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jueves, 1 de marzo de 2012

Raül López hace historia para el Bilbao Basket en la Euroliga y frustra al Madrid


En el relato de Raül López (Vic, 1980) hay muchas certezas y algunas dudas, la principal es saber qué nivel hubiera alcanzado si las lesiones no hubieran entorpecido su periplo en la NBA. De aquellos años data un vídeo en el que el jugador define qué es un base. Lo cuenta mientras juguetea con el balón: “La visión de juego, el dribbling, el bote o como se quiera llamar y el tiro pienso que es algo bastante importante en el juego”. Y justo después se confiesa como un enamorado de poder practicar el baloncesto y de hacerlo en equipo. Un discurso que Raül López llevó a la práctica en el Martín Carpena, donde escribió un nuevo capítulo de oro en la historia del Bilbao Basket clasificándole para los cuartos de final de la Euroliga, donde se enfrentará al CSKA de Moscú. El base resultó capital en la victoria ante Unicaja por 55-59 con nueve puntos y cuatro tiros libres sin fallo en el epílogo. Una actuación que encumbró a su equipo y frustró al club por el que fichó tras su paso por los Jazz en la Liga estadounidense, un Madrid obligado a superar al Montepaschi Siena a domicilio por más de 23 puntos si los bilbaínos ganaban y que se quedó corto en el reto (90-102). Un nuevo fracaso en Europa de un conjunto blanco que no levanta el torneo desde 1995 en Zaragoza, aunque también es cierto que ningún equipo quedaba eliminado del Top 16 con un balance de cuatro triunfos y derrotas -exacto balance que los clasificados- desde 2005. Montepaschi, por su parte, jugará contra Olympiacos, mientras que el miércoles ya se habían decidido los otros dos cruces: Barça-Unics Kazan y Panathinaikos-Maccabi.

Tenía el Bilbao Basket la sartén por el mango tras ganarle el average al Madrid en Miribilla en la cuarta jornada del grupo y también tras un triunfo agónico, sobre la bocina y ante el Montepaschi, en la penúltima jornada, cuando Raül López anotó la canasta de la victoria. Otra instantánea impagable para un club que se ha hecho un hueco en Europa tras dejar por el camino a otros tres equipos españoles, Unicaja, el propio Madrid y Caja Laboral, al que eliminó en la última jornada de la primera fase y gracias al triunfo del Fenerbahçe contra el Cantú. Un guión de película para la temporada de debut en la máxima competición continental del club.

Regalo de cumpleaños

Un premio o un regalo por adelantado para un Bilbao Basket que el 7 de marzo soplará las 12 velas de su aniversario y que está creciendo a pasos agigantados. Fundado por gente que había mamado el baloncesto con el Patronato o con el Caja Bilbao el equipo subió a LEB -actual LEB Oro- en su segundo año de vida y a ACB en el cuarto. Y en 2008 dio un gran salto de calidad eliminando en cuartos de Copa del Rey -la competición a la que ha faltado este año, lastrado por un inicio horrible de tres triunfos y cinco derrotas- al Barça de Ivanovic, cesado días después por unas explosivas declaraciones. Los azulgrana se vengarían en cuartos de dicha Liga. Quién sabe si se cruzarán en la Final Four de Estambul. 

Katsikaris ha conseguido perpetrar un grupo sin egos, plural y ambicioso, aunque con bajones tan notables como sus remontadas. Así, en su versión más positiva, compareció el Bilbao Basket en el Martín Carpena, engrasado por un Jackson que anotó su dos primeros triples y con un Hervelle presente en todos los sitios (9-15 a los 6m 16s). El problema para los visitantes fue que sólo anotarían nueve puntos más hasta el descanso (22-24), en lo que estaba siendo un intercambio de errores inocentes, como si los dos equipos estuviesen dormidos y sin fuerzas. Varios problemas atesoraba Unicaja, que no podía contar con Valters por una amigdalitis con fiebre ni con Darden, por una fractura en la falange proximal y Garbajosa (rotura de fibras en el gemelo interno de la pierna izquierda). Freeland (lumbalgia) y Sinanovic (contractura dorsal) jugaron mermados.

Peric y Zoric

A pesar de que le sobrasen las malas noticias y de contar sus partidos por derrotas en el Top 16, los malagueños compitieron hasta el final especialmente gracias al concurso de Peric (19 puntos y siete rebotes) y Zoric (11 tantos y 11 capturas). Ambos aprovechaban las fisuras del Bilbao Basket en un partido en el que su compañero Abrines disponía de carta blanca (3/10).

Un triple de Jackson impulsó a los visitantes (26-36 a los 25m 03s) y Banic empezó a carburar como sabe con la entrada de Raül López, hasta entonces casi inédito y que una de las primeras cosas que hizo fue perder una pelota. La réplica del base fue repartir dos asistencias en un momento. Aunque lo mejor lo tenía reservado para el final, cuando sus compañeros, caso de Roger Grimau, Blums y Mavroeidis, acertaron con canastas tan difíciles como fundamentales. El 51-50 a 2m 16s tras la última acción de Peric fue la última ventaja de Unicaja. A partir de entonces todos los puntos visitantes llevarían el sello de Raül: un triple, una asistencia para Banic y cuatro tiros libres sin error para el  guionista de otro capítulo para el Bilbao Basket. La cruz, el Madrid de Laso, que en aquella derrota en Miribilla se dejó la clasificación.

UNICAJA 55 (16+6+14+19): Rowland (6), Abrines (7), Peric (19), Lima (4) y Zoric (11) -quinteto inicial-, Sinanovic (0), Rodríguez (0), Freeland (8) y Payne (0). BILBAO BASKET 59 (15+9+18+17): Jackson (10), Blums (5), Mumbrú (6), Hervelle (2), Mavroeidis (8)- quinteto inicial-, Banic (10), Vasiliadis (5), Grimau (4) y Raül López (9). Árbitros: Ziemblicki (POL), Taurino (ITA) y Vyklicky (CZE). Eliminaron por cinco faltas personales a Hervelle, minuto 40. Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de la segunda fase de la Euroliga disputado en el Palacio de los Deportes, José María Martín Carpena ante 3.000 espectadores.

domingo, 23 de octubre de 2011

Navarro se luce en el retorno con el Bilbao Basket de Grimau a un Palau que cumple 40 años

Grimau trata de superar a Navarro - EFE.
Con los nervios a flor de piel apareció Roger Grimau por el Palau con una camiseta que no era la azulgrana, que defendió ocho temporadas, cuatro como capitán. "Va a ser duro. No sé cómo voy a reaccionar", había dicho días antes. En el momento de la verdad intentó aguantar las lágrimas como pudo cuando su amigo Juan Carlos Navarro le obsequió con una camiseta con su número en el Barça, el 44, la frase "Roger sempre capità" y repleto de firmas. Grimau le dio un abrazo, se llevó el regalo enmarcado al banquillo. Ahí, más recogido, lloró. Su grandeza va más allá del deporte, como demostró con el partido concluido, con su discurso sincero: "Por primera vez en mi carrera jugar me ha costado mucho. Pido disculpas a la gente de Bilbao porque no he podido jugar como quería". Entre otras cosas, porque le tocó defender a Navarro -"da igual como le defiendas, si él está bien"-, imparable con 27 puntos en la victoria ante el Bizkaia Bilbao Basket por 91-72, el día del 40º aniversario del Palau y de la entrega a Xavi Pascual (en su partido 150 en Liga ACB, 121 victorias) de su tercer Trofeo AEEB-Díaz Miguel al mejor entrenador del curso pasado. De nuevo La Bomba como referente de ataque azulgrana en un inicio en el que el equipo había jugado más para sus pívots y el nuevo capitán tiraba menos. 

"En Sevilla (por la derrota ante el Cajasol) sobre todo en la primera parte no jugamos nada bien. [Esta vez] en el tercer cuarto y el último cuarto no nos hemos relajado", dijo Navarro con toda la razón. Los azulgrana no atendieron al claro tanteo al descanso (52-36) y nunca vieron reducida su renta a menos de 12 puntos. Siempre surgió Navarro,  MVP de la cuarta jornada y partícipe con cinco puntos del parcial inicial de 18-5 en menos de seis minutos. Entonces Erazem Lorbek ya llevaba seis de sus 19 puntos: el ala-pívot esloveno está en un momento más que dulce e incluso repartió cuatro asistencias. En el Barça todos miran hacia todos: no hay ni egoísmos ni reivindicaciones individuales. Para caso, el de Perovic, muy suelto y atento pese a la inactividad. El pívot croata jugó un rato en Euroliga y fue dado de alta por primera vez en esta Liga por la ausencia de CJ Wallace, con permiso del club para viajar a Estados Unidos, donde hace unas horas murió su padres, Charles, su primer entrenador y que le hacía jugar de base. 

D'or Fischer

De 3 juega Mickeal, recuperado definitivamente para la causa, como pudo demostrar con su lucha, con ocho rebotes, cuatro de ellos ofensivos. Él también fue una tortura para Grimau, nervioso al principio fallando una canasta y perdiendo una pelota que se le escapó de las manos. Su amigo Navarro no desaprovechó el regalo en un equipo con tantas rotaciones que ambos entrenadores acabaron el primer cuarto con un quinteto completamente renovado. Así, el Bilbao Basket había mejorado sus prestaciones bajo la dirección de Raúl López, sin un Jackson Menor y un D'or Fischer empequeñecido. El ex jugador del Madrid fue el máximo anotador de los visitantes con 13 puntos, pero más de la mitad los logró en el último período, incluido un triple sobre al bocina. 

A Fotis Katsikaris le resultó imposible parar a los azulgrana, pro mucho que puntualmente ordenase la defensa zonal, pues el Barça martilleaba por todos los lados: con Huertas anotando también tiros forzados, Vázquez machacando y Lorbek y Navarro, a lo suyo. A los azulgrana sumaban por todos los sitios, mientras al Bilabo Basket le costaba mucho más anotar en un día gris de Mumbrú y con aportaciones discontinuas de Fischer, Hampl o Banic. En el día del emotivo retorno de Grimau al Palau brilló Navarro y José Manuel Calderón, que se entrena con el Barça B, lo pudo disfrutar en la grada como espectador. 

BARÇA 91 (24+28+16+23): Sada (4), Navarro (27), Eidson (2), Lorbek (19) y Ndong (4) -quinteto inicial-, Huertas (3), Perovic (12), Mickeal (10), Rabaseda (-), Vázquez (7) e Ingles (3). BIZKAIA BILBAO BASKET 72 (14+22+14+22): Jackson (4), Blum (1), Mumbrú (5), Banic (10) y D'or Fischer (13) -cinco inicial-, Raúl López (5), Grimau (6), Hampl (8), Vasileiadis (7), Stevic (6), Fisher (7), Árbitros: Daniel Herrezuelo, Benjamin Jiménez y Martín Fernández. Sin eliminados. Incidencias: partido de la cuarta jornada de la Liga ACB disputado en el Palau Blaugrana ante 5.274 espectadores.

jueves, 13 de octubre de 2011

Vasileiadis y los tiros libres golpean al Madrid en Bilbao (86-82)

Raül López y Jackson festejan el triunfo - ACB Photo / A. Arrizalaga.

Dice Manel Comas que los tiros libres son lo único que año tras año no evoluciona en el baloncesto, que viene a ser -esto ya no lo añade el técnico- como la materia: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. En este caso evoluciona. Cada vez se incite más preparación física y en la dinámica de tiro, hasta el punto de que algunos jugadores disponen de un entrenador personal. El tiro libre exige al jugador tener la tranquilidad de repetir la secuencia de movimientos con la que no falla y de realizarla fatigado. En Miribilla el Madrid perdió, en parte, porque falló 12 tiros libres (20/32). Sergio Llull, de hecho, erró tres seguidos, seis de once en el global. Mientras que Kostas Vasileiadis metió 6/6, todos en el último cuarto, cuando más penalizaba el fallo y cuando aportó  11 de sus 18 puntos. La tranquilidad del griego de nervios de acero, la genialidad de Aaron Jackson y el trabajo impagable de Roger Grimau en esos minutos permitieron al Bizkaia Bilbao Basket volver a ganar por 86-82 al Madrid, al que ya eliminaron el curso pasado en las semifinales de la Liga ACB. Continúa el Efecto Miribilla.

Fue cuestión de "confianza". "Hemos confiado en la victoria y al final hemos podido ganar", razonó Àlex Mumbrú, un representa de la amplia familia de ex madridista de los Hombres de Negro, en Teledeporte. El Bilbao, como se suele decir en estos cosas acabó venciéndose a sí mismo, pues estuvo a  punto de desperdiciar una renta de 19 puntos (62-42 a los 25m 43s), un parcial fruto de un juego coral arrollador contra el que el Madrid se quedó mudo. El conjunto de Pablo Laso, que cumplía 44 años, malvivía con jugadores intermitentes y sólo reaccionó con los únicos tres que fueron regulares: Felipe Reyes, omnipresente, Ante Tomic, bailarín, y Rudy Fernández, muchas cosas, desde sus mates pasando por las protestas y la buena labor defensiva. Sergio Llull apareció y desapareció con la misma facilidad: le faltó temple al jugador-remontada del conjunto blanco. El Madrid se movió siempre entre extremos. Se puso a un punto a 22 segundos después de que Reyes anotase dos tiros libres, el segundo tras irse al banquillo para secarse las manos con la toalla, en un gesto con el que seguramente quiso encontrar la calma: 80-79. Rudy cometió falta sobre Raül López y éste no falló, tampoco Rudy ni Vasileidis y sí Llull el segundo. El rebote lo tocó -que no agarró- Reyes y ahí se le escapó el partido al Madrid. Un encuentro mejor jugado por el Bilbao, maravilloso en su comparencia con un 14-0 de parcial en poco más de tres minutos, procurándose acciones bajo el aro (de ellas dos canastas con tiro adicional) ante un rival sin voz ni discurso, sin ritmo ni criterio, superado una y otra vez.

Al inicio, 14-0

Le costó un mundo anotar su primera canasta al Madrid, obra de Llull más por habilidad que por pizarra. Señal que el conjunto de Laso no carburaba adecuadamente, empezando por Velickovic, confundido ahora que juega de 4 y que como Jackson se fue al banquillo con dos personales muy rápidas. Aunque el base ya había cumplido anotando cuatro tiros libres y haciendo girar al Bilbao -también giró sobre sí mismo para cedérsela a Banic-.

Todo le salía de rechupete al conjunto de Katsikaris, decidido a olvidar el debut con derrota en Alicante: D'or Fischer se mostraba como un muro, Grimau era una lapa y Raül López, en su estreno oficial en Miribilla, nada más salir rebañó un rebote y no tardó en meter dos triples. El Madrid, poco a poco, salía de su letargo: un triple de Suárez, olvidado por el técnico como el irregular Sergio Rodríguez, otro tiro de tres de Pocius (1/4)... Y la entrada en pista de Rudy, el cromo más ilusionante del nuevo proyecto y el primero que haría las maletas si la NBA vuelve a estar operativa. El mallorquín se ofreció, repartió y protestó mucho. Se enfadó, por ejemplo, con un jugador que, para lo bueno y lo malo, siempre parece estar a punto de explotar: Vasileiadis. El tirador griego fue el máximo anotador con 18 puntos y ofreció un recital de canastas inverosímiles: la primera a una mano, la segunda un triplazo.

Hubo una canasta que Vasileiadis, siempre dado al gesto extremo, no pudo celebrar porque se dolió en la pista. Se fue cojeando al banquillo -le sustituyó Fisher-, pero no tardó en volver y en decantar un partido que se alargó más de dos horas y que resultó muy emocionante. La zona se le atragantó al Bilbao, pero supo sobrevivir al arsenal del Madrid, mermado, eso sí, por la pobre actuación de Carroll (siete puntos, 3/11, sólo lanzó una vez en la primera parte) y por el olvido de Laso de Sergio Rodríguez -hace tiempo que funciona mejor de revulsivo-, Mirotic o Suárez. Entre los tres sumaron... cinco puntos. Los mismos que Grimau. "Los números no lo dicen todo. Roger ha hecho -2 de valoración, pero ha sido clave en la victoria", le elogió Katsikaris. Y tiene razón el técnico, pues capturó un par de rebotes al final, ambos defensivos además de meter sus dos últimos tiros libres. El principal décifit en la estadística, que también señala sus vaivenes hasta el final del tercer cuarto, cuando intentó una remontada muy difícil y que se encargó de complicarse más. Para suerte del Bilbao y de ese jugador Vasileiadis.  

86 BIZKAIA BILBAO BASKET (24+22+18+22): Jackson (12), Grimau (5), Mumbrú (15), Banic (13) y D'or Fischer (10) -quinteto inicial-, Raül López (11), Josh Fisher (2), Vasileiadis (18), Stevic y Hampl. REAL MADRID 82 (14+19+25+24): Llull (10), Carroll (7), Suárez (3), Velickovic (5) y Begic -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (2), Rudy Fernández (17), Pocius (3), Reyes (18), Mirotic y Tomic (17). Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Calatrava. Excluyeron por cinco faltas personales a los locales Jackson (min.39) y Grimau (min.40). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga ACB disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante 8.311 espectadores.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Oleson y San Emeterio frustran a un anfitrión encomiable (88-93)

Oleson bota la pelota ante D'or Fischer - EFE.

En poco más de dos años pasó de jugar en la LEB Oro con el Rosalía a llegar al Madrid tras convertirse en el jugador revelación de la Liga en su periplo por Fuenlabrada. Brad Oleson (Anchorage, EE UU, 1983) era un anotador nato que se se arrugada ante nada, pero que se quedó traspuesto después de la llegada a la capital de Ettore Messina. El italiano dijo que no le quería y Oleson se fue a Vitoria en la operación de traspaso de Prigioni. El estadounidense ha pasado dos cursos muy discretos en el Caja Laboral, con alguna lesión de por medio, y no excesiva confianza de Dusko Ivanovic. Pero en su primer partido de verdad de la tercera temporada advirtió lo que puede llegar a ser con 23 puntos y 6/7 en triples. La mejor faceta de su equipo (14/22, 63%), el gran aval para vencer al anfitrión, Bizkaia Bilbao Basket por 88-93, y alzancar la final de la Supercopa ACB. El conjunto de Fotis Katsikaris es un equipo ejemplar, pues es capaz de revolverse ante cualquier adversidad y esta vez estuvo cerca de remontar una semifinal en que tuvo 24 puntos de desventaja y se puso a tres con un Grimau entusiasta y batallador como siempre. San Emeterio (18 tantos) aseguró el triunfo para el Caja Laboral, que espera rival en la finalísima del torneo. Saldrá del vencedor del encuentro entre Barça y Madrid.

Resultó una película de emociones fuertes con dos equipos que dieron lo peor y lo mejor de sí mismos. Así que cuando unos estaban al borde de la perfección, caso del Caja Laboral al inicio con 13 aciertos de 17 intentos y un Oleson ya con once puntos, el anfitrión estaba más que perdido con Mumbrú en el banquillo con tres personal, la segunda por una falta y la tercera por protestar. San Meterio machacaba y Seraphin, que también ha aprovechado el cierre de la temporal para llegar a España, se hinchaba a puntos fáciles. También irrumpió igual de acertado Dorsey, para hacer posible que el Caja Laboral doblase a su rival (20-40 a los 13m 49). Llegado de Alicante, el joven base francés Heurtel era el director de orquesta.

El Bizkaia Bilbao Basket había tenido la solidez de un barco de papel entre olas, había sido acribillado por todas partes, pero se repuso desde la defensa y el contraataque. Ahí estaba Jackson para regarle una asistencia de espaldas a Banic o D'Or Fischer para rebajar a once la diferencia (31-42). El problema es que surgió de nuevo Oleson para meter su cuarto triple en otras tantas tentativas y la reacción se quedó en amagó. Incluso con dos triples seguidos de Heurtel el conjunto de Ivanovic se escapó de 24. Un obstáculo casi insalvable para cualquier equipo, pero no para el de Katsikaris, reactivado por Mumbrú, Banic y Grimau, por más que Ribas cuajase un partido excelente. Los locales se pusieron hasta tres veces a nueve puntos y dos veces a siete. Después a cinco y a tres gracias al incombustible Grimau, eliminado por faltas a diez segundos. Roger ya es todo un ídolo en su nueva casa. Es un jugador que se hace querer y que dignifica el baloncesto. Encaja con la filosofía de un Bizkaia Bilbao Basket que le faltó poco para remontar y le sobraron dos rivales tan grandes como San Emeterio y sobre todo Oleson.   
BIZKAIA BILABO BASKET 88 (18+19+17+34): Jackson (15), Blums (9), Mumbrú (13), Banic (16) y D'or Fischer (12) -quinteto inicial-; Fisher (3), Grimau (12), Vasileiadis (8), Kakiouzis y Mavroeidis. CAJA LABORAL 93 (32+21+16+24): Heurtel (8), Oleson (23), San Emeterio (18), Teletovic (7) y Milko Bjelica (4) -quinteto inicial-; Prigioni, Ribas (14), Nemanja Bjelica (3), Seraphin (13) y Dorsey (3). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Jiménez. Eliminados por faltas Vasileiadis (min.40) y Grimau (min.40). Incidencias: primer partido de semifinales de la Supercopa 2011, disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante un total de 8.230 espectadores.

sábado, 11 de junio de 2011

Lorbek y Navarro rescatan al Barça ante un Bizkaia Bilbao persistente (74-67)

Navarro celebra eufórico el triple decisivo ante Vasileiadis - ACB Photo.
Reconoce que últimamente no se está sintiendo "del todo cómodo" tirando, pero que independientemente de sus porcentajes no deja de intentarlo. "Sigo igual", dice Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980), relajado, con un polo azul y los brazos cruzados. Hace algo más de un cuarto de hora La Bomba aparcó su falta de acierto (4/13, esta vez) para marcarse un triple sensacional desde 8 metros, a un minuto y ante Vasileiadis, principal reclamo de un Bilbao Basket Basket persistente hasta el final. Navarro anotó siete puntos en el tramo final como Lorbek, contribución fundamental para que los azulgrana volviesen a ganar (74-67) y estén a un triunfo de ser campeones de la Liga ACB. Pudo ser el último partido en el Palau de Ricky antes de su presumible marcha a la NBA.

El triplazo de Navarro acabó por tranquilizar a un Barça muy exigido por un Bizkaia Bilbao en un duelo de alto voltaje, el "más duro a nivel de contactos" de cuantos ha dirigido Pascual en su etapa como entrenador azulgrana: "casi todas las acciones eran punibles". Un encuentro dramático sentenciado con una jugada al alcance de pocos. "Si Juan Carlos tiene que meter ese canastón que ha metido para ganarnos, estamos contentos. Contentos no, pero... perdemos bien", razonó Katsikaris, más satisfecho con su equipo que en el partido anterior, pues los visitantes cargaron mucho mejor el rebote (40 por 36 del Barça) y sus altibajos no fueron tan irreparables.

Sada, maravilloso

Navarro comenzó efectivo un encuentro al que a ambos equipos les costó entrar: pesaban más las defensas que la puntería y Sada, maravilloso en estos playoffs y durante parte de la temporada -"él nos ha guiado por el buen camino", le elogió Pascual-, era capaz de frustrar a un pívot como Mavroeidis o de colocarle un tapón a Vasileiadis, muy acelerado nada más salir, con muchas prisas: lanzó un triple y se fue corriendo de espaldas mientras veía la trayectoria. El griego falló y pidió insistentemente la pelota para lanzar de nuevo e intentó un alley-hoop no buscado por el lanzador. El tiempo de Vasileiadis llegaría después, en el último cuarto, cuando anotó 12 de sus 15 puntos y encadenó dos triples seguidos. En ambas ocasiones encontró respuesta en Lorbek, poco relevante hasta entonces y oportuno en esos instantes decisivos, como Navarro.  

Quienes nunca encontraron su momento y rindieron muy por debajo de sus posibilidades fueron Jackson (0/3), anulado por Sada otra vez, y Banic (1/5, tres puntos), que tuvo sus más y sus menos con Morris en la pista y en el túnel de vestuarios una vez acabó el partido. Blums fue quien más insistó y sostuvo a su equipo al principio junto con Hervelle. Al descanso casi se calcó el resultado del primer partido de la final (43-31 entonces, 40-31 en esta ocasión). Los azulgrana encadenaron tres triples, Ingles se movió como una culebra y Vázquez se gustó machacando. El Barça era más pillo y Morris hizo una asistencia larga para Ricky nada más anotar Mumbrú un tiro libre (la suerte prohibida para el Bizkaia Bilbao en la primera parte, 7/14). Una jugada clásica del grupo de Pascual. 

La gran diferencia con el partido anterior fue que el Barça nunca tuvo ventajas tan salvajes (la máxima, 52-38 a los 27m 46s). Y la coincidencia, que los visitantes lo bordaron otra vez en el tramo final y fueron rebajando la distancia hasta los cuatro puntos con Vasileiadis espléndido y complicando las cosas mucho a un Barça rescatado por Lorbek y Navarro, que abrió los brazos de alivio y rabia tras su triple. Una jugada que bien resume las dificultades que tuvieron los azulgrana para volver a vencer a un Bilbao Basket persistente y orgulloso. "Este equipo tiene gasolina y mucha fe", sentenció Katiskaris. 
   
BARÇA 74 (14+26+14+20): Sada (5), Navarro (20), Anderson (9), Lorbek (9) y Perovic (1) -quinteto-, Grimau (2), Ricky Rubio (3), Ndong (2), Morris (3), Lakovic (2), Vázquez (8) e Ingles (10). BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (11+20+9+27): Jakson, Warren, Mumbrú (12), Hervelle (8) y Mavroeidis (6) -quinteto inicial- Blums (15), Vasileiadis (15), Fischer (8), Banic (3) y Paco Vázquez. Árbitros: Martín Bertrán, García Ortíz y García González. Eliminaron por cinco faltas personales a Grimau (min.36).

jueves, 9 de junio de 2011

Lorbek dirige el monólogo ante un Bizkaia Bilbao con respuesta tardía (74-64)

Ricky recupera una pelota ante Fischer -EFE.
El primer día de un profesor es decisivo para todo un curso: de su comparecencia, de cómo se muestre y qué transmita a los alumnos durante esos primeros minutos dependerá su relación con ellos. Un buen docente es el que motiva a todos, tanto a los que pretenden aprender como a los que persiguen sólo aprobar, a los silenciosos como a los más ruidosos. No entiende de perfiles, sino de personas. El Barça de Xavi Pascual no se fija en el currículum de sus rivales, sino que se presenta como un grupo insaciable independientemente de a quién tenga como opositor. Los azulgrana tienen un plantel tan completo y coral que no depende únicamentre de solistas. Su mejor jugador esta vez fue Erazem Lorbek (Ljubljana, Eslovenia, 1984), más fresco y certero en los últimos coletazos del curso que durante los meses anteriores. Lorbek, con 24 puntos y siete rebotes, dirigió con maestría el monólogo azulgrana ante un Bizkaia Bilbao Basket indeciso y superado, pero siempre ambicioso, tanto para rebajar considerablemente una desventaja que rondó los 30 hasta el 74-64. El Barça se adelantó 1-0 en la final de la Liga ACB. El segundo partido será este sábado (Teledeporte, 18:15 horas).   

Defendido hasta el límite Navarro, Lorbek volvió fue la principal referencia del ataque azulgrana con puntos muy repartidos y sólo Ricky a cero. El pívot esloveno está asumiendo mucha responsabilidad en estos playoffs: las tres primeras jugadas las acabó él y once de los tantos del parcial inicial de 22-7 (a los 7m 55) llevaron su firma. Al Bizkaia Bilbao le costó encontrarse en la pista ante un rival que no le perdonaba ni el más mínimo despiste y que al descanso (43-31) sólo contabilizaba una pérdida por seis recuperaciones y acabó con 43 rebotes por 31 de su rival.

Respuestas disuasorias

Empequeñecido Jackson ante el agobio de Ricky y Sada, al Bilbao Basket le costó más de cinco minutos anotar su segunda canasta, obra de Mumbú, obligado en algunos momentos del encuentro a jugar de 4, porque hace semanas que Sonseca está de baja. Por contra, el Barça tiene una mina en la pintura, por más que ninguno de sus pívots haya tenido una temporada regular. Sobresalió Lorbek, acompañado de Perovic, más suelto desde hace un tiempo, o Ndong, al que ya no se le escapan balones de las manos y que le colocó un gorro a Vasileiadis, la misma jugada que Ricky a Warren. Un par de respuestas disuadorias para frustrar el amago de remontada de los visitantes, que entre el final del tercer cuarto, donde llegaron a perder por 28 puntos (64-38 a los 29m 20s), y el ecuador del último rebajaron 16 tantos la diferencia en menos de seis minutos.

La reacción final dice mucho del grupo de Katsikaris, que a pesar de que las cosas salgan mal no desconecta, y también mucho del de Pascual, que supo responder con temple y contundencia, con Lorbek de por medio, claro: "Hemos metido muchos tiros ante un rival muy fuerte". El Barça había querido -y logró casi siempre- marcar el territorio, como hacen los profesores que se dan a respetar. Los azulgrana arrollaban a su rival desde el máximo respeto por el público -por fin el Palau respondió a una cita señalada, se rozó el lleno, quizás por el anuncio de recorte a las secciones o por la llamada de la plantilla, o por ambas cosas-, pero también por la filosofía del equipo y la trayectoria de los visitantes, grandes animadores estos últimos días en un torneo del que se cuestiona su formato, al presidente y varios equipos las pasan canutas para subsistir. El último caso en conocerse, el del Meridiano Alicante. La tercera parte de los clubs ACB está... en concurso de acreedores. 

Defiende Katsikaris que la hazaña del Bilbao Basket es una buena noticia para la competición. Lo es para el deporte y un ejemplo de gestión de recursos. Un reflejo de un equipo batallador desconocido prácticamente siempre ante un Barça con Navarro fallón (4/13) y Grimau acumulando canastas de mérito, pero sobre todo fue de la persistencia, como la que tiene Sada o de Lakovic, al que Pascual mandó al banquillo después de obsesionarse tirando un par de triples cuando tenía otras opciones más claras a su alrededor. Un lapsus de un equipo casi perfecto hasta el final del tercer cuarto que apenas dejó correr y gustarse al Bilbao Basket, más discreto por la reducida aportación de los principales artistas, como Mumbrú, Banic y Jackson. Entres los tres y Vasileiadis no alcanzaron la cifra de Lorbek, el mejor del Barça, el primer azulgrana en alcanzar los 24 puntos en una final de la Liga desde que Bodiroga lo hiciese en el segundo partido de la final de 2004 ante el Estudiantes, ahora molesto por la salida (o sobre todo por la manera que se ha producido) de Jasen.

BARÇA 74 (26+17+21+9): Sada (2), Navarro (9), Perovic (5), Lorbek (24) y Anderson (9) -quinteto inicial-, Ricky Rubio, Lakovic (2), Fran Vázquez (2), Ingles (3), Ndong (9), Morris (1) y Grimau (8). BIZKAIA BILBAO BASKET 64 (12+19+9+24): Jackson (7), Mavroeidis (5), Mumbrú (5), Hervelle (8) y Blums (5) -quinteto inicial-, Warren (12), Fisher (6), Paco Vázquez (3), Banic (6) y Vasileiadis (7). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Juan Luis Redondo y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

jueves, 2 de junio de 2011

Jackson certifica el fracaso del Madrid y la proeza de un Bizkaia Bilbao finalista (80-72)

Los jugadores del Bizkaia Bilbao Basket mantean a Katsikaris -EFE.
Confiesa que lo que más le cuesta en una pista de baloncesto es contenerse. Contenerse en los dos sentidos: no le es fácil rebajar su ímpetu ni dejar de correr. Aaron Jackson (Hartford, EE UU, 1986) es un cohete sin motor y un líder sin egos que sonríe a la mínima oportunidad y se mueve con fiabilidad en las situaciones más comprometidas. Tanto como para resolver un partido y, por extensión, una eliminatoria entera después de que Blums y Mumbrú encadenasen dos triples para empatar a 64 a seis minutos largos. Ahí surgió Jackson para continuar haciéndole un traje al Madrid con penetraciones, descaro y puntos, con 8 de los 17 que aportó, la mitad del parcial definitivo de 16-6, con una canasta soberbia a aro pasado de Hervelle, una segunda opción surrealista de Mumbrú o una canasta que se salió para acabar entrando de Banic. Todos los que estaban en pista aportaron su granito de arena para que el Bizkaia Bilbao Basket hiciese historia venciendo a un rival tan opulento como el Madrid por 81-72 y llevarse el cruce de semifinales con 3-1 y llegar a la final superando el factor pista en contra. Jackson certificó el enésimo proyecto fallido del Madrid, que no gana título alguno desde la temporada 2006-2007, cuando logró la ULEB Cup y la ACB ante el Barça, el rival del Bizkaia Bilbao en su primera final de la Liga. El conjunto bilbaíno es el segundo en la historia del torneo en llegar a la final tras acabar en sexta posición. El otro en conseguirlo fue el TDK Manresa, que en 1998 también eliminó en semifinales al Madrid y fue campeón ante el Baskonia.

Una misma frase utilizó Mumbrú para empezar y también para acabar la eliminacoria: "Hay que controlar la euforia". La pronunció después de eliminar al Power Electronics Valencia, en la previa del primer partido ante el Madrid y la repetió después de eliminar al conjunto de Molin. Esa reacción ante lo que ha ido conseguiendo es parte de la clave de un éxito, como reconoció el emocionado director de este ilusionante proyecto, Katsikaris, que destacó que los jugadores experimentados han sabido aconsejar a los más inexpertos. Y se acordó de la dura derrota en semifinales de la Eurocup del curso pasado ante el Alba Berlín en Vitoria: "Teníamos 4.000 aficionados llorando. Tenía eso clavado, tenía que devolver eso". El griego tragó saliva, en una imagen impagable de un equipo humilde grandioso y detallista, como Vasileaidis, que se paseó con la camiseta del Athletic de Toquero, El Lehendakari. Jackson se puso la de Aitor Ocio: el estadounidense ha conseguido lo imposible, llenar el hueco dejado en el club por un emblema como Javi Salgado.

Los desaprovechados

Se equivocaría la dirección deportiva del Madrid se cambiase de nuevo muchas piezas otra vez. No necesita demasiados retoques para mejorar, pero sí que necesita que sean de total confianza del entrenador y sobre todo -siga o no siga Molin, que eso está por ver- que sean utilizados. Es una aberración que Vidal haya jugado únicamente 180 segundos en los playoffs y que Velickovic sumase tres minutos y 27 segundos en la serie contra el Bizkaia Bilbao. Seguro que Obradovic le sacará máximo al serbio si acaba fichándolo para el Panathinaikos. Molin le utilizó menos de medio minuto en el partido decisivo y para dar descanso a Tomic, el más entero de un Madrid que cambió de actitud, pero al que le faltó puntería y seguridad. Los visitantes se despidieron con tres triples muy mal lanzados de Llull, Prigioni y de Tucker, este último muy largo, desproporcionado. Como sla temporada del tirador en Madrid.     

El Madrid mejoró la horrible imagen oferecida en el tercer partido. Se puso las pilas en el rebote y eso, los puntos interiores y algunas acciones de sus exteriores le permitieron competir ante un conjunto local inferior en currículum, pero superior en la pista y más hambriento de hacer cosas grandes. Los visitantes al menos impidieron al principio que el Bizkaia Bilbao pudiese correr, es lo que tiene hacerse con el rebote propio o ajeno, que se tiene más poder sobre el ritmo del partido. Así que Tomic se relamió en un inicio de los que suele protagonizar: impecable, preciso y pragmático para adelantar a su equipo 2-9 con siete puntos a los tres minutos. Los locales encontraron la solución a su primer problema con el catedrático de la noche, Jackson, que anotó y desgastó como quiso a Prigioni para empatar a 13. Reyes (1/6) acumulaba más personales (dos) que puntos (ninguno) y Llull empezaba a carburar. Pero el Madrid pegó el acelerón con Sergio Rodríguez, que proporcionó velocidad y confianza al ataque visitante, doblando balones, pero sobre todo definiendo él mismo. Ha habido que esperar todo un curso para ver al mejor Rodríguez, notable en momentos muy puntuales, irregular casi siempre.

Fischer, válido

A la hora de la verdad, en los momentos más peliagudos del partido, Molin puso a Prigioni y Llull y no utilizó a Rodríguez. Seguramente perdió chispa, pero ganó en defensa. Desaparecido Reyes y mal utilizado Begic, Fischer fue el único pívot válido del Madrid en el Bilbao Arena. El ex jugador del Maccabi (12 puntos y cinco rebotes) estuvo fino, aunque no le acompañasen sus compañeros. Intentaron que completase cuatro veces en alley hoop y Fichser sólo lo logró una, la única ocasión que el balón le llegó en condiciones: de momentos los jugadores no tienen la habilidad de Boomer para alargar su cuerpo. 

Antes de ser espectador de banquillo Rodríguez puso picante al Madrid mordiendo a Fisher. Suárez aparecía a cuentagotas y Reyes tuvo que desaparecer obligado al banquillo por su tercera personal en el ecuador del segundo cuarto. "¿Por qué? ¿Por qué?", le preguntaba, contrariado, al árbitro. Molin apostó por Prigioni y Llull y el Madrid volvió a dar otro impulso, en este caso para ponerse con su mayor renta (32-39 a los 17m 58s). Mumbrú y sobre todo Mavroeidis rescataron antes del descanso e impulsaron a los locales en el inicio del tercer cuarto con un parcial de 16-5. Jackson era el faro del Bizkaia Bilbao y el Madrid se encomendó a Fisher y a Llull para remontar. Incluso Tucker se marcó un triple, su única canasta, y otro tiro de tres de Suárez y una contra de Llull pusieron el 56-62 a 8m 45s. 

Banic y dos triples de Blums y Mumbrú consecutivos (los locales llevaban uno hasta ese momentos) recuperaron al Bizkaia Bilbao, engrandecido por la reacción de una plantilla comprometida y liderado por Jackson. En la grada reza una pancarta: "Aaron Rules". Él y su equipo han impuesto su ley. "Estos jugadores que tengo nunca bajan los brazos", recalcó Katsikaris. "Esto no se acaba aquí. ¿Por qué no? El equipo tiene confianza y vamos a intentarlo", cerró Mumbrú, presente en los dos últimos éxitos del Madrid como jugador y uno de los artífices del enésimo fracaso blanco como rival.  

BIZKAIA BILBAO BASKET 80 (19+19+16+26): Jackson (17), Blums (5), Mumbrú (15), Banic (12) y Mavroeidis (8) -quinteto inicial-; Fisher (4), Warren (6), Vasileiadis (7) y Hervelle (6). MADRID 72 (20+21+14+17): Prigioni (8), Llull (13), Suárez (7), Reyes (6) y Tomic (17) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (6), Tucker (3), Mirotic, Fischer (12), Begic y Velickovic. Árbitros: Martín Bertrán, Hierrezuelo y Conde. 

domingo, 29 de mayo de 2011

Vasileiadis frustra la remontada de un Madrid ridículo hasta el descanso (66-71)

Hervelle y Reyes luchan por un rebote -EFE.
Le gustan los peinados peculiares y le atraen los momentos calientes del partido. Vasileiadis no se esconde nunca. Le excita la responsabilidad y le sobra confianza en sí mismo, tanta como para meter seis tiros libres sin fallo en el último minuto con la Caja Mágica pitándole sin descanso. El tirador griego fue el último protagonista de una victoria colectiva del Bizkaia Bilbao Basket ante el Madrid (66-71) a domicilio que supone que la serie de semifinales se traslade a Euskadi con empate a uno y el conjunto de Katsikaris pase a tener el factor cancha a favor. Los blancos estuvieron nefastos durante gran parte del partido ante un rival que supo sobreponerse a un tercer cuarto en el que tardaron casi seis minutos en anotar la primera canasta. Fue, claro, de Vasileiadis.

Difícilmente puede jugar peor el Madrid que como lo hizo en la primera parte, cuando permitió a su rival jugar como más le conviene y no tuvo ni actitud ni cierta dignidad. Sin rebote, sin sangre ni competitividad los locales fueron un triste juguete ante un Bizkaia Bilbao Basket jovial, generoso en defensa (9 recuperaciones por 10 pérdidas) y muy rápido en ataque. Los visitantes repetían una y otra vez penetraciones sencillas, canastas en segunda opción. El faro era el director, Jackson, espléndido entonces y los actores de reparto eran Banic, Vasileiadis y Hervelle. La diferencia de puntería y de criterio (del bueno) era tan grande que al descanso se llegó con 25-44 y con un Madrid deprimido desde el 8-8 inicial y con Llull negado.

Mumbrú y Hervelle

Con la misma facilidad que se había diluido reaccionó el Madrid nada más volver de los vestuarios. Apareció fogoso y desatado para desmoralizar a un Bizkaia Bilbao Basket que llegó a encajar un parcial de 18-2 en el tercer cuarto (43-46 a los 27m 27s). Mumbrú y Hervelle, dos ex madridistas, salieron al rescate de los visitantes, que aguantaron como pudieron la réplica de los locales, más agresivos en defensa y más pragmáticos en ataque con Suárez y Tucker como principales reclamos.

Estaba a punto de remontar el Madrid y sorprendía que Llull -el único junto a Tomic en meter más de dos canastas en la primera parte- no hubiese aportado punto alguno en dicha reacción. Pero en cuanto apareció el base resultó un torbellino, como suele pasar. Llull se marcó un dos más uno y un par de entradas en medio minuto, y dos tiros libres de Tomic pusieron al Madrid por delante (59-58 a 5m 06s).

Parecía que iba a ser la enésima remontada del conjunto de Molin, que contaba con Llull desatado. No fue así. "Hemos sido más fríos en el tramo final", describía,con cierto, Mumbrú, clave como Vasileiadis para que su equipo se volviese a poner por delante y ya no volviese a ceder, en una baile continuo de tiros libres. Llull pudo forzar la prórroga, pero falló un triple, Más certero estuvo al final Vasileiadis para empatar a serie. Para quien no haya visto el partido será una sorpresa. Para el espectador, un premio merecido.

MADRID 66 (14+11+20+21): Prigioni (6), Llull (20), Carlos Suárez (7), Reyes (5) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Fischer ( 4), Tucker (6), Sergio Rodríguez (1), Mirotic (5) y Begic (2). BIZKAIA BILBAO BASKET 71 (19+25+6+21): Jackson (13), Blums (3), Mumbrú (13), Mavroeidis (6), Hervelle (8) -quinteto inicial-, Banic (10), Vasileiadis (11), Vázquez (0), Warren (2) y Fisher (5).Árbitros: Martín Bertrán, Perea y Cortés.

sábado, 28 de mayo de 2011

Llull vuelve a exhibirse para adelantar al Madrid ante el Bizkaia Bilbao Basket (78-67)

Llull intenta avanzar ante Blums -EFE.

No es muy dado a dar titulares ni a extender demasiado con los medios de comunicación. Ante un micrófono suele ser concreto y mirar al horizonte más que a quien pregunta. Sergio Llull no se siente cómodo rodeado de cámaras ni hablando de sí mismo, aunque nunca tiene un discurso artificial, sino crítico y ambicioso. "Después de la lesión me ha costado recuperarme", reconoció Llull en  Teledeporte, "y ahora estoy al 100%". Lo demostró en cuartos de final ante el Baloncesto Fuenlabrada y lo corroboró con 20 puntos en el primer partido de semifinales ante un combativo Bizkaia Bilbao Basket (78-67). Los visitantes se pusieron a dos puntos a seis minutos del final, pero entre Llull, que le sacó una antideportiva a Vasileiadis, y Tucker y Tomic resolvieron el partido.

Mumbrú, Mavroeidis y Banic supieron hacer reaccionar al conjunto de Fotios Katsikaris, negado en laprimera parte (27 puntos) por la baja aportación de Jackson, uno de los bases más eléctricos de la competición. Un triple de Llull sobre la bocina y otro de Tucker pusieron al Madrid con su mayor ventaja (55-43 a los 27m 52s), pero Vasileiadis y sobre todo Banic se resistieron, tanto como para ponerse 63-61 a 5m 40s del final. La réplica de Tomic, Tucker y Llull resultó inmediata y el Bizkaia Bilbao Basket tuvo que hacerse a la idea que ya no podría opositar por el partido, aunque no bajase los brazos en ningún momento. Los vascos no figura en las quinielas de semifinalistas, pero han llegado al penúltimo paso antes de la final después de ganar los dos partidos ante el equipo el que mejor progresión había experimentado desde que el fichaje de Pesic y la destitución de Hussein. "Nos han puesto las cosas difíciles", reconoció Llull.

MADRID 78 (18+19+19+22): Prigioni (4), Llull (20), Carlos Suárez (8), Reyes (5) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Fischer (4), Tucker (11), Sergio Rodríguez (6), Mirotic (5) y Velickovic. BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (15+14+19+19): Jackson (6), Warren (2), Mumbrú (9), Mavroeidis (10) Y Banic (18) -quinteto inicial-, Hervelle (2), Vasileiadis (16), Blums (2) y Fisher (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Guirao.

sábado, 2 de abril de 2011

Jackson y Vasileiadis se meriendan en la prórroga a un Barça desangelado (78-83)

Ricky bota el balón ante Jackson -EFE.
Es un tipo risueño y divertido que desde que llegó a Barcelona, comenzada ya la temporada y procedente del CB Granada, ha vivido situaciones extremas. A Joe Ingles (Happy Valley, Australia, 1987) le costó muy poco adaptarse al equipo y, con la misma facilidad, perdió protagonismo y peso en los partidos. El jueves, en el OAKA Arena de Atenas, tenía media cara tapada con la sudadera cuando el Barça estaba al borde de la eliminación en la Euroliga ante el Panathinaikos, una decepción que acabó por producirse. Más participativo estuvo dos días después contra el Bizkaia Bilbao Basket, genial con 13 puntos cuando los azulgrana llegaron a ganar por 17 puntos antes del descanso y testimonial después, pues sólo anotaría un par de tantos más en la prórroga, donde se exhibió Aaron Jackson (Hartford, 1986). El base estadounidense se merendó al Barça con 21 puntos y lideró la gran remontada, concretada en 78-83, del conjunto de Fotios Katsikaris, vencedor por primera vez en el Palau, gracias también a los ocho puntos en el tiempo extra (14 en total) de Kostas Vasileiadis (Salónica, Grecia, 1984).    

Se bloqueó de nuevo el Barça en la segunda parte, sobre todo en los instantes finales, en los que se mostró tremendamente vulnerable a las penetraciones de Jackson, que con tres entradas solo dos tiros libres forzó la prórroga de un encuentro tan bien revertido por el Bizkaia Bilbao Basket como mal perdido por los azulgrana, desangelados tras dos primeros cuartos completos. A partir de entonces el Barça se atascó: repartió sólo tres asistencias más y perdió chispa y confianza, como en le sucedió durante la serie ante el Panathinaikos, especialmente en el segundo partido, cuando el conjunto griego le remontó 16 puntos. Esta vez, además, los azulgrana no pudieron contar con el concurso de Juan Carlos Navarro, que sufre una rotura fibrilar en el muslo izquierdo, y seguramente se pierda también la visita al Madrid del próximo día 9.

Parcial inicial de 15-3

El gran inicio local no hacía presagiar la reacción visitante. El conjunto de Xavi Pascual, tan malhumorado al final del encuentro que tiró de su corbata y casi se la arranca, empezó revolucionado, más rápido, ambicioso y certero que su rival. Ricky dirigía el cotarro, Grimau defendía y sacaba provecho de los contraataques e Ingles metía  dos triples sin fallo. Con la canasta de Perovic se completó un parcial de 15-3 en poco más de cuatro minutos y en el que todo el quinteto inicial había anotado.

“Nunca hemos perdido la fe”, valoró Mumbrú, que seguramente se acordaba de la primera reacción de su equipo, cuando casi al final del primer cuarto se acercó 17-12, justo después de que Vázquez hubiese capturado su rebote 1.500 en la ACB y poco después de que Lakovic anotase su triple 300. En una jornada de efemérides los azulgrana volvieron a distanciarse con la 100º canasta de dos de Morris y más acciones brillantes de Ingles (37-22 a los 16m 15s).

“Son tiros locos”

En cuanto Jackson ajustó su puntería el partido empezó a cambiar y el anotador estadounidense rebajó la diferencia a menos de la mitad (42-35 a los 21m 12s), mientras Ingles se iba al banquillo por cometer dos personales seguidas en un tercer cuarto en el que los azulgrana perdieron ocho pelotas (mención especial para Fischer, atento a dichos errores o provocándolos) y tuvieron una selección de tiros desastrosa, como recriminaba su entrenador: “Son tiros locos sin penetrar ni pasar el balón”.

Con Vasileiadis por fin enchufado y la contribución de Banic y sobre todo de Mumbrú, hiperactivo, el Bizkaia Bilbao Basket (52-51 a 6m 29s). Anderson, decisivo en el partido de la primera vuelta, pondría el 66-60 a 1m 48s, pero Jackson forzaría la prórroga, en la que el mismo jugador y Vasileiadis con dos triples sentenciaron a un desangelado Barça, en una jornada muy especial para la ACB, que apoyó la iniciativa de la Ministra de Defensa, Carme Chacón, para sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre las patologías. Y uno de los actos programados fue un partido de veteranos del Barça y del Madrid en el Palau. Después de la decepción del primer equipo actual.
 
BARÇA 78 (19+23+8+18+10): Ricky Rubio (8), Perovic (2), Ingles (15), Lorbek (11), y Grimau (7) –quinteto inicial–, Sada (2), Lakovic (3), Anderson (16), Morris (10), Vázquez (4) y Ndong. BIZKAIA BILBAO BASKET 83 (12+18+11+27+15): Warren (11), Jackson (21), Banic (6), Mumbrú (13) y Sonseca –quinteto inicial–, Blums, Fisher (4), Vázquez, Vasileiadis (14), Hervelle (6) y Mavroeidis (8).