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sábado, 16 de abril de 2011

Un CAI Zaragoza coral frena al Madrid (86-84)

Hettsheimeir defiende a Reyes -EFE.
Nunca es fácil para un jugador volver a la pista después de estar un tiempo importante  de baja por lesión. Un mes sin jugar llevaba Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986).  El canario se había lesionado en la última derrota de su equipo ante Unicaja en Málaga y reapareció en una pista difícil como el Príncipe Felipe y el día en que los otros dos bases del equipo, Llull y Prigioni, estaban de baja. Rodríguez tuvo que jugar más de 33 minutos y Molin tuvo que recurrir incluso al júnior Jorge Sanz, que debutó en la Liga ACB con derrota ante un CAI Zaragoza coral (86-84) liderado por Quinteros, Miso y Chubb. Los dos primeros anotaron 15 puntos cada uno y el tercero, 14. El Madrid, que comparte la primera plaza con el Barça, podría quedarse a un triunfo de los azulgrana si éstos vencen en el Palau al Blancos de Rueda Valladolid este domingo.

Casualidades o no, sin Sergio Rodríguez el Madrid no había vuelto a perder e incluso había saldado dos cuentas pendientes históricas: la clasificación para la Final Four de la Euroliga 15 años después y ganar al Barça. El propio Rodríguez fue quien se jugó la canasta que hubiese forzado la prórroga en Zaragoza, pero falló. El base había sido el principal responsable, junto con Carlos Suárez (4/5 en triples) de la reacción final de su equipo, que pasó de ceder 81-72 a 1m 43s a acercarse 85-84 con un tiro de tres de Tucker. En ese tiempo los visitantes metieron cuatro triples (dos de Rodríguez) y pusieron en dificultades al CAI Zaragoza. Quinteros, el emblema del club, le decía a su técnico, José Luis Abós, que no quería sacar él de banda, que prefería recibir la personal y tirar los tiros libres. El entrenador ignoró su sugerencia, impuso su orden y Cabezas fue quien recibió la falta: anotó el segundo tiro libre. Rodríguez fallaría la última acción y los locales se permiten soñar con una plaza de playoff justo un año después de su ascenso al torneo.

"Ganar a un grande en casa"

"Hemos logrado lo que nos hacía falta: ganar a un grande en casa", resolvió Quinteros, pura trituradora en el primer cuarto junto a Pablo Aguilar, por primera vez en mucho tiempo certero y desatado ante el equipo que tiene cedido, el Madrid. El conjunto de Molin respondía con los puntos de Tucker y de sus pívots, especialmente de Reyes, con más presencia y mayor fiabilidad en las últimas semanas. El problema para los visitantes era su fragilidad defensiva, pues el CAI Zaragoza hacía daño continuamente con entradas sencillas, aprovechadas por Quinteros, Aguilar o Barlow. El desajuste era tan grande que el CAI Zaragoza se fue al descanso habiendo anotado 15 de sus 19 intentos de tiros de dos y con una ventaja de 51-42.

La diferencia de los locales había llegado a ser de 12 puntos. Suárez la había rebajado con un triple, sus únicos tres puntos de la primera parte. Pero en la segunda el alero de Aranjuez se transformó y volvió de los vestuarios con la muñeca fina, y con mucha facilidad, y a pesar de las dificultades de tener a sus defensores punteándole, anotó dos triples casi seguidos y una canasta a aro pasado. Tomic, tras un rebote ofensivo, culminaría la remontada del Madrid (57-58), muy mejorado en defensa y que consiguió parar a Quinteros, pero no a Chubb ni a Miso, un jugador eléctrico al que siempre le ha faltado más continuidad para dar un salto de calidad definitivo. Entre esos dos jugadores y un par de tiros libres del propio Quinteros -le quitó la pelota a Tomic y éste le soltó un manotazo; el argentino anotó los dos tiros libres pertinentes- el CAI se distanció 81-72. La última reacción del Madrid no fue suficiente y un CAI Zaragoza con un discurso muy plural venció a un Madrid superado por las circunstancias. Las del rival y las propias.   

CAI ZARAGOZA 86 (25+26+13+22): Hettsheimeir (9), Quinteros (15), Cabezas (7), Barlow (9) Y Aguilar (11) -quinteto inicial-, Van Rossom (3), Chubb (14), Miso (15) y Toppert (3). MADRID 84 (28+14+25+17): Tomic (13), Suárez (17), Reyes (14), Sergio Rodríguez (8), Tucker (11) -cinco inicial- Sanz (-), Mirotic (10), Velickovic (3), Begic (4), Vidal y Fischer (4). Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pérez y Soto. No hubo excluidos por personales.  

sábado, 2 de abril de 2011

Jackson y Vasileiadis se meriendan en la prórroga a un Barça desangelado (78-83)

Ricky bota el balón ante Jackson -EFE.
Es un tipo risueño y divertido que desde que llegó a Barcelona, comenzada ya la temporada y procedente del CB Granada, ha vivido situaciones extremas. A Joe Ingles (Happy Valley, Australia, 1987) le costó muy poco adaptarse al equipo y, con la misma facilidad, perdió protagonismo y peso en los partidos. El jueves, en el OAKA Arena de Atenas, tenía media cara tapada con la sudadera cuando el Barça estaba al borde de la eliminación en la Euroliga ante el Panathinaikos, una decepción que acabó por producirse. Más participativo estuvo dos días después contra el Bizkaia Bilbao Basket, genial con 13 puntos cuando los azulgrana llegaron a ganar por 17 puntos antes del descanso y testimonial después, pues sólo anotaría un par de tantos más en la prórroga, donde se exhibió Aaron Jackson (Hartford, 1986). El base estadounidense se merendó al Barça con 21 puntos y lideró la gran remontada, concretada en 78-83, del conjunto de Fotios Katsikaris, vencedor por primera vez en el Palau, gracias también a los ocho puntos en el tiempo extra (14 en total) de Kostas Vasileiadis (Salónica, Grecia, 1984).    

Se bloqueó de nuevo el Barça en la segunda parte, sobre todo en los instantes finales, en los que se mostró tremendamente vulnerable a las penetraciones de Jackson, que con tres entradas solo dos tiros libres forzó la prórroga de un encuentro tan bien revertido por el Bizkaia Bilbao Basket como mal perdido por los azulgrana, desangelados tras dos primeros cuartos completos. A partir de entonces el Barça se atascó: repartió sólo tres asistencias más y perdió chispa y confianza, como en le sucedió durante la serie ante el Panathinaikos, especialmente en el segundo partido, cuando el conjunto griego le remontó 16 puntos. Esta vez, además, los azulgrana no pudieron contar con el concurso de Juan Carlos Navarro, que sufre una rotura fibrilar en el muslo izquierdo, y seguramente se pierda también la visita al Madrid del próximo día 9.

Parcial inicial de 15-3

El gran inicio local no hacía presagiar la reacción visitante. El conjunto de Xavi Pascual, tan malhumorado al final del encuentro que tiró de su corbata y casi se la arranca, empezó revolucionado, más rápido, ambicioso y certero que su rival. Ricky dirigía el cotarro, Grimau defendía y sacaba provecho de los contraataques e Ingles metía  dos triples sin fallo. Con la canasta de Perovic se completó un parcial de 15-3 en poco más de cuatro minutos y en el que todo el quinteto inicial había anotado.

“Nunca hemos perdido la fe”, valoró Mumbrú, que seguramente se acordaba de la primera reacción de su equipo, cuando casi al final del primer cuarto se acercó 17-12, justo después de que Vázquez hubiese capturado su rebote 1.500 en la ACB y poco después de que Lakovic anotase su triple 300. En una jornada de efemérides los azulgrana volvieron a distanciarse con la 100º canasta de dos de Morris y más acciones brillantes de Ingles (37-22 a los 16m 15s).

“Son tiros locos”

En cuanto Jackson ajustó su puntería el partido empezó a cambiar y el anotador estadounidense rebajó la diferencia a menos de la mitad (42-35 a los 21m 12s), mientras Ingles se iba al banquillo por cometer dos personales seguidas en un tercer cuarto en el que los azulgrana perdieron ocho pelotas (mención especial para Fischer, atento a dichos errores o provocándolos) y tuvieron una selección de tiros desastrosa, como recriminaba su entrenador: “Son tiros locos sin penetrar ni pasar el balón”.

Con Vasileiadis por fin enchufado y la contribución de Banic y sobre todo de Mumbrú, hiperactivo, el Bizkaia Bilbao Basket (52-51 a 6m 29s). Anderson, decisivo en el partido de la primera vuelta, pondría el 66-60 a 1m 48s, pero Jackson forzaría la prórroga, en la que el mismo jugador y Vasileiadis con dos triples sentenciaron a un desangelado Barça, en una jornada muy especial para la ACB, que apoyó la iniciativa de la Ministra de Defensa, Carme Chacón, para sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre las patologías. Y uno de los actos programados fue un partido de veteranos del Barça y del Madrid en el Palau. Después de la decepción del primer equipo actual.
 
BARÇA 78 (19+23+8+18+10): Ricky Rubio (8), Perovic (2), Ingles (15), Lorbek (11), y Grimau (7) –quinteto inicial–, Sada (2), Lakovic (3), Anderson (16), Morris (10), Vázquez (4) y Ndong. BIZKAIA BILBAO BASKET 83 (12+18+11+27+15): Warren (11), Jackson (21), Banic (6), Mumbrú (13) y Sonseca –quinteto inicial–, Blums, Fisher (4), Vázquez, Vasileiadis (14), Hervelle (6) y Mavroeidis (8).

domingo, 23 de enero de 2011

Navarro rompe con la tradición del Insular de Las Palmas

Navarro lanza ante Carroll - ACB Photo / Miguel Enríquez.

Hay situaciones que, como un bucle, se repiten por más que cambien sus protagonistas. Que se lo pregunten al Barça, que llevaba cinco derrotas consecutivas en fase regular en el Centro Insular de Deportes de Las Palmas de Gran Canaria. Una racha larga y frustrante que se encargó de romper Juan Carlos Navarro, quién si no. Se suceden los fichajes, pero ninguno alcanza el papel de director de sala de operaciones que atesora La Bomba, excelente en el triunfo ante el Gran Canaria 2014 por un holgado 54-75 con 23 puntos (9/12) y tres asistencias para igualar a 15 victorias con el Real Madrid y conservar el liderato. Un triunfo muy valioso tanto por los precedentes de otras temporadas como por la actual, pues el conjunto de Pedro Martínez sólo había caído en casa una vez en lo que va de curso, precisamente ante el Meridiano Alicante, el protagonista de la jornada, la primera de la segunda vuelta, con su tremenda victoria  por 88-68 ante el Caja Laboral. El conjunto de Dusko Ivanovic cedió la tercera posición al sorprendente Blancos de Rueda, un ejemplo de gestión e ilusión en tiempos de crisis, pues es el equipo que cuenta con menor presupuesto.
 
Serio desde la defensa y directo y sin complejos en ataque, los azulgrana perpetraron un triunfo redondo y convincente en la cancha que peor se le daba en las últimas citas. Acabaron ganando con su mejor diferencia a favor un encuentro en el que le costó carburar y competir al principio, cuando llegó a perder 15-7 a los 6m 10s. Fueron instantes de desconcierto para un Barça superado por el dictado de Green, capaz de gestionar el tempo del partido como le interesaba, y por el recital de Carroll, que se movía como pez en el agua y anotaba desde cualquier posición. Incrédulo, sin poder dar crédito, estaba Navarro, al dos personales prematuras habían mandado al banquillo, pero que había podido anotar cinco puntos. Con nueve contaba Boom Boom Carroll, que sólo anotaría siete más. Ambos habían protagonizado un partido personalizado, una gustosa continuación de su duelo particular, que dominaba por 89 a 87 puntos en sus duelos anteriores. Ahora Navarro pasa a dominar la estadística con 110 por 105.

Ricky, en The New York Times

Renovado el quinteto inicial, el Barça se repuso con su segunda unidad. Sada y Grimau aportaron defensa y velocidad y Ndong y Vázquez, atención y rebote bajo el aro. La remontada, eso sí, la firmaría el base titular, Ricky Rubio, que anotó el primero de sus dos triples (23-24 a los 16m 15s). No intentó más tiros el 9 azulgrana, protagonista de un reportaje en The New York Times y en el que Jonathan Givony, presidente de la prestigiosa web especializada en seguir la evolución de promesas baloncestísticas Draft Express, se pregunta si se ha estancado: “Ya tiene 20 años. ¿Es cosa del pasado su buen futuro?”.

Carroll se marcó un canastón previo a un par de minutos sobresalientes del Gran Canaria 2014, respondido por Navarro para alcanzar el descanso con empate a 31. Del vestuario volvió un conjunto azulgrana destemplado, inocente y apático, tanto como para ceder tres rebotes ofensivos en el primer minuto del tercer cuarto y un parcial de 6-0. Un hecho puntual, nada serio visto lo que vino después. Pascual hizo reaccionar a sus jugadores con un tiempo muerto e incluso Anderson, muy negado todo el partido (1/12, -5 de valoración) anotaría su primera y única canasta en un tercer cuarto monopolizado por Navarro y cerrado por Lorbek, también negado hasta entonces, que sumó sus primeros dos puntos (43-53). Perdido Carroll, Wallace intentaba que su equipo no perdiese comba, un esfuerzo en vano a pesar de aportar 10 de sus 17 puntos en el último período.

Navarro paró su cuenta anotadora en 23 puntos y a partir de ese instante Lorbek se salió hasta acabar con 13 y dos triples ante la confusión de un Gran Canaria 2014 desorientado en la segunda parte. Los azulgrana viajarán para Barcelona este lunes a las dos de la tarde y llegarán a las seis. El jueves tienen que visitar a domicilio al Union Olympija en el segundo partido del Top 16 de la Euroliga.

Gran Canaria 2014 (19+12+12+11) 54: Greeen (4), Beirán (3), Wallace (17), Carroll (16) y Rey (2) –equipo inicial–, Savané (6), Bellas, Moran (4), Nelson y Bramos (2). Barça (15+16+22+22) 75: Rubio (6), Navarro (23), Perovic (2), Lorbek (13) y Anderson (3) –quinteto inicial–, Ndong (8), Grimau (4), Sada (6), Lakovic (-), Vázquez (10) y Morris.

sábado, 15 de enero de 2011

Navarro salva al Barça en San Sebastián superando los 6.000 puntos en ACB

Navarro lanza una 'bomba' ante la mirada de Sánchez y Anderson - EFE.

Los genios entienden de formas y contenido y elaboran sus propias teorías. Improvisan y crean mejor que nadie y se hacen un hueco en la historia por su capacidad de anticiparse a los hechos y de interpretar los acontecimientos. 457 partidos después de su debut en el Palau contra el Covirán Granada nadie duda que Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980) sea uno de los mejores jugadores españoles y, por extensión, europeos y que alcance récords individuales responde a un recorrido lógico. Su último paso lo dio en San Sebastián, en la apurada victoria de su equipo ante el Lagun Aro GBC (75-78). La Bomba respondió con 22 puntos –los dos últimos desde la línea de personal, a Andy Panko se le salió el triple que hubiese forzado la prórroga– y seis asistencias. Navarro se marcó de nuevo la canasta que también le sirve de apodo y entonces, a los 25m 45s superó los 6.000 puntos en la Liga ACB. Ahora totaliza 6.009 y se queda a un tanto del mítico Chicho Sibilio. Alberto Herreros, con 9759, le queda muy lejos todavía, pero el jugador, colocado provisionalmente como 17º mejor anotador, sí que superará en breve también a Xavi Fernández (6042) y Claude Riley (6074). Con este triunfo el Barça completa la primera vuelta como líder y será cabeza de serie en el sorteo de Copa del Rey, torneo al que aspiran cinco equipos para repartirse las tres últimas plazas que faltan en una jornada matinal de domingo impagable.

“Lo teníamos casi controlado, pero a falta de cuatro o cinco minutos hemos bajado el pistón”, reconoció en Teledeporte Navarro, poco dado a un discurso profundo, sino a la concreción y la sinceridad. En dos minutos y medio los azulgrana se relajaron cediendo un parcial de 13-1 ante un Lagun Aro GBC, inmenso y constante que celebró el 75-76 con dos tiros libres a 9’05 segundos de Salgado, que paró a Navarro. La Bomba tampoco erró desde la línea de personal y la última jugada, ordenó Pablo Laso, tenía que ser un triple para Baron. El tirador falló en su octava tentativa (sólo dos aciertos, 1/6 en tiros de dos, -5) y Navarro y su Barça respiraron tranquilos. En la rueda de prensa el técnico azulgrana no se olvidó de cómo llegó el triunfo: “No hemos sabido administrar la ventaja que teníamos, hemos perdido en lugar de aprovecharlo a nuestro favor”.    

La famosa canasta

Volviendo a la canasta histórica de Navarro, añadir que supuso el empate a 46 para los azulgrana, que siempre habían ido por debajo desde el 11-12 (a los 5m 29s) tras un triple de Anderson, que como los buenos estudiantes progresa de forma excelente y es el complemento ideal para La Bomba en ataque. Al recién llegado sólo le llevó un partido –una actuación fugaz y nada afortunada ante el Madrid–  adaptarse a la Liga ACB y al grupo para adaptarse y asumir galones. Con contrato hasta final de temporada, Anderson continúa en un gran estado de forma: en San Sebastián anotó 15 puntos, después de haber llegado a los 24 en el duelo entre semana ante el Meridiano Alicante en el Palau, estar más discreto en Málaga (ocho puntos) y anotar la acción definitiva en Bilbao (17). Es un tirador con confianza, descaro y carácter, que demostró encarándose con Panko tras hacerle personal. Resultó un encuentro muy pasional con acciones como ésa, la pataleta de Ndong en el parqué (se ganó una técnica) por entender que Doblas le había dado un codazo (el pívot senegalés enseñó el labio como prueba) y otra técnica para Domen Lorbek al propio Anderson. El hermano del azulgrana Erazem –baja de última hora– cometió otra personal rápido y alcanzó un récord negativo: tres infracciones en nueve segundos…

Los azulgrana gestionaron mejor esos momentos repletos de gestos, chispas y pitos de una grada muy poco convencida con el criterio arbitral para alcanzar una máxima renta de 13 puntos (60-73 a 5m 03s) gracias a la pareja Anderson-Navarro, una defensa aguerrida y un director descarado como Sada. Pero los locales persistieron y de nuevo recurrieron a los jugadores que le habían hecho dominar gran parte del partido. Así Kone amplió el número de rebotes (acabó con nueve, a 10 llegó Miralles), Doblas continuó demostrando por qué es uno de los jugadores más luchadores del torneo –es además el único que ha jugado todos los partidos en ACB con el Lagun Aro GBC– y Panko resurgió. Incluso Baron anotó por fin otro triple. La remontada estuvo cerca, pero Navarro, en un partido tan simbólico para él, lo impidió. La Bomba y la suerte, pues el último triple de Baron dio varias vueltas en el aro y se salió. Para la historia un dato: Navarro superó los 6.000 puntos: “Al principio estaba un poco nervioso. Me lo habían recordado muchas veces…”.   

Lagun Aro GBC (19 +17 +20 +19) 75: Uriz (6), Panko (19), Baron (8), Miralles (3), Doblas (13) –quinteto inicial-, Lasa, Salgado (9) , Kone (6), Sánchez (8) y Lorbek (3). Barça (16 +18 +26 +18) 78: Rubio (4), Navarro (22), Perovic (9), Vázquez (12), Anderson (15) –quinteto inicial–, Sada (6), Lakovic, Ingles, Ndong (4), Morris (6) y Grimau.      

domingo, 19 de diciembre de 2010

Sada agiliza la victoria del Barça ante el DKV Joventut

Sada machaca ante la mirada de Trias e Ingles -EFE.
No es un jugador mediático, pero sus compañeros siempre le señalan como ejemplo de compromiso y trabajo. El Barça de Xavi Pascual no se entiende sin Víctor Sada, un  exponente de la defensa y un diamante en bruto en el juego de velocidad que tan bien resuelve el conjunto azulgrana y que hacía bastante tiempo que no lo demostraba como ante un DKV Joventut competitivo al descanso (35-28) y confundido y vulnerable después, desnortado en el tercer cuarto (23-9). El Sada más anotador del curso (13 puntos, 6/7, para un total de 22 de valoración) agilizó el noveno triunfo de los azulgrana en la liga ACB (83-63) en un partido muy desigual en el que los locales repartieron 23 asistencias y, muy importante, recuperaron casi las mismas pelotas (10) de las que perdieron (12), además de contar con cinco jugadores que al menos sumasen diez puntos, con Morris (14) atesorando la mejor cifra (14). Números a años luz de los de un conjunto de Pepu Hernández que sólo alcanzó las nueve asistencias, que regaló 21 balones por los seis que robó y tuvo un porcentaje de acierto irrisorio (32’83%, 22/67). 

“Uno de los objetivos era salir bien”, reconoció en las cámaras del Canal 33 Navarro, sabedor de que al equipo le ha costado empezar las últimas citas. También le costó esta vez, pero menos, con Ricky de director titular y Perovic, el jugador menos participativo de la plantilla, como protagonista, en un duelo directo con McDonald, negado como estaba Robinson (tardó 25m 45s en anotar su única canasta, un palmeo, 1/8). La segunda personal de Ricky hizo que Pascual dio carrete a Sada, duda por un esguince en la rodilla, que dotó de más velocidad al juego del equipo y se entendió a la perfección con otro jugador que también rinde a un nivel alto defendiendo y en las transiciones rápidas. Se apellida Grimau y es el capitán del equipo. 

Despiertan los visitantes

“Ni una contra más”, exigía Pepu Hernández en un tiempo después del parcial inicial de 14-5 (después seria de 16-5) con una entrada de Sada y el posterior tapón de Vázquez a Franch, con el que el pívot gallego igualó en dicha faceta la marca histórica del club de Dueñas (266). La consigna del ex seleccionador continuaba siendo la misma que había anunciado antes de empezar el encuentro: trabajar el rebote propio para que el Barça no pudiese correr, evitar los contraataques y las transiciones cortas. Pepu Hernández, como el lógico, pretendía que fuese el DKV quien llevase el ritmo, que corriese más y mejor que en rival, y en un momento, con la aparición de Norel y la aportación de McDonald, Hosley y Franch los visitantes redujeron la desventaja (18-16 a los 10m 20s) con un parcial de 2-11. 

El antídoto a la reacción del DKV Joventut volvió a ser la pareja Sada-Grimau en un Barça al que otra vez le costó anotar su primer triple, como si sus bajas en el exterior (Basile y Mickeal, el club ya trabaja en la contratación hasta final de temporada del ex Maccabi Tel Aviv Alan Anderson) le restase confianza a la hora de lanzar desde más allá de 6’75. Necesitaron seis tentativas para meter un tiro de tres y como en los últimos dos partidos, en Valladolid y Vilnius, Morris fue el encargado de anotar el primero. Meter un triple fue precisamente lo primero que hizo Navarro, emparejado con English, en su vuelta al Palau tras más de un mes de ausencia tras su lumbalgia. La Bomba (11 puntos) ya había regresado a las pistas en el Siemens Arenas ante el Lietuvos Rytas y reconoció que le falta “ritmo” y que se cansa “más de lo habitual”. De la buena recuperación de Navarro dependerán los éxitos del Barça, donde hay un par de jugadores más nerviosos que el resto, Ndong, al que se le escapan de las manos pelotas fáciles, e Ingles, menos fresco que cuando llegó al equipo. 

El australiano tuvo un pequeño desencuentro con English y ambos se ganaron una técnica para cada uno. Por fin se recordó que el partido era un derby de verdad con los ingredientes clásicos: rivalidad, más adrenalina de la habitual y pique histórico. No lo parecía viendo cómo compareció el Barça en la segunda parte, con un juego tan arrollador, tan fácil que contrastaba contra la falta de actitud y derrotismo del DKV Joventut, que encajó 16 puntos y anotó cuatro en los primeros cinco minutos largos del penúltimo cuarto, coincidiendo con la vuelta de Ricky a la pista.

El tono adecuado

Pepu Hernández optó por un discurso contundente, pero sin excederse en las formas: el tono no da más poder a quien habla. Dijo que estaban fallando los sistemas y apelaba a intangibles como el carácter o el sacrificio para bajar rápido para defender: “Hay que ser valientes y presionar el balón”. Algo que no dejó de hacer Trias, que en su vuelta oficial al Palau (ya jugó en la final de la Lliga Catalana) fue aplaudido por el público y se fue con 10 puntos, seis rebotes y un triple, una faceta en la que se está soltando últimamente animado por su entrenador.

English aportaba se mostraba certero en los triples, pero inconsistente en el aspecto mental y el retorno de Sada, los primeros (y únicos) puntos de Lakovic y el primer triple de Navarro darían a los azulgrana su mejor renta (+25, 65-39 a 8m 15s). Sada se llevó una ovación y decidido el encuentro, unos y otros combinaron cuatro ataques seguidos con ciertos y tres triples de por medio. Quedaba tiempo para que Pascual diese minutos a Iván García, que a tres segundos del final anotó su primera canasta en la Liga ACB con el Barça. De un equipo al que antes de las fechas navideñas le tocan dos huesos duros de roer: Montepaschi Siena y Real Madrid. 

Barça (18+18+23+24) 83: Ricky Rubio (2), Grimau (8), Ingles (10), Lorbek (5), Perovic (10) -quinteto inicial-, Sada (13), Vázquez (4), Navarro (11), Morris (14), Lakovic (3), Ndong (1) e Iván García (2). DKV Joventut (13+15+9+26) 63: Robinson (4), Hosley (6), Pere Tomás, Trias (10), McDonald (15) -quinteto inicial-, English (14), Norel (6), Franch (5) y Jelinek (3).

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ricky y Grimau lideran la remontada azulgrana para acabar con el fortín del Pisuerga

Ingles, Barnes y Van Lacke luchan por una pelota -EFE.
A grandes problemas, grandes soluciones. Ése podría ser el eslogan para describir cómo se repuso el Barça en el Polideportivo Pisuerga, donde llegó a ceder por 14 puntos en el ecuador del segundo cuarto y acabó ganando por 55-65 ante un Blancos de Rueda Valladolid que se olvidó de cómo había asfixiado a los azulgrana y quiso correr y resolver rápido como su rival. Al conjunto de Porfirio Fisac le pudo el cuento de la lechera y se descompuso ante el repertorio de Ricky Rubio (14 puntos, siete asistencias y cinco rebotes) y Roger Grimau (12 tantos), los líderes de la reacción de los visitantes, que se sobrepusieron a otra nueva lesión –de Jaka Lakovic, con esguince en el tobillo izquierdo– y a su pobre balance en tiros libres (12/24) y triples (3/20). El Barça pudo minimizar esas carencias gracias a su fiabilidad al contraataque (consiguió 14 puntos así) y su extrema mejoría en defensa, pues sólo recibió diez puntos en el último cuarto, donde anotó 22. Los azulgrana alcanzaron la segunda posición de la Liga ACB empatados con el Caja Laboral, que perdió en Bilbao por 99-95, y se colocan a un triunfo del Real Madrid, al que se enfrentarán el próxima día 30.     

El hilo conductor del partido fue siempre Ricky, incluso en el inicio, cuando el Barça se comportó como un equipo sin alma, incómodo ante la incisiva agresividad del Blancos de Rueda Valladolid. Entonces el base azulgrana fue el único el único capaz de meter la pelotita en el aro –el Barça parecía jugar a meter los aros en el cuello de las botellas como se hace en los parques de atracciones o en las ferias– en el primer cuarto, cuando los visitantes cedieron 17 puntos y aportaron seis. Cinco de ellos fueron de Ricky, con dos canastas en juego y un tiro libre, una faceta esquiva para el equipo durante todo el encuentro. 2/6 desde la línea de personal fue el mínimo acierto de Grimau, el protagonista del final de la primera parte.

“De atrás hacia delante”

Lo había advertido Fisac, que utilizó las felicitaciones a sus jugadores –elogió sobre todo a su pareja interior titular, Lamont Barnes y Eulis Báez– y apremió al grupo a no tener prisa, a tomarse el partido como hasta entonces “de atrás hacia delante” para mantener una ventaja más que merecida de 12 puntos, que llegó a ser de +14. Pero el Blancos de Rueda Valladolid se ahogó de gloria y quiso ampliar la renta con ataques cortos y tiros mal seleccionados. Un desconcierto que no desaprovechó el conjunto azulgrana para irse al descanso con un parcial de 0-9 (30-25), gracias al primer triple (¡de once intentos!) de Terence Morris y seis puntos consecutivos del capitán Grimau, a la contra. Por fin el Barça podía correr. 

Anulado Fede Van Lacke, los locales carecieron de un líder sólido, pues la actuación de Jason Robinson y sobre todo de Marcus Slaughter fue discontinua e insuficiente para contrarrestar el espectáculo propuesto por Ricky, la defensa de Víctor Sada y Boniface Ndong, que añadió 12 rebotes a sus siete puntos. Con dos pérdidas infantiles de Maxi Stanic comparecieron los locales en el último período. Dos regalos que agradeció Grimau para poner a su equipo por primera vez por delante (45-46 a 9m 08s). Los azulgrana, muy intensos y seguros en el último tramo, pasaron a gobernar el encuentro, crecidos ante un rival que quiso reponerse intentando triples imposibles. 
Blancos de Rueda Valladolid (17+13+15+10) 55: Dumas (4), Van Lacke (3), Robinson (11), Báez (16) y Barnes (10) –quinteto inicial–, Martín, Diego García (8), Slaughter (3), Isaac López y Stanic. Barça (6+19+18+22) 65: Ricky Rubio (14), Grimau (12), Ingles (11), Morris (8), Vázquez (2) –quinteto inicial–, Lakovic, Sada (11), Perovic y Ndong (7).

domingo, 28 de noviembre de 2010

Un chispazo de Ingles desmonta al Assignia Manresa

Ingles, a punto de lanzar ante Slokar -ACB Photo.

“¡Ingles no para de tirar! ¡En un palmo!”, advertían en el vestuario del Assignia Manresa. El técnico visitante Jaume Ponsarnau exigía a sus jugadores más defensa sobre Joe Ingles, el nuevo jugador azulgrana que se ha adaptado al grupo nada más llegar. El australiano estaba on fire: tres triples consecutivos y once puntos en el segundo cuarto, después de haberse ido al banquillo con dos personales al minuto y medio. Justo después de ese tiempo muerto de Ponsarnau, de haber advertido que les faltaba un “palmo”, un punto más de intensidad para frenar a Ingles, Jordi Grimau le birló la tercera personal y el tirador volvió a descansar. Los azulgrana llevaban diez puntos de colchón (32-22 a los 15m 50s), una mínima renta que sólo vieron rebajada en una ocasión, con la eclosión del mejor visitante del día, Uros Slokar (14). Pero fue el partido de Ingles, con 21 (4/6 triples), que conmemoró con victoria el encuentro 1.150 en ACB de su nuevo equipo con una victoria por 70-57. Un triunfo fundamental tras el traspiés en su visita al Gran Canaria 2014 del Real Madrid (70-59), menor en parte por la baja de Carlos Suárez y en el que por fin Ettore Messina dio bola a Novika Velickovic. El Caja Laboral, pues, es ya el líder en solitario tras su cómoda victoria en casa ante el Menorca Bàsquet (79-61) con 21 puntos y 35 de valoración de Stanko Barac, el jugador llamado a ocupar el vacío de Tiago Splitter.

El Barça vivió de lo conseguido en una primera parte, de la eclosión de Ingles, y durante el tercer cuarto pareció agenciarse una almohada. Bajó su intensidad y el ataque se concretó en una prueba de puntería más que de criterio y pizarras. Es algo que reconocía este domingo el capitán Roger Grimau en una entrevista de Àlex Gozalbo en el primer número de Ara, el nuevo diario en catalán: “quizás” el equipo baje su nivel cuando no tiene “objetivo inmediato”. Con el 41-29 del descanso y viendo el errático proceder del Assignia Manresa (12-12 en dicho período) sólo Ingles y Fran Vázquez en un par de acciones se salieron del desacierto por parte de los locales. Jordi Grimau metió un triple después de haber visto cinco errores desde más allá de 6’75 de los azulgrana y cuatro del conjunto manresano, que no gana en el Palau desde 1996, con Chichi Creus, actual secretario técnico azulgrana, como uno de sus pilares. Una estadística suficientemente gráfico para describir el suplicio que aguantó el espectador.

Las personales, para los exteriores

Bajo la dirección de Ricky Rubio (ocho asistencias, cuatro recuperaciones y otros tantos puntos), el Barça supo encontrar la motivación perdida en el último período, en el que alcanzó una mayor ventaja de 21 puntos con una transición de Roger Grimau. Un epílogo en el que Àlex Llorca (nueve puntos y seis rebotes), ex jugador del CB L’Hospitalet, volvió a rendir a un buen nivel, con la misma convicción y descaro que al inicio del partido, cuando fue quien recibió las tres primeras personales de los jugadores azulgrana. Las dos primeras de Ingles en un primer cuarto en el que el Barça repartió sus infracciones entre sus exteriores, dadas las circunstancias, la posición más coja del equipo, mermado con las bajas de Juan Carlos Navarro, Pete Mickeal y Gianluca Basile. Un dato anecdótico, pues los visitantes sólo tuvieron un parcial a favor (4-5) y entre Vázquez y Erazem Lorbek (11 puntos y 12 capturas) solventaron el desaguisado (17-12 al final del período inicial). El rendimiento de los pívots era el recurso ideal para el conjunto de Xavi Pascual, que había comenzado el partido sacando provecho únicamente a las transiciones, sin más recursos que aportar que el tiro lejano.

En el segundo cuarto surgió un extraordinario Ingles, puro chispazo, con 11 puntos en seis minutos y medio. Los azulgrana no echaron en falta a su nuevo fichaje y a pesar de sus problemas defendiendo el bloqueo y continuación, el déficit en rebotes ofensivos (14) y la intensidad que le puso Slokar pusieron otra marcha para llegar al descanso con una renta suficiente. Todo, como se demostró después, estaba más que dicho y hecho. Rodrigo San Miguel, el base que mejores números promediaba de la Liga, corroboró que no era su día y se diluyó ante Ricky, que le sacó tres personales. La noticia más interesante se dijo a pie de pista y a través de uno de los micrófonos de Canal 33. El periodista Jordi Robirosa avanzó que Barcelona podría ser la sede de la Copa del Rey de 2012. Una alegría que llenaría de orgullo a Enric Piquet, que asistió a su último partido como presidente de la Federació Catalana de Bàsquet tras 26 años en el cargo.

Barça (17+24+12+17) 70: Ricky (4), Roger Grimau (8), Ingles (21), Lorbek (11), Vázquez (10) -quinteto inicial- Sada, Lakovic (7), Ndong (6) y Morris (3). Assignia Manresa (12+17+12+16) 57: San Miguel (3), Llorca (9), Gladyr (9), Majstorovic (3), Slokar (14) -quinteto inicial-, Hernández (1), Alzamora (4), D. López (2), Lewis (5), Jordi Grimau (5) y Oriola (2).

sábado, 13 de noviembre de 2010

Messi revitaliza al Barça ante un Villarreal respondón

Messi levanta la pelota ante la salida de Diego López -EFE.
Hay pocos equipos que tengan la capacidad y el talento suficiente para discutirle el balón al Barça como el Villarreal, que también defiende un fútbol exquisito donde el cómo es innegociable y la plantilla está repleta de jugadores que provienen de su cantera. Resultó un choque entre hermanos de pizarra y ángel decidido por un jugador que ha convertido en costumbre marcar día sí y día también. Messi fue otra vez el acicate, el agitador del Barça con dos goles, con lo que suma 66 en 65 partidos. Un triunfo por 3-1 muy meritorio para los azulgrana como competido por su rival, tanto por juego como por salirse del reglamento con algunas patadas fuera de lugar a Xavi e Iniesta, el motor del equipo que lidera provisionalmente la Liga a la espera de cuanto pueda suceder en Gijón en la visita al Sporting del Real Madrid de Mourinho, al que Preciado llamó “canalla” por haber insinuado que dio por perdido el encuentro del Camp Nou. Un encuentro decantado con un gol de Villa, autor del primer gol ante el Villarreal, que empató por medio de Nilmar después de que el árbitro anulase un gol de Pedro por fuera de juego inexistente de Messi. Algo que, pensarán algunos, se compensó –¿realmente un fallo compensa otro fallo? ¿Es todo tan matemático?– con el tercer gol azulgrana, ilegal y en esa tesitura de La Pulga, que alargó la pierna para acompañar a un chute rebotado de Pedro y ya atesora otro récord: el de llevar siete partidos consecutivos marcando.

Consciente de la entidad de un rival mayúsculo –el único resiste a los dos grandes aunque los medios de comunicación no le tomen en serio– el Barça empezó mordiendo, insaciable, tan enérgico como antaño en el Camp Nou, cuando durante la primera temporada de Guardiola resolvía partidos resueltos antes del descanso o al alcanzar el ecuador del primer tiempo. El problema de los azulgrana fue que pusieron el lazo antes de envolver el regalo, que lo hicieron todo menos concretar su superioridad. Messi pareció marearse tanto como sus tres defensores y no acertó en asistir a Pedro. Sería La Pulga quien tuviese la primera ocasión real con un cabezazo que salvó Diego López y el argentino tampoco acertó con el rechace. Una acción que había hecho posible Alves, el lateral que ataca de maravilla y que a veces se cortocircuita en defensa. Y en uno de esos momentos, pasado el cuarto de hora, el brasileño perdió su posición y  Rossi y Nilmar, una de las parejas de delanteros más fructífera de la Liga, estuvieron a punto de sacar provecho con un gol. Pero el tanto que llegó fue para los azulgrana, un contraataque a un toque entre Xavi, Iniesta y Villa, que salvó con un toque sutil la entrada de Marchena para superar al portero del Villarreal. Un equipo al que ha marcado nueve goles en 14 partidos. 

Partido 500 de Puyol

Llegó el gol anulado a Pedro y, en la siguiente jugada, el empate de Nilmar, el séptimo tanto que consigue el fichaje más caro del Villarreal. El Camp Nou sacó los pañuelos blancos indignado, creyéndose víctima de una estafa –para los pequeños se acabarían las existencias de pañuelos–. Los azulgrana persistieron en su cometido y Puyol, en su partido 500 con el Barça, a punto estuvo de repetir el gol que clasificó a España para la final del Mundial de Sudáfrica. Pedro se entretuvo demasiado valorando si le convenía más tirar, recortar o asistir a Messi y le pasó como a la lechera: vio como Capdevila se la arrebataba y Musacchio alejó el peligro.

Delgado Ferreiro parecía arbitrar con las manos metidas en los bolsillos, incapaz de sacarla para sancionar con tarjeta algunas acciones feas de los visitantes, como las de Cani, que paraba a Xavi de cualquier modo. Del centrocampista surgiría el segundo gol: combinó con Messi, éste con Pedro y el canario con el argentino, que levantó el balón por encima de Diego López en una finalización que hace mejor que nadie o que simplemente lleva su sello personal. Su 18º en el curso. El árbitro, eso sí, también escatimó la expulsión a Maxwell, que barrió a Borja fuera del área, pero siendo el último defensor de una defensa en la que Abidal fue el central izquierdo elegido tras las ausencias de Milito y Piqué por lesión y sanción, respectivamente. Achuchó el Villarreal, pero Messi acabó sentenciando el partido con un gol en fuera de juego. El argentino pudo marcar otro más de no haber terciado Marchena y el Camp Nou ovacionó a Xavi cuando fue reemplazado por Mascherano.   

Barça 3: Valdés; Alves, Puyol, Abidal, Maxwell (Adriano, 85); Sergio Busquets, Xavi (Mascherano, 89), Iniesta; Pedro, Messi y Villa (Keita, 71). Villarreal 1: Diego López; Ángel, Musacchio, Marchena, Capdevila; Bruno, Borja Valero (Jefferson Montero, 77) Cazorla; Cani (Senna, 70), Nilmar y Rossi (Rubén, 84).