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sábado, 29 de septiembre de 2012

La madurez de Griezmann

El extremo francés funde a un Athletic al que Iraizoz salva de una derrota más abultada (2-0)
Griezmann, en una acción del partido - Diario Vasco.

Se ha olvidado de dar titulares con el micrófono y de anunciar su simpatía por otros equipos como el Atlético. Ahora Antoine Griezmann (Maçon, 1991) se centra y concentra en jugar en la Real, por más que confesase hace unos días en la revista France Football que en su momento Pep Guardiola lo quiso para el Barça B y que en verano se rumorease que era pretendido por el Athletic, al que fundió con una actuación prodigiosa desdibujando a una defensa confundida y rescatada por un Gorka Iraizoz casi imbatible que evitó una derrota más abultada de primero (2-0).

Primero lo probó Griezmann con un tiro tan flojo como un soplido y después de un penalti no pitado de Íñigo Martínez a Aduritz exigió al límite en una falta a Gorka Iraizoz, de nuevo brillante ante un disparo duro y seco del extremo francés. El portero del Athletic volvió a replicar a un tiro desde fuera del área de Illarramendi. A la Real le falta el punto final, pues tenía la posesión y se sentía cómoda. Añoraba el gol, que celebraría por el talento de Griezmann, que a diferencia de otros tiempos declara que sólo piensa en jugar de txuri-urdin. El escurridizo jugador remató un centro de Agirretxe para adelantar a su equipo con su primer gol del curso. Bielsa buscó en Llorente, tristemente castigado por club y entrenador por pretender irse, al agitador, pero sería otro recién entrado, pero de la Real, Vela, quien sentenciaría el encuentro con un penalti que rozó Iraizoz. El portero había frustrado a Griezmann sacando una pierna magnífica y tuvo que lamentar en la misma jugada las manos de Amorebieta, expulsado por doble amonestación. Fue el lazo a un triunfo perseguido por la Real que no echó en falta a Bravo, lesionado. Zubikarai apenas tuvo trabajo en el segundo partido en Liga de su carrera con la Real.

REAL SOCIEDAD 2: Zubikarai; Estrada, Mikel González, Iñigo Martínez, De la Bella; Illarramendi (Cadamuro, m.81), Markel, Zurutuza (Chory Castro, m.73); Griezmann, Xabi Prieto y Agirretxe (Vela, m.68). ATHLETIC 0: Iraizoz; Castillo (Llorente, m.66), Amorebieta, Gurpegi, Iraola; Iturraspe (San José, m.54), De Marcos, Susaeta, Isma López (Ibai, m.60); Muniain y Aduriz. Árbitro: Clos Gómez (Aragón). Expulsó a Amorebieta en el minuto 70 por doble amonestación. También mostró tarjeta amarilla a Illarramendi, Gurpegui, Iturraspe, Susaeta. Goles: 1-0, m.62: Griezmann. 2-0, m.71: Vela, de penalti. Incidencias: 28.000 espectadores en un estadio Anoeta que no se llenó. Antes del encuentro una representación de deportistas olímpicos del territorio guipuzcoano hicieron el saque de honor.
 


sábado, 26 de mayo de 2012

Guardiola concluye su legado con una Copa del Rey ganada en 25 minutos ante el Athletic (0-3)


Tello, Piqué, Afellay, Guardiola, Thiago, Estiarte y Dos Santos celebran el título - AFP.


El tiempo entre el anuncio, a flor de piel la eliminación ante el Chelsea en la Champions, de su despedida a final de temporada del Barça y el último partido del curso, la Copa del Rey del Calderón, se le hizo eterno al entrenador. A Guardiola le preguntaron tantas veces por qué se iba y por su relación con Tito Vilanova, su sustituto, que sólo le faltó responder en chino. Necesitaba el técnico que la Copa llegase cuanto antes para evadirse de cuatro años tan memorables como exigentes para él: en la cara y en el color del pelo se le nota el desgaste del puesto. A muerte con su míster como criticaba Ibrahimovic, sus jugadores quisieron premiarle con una final plácida y en 25 minutos habían hecho tantas cosas bien que ya ganaban en el Calderón por 0-3 al Athletic con dos goles de Pedro y uno de Messi. A la media hora parecía que el partido estaba a punto de concluir, con los unos y otros optando por pases cortos y respetuosos, como buenos hermanos. El torneo ya estaba repartido para los chicos de Guardiola, que se despidió con su 14º título de 19 posibles. Una Copa del Rey, la 26º del club, dedicada al técnico y vestida con la camiseta de Abidal, que se recupera de un trasplante de hígado. Un gesto grandioso de un grupo ejemplar. 

De un plantel en el que Messi es el finalizador habitual. La partitura es cosa de Xavi e Iniesta, y el trabajo silencioso, de Busquets. El equipo le busca y Messi se ofrece y tiene puntería: la primera, una rosca, se le marchó fuera; en la segunda controló una perla de  Iniesta y la remachó a la escuadra. Por entonces ya había marcado Pedro, a los 2 minutos, en una jugada que retrataría el partido del Athletic: córner que peina con el tupé Piqué, Javi Martínez que intenta controlar en el área sin sentido y Pedro, atento, que se hace con el rechace para abrir la lata. El canario también la cerró tras un pase hacia atrás de Xavi que concluyó con suma precisión y acordándose con los dedos de Abidal: 22. 

Pedro, exponente de la Masía

Pedro se exhibió en el último partido de Guardiola, a quien él y su familia consideran prácticamente de la familia. La persona que apostó por su continuidad en el Barça B y quien le dio la oportunidad de jugar y triunfar en el primer equipo. Pedro es el exponente de la confianza que el técnico ha tenido siempre en la cantera y el jugador fue el más entonado en un partido con poco recorrido, con más pasión en las gradas –unos y otros pitaron el himno español– que emoción en el césped. Por no haber no hubo ni polémica, apenas un par de posibles penaltis no pitados por equipo, ambos por un  leve agarrón en la camiseta. Llorente y Alexis no convencieron al árbitros con sus explicaciones. 

Se encontraba tan cómodo el Barça que Mascherano, ese jugador para todo, chutó desde un medio campo desierto para el conjunto de Bielsa, partido en dos desde el primer momento, tan poca cosa y asfixiado por todos los rincones como ante el Atlético de Madrid en la final de la Europa League. El Athletic perdió su identidad sin presionar hombre a hombre ni discutirle –o intentar hacerlo– la pelota a un Barça en el que Pinto apenas apenas tuvo que despejar un centro de Muniain en la primera parte. Piqué se fue a los vestuarios saludando. Es posible que a su novia Shakira, presente en tribuna. Simbólico. 

Llorente, aislado

Poco más de sí daría más el partido aparte de una vaselina de Ibai desviada y un eslalon prodigioso de Messi librándose de cuatro rivales y manteniéndose en pie después de una entrada con las dos piernas y por detrás de Amorebieta en una jugada que salvó Gorka. Bielsa cambió a un Llorente aislado por un Toquero que no tuvo opción de demostrar que es un revulsivo nato. 

Concluida la final, Guardiola habló y abrazó con cada uno de los rivales y tuvo un gesto cariñoso con Bielsa. Xavi le insistió a Puyol para que subiese con él a la tarima del palco a recibir la Copa del Rey a manos del Príncipe Felipe: “per favor, per favor!”. Pero Puyi no quiso robarle protagonismo y Xavi la levantó solo. Después, entre los dos             –que después se pasearían con una ikurriña y una senyera–, se la pasaron a Pinto, un suplente que hace vestuario y que es el escogido para jugar este torneo. Guardiola miraba la escena en el césped acompañado de su fiel amigo Manel Estiarte, hasta ahora director de relaciones externas del club, y que se marcahará con él. Estaban en silencio, como paladeando un momento irrepetible. "El tiempo dirá qué dejo. Lo he hecho de la forma más honesta posible. He sido partícipe de una cosa global. El legado es buen fútbol", concluyó Guardiola.   

ATHLETIC 0: Iraizoz; Iraola, Ekiza, Amorebieta, Aurtenetxe; Javi Martínez, De Marcos (Íñigo Pérez, m. 46), Muniain; Susaeta (Ander Herrera, m. 46), Llorente (Toquero, m. 73) e Ibai. BARÇA 3: Pinto; Montoya, Piqué, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Cesc, m. 80), Iniesta; Pedro (Thiago, m. 87), Alexis (Keita, m. 71) y Messi. Goles: 0-1. M. 2. Pedro aprovecha un rechace en el área. 0-2. M. 20. Messi recibe de Iniesta. 0-3. M. 25. Pedro, golpea con la zurda a la derecha de Iraizoz. Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Susaeta, Iraola, Xavi e Iniesta. Vicente Calderón: 55.000 espectadores.

martes, 31 de enero de 2012

Llorente complica el sueño del Mirandés con dos zarpazos (1-2)


Embajador de Miranda de Ebro y del fútbol modesto, el Mirandés funciona como un anuncio en movimiento por cuanto representa, porque a través de la Copa del Rey ha sabido ir descontando rivales de Primera, tres hasta el momento, y trazar un relato en forma de cuento sobre ese nada es imposible tan cinematográfico. Una trama en la que los sueños, esa conexión constante con nuestra infancia y uno de los motores del presente, se hacen realidad. En el torneo ha puesto de acuerdo a los aficionados de cualquier equipo que no sean los del  rival para apoyar su causa, más complicada después de los dos zarpados de Fernando Llorente (Iruñea, Nafarroa, 1985). Un delantero con porte y presencia de ídolo de adolescentes que ejerce de goleador en un Atlhetic de Bilbao enamorado históricamente de la Copa, pues es el segundo equipo con más títulos tras el Barça. Silencioso en la primera parte, el Mirandés perpetró una segunda parte fabulosa, provocando que los visitantes reculasen y marcando en el descuento “el gol de la esperanza” como bien lo definió su autor, Lambarri (1-2). No se rendirá el conjunto de Carlos Pouso en San Mamés, donde intentará protagonizar una nueva sorpresa y plantarse en la final.

Advertido por los acontecimientos, el Athletic no se reservó nada en su puesta en escena y salió a resolver rápido la eliminatoria, y cuando todavía no se llevaba media hora de juego Llorente había festejado dos goles, separados por nueve minutos. Dos tantos muy diferentes que dejan claro que Llorente –cinco tantos en los últimos dos partidos– es un delantero completo que ya se siente integrado en el sistema de Marcelo Bielsa, que ha pasado de salvar su puesto en Anoeta en las primeras jornadas a colocar a su equipo en una posición de Europa League, otra competición por la que opositan este curso. Un sueño que dependerá especialmente de Llorente, concreto para rematar al primer palo de Nauzet un centro del incansable De Marcos y poco después para acomodarse una pelota e ir recortando y driblando defensas para marcar con cierto suspense el 0-2.

El gol de Lambarri 

El Mirandés se frotó los ojos ante dicha realidad y, bien contenido por una defensa bilbaína ejemplar y generosa, no pudo tirar entre los tres palos en la primera mitad. ¿Qué les diría Carlos Pouso a sus pupilos en el vestuario? Quizás un “señores, salgan a disfrutar y a hacer disfrutar”. El segundo mensaje, como homenaje a esas familias enteras que se habían olvidado del pésimo horario del partido y se habían reunido en el estadio municipal de Anduva. Las ilusiones y la felicidad no tienen horarios. Así que el equipo salió con chispa, descaro y sin complejos y emergió el pichichi de la Copa, Pablo Infante, que le sacó dos amarillas a Mujika e Iturraspe. Insistía el Mirandés, que empezaba a inquietar a un portero grandioso como Gorka Iraizoz, que salvó al Atlhetic en un remate acrobático de Caneda, el héroe de cuartos ante el Espanyol. Antes el línea había advertido un fuera de juego de Muniain y éste mal tras un servicio de Ander Herrera. Y después, en el tiempo de descuento, surgió el propio Caneda con un centro peinado por Mugika y rematado con la izquierda, por la energía de todo un pueblo y del fútbol modesto, por Lambarri. El primer gol que recibía el Athletic en el torneo. El acceso a la finalísima de la Copa está complicado para el Mirandés, que deberá remontar en San Mamés. Todo parece posible para este equipo.