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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Vendaval azulgrana en la vuelta de Lakovic al Palau (79-50)

Sada avanza ante la oposición de Lakovic -EFE.
Si Barcelona decidiese presentarse en un futuro para volver a ser sede de los Juegos Olímpicos bien harían los responsables del vídeo promocional en contactar con Jaka Lakovic, un enamorado de la capital catalana y de Catalunya después de jugar en el Barça cinco temporadas. El esloveno, además, conquistó al Palau, sabedor que fue un buen chico que no generó conflictos. Lakovic tuvo un papel relevante con Dusko Ivanovic -sobre todo tras la marcha de Juan Carlos Navarro a la NBA-, mientras que Xavi Pascual lo vio más como revulsivo. El público y el club, que le dio un trofeo por su trayectoria azulgrana, estuvieron cariñosos con  Lakovic, que como el Galatasaray, su nuevo equipo poco tuvo que decir ante el vendaval azulgrana. Tan fino estuvo el Barça que alcanzó el descanso con un 51-30 esclarecedor que despejaba las dudas generadas tras dos derrotas consecutivas. El  conjunto de Xavi Pascual acabó ganando por 79-50 para concluir la primera fase de la Euroliga y con Navarro, que estará de baja entre tres y cuatro semanas, como espectador de lujo.  

Lakovic se abrazó con sus ex “compañeros y amigos” y con los empleados del club en un día emotivo y difícil para él: “Llegando aquí con el autocar estaba muy nervioso. Toda la experiencia no ayuda en estas circunstancias”. El jugador se quedó en tres puntos y otras tantas asistencias y no tardó en recibir un tapón de Lorbek, el mejor junto a Ndong. Pascual había dicho que con la ausencia de La Bomba los tiradores tenían que dar un paso adelante, pero lo mejor lo aportó la pareja interior titular (29 puntos y 11 rebotes).

La dirección de Huertas

Los azulgrana jugaron una primera parte casi perfecta con 10 asistencias -acabaron con 20-, rebañaron los rebotes en cancha propia y ajena y no dieron opción a un Galatasaray que antes de los primeros seis minutos perdía por 17-6. En los visitantes sólo había anotado Lucas, que no volvió a hacerlo hasta poco antes del descanso. Entonces Huertas dirigía con frescura y puntos a un Barça coral. Sólo Eidson se fue a los vestuarios sin anotar y tuvo que esperar hasta a falta de 4m 45s del final para lograrlo, justo después de un jugadón de Sada para Rabaseda, que necesita minutos y acciones así para coger confianza. La que le sobra este curso a Ndong o a Lorbek. Dos de los puntales de un equipo que llegó a tener más de 30 puntos de renta (77-45 a 3m 15s) gracias a una canasta de Ingles y que olvidó sus últimos percances. Ahora espera rivales para el Top16 y despedirá el 2011 en casa ante el Assignia Manresa.   

BARÇA 79 (23+28+17+11): Huertas (9), N'Dong (16), Eidson (5), Mickeal (7) y Lorbek (13) -quinteto inicial-, Vázquez (4), Sada (6), Wallace (5), Ingles (8), Rabaseda (4) y Perovic (2). GALATASARAY 50 (13+17+11+9): Shipp (-), Lakovic (3), Aldemir (5), Lucas (8) y Ozer (11) -quinteto inicial-, Koksal (2), Topaloglu (-), Shumpert (1), Açik (6), Andric (6), Sanli (4) y Arslan (4). Árbitros: Carl Jungreband (FIN), Spiros Gkontas (GRE), Tomas Trawicki (POL). Incidencias: Décima y última jornada de la primera fase de la Euroliga disputada en el Palau Blaugrana ante 3.446 espectadores. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

El Barça gana al Galatasaray pese a su bajón final (66-70)

Wallace trata de superar a Ozer - EFE.

No es el Barça de Xavi Pascual un equipo dado a relajarse por lo conseguido ni a mirarse al ombligo, pero en Turquía se llevó un buen susto como en Valencia después de acumular otra ventaja más que holgada. En su visita al Galatasaray los azulgrana llegaron a tener una ventaja de 20 puntos en el tercer cuarto y las pasaron canutas en un tramo final lamentable, pues sólo anotaron 14 puntos en los últimos 15 minutos y seis tantos fueron a falta de dos minutos. A pesar de tan tremenda pájara el Barça ganó por 66-70 y continúa invicto en la presente Euroliga.

Como en la Fonteta los azulgrana tuvieron dos versiones muy diferentes. Empezaron nerviosos, tensos incluso, fallando varios tiros libres. E incluso así no perdieron comba gracias a los puntos de Juan Carlos Navarro, que con los 12 que anotó está a 14 de convertirse en el máximo anotador del torneo y suceder a Marcus Brown, y Marcelinho Huertas.

Tuvo que ser Mickeal quien dijo basta participando en el parcial de 10-33 del segundo cuarto (29-44 al descanso). Wallace, entonado desde más allá de 6'75, y Eidson fueron sus escuderos de lujo. Después surgieron de nuevo Lorbek y Navarro para colocar el 36-56. El público del Abdi Ipekçi Sports Hall no se imaginaba lo que vendría después, el tremendo bajón del Barça y la reacción del Galatasaray, liderado por Andric, al que se unió tarde el ex azulgrana Jaka Lakovic. El esloveno aportó sus únicos tres puntos en el epílogo: a 2m 18s puso el 60-64 y a once segundos, el 66-68 tras fallar su segundo tiro libre. Los azulgrana se hicieron con el rebote y Huertas sentenció desde la línea de personal. 

GALATASARAY 66 (19+10+19+18): Lakovic (3), Shipp (9), Lucas (8), Songaila (2), Aldemir (6) -quinteto inicial-, Andric (17), Açik (4), Özer (-), Arslan (8), Shumpert (7), Topaloglou y Pachulia (2). BARÇA 70 (19+25+17+9): Marcelinho Huertas (9), Navarro (12), Eidson (8), Lorbek (14) y Vázquez (3) -quinteto inicial-, Wallace (9), Sada (3), Mickeal (10), N'dong (2), Ingles (-) y Perovic. Árbitros: S. Pukl (ESL), R. Lottermoser (GER) y B. Shulga (UKR). Eliminado: Wallace (m.36). Incidencias: 11.300 espectadores asistieron al encuentro correspondiente a la quinta jornada del grupo D, disputado en el Abdi Ipekçi Sports Hall.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Navarro acribilla a Eslovenia para guiar a España hacia semifinales (86-64)

Navarro es felicitado por sus compañeros tras un triple - EFE.
Los escritores que renieguen de los deportes, de ese desafío consigo mismos en el caso de los atletas y de conjunto en el caso de las disciplinas de equipo, deberían replantearse su actitud. Porque podrían inspirarse en los deportistas que funcionan como personajes de novela, que son capaces de cambiar el hilo argumental de golpe con un giro inesperado o una contundencia exagerada. En el baloncesto europeo pocos, quizás sólo él, es capaz de hacer tantas cosas bien en tan poco tiempo. Hablar de Juan Carlos Navarro es hacerlo de un torbellino, de un todoterreno sin fin, pues pocos están capacitados para meter 17 puntos en un cuarto, en concreto en el tercero, para espabilar a una España inestable en la primera parte y clasificarla para semifinales. La Bomba acabó con 26 tantos en el triunfo por 86-64 ante Eslovenia. Una victoria que asegura a la selección en el preolímpico y supone su séptima presencia consecutiva en la penúltima ronda, donde se enfrentará al vencedor Macedonia de McCalebb (sorprendente vencedora ante la anfitriona, Lituania por 65-67). Calderón, que se retiró cojeando al banquillo, será duda. Según el parte médico, "sufre una tendinitis tibial posterior su tobillo izquierdo que será tratado con tratamiento médico y fisioterapia". 

El base se giró hacia la grada y dijo que estaba bien con el pulgar. Calderón se había hecho daño después de meter un triple y con Dragic de por medio, en una acción que no captaron las cámaras de la televisión internacional. Rudy y Navarro lo vieron muy claro y fueron a protestar al presunto infractor, que se los sacó de encima con un empujón. Una escena que motivó más a La Bomba, castigado con una técnica, y que se vengó anotando sin descanso en un período en el que España llegó a acumular un parcial de 33-9 (36-14 al final con 7/10 en triples y 7/8 en tiros de dos), demasiado para cualquier equipo y más para Eslovenia, confiada en tanteos bajos y vulnerable en los altos.

Comparecencia difícil

Navarro, con la ayuda del incombustible Pau Gasol (19 puntos y 16 rebotes) y la pesistencia de Rudy, cambió la imagen de la selección, hecha un manojo de nervios en su comparecencia, tan inquieta y con tan poca voz como una mosca en una tela de araña. Superada en el rebote, sobre todo en propio, el grupo de Scariolo se bloqueó ante una defensa eslovena muy generosa y perdió la pelota seis veces en el primer cuarto. A España le faltaba personalidad y contundencia, como si estuviera de acuerdo de ir a remolque en el marcador, de ver cómo Maljkovic se estaba saliendo con la suya. Era una mera espectadora de la colocación de Begic y de la elegancia del azulgrana Lorbek, que puso el 4-11 (a los 3m 14s). La selección jugaba como una televisión mal sintonizada: con interferencias y sin continuidad. Así, sólo pudo lanzar cuatro veces en los primeros minutos y suerte tuvo de que el triple de Udrih fuese fuera de tiempo. De lo contrario la desventaja hubiese sido de -10 al final del primer cuarto, acabado con 16-23.

Con la defensa, zonal 2-3, compensó España su poca pericia en ataque. Marc Gasol casi eliminó por faltas a Begic y a Slokar y lanzó hasta cinco tiros libres -de los que anotó tres- en el segundo cuarto. Una recuperación de Calderón representó la primera piedra de un dos más uno de Reyes con el que la selección se puso por delante por primera vez (30-28 a los 18m 28s, 35-31 al descanso) y ya no sufrió más, sino que disfrutó y el seleccionador pudo dar carrete a los que menos juegan Ibaka, por ejemplo, metió nueve puntos en el último período. El pívot nacionalizado fue el mejor de un banquillo que sólo anotó 17, tres menos que Dragic, el más destacado de una Eslovenia que echó en falta más presencia de Lakovic y fue acribillada por un tal Navarro. El jugador que cuando se enfrenta a Maljkovic siempre le saluda: "y luego me mete 30 puntos". Esta vez se quedó en 26.  

ESPAÑA 86 (16+19+36+15): Pau Gasol (19), Rudy (8), Navarro (26), Calderón (9) y Marc Gasol (7) -quinteto inicial-, Reyes (3), Ricky, San Emeterio (2), Llull (3), Claver, Sada e Ibaka (9). ESLOVENIA 64 (23+8+14+19): Lakovic (3), Muric (4), Z. Dragic (2), Begic (10) y Lorbek (7) -quinteto inicial-, Slokar (4), Ozbolt (6), Rupnik (2), Smodis (6), Udrih, G. Dragic (14) y Jagodnik (6). Árbitros: Christos Christodoulou (GRE), Ilija Belosevic (SRB) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados. Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del Eurobasket disputado en el Kauno Arena de Kaunas ante unos 5.000 espectadores. 

domingo, 29 de mayo de 2011

Sada y Lakovic torturan a un Caja Laboral sin banquillo (78-62)

Sada, lanzado, supera a Huertas y Teletovic -EFE.

Aparece recién duchado y con un libro bajo el brazo, Todo lo que muere, John Connolly, del que lleva leída una cuarta parte. Un relato de investigación protagonizado por un inspector del Departamiento de Policía de Nueva York al que le han asesinado a su mujer y a su hija. Víctor Sada (Badalona, 1984) es un gran lector. De hecho, el base es como un libro abierto en cuanto a compromiso y dedicación, un jugador que ocupa pocos titulares y sobre el que se explican los éxitos del Barça. Sada repartió cinco asistencias, cogió siete rebotes y aportó ocho puntos para torturar, junto a un Jaka Lakovic (11 puntos) que no había jugado en el primer partido, a un Caja Laboral sin banquillo, pues los suplentes aportaron únicamente siete tantos (78-62). Los azulgrana se colocan, por tanto, 2-0 en la serie y podrían clasificarse para la final de la Liga ACB si ganasen el miércoles en el Buesa Arena.

Como en el encuentro anterior Sada volvió a ser titular y atosigó lo suficiente tanto a Huertas, más discontinuo, como a San Emeterio, recuperado para la causa después de dos partidos flojos ante los azulgrana y de fallar tres de cuatro en tiros libres en la primera parte. Sada fue un jugador total: defendió, dirigió, reboteó y anotó. Menos participativo, pro muy centrado en defensa, estuvo Ricky, tímido en el tiro, pero descarado para malbaratar varios ataques del Caja Laboral, lastrado otra vez en su déficit en rebotes, pues caputó 23 por los 31 del Barça y sólo cogió uno ofensivo en los primeros dos cuartos. "No nos han cogido demasiados, pero sí muy importantes", reconoció Dusko Ivanovic, que se mostró convencido de encontrar la "manera" de ganarle al Barça. No soltó prenda ante la insistencia de otros periodistas.   

Palacio y Dragicevic, intrascendentes

Empezó el Barça muy acertado con sus exteriores: con Navarro y Ricky certeros en los triples, Anderson como matador y Grimau como una culebra. La respuesta de los visitantes también corría a cargo de jugadores de esa línea: Oleson, que no anotó ni un punto en el primer partido (sólo lanzó una vez) y sobre todo Huertas, que paró drásticamente su producción tras el primer cuarto. Su sustituto, Palacio, es la antítesis: favorece el juego estático, más lento y previsible es más pesado. La repercusión del base de Los Ángeles es tan poco relevante como la de Dragicevic como recambio de Barac y Batista, al que Ivanovic rara vez hace coincidir en la pista.

Hizo un amago de escaparse el Caja Laboral con 16-19, y fue entonces cuando debutó en la serie Lakovic, al que nadie negar en el tiempo que lleva en Barcelona que sabe asumir el rol que le da el entrenador. Estuvo muy ágil y valiente en las penetraciones el esloveno y entre él, Sada y un par de tiros libres de Navarro el Barça se marchó al descanso con un colchón importante (37-28). La Bomba estuvo más discreto que otras veces con nueve puntos (2/6). "Juan Carlos es el jugador eje que entiende cuando le toca y cuando debe ceder protagonismo a sus compañeros", le elogió Pascual, que también supo reconocer la importancia de Sada -"están jugando extraordinariamente bien"- o de Lakovic -"nos ha dado otra cosa"-.

La confesión de Teletovic

Fundamental en el primer encuentro, Lorbek entró poco en juego y, de hecho, no llegó a lanzar en toda la primera parte, tampoco resultó tan decisivo Ndong como en el partido anterior. "No hemos sabido defender a aquellos que no esperábamos que anotasen tanto", confesó en el túnel de vestuarios Teletovic, menos suelto y con más dificultades para tirar triples, por mucho que su mérito sea meterlo en posiciones forzadas y con los brazos del defensor en el cogote. Los azulgrana impidieron al Caja Laboral probar esa suerte, una de sus virtudes, y los visitantes sólo lanzaron once, de los que metieron tres.

La eclosión de San Emeterio en el tercer cuarto -"me he sentido mejor, pero intento no perder la confianza nunca"- reactivó al conjunto de Ivanovic, impulsado por la contundencia de Barac (53-49 a 8m 58s). Fue entonces cuando volvieron a  surgir tanto Lakovic como Sada, a los que se añadió un Perovic inmenso en el tramo final. Los últimos puntos de San Emeterio tan sólo sirvieron para que la diferencia fuese menor y Lakovic, muy satisfecho, se quedó botando en la última posesión. En menos de 48 horas había pasado de mero espectador a jugador fundamental. "Son ellos (los jugadores) los que hacen las cosas y ahora están en un buen momento", dijo Pascual. Todos suman: filosofía Barça, da igual el deporte que sea.
BARÇA 78 (18+19+16+25): Sada (8), Navarro (9), Anderson (12), Lorbek (3) y Perovic (9) -quinteto inicial-, Ricky Rubio (5), Morris (5), Ndong (4), Grimau (6), Lakovic (11), Vázquez (4) e Ingles (2). CAJA LABORAL 62 (19+10+18+15): Huertas (9), San Emeterio (14), Oleson (9), Teletovic (10) y Barac (13) -quinteto inicial-, Ribas (3), Palacio, Dragicevic, Batista (2) y Logan (2). Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, José Ramón García, García Ortíz y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

sábado, 2 de abril de 2011

Jackson y Vasileiadis se meriendan en la prórroga a un Barça desangelado (78-83)

Ricky bota el balón ante Jackson -EFE.
Es un tipo risueño y divertido que desde que llegó a Barcelona, comenzada ya la temporada y procedente del CB Granada, ha vivido situaciones extremas. A Joe Ingles (Happy Valley, Australia, 1987) le costó muy poco adaptarse al equipo y, con la misma facilidad, perdió protagonismo y peso en los partidos. El jueves, en el OAKA Arena de Atenas, tenía media cara tapada con la sudadera cuando el Barça estaba al borde de la eliminación en la Euroliga ante el Panathinaikos, una decepción que acabó por producirse. Más participativo estuvo dos días después contra el Bizkaia Bilbao Basket, genial con 13 puntos cuando los azulgrana llegaron a ganar por 17 puntos antes del descanso y testimonial después, pues sólo anotaría un par de tantos más en la prórroga, donde se exhibió Aaron Jackson (Hartford, 1986). El base estadounidense se merendó al Barça con 21 puntos y lideró la gran remontada, concretada en 78-83, del conjunto de Fotios Katsikaris, vencedor por primera vez en el Palau, gracias también a los ocho puntos en el tiempo extra (14 en total) de Kostas Vasileiadis (Salónica, Grecia, 1984).    

Se bloqueó de nuevo el Barça en la segunda parte, sobre todo en los instantes finales, en los que se mostró tremendamente vulnerable a las penetraciones de Jackson, que con tres entradas solo dos tiros libres forzó la prórroga de un encuentro tan bien revertido por el Bizkaia Bilbao Basket como mal perdido por los azulgrana, desangelados tras dos primeros cuartos completos. A partir de entonces el Barça se atascó: repartió sólo tres asistencias más y perdió chispa y confianza, como en le sucedió durante la serie ante el Panathinaikos, especialmente en el segundo partido, cuando el conjunto griego le remontó 16 puntos. Esta vez, además, los azulgrana no pudieron contar con el concurso de Juan Carlos Navarro, que sufre una rotura fibrilar en el muslo izquierdo, y seguramente se pierda también la visita al Madrid del próximo día 9.

Parcial inicial de 15-3

El gran inicio local no hacía presagiar la reacción visitante. El conjunto de Xavi Pascual, tan malhumorado al final del encuentro que tiró de su corbata y casi se la arranca, empezó revolucionado, más rápido, ambicioso y certero que su rival. Ricky dirigía el cotarro, Grimau defendía y sacaba provecho de los contraataques e Ingles metía  dos triples sin fallo. Con la canasta de Perovic se completó un parcial de 15-3 en poco más de cuatro minutos y en el que todo el quinteto inicial había anotado.

“Nunca hemos perdido la fe”, valoró Mumbrú, que seguramente se acordaba de la primera reacción de su equipo, cuando casi al final del primer cuarto se acercó 17-12, justo después de que Vázquez hubiese capturado su rebote 1.500 en la ACB y poco después de que Lakovic anotase su triple 300. En una jornada de efemérides los azulgrana volvieron a distanciarse con la 100º canasta de dos de Morris y más acciones brillantes de Ingles (37-22 a los 16m 15s).

“Son tiros locos”

En cuanto Jackson ajustó su puntería el partido empezó a cambiar y el anotador estadounidense rebajó la diferencia a menos de la mitad (42-35 a los 21m 12s), mientras Ingles se iba al banquillo por cometer dos personales seguidas en un tercer cuarto en el que los azulgrana perdieron ocho pelotas (mención especial para Fischer, atento a dichos errores o provocándolos) y tuvieron una selección de tiros desastrosa, como recriminaba su entrenador: “Son tiros locos sin penetrar ni pasar el balón”.

Con Vasileiadis por fin enchufado y la contribución de Banic y sobre todo de Mumbrú, hiperactivo, el Bizkaia Bilbao Basket (52-51 a 6m 29s). Anderson, decisivo en el partido de la primera vuelta, pondría el 66-60 a 1m 48s, pero Jackson forzaría la prórroga, en la que el mismo jugador y Vasileiadis con dos triples sentenciaron a un desangelado Barça, en una jornada muy especial para la ACB, que apoyó la iniciativa de la Ministra de Defensa, Carme Chacón, para sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre las patologías. Y uno de los actos programados fue un partido de veteranos del Barça y del Madrid en el Palau. Después de la decepción del primer equipo actual.
 
BARÇA 78 (19+23+8+18+10): Ricky Rubio (8), Perovic (2), Ingles (15), Lorbek (11), y Grimau (7) –quinteto inicial–, Sada (2), Lakovic (3), Anderson (16), Morris (10), Vázquez (4) y Ndong. BIZKAIA BILBAO BASKET 83 (12+18+11+27+15): Warren (11), Jackson (21), Banic (6), Mumbrú (13) y Sonseca –quinteto inicial–, Blums, Fisher (4), Vázquez, Vasileiadis (14), Hervelle (6) y Mavroeidis (8).

jueves, 24 de marzo de 2011

Sato y Diamantidis empatan la serie para Panathinaikos ante un Barça crispado (71-75)

Vázquez intenta lanzar ante Batiste -EFE.
“A lo mejor estábamos más pendientes de los árbitros que de jugar”, reconoció Juan Carlos Navarro. La Bomba no se pudo controlar: pidió justicia, pero acabó encontrando una técnica tras una acción en la que indicó a los árbitros que había habido dos, tres  y hasta cuatro personales a favor de su equipo. Fue la jugada, al final del tercer cuarto, que acabó por crispar a los azulgrana, dominadores claros hasta el descanso y destrozados después por Sato y Diamantidis, vencidos por el Panathinaikos (71-75). Lakovic se jugó el tiro ganador, pero falló y Batiste sentenció el partido con un mate que festejó con grandilocuencia, abriendo los brazos, sintiéndose poderoso y realizado. El conjunto de Obradovic empató la serie de cuartos de final a un triunfo y obliga a los azulgrana a ganar en Atenas. Exacto guión que en el resto de cruces, pues todos los locales perdieron: Cook, con 20 puntos y seis rebotes, resultó fundamental para que el Power Electronics venciese al Madrid (75-81),  Schortsanitis fue el mejor en el triunfo del Maccabi Tel Aviv en el Buesa Arena (81-83) y el Montepaschi Siena renació ante el Olympiacos (65-82).

El Barça tuvo dos caras muy diferentes y en el rendimiento de Diamantidis se reflejaron con precisión. En los dos primeros cuartos el base griego, agobiado por la defensa de Ricky y Sada y por las ayudas de los pívots, parecía un jugador menor ante un rival grandioso. Todos sumaban en el Barça, lanzado primero por un inicio fulgurante de Navarro, la habilidad de Vázquez y la conexión Lakovic-Ndong. La superioridad de los azulgrana se concretó en una ventaja de 16 puntos (28-12 a los 13m 50s) y que no era mayor por los continuos fallos con los tiros libres. Sato y Batiste se echaron a las espaldas al Panathinaikos, en el que Diamantidis continuaba desorientado, tanto que acabó la primera parte con una de sus cuatro pérdidas en este tiempo, en el que falló sus cinco tiros de campo.

7/17 en triples visitante  

Diamantidis necesitaba como nadie el paso por los vestuarios, por mucho que allí tuviese que aguantar el discurso de Obradovic, descontento con lo visto hasta entonces y muy contento con cómo funcionó el Panathinaikos en la segunda parte. Atosigado Navarro por Calathes y con un puntual arreón de Anderson, el tercer cuarto fue de Diamantidis, agradecido porque Lakovic pasase a ser su defensor y que anotó 14 puntos. El base se marcó tres de los cinco triples (¡sin fallo!) que anotó su equipo en ese período. El Panathinaikos sumó tantos puntos en ese cuarto (28) como en los dos anteriores. Otros tres triples prácticamente seguidos, y mal punteados, del ex azulgrana Sato hicieron que los visitantes se distanciasen (59-64 a 7m 13s). El conjunto griego firmó un excelente balance desde más allá de 6’75 con 7/17.

El Barça requería de un líder de forma inmediata. Ricky anotó un dos más uno ante Diamantidis, pero los azulgrana, negados ante las defensas alternativas (zonal y mixta) planteadas por Obradovic y su fragilidad defensiva, cedió hasta ocho puntos (62-70 a 4m 15s). Y por fin apareció el emblema del equipo, Navarro, con ocho puntos en un plis plas para dejar el 71-72 a 23’3 segundos. Los azulgrana llevaron a la línea de personal a Diamantidis, que metió el primero y falló el segundo. El rebote fue para Vázquez y Lakovic quiso jugarse un triple muy lejano. Falló y Batiste, su defensor en esa jugada, se puso las botas colgándose del aro. “Hemos dejado de defender y ellos han creído en sí mismos”, cerró Lakovic.   

BARÇA 71 (17+21+19+14): Ricky Rubio (6), Navarro (19), Anderson (11), Lorbek (7) y Perovic (2)  -quinteto inicial–, Vázquez (11), Sada (-), Lakovic (5), Morris, Ingles, Ndong (10) y Grimau. PANATHINAIKOS 75 (10+18+28+19): Diamantidis (17), Calathes (8), Sato (18), Fotsis (3) y Vougioukas –quinteto inicial–, Batiste (14), Kaimakoglou (-), Nicholas (10), Perperoglou (-), Tsartsaris (4) y Maric (1). Árbitros: G. Cerebuch (ITA), S. Dozai (CRO) y J. Zamojski (POL).

martes, 22 de marzo de 2011

Lakovic y los triples rescatan al Barça ante el Panathinaikos de un Diamantidis estelar (83-82)

Lakovic protege la pelota ante Calathes -EFE.
Sólo ellos saben qué se dijeron. Mickeal se acercó a Jaka Lakovic (Liubliana, 1978) le dio un par de golpecitos en el pecho y le soltó frases cortas acompañadas de una sonrisa cómplice. Seamos imaginativos: “Tío, has sido decisivo”. El esloveno sonrió tímidamente y le agradeció los elogios, justificados, pues Lakovic había vuelto a cumplir su cometido, el de ser el revulsivo en los momentos más comprometidos ante un Panathinaikos tan persistente e incansable como su líder, Diamantidis (26 puntos). El triunfo de los azulgrana fue una demostración de carácter y, como dijo Xavi Pascual: “Hay partidos que tienes que ganar de otra forma”. Y para vencer por 83-82 y adelantarse en la serie de cuartos por 1-0 (el segundo partido se jugará otra vez en el Palau el jueves) el Barça necesitó de Lakovic, de los triples y meter siete de los últimos ocho tiros libres, el gran déficit del equipo durante la noche (23/32).

Acostumbrado a poner la partitura de los partidos, el Barça las pasó canutas ante un Panathinaikos que apenas le dejó correr y divertirse, que supo renunciar a lanzar triples en la primera parte porque se sentía superior bajo el tablero. Los azulgrana resolvieron no sólo por su puntería con los lanzamientos desde más allá de 6'75 (10/21), sino con jugadas de carácter como el barrido de Sada, que sacó una canasta en los últimos segundos a Nicholas, o los cuatro tiros libres sin fallo de Vázquez, inédito hasta el último minuto. El Barça se sostuvo a pesar de sus errores y de Diamantidis, que se jugó la última posesión sin suerte.

Promesas

Obradovic había dicho que pretendía correr en el Palau, pero a la hora de la vez, con una pizarra en la mano y sin micrófonos ni cámaras por delante, optó por lo más adecuado ante los azulgrana: un partido trabado, físico y con criterio. Para empezar, el conjunto griego basó su juego en la primera parte en tiros cercanos y en controlar el rebote ofensivo. Entonces y siempre que estuvo en pista su guía fue Diamantidis, exponente de polivalencia, ya que borda el bloqueo y continuación, además de bordar la dirección y de tener una buena selección de tiro.


Si los azulgrana empezaron 11-6 por delante fue porque no fallaron nada y su rival, casi todo, a pesar de hacer suyo cualquier rebote ofensivo. En cuanto Diamantidis ajustó el punto de mira (empezó fallándolo casi todo) el partido se decantó a favor del Panathinaikos (14-18 a los 10m 50s). Un triple de Grimau, el trabajo de Ndong y el descaro de Lakovic, con sus primeros seis puntos, impulsaron de nuevo a los azulgrana, muy certeros en el triples, pero muy menores en defensa. Así, si Navarro puso la máxima ventaja para los locales (37-30) a falta de poco más de un minuto para el descanso, los visitantes perpetraron un parcial de 0-5 con el mencionado triple de Diamantidis. Hasta cuatro jugadores locales había anotado sin fallo hasta entonces desde más allá de 6’75. La puntería desde fuera minimizaba la falta de pericia por dentro.   

Diamantidis volvió del vestuario como un coloso y el Barça siguió sosteniéndose a base de triples y a pesar de errar sin remedio tiros libres, con los que se repetía un machacón  ritual: uno fallado, uno metido. Hasta cinco erraron los azulgrana en un tercer cuarto en el que, curiosamente, cedieron dos desventajas por esos cinco puntos, ambas mérito de Maric, que después de dos meses lesionado y de jugar tres minutos en Salónica, salió enchufado, emulando a Batiste. Justo antes Lakovic había aparecido con la primera contra de su equipo. El esloveno acertó con un triple ante Diamantidis a 7m 02s para poner el 65-64 tras otro tiros de tres de Morris y una canasta impagable de Grimau. 

Una antideportiva de Fotsis a Navarro (él sí anotó los dos) y otro triple de La Bomba pusieron 70-64. ¿Se rindió el Panathinaikos? No, respondió con entereza ante un conjunto local que, muy nervioso, fallaba ahora entradas fáciles. Hasta que el Barça se puso las pilas y empezó a anotar los tiros libres y Sada barrió una pelota que entraba. Pero otra vez Diamantidis resultó inalcanzable para todos y a punto estuvo de dar el primer punto de la eliminatoria a los griegos. La serie será apasionante. Como era de esperar.    

BARÇA 83 (14+23+20+26): Ricky Rubio (4), Navarro (13), Anderson (10), Lorbek (12) y Vázquez (4) –quinteto inicial–, Perovic (6), Sada (2), Grimau (7), Morris (5), Ndong (8) y Lakovic (12). PANATHINAIKOS 82 (14+21+25+22): Diamantidis (26), Calathes (5), Sato (-), Fotsis (2) y Vouigiokas (4) –quinteto inicial–, Nicholas (16), Perperoglou (6), Batiste (15), Tsartsaris (2), Kaimakoglou (1), Tepic (-) y Maric (5). Árbitros: Sutulovic (MNE), Boltauzer (SLO) y Latisevs (LAT). Eliminado: Fotsis (m.40).

jueves, 3 de marzo de 2011

Lakovic anima a un Barça apático que se enfrentará al Panathinaikos en cuartos

Lakovic, máximo anotador azulgrana, bota el balón -EFE.
Fuera de sus casillas, incapaz de controlar ni un ápice de su cabreo, Xavi Pascual (Gavà, 1972) se fue al descanso soltando improperios. El técnico del Barça no estaba nada satisfecho de la actitud de sus jugadores, muy apáticos durante casi todo el partido con la primera plaza de grupo asegurada. Jaka Lakovic (12 puntos) fue quien animó a los azulgrana con dos triples entre el final del tercer cuarto y el inicio del último, el tramo en el que el Barça ventiló el asunto para completar el top 16 como único equipo invicto tras vencer al Olimpia de Liubliana por 76-58. Méritos que le reportaron cruzarse en cuartos de final ante el Panathinaikos de Obradovic, que ganó en Málaga por 61-77. Será un duelo entre los últimos campeones de la Euroliga. Un torneo al que continúan aspirando el Caja Laboral, (jugará ante el Maccabi Tel Aviv) triunfador como primero de grupo en Vilnius contra el Lietuvos Rytas (68-77) con 19 puntos y 11 rebotes de San Emeterio, MVP de una jornada histórica para el Power Electronics Valencia de Pesic, que ganó al Fenerbahçe por 82-68 con un Cook sobresaliente (11 asistencias) y jugará contra el Real Madrid con desventaja de campo. Messina pidió perdón a los que “pagan una entrada y mañana tengan que madrugar” tras perder su primer partido en la Caja Mágica por 77-95 con el Montepaschi Siena, rival en el último cruce del Olympiacos. Eliminatorias que se jugarán del 22 de marzo al 6 de abril al mejor de cinco partidos y que, por tanto, contarán con cuatro representantes de la ACB. Es la primera vez des que se creó la Euroliga (2000-2001) que hay tantos equipos de un mismo país a estas alturas. 

En un final aseado, con Ingles muy suelto, Ricky travieso y Grimau jugando los minutos no jugados en los últimos partidos el Barça cerró un partido incómodo. A los azulgrana les costó motivarse y conectarse a una cita en la que tan sólo se jugaba el prestigio de completar esta fase con un pleno de victorias. Pascual no perdonó la relajación y llegó a hacer cuatro cambios de golpe, Lakovic entre ellos. El tirador esloveno (4/5 en triples) es tan responsable, querido y moderado fuera de la pista como hiperactivo en ella, casi siempre en un plano menor a su clase por estar rodeado de tantas estrellas. Ante el Caja Laboral se marcó cuatro tiros de tres en el último cuarto y esta vez sólo tiró desde esa distancia, la noche en la que Pascual hizo descansar a Navarro, que no jugó ni un minuto, y el club confirmó la renovación por dos temporadas del secretario técnico, Joan Creus.

Perder el “baloncito” 

Los azulgrana se dejaron llevar tantas veces que las cámaras se centraron mucho en las caras de desaprobación de Pascual, que exigió a sus jugadores que no perdiesen el “baloncito”. Los locales se conectaban y desconectaban al partido como quien enchufa y desconecta un secador de pelo: del 15-10 al 21-23, la segunda y última ventaja del Olimpia Liubliana, poco más allá de la puntería de Jagodnik, la fiabilidad de Gregory y Shermadini, coleccionador de gorros.

El conjunto esloveno, pese a sus limitaciones, persistió con Anagonye para acercarse a cuatro puntos (48-44). Ahí surgieron Grimau y Lakovic y todo acabó. Por entonces el Caja Laboral sí que sudaba para ganar en Vilnius y Pesic ya había protagonizado la imagen de la jornada. El técnico serbio, que ha transformado por completo a un Power Electronics Valencia deprimido hasta su llegada, celebró el pase a cuartos, la mejor marca en el torneo del club, aplaudiendo al público. Un periodista le ofreció el micro para que hablase y él, genial, señaló al público. Le vino a decir que la voz protagonista era la del aficionado. Los seguidores del Madrid no estarán muy contentos con el partido de su equipo. Tampoco los periodistas que fueron a la Caja Mágina, que se quedaron sin poderle preguntar nada a Messina en la rueda de prensa. El italiano no las aceptó. ¿La excusa? Consideró que con quien tenía que hablar de lo sucedido era con sus jugadores. El Madrid llegó a ceder por 31 puntos. 

BARÇA 76 (21+14+16+25): Sada (4), Rubio (4), Perovic (9), Morris (8) y Anderson (2) –quinteto inicial–, Lakovic (12), Vázquez (10), Ingles (10), Ndong (9), Lorbek y Grimau (8). OLIMPIA DE LIUBLIANA 58 (19+12+13+14): Span (-), Gregory (13), Shermadini (6), Markota (9), Ozbolt (2) –quinteto equipo inicial–, Boisa, Anagonye (9), Salin (3), Jagodnik (13) y Udrih (3). Árbitros: Jovcic (Serbia), Sahin (Italia), Anastopoulos (Grecia). Sin eliminados.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Lakovic se queda a las puertas de rescatar a un Barça muy flojo en Vistalegre

Ellis intenta robarle la pelota a Lakovic -EFE.

A veces los gestos son tan elocuentes y significativos que describen mejor qué está sucediendo que las propias palabras. O que las propias jugadas si hablamos de baloncesto. Ahí teníamos a Jaka Lakovic yéndose al banquillo del Palacio de Vistalegre enfadado con el mundo, fuera de sus casillas, incapaz de dejar de hacer aspavientos porque le acaban de pitar una persona que él consideraba injusta y también le habían castigado con una técnica por sus protestas. Una actitud impulsiva, llena de frustración, que reflejaba la debilidad del Barça, desconectado por completo en una primera parte en la que sólo anotó 24 puntos y llegó a ceder por 18 (33-15 a los 15m 27s) ante el Asefa Estudiantes. Un panorama que Lakovic sufrió sin poder hacer nada, castigado por Xavi Pascual casi un cuarto y medio. Una decisión que motivó aún más al jugador esloveno, que en su primera oportunidad completó un dos más uno y asumió el liderazgo, tanto como para ser el principal responsable de que los azulgrana recuperasen 12 puntos en contra en el último período con cinco puntos de sus 18 puntos (4/9 en triples) en los últimos 14 segundos, un triple que forzaba la prórroga a 5’2s. Pero Amorós consideró que Erazem Lorbek había cometido personal sobre Nik Caner-Medley, el mejor de los locales con 12 puntos, que hizo lo que marca el manual: anotar el primero y fallar el segundo. Los azulgrana perdieron por 63-62 el tercer partido de la temporada en la Liga ACB, el mismo balance que en toda la fase regular del año pasado, y continúan a un triunfo del líder –ahora colíder–, el Caja Laboral, perdedor en Sevilla ante el Cajasol (91-71) y alcanzado por el Real Madrid, que ganó al Unicaja por 88-72 con 18 puntos y 11 rebotes de Felipe Reyes.  

Al Barça estuvo a punto de bastarle un último período muy serio, nada que ver con su actuación hasta entonces, para rozar un triunfo en un partido repleto de errores, lamentos y polémica. Los azulgrana por fin jugaron por fin con convicción y fiabilidad e incluso perdonaron, como en un par de penetraciones de Joe Ingles (ocho puntos, 2/9), que escogió la opción más enrevesada para tirar. El Barça, tan certero y concreto el curso pasado y al inicio de éste, se está convirtiendo en un conjunto inestable y que va por rachas, en parte por las bajas que atesora. Este lunes se sabrá cuándo se le realiza la otoscopia en Miami a Pete Mickeal, que necesitará al menos dos meses para recuperarse en Barcelona. La semana que viene Juan Carlos Navarro de la pequeña operación por una discopatía que arrastra desde hace años y a Gianluca Basile le restan, como mínimo, dos meses de recuperación.

Triples sin criterio

Lastrado por la ausencia de los tiradores, la opción normal hubiese sido que el Barça sacase más provecho del habitual a sus jugadores interiores, como había hecho ante el Cholet, aunque el conjunto francés fuese tan atípico que no contase con un pívot puro en su plantilla. Ante el Asefa Estudiantes olvidó a sus hombres altos en la primera parte, donde lanzó sin criterio ni remedio hasta 13 triples (con dos aciertos, 7/28 al final) ante un conjunto de Luis Casimiro que lanzó 23 de sus 35 tiros libres en los dos primeros cuartos. 15 de los 39 del conjunto estudiantil llegaron desde la línea de personal y cuatro fueron gracias a dos técnicas, pues a la de Lakovic le precedió otra de Boniface Ndong, tan errático como Lorbek. Ambos aportaron sólo dos y cinco puntos, respectivamente, y llegaron en el último período. Antes el equipo había buscado sin éxito a Kosta Perovic en un partido que funcionaba como bucle protagonizado por dos equipos que parecían competir por quién era capaz de errar la situación más sencilla. Los azulgrana le sumaron su obsesión por tirar desde más allá de 6’75 metros: Lorbek (1/4), Ingles (1/5)… Y Ricky Rubio, el único eliminado del encuentro, 0/5. El base del Masnou fue tan irregular como su equipo y a penas tuvo unos instantes de brillantez antes del descanso.

La entrada de Lakovic, la garra de Roger Grimau y el atrevimiento de Víctor Sada hicieron que los azulgrana rebajasen a ocho puntos la desventaja en el tercer cuarto. En el último cuarto les faltó muy poco para llevarse un triunfo impensable en un ejercicio rematadamente malo.  

Asefa Estudiantes (18+21+10+14) 63: Ellis (5), Asselin (4), Welsch (10), Granger (2) y Caner-Medley (12) –equipo inicial–, Oliver (9), Clark (4), Jasen (6), Gabriel (4) y Sánchez (7). Barça (11+13+15+23) 62: Rubio (4), Vázquez (6), Ingles (8), Lorbek (5) y Grimau (8) –equipo inicial–, Sada (5), Lakovic (18), Perovic (4), Ndong (2) y Morris (2).

domingo, 14 de noviembre de 2010

El Barça aparca su juego melancólico ante el Fuenlabrada

Lakovic recibe la personal de Valters -EFE.
Llevaba unas semanas el Barça jugando a trompicones, con más temblores e inquietud que aplomo y determinación. Los azulgrana habían ofrecido un juego melancólico y lleno de dudas, una versión gris y preocupante con la que cedieron dos partidos en el Palau, escenario en los últimos años de contadas sorpresas. La pista en la que el Barça volvió a carburar, a funcionar como una máquina ante el Baloncesto Fuenlabrada, al que venció por 76-62 para continuar compartiendo el liderato de la Liga ACB con el Real Madrid, ganador en Badalona ante el DKV Joventut (64-72), y el Caja Laboral (70-84 en su visita al CAI Zaragoza). En poco más de cinco minutos solucionaron los azulgrana otro inicio nefasto para lograr un parcial inmenso de 20-1 para ponerse de nuevo por delante y no ceder hasta el final, para completar un buen encuentro en ataque y defensa (27 pérdidas de los visitantes).  

Los azulgrana empezaron ante el Fuenlabrada con la misma apatía y poco convencimiento, con exacta ingenuidad, que el jueves en Euroliga ante el Lietuvos Rytas. Si entonces concluyeron el primer cuarto con tan sólo diez puntos, esta vez su cosecha se reducía a seis tantos en siete minutos. Las seis pérdidas –tres de un descompuesto Sada, con tres despistes– eran el mejor reflejo de la propuesta ramplona del Barça, que encajó un parcial de 0-7 con un Baloncesto Fuenlabrada fiable en los rebotes y fino en los contraataques (6-13 a los 7m 12s tras un triple de Kus). Incómodos, los locales tardaron 7m 30s en probar su primer triple. Lo falló Lorbek, pero Grimau se hizo con el rebote. Una acción que animó a los azulgrana, diferentes por completo, inmensos e infalibles con la entrada puntual de Navarro (sigue con problemas en la espalda, su participación debe ser discontinua) y Ricky, y la puntería de Mickeal y Lorbek hicieron que en apenas dos minutos el panorama cambiase con un parcial de 13-0. Un monólogo incontestable con una jugada más que expresiva: triple de Lorbek a cuatro segundos y medio del final del primer período. Saca Guardia de fondo para Colom, pero Ricky rebañó la pelota y anotó al límite.

El duelo de Laviña y Lakovic

El Barça por fin gestionaba el ritmo y el cronómetro, con Navarro como guía puntual y el resto como acompañantes impagables. Estaba claro que Maldonado debía cuanto menos intentar arreglar (minimizar los daños) y apostó por un triple cambio para dar entrada a Rabaseda, Mainoldi y Valters. Aunque fue un jugador que ya estaba en la pista, el veterano Laviña (33 años), quien hizo reaccionar al Baloncesto Fuenlabrada con un parcial personalizado en 0-7. Un buen oxígeno para su equipo, que a punto había estado de ganar en el Palau hace dos años (95-91 con un extraordinario Oleson y el curso pasado con un buen Batista, 71-66), y que pretendía conseguir dar la sorpresa a la tercera. La respuesta de los azulgrana estuvo en la muñeca de Lakovic, capaz de anotar tres triples consecutivos para dejar el 41-32 al descanso.

Los pívots locales, Vázquez –reivindicativo después de su desastrosa actuación ante Lietuvos Rytas– y sobre todo Lorbek, impulsaron a los azulgrana, que alcanzaron los 24 puntos de margen (63-39 a los 28m 58s) ante un Baloncesto Fuenlabrada que sólo cometió una personal en todo el tercer cuarto. “Vamos en ataque andando, vamos a todos los bloqueos andando”, replicaba Maldonado, desencajado ante la fragilidad de su equipo, que se tomó en serie la reprimenda para rebajar el parcial en casi la mitad con un parcial de 0-11 (63-50 a los 6m 45s). Un revés que hizo despertar de nuevo a los azulgrana, quienes en un momento volvieron a poner tierra de por medio con total autoridad y de nuevo sin dudas. El Palau, aliviado por primera vez en las últimas fechas, aplaudió el triple de Rabaseda, la promesa cedida en el conjunto madrileño y que podría convertirse en el recambio a corto plazo de Basile.

Barça  76 (19+22+22+13): Sada (0), Lakovic (13), Mickeal (12), Vázquez (10), Ndong (0) -cinco inicial-, Rubio (10), Navarro (8), Perovic (4), Lorbek (13), Morris (2) y Grimau (4). Baloncesto Fuenlabrada 62 (13+19+11+19): Valters (12), Cortaberria (2), Rabaseda (6), Ayón (12), Batista (10) -cinco inicial-, Mainoldi (0), Kus (5), Colom (2), Guardia (3) y Laviña (10).