloró. Su grandeza va más allá del deporte, como demostró con el partido concluido, con su discurso sincero: "Por primera vez en mi carrera jugar me ha costado mucho. Pido disculpas a la gente de Bilbao porque no he podido jugar como quería". Entre otras cosas, porque le tocó defender a Navarro -"da igual como le defiendas, si él está bien"-, imparable con 27 puntos en la victoria ante el Bizkaia Bilbao Basket por 91-72, el día del 40º aniversario del Palau y de la entrega a Xavi Pascual (en su partido 150 en Liga ACB, 121 victorias) de su tercer Trofeo AEEB-Díaz Miguel al mejor entrenador del curso pasado. De nuevo La Bomba como referente de ataque azulgrana en un inicio en el que el equipo había jugado más para sus pívots y el nuevo capitán tiraba menos. 

"En Sevilla (por la derrota ante el Cajasol) sobre todo en la primera parte no jugamos nada bien. [Esta vez] en el tercer cuarto y el último cuarto no nos hemos relajado", dijo Navarro con toda la razón. Los azulgrana no atendieron al claro tanteo al descanso (52-36) y nunca vieron reducida su renta a menos de 12 puntos. Siempre surgió Navarro,  MVP de la cuarta jornada y partícipe con cinco puntos del parcial inicial de 18-5 en menos de seis minutos. Entonces Erazem Lorbek ya llevaba seis de sus 19 puntos: el ala-pívot esloveno está en un momento más que dulce e incluso repartió cuatro asistencias. En el Barça todos miran hacia todos: no hay ni egoísmos ni reivindicaciones individuales. Para caso, el de Perovic, muy suelto y atento pese a la inactividad. El pívot croata jugó un rato en Euroliga y fue dado de alta por primera vez en esta Liga por la ausencia de CJ Wallace, con permiso del club para viajar a Estados Unidos, donde hace unas horas murió su padres, Charles, su primer entrenador y que le hacía jugar de base. 

D'or Fischer

De 3 juega Mickeal, recuperado definitivamente para la causa, como pudo demostrar con su lucha, con ocho rebotes, cuatro de ellos ofensivos. Él también fue una tortura para Grimau, nervioso al principio fallando una canasta y perdiendo una pelota que se le escapó de las manos. Su amigo Navarro no desaprovechó el regalo en un equipo con tantas rotaciones que ambos entrenadores acabaron el primer cuarto con un quinteto completamente renovado. Así, el Bilbao Basket había mejorado sus prestaciones bajo la dirección de Raúl López, sin un Jackson Menor y un D'or Fischer empequeñecido. El ex jugador del Madrid fue el máximo anotador de los visitantes con 13 puntos, pero más de la mitad los logró en el último período, incluido un triple sobre al bocina. 

A Fotis Katsikaris le resultó imposible parar a los azulgrana, pro mucho que puntualmente ordenase la defensa zonal, pues el Barça martilleaba por todos los lados: con Huertas anotando también tiros forzados, Vázquez machacando y Lorbek y Navarro, a lo suyo. A los azulgrana sumaban por todos los sitios, mientras al Bilabo Basket le costaba mucho más anotar en un día gris de Mumbrú y con aportaciones discontinuas de Fischer, Hampl o Banic. En el día del emotivo retorno de Grimau al Palau brilló Navarro y José Manuel Calderón, que se entrena con el Barça B, lo pudo disfrutar en la grada como espectador. 

BARÇA 91 (24+28+16+23): Sada (4), Navarro (27), Eidson (2), Lorbek (19) y Ndong (4) -quinteto inicial-, Huertas (3), Perovic (12), Mickeal (10), Rabaseda (-), Vázquez (7) e Ingles (3). BIZKAIA BILBAO BASKET 72 (14+22+14+22): Jackson (4), Blum (1), Mumbrú (5), Banic (10) y D'or Fischer (13) -cinco inicial-, Raúl López (5), Grimau (6), Hampl (8), Vasileiadis (7), Stevic (6), Fisher (7), Árbitros: Daniel Herrezuelo, Benjamin Jiménez y Martín Fernández. Sin eliminados. Incidencias: partido de la cuarta jornada de la Liga ACB disputado en el Palau Blaugrana ante 5.274 espectadores.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Oleson y San Emeterio frustran a un anfitrión encomiable (88-93)

Oleson bota la pelota ante D'or Fischer - EFE.

En poco más de dos años pasó de jugar en la LEB Oro con el Rosalía a llegar al Madrid tras convertirse en el jugador revelación de la Liga en su periplo por Fuenlabrada. Brad Oleson (Anchorage, EE UU, 1983) era un anotador nato que se se arrugada ante nada, pero que se quedó traspuesto después de la llegada a la capital de Ettore Messina. El italiano dijo que no le quería y Oleson se fue a Vitoria en la operación de traspaso de Prigioni. El estadounidense ha pasado dos cursos muy discretos en el Caja Laboral, con alguna lesión de por medio, y no excesiva confianza de Dusko Ivanovic. Pero en su primer partido de verdad de la tercera temporada advirtió lo que puede llegar a ser con 23 puntos y 6/7 en triples. La mejor faceta de su equipo (14/22, 63%), el gran aval para vencer al anfitrión, Bizkaia Bilbao Basket por 88-93, y alzancar la final de la Supercopa ACB. El conjunto de Fotis Katsikaris es un equipo ejemplar, pues es capaz de revolverse ante cualquier adversidad y esta vez estuvo cerca de remontar una semifinal en que tuvo 24 puntos de desventaja y se puso a tres con un Grimau entusiasta y batallador como siempre. San Emeterio (18 tantos) aseguró el triunfo para el Caja Laboral, que espera rival en la finalísima del torneo. Saldrá del vencedor del encuentro entre Barça y Madrid.

Resultó una película de emociones fuertes con dos equipos que dieron lo peor y lo mejor de sí mismos. Así que cuando unos estaban al borde de la perfección, caso del Caja Laboral al inicio con 13 aciertos de 17 intentos y un Oleson ya con once puntos, el anfitrión estaba más que perdido con Mumbrú en el banquillo con tres personal, la segunda por una falta y la tercera por protestar. San Meterio machacaba y Seraphin, que también ha aprovechado el cierre de la temporal para llegar a España, se hinchaba a puntos fáciles. También irrumpió igual de acertado Dorsey, para hacer posible que el Caja Laboral doblase a su rival (20-40 a los 13m 49). Llegado de Alicante, el joven base francés Heurtel era el director de orquesta.

El Bizkaia Bilbao Basket había tenido la solidez de un barco de papel entre olas, había sido acribillado por todas partes, pero se repuso desde la defensa y el contraataque. Ahí estaba Jackson para regarle una asistencia de espaldas a Banic o D'Or Fischer para rebajar a once la diferencia (31-42). El problema es que surgió de nuevo Oleson para meter su cuarto triple en otras tantas tentativas y la reacción se quedó en amagó. Incluso con dos triples seguidos de Heurtel el conjunto de Ivanovic se escapó de 24. Un obstáculo casi insalvable para cualquier equipo, pero no para el de Katsikaris, reactivado por Mumbrú, Banic y Grimau, por más que Ribas cuajase un partido excelente. Los locales se pusieron hasta tres veces a nueve puntos y dos veces a siete. Después a cinco y a tres gracias al incombustible Grimau, eliminado por faltas a diez segundos. Roger ya es todo un ídolo en su nueva casa. Es un jugador que se hace querer y que dignifica el baloncesto. Encaja con la filosofía de un Bizkaia Bilbao Basket que le faltó poco para remontar y le sobraron dos rivales tan grandes como San Emeterio y sobre todo Oleson.   
BIZKAIA BILABO BASKET 88 (18+19+17+34): Jackson (15), Blums (9), Mumbrú (13), Banic (16) y D'or Fischer (12) -quinteto inicial-; Fisher (3), Grimau (12), Vasileiadis (8), Kakiouzis y Mavroeidis. CAJA LABORAL 93 (32+21+16+24): Heurtel (8), Oleson (23), San Emeterio (18), Teletovic (7) y Milko Bjelica (4) -quinteto inicial-; Prigioni, Ribas (14), Nemanja Bjelica (3), Seraphin (13) y Dorsey (3). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Jiménez. Eliminados por faltas Vasileiadis (min.40) y Grimau (min.40). Incidencias: primer partido de semifinales de la Supercopa 2011, disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante un total de 8.230 espectadores.

martes, 14 de junio de 2011

Sada rema y Navarro remata en un Barça que completa el triplete ACB ante el Bizkaia Bilbao

Navarro y Grimau levantan la copa de la Liga ACB -EFE.
Definir aquello que te apasiona, lo que te pone la piel de gallina no resulta nada sencillo. Da la sensación que uno se queda corto en el discurso, que quizás exagera o que utiliza demasiados gestos y onomatopeyas. Víctor Sada (Badalona, 1984) es un apasionado del baloncesto, herencia de su padre, que también fue base del Barça, de sus hermanos mayores y un fuerte vínculo con su pareja. "Es un trabajo que me encanta, vivo por el baloncesto", relata Sada, que disfruta en cada acción y a veces parece más un superhéroe sin capa. Suple la diferencia de altura con los pívots con muelles en las piernas y desquicia a quien defiende. Es incansable y uno de sus objetivos es ver "sonreírles". Con su entrega, Sada dignifica el deporte y es todo un ejemplo para un equipo ejemplar como el Barça de Xavi Pascual, que en su primera oportunidad para ganar la Liga no falló, venciendo por 55-64 ante un Bizkaia Bilbao Basket fundido con un parcial de 4-14. Juan Carlos Navarro aportó un dos más uno en ese tanteo. La Bomba había explotado en el instante adecuado del partido anotando el primer triple de los azulgrana, después de los diez fallos precedentes. La puntería de Navarro fue clave y por eso se llevó el MVP de la final, el segundo de su carrera, con lo que igualó a Arbydas Sabonis. Un  reconocimiento individual que bien pudo recaer en Sada (seis puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias), fundamental en las eliminatorias por el título que el Barça ha saldado sin ninguna derrota. Todo para ganar la 16ª Liga del club y completar el triplete ACB tras la Supercopa y la Copa. Sólo la Euroliga se le ha resistido a los azulgrana.

El Bizkaia Bilbao tenía "la ilusión" de regresar al Palau para jugar un quinto partido. Lo dijo el capitán Paco Vázquez segundos antes de que el Barça levantase el trofeo. Un momento compartido por los capitanes Grimau y Navarro. En la instantánea, como sucedió después en el vestuario, no faltó la camiseta con el 32 y el apellido del gran ausente, Mickeal, que lucha por recuperarse de un tromboembolismo pulmonar. La baja del estadounidense es uno de los grandes contratiempos que ha tenido Pascual, que no ha podido contar con su plantilla al completo. Por eso el técnico cree que éste es su título "más importante, el más difícil". Entre las dificultades entra también el irregular curso de Ricky Rubio, que jugó seguramente su último partido con el Barça, antes de irse a la NBA. Al base sólo le faltaba un título de clubs, la Liga. Ya lo tiene.

Gran inicio de Mumbrú

No se lo puso nada sencillo el Bizkaia Bilbao a los azulgrana. Conmovidos por el apoyo de su público, el conjunto de Katsikaris resultó un rival a la altura de las circunstancias y puso en jaque al Barça. Para empezar, con una puesta en escena destacable, llevándose el primer cuarto por 19-12 y con un Mumbrú omnipresente, tan certero para acumular nueve puntos de ese parcial como para cargarse con dos personales. Miribilla no estuvo nada de acuerdo con el criterio arbitral y pitó especialmente a Navarro, al que invitó en repetidas ocasiones a pasar por el teatro. La Bomba fue quien rompió una nefasta racha de su equipo con los triples y con la aportación de Ndong y de Ingles, muy notable, capaz de meter canastas inverorísimes: 29-30 al descanso.

La virtud del Barça es que sabe encontrar casi siempre lo que le falta, que si no aparece un jugador surge otro y que pule los errores, y afila la puntería sobre la marcha. Así que empezó el tercer cuarto con tres triples sin fallo. El último de Navarro y el primero de Lorbek, fundamental y oportuno, en las dosis adecuadas, en estos playoffs (33-41 a los 22m 55s). Más inestable ha sido el anotador del medio, Anderson, incapaz de aparcar sin personales infantiles, que han minimizado su contribución anotador. Cometido en el que se echó en falta en los dos partidos anteriores a Jackson, que anotó seis puntos consecutivos y relanzó al Bizkaia Bilbao, que con Fisher y Banic se puso un punto por delante a 7m 58s (51-50).

Dio el paso el Barça y se paralizó el rival, condicionado por su inferioridad en el rebote (29 por 43): el Bizkaia Bilbao perdió tino y fiabilidad. Mumbrú ya no era infalible y Vázquez le rebañaba una canasta, mientras Ingles anotaba desde el suelo. Hervelle no completaba un dos más uno y Navarro doblaba la pelota para Lorbek, que no perdonaba. La final estaba ya sentenciada. "Esto no es fácil de hacer", reconoció Navarro: "Hemos dado el tipo, hemos tenido mucha cabeza". Palabras de La Bomba, que recibió un día después un par de regalos por su 31º aniversario: su sexta Liga ACB y su segundo MVP de la final. Un premio que bien mereció alguien que se preocupa por la felicidad de sus compañeros. Un currante como Sada, que se ha ganado un puesto en el Eurobásket.     

BIZKAIA BILBAO BASKET 55 (19+10+18+8): Jackson (8), Blums (5), Mumbrú (14), Hervelle (8) y Mavroeidis –quinteto inicial–; Warren (4), Vasileiadis (5), Fischer (5) y Banic (6). BARÇA 64 (12+18+18+16): Sada (6), Navarro (16), Anderson (10), Lorbek (7) y Perovic (2) –quinteto inicial–, Ricky Rubio, Lakovic, Ingles (6), Grimau (2), Morris (2), Vázquez (4) y Ndong (9). Árbitros: Arteaga, Pérez Pizarro y Conde. Sin eliminados.

sábado, 11 de junio de 2011

Lorbek y Navarro rescatan al Barça ante un Bizkaia Bilbao persistente (74-67)

Navarro celebra eufórico el triple decisivo ante Vasileiadis - ACB Photo.
Reconoce que últimamente no se está sintiendo "del todo cómodo" tirando, pero que independientemente de sus porcentajes no deja de intentarlo. "Sigo igual", dice Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980), relajado, con un polo azul y los brazos cruzados. Hace algo más de un cuarto de hora La Bomba aparcó su falta de acierto (4/13, esta vez) para marcarse un triple sensacional desde 8 metros, a un minuto y ante Vasileiadis, principal reclamo de un Bilbao Basket Basket persistente hasta el final. Navarro anotó siete puntos en el tramo final como Lorbek, contribución fundamental para que los azulgrana volviesen a ganar (74-67) y estén a un triunfo de ser campeones de la Liga ACB. Pudo ser el último partido en el Palau de Ricky antes de su presumible marcha a la NBA.

El triplazo de Navarro acabó por tranquilizar a un Barça muy exigido por un Bizkaia Bilbao en un duelo de alto voltaje, el "más duro a nivel de contactos" de cuantos ha dirigido Pascual en su etapa como entrenador azulgrana: "casi todas las acciones eran punibles". Un encuentro dramático sentenciado con una jugada al alcance de pocos. "Si Juan Carlos tiene que meter ese canastón que ha metido para ganarnos, estamos contentos. Contentos no, pero... perdemos bien", razonó Katsikaris, más satisfecho con su equipo que en el partido anterior, pues los visitantes cargaron mucho mejor el rebote (40 por 36 del Barça) y sus altibajos no fueron tan irreparables.

Sada, maravilloso

Navarro comenzó efectivo un encuentro al que a ambos equipos les costó entrar: pesaban más las defensas que la puntería y Sada, maravilloso en estos playoffs y durante parte de la temporada -"él nos ha guiado por el buen camino", le elogió Pascual-, era capaz de frustrar a un pívot como Mavroeidis o de colocarle un tapón a Vasileiadis, muy acelerado nada más salir, con muchas prisas: lanzó un triple y se fue corriendo de espaldas mientras veía la trayectoria. El griego falló y pidió insistentemente la pelota para lanzar de nuevo e intentó un alley-hoop no buscado por el lanzador. El tiempo de Vasileiadis llegaría después, en el último cuarto, cuando anotó 12 de sus 15 puntos y encadenó dos triples seguidos. En ambas ocasiones encontró respuesta en Lorbek, poco relevante hasta entonces y oportuno en esos instantes decisivos, como Navarro.  

Quienes nunca encontraron su momento y rindieron muy por debajo de sus posibilidades fueron Jackson (0/3), anulado por Sada otra vez, y Banic (1/5, tres puntos), que tuvo sus más y sus menos con Morris en la pista y en el túnel de vestuarios una vez acabó el partido. Blums fue quien más insistó y sostuvo a su equipo al principio junto con Hervelle. Al descanso casi se calcó el resultado del primer partido de la final (43-31 entonces, 40-31 en esta ocasión). Los azulgrana encadenaron tres triples, Ingles se movió como una culebra y Vázquez se gustó machacando. El Barça era más pillo y Morris hizo una asistencia larga para Ricky nada más anotar Mumbrú un tiro libre (la suerte prohibida para el Bizkaia Bilbao en la primera parte, 7/14). Una jugada clásica del grupo de Pascual. 

La gran diferencia con el partido anterior fue que el Barça nunca tuvo ventajas tan salvajes (la máxima, 52-38 a los 27m 46s). Y la coincidencia, que los visitantes lo bordaron otra vez en el tramo final y fueron rebajando la distancia hasta los cuatro puntos con Vasileiadis espléndido y complicando las cosas mucho a un Barça rescatado por Lorbek y Navarro, que abrió los brazos de alivio y rabia tras su triple. Una jugada que bien resume las dificultades que tuvieron los azulgrana para volver a vencer a un Bilbao Basket persistente y orgulloso. "Este equipo tiene gasolina y mucha fe", sentenció Katiskaris. 
   
BARÇA 74 (14+26+14+20): Sada (5), Navarro (20), Anderson (9), Lorbek (9) y Perovic (1) -quinteto-, Grimau (2), Ricky Rubio (3), Ndong (2), Morris (3), Lakovic (2), Vázquez (8) e Ingles (10). BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (11+20+9+27): Jakson, Warren, Mumbrú (12), Hervelle (8) y Mavroeidis (6) -quinteto inicial- Blums (15), Vasileiadis (15), Fischer (8), Banic (3) y Paco Vázquez. Árbitros: Martín Bertrán, García Ortíz y García González. Eliminaron por cinco faltas personales a Grimau (min.36).

jueves, 9 de junio de 2011

Lorbek dirige el monólogo ante un Bizkaia Bilbao con respuesta tardía (74-64)

Ricky recupera una pelota ante Fischer -EFE.
El primer día de un profesor es decisivo para todo un curso: de su comparecencia, de cómo se muestre y qué transmita a los alumnos durante esos primeros minutos dependerá su relación con ellos. Un buen docente es el que motiva a todos, tanto a los que pretenden aprender como a los que persiguen sólo aprobar, a los silenciosos como a los más ruidosos. No entiende de perfiles, sino de personas. El Barça de Xavi Pascual no se fija en el currículum de sus rivales, sino que se presenta como un grupo insaciable independientemente de a quién tenga como opositor. Los azulgrana tienen un plantel tan completo y coral que no depende únicamentre de solistas. Su mejor jugador esta vez fue Erazem Lorbek (Ljubljana, Eslovenia, 1984), más fresco y certero en los últimos coletazos del curso que durante los meses anteriores. Lorbek, con 24 puntos y siete rebotes, dirigió con maestría el monólogo azulgrana ante un Bizkaia Bilbao Basket indeciso y superado, pero siempre ambicioso, tanto para rebajar considerablemente una desventaja que rondó los 30 hasta el 74-64. El Barça se adelantó 1-0 en la final de la Liga ACB. El segundo partido será este sábado (Teledeporte, 18:15 horas).   

Defendido hasta el límite Navarro, Lorbek volvió fue la principal referencia del ataque azulgrana con puntos muy repartidos y sólo Ricky a cero. El pívot esloveno está asumiendo mucha responsabilidad en estos playoffs: las tres primeras jugadas las acabó él y once de los tantos del parcial inicial de 22-7 (a los 7m 55) llevaron su firma. Al Bizkaia Bilbao le costó encontrarse en la pista ante un rival que no le perdonaba ni el más mínimo despiste y que al descanso (43-31) sólo contabilizaba una pérdida por seis recuperaciones y acabó con 43 rebotes por 31 de su rival.

Respuestas disuasorias

Empequeñecido Jackson ante el agobio de Ricky y Sada, al Bilbao Basket le costó más de cinco minutos anotar su segunda canasta, obra de Mumbú, obligado en algunos momentos del encuentro a jugar de 4, porque hace semanas que Sonseca está de baja. Por contra, el Barça tiene una mina en la pintura, por más que ninguno de sus pívots haya tenido una temporada regular. Sobresalió Lorbek, acompañado de Perovic, más suelto desde hace un tiempo, o Ndong, al que ya no se le escapan balones de las manos y que le colocó un gorro a Vasileiadis, la misma jugada que Ricky a Warren. Un par de respuestas disuadorias para frustrar el amago de remontada de los visitantes, que entre el final del tercer cuarto, donde llegaron a perder por 28 puntos (64-38 a los 29m 20s), y el ecuador del último rebajaron 16 tantos la diferencia en menos de seis minutos.

La reacción final dice mucho del grupo de Katsikaris, que a pesar de que las cosas salgan mal no desconecta, y también mucho del de Pascual, que supo responder con temple y contundencia, con Lorbek de por medio, claro: "Hemos metido muchos tiros ante un rival muy fuerte". El Barça había querido -y logró casi siempre- marcar el territorio, como hacen los profesores que se dan a respetar. Los azulgrana arrollaban a su rival desde el máximo respeto por el público -por fin el Palau respondió a una cita señalada, se rozó el lleno, quizás por el anuncio de recorte a las secciones o por la llamada de la plantilla, o por ambas cosas-, pero también por la filosofía del equipo y la trayectoria de los visitantes, grandes animadores estos últimos días en un torneo del que se cuestiona su formato, al presidente y varios equipos las pasan canutas para subsistir. El último caso en conocerse, el del Meridiano Alicante. La tercera parte de los clubs ACB está... en concurso de acreedores. 

Defiende Katsikaris que la hazaña del Bilbao Basket es una buena noticia para la competición. Lo es para el deporte y un ejemplo de gestión de recursos. Un reflejo de un equipo batallador desconocido prácticamente siempre ante un Barça con Navarro fallón (4/13) y Grimau acumulando canastas de mérito, pero sobre todo fue de la persistencia, como la que tiene Sada o de Lakovic, al que Pascual mandó al banquillo después de obsesionarse tirando un par de triples cuando tenía otras opciones más claras a su alrededor. Un lapsus de un equipo casi perfecto hasta el final del tercer cuarto que apenas dejó correr y gustarse al Bilbao Basket, más discreto por la reducida aportación de los principales artistas, como Mumbrú, Banic y Jackson. Entres los tres y Vasileiadis no alcanzaron la cifra de Lorbek, el mejor del Barça, el primer azulgrana en alcanzar los 24 puntos en una final de la Liga desde que Bodiroga lo hiciese en el segundo partido de la final de 2004 ante el Estudiantes, ahora molesto por la salida (o sobre todo por la manera que se ha producido) de Jasen.

BARÇA 74 (26+17+21+9): Sada (2), Navarro (9), Perovic (5), Lorbek (24) y Anderson (9) -quinteto inicial-, Ricky Rubio, Lakovic (2), Fran Vázquez (2), Ingles (3), Ndong (9), Morris (1) y Grimau (8). BIZKAIA BILBAO BASKET 64 (12+19+9+24): Jackson (7), Mavroeidis (5), Mumbrú (5), Hervelle (8) y Blums (5) -quinteto inicial-, Warren (12), Fisher (6), Paco Vázquez (3), Banic (6) y Vasileiadis (7). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Juan Luis Redondo y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

jueves, 2 de junio de 2011

Jackson certifica el fracaso del Madrid y la proeza de un Bizkaia Bilbao finalista (80-72)

Los jugadores del Bizkaia Bilbao Basket mantean a Katsikaris -EFE.
Confiesa que lo que más le cuesta en una pista de baloncesto es contenerse. Contenerse en los dos sentidos: no le es fácil rebajar su ímpetu ni dejar de correr. Aaron Jackson (Hartford, EE UU, 1986) es un cohete sin motor y un líder sin egos que sonríe a la mínima oportunidad y se mueve con fiabilidad en las situaciones más comprometidas. Tanto como para resolver un partido y, por extensión, una eliminatoria entera después de que Blums y Mumbrú encadenasen dos triples para empatar a 64 a seis minutos largos. Ahí surgió Jackson para continuar haciéndole un traje al Madrid con penetraciones, descaro y puntos, con 8 de los 17 que aportó, la mitad del parcial definitivo de 16-6, con una canasta soberbia a aro pasado de Hervelle, una segunda opción surrealista de Mumbrú o una canasta que se salió para acabar entrando de Banic. Todos los que estaban en pista aportaron su granito de arena para que el Bizkaia Bilbao Basket hiciese historia venciendo a un rival tan opulento como el Madrid por 81-72 y llevarse el cruce de semifinales con 3-1 y llegar a la final superando el factor pista en contra. Jackson certificó el enésimo proyecto fallido del Madrid, que no gana título alguno desde la temporada 2006-2007, cuando logró la ULEB Cup y la ACB ante el Barça, el rival del Bizkaia Bilbao en su primera final de la Liga. El conjunto bilbaíno es el segundo en la historia del torneo en llegar a la final tras acabar en sexta posición. El otro en conseguirlo fue el TDK Manresa, que en 1998 también eliminó en semifinales al Madrid y fue campeón ante el Baskonia.

Una misma frase utilizó Mumbrú para empezar y también para acabar la eliminacoria: "Hay que controlar la euforia". La pronunció después de eliminar al Power Electronics Valencia, en la previa del primer partido ante el Madrid y la repetió después de eliminar al conjunto de Molin. Esa reacción ante lo que ha ido conseguiendo es parte de la clave de un éxito, como reconoció el emocionado director de este ilusionante proyecto, Katsikaris, que destacó que los jugadores experimentados han sabido aconsejar a los más inexpertos. Y se acordó de la dura derrota en semifinales de la Eurocup del curso pasado ante el Alba Berlín en Vitoria: "Teníamos 4.000 aficionados llorando. Tenía eso clavado, tenía que devolver eso". El griego tragó saliva, en una imagen impagable de un equipo humilde grandioso y detallista, como Vasileaidis, que se paseó con la camiseta del Athletic de Toquero, El Lehendakari. Jackson se puso la de Aitor Ocio: el estadounidense ha conseguido lo imposible, llenar el hueco dejado en el club por un emblema como Javi Salgado.

Los desaprovechados

Se equivocaría la dirección deportiva del Madrid se cambiase de nuevo muchas piezas otra vez. No necesita demasiados retoques para mejorar, pero sí que necesita que sean de total confianza del entrenador y sobre todo -siga o no siga Molin, que eso está por ver- que sean utilizados. Es una aberración que Vidal haya jugado únicamente 180 segundos en los playoffs y que Velickovic sumase tres minutos y 27 segundos en la serie contra el Bizkaia Bilbao. Seguro que Obradovic le sacará máximo al serbio si acaba fichándolo para el Panathinaikos. Molin le utilizó menos de medio minuto en el partido decisivo y para dar descanso a Tomic, el más entero de un Madrid que cambió de actitud, pero al que le faltó puntería y seguridad. Los visitantes se despidieron con tres triples muy mal lanzados de Llull, Prigioni y de Tucker, este último muy largo, desproporcionado. Como sla temporada del tirador en Madrid.     

El Madrid mejoró la horrible imagen oferecida en el tercer partido. Se puso las pilas en el rebote y eso, los puntos interiores y algunas acciones de sus exteriores le permitieron competir ante un conjunto local inferior en currículum, pero superior en la pista y más hambriento de hacer cosas grandes. Los visitantes al menos impidieron al principio que el Bizkaia Bilbao pudiese correr, es lo que tiene hacerse con el rebote propio o ajeno, que se tiene más poder sobre el ritmo del partido. Así que Tomic se relamió en un inicio de los que suele protagonizar: impecable, preciso y pragmático para adelantar a su equipo 2-9 con siete puntos a los tres minutos. Los locales encontraron la solución a su primer problema con el catedrático de la noche, Jackson, que anotó y desgastó como quiso a Prigioni para empatar a 13. Reyes (1/6) acumulaba más personales (dos) que puntos (ninguno) y Llull empezaba a carburar. Pero el Madrid pegó el acelerón con Sergio Rodríguez, que proporcionó velocidad y confianza al ataque visitante, doblando balones, pero sobre todo definiendo él mismo. Ha habido que esperar todo un curso para ver al mejor Rodríguez, notable en momentos muy puntuales, irregular casi siempre.

Fischer, válido

A la hora de la verdad, en los momentos más peliagudos del partido, Molin puso a Prigioni y Llull y no utilizó a Rodríguez. Seguramente perdió chispa, pero ganó en defensa. Desaparecido Reyes y mal utilizado Begic, Fischer fue el único pívot válido del Madrid en el Bilbao Arena. El ex jugador del Maccabi (12 puntos y cinco rebotes) estuvo fino, aunque no le acompañasen sus compañeros. Intentaron que completase cuatro veces en alley hoop y Fichser sólo lo logró una, la única ocasión que el balón le llegó en condiciones: de momentos los jugadores no tienen la habilidad de Boomer para alargar su cuerpo. 

Antes de ser espectador de banquillo Rodríguez puso picante al Madrid mordiendo a Fisher. Suárez aparecía a cuentagotas y Reyes tuvo que desaparecer obligado al banquillo por su tercera personal en el ecuador del segundo cuarto. "¿Por qué? ¿Por qué?", le preguntaba, contrariado, al árbitro. Molin apostó por Prigioni y Llull y el Madrid volvió a dar otro impulso, en este caso para ponerse con su mayor renta (32-39 a los 17m 58s). Mumbrú y sobre todo Mavroeidis rescataron antes del descanso e impulsaron a los locales en el inicio del tercer cuarto con un parcial de 16-5. Jackson era el faro del Bizkaia Bilbao y el Madrid se encomendó a Fisher y a Llull para remontar. Incluso Tucker se marcó un triple, su única canasta, y otro tiro de tres de Suárez y una contra de Llull pusieron el 56-62 a 8m 45s. 

Banic y dos triples de Blums y Mumbrú consecutivos (los locales llevaban uno hasta ese momentos) recuperaron al Bizkaia Bilbao, engrandecido por la reacción de una plantilla comprometida y liderado por Jackson. En la grada reza una pancarta: "Aaron Rules". Él y su equipo han impuesto su ley. "Estos jugadores que tengo nunca bajan los brazos", recalcó Katsikaris. "Esto no se acaba aquí. ¿Por qué no? El equipo tiene confianza y vamos a intentarlo", cerró Mumbrú, presente en los dos últimos éxitos del Madrid como jugador y uno de los artífices del enésimo fracaso blanco como rival.  

BIZKAIA BILBAO BASKET 80 (19+19+16+26): Jackson (17), Blums (5), Mumbrú (15), Banic (12) y Mavroeidis (8) -quinteto inicial-; Fisher (4), Warren (6), Vasileiadis (7) y Hervelle (6). MADRID 72 (20+21+14+17): Prigioni (8), Llull (13), Suárez (7), Reyes (6) y Tomic (17) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (6), Tucker (3), Mirotic, Fischer (12), Begic y Velickovic. Árbitros: Martín Bertrán, Hierrezuelo y Conde. 

domingo, 29 de mayo de 2011

Vasileiadis frustra la remontada de un Madrid ridículo hasta el descanso (66-71)

Hervelle y Reyes luchan por un rebote -EFE.
Le gustan los peinados peculiares y le atraen los momentos calientes del partido. Vasileiadis no se esconde nunca. Le excita la responsabilidad y le sobra confianza en sí mismo, tanta como para meter seis tiros libres sin fallo en el último minuto con la Caja Mágica pitándole sin descanso. El tirador griego fue el último protagonista de una victoria colectiva del Bizkaia Bilbao Basket ante el Madrid (66-71) a domicilio que supone que la serie de semifinales se traslade a Euskadi con empate a uno y el conjunto de Katsikaris pase a tener el factor cancha a favor. Los blancos estuvieron nefastos durante gran parte del partido ante un rival que supo sobreponerse a un tercer cuarto en el que tardaron casi seis minutos en anotar la primera canasta. Fue, claro, de Vasileiadis.

Difícilmente puede jugar peor el Madrid que como lo hizo en la primera parte, cuando permitió a su rival jugar como más le conviene y no tuvo ni actitud ni cierta dignidad. Sin rebote, sin sangre ni competitividad los locales fueron un triste juguete ante un Bizkaia Bilbao Basket jovial, generoso en defensa (9 recuperaciones por 10 pérdidas) y muy rápido en ataque. Los visitantes repetían una y otra vez penetraciones sencillas, canastas en segunda opción. El faro era el director, Jackson, espléndido entonces y los actores de reparto eran Banic, Vasileiadis y Hervelle. La diferencia de puntería y de criterio (del bueno) era tan grande que al descanso se llegó con 25-44 y con un Madrid deprimido desde el 8-8 inicial y con Llull negado.

Mumbrú y Hervelle

Con la misma facilidad que se había diluido reaccionó el Madrid nada más volver de los vestuarios. Apareció fogoso y desatado para desmoralizar a un Bizkaia Bilbao Basket que llegó a encajar un parcial de 18-2 en el tercer cuarto (43-46 a los 27m 27s). Mumbrú y Hervelle, dos ex madridistas, salieron al rescate de los visitantes, que aguantaron como pudieron la réplica de los locales, más agresivos en defensa y más pragmáticos en ataque con Suárez y Tucker como principales reclamos.

Estaba a punto de remontar el Madrid y sorprendía que Llull -el único junto a Tomic en meter más de dos canastas en la primera parte- no hubiese aportado punto alguno en dicha reacción. Pero en cuanto apareció el base resultó un torbellino, como suele pasar. Llull se marcó un dos más uno y un par de entradas en medio minuto, y dos tiros libres de Tomic pusieron al Madrid por delante (59-58 a 5m 06s).

Parecía que iba a ser la enésima remontada del conjunto de Molin, que contaba con Llull desatado. No fue así. "Hemos sido más fríos en el tramo final", describía,con cierto, Mumbrú, clave como Vasileiadis para que su equipo se volviese a poner por delante y ya no volviese a ceder, en una baile continuo de tiros libres. Llull pudo forzar la prórroga, pero falló un triple, Más certero estuvo al final Vasileiadis para empatar a serie. Para quien no haya visto el partido será una sorpresa. Para el espectador, un premio merecido.

MADRID 66 (14+11+20+21): Prigioni (6), Llull (20), Carlos Suárez (7), Reyes (5) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Fischer ( 4), Tucker (6), Sergio Rodríguez (1), Mirotic (5) y Begic (2). BIZKAIA BILBAO BASKET 71 (19+25+6+21): Jackson (13), Blums (3), Mumbrú (13), Mavroeidis (6), Hervelle (8) -quinteto inicial-, Banic (10), Vasileiadis (11), Vázquez (0), Warren (2) y Fisher (5).Árbitros: Martín Bertrán, Perea y Cortés.