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martes, 28 de mayo de 2013

La antorcha de Jasikevicius

El base lituano alumbra a un Barça impulsado por Lorbek y Sada que se enfrentará al Gran Canaria en semifinales tras eliminar a un meritorio Bilbao Basket (79-70)

Jasikevicius cambió el rumbo del partido - ACB Photo /À. Caparrós. 

No hay ni minutos ni estadísticas para los jugadores de verdad, jugadores que saben gestionar el tiempo a su antojo. Y no hay duda de que Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituana, 1976) lo hace: es un entrenador en pista que juega y hace jugar y que es capaz de cambiar estados de ánimo. Poco le importó al base lituano que antes de salir al Palau por un Juan Carlos Navarro que había cometido la tercera personal y estaba desquiciado otra vez por Roger Grimau acumulase 12 minutos en la serie, todos en el primer partido. Jasikevicius agitó y alumbró al Barça, contagió su seguridad a sus compañeros, Lorbek afinó su puntería y Sada sacó su genio. Los azulgrana supieron gestionar mejor el epílogo y con un parcial de 39-25 tras la entrada del base lituano ganaron por 79-70 a un gran Bilbao Basket y se enfrentarán en semifinales al Gran Canaria, que eliminó contra pronóstico al Baskonia en Vitoria (66-72). En la otra serie pendiente, otra sorpresa, el CAI Zaragoza a pesar de no contar con Norel, lesionado, venció a domicilio al Valencia Basket (77-83) y jugará contra el Madrid.

Con Jasikevicius en el banquillo, el Barça tuvo dos versiones muy diferentes, como había sucedido en el encuentro previo en Miribilla. Los azulgrana empezaron enchufados (15-10) bajo la batuta y los puntos de Huertas y la fiabilidad de Lorbek, que parece haber renacido en estos cuartos de final. Entre Moerman y sobre todo un Zisis desatado cambiaron el panorama al descanso (33-35). El Barça había pasado de ser un equipo convencido y meter 3/4 en triples a encadenar un 0/16. Grimau seguía haciendo de las suyas y Hamilton, con una bomba, ponía el 40-45 (a los 25m 23s).

El Barça tenía errores inmensos, como un saque de lateral de Rabaseda interceptado por Vasileiadis –a cero al descanso– y un saque de banda de Huertas, que también recogió el tirador griego. Lorbek acertó con un triple a tablero y Pascual sacó por primera vez a Jasikevicius, que provocó una falta en ataque de Zisis. Mavrokefalidis –entero en los instantes comprometidos– cometió otra, Huertas se quedó corto con un triple y Vasileiadis hizo justo lo contrario antes de participar en una pequeña gran competición desde 6'75 con Lorbek: dos aciertos del esloveno y tres del griego en un suspiro. 

Jasikevicius empató a 59 y entre Sada y Oleson completaron un parcial de 10-0 (64-56 a 6m 3s) que no descompuso a los visitantes, a pesar de echar en falta mayor aportación de Mumbrú. Su único triple (2/9 en tiros de campo) ajustó el encuentro (66-61), antes de que el propio Jasikevicius se marcase otro, Navarro anotase su única canasta en juego (1/7). Al Bilbao Basket se le hizo muy larga la serie y Sada acabó como un ciclón un partido que había cambiado por completo Jasikevicius. Por algo tiene cuatro Euroligas y un periodista de Israel dijo en su día, en su perillo en el Maccabi Tel Aviv: “Es un chico de oro. Cuando lo necesitas está ahí”.

BARÇA 79 (22+11+16+30): Huertas (7), Navarro (6), Rabaseda (2), Wallace (2), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Abrines (5), Jasikevicius (7), Mavrokefalidis (8), Oleson (3) y Lorbek (20). BILBAO BASKET 70 (17+18+15+20): Zisis (17), Grimau (9), Mumbrú (5), Hervelle (1), Hamilton (13) –quinteto inicial–; Moerman (10), López (2), Samb (2) y Vasileiadis (11).

domingo, 26 de mayo de 2013

De arrollado a rozar la remontada

El Barça, que llega a perder por 20 puntos, cae 90-89 ante un gran Bilbao Basket que fuerza el tercer partido en el Palau

Navarro y Roger Grimau, durante el partido - ACB Photo / A. Arrizabalaga.

Eterno capitán del Barça, Roger Grimau (Barcelona, 1978) es un jugador de equipo que se vacía en ataque y con mucha facilidad para penetrar y contraatacar. Tiene sus limitaciones, pero no se marca ningún límite para vaciarse en la pista y los azulgrana, en especial su amigo Navarro, no daban con el antídoto para pararle. Al ritmo de “!Roger! ¡Roger!”, Miribilla disfrutaba de los golpazos de su Bilbao Basket a un Barça descabezado. En el ecuador del segundo cuarto Grimau se fue al banquillo con 13 puntos y sustituido por la estrella del grupo, Vasileiadis, que entró para aportar siete puntos más para llegar al descanso (48-30, 50-30 a los 21m). Cualquiera diría que el tirador griego, autor de 13 puntos, llevaba más de un mes sin jugar un partido. Vasileiadis tenía tanta confianza y soltura como el Bilbao Basket, en contraste con un rival de hojalata que encadenaba un error más grave que el anterior, que cada vez se alejaba más del aro sin suerte (2/12 en triples en ese momento) y había perdido hasta once pelotas. Una golosina para un rival al que le encanta correr y que supo sostenerse ante la gran transformación del Barça en la segunda parte, cuando por fin tuvo bases, encontró a Navarro y continuó disfrutando de Tomic y Lorbek. Aunque le faltó una uña para remontar (90-89). Con seis tiros libres en los últimos 12 segundos Raül López cerró la victoria del Bilbao Basket, que forzó el tercer y último partido de cuartos de final en el Palau Blaugrana con un gran Hamilton y una gran fiabilidad desde la línea de personal (25/26).

Es difícil ver un partido con tantos errores y de tanto bulto como los que se dieron en Miribilla en un desenlace tan emocionante como temerario de ambos equipos. Hamilton y Hervelle no se entendieron y perdieron una pelota infantil y poco después, con 84-83 en el marcador, Todorovic tuvo la habilidad de birlarle la pelota a Vasileiadis y el poco acierto de fallar la canasta solo. O el tiro libre de Huertas que, con 88-86 a 5'6 segundos, quiso fallar a propósito el segundo tiro libre y... ¡no tocó ni aro! Raül López no fallaría sus dos tiros desde la línea de personal y el triple del propio Huertas, con el tiempo casi cumplido, solo sirvió para minimizar una derrota en un partido con dos versiones muy diferentes de los azulgrana.

Sin bases

El Barça acumuló muchos pecados. Empezó sin directores, con Sada y Huertas muy erráticos, y siendo bailado por la versatilidad de Mumbrú, la tenacidad de Grimau, la colocación de Samb y el talento de Vasileaidis. En menos de medio minuto, Zisis repartió dos asistencias, uno menos que el Barça en toda la primera parte. Solo Lorbek y Tomic se salvaban en los visitantes, que desde el principio habían facilitado las cosas al Bilbao Basket, que se procuraba contraataques y canastas fáciles.

A los azulgrana les hacía falta una renovación completa y Xavi Pascual necesitaba un rato para hablar a solas con sus jugadores, que no lograban seguir las consignas del entrenador. Todo cambió con un tapón de Abrines a Grimau. Una acción significativa del cambio de actitud de los visitantes, que no se descompusieron por las tres personales consecutivas y en menos de un minuto de Tomic. Navarro acertó con su sexta tentativa de triple, la primera piedra de un parcial de 0-14 hecho posible por Lorbek, Huertas y Mavrokefalidis (58-52 a los 28m 48s). Pero el Bilbao Basket se escapó de nuevo con Vasileiadis atento en los tiros libres (68-57 a 9m 01s), para sacar provecho de una personal discutible de Rabaseda y después con una técnica infantil de Jasikevicius.

El base lituano y Lorbek dieron un paso al frente junto a Tomic, pero ahí estaba de nuevo Grimau para coger un rebote fundamental, volver a anotar y con un triple de Zisis el Bilbao Basket respiraba otra vez (77-65 a 5m 56s). Navarro se multiplicó como Sada, Tomic parecía estar en todos los sitios y Hamilton y Mumbrú sostuvieron a un Bilbao Basket más certero en el baile de errores final.

BILBAO BASKET 90 (26+22+18+24): Zisis (5), Grimau (15), Mumbrú (15), Hervelle (6), Hamilton (19) –quinteto inicial–; Moerman (5), Vasileiadis (13), Raül López (8) y Samb (4). BARÇA 89 (15+15+25+34): Huertas (19), Navarro (19), Rabaseda (4), Wallace (2) y Tomic (12) –quinteto inicial–, Sada (7), Jasikevicius (2), Mavrokefalidis (4) y Lorbek (20). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Calatrava. Hamilton (Bilbao Basket) y Mavrokefalidis (Barcelona), eliminados por cinco faltas personales. Bilbao Arena, 6.917 espectadores.  

jueves, 23 de mayo de 2013

La química entre Tomic y Mavrokefalidis

La nueva pareja interior azulgrana brilla ante un Bilbao Basket sin brújula y minimizado por las bajas (88-62)

Tomic, en una acción del partido - ACB Photo / Àlex Caparrós.

Es el pilar sobre el que se ha sostenido el Barça durante casi toda la temporada, el que más rápido se adaptó de los nuevos refuerzos y el que más ha despuntado del grupo. Ante Tomic (Dubrovnik, Croacia, 1987) advirtió en su presentación que el juego del Barça de Xavi Pascual le beneficiaba más que el del Madrid de Pablo Laso y ha tratado por todos los medios de que su mensaje no se quedase en una observación de cortesía más para caer en gracia a su nueva afición. El pívot croata encontró acomodo en Barcelona después de que no le renovasen en la capital. Operación redonda para los azulgrana, que disfrutan de un Tomic escogido tanto en el quinteto ideal de la Euroliga y de la Liga ACB. El jugador recibió con rostro serio este último galardón antes de firmar una actuación bien completa (13 puntos, cinco rebotes y seis asistencias) ante un Bilbao Basket sin brújula y sometido desde el principio, en parte, por las bajas de Rakovic, Pilepic y Vasileiadis. Un caramelo para un inmenso Loukas Mavrokefalidis, llegado desde Rusia para suplir a Jawai para los playoffs de la Liga. El griego, que puede jugar de 4 y de 5 como destacó Pascual, tuvo química con Tomic y se sintió muy cómodo en la pista (16 puntos con 7/9 en tiros de campo) en la victoria local, concretada en 88-62. El Barça está a un triunfo de sellar su pase a semifinales.

Ni hubo partido ni tuvo rival el Barça en un Bilbao Basket debilitado que echó en falta a quienes no podían jugar y a la mayoría de los que jugaron. Raül López estuvo perdido, Zisis, tan errático como Hamilton y Mumbú, y solo Roger Grimau y Hervelle se salieron de ese guión desteñido. Entre ambos acumularon 31 puntos, la mitad de su equipo, vencido por adelantado tras el empate a 4 inicial por la electricidad de Huertas, la chispa de Oleson –lastrado por las personales–, la elegancia de un Lorbek renacido que casi todo lo hizo bien o la soltura de un Rabaseda que recuperaba una pelota y se marcaba un contraataque para machacar la pelota a una mano.

49-35 al descanso  

No tuvieron problemas los azulgrana porque Navarro no tuviese el día (1/5 en triples) ni lamentaron que Ingles se quedase a cero. Fueron los únicos en desentonar en un equipo que no se relajó pese a su gran superioridad: 49-35 al descanso y 61-41 (a los 23m 45s) tras el único triple de La Bomba. Los tiros desde más allá de 6'75 metros (7/24) y los tiros libres (7/14) fueron los únicos puntos negros de un Barça que cogió 39 rebotes por los 27 de su rival y que pese a tirar las mismas veces de dos (42) acertó once más, 30 por 19.

Nada más salir Mavrokefalidis asistió a Sada e hizo uno de los cinco mates de su nuevo equipo, capaz de repartir 21 asistencias ante un Bilbao Basket falto de fuerzas y de confianza. “Era muy difícil. A nuestra defensa le ha faltado energía”, advirtió Katsikaris. Y sobre todo poder frenar el poderío interior, liderado por Tomic y Mavrokefalidis, y rematado por Lorbek, Todorovic y Wallace. Entre los cinco sumaron 53 puntos en un encuentro sin chicha.

BARÇA 88 (27+22+19+20): Huertas (10), Oleson (7), Rabaseda (6), Wallace (7), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Navarro (4), Todorovic (5), Ingles (-), Mavrokefalidis (16), Lorbek (12). BILBAO BASKET 62 (15+20+11+16): Zisis (4), Grimau (14), Mumbrú (9), Hervelle (17) y Hamilton (9) –quinteto inicial–; Moerman (7), Sánchez (-), Raül López (-) y Samb (2).

viernes, 8 de febrero de 2013

La histórica coronación de Xavi Rey

El pívot catalán (22 puntos y ocho rebotes) lleva en volandas al Gran Canaria hacia su primera semifinal de Copa ante un Bilbao Basket siempre a remolque (74-62)

Los jugadores del Gran Canaria felicitan a Xavi Rey - ACB Photo. 

No surgió ese jugador volcánico capaz de cambiar un partido con dos triples sin pestañear en los instantes peliagudos. Vasileiadis no se reconoció como tampoco hizo su equipo, un Bilbao Basket siempre al dictado de un Gran Canaria autoritario que llevó siempre la batuta desde el triple de Tomás Bellas que ponía el 8-5 y que supo empequeñecer a su rival con un grandioso Xavi Rey (Barcelona, 1987). Un jugador revalorizado por Pedro Martínez y coronado como Rey en un día histórico para su club. Nunca había ganado un partido de Copa el Gran Canaria y lo logró a la octava oportunidad con la sinfonía de rock duro de Xavi Rey, que alcanzó los 22 puntos y los ocho rebotes, la mitad ofensivos y la mitad defensivos. En el equilibrio y mejor predisposición de sus jugadores triunfó el conjunto de Pedro Martínez, que tras vencer por 74-62 se cruzará en semifinales ante el Valencia Basket, claro ganador ante un Estudiantes sin English (77-59).

“¡Que salga el equipo, oh, oh, oh, oh”, le cantó la afición canaria a su equipo, que salió del vestuario para seguir la celebración por una actuación memorable desde el primer palmeo de Xavi Rey, que se zafó de sus defensores, como Rakovic o Hamilton y que a los 12 minutos ya llevaba 10 puntos. Beirán era una brújula y Newley tenía la muñeca bien fina (30-20 a los 13m 35s). Salió al rescate del Bilbao Basket Hamilton con tres acciones consecutivas y se le añadió Mumbrú, el único que mantuvo el tipo en un equipo disipado que perdió comba tras un nuevo impulso de Xavi Rey, que saltaba como si tuviese muelles en las piernas o alas invisibles. Estaba pletórico el jugador, que respondió a dos triples seguidos de Vasileiadis y Zisis, tan despistado en la dirección como Raül López. 

El Gran Canaria se escapó de nuevo (55-44 a los 27m 51s) y Mumbrú hizo de tripas corazón para rebajar distancias (58-51 a 8m 37s). Insuficiente porque Rey volvió a repetir palmeo y Nelson y Scheyer afinaron la puntería, mientras el Bilbao Basket siguió atacando con agonía y sin pericia, sin aprovechar las segundas ni terceras opciones ante un rival convertido en un muro que le dejó en muy poco. Con el sello de Xavi Rey y la pizarra de Pedro Martínez.  

domingo, 27 de enero de 2013

Jasikevicius completa una remontada de corazón

Sostenidos por Huertas y Lorbek, los azulgrana se sobreponen a la ausencia de Sada y Navarro para resolver en la prórroga ante un Bilbao Básket que gobernó casi siempre (87-85)

Jasikevicius se exhibió ante el Bilbao Basket - FCB. 

Parece enfadado con todos e incluso consigo mismo. Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976) no hace concesiones nunca. Es sinónimo de profesionalidad, responsabilidad y coraje y su batuta empieza a notarse en un Barça que tiene asumido que Juan Carlos Navarro tiene que dosificarse –esta vez duró apenas cinco minutos en pista y se fue tras notar molestias en los isquiotibiales y es duda para la Copa del Rey– y que vio cómo perdía también a Sada –se resistió de una lumbalgia– en un inicio donde los azulgrana fueron estatuas en defensa y no tenían confianza en ataque. Liderados por Vasileiadis y Hamilton, el Bilbao Basket se plantó con un 0-12 (a los 4m 32s) y gobernó el partido prácticamente los 40 minutos, pues sólo concedió dos empates (25-25) y el 73-73 con el que Jasikevicius forzó la prórroga con dos tiros libres. Justo antes Vasileiadis, infalible desde la línea de personal sobre todo en los momentos calientes, falló uno y Hamilton (4/4 en triples) pisó la línea después de que Huertas fallase otro. El brasileño (19 puntos) fue el agitador del Barça en la primera parte y recibió el recambio de Lorbek (18) y Jawai (soberbio con 12 puntos y 14 rebotes). Y, claro, Jasikevicius, al que no necesitó un triple prodigioso, sino que sacó su DNI, que marca que el próximo 5 de marzo cumplirá 37 años. Saras se destapó para completar una remontada de corazón con su seguridad en los tiros libres y su lectura de juego. Vasileiadis tuvo el triunfo de los visitantes en sus manos, pero falló el triple y Jasikevicius cogió el rebote, enseñó los dientes y con el silbato del árbitro sonrió por fin (87-85).

No hubo pausa en un partido eléctrico en el que el Barça hizo de tripas corazón ante un Bilbao Basket que sigue siendo un rival de peso pese a sus cambios de plantel. Vasileiadis continúa siendo su lanza y en poco más de cinco minutos acumulaba ocho puntos y se había rifado a Navarro, sustituido por Abrines, que jugó tantos minutos (25) como en los últimos tres partidos de Liga. La perla azulgrana hizo cuanto pudo en un equipo rescatado por Huertas, valiente para asumir los ataques cuando nada funcionaba y anotar apenas sin fallos. El base brasileño se asoció con Lorbek y entre ambos empataron la cita a 25 (a los 14m 5ss), mientras Vasileiadis lo seguía en el banquillo tras dar el susto tras pisar al árbitro e irse cojeando y enfadado con quien se había puesto en su camino.


La perseverancia de Jawai

El contratiempo no alteró al Bilbao Basket, que volvió a dar otro paso adelante con Mumbrú, los triples de Hamilton y Pilepic y que llegó a escaparse (42-53 a los 27m 49s) tras la enésima jugada del escurridizo Zisis. Rakovic tenía todas las facilidades del mundo en la zona y Tomic parecía homenajear a Kasun, aquel pívot que pasó desapercibido por el Palau y que se cargaba de personales en un suspiro. Tomic, hasta ahora el único jugador del equipo, ha bajado su rendimiento. La suerte para los azulgrana es que Jawai cogió el testigo y estuvo omnipresente y perseverante, como en plena remontada local, cuando hizo dos palmeos seguidos para anotar (65-69 a 1m 56s). Abrines con un triple y Jasikevicus con una canasta de dos habían dado el primer paso, que Lorbek y Rabaseda continuaron desde más allá de 6'75.

Quedaba el último triple de Hamilton (68-77) e incluso el marcador se puso nervioso ante la tensión del partido: se marcaron como restantes 24'8s, 24'2s, 22'9s, 24s y, finalmente, 24'1s. Todo un mundo en baloncesto y suficiente para ver seis tiros libres, dos fallados por Vasileiadis y Huertas y dos convertidos por Jasikevicius, que forzó en su prórroga, momento en el que el Barça tuvo su primera ventaja con otros dos tiros libres de Jawai, y Mickeal puso su única canasta (1/10), mientras Saras siguió siendo el alma del Barça a pesar de las sacudidas de Hamilton y Vasileiadis, que a diez segundos puso el 84-83 y a 8'1s el 86-85. Mickeal metió un tiro libre y Vasileiadis no acertó con un triple que encogió el corazón del Palau, agradecido por contemplar una remontada de corazón y con el sello de Jasikevicius y de un grupo infatigable esta vez en un curso difícil. Desde Huertas a Lorbek pasando por Jawai.

BARÇA 87 (15+14+18+26+14): Sada (-), Navarro (-), Mickeal (8), Wallace (-) y Tomic (4) -quinteto inicial-; Jawai (12), Huertas (19), Abrines (5), Rabaseda (7), Lorbek (18) y Jasikevicius (14). BILBAO BASKET 84 (20+12+21+20+12): Raúl López (-), Vasileadis (24), Mumbrú (10), Hervelle (-) y Hamilton (21) -quinteto inicial-; Zisis (12), Pilepic (5), Grimau (3), Moerman (-), Rakovic (10) y Samb (-). Árbitros: Martín Bertrand, Martínez y Sacristán. Eliminaron por cinco faltas personales a Tomic (m.38) y Mumbrú (m.45). 4.700 espectadores.  

domingo, 4 de marzo de 2012

El Barça vuelve a vencer al Bilbao Basket en Miribilla (65-72)

Ndong, Huertas, Navarro y Mickeal celebran el triunfo - ACB Photo.
Jugó el Barça uno de sus partidos más completos de la temporada, aunque le sobró el último cuarto. O concretamente los últimos ocho minutos, en los que encajó un parcial de 20-8 y llegó a ver rebajada su renta a seis puntos tras un triple del incombustible Vasileiadis a poco menos de medio minuto del final. Pero Mickeal no falló los dos tiros libres, Banic erró la acción siguiente y la victoria azulgrana quedó vista para sentencia. El conjunto de Xavi Pascual volvió a vencer por 65-72 en Miribilla, donde levantó la Liga ACB en junio y la Supercopa en octubre y continúa líder en solitario de la Liga con un triunfo de margen sobre el Madrid. 

Empezó fino, finísimo, el Barça con Ndong atento en el rebote y Sada corriendo que se las pelaba y viendo el aro y a sus compañeros. El base de Badalona, titular esta vez como Navarro -errático, sólo anotó una canasta en juego, tuvo un 0/6 en triple y 5/8 en tiros libres-, fue un ciclón  para suerte de su equipo que retorcía con facilidad a un Bilbao Basket con un Jackson excesivamente revolucionado que no tardó en irse, con dos personales, al banquillo. Ahí es donde se sentó Mumbrú un momento, hasta que le dijeron que tenía que irse. Es lo que tiene que hacer el jugador al que le pitan una descalificante como era  el caso de Mumbrú, que le recriminó al árbitro una personal a que le señaló sobre Lorbek, se ganó una técnica, siguió pidiendo explicaciones y fue invitado a abandonar la pista.

Vasileiadis, indefinible

Los azulgrana ya acumulaban un parcial de 0-11 ante de la salida obligada de Mumbrú y Lorbek Y Navarro anotaron cinco de los seis tiros libres correspondientes para cerrar el primer cuarto con 6-23 tras un parcial de 2-21. El Bilbao Basket tenía una valoración de -2. Todo le continuó saliendo a pedir de boca a los azulgrana, e incluso Wallace, tan irregular durante el curso, era capaz de anotar dos triples seguidos, mientras Vázquez se mostraba infalible bajo el aro y si los visitantes no alcanzaron los 20 puntos de ventaja antes del descanso (21-40 a los 16m 30s) fue por Vasileiadis. Un jugador indefinible, de carácter, inconformista. Un líder sin medias tintas.

Al tirador griego se le añadió su compatriota, Mavroeidis, que volvió a la pista tan entonado en la pintura como ingenuo en su forma de defender y tuvo que irse al banquillo cargado con dos personales. Grimau y Vasileiadis aportaban la garra al Bilbao Basket, golpeado de nuevo por la batería de pívots azulgrana: Wallace acertó con su tercer y último triple sobre la bocina del tercer cuarto (44-61), mientras Banic todavía no había lanzado ni una vez a canasta. Esperó a hacerlo al último minuto y no acertó en ninguno de sus dos intentos. Su equipo lo encontró a faltar y más un día en que D'or Fisher era baja.

Con un tiro libre de Rabaseda los azulgrana igualaron su máxima ventaja (45-64) a ocho minutos largos del final. Y a partir de ahí, como reconoció Xavi Pascual, concedieron “errores absurdos”, concesiones que buscó y supo aprovechar el Bilbao Basket con Raül López dirigiendo el cotarro y Vasileiadis espléndido. El tirador griego metió su primer triple a 26'6 segundos para ajustar el marcador (62-68). Grimau le hizo dos personales a Mickeal, esta última la quinta de equipo, y el estadounidense, impasible pese a su 1/7 en tiros de campo, no fallaría desde la personal. Banic se animó a lanzar por segunda vez, Perovic acertó con un tiro libres y Vasileiadis acertó con otro triple. Pero no había tiempo para mucho más y acabó venciendo el que tenía más fondo de armario y quien había dominado prácticamente todo el partido. 
 
BILBAO BASKET 65 (6+22+16+21): Jackson (12), Blums, Mumbrú, Hervelle (9) y Mavroeidis (8) -quinteto inicial-, Raül López (8), Vasileiadis (22), Grimau (6), Banic, Josh Fisher y Samb. BARÇA 72 (23+21+17+11): Sada (5), Navarro (7), Mickeal (6), Lorbek (15) y Ndong (2) -quinteto inicial-, Huertas (8), Ingles, Rabaseda (1), Wallace (11), Vázquez (12) y Perovic (5). Árbitres: Pérez Pizarro, Jiménez y Martínez Fernández.

jueves, 13 de octubre de 2011

Vasileiadis y los tiros libres golpean al Madrid en Bilbao (86-82)

Raül López y Jackson festejan el triunfo - ACB Photo / A. Arrizalaga.

Dice Manel Comas que los tiros libres son lo único que año tras año no evoluciona en el baloncesto, que viene a ser -esto ya no lo añade el técnico- como la materia: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. En este caso evoluciona. Cada vez se incite más preparación física y en la dinámica de tiro, hasta el punto de que algunos jugadores disponen de un entrenador personal. El tiro libre exige al jugador tener la tranquilidad de repetir la secuencia de movimientos con la que no falla y de realizarla fatigado. En Miribilla el Madrid perdió, en parte, porque falló 12 tiros libres (20/32). Sergio Llull, de hecho, erró tres seguidos, seis de once en el global. Mientras que Kostas Vasileiadis metió 6/6, todos en el último cuarto, cuando más penalizaba el fallo y cuando aportó  11 de sus 18 puntos. La tranquilidad del griego de nervios de acero, la genialidad de Aaron Jackson y el trabajo impagable de Roger Grimau en esos minutos permitieron al Bizkaia Bilbao Basket volver a ganar por 86-82 al Madrid, al que ya eliminaron el curso pasado en las semifinales de la Liga ACB. Continúa el Efecto Miribilla.

Fue cuestión de "confianza". "Hemos confiado en la victoria y al final hemos podido ganar", razonó Àlex Mumbrú, un representa de la amplia familia de ex madridista de los Hombres de Negro, en Teledeporte. El Bilbao, como se suele decir en estos cosas acabó venciéndose a sí mismo, pues estuvo a  punto de desperdiciar una renta de 19 puntos (62-42 a los 25m 43s), un parcial fruto de un juego coral arrollador contra el que el Madrid se quedó mudo. El conjunto de Pablo Laso, que cumplía 44 años, malvivía con jugadores intermitentes y sólo reaccionó con los únicos tres que fueron regulares: Felipe Reyes, omnipresente, Ante Tomic, bailarín, y Rudy Fernández, muchas cosas, desde sus mates pasando por las protestas y la buena labor defensiva. Sergio Llull apareció y desapareció con la misma facilidad: le faltó temple al jugador-remontada del conjunto blanco. El Madrid se movió siempre entre extremos. Se puso a un punto a 22 segundos después de que Reyes anotase dos tiros libres, el segundo tras irse al banquillo para secarse las manos con la toalla, en un gesto con el que seguramente quiso encontrar la calma: 80-79. Rudy cometió falta sobre Raül López y éste no falló, tampoco Rudy ni Vasileidis y sí Llull el segundo. El rebote lo tocó -que no agarró- Reyes y ahí se le escapó el partido al Madrid. Un encuentro mejor jugado por el Bilbao, maravilloso en su comparencia con un 14-0 de parcial en poco más de tres minutos, procurándose acciones bajo el aro (de ellas dos canastas con tiro adicional) ante un rival sin voz ni discurso, sin ritmo ni criterio, superado una y otra vez.

Al inicio, 14-0

Le costó un mundo anotar su primera canasta al Madrid, obra de Llull más por habilidad que por pizarra. Señal que el conjunto de Laso no carburaba adecuadamente, empezando por Velickovic, confundido ahora que juega de 4 y que como Jackson se fue al banquillo con dos personales muy rápidas. Aunque el base ya había cumplido anotando cuatro tiros libres y haciendo girar al Bilbao -también giró sobre sí mismo para cedérsela a Banic-.

Todo le salía de rechupete al conjunto de Katsikaris, decidido a olvidar el debut con derrota en Alicante: D'or Fischer se mostraba como un muro, Grimau era una lapa y Raül López, en su estreno oficial en Miribilla, nada más salir rebañó un rebote y no tardó en meter dos triples. El Madrid, poco a poco, salía de su letargo: un triple de Suárez, olvidado por el técnico como el irregular Sergio Rodríguez, otro tiro de tres de Pocius (1/4)... Y la entrada en pista de Rudy, el cromo más ilusionante del nuevo proyecto y el primero que haría las maletas si la NBA vuelve a estar operativa. El mallorquín se ofreció, repartió y protestó mucho. Se enfadó, por ejemplo, con un jugador que, para lo bueno y lo malo, siempre parece estar a punto de explotar: Vasileiadis. El tirador griego fue el máximo anotador con 18 puntos y ofreció un recital de canastas inverosímiles: la primera a una mano, la segunda un triplazo.

Hubo una canasta que Vasileiadis, siempre dado al gesto extremo, no pudo celebrar porque se dolió en la pista. Se fue cojeando al banquillo -le sustituyó Fisher-, pero no tardó en volver y en decantar un partido que se alargó más de dos horas y que resultó muy emocionante. La zona se le atragantó al Bilbao, pero supo sobrevivir al arsenal del Madrid, mermado, eso sí, por la pobre actuación de Carroll (siete puntos, 3/11, sólo lanzó una vez en la primera parte) y por el olvido de Laso de Sergio Rodríguez -hace tiempo que funciona mejor de revulsivo-, Mirotic o Suárez. Entre los tres sumaron... cinco puntos. Los mismos que Grimau. "Los números no lo dicen todo. Roger ha hecho -2 de valoración, pero ha sido clave en la victoria", le elogió Katsikaris. Y tiene razón el técnico, pues capturó un par de rebotes al final, ambos defensivos además de meter sus dos últimos tiros libres. El principal décifit en la estadística, que también señala sus vaivenes hasta el final del tercer cuarto, cuando intentó una remontada muy difícil y que se encargó de complicarse más. Para suerte del Bilbao y de ese jugador Vasileiadis.  

86 BIZKAIA BILBAO BASKET (24+22+18+22): Jackson (12), Grimau (5), Mumbrú (15), Banic (13) y D'or Fischer (10) -quinteto inicial-, Raül López (11), Josh Fisher (2), Vasileiadis (18), Stevic y Hampl. REAL MADRID 82 (14+19+25+24): Llull (10), Carroll (7), Suárez (3), Velickovic (5) y Begic -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (2), Rudy Fernández (17), Pocius (3), Reyes (18), Mirotic y Tomic (17). Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Calatrava. Excluyeron por cinco faltas personales a los locales Jackson (min.39) y Grimau (min.40). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga ACB disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante 8.311 espectadores.

sábado, 11 de junio de 2011

Lorbek y Navarro rescatan al Barça ante un Bizkaia Bilbao persistente (74-67)

Navarro celebra eufórico el triple decisivo ante Vasileiadis - ACB Photo.
Reconoce que últimamente no se está sintiendo "del todo cómodo" tirando, pero que independientemente de sus porcentajes no deja de intentarlo. "Sigo igual", dice Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980), relajado, con un polo azul y los brazos cruzados. Hace algo más de un cuarto de hora La Bomba aparcó su falta de acierto (4/13, esta vez) para marcarse un triple sensacional desde 8 metros, a un minuto y ante Vasileiadis, principal reclamo de un Bilbao Basket Basket persistente hasta el final. Navarro anotó siete puntos en el tramo final como Lorbek, contribución fundamental para que los azulgrana volviesen a ganar (74-67) y estén a un triunfo de ser campeones de la Liga ACB. Pudo ser el último partido en el Palau de Ricky antes de su presumible marcha a la NBA.

El triplazo de Navarro acabó por tranquilizar a un Barça muy exigido por un Bizkaia Bilbao en un duelo de alto voltaje, el "más duro a nivel de contactos" de cuantos ha dirigido Pascual en su etapa como entrenador azulgrana: "casi todas las acciones eran punibles". Un encuentro dramático sentenciado con una jugada al alcance de pocos. "Si Juan Carlos tiene que meter ese canastón que ha metido para ganarnos, estamos contentos. Contentos no, pero... perdemos bien", razonó Katsikaris, más satisfecho con su equipo que en el partido anterior, pues los visitantes cargaron mucho mejor el rebote (40 por 36 del Barça) y sus altibajos no fueron tan irreparables.

Sada, maravilloso

Navarro comenzó efectivo un encuentro al que a ambos equipos les costó entrar: pesaban más las defensas que la puntería y Sada, maravilloso en estos playoffs y durante parte de la temporada -"él nos ha guiado por el buen camino", le elogió Pascual-, era capaz de frustrar a un pívot como Mavroeidis o de colocarle un tapón a Vasileiadis, muy acelerado nada más salir, con muchas prisas: lanzó un triple y se fue corriendo de espaldas mientras veía la trayectoria. El griego falló y pidió insistentemente la pelota para lanzar de nuevo e intentó un alley-hoop no buscado por el lanzador. El tiempo de Vasileiadis llegaría después, en el último cuarto, cuando anotó 12 de sus 15 puntos y encadenó dos triples seguidos. En ambas ocasiones encontró respuesta en Lorbek, poco relevante hasta entonces y oportuno en esos instantes decisivos, como Navarro.  

Quienes nunca encontraron su momento y rindieron muy por debajo de sus posibilidades fueron Jackson (0/3), anulado por Sada otra vez, y Banic (1/5, tres puntos), que tuvo sus más y sus menos con Morris en la pista y en el túnel de vestuarios una vez acabó el partido. Blums fue quien más insistó y sostuvo a su equipo al principio junto con Hervelle. Al descanso casi se calcó el resultado del primer partido de la final (43-31 entonces, 40-31 en esta ocasión). Los azulgrana encadenaron tres triples, Ingles se movió como una culebra y Vázquez se gustó machacando. El Barça era más pillo y Morris hizo una asistencia larga para Ricky nada más anotar Mumbrú un tiro libre (la suerte prohibida para el Bizkaia Bilbao en la primera parte, 7/14). Una jugada clásica del grupo de Pascual. 

La gran diferencia con el partido anterior fue que el Barça nunca tuvo ventajas tan salvajes (la máxima, 52-38 a los 27m 46s). Y la coincidencia, que los visitantes lo bordaron otra vez en el tramo final y fueron rebajando la distancia hasta los cuatro puntos con Vasileiadis espléndido y complicando las cosas mucho a un Barça rescatado por Lorbek y Navarro, que abrió los brazos de alivio y rabia tras su triple. Una jugada que bien resume las dificultades que tuvieron los azulgrana para volver a vencer a un Bilbao Basket persistente y orgulloso. "Este equipo tiene gasolina y mucha fe", sentenció Katiskaris. 
   
BARÇA 74 (14+26+14+20): Sada (5), Navarro (20), Anderson (9), Lorbek (9) y Perovic (1) -quinteto-, Grimau (2), Ricky Rubio (3), Ndong (2), Morris (3), Lakovic (2), Vázquez (8) e Ingles (10). BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (11+20+9+27): Jakson, Warren, Mumbrú (12), Hervelle (8) y Mavroeidis (6) -quinteto inicial- Blums (15), Vasileiadis (15), Fischer (8), Banic (3) y Paco Vázquez. Árbitros: Martín Bertrán, García Ortíz y García González. Eliminaron por cinco faltas personales a Grimau (min.36).

domingo, 29 de mayo de 2011

Vasileiadis frustra la remontada de un Madrid ridículo hasta el descanso (66-71)

Hervelle y Reyes luchan por un rebote -EFE.
Le gustan los peinados peculiares y le atraen los momentos calientes del partido. Vasileiadis no se esconde nunca. Le excita la responsabilidad y le sobra confianza en sí mismo, tanta como para meter seis tiros libres sin fallo en el último minuto con la Caja Mágica pitándole sin descanso. El tirador griego fue el último protagonista de una victoria colectiva del Bizkaia Bilbao Basket ante el Madrid (66-71) a domicilio que supone que la serie de semifinales se traslade a Euskadi con empate a uno y el conjunto de Katsikaris pase a tener el factor cancha a favor. Los blancos estuvieron nefastos durante gran parte del partido ante un rival que supo sobreponerse a un tercer cuarto en el que tardaron casi seis minutos en anotar la primera canasta. Fue, claro, de Vasileiadis.

Difícilmente puede jugar peor el Madrid que como lo hizo en la primera parte, cuando permitió a su rival jugar como más le conviene y no tuvo ni actitud ni cierta dignidad. Sin rebote, sin sangre ni competitividad los locales fueron un triste juguete ante un Bizkaia Bilbao Basket jovial, generoso en defensa (9 recuperaciones por 10 pérdidas) y muy rápido en ataque. Los visitantes repetían una y otra vez penetraciones sencillas, canastas en segunda opción. El faro era el director, Jackson, espléndido entonces y los actores de reparto eran Banic, Vasileiadis y Hervelle. La diferencia de puntería y de criterio (del bueno) era tan grande que al descanso se llegó con 25-44 y con un Madrid deprimido desde el 8-8 inicial y con Llull negado.

Mumbrú y Hervelle

Con la misma facilidad que se había diluido reaccionó el Madrid nada más volver de los vestuarios. Apareció fogoso y desatado para desmoralizar a un Bizkaia Bilbao Basket que llegó a encajar un parcial de 18-2 en el tercer cuarto (43-46 a los 27m 27s). Mumbrú y Hervelle, dos ex madridistas, salieron al rescate de los visitantes, que aguantaron como pudieron la réplica de los locales, más agresivos en defensa y más pragmáticos en ataque con Suárez y Tucker como principales reclamos.

Estaba a punto de remontar el Madrid y sorprendía que Llull -el único junto a Tomic en meter más de dos canastas en la primera parte- no hubiese aportado punto alguno en dicha reacción. Pero en cuanto apareció el base resultó un torbellino, como suele pasar. Llull se marcó un dos más uno y un par de entradas en medio minuto, y dos tiros libres de Tomic pusieron al Madrid por delante (59-58 a 5m 06s).

Parecía que iba a ser la enésima remontada del conjunto de Molin, que contaba con Llull desatado. No fue así. "Hemos sido más fríos en el tramo final", describía,con cierto, Mumbrú, clave como Vasileiadis para que su equipo se volviese a poner por delante y ya no volviese a ceder, en una baile continuo de tiros libres. Llull pudo forzar la prórroga, pero falló un triple, Más certero estuvo al final Vasileiadis para empatar a serie. Para quien no haya visto el partido será una sorpresa. Para el espectador, un premio merecido.

MADRID 66 (14+11+20+21): Prigioni (6), Llull (20), Carlos Suárez (7), Reyes (5) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Fischer ( 4), Tucker (6), Sergio Rodríguez (1), Mirotic (5) y Begic (2). BIZKAIA BILBAO BASKET 71 (19+25+6+21): Jackson (13), Blums (3), Mumbrú (13), Mavroeidis (6), Hervelle (8) -quinteto inicial-, Banic (10), Vasileiadis (11), Vázquez (0), Warren (2) y Fisher (5).Árbitros: Martín Bertrán, Perea y Cortés.

sábado, 28 de mayo de 2011

Llull vuelve a exhibirse para adelantar al Madrid ante el Bizkaia Bilbao Basket (78-67)

Llull intenta avanzar ante Blums -EFE.

No es muy dado a dar titulares ni a extender demasiado con los medios de comunicación. Ante un micrófono suele ser concreto y mirar al horizonte más que a quien pregunta. Sergio Llull no se siente cómodo rodeado de cámaras ni hablando de sí mismo, aunque nunca tiene un discurso artificial, sino crítico y ambicioso. "Después de la lesión me ha costado recuperarme", reconoció Llull en  Teledeporte, "y ahora estoy al 100%". Lo demostró en cuartos de final ante el Baloncesto Fuenlabrada y lo corroboró con 20 puntos en el primer partido de semifinales ante un combativo Bizkaia Bilbao Basket (78-67). Los visitantes se pusieron a dos puntos a seis minutos del final, pero entre Llull, que le sacó una antideportiva a Vasileiadis, y Tucker y Tomic resolvieron el partido.

Mumbrú, Mavroeidis y Banic supieron hacer reaccionar al conjunto de Fotios Katsikaris, negado en laprimera parte (27 puntos) por la baja aportación de Jackson, uno de los bases más eléctricos de la competición. Un triple de Llull sobre la bocina y otro de Tucker pusieron al Madrid con su mayor ventaja (55-43 a los 27m 52s), pero Vasileiadis y sobre todo Banic se resistieron, tanto como para ponerse 63-61 a 5m 40s del final. La réplica de Tomic, Tucker y Llull resultó inmediata y el Bizkaia Bilbao Basket tuvo que hacerse a la idea que ya no podría opositar por el partido, aunque no bajase los brazos en ningún momento. Los vascos no figura en las quinielas de semifinalistas, pero han llegado al penúltimo paso antes de la final después de ganar los dos partidos ante el equipo el que mejor progresión había experimentado desde que el fichaje de Pesic y la destitución de Hussein. "Nos han puesto las cosas difíciles", reconoció Llull.

MADRID 78 (18+19+19+22): Prigioni (4), Llull (20), Carlos Suárez (8), Reyes (5) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Fischer (4), Tucker (11), Sergio Rodríguez (6), Mirotic (5) y Velickovic. BIZKAIA BILBAO BASKET 67 (15+14+19+19): Jackson (6), Warren (2), Mumbrú (9), Mavroeidis (10) Y Banic (18) -quinteto inicial-, Hervelle (2), Vasileiadis (16), Blums (2) y Fisher (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Guirao.

viernes, 11 de febrero de 2011

Huertas destapa su mejor esencia para desilusionar a su ex equipo y un extraordinario Vasileiadis

Huertas lanza ante Banic -EFE.
El público, puesto en pie y de acuerdo, le pedía que no se moviese de Bilbao, que había cosas más grandes que el lugar de trabajo como el cariño de una afición agradecida y emocionada por una temporada de ensueño de su equipo, cerrada con la eliminación en el primer cruce de la Liga ACB de su historia ante un Barça al que había eliminado en Copa. Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983) respondió a la petición y al reconocimiento con aplausos y lágrimas, asumiendo que lo que le pedían iba a ser imposible, que no podía continuar jugando en Bilbao y se fue al Gmac Bologna. Algo más de dos años y medio después Huertas frustró y desilusionó a esa afición que tanto le aprecia destapando su mejor versión (18 puntos, 5/6 en tiros, 10 asistencias, 29 de valoración) en un encuentro impagable por tensión, emoción y coraje, tanto del grande como del pequeño, que fue muy grande (remontó 15 puntos en contra) y tuvo en Kostas Vasileiadis (Salónica, Grecia, 1984) a un tirador infalible con 31 puntos y que llegó a encadenar cinco triples sin fallo (7/12). Pero falló el antepenúltimo y el penúltimo intento de triple, y poco antes y poco después de dichos errores (hablamos del minuto final) surgió Huertas. Primeras para anotar una bomba, después para asistir a su mejor aliado Barac (18 puntos) y tercero, claro, para marcarse la enésima entrada ante una multitud de rivales. El triple de Vasileiadis a 1’5 segundos puso emoción (75-74) y Banic cometió falta personal sobre Ribas, que metió el primero y falló porque quiso el segundo. El propio Banic lanzó un triple imposible que… tocó el aro. Huertas respiró hondo y gritó de rabia: el Caja Laboral venció por 76-74 y se clasificó para semifinales de la Copa (su rival será el Barça o el DKV Joventut). Hay pocos jugadores como él que se sientan tan cómodos y seguros como él en los momentos dramáticos. Es un seguro de vida. 

El base brasileño lo había definido muy bien antes del encuentro: “Esta noche se prepara una auténtica batalla”. Ése era el final de su definición de un derbi como el que iba a acontecer, una cita que los jugadores salgan “más aguerridos y con más ganas”. Se cumplieron sus palabras desde el primer instantes, con dos equipos parejos desde la línea de tres e igualados en los primeros minutos, pese al 5-0 inicial. San Emeterio anotaba y Huertas manejaba a su antojo el partido ante un Jackson, siempre con bastantes más revoluciones que el resto, para lo bueno y lo malo. Es una locomotora. El base estadounidense resultó más una carga que otra cosa en los primeros tres cuartos, en los que sólo anotó dos tiros libres, y se unió a Vasileiadis en el último con nueve puntos que a punto estuvieron de servir para dar la victoria a su equipo. Mumbrú y Hervelle destacaron tanto al inicio como fueron irrelevantes tras la segunda parte.

Los buenos deseos de Rakocevic

Sólo Vasileiadis estuvo siempre en el Bizkaia Bilbao Básket, que cedió seis puntos en el inicio del segundo cuarto sorprendido por Huertas y Batista, certero para anotar dos canastas al límite (la primera, en la última acción del primer cuarto). Igor Rakocevic, desde estuviese, deseaba lo mejor para el Caja Laboral desde su Twitter: Suerte @Baskonia!!!!!! Seis puntos de admiración son muchos, pero bien pudieron describir la irrupción de Vasileiadis, pelo estirado para arriba, con cinco puntos en un momento para empatar a 30, sin Huertas ni Mumbrú y Hervelle en la pista.

El Caja Laboral no se incomodó y a pesar de Huertas perdió los nervios y se ganó una técnica más que merecida apretó de nuevo el acelerador y se marchó al descanso 43-36 por delante. Una suficiencia que repitió al inicio del tercer cuarto hasta alcanzar los 15 puntos de ventaja (55-40 a los 24m 08s). Tres de las cuatro canastas en juego en ese período habían partido de la mano de Huertas, inmenso como cartero. Como desatascador surgió Vasileiadis para empezar a hacer soñar a su equipo. E incluso acabó el penúltimo cuarto con un triplazo desde su cancha que tocó al tablero y entró. Un tirador tenaz y convencido de sus posibilidades. Los árbitros vieron repetido una y otra vez la acción (muy clara: tiró a falta de 1’8 segundos). 58-51.

La  acción convenció de sus posibilidades al conjunto de Katsikaris y desconcertó al Caja Laboral, que regaló muchas pelotas, hasta tres consecutivas en un momento. Incluso Huertas se contagió de ese desacierto. Sólo Barac conseguía anotar ante un Caja Laboral en el que sus jugadores parecían tener jabón en las manos ante un Vasileiadis que metió dos triples en un minuto para poner a su equipo por primera vez por delante (65-66 a 4m 16s). Pero su proeza y del Bizkaia Bilbao Básket se topó con Huertas, que destapó su mejor esencia ante su ex equipo. Nunca falla en ese tipo de situaciones. No tiene precio.

CAJA LABORAL 76 (24+19+15+18): Huertas (18), Oleson (0), San Emeterio (15), Teletovic (13) y Barac (18) -quinteto inicial-, Bjelica, Batista (8), Sow, Logan (3) y Ribas (1). BIZKAIA BILBAO BÁSKET 74 (20+16+18+23): Jackson (9), Warren (8), Mumbrú (12), Hernández-Sonseca (0) y Hervelle (10) -quinteto inicial- Blums, Mavroeidis (4), Banic, Vasileiadis (31) y Fisher. Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Guirao.