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viernes, 28 de marzo de 2014

La misión de Àlex Abrines

Con más minutos y confianza de Xavi Pascual, el escolta brilla ante un Panathinaikos alicaído

Abrines, durante un partido - Foto: Getty Images.
La confianza en uno mismo, sobre todo con micrófonos y cámaras delante, suele interpretarse como un gesto de suficiencia. Como si reafirmarse fue un acto de vanidad y no de tener las cosas claras y los objetivos bien definidos. Hace poco menos de un año, con motivo de la inminente semifinal de la Euroliga en Londres ante el Madrid, Àlex Abrines (Palma de Mallorca, 1993) apenas pestañeó cuando declaró lo siguiente: "Me han estado comparando con Rudy y somos jugadores que podemos tirar y jugar sin la 

viernes, 28 de diciembre de 2012

Un soliloquio contra las dudas

Un Barça sin fisuras rompe su mala racha con un estreno mayúsculo en el Top 16 ante el Fenerbahçe (100-78)

Navarro indica una jugada durante el partido - FCB. 
Los puntos de inflexión sólo adquieren cuerpo a lo largo del tiempo. Lo demás pueden ser reacciones puntuales. Los próximos partidos darán forma o no al soliloquio de un Barça sin fisuras en su estreno en el Top 16 de la Euroliga ante un Fenerbahçe al que redujo a muy poco desde la explosión de Lorbek a los arrebatos de Sada, genial para minimizar a McCalebb, un torbellino que en el Palau tuvo la fuerza de un soplido. Los azulgrana tuvieron la respuesta adecuada (100-78) para romper una racha de cuatro derrotas consecutivas y coger confianza antes de su cita ante el Madrid, decisiva en su camino para clasificarse para la Copa del Rey. 

Funcionó como un reloj el Barça, que casi siempre supo circular el balón con criterio                 –repartió hasta 23 asistencias– y hacer tambalear a un rival con una nómina de estrellas que no tuvieron ni una chispa de lucidez, como el propio McCalebb y Andersen, igual de negados por sus defensores. En el caso del pívot australiano le tocó bregar, por ejemplo, con Tomic, otra vez fabuloso (12 puntos y 11 rebotes) pese a un primer cuarto en el que se cargó de faltas, y Jawai, intimidador tras su lesión. Los azulgrana necesitan su contundencia y la frescura que volvió a tener Huertas en un equipo en el que seis jugadores alcanzaron como mínimo los diez puntos y que funcionó con Navarro poco fino, con Navarro entonado y con Navarro sentado en el banquillo en el último cuarto. No hubo dependencia del capitán. 

Sólo Bogdanovic, pretendido por el Barça en verano, y Batiste se resistieron al comienzo arrollador de los locales, que sabían estrujar a un contrario sin más ideas que el juego anárquico (24-11 a los 8m 45s). Tan grande era la superioridad azulgrana que el conjunto de Xavi Pascual contabilizó seis asistencias y cuatro tapones en el período inicial. Y en el siguiente brilló la segunda unidad, con Jasikevicius desatado y Jawai matador. La entrada de Ermis por McCalebb mejoró algo a un Fenerbahçe que se fue al descanso con un marcador abultado (54-35) y que con los primeros –y únicos– puntos de Onan redujo la diferencia (83-67 a 7m 40s). La respuesta fue una bomba de Huertas y una asistencia sin mirar de Sada para Tomic que éste no desaprovechó. Sada replicaría con otro triple, un recurso que no le funciona al equipo este año, pues es el que peor porcentaje atesora en Liga ACB –apenas un 30%–. Ante el Fenerbahçe fue un recurso efectivo (8/14, 75%).     

BARÇA 100 (24+30+25+21): Sada (5), Navarro (14), Mickeal (12), Lorbek (12) y Tomic (12) –quinteto inicial-; Huertas (14), Jasikevicius (7), Todorovic (2), Wallace (6), Ingles (3), Jawai (10) y Rabaseda (3). FENERBAHÇE 78 (13+22+25+18): McCalebb (2), Sato (15), Bogdanovic (19), Batiste (13) y Andersen (2) –quinteto inicial-; Onan (5), Ermis (9), Savas (4) y Preldzic (9). Árbitros: Jovcic, Viator y Shulga.

viernes, 11 de mayo de 2012

Shved frustra a un Panathinaikos alumbrado por Jasikevicius (66-64)




Tiene cara de soldado y el encanto de los líderes que no buscan serlo, sino que lo son por genética y carácter. Independientemente de sus años llenan al entrenador, enamoran al aficionado y desquician al rival. El sinónimo de un líder de Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976), que vive su segunda etapa en el Panathinaikos, al que retornó el curso pasado esta temporada y que a punto estuvo de llevarle con 36 años a base de un clínic gratuito de su dirección y de anotación. Jasikevicius alumbró a su equipo en todo momento, en un inicio sideral (15-29 en el primer cuarto), en un tercer partido de un partido ya igualado y en el último. El base lituanio anotó cinco puntos consecutivos y puso el 60-64 a favor del conjunto de Obradovic, que no volvió a anotar y vio cómo su rival, el CSKA de Moscú, le remontaba a pesar de fallar cuatro de los seis tiros libres y de la mano de Shved y la muñeca del impasible Teodosic, certero con una canasta a 38s ante el propio Jasikevicius, que falló una bandeja justo después. Diamantidis, desdibujado y con  se revolvió sobre sí mismo en vez de tirar y perdió la pelota en el último ataque de su equipo ante Siskauskas, que se vengó del equipo griego, vencedor en las finales de 2009 y 2011 entre ambos. El CSKA es el primer finalista de la Final Four de Estambul y se enfrentará al vencedor del Olympiacos- Barça.   

Obradovic sabía que para tener opciones ante un equipo tan poderoso como el CSKA tenía que tratar de perpetrar una defensa fabulosa y privar al contrario de los contraataques, el hábitat donde mejor se mueven. Y le salió de rechupete al principio al entrenador que atesora ocho Euroligas enrabietando a un conjunto ruso que se estrellaba ante la zona 2-3 de Obradovic y que necesitó hasta ocho tiros para anotar su primera canasta, obra de Siskauskas, mientras el Panathinaikos sacaba provecho en la pintura con acciones sencillas de Maric y después entre Jasikevicius y Batiste despegaron al actual campeón ante un CSKA perdido con un Kirilenko y a un Teodosic sin brújula ni tino. El base serbio era una marioneta ante Diamantidis, peleado con la puntería desde más allá de 6'75 (1/9). 

Fogonazo de Kirilenko

La defensa y Shved despertaron a un CSKA más reconocible en ataque, con un fogonazo de Kirilenko ante un Panathinaikos mudo, incapaz de anotar tan sólo un triple de Calathes y un tiro de dos de Batiste en todo el segundo cuarto (32-34). El encuentro se igualó, Kirilenko se exhi y el favorito resistió los nuevos amagos de despegue del Panathinaikos con la aportación de Batiste y de Panathinaikos, pero ahí aparecieron Shved y Teodosic con seis y cinco puntos, respectivamente, en el tramo final. No estuvieron acertados con los tiros libres y el conjunto de Obradovic pudo sacar partido si Batiste y, precisamente, no hubiesen fallado un par de bandejas. El CKSA acabó por cumplir su condición de favorito ante un Panathinaikos alumbrado por el eterno Jasikevicius, que opositaba por la que tenía que ser su quinta Euroliga con tres equipos diferentes. El genio deberá esperar.     

CSKA MOSCÚ 66 (15+17+19+15): Teodosic (12), Siskauskas (5), Kirilenko (17), Khryapa (3), Krstic (8) -quinteto inicial-, Kaun (2), Shved (15), Voronotsevich (-), Gordon (2), Lavrinovic (2) y Voronov (-). PANATHINAIKOS 64 (29+5+21+9): Diamantidis (10), Jasikevicius (19), Sato (3), Kaimakoglou (10) y Maric (6) -quinteto inicial- Batiste (11), Vougioukas (-), Perperoglou (-), Tsartsaris (-), Logan (2), Calathes (3). Árbitros: Carl Jungerbrand (FIN), José Antonio Martín Bertrán (ESP) y Sreten Radovic (CRO). Sin eliminados. Incidencias: Primera semifinal de la Final a Cuatro de la Euroliga disputada en el Sinan Erzem Arena de Estambul ante 15.262 espectadores.

jueves, 31 de marzo de 2011

Obradovic desdibuja a un Barça menor que se despide de su Final Four (78-67)

Diamantidis, taponando el tiro de Anderson -EFE.
Enredados por la excelente lectura de la eliminatoria de Obradovic, el entrenador de las siete Euroligas, y por su incapaz de imponer su ritmo y jugar con soltura, el Barça tuvo que despedirse de su Final Four en el OAKA de Atenas. El mérito de Obradovic fue convertir a un equipo fantástico como el azulgrana en un conjunto superado en el rebote, desesperado por lanzar triples, poco preciso con los tiros libres y desestimó jugar con sus pívots, a excepción de la parición Fran Vázquez en un momento puntual, el mejor de los visitantes en el partido. Así que el Barça acabó jugando su último partido de la presente Euroliga tras perder por 78-67 ante el Panathinaikos, en el tercer tropiezo consecutivo ante los griegos, que en semifinales se enfrentarán al Montepaschi de Siena, también vencedor de la serie por 3-1, como el Maccabi Tel Avi ante el Caja Laboral (99-77). Un gran Cook (16) forzó el quinto partido para el Power Electronics Valencia ganando al Madrid 81-72.  

Incómodos e imprecisos, los azulgrana prácticamente pudieron imponer su melodía en una eliminatoria donde casi siempre fueron a remolque, salvados a última hora en el primer partido y con Diamantidis, descentrados por la primera técnica a Navarro en el segundo y rozando el triunfo con el mejor Ricky en el penúltimo. Pero el del Barça no era un ejercicio de continuidad, sino de chispazos. Alguno protagonizado por su estrella, Navarro, con poco tino en la serie, molesto e inquieto por el minúsculo respeto que recibía de los árbitros y torturado por la defensa de Calathes, primer agitador en el que sería el último partido del cruce y que corroboró las facilidades defensivas de los azulgrana.

La pareja Lakovic-Vázquez 

Al Panathinaikos poco le inquietaron las dos personales en dos minutos de su faro, Diamantidis, ni no salir con Batiste como titular. Ni tampoco la lesión de tobillo de Nicholas. Le pesaron más los fallos desde la línea de personal (6/12 en el primer cuarto) y por momentos se vieron dominados por el rendimiento de la pareja Lakovic-Vázquez. El pívot se marcó ocho puntos seguidos, que unidos a una entrada del esloveno supusieron la mayor renta visitante (20-24 a los 13m 05s). Circunstancia que resolvieron secundarios como Perperoglou, muy suelto, y Fotsis, certero. Y replicó Navarro con siete puntos en poco más de dos minutos, los únicos en el partido, cerrado al descanso con 34-33.

Blando Ndong, que parecía necesitar cera en las manos para que no se le escapara la pelota, el conjunto de Obradovic se apoyó en Vougioukas, un actor de reparto, para hacer daño en la zona, antes de, claro, la aparición fulgurante de Diamantidis, sin puntos hasta entonces. Batiste se unió a la causa y el Panathinaikos empezó a escaparse, mientras Anderson se tomaba la situación como un reto personal y no colectivo y se excedía en sus tiros. El Barça se descentró tanto que empezó el último cuarto perdiendo una pelota en un segundo. El momento que escogió Xavi Pascual para explicar el bajón definitivo del equipo: “Ya no hemos creído. Luego hemos luchado pero ya sin opciones”. Cierto, porque los azulgrana, que llegarían a perder por 13 (66-53 a 5m 05s) se acercaron a seis con triples y la contribución de Vázquez (68-62). Pero de nuevo se equivocaron tomaron las decisiones acertadas. Navarro cometió demasiado rápido la quinta personal de los azulgrana, que habían ido cometiendo las que le quedaban para llegar al bonus rápido para ganar tiempo. Pascual puso cara de impotencia y a Morris le quedaría corto un triple, la suerte que más intentó el Barça en un final jugado buscando la puntería desde lejos y solventado por Calathes. El tormento de Navarro y el exponente del compromiso de Obradovic para con sus jugadores. El hombre que acabó con la ilusión de los azulgrana de defender el título en el Sant Jordi, el escenario de su primera Euroliga. 
 
PANATHINAIKOS 78 (16+18+22+22): Diamantidis (11), Calathes (12), Sato (10), Tsartsaris (8) y Vougioukas (10) –quinteto inicial–, Nicholas, Batiste (8), Perperoglou (8), Fotsis (11), Tepic y Kaimakoglou. BARÇA 67 (12+21+14+20): Ricky Rubio (3), Grimau (2), Anderson (13), Lorbek (9) y Fran Vázquez (14) –quinteto inicial–, Navarro (7), Ndong (7), Morris (5), Sada, Lakovic (5) y Ingles (2). Árbitros: L. Lamonica (ITA), V. Drabikovskyi (UCR) y B. Ryzhyk (UCR). Eliminado: Lakovic (m.40).

jueves, 24 de marzo de 2011

Sato y Diamantidis empatan la serie para Panathinaikos ante un Barça crispado (71-75)

Vázquez intenta lanzar ante Batiste -EFE.
“A lo mejor estábamos más pendientes de los árbitros que de jugar”, reconoció Juan Carlos Navarro. La Bomba no se pudo controlar: pidió justicia, pero acabó encontrando una técnica tras una acción en la que indicó a los árbitros que había habido dos, tres  y hasta cuatro personales a favor de su equipo. Fue la jugada, al final del tercer cuarto, que acabó por crispar a los azulgrana, dominadores claros hasta el descanso y destrozados después por Sato y Diamantidis, vencidos por el Panathinaikos (71-75). Lakovic se jugó el tiro ganador, pero falló y Batiste sentenció el partido con un mate que festejó con grandilocuencia, abriendo los brazos, sintiéndose poderoso y realizado. El conjunto de Obradovic empató la serie de cuartos de final a un triunfo y obliga a los azulgrana a ganar en Atenas. Exacto guión que en el resto de cruces, pues todos los locales perdieron: Cook, con 20 puntos y seis rebotes, resultó fundamental para que el Power Electronics venciese al Madrid (75-81),  Schortsanitis fue el mejor en el triunfo del Maccabi Tel Aviv en el Buesa Arena (81-83) y el Montepaschi Siena renació ante el Olympiacos (65-82).

El Barça tuvo dos caras muy diferentes y en el rendimiento de Diamantidis se reflejaron con precisión. En los dos primeros cuartos el base griego, agobiado por la defensa de Ricky y Sada y por las ayudas de los pívots, parecía un jugador menor ante un rival grandioso. Todos sumaban en el Barça, lanzado primero por un inicio fulgurante de Navarro, la habilidad de Vázquez y la conexión Lakovic-Ndong. La superioridad de los azulgrana se concretó en una ventaja de 16 puntos (28-12 a los 13m 50s) y que no era mayor por los continuos fallos con los tiros libres. Sato y Batiste se echaron a las espaldas al Panathinaikos, en el que Diamantidis continuaba desorientado, tanto que acabó la primera parte con una de sus cuatro pérdidas en este tiempo, en el que falló sus cinco tiros de campo.

7/17 en triples visitante  

Diamantidis necesitaba como nadie el paso por los vestuarios, por mucho que allí tuviese que aguantar el discurso de Obradovic, descontento con lo visto hasta entonces y muy contento con cómo funcionó el Panathinaikos en la segunda parte. Atosigado Navarro por Calathes y con un puntual arreón de Anderson, el tercer cuarto fue de Diamantidis, agradecido porque Lakovic pasase a ser su defensor y que anotó 14 puntos. El base se marcó tres de los cinco triples (¡sin fallo!) que anotó su equipo en ese período. El Panathinaikos sumó tantos puntos en ese cuarto (28) como en los dos anteriores. Otros tres triples prácticamente seguidos, y mal punteados, del ex azulgrana Sato hicieron que los visitantes se distanciasen (59-64 a 7m 13s). El conjunto griego firmó un excelente balance desde más allá de 6’75 con 7/17.

El Barça requería de un líder de forma inmediata. Ricky anotó un dos más uno ante Diamantidis, pero los azulgrana, negados ante las defensas alternativas (zonal y mixta) planteadas por Obradovic y su fragilidad defensiva, cedió hasta ocho puntos (62-70 a 4m 15s). Y por fin apareció el emblema del equipo, Navarro, con ocho puntos en un plis plas para dejar el 71-72 a 23’3 segundos. Los azulgrana llevaron a la línea de personal a Diamantidis, que metió el primero y falló el segundo. El rebote fue para Vázquez y Lakovic quiso jugarse un triple muy lejano. Falló y Batiste, su defensor en esa jugada, se puso las botas colgándose del aro. “Hemos dejado de defender y ellos han creído en sí mismos”, cerró Lakovic.   

BARÇA 71 (17+21+19+14): Ricky Rubio (6), Navarro (19), Anderson (11), Lorbek (7) y Perovic (2)  -quinteto inicial–, Vázquez (11), Sada (-), Lakovic (5), Morris, Ingles, Ndong (10) y Grimau. PANATHINAIKOS 75 (10+18+28+19): Diamantidis (17), Calathes (8), Sato (18), Fotsis (3) y Vougioukas –quinteto inicial–, Batiste (14), Kaimakoglou (-), Nicholas (10), Perperoglou (-), Tsartsaris (4) y Maric (1). Árbitros: G. Cerebuch (ITA), S. Dozai (CRO) y J. Zamojski (POL).