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domingo, 10 de febrero de 2013

Un campeón de corazón

El Barça se reivindica igualando las 23 Copas del Rey del Madrid tras desdibujar al Valencia Basket (85-69)

Sada y Navarro levantan la Copa - ACB Photo. 

Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que Brad Olseon (Anchorage, Alaska, 1983) luchaba por ser el máximo anotador de la Liga ACB en su temporada de debut con el Fuenlabrada y después de despuntar en el Rosalía, al que ascendió a la LEB Oro. En la temporada 2008/2009 promedió 18'1 puntos y sólo fue superado por Igor Rakocevic (19'8). Oleson ganó  el premio al jugador revelación por delante de Pablo Aguilar y Sergio Llull, y ficharía por el Madrid, que nunca lo presentó y que lo incluyó en una operación que acabó con Vidal y Prigioni en la capital. Oleson aterrizó en Vitoria, donde tuvo que asumir ser un complemento en un grupo con Huertas, Splitter o San Emeterio y contribuyó a que alzase la Liga el Caja Laboral. Su equipo hasta hace unos días, hasta que se pactó su fichaje por el Barça, con el que acaba de ganar su primera Copa del Rey en la que era su pista hasta nada, el Buesa Arena. El tirador de Alaska desactivó a Rafa Martínez y a Kelati y golpeó a un Valencia Basket engullido por el arsenal de un Barça que ha promediado 92 puntos en el torneo y que en la final tuvo a seis jugadores con diez y más puntos. Los azulgrana se reivindicaron igualando las 23 Copas del Rey del Madrid, la tercera en los últimos cuatro años. Mickeal, con 15 puntos, tres rebotes y 14'6 puntos de valoración de media, fue nombrado el MVP del torneo –su actuación contra el Madrid fue memorable– y fue quien resumió el comportamiento del equipo en la pista: “Este equipo tiene mucho corazón”. Y más teniendo en cuenta que en la final el capitán, Juan Carlos Navarro, se quedó seco (0/8) y valoró -7, y recordando la entereza que demostró el equipo en los cuartos de final con dos prórrogas ante el Madrid y sabiendo atar en corto al anfitrión, el Caja Laboral en semifinales.

No le importó a los azulgrana que su jugador franquicia no tuviese el día. La Bomba había dejado su sello en en el cruce anterior. Como Huertas, que volvió a brillar otro partido más y repartió ocho asistencias, además de sumar 13 puntos. El base brasileño se sacó la espina de su horrible Copa de hace un año en el Sant Jordi –cuando anotó seis puntos (tres canastas) y repartió otras seis asistencias, una más de las pelotas que perdió– y disfruta de su mejor momento en el Barça. Su complemento –Jasikevicius no jugó la final– fue un Sada atlético y constante que compareció como un relámpago, cerrando bien el rebote y funcionando como un anotador compulsivo, pues aportó la mitad de los puntos de su equipo (14-6 a los 5m 42s) y merendándose a San Miguel. Perasovic pidió tiempo muerto y cambió de director de juego dando entrada a Markovic, que imprimió más velocidad y sobre todo proporcionó ocho puntos, con dos triples sin fallo, para revertir el marcador (18-21 a los 10m 52s).

Los problemas de Lishchuk

Al Valencia Basket no le había importado que Lishchuk se cargase con tres personales en el tercer minuto –sería eliminado después con menos de seis minutos en pista–, pues su sustituto, Faverani, aportó intimidación y dos tapones como Pietrus que frustraron varios contragolpes de los azulgrana, revolucionados y sin tino en ese momento. A Jawai le había faltado algún centímetro para concretar un palmeo y a Oleson le había sobrado la mano de Faverani.

Xavi Pascual, que ya acumula diez títulos con el Barça (tres Copas del Rey, tantas como Ligas y Supercopas, además de una Euroliga), hizo un triple cambio para dar entrada a Navarro, Tomic y Wallace. Pero fue uno de los que ya estaban en la pista, Huertas, quien reactivó a su equipo. El base brasileño se entendió con Tomic hasta que éste se cargó con la tercera personal. Y en el banquillo azulgrana se encendieron las alarmas cuando en el primer minuto tras el descanso (36-33) Jawai también acumuló la tercera y Lorbek contabilizaba sus tiros por fallos y acumulaba dos personales.

Surge Lorbek

Lorbek no tardó más en estrenarse y Tomic funcionaba en la zona, mientras Oleson era una auténtica lapa y la sombra de Rafa Martínez e incluso de Doellman si convenía. El jugador de Alaska le hizo un tapón al ala-pívot norteamericano y se marchó al contraataque para machacar a placer (53-39 a los 25m 18s). Parecía que el Barça iba a escaparse definitivamente, pero se sostuvo gracias a dos triples de Doellman y Dubljevic y la puntería con los tiros libres (10/11 en el tercer cuarto) para provocar que el conjunto de Perasovic se acercase 63-57 a 8m 23s tras una buena jugada del eléctrico Ribas.

La réplica azulgrana corrió a cargo de Oleson, dos un triple, y una asistencia a Lorbek, que se marcó cuatro puntos seguidos para cerrar una final más fácil de lo esperaba para el Barça, que se gustó especialmente en los minutos finales, con repartos sin mirar y puntos de Huertas y con Mickeal redondeando los números que le han valido para ser MVP -“Jugaré hasta los 40 ó 44 años. No lo sé. 35 no son muchos”- de una Copa a la que el Barça llegó con ocho derrotas en Liga y generando muchas dudas sobre su juego y rendimiento, sobre todo tras sus tropiezos ante el Valladolid y Obradoiro en casa y su desplome en Estudiantes. Ahora parece otro equipo. Un grupo capaz de ganar pese a su 5/24 en triples. “Esas derrotas han hecho que ganásemos este títulos. Nos han hecho más fuertes. Este título es para todos aquellos que dudan de nosotros”, reivindicó Sada, que levantó el trofeo justo a Navarro: “Lo importante en el grupo es que todo el mundo confía en el otro compañero. Esto nos dará confianza”. Mientras Mickeal dedicó la Copa y el MVP a la ciudad de Barcelona, a su mujer y a su equipo. Fue todo corazón. Como su equipo.  


BARÇA 85 (17+19+25+26): Sada (7), Navarro (0), Mickeal (14), Wallace (6) y Tomic (13) –quinteto inicial-; Huertas (13), Oleson (12), Rabaseda (0), Lorbek (10), Jawai (10) y Todorovic (0). VALENCIA BASKET 69 (18+15+20+16): San Miguel (0), Ribas (8), Kelati (0), Doellman (14) y Lishchuk (2) –quinteto inicial-; Markovic (14), Pietrus (4), Martínez (10), Dubljevic (5), Faverani (12). Árbitros: Arteaga, Conde y Jiménez.

sábado, 9 de febrero de 2013

Doellman fustiga a un Gran Canaria lastrado por su puesta en escena (83-72)

El Valencia Basket jugará contra el Barça su cuarta final de Copa del Rey

Doellman trata de asistir a un compañero ante Báez - ACB Photo.

Pau Ribas se marcó un triple sobre la bocina del tercer cuarto y se detuvo con Justin Doellman (Cincinatti, 1985) para hacerle el gesto favorito de su compañero en una pista de baloncesto, el saludo militar. La herencia de Doellman de su exitoso periplo en Manresa, donde le llamaban Capitán America. “Solía saludar así cuando conseguía una canasta difícil o recibía una buena asistencia. Este curso lo he vuelto a hacer porque es un saludo que me gusta”, le cuenta el jugador a Carlos Velasco en la última Gigantes del Basket. Doellman (21 puntos y cinco rebotes) empezó y acabó como un martillo ante un Gran Canaria tenso y terco en la primera parte, sin el encanto contra el que había devorado al Bilbao Basket en su primera victoria en la Copa. Al filo del descanso el conjunto de Pedro Martínez tenía la lengua fuera (34-18 a los 18m 28s). El héroe de cuartos, Xavi Rey, no había anotado y el Valencia Basket hacía y deshacía a su antojo con Faverani, Ribas y el propio Doellman a su aire. Sería este último quien contuvo la reacción canaria del tercer cuarto de la mano de Toolson y Newley. Así que no hubo emoción alguna en los últimos minutos de un triunfo por 83-72 que llevó al Valencia Basket hacia la cuarta final de la Copa del Rey de su historia. El Barça, que ganó al Caja Laboral (69-80), será su rival.

Vitoria y el Buesa Arena le han sentado de maravilla al conjunto de Perasovic, que llegó acumulando cuatro derrotas consecutivas en la Liga y que ha resuelto sin despeinarse sus dos cruces antes de la final. El Estudiantes le duró un cuarto y el Gran Canaria, cuarto y medio. Desde que Toolson sumó su sexto punto, con lo que se equiparaba a Doellman, autor de los seis primeros de su equipo, enchufado con los triples (10/20). Con uno de San Miguel el Valencia Basket pareció despegarse definitivamente (47-29 a los 23m 8s), pero con la primera canasta de Xavi Rey y la tenacidad de Toolson la afición canaria soñó en voz con una remontada épica (51-43 a los 28m 33s): “¡Sí se puede! ¡Sí se puede!”. Pero Doellman zanjó el asunto con un triple y un alley-oop. Dos acciones antes de que Ribas le saludase con su gesto habitual. La imagen de una semifinal que el Gran Canaria perdió con su puesta en escena. En el tramo final limó las diferencias y disfrutó del verdadero Nelson. Demasiado tarde para tener esperanzas.

VALENCIA BASKET 83 (17+22+20+24): San Miguel (3), Ribas (16), Kelati (2), Doellman (21) y Lishchuk (9) -quinteto inicial-; Markovic (7), Rafa Martínez (10), Pietrus, Faverani (15) y Dubljevic. GRAN CANARIA 72 (10+12+23+27): Bellas (3), Toolson (17), Newley (16), Nelson (11) y Rey (5) -quinteto inicial-; Scheyer (5), Beirán (2), Báez (6), Tavares (2), Alvarado y Slokar (5). Árbitros: Martín Bertran, Conde y Cortés. Eliminaron por cinco faltas personales a Lishchuk (min. 34). Incidencias: Segundo partido de semifinales de la Copa del Rey Vitoria 2013, presenciado en Buesa Arena por 14.200 espectadores.

Navarro enciende la mecha

La Bomba, Lorbek y Rabaseda deshacen al Caja Laboral en el último cuarto para guiar al Barça hacia su cuarta final consecutiva de Copa (69-80)

Navarro, a punto de lanzar un triple - EFE. 

Había dicho antes del partido de cuartos que tenía que suplir el no estar bien físicamente con corazón y talento. O lo que es lo mismo con entereza y clase. “Las sensaciones al final no fueron malas”, valoró Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980) después de la maratoniana victoria ante el Madrid (11 puntos en 25 minutos) y prometió estar “a punto” para jugar la semifinal ante el Caja Laboral, contra el que destapó el bote de sus esencias: desparpajo, liderazgo, seguridad y magia. Mucha magia. La Bomba (20 puntos en 24 minutos) es capaz de brillar a pesar de estar esté renqueante por las lesiones y de alejarse un tiempo de las pistas. De hecho, hasta los últimos días fue duda para disputar una Copa del Rey en la que deslumbró ante el anfitrión. “Hago un poco de todo. Un poco de suerte, un poco de ganas...”, respondió, con la medio sonrisa del tímido, cuando le preguntaron por su actuación, extraordinaria en el último cuarto, cuando desequilibró un partido (parcial de 0-14) hasta entonces de poder a poder. Con Huertas como jefe de operaciones (nueve asistencias), Navarro se entendió con Lorbek, que volvió a resurgir en el epílogo, y Rabaseda dio un tremendo golpe sobre la mesa como Jawai, que se fue cojeando al banquillo dolorido de una rodilla. Con su capitán por bandera el Barça, letal con los triples (11/18) y ganador por 69-80, accedió a su cuarta final copera consecutiva, algo que todavía no había logrado ningún equipo, y se enfrentará al vencedor entre el otro cruce, Valencia Basket-Gran Gran Canaria. Dos de los equipos con los que ha perdido a domicilio.

Navarro encendió la mecha e hizo explotar un partido que había transcurrido tal y como se esperaba, propio de la convicción de dos equipos renacidos tras un inicio de curso decepcionante y que se han ido encontrando a sí mismos. El Caja Laboral reaccionó con el cese de Ivanovic y la llegada de Tabak, con el que logró un pase al Top 16 de la Euroliga que parecía imposible, mientras que el Barça llegó a ver muy comprometida su presencia en la Copa de Vitoria y tuvo que vencer al Madrid en el Palau para lograrlo en un encuentro sideral de Navarro. Ambas plantillas han crecido en porcentajes, pero sobre todo en fortaleza mental y capacidad de reacción. Así que cuando los anfitriones se distanciaron 16-9 (a los 7m 5s) gracias a la frescura de Heurtel, la omnipresencia de Causeur y la puntería de un Nocioni que se comía a Mickeal, los azulgrana replicaron recurriendo a su fondo de armario. Con Huertas como agitador, Jawai como matador ante un Lampe muy desacertado y Oleson, que jugaba para el Caja Laboral el mes pasado, se reencontraba con la que hasta ahora era su afición con tres triples sin fallo y una asistencia para que Rabaseda machacase (28-31 a los 15m 29s).

Mickeal y Nocioni

Pero Nemanja Bjelica y Pleiss volvieron a impulsar al Caja Laboral, vencedor de una primera parte (39-35) en la que Mickeal no había tirado ni una vez. El alero norteamericano tardó 21 minutos en hacerlo y no falló el triple, aunque después no acertó con los otros cuatro tiros de dos, algunos en contraataques favorables. Lorbek también se estrenó y Navarro sostuvo a su equipo ante el empuje de San Emeterio –poco fino con la puntería, eso sí, 2/7– y de Nocioni. Tomic, como quien no quiere la cosa, se procuraba sus rebotes (nueve) y seguía anotando, sin menos presencia que ante el Madrid.

Con un entrada de Navarro acabó el tercer cuarto (57-55) y ése sería la última ventaja de un Caja Laboral que, como reconoció Tabak, se colapsó en defensa cuando se ofuscó en ataque. Secos para anotar y paralizados ante el ritmo marcado por Huertas y la soltura de Navarro, los anfitriones claudicaron sin remedio ante el repertorio de La Bomba, la fortaleza de Rabaseda y Jawai y el oportunismo de Lorbek. Entre los cuatro perpetraron un parcial de 0-14 que dejaron tambaleante a un Caja Laboral al que quiso rescatar sin éxito Heurtel y al que Navarro le dio la estocada definitiva con su cuarto triple. La Bomba ya es el máximo triplista de la historia del torneo con 53, cuatro más que Alberto Herreros. Además, Navarro empató con Arlauckas como tercer máximo anotador del torneo (398). Y en la final tratará de levantar su sexta Copa y el MVP. Una distinción que le falta.

CAJA LABORAL 69 (19+20+18+12): Heurtel (11), Causeur (4), Nocioni (11), Mirko Bjeliça (2) y Lampe (15) -quinteto inicial-; Cook, Jelinek, San Emeterio (5), Nemanja Bjeliça (10) y Pleiss (11). BARÇA 80 (18+17+20+25): Sada (4), Navarro (20), Mickeal (5), Lorbek (12) y Tomic (9) -quinteto inicial-; Huertas (4), Jasikevicius, Oleson (9), Wallace (3), Jawai (7) y Rabaseda (7). Árbitros: Arteaga, Pérez Pizarro y Jiménez. Sin eliminados. Incidencias: Primer partido de semifinales de la Copa del Rey Vitoria 2013, presenciado en Buesa Arena por 15.085 espectadores.

viernes, 8 de febrero de 2013

La histórica coronación de Xavi Rey

El pívot catalán (22 puntos y ocho rebotes) lleva en volandas al Gran Canaria hacia su primera semifinal de Copa ante un Bilbao Basket siempre a remolque (74-62)

Los jugadores del Gran Canaria felicitan a Xavi Rey - ACB Photo. 

No surgió ese jugador volcánico capaz de cambiar un partido con dos triples sin pestañear en los instantes peliagudos. Vasileiadis no se reconoció como tampoco hizo su equipo, un Bilbao Basket siempre al dictado de un Gran Canaria autoritario que llevó siempre la batuta desde el triple de Tomás Bellas que ponía el 8-5 y que supo empequeñecer a su rival con un grandioso Xavi Rey (Barcelona, 1987). Un jugador revalorizado por Pedro Martínez y coronado como Rey en un día histórico para su club. Nunca había ganado un partido de Copa el Gran Canaria y lo logró a la octava oportunidad con la sinfonía de rock duro de Xavi Rey, que alcanzó los 22 puntos y los ocho rebotes, la mitad ofensivos y la mitad defensivos. En el equilibrio y mejor predisposición de sus jugadores triunfó el conjunto de Pedro Martínez, que tras vencer por 74-62 se cruzará en semifinales ante el Valencia Basket, claro ganador ante un Estudiantes sin English (77-59).

“¡Que salga el equipo, oh, oh, oh, oh”, le cantó la afición canaria a su equipo, que salió del vestuario para seguir la celebración por una actuación memorable desde el primer palmeo de Xavi Rey, que se zafó de sus defensores, como Rakovic o Hamilton y que a los 12 minutos ya llevaba 10 puntos. Beirán era una brújula y Newley tenía la muñeca bien fina (30-20 a los 13m 35s). Salió al rescate del Bilbao Basket Hamilton con tres acciones consecutivas y se le añadió Mumbrú, el único que mantuvo el tipo en un equipo disipado que perdió comba tras un nuevo impulso de Xavi Rey, que saltaba como si tuviese muelles en las piernas o alas invisibles. Estaba pletórico el jugador, que respondió a dos triples seguidos de Vasileiadis y Zisis, tan despistado en la dirección como Raül López. 

El Gran Canaria se escapó de nuevo (55-44 a los 27m 51s) y Mumbrú hizo de tripas corazón para rebajar distancias (58-51 a 8m 37s). Insuficiente porque Rey volvió a repetir palmeo y Nelson y Scheyer afinaron la puntería, mientras el Bilbao Basket siguió atacando con agonía y sin pericia, sin aprovechar las segundas ni terceras opciones ante un rival convertido en un muro que le dejó en muy poco. Con el sello de Xavi Rey y la pizarra de Pedro Martínez.  

Faverani desconsuela a un Estudiantes melancólico (77-59)

El pívot brasileño, con 23 puntos y 11 rebotes, domina la escena ante un rival que no resiste más allá del primer cuarto tras la baja de última hora de English


Faverani trata de anotar ante Nogueira - ACB Photo. 

Llamado a ser una de las grandes estrellas de la Copa, Carl English tuvo que verla desde la tele del hotel, debilitado por un proceso vírico. Una tremenda decepción para el jugador, en el mejor momento de su carrera después de ser nombrado MVP de la Liga ACB en enero, y una situación desesperada para el Estudiantes, puro juguete en las manos de Vitor Faverani (Porto Alegre, Brasil, 1988). Un gigante de 2'10 metros que se mueve de maravilla y al que pretendieron varios equipos en verano, aunque al final se quedó en el Valencia Basket, ganador por 77-59 y tercer semifinalista de la Copa del Rey. Su rival será el vencedor del Gran Canaria-Bilbao Basket.

Un mate de Faverani en el segundo cuarto y que suponía el 17-13 desmoralizó al conjunto de Txus Vidorreta, sin respuesta ante un rival que no acusó que Kelati y Lischuk se cargasen rápido de faltas. Ahí estaba el capitán Rafa Martínez para anotar dos triples en un suspiro mientras que por los estudiantiles sólo replicaban Germán Gabriel, que sólo anotó dos puntos en la segunda parte, y Granger, el único que mantuvo un mínimo de regularidad en un equipo roto y perdedor en casi todas las facetas, especialmente en rebotes (28 por 46) y en triples (2/16 por 10/27). 

Un fallo clamoroso

Tan desacertado y desconsolado estaba Estudiantes que falló su jugada más espectacular, iniciada por Granger, continuada por Germán Gabriel y pifiada por Nogueira, que falló un mate solo. Un error que al menos un periodista radiofónico narró como una acción fantástica, hasta que miró el marcador del Buesa Arena y comprobó que no había entrado. Justo después la retransmisión se centró en cómo dormía un joven espectador en la grada. 

Así de tranquila fue la victoria del Valencia Basket, al que no le penalizó el mal día de Doellman (2/9). El grupo de Velimir Perasovic funcionó como un equipo, con Markovic desafinado en el tiro, pero omnipresente en rebotes (once) y generoso en asistencias (cinco). Aunque no hubo nadie tan preciso y pragmático como Faverani, un enamorado de la música que suele escuchar las mismas canciones para activarse antes de los partidos. Una de sus favoritas es Na fé de jó, del grupo de rap Éfeso y reza así: “¿Quién eres tú para decir que está difícil? ¿Qué no tengo fuerzas para salir del precipicio?”. Una letra exagerada para un partido sin historia.

VALENCIA BASKET 77 (15+22+19+21): San Miguel (6), Ribas (3), Kelati (10), Doellman (5) y Lischuk (5) -quinteto inicial-; Markovic (4), Rafa Martínez (17), Pietrus (1), Faverani (23), Dubljevic (3) y Abia (-). ESTUDIANTES 59 (13+12+16+18): Granger (16), Kuric (7), Kirksay (5), Gabriel (9) y Barnes (2) -quinteto inicial-; Fernández (5), Fisher (5), Clark (2), Nogueira (8) y Vicedo (-). Árbitros: Martín Bertran, García González y Araña. Eliminaron por cinco faltas personales a Dubljevic (min.38).Incidencias: 14.200 espectadores en el Buesa Arena.

jueves, 7 de febrero de 2013

Mickeal triunfa en un maratón formidable

Liderado por el alero estadounidense y apuntalado por Huertas y Tomic, el Barça alcanza las semifinales de Copa tras batir a un Madrid grandioso tras dos prórrogas (108-111)

Tomic, Mickeal y Suárez luchan por un balón - EFE.

Es duro como una roca y no titubea como los grandes narradores, acostumbrados a describir con rapidez cualquier jugada, por enrevesada que sea. Pete Mickeal (Rock Island, Illinois, EE UU, 1978) no sabe lo que es la duda y está acostumbrado a darle la vuelta a las situaciones más tortuosas, como cuando un médico le anunció que no podría andar con normalidad después de que se rompiese el tendón de Aquiles y también cuando le advirtieron que era muy probable que no jugase tras serle diagnosticado un tromboembolismo pulmonar. Nada frena a Mickeal, que horas antes del clásico de la Copa del Rey de Vitoria se definía como un tipo “muy tranquilo fuera la la pista. Dentro tengo un feeling animal”. Y añadió lo que parecía una evidencia: “Contra el Madrid será una guerra”. Y tanto que lo fue, fue más que eso y con Mickeal (26 puntos, su mejor partido en un torneo que le encanta) como punto de partida y final, excelentemente acompañado por Lorbek, de encogido a gigante, por un Huertas como guía (diez asistencias) y por Tomic, omnipresente ante su ex equipo cuando la pelota estaba al rojo vivo. Resultó un anuncio en directo que acortó el telediario y seguro que sumó nuevos adeptos a un deporte maravilloso que dignificaron dos equipos muy enteros en las peores situaciones. Sergio Rodríguez rescató al Madrid con una asistencia para Mirotic para forzar la primera prórroga y Lorbek, encogido hasta entonces, no le templó el pulso para meter un tiro libre, fallar el segundo y anotar tras un rebote ofensivo de Tomic y dar con la segunda prórroga. El Barça pudo sentenciar el partido por fin, pero Sergio Llull replicó con triples, el sexto en su cuenta particular con las dos rodillas flexionadas en el aire (108-109). Después Huertas metió dos tiros libres y el propio Llull (6/17 en triples) falló el triple que hubiese alargado cinco minutos más la cita. Los azulgrana, clasificados para la Copa con una jornada de margen, vencieron por 108-111 un maratón formidable para alcanzar las semifinales, donde se enfrentarán al vencedor del Caja Laboral-CAI Zaragoza.

“Para el aficionado del básket ha sido un lujazo. Un partido muy bonito”, resumió Huertas, fantástico director de juego. El brasileño, bastante cuestionado desde su llegada a Barcelona, y le comió la moral a Llull, sin puntería. Como Rudy Fernández (5/15), dolorido en una mano y varios pasos por detrás de su defensor, Mickeal, que marcó el paso de su equipo (0-5) antes de que Mirotic demostrase que su progresión no tiene límite. Uno y otro se marcaron una primera parte para enmarcar (46-49) en la que ambos anotaron desde todas las situaciones posibles, menos en una: el triple. El azulgrana ni lo intentó y el madridista erró el único que lanzó.

Irrupción de Carroll

El Madrid se había repuesto a tres mates casi seguidos de Jawai (23-32) con la irrupción prodigiosa de Carroll con dos triples y dos tiros libres. Y Mirotic le dio la vuelta al marcador (35-34) con una asistencia de Sergio Rodríguez, en estado de gracia y determinante desde que saltó a la pista. No lo pudo ser Navarro, mermado por los problemas físicos en su regreso a la competición. La Bomba sumó once puntos, con los que supera en dos a Alberto Herreros (375), para convertirse en el cuarto máximo anotador histórico de la Copa al que igualó en triples (49) con el único que metió (1/5 por los 4/22 de su equipo).

Mickeal continuó a su nivel tras el descanso, minando la moral de Carlos Suárez y de Rudy, que se quejaba de su mano dolorida –y del criterio arbitral, con el que no estaba demasiado de acuerdo– y estaba obligado a lanzar tiros muy forzados. Tampoco acertaba  con los cómodos el ex jugador de la Penya. A Mickeal sólo le frenó puntualmente Llull, cuando le sacó la segunda y tercera personal en el tercer cuarto y Xavi Pascual tuvo que reservarlo en el banquillo. Circunstancia que aprovechó un Madrid que se repuso anotando los tiros libres que hasta entonces había fallado (19/29) ante un Barça que a falta de triples disfrutaba del entendimiento entre Huertas y Tomic, vital a partir del último cuarto para acabar una actuación redonda (20 puntos y once rebotes) ante el equipo que no quiso renovarle en verano.

El momento de Lorbek

Navarro puso su sello con su clásica bomba (58-64 a los 28m 45s) y Wallace fue un jabato en defensa ante Mirotic y anotó el único triple de los azulgrana tras el descanso (69-71 a 3m 19s), cuando Mickeal ya jugaba con cuatro personales. Aguantaría en pista el norteamericano hasta el final. Llull y Reyes asumieron la responsabilidad y Mirotic, asistido por Sergio Rodríguez forzó la prórroga –el propio Llull pudo dar la victoria a su equipo–. Carroll, siempre tan directo, dudó ante Oleson y el nuevo fichaje le rebañó una pelota que recuperó Mickeal para montar la contra para Huertas: parcial de 0-8 para el 79-85 y el Barça de nuevo tenía el partido muy encarrilado. Pero surgió Sergio Rodríguez con un tiro cayéndose y un triple, y tras la quinta de Reyes y Mirotic llegaría el momento de Lorbek y su excelente canasta después de un rebote ofensivo de Tomic para alargar cinco minutos más un encuentro formidable.

Llull afinó la puntería y anotó tres triples en la segunda prórroga, en la que, dolorido, Navarro apenas pudo intervenir. Mickeal y Tomic siguieron mordiendo y Oleson anotó desde más allá de 6'75 (a 22'7s, 103-106). “Queda mucho partido, muchos tiros libres. Estemos concentrados”, advertía a sus jugadores Pablo Laso. Tenía razón: Sada anotó y metió otro, Sergio Rodríguez acertó con una entrada, Navarro aún tuvo fuerzas para meter dos tiros libres y Llull para marcarse una jugada de malabarista: un triple avanzando para adelante y encogido. Pero Huertas no falló desde la línea de personal y el triple de Llull para forzar la que hubiese sido la tercer prórroga quedó corto, mientras Mickeal se volvía loco junto al resto de sus compañeros.

MADRID 108 (18+28+14+17+16+15): Draper (2), Llull (23), Rudy Fernández (15), Mirotic (17) y Begic (-) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (18), Carroll (17), Suárez (2), Reyes (2), Slaughter (8) y Hettsheimer (4). BARÇA 111 (25+24+15+13+16+18): Sada (2), Navarro (11), Mickeal (26), Wallace (11) y Tomic (20) -quinteto inicial-; Huertas (13), Jasikevicius (-), Oleson (5), Rabaseda (-), Lorbek (17) y Jawai (6). Árbitros: Hierrezuelo, Bultó y Jiménez. Eliminaron a Reyes y Mirotic. Unos 14.500 en el Buesa Arena de Vitoria.