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sábado, 4 de agosto de 2012

Fridzon y Blatt desnudan a una España voluble (77-74)

Rusia le remonta 18 puntos a una selección que no será líder de su grupo y se complica los cruces


Pau Gasol, defendido por Antonov y Kirilenko - EFE.
No se gana con el uniforme ni con un pasado glorioso, se vence apartándose de los opinadores y del ombligo propio y retando al rival. En equilibrio. Ante Rusia España resultó un equipo voluble, capaz de bordarlo como de echarlo todo por la borda y parecer tan inocente como el emperador del cuento, que pretendía llevar el traje más ostentoso y se dejó engañar para salir a la calle en cueros. Un tirador como Fridzon hizo de Kirilenko           -pasó desapercibido– y un técnico como David Blatt, excelente gestor, desnudaron por completo a la selección remontándole 18 puntos (2-20 a los 5m 17s) y revirtiendo el 60-69 a 4m 40s. Convendría no quedarse con el fallo de Pau Gasol en uno de los dos tiros libres para forzar la prórroga –Fridzon después no erró los suyos– ni con la horrible última jugada de su hermano Marc, que perdió la pelota, bloqueada por Ponkrashov. La selección no cayó 77-74 por esos detalles, sino por su candidez en defensa y su frustración en ataque, por saberse ganadora antes de tiempo. A España, que ya no podrá ser líder del grupo B, se le complica el futuro en Londres y podría encontrarse con Estados Unidos en semifinales. Pero antes deberá concluir la primera fase ante Brasil y superar los cuartos.

Maduró el partido como le convino a su equipo Blatt, advertido al final por un ayudante de que le quedaban dos tiempos muertos y que solicitó antes y después de los tiros libres de Pau, inmenso con once puntos en el inicio de una España en la que anotaron cuatro jugadores del quinteto inicial en el mencionado 2-20. Ausente y bien defendido por Rudy          –y después por San Emeterio-, a Kirilenko le costó 21 minutos anotar su primera canasta y tampoco fue el partido de Shved (0/3 en triples). Sí brillaron Khryapa (4/5 en triples), autor de tres triples en el tercer cuarto que contribuyeron a la remontada rusa que empezó y acabó Fridzon, indescifrable para sus defensores y para Scariolo. Como Mozgov, el tercer hombre para el conjunto de David Blatt, que se puso 56-51 (a los 29m 15s) con otro triple, en este caso de Ponkrashov.

La batuta de Sergio Rodríguez

Se disipó España: cambió su cara, perdió fluidez, entrega y resultó obtusa porque no circuló bien el balón y se vio obligada a intentar tiros complejos. El plan de Blatt estaba saliendo a la perfección y Navarro, en su retorno a la competición tras sus molestias en el pie, no acertaba con el aro. Aunque sería La Bomba quien revirtiese el marcador para un grupo que empezó a tener chispa de nuevo bajo la batuta de Sergio Rodríguez. Rusia dejó de estar tan precisa con los tiros de tres –llegó a atesorar un 8/14, acabó con 9/23– y El Chacho repartió para todos para que la diferencia fuese cómoda de nuevo (60-69).

Paciente y constante, Rusia maduró las jugadas y supo jugarse los tiros al límite, como el del Ponkrashov (70-71) y éste sería el asistente para que Mozgov machase a placer: 75-73 a 18'2 segundos. España jugó con fuego como ante Gran Bretaña y esta vez perdió merecidamente el partido y se le complican los cruces. “Hemos bajado un poco los brazos, hemos bajado la actividad, fueron entrando en el partido y se lo han llevado. Hemos sido un equipo de muchos contrastes e inconstante”, reconoció Pau Gasol. 

RUSIA 77 (11+21+24+21): Ponkrashov (14), Shved (-), Kirilenko (8), Khryapa (12) y Kaun (1) -quinteto inicial-; Mozgov (12), Fridzon (24), Voronov (-), Antonov (3), Monya (3) y Khovostov (-). ESPAÑA 74 (28+12+13+21): Calderón (2), Sergio Llull (6), Rudy Fernández (10), Pau Gasol (20) y Marc Gasol (10) -quinteto inicial-, San Emeterio (3), Sergio Rodríguez (8), Reyes (4), Ibaka (2) y Navarro (9). Árbitros: Christodoulou (GRE), Vázquez (PUR), Sampietro (ARG). Basketball Arena: 7.500 espectadores.

viernes, 11 de mayo de 2012

Shved frustra a un Panathinaikos alumbrado por Jasikevicius (66-64)




Tiene cara de soldado y el encanto de los líderes que no buscan serlo, sino que lo son por genética y carácter. Independientemente de sus años llenan al entrenador, enamoran al aficionado y desquician al rival. El sinónimo de un líder de Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976), que vive su segunda etapa en el Panathinaikos, al que retornó el curso pasado esta temporada y que a punto estuvo de llevarle con 36 años a base de un clínic gratuito de su dirección y de anotación. Jasikevicius alumbró a su equipo en todo momento, en un inicio sideral (15-29 en el primer cuarto), en un tercer partido de un partido ya igualado y en el último. El base lituanio anotó cinco puntos consecutivos y puso el 60-64 a favor del conjunto de Obradovic, que no volvió a anotar y vio cómo su rival, el CSKA de Moscú, le remontaba a pesar de fallar cuatro de los seis tiros libres y de la mano de Shved y la muñeca del impasible Teodosic, certero con una canasta a 38s ante el propio Jasikevicius, que falló una bandeja justo después. Diamantidis, desdibujado y con  se revolvió sobre sí mismo en vez de tirar y perdió la pelota en el último ataque de su equipo ante Siskauskas, que se vengó del equipo griego, vencedor en las finales de 2009 y 2011 entre ambos. El CSKA es el primer finalista de la Final Four de Estambul y se enfrentará al vencedor del Olympiacos- Barça.   

Obradovic sabía que para tener opciones ante un equipo tan poderoso como el CSKA tenía que tratar de perpetrar una defensa fabulosa y privar al contrario de los contraataques, el hábitat donde mejor se mueven. Y le salió de rechupete al principio al entrenador que atesora ocho Euroligas enrabietando a un conjunto ruso que se estrellaba ante la zona 2-3 de Obradovic y que necesitó hasta ocho tiros para anotar su primera canasta, obra de Siskauskas, mientras el Panathinaikos sacaba provecho en la pintura con acciones sencillas de Maric y después entre Jasikevicius y Batiste despegaron al actual campeón ante un CSKA perdido con un Kirilenko y a un Teodosic sin brújula ni tino. El base serbio era una marioneta ante Diamantidis, peleado con la puntería desde más allá de 6'75 (1/9). 

Fogonazo de Kirilenko

La defensa y Shved despertaron a un CSKA más reconocible en ataque, con un fogonazo de Kirilenko ante un Panathinaikos mudo, incapaz de anotar tan sólo un triple de Calathes y un tiro de dos de Batiste en todo el segundo cuarto (32-34). El encuentro se igualó, Kirilenko se exhi y el favorito resistió los nuevos amagos de despegue del Panathinaikos con la aportación de Batiste y de Panathinaikos, pero ahí aparecieron Shved y Teodosic con seis y cinco puntos, respectivamente, en el tramo final. No estuvieron acertados con los tiros libres y el conjunto de Obradovic pudo sacar partido si Batiste y, precisamente, no hubiesen fallado un par de bandejas. El CKSA acabó por cumplir su condición de favorito ante un Panathinaikos alumbrado por el eterno Jasikevicius, que opositaba por la que tenía que ser su quinta Euroliga con tres equipos diferentes. El genio deberá esperar.     

CSKA MOSCÚ 66 (15+17+19+15): Teodosic (12), Siskauskas (5), Kirilenko (17), Khryapa (3), Krstic (8) -quinteto inicial-, Kaun (2), Shved (15), Voronotsevich (-), Gordon (2), Lavrinovic (2) y Voronov (-). PANATHINAIKOS 64 (29+5+21+9): Diamantidis (10), Jasikevicius (19), Sato (3), Kaimakoglou (10) y Maric (6) -quinteto inicial- Batiste (11), Vougioukas (-), Perperoglou (-), Tsartsaris (-), Logan (2), Calathes (3). Árbitros: Carl Jungerbrand (FIN), José Antonio Martín Bertrán (ESP) y Sreten Radovic (CRO). Sin eliminados. Incidencias: Primera semifinal de la Final a Cuatro de la Euroliga disputada en el Sinan Erzem Arena de Estambul ante 15.262 espectadores.