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sábado, 1 de septiembre de 2012

Iniesta, creíble a más no poder

El centrocampista del Barça y la selección, escogido mejor jugador de la UEFA por delante de Messi y Cristiano Ronaldo

Iniesta sostiene el trofeo que le acredita como mejor jugador de la UEFA de la temporada pasada - EFE. 

No creo en los premios desde que uno de los ganadores del concurso literario de mi colegio utilizase una fábula de Esopo como relato propio. Tampoco me seduce que los autores (re)conocidos suelan llevarse los premios de más pedigrí aunque presenten sus novelas bajo seudónimo ni que en el Príncipe de Asturias de los Deportes se nomine a deportistas o entidades que hacen cosas muy diferentes y no son comparables. También son ambiguos los reconocimientos en el fútbol, pues suelen premiar al goleador. El gol se impone a los cimientos del edificio, luce más la definición y el punto final, la foto, que quienes hacen posible ese instante mágico. Así que en el premio de la UEFA al mejor futbolista de la pasada temporada la cosa parecía estar entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo, protagonistas de un duelo estadístico sin precedentes: en su haber, 73 y 60 goles, respectivamente. Ambos llenan unas portadas que serían imposibles sin otros jugadores menos mediáticos –y cuya función no es marcar–, como Iker Casillas, Víctor Valdés, Xavi Hernández o Andrés Iniesta, finalmente, el merecido ganador del premio, el mejor de la Eurocopa. 

Sólo dos votos separaron de Messi y Cristiano Ronaldo a este futbolista cercano al seguidor, creíble a más poder. Si Iniesta se cae al suelo no se duda de si ha hecho teatro o no, pues es tan transparente como su color de la piel. O como su juego, tan brillante con balón como sin él. Iniesta no tiene  dobles interpretaciones y es fácil sentirse identificado por su timidez y sencillez. Cuando recibió el premio se quedó parado, como si no supiese cómo reaccionar ante los focos, que no le gustan. Él prefiere la discreción, no le gusta destacar: sería como el estudiante que pregunta al profesor después de clase por no interrumpir al resto con sus inquietudes. 

En su primera frase Iniesta dijo estar “feliz y contento” y felicitó a Messi y Cristiano. En la siguiente ya repartió, simbólicamente, un pedazo de ese trofeo en forma de camiseta que se parece a un corazón entre sus compañeros, porque “sin ellos un ganador individual no tiene sentido”. Ha seducido por simplificar lo inimaginable y hacer minúsculo su ego para engrandecer a sus equipos. El Barça y la selección viven el momento más dulce de su historia gracias a los caramelos de Iniesta, a ese tipo generoso y honrado que ha unido a aficiones rivales, que le tratan con cariño en todos los campos de la Liga, a ese tipo que provoca ternura, respeto y admiración, y es creíble a más no poder. 

viernes, 24 de agosto de 2012

Iniesta deslumbra y Valdés la pifia ante un Madrid efectivo (3-2)

Los azulgrana remontan un 0-1 y pierden la ocasión de sentenciar la Supercopa después de un error garrafal de su portero en el estreno de Tito Vilanova

Di María, a punto de batir a Valdés - EFE. 

La prensa plantea el debate entre quién se merece el Balón de Oro, si el afortunado debe ser Leo Messi, autor de 73 goles la pasada temporada, o Cristiano Ronaldo, opositor con 60. Es un trofeo que generalmente levanta un goleador y que bien podría recaer en otros virtuosos, los que no ocupan las portadas, pero las hacen posibles. Como Iniesta, nombrado mejor jugador de la Eurocopa de Polonia y Ucrania y alquimista del primer partido oficial de Tito Vilanova como técnico azulgrana. Porque Iniesta provocó un penalti de Sergio Ramos que marcó Messi y dejó sin cintura a Albiol y Khedira para habilitar a Xavi, concreto para poner el 3-1 después de remontar el gol inicial de Cristiano Ronaldo. Messi habría podido hacer el 4-1 de no ser por Casillas, pero en la jugada siguiente, el otro portero, Valdés, tuvo un fallo garrafal después de controlar mal una cesión de Adriano, resbalarse y lamentar el gol de Di María, recién entrado al campo por Callejón. Un error que deja abierta la vuelta de la Supercopa, el miércoles en el Santiago Bernábeu.     

Con menos eco y humo que en anteriores citas, con la excusa el Balón de Oro y el concepto de hegemonía como grandes debates, primó el fútbol sobre las habladurías y los actos incendiarios de la edición anterior de la Supercopa. Desde entonces no le marcaba Messi un gol a Casillas. De nuevo en el Camp Nou, en una noche asfixiante, La Pulga engañó al portero lanzando el penalti a la izquierda y añadiendo otro récord a su colección: ya es, junto a César Rodríguez, el máximo goleador azulgrana contra el Madrid con 14 goles. Mérito, en este caso de Iniesta, al que Sergio Ramos sólo pudo parar barriéndole. Apenas protestaron los madridistas: Iniesta es creíble y honrado. Lo contrario de lo que fue esta vez Alexis, retórico y con espíritu de nadador en el área ante Ramos y Arbeloa. Más concreto estuvo Cristiano Ronaldo, comprometido cuando le tocó ejercer de lateral y concreto en su única ocasión, al inicio de la segunda parte, y tras cabecear un saque de esquina botado por Özil.   

La réplica no se hizo esperar y Mascherano –otra vez en el eje de la defensa por la ausencia de Puyol– se inventó una jugada para que Pedro, eléctrico, marcase el empate a uno. El partido había tardado casi una hora en ser vistoso y atractivo. Porque por más que ya haya comenzado la Liga a ambos equipos les falta rodaje y recorrido y la primera parte fue el mejor ejemplo. Fieles a su compromiso con la elaboración y el toque, los azulgrana carecieron de oportunidades reales en una primera parte en la que percutieron por las bandas, pero optaron por tiros lejanos ante la numerosa y generosa defensa de los visitantes. La premisa de Mourinho era clara: no encajar ni un gol y tratar de marcar alguno en contraataque. Sólo Xavi probó los guantes de Casillas, mientras que los centrales azulgrana, Piqué y Mascherano, estuvieron atentos para frustrar a Benzema un par de veces. El francés apenas intervino en ataque y poco más hizo Higuaín. Sí que estaría atento, ya en una segunda parte de alto voltaje, Di María, suplente por sorpresa, que agradecía el error de Valdés para dejar muy abierta una Supercopa en la que Iniesta deslumbró.   

BARÇA 3: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Cesc, m. 84), Iniesta; Alexis (Tello, m. 71), Messi y Pedro (Alba, m. 86). MADRID 2: Casillas; Arbeloa, Albiol, Ramos, Coentrão; Khedira, Xabi Alonso; Callejón (Di María, m. 66), Özil (Marcelo, m. 81), Cristiano; y Benzema (Higuaín, m. 61). Goles: 0-1. M. 56. Cristiano, de cabeza. 1-1. M. 57. Pedro, tras recibir un balón de Mascherano. 2-1. M. 70. Messi, de penalti. 3-1. M. 78. Xavi, a pase de Iniesta. 3-2. M. 85. Di María aprovecha un error de Valdés. Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Xabi Alonso, Arbeloa, Mascherano y Albiol. Camp Nou: 91.728 espectadores.

sábado, 23 de junio de 2012

Xabi Alonso remata a Francia y conduce a España hacia semifinales (2-0)


Xabi Alonso, en la acción del primer gol del partido - Reuters. 


No hicieron falta una agónica tanda de penaltis como ante Italia en la Eurocopa de Austria y Suiza ni que Casillas parase un tiro desde los 11 metros durante el tiempo reglamentario como en el Mundial de Sudáfrica ante Paraguay. Esta vez, en su tercera clasificación consecutiva para semifinales de un gran torneo, España apenas sufrió ante una Francia desnaturalizada y rematada por un Xabi Alonso (Tolosa, Guipúzcoa, 1981) colosal que festejó su centenario con España marcando los dos goles del partido para poner la guinda a una jugada fabulosa con un cabezazo y, ya en el descuento, marcando un penalti forzado por Pedro, brillante e impulsivo como Cazorla. Ambos fueron recambios al final para una selección que venció por primera vez en partido oficial a Francia. España se retará ahora con Cristiano Ronaldo y su Portugal. En el otra parte del cuadro Alemania espera rival, que saldrá del Inglaterra-Italia.  

Vivió tranquila la selección –eficaz y menos retórica de lo que acostumbra– prácticamente siempre y disfrutó con una jugada para degustar fotograma a fotograma: Xavi reparte para Iniesta, éste atrae a varios defensores como si él fuese una miga de pan en movimiento y ellos, hormigas previsoras. El 6 se la cede a Jordi Alba, que rompe a Debuchy, superado por el ímpetu del lateral izquierdo que pretende el Barça. Jordi Alba centra para que Xabi Alonso, escogido MVP del partido, se sacase un cabezazo seco y elegante: no le hace falta volar, ni tan siquiera saltar, sino que Xabi Alonso coloca la cabeza aprovechando la velocidad y la fuerza del centro. Un tanto de partida de videojuegos más que de Eurocopa de carne y hueso. Un torneo del que Francia se despidió como un equipo inocente y tímido que sólo creó una acción y media de peligro: la falta botada por Cabaye que obligó a Casillas a sacar la manopla en la escuadra y un centro de Ribéry con el que se hizo el portero de Móstoles. “Iker”, destacó Del Bosque, “casi no ha tenido intervenciones”. 

Ribéry y Benzema

Prometía mucho la nueva Francia de Blanc, que llegó al torneo como una de las grandes favoritas y regresa a casa con dos derrotas consecutivas por 2-0, un empate en el debut ante Inglaterra y un único triunfo ante Ucrania: con tres goles a favor y cinco en contra, y con Ribéry y Benzema en blanca. Apenas aportaron ni uno ni otro. Ribéry nunca se pudo escurrir ante sus marcadores y Benzema, llamado a ser el guía del equipo tras un curso en el que dejó en el banquillo a Higuaín en el Madrid, hizo dos tiros altísimos, con lo que ha acabado la Eurocopa como el jugador con menos puntería: 19 oportunidades y ni un acierto. 

Francia les echó de menos ante una España sin un 9 de inicio, con Cesc en liza, y que acabó con una marcha más con Torres, Pedro y Cazorla, tan relevantes como anónimos los recambios de Blanc. Sólo Nasri aportó algo. Cesc fue el primero en agitar el partido reclamando que le había hecho un penalti Clichy, entretenido observando la trayectoria del balón en el cielo y que desequilibró a Cesc sin darse cuenta, como quien tropieza con una baldosa que sobresale de la acera. El árbitro no apreció ninguna infracción.

La selección no se entretuvo en protestas y Arbeloa continuó sintiéndose protagonista en la banda derecha, aunque sería por la izquierda donde nacería la jugada exquisita que casi acabó con el partido ante una Francia sin ideas para resolver el entuerto y que apenas inquietó a España, desatada tras la salida de Cazorla y de Pedro, que en sus primeros minutos en el torneo se escurrió ante Rami y cayó por el empujón de Revelleire. Xabi Alonso se secó el sudor en la camiseta, dio varios pasos, hizo dos miradas secas hacia la derecha de Lloris y ahí tiró para sentenciar el partido y firmar la tercera semifinal consecutiva de la selección.    

ESPAÑA 2: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 65), Xavi, Iniesta (Cazorla, m. 85); y Cesc (Torres, m. 67). FRANCIA 0: Lloris; Revelliere, Rami, Koscielny, Clichy; Cabaye, M’Vila (Giroud, m. 78), Malouda (Nasri, m. 64); Debouchy (Menez, m. 64), Benzema y Ribéry. Goles: 1-0. M. 18. Xabi Alonso remata de cabeza un centro de Jordi Alba. 2-0. M. 89. Xabi Alonso, de penalti. Árbitro: Nicola Rizzoli. Mostró la cartulina amarilla a Sergio Ramos, Cabaye, Menez.
Dombass Arena. 48.000 espectadores.

lunes, 18 de junio de 2012

Casillas salva a una España encogida que llega a cuartos ganando a última hora a Croacia (0-1)


Navas, a punto de marcar el gol de la victoria - AFP.


Hay jugadas que, para bien o para mal, permanecen en la memoria del aficionado con la misma naturalidad que las tablas de multiplicar. El gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica va de la mano de la parada previa de Iker Casillas a Robben en la final del Mundial de Sudáfrica o del penalti parado a Cardozo en cuartos. Los éxitos de España también se explican desde su capitán, Casilas, inmenso en los peores momentos de su equipo. El portero puso color a un partido gris de España ante Croacia, sólo doblegada en el minuto 87 tras una jugada de salón, con una asistencia de sombrero de Cesc y un control con el hombro de Iniesta de esos que paralizan el tiempo. El 6 le pasó al 22, Jesús Navas (Los Palacios, Sevilla, 1985), que había entrado por Torres y marcó tan solo que quiso meterse  en la portería. Un gol de definición sencilla y elaboración complicada que tranquilizó a una España angustiada y previsible que jugó con fuego y rozó la eliminación varias veces. Una España salvada por Casillas, espectacular para despejar en el vuelo un cabezazo de Rakitic y para responder después a un chutazo de Perisic. Rescatada por su portero titular y primera de grupo por el gol de un extremo suplente que oposita para dejar de serlo, la selección alcanzó los cuartos de final de la Europa de Ucrania y Polonia, donde se enfrentará al segundo del grupo D: Francia, Inglaterra o Ucrania. Italia, que venció a Irlanda 2-0 con tantos de Cassano y Balotelli, se medirá al primero de dicho grupo. 

Acostumbrada a acosar, la selección se sintió acosada en el epílogo por una Croacia más entera y motivada, y más fresca tras la entrada de Vida y Perisic, precisamente quien tuvo en sus botas una de las mejores ocasiones. También estuvo cerca del gol en un córner el central Corluka, que como el resto de sus compañeros denunció el empujón en el área de Busquets, falto de miras de miras poco antes cuando en vez de chutarle a Pletikosa quiso servirle el gol a Jordi Alba. Tras el susto de Corluka llegó el gol balsámico de Navas, refresco de un Torres muy discreto, tanto que en la primera parte tocó 13 veces la pelota, tan sólo dos menos que Casillas. Aunque fue Torres quien tendría la primera ocasión de verdad de España en los primeros 45 minutos en una jugada que recordó al gol de Belletti en la final de Champions en Roma, pero que acabó con Peltikosa despejando con una pierna. Apenas tenía ángulo Torres, extremo ocasional tanto en la izquierda como en la derecha.  

Los números decían que España tenía el 77% de la posesión de la pelota, pero ese control no se traducía en peligro, por más que entre Silva e Iniesta tramasen diabluras y hasta los centrales, Piqué y Ramos, lo probasen desde fuera del área. Al partido le faltaba chicha e intensidad, un punto emotivo, como la tremenda parada de Casillas ante Rakitic tras un servicio de Modric. La entrada de Navas reactivó a  España, que padeció lo suyo hasta que el extremo sevillano marcó a placer el tanto de la tranquilidad en una noche de nervios: “Hemos madurado el encuentro hasta el final”. 


CROACIA 0: Pletikosa; Vida (Jelavic, min. 66) , Corluka, Schidenfeld, Strinic; Rakitic, Vukojevic (Eduardo, min. 80); Srna, Modric, Pranjic (Perisic, min. 66); Mandzukic. ESPAÑA 1: Casillas; Arebeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xavi Hernández (Negredo, min. 89), Busquets, Xabi Alonso; Silva (Cesc Fabregas, min. 71), Iniesta y Fernando Torres (Jesús Navas, min. 61). Goles: 0-1, min. 87: Jesús Navas. Árbitro: Wolfgang Stark (ALE). Mostró cartulina amarilla a los jugadores de Croacia Corluka (min. 27), Srna (min. 44), (Strinic) min.53) y Rakitic (min. 90). Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Eurocopa del Grupo C, disputado en el estadio Arena Gdansk ante la presencia de 39.000 espectadores.

domingo, 10 de junio de 2012

Cesc rescata a España en el debut ante Italia (1-1)


Cesc celebra su gol ante Italia - EFE.


Aquella noche en Viena Cesc Fàbregas (Arenys de Mar, 1987) hizo algo que no hacía desde cadete. Cuando engañó a Buffon y marcó el último penalti de la tanda no sólo clasificó a España para cuartos de final, sino que le quitó los complejos con ese cruce maldito. Suelta y liberada, la selección acabó ganando la Eurocopa de Austria y Suiza y también se llevaría la corona mundial en Sudáfrica. Cuatro años después de aquel penalti, Cesc volvió a sonreír ante Italia y Buffon en el debut del Europeo de Polonia y Ucrania. El centrocampista se llevó una gran alegría al ver que Del Bosque había prescindido de un 9 puro para hacerle un hueco en el once inicial y Cesc le devolvió el gesto marcando tras un caramelo preciso de Silva que servía para empatar el tanto inicial de Di Natale, que aquella noche de Viena erró su penalti. Refresco de Cesc, Torres tuvo las ocasiones más claras de una España que perdonó igual que una Italia vigorosa. Las dos favoritas del grupo C se repartieron un punto (1-1) y la líder es Croacia, vencedora por 1-3 ante Irlanda.   

Se debatía la prensa sobre quién de los tres delanteros convocados tenía que partir de inicio y Del Bosque solucionó el debate abriendo otro, apostando por un centrocampista, al fin y al cabo la posición que más define a este equipo. Cesc estuvo tan discreto como el resto del equipo en una primera parte floja de la selección, vulnerable ante las ocurrencias de Pirlo y la movilidad de Cassano y Balotelli, definitivamente la pareja de arietes más loca del fútbol mundial. La magia de Silva y de Iniesta, el mejor del partido, y la colocación de Casillas eran de lo poco salvable de una España golpeada por Di Natale tras el descanso. El delantero más infravalorado de la Serie A, de la que ha sido máximo goleador en dos de los tres últimos cursos, remató de primeras una deliciosa asistencia de Pirlo, vencedor por velocidad punta ante Busquets. 

El mérito de la selección fue no perder los nervios y reaccionar rápido. Lo hizo en una jugada melódica: Iniesta se la dejó a Silva y éste, sin mirar y homenajeando a Laudrup habilitó a Cesc que no se complicó para resolver a un toque. Ése que le sobró a Torres cuando se vio solo ante Buffon, que le aguantó y le sacó el balón con la pierna. Di Natale remató en una posición acrobática y de nuevo Torres pudo marcar en una acción con Xavi. El delantero del Chelsea recortó hacia la derecha para probar una vaselina que se le marcó alta, en la última gran ocasión de un partido en el que Casillas tuvo que hacer hasta cinco paradas, tantas como en 7 partidos de la fase de clasificación. Y Cesc firmó el primer empate en partido oficial de Del Bosque como seleccionador, tras 28 victorias y dos derrotas.  

ESPAÑA 1: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Silva (Navas, m.65); y Cesc (Fernando Torres, m.74). ITALIA 1: Italia juega con: Buffon; Giaccherini, Chiellini, De Rossi, Bonucci, Maggio; Marchisio, Thiago Motta (Nocerino, m.89), Pirlo; Cassano (Giovinco, m.65) y Balotelli (Di Natale, m.56). Goles: 0-1, m.60: Di Natale. 1-1, m.64: Cesc. Árbitro: Viktor Kassai (HUN). Amonestó a Jordi Alba,  y Arbeloa (84) y Torres (84) por España; y a Balotelli (37), Bonucci (67), Chiellini (79) y Maggio (89) por Italia.

sábado, 26 de mayo de 2012

Guardiola concluye su legado con una Copa del Rey ganada en 25 minutos ante el Athletic (0-3)


Tello, Piqué, Afellay, Guardiola, Thiago, Estiarte y Dos Santos celebran el título - AFP.


El tiempo entre el anuncio, a flor de piel la eliminación ante el Chelsea en la Champions, de su despedida a final de temporada del Barça y el último partido del curso, la Copa del Rey del Calderón, se le hizo eterno al entrenador. A Guardiola le preguntaron tantas veces por qué se iba y por su relación con Tito Vilanova, su sustituto, que sólo le faltó responder en chino. Necesitaba el técnico que la Copa llegase cuanto antes para evadirse de cuatro años tan memorables como exigentes para él: en la cara y en el color del pelo se le nota el desgaste del puesto. A muerte con su míster como criticaba Ibrahimovic, sus jugadores quisieron premiarle con una final plácida y en 25 minutos habían hecho tantas cosas bien que ya ganaban en el Calderón por 0-3 al Athletic con dos goles de Pedro y uno de Messi. A la media hora parecía que el partido estaba a punto de concluir, con los unos y otros optando por pases cortos y respetuosos, como buenos hermanos. El torneo ya estaba repartido para los chicos de Guardiola, que se despidió con su 14º título de 19 posibles. Una Copa del Rey, la 26º del club, dedicada al técnico y vestida con la camiseta de Abidal, que se recupera de un trasplante de hígado. Un gesto grandioso de un grupo ejemplar. 

De un plantel en el que Messi es el finalizador habitual. La partitura es cosa de Xavi e Iniesta, y el trabajo silencioso, de Busquets. El equipo le busca y Messi se ofrece y tiene puntería: la primera, una rosca, se le marchó fuera; en la segunda controló una perla de  Iniesta y la remachó a la escuadra. Por entonces ya había marcado Pedro, a los 2 minutos, en una jugada que retrataría el partido del Athletic: córner que peina con el tupé Piqué, Javi Martínez que intenta controlar en el área sin sentido y Pedro, atento, que se hace con el rechace para abrir la lata. El canario también la cerró tras un pase hacia atrás de Xavi que concluyó con suma precisión y acordándose con los dedos de Abidal: 22. 

Pedro, exponente de la Masía

Pedro se exhibió en el último partido de Guardiola, a quien él y su familia consideran prácticamente de la familia. La persona que apostó por su continuidad en el Barça B y quien le dio la oportunidad de jugar y triunfar en el primer equipo. Pedro es el exponente de la confianza que el técnico ha tenido siempre en la cantera y el jugador fue el más entonado en un partido con poco recorrido, con más pasión en las gradas –unos y otros pitaron el himno español– que emoción en el césped. Por no haber no hubo ni polémica, apenas un par de posibles penaltis no pitados por equipo, ambos por un  leve agarrón en la camiseta. Llorente y Alexis no convencieron al árbitros con sus explicaciones. 

Se encontraba tan cómodo el Barça que Mascherano, ese jugador para todo, chutó desde un medio campo desierto para el conjunto de Bielsa, partido en dos desde el primer momento, tan poca cosa y asfixiado por todos los rincones como ante el Atlético de Madrid en la final de la Europa League. El Athletic perdió su identidad sin presionar hombre a hombre ni discutirle –o intentar hacerlo– la pelota a un Barça en el que Pinto apenas apenas tuvo que despejar un centro de Muniain en la primera parte. Piqué se fue a los vestuarios saludando. Es posible que a su novia Shakira, presente en tribuna. Simbólico. 

Llorente, aislado

Poco más de sí daría más el partido aparte de una vaselina de Ibai desviada y un eslalon prodigioso de Messi librándose de cuatro rivales y manteniéndose en pie después de una entrada con las dos piernas y por detrás de Amorebieta en una jugada que salvó Gorka. Bielsa cambió a un Llorente aislado por un Toquero que no tuvo opción de demostrar que es un revulsivo nato. 

Concluida la final, Guardiola habló y abrazó con cada uno de los rivales y tuvo un gesto cariñoso con Bielsa. Xavi le insistió a Puyol para que subiese con él a la tarima del palco a recibir la Copa del Rey a manos del Príncipe Felipe: “per favor, per favor!”. Pero Puyi no quiso robarle protagonismo y Xavi la levantó solo. Después, entre los dos             –que después se pasearían con una ikurriña y una senyera–, se la pasaron a Pinto, un suplente que hace vestuario y que es el escogido para jugar este torneo. Guardiola miraba la escena en el césped acompañado de su fiel amigo Manel Estiarte, hasta ahora director de relaciones externas del club, y que se marcahará con él. Estaban en silencio, como paladeando un momento irrepetible. "El tiempo dirá qué dejo. Lo he hecho de la forma más honesta posible. He sido partícipe de una cosa global. El legado es buen fútbol", concluyó Guardiola.   

ATHLETIC 0: Iraizoz; Iraola, Ekiza, Amorebieta, Aurtenetxe; Javi Martínez, De Marcos (Íñigo Pérez, m. 46), Muniain; Susaeta (Ander Herrera, m. 46), Llorente (Toquero, m. 73) e Ibai. BARÇA 3: Pinto; Montoya, Piqué, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Cesc, m. 80), Iniesta; Pedro (Thiago, m. 87), Alexis (Keita, m. 71) y Messi. Goles: 0-1. M. 2. Pedro aprovecha un rechace en el área. 0-2. M. 20. Messi recibe de Iniesta. 0-3. M. 25. Pedro, golpea con la zurda a la derecha de Iraizoz. Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Susaeta, Iraola, Xavi e Iniesta. Vicente Calderón: 55.000 espectadores.

miércoles, 18 de abril de 2012

Drogba penaliza a un Barça peleado con la puntería (1-0)

Drogba celebra el único gol del partido - AP.

No conserva el físico ni la resistencia de cuando se peleaba con Eto'o por ser el mejor jugador africano, pero Didier Drogba (Abiyán, Costa de Marfil, 1978) continúa siendo un comodín imprescindible del Chelsea después de su mala experiencia con Villas-Boas. Ahora con Di Matteo vuelve a ser un puntal y después de haberse caído varias veces al suelo en acciones fortuitas con rivales derrapó en la hierba para festejar, en el descuento de la primera parte, un tanto que define la filosofía de su equipo: pérdida de Messi, asistencia larga de Lampard, control con el pecho de Ramires, que cede para Drogba y éste define sin contemplaciones. Resultó la única oportunidad de los locales en toda la primera parte   –y en todo el partido– ante un Barça peleado con la puntería siempre, tanto como para contabilizar dos palos, uno en el descuento de Pedro. El Chelsea, como se preveía, consiguió mucho con muy poco y afrontará la vuelta de semifinales en el Camp Nou con un 1-0 a su favor. Le bastó a los ingleses con dicho contraataque y con defenderse con todos menos con Drogba en un Stamford Bridge pletórico.

Le faltaba mala leche para definir a los azulgrana, como si quisiesen que el balón entrase en la portería en cámara lenta, como en la resolución de Cesc, que levantó muy suave ante Cech, tanto que a Cole le sobró tiempo para girarse sobre sí mismo y despejar bajo los palos. A la madera había ido un tiro de Alexis, concreto para hacerse con un pase del propio Cesc, pero demasiado retórico para tirar. Fallaban los visitantes, agobiados por el entusiasta Cahill, sustituto del lesionado David Luiz, y que estaba en todas: para recibir en la espalda el lanzamiento de Messi, para fallar un remate acrobático tras un córner y para empujar a Iniesta en el área después de una jugada repleta de recortes del que fue protagonista del último partido entre ambos equipos.

Ante un autobús azul el Barça continuó intentándolo con tiros lejanos y faltas lanzadas con ninguna puntería, aunque a Thiago le faltó media bota para empalmar un cabezazo hacia atrás de Puyol y que salvó Cech con una réplica fabulosa. No llegaba el portero checo al tiro de Pedro, que se encontró con el palo en el descuento y Busquets envió el rechace a las nubes. Esas fueron las dos últimas oportunidades de unos azulgrana peleados con la puntería ante un rival al que le salió el encuentro que quería y seguramente con el goleador que pretendía, Drogba, algo exagerado al menor contacto. Se le resiste el Chelsea a Guardiola, que no le ha ganado nunca, y a Messi, que en siete partidos todavía no ha podido marcarle.  

martes, 3 de abril de 2012

Messi conduce al Barça hacia las semifinales de la Champions tras penalizar a un Milan ingenuo (3-1)

Messi, tras superar a Abbiati en el primer gol de la noche - EFE.

Resulta difícil dudar de Messi, independientemente de sus números, que indican que lleva 58 goles en un curso en el que ha superado a César como goleador histórico del club -Paulino Alcántara al margen- y a Ronaldo en goles en una temporada en Liga (36 por 34). Además, La Pulga acaba de igualar el mejor registro de tantos en la Champions en una temporada (14) que atesoraba Altafini desde principios de los años 60. Una marca que Messi podrá mejorar en semifinales, cruce al que ha llevado de la mano a un Barça que figura por quinta vez consecutiva entre los cuatro mejores, algo sólo al alcance del Madrid entre 1956 y 1960. Otro récord perpetrado por Messi, certero en su peor faceta: el penalty. Messi no falló ninguno de los dos, tan claros como ingenuos, para penalizar a un Milan que no supo sobreponerse al gol de Iniesta al inicio de la segunda parte (3-1). Los azulgrana esperan rival, que saldrá del vencedor del cruce Benfica-Chelsea.

El primero a la izquierda de Abbiati, que se quedó con la miel en los labios tras rozar la pelota; el segundo, a la izquierda del portero. Así concretó Messi dos penaltis concedidos de forma infantil por el Milan, pues Antonini desequilibró al argentino sin disimulo y Nesta estiró de la camiseta a Busquets hasta hacerle caer. Protestaron las dos acciones los italianos, que recibieron el primer gol muy pronto, cuando Messi ya había contabilizado un par de ocasiones y en la jugada en la que el 10 azulgrana había preferido asistir a Xavi antes que definir. Messi quiso hacerse con el defectuoso pase de su compañero y lo que acabó encontrando fue la pierna del defensor.

Las formas de Ibrahimovic

El tanto premió el apremio con el que salieron los azulgrana, exigidos por el marcador de San Siro (0-0), que les obligaba a marcar, y exigidos por su currículum ante un rival con siete defensores y tres delanteros. El gol de Messi liberó al conjunto de Guardiola, que continuó sin reservar energías y con la misma alegría después del gol de Nocerino, pragmático para aprovechar un pase de Ibrahimovic. El espigado jugador condiciona a su equipo y no convenció en su día a Guardiola, que instó al club a venderle después de descubrir a Messi de falso delantero y de sacar lo mejor de Bojan. 

Apenas tuvo más micrófono Ibrahimovic, siempre al límite en las formas, siempre a punto del enfado o del éxtasis, siempre al límite del fuera de juego. Por algo es al que más le han pitado esa acción en la presente Champions. Aunque la suerte de Ibra pudo cambiar de no ser por el espíritu de Mascherano, brillante para quitarle un balón. El sueco acabó criticando la labor del árbitro y diciendo que entiende a Mourinho “cada vez que viene al Camp Nou”. Un estadio prácticamente repleto que no escatimó en elogios a Seedorf, incombustible, cuando Allegri decidió sustituirle. La grada agradeció el ímpetu del eterno jugador holandés, el único en activo del último Ajax campeón de la Champions, el de Van Gaal. El público no tuvo en cuenta su pasado madridista. No estaría mal que proliferasen gestos parecidos en los estadios. La grandeza tiene pocos matices.  

Antes de llegar al descanso llegaría un pecado de juventud de todo un veterano como Nesta a Busquets. Messi no falló el penalty y también estuvo presente en la jugada que acabó por finiquitar la eliminatoria. Chutó el argentino, rechazó un defensor y, atento y en posición correcta, definió Iniesta. Un golpeo de rechupete para acabar una acción con suerte. La que tiene el Barça de tener a Valdés entre los palos, que rara vez falla. No lo hizo el portero ante Robinho después de que errasen Alves y Piqué, por más que después el colegiado acusase al brasileño de llevarse el balón con la mano. Pocos problemas tuvieron más los azulgrana, inquietos por ver cómo Piqué se retiraba al banquillo cojeando y satisfechos por la ovación a Xavi, dosificado por Guardiola por ser  era duda hasta el último momento. Su equipo está ya en semifinales de la Champions por quinta vez consecutiva, algo que sólo había logrado el Madrid hace más de 50 años.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El Barça vuelve a retratar al Madrid de Mourinho (1-3)

Imagen del tercer gol del Barça, obra de Cesc a centro de Alves - EFE.

Cuestionados a domicilio, donde atesoraban un gol más a favor que en contra y un par de victorias mínimas en El Molinón y Los Cármenes, los azulgrana se reivindicaron con un triunfo de autor en una cancha de prestigio como el Santiago Bernabéu. Una fantástica recompensa pese a verse con un gol en contra de Benzema a los 22 segundos en una jugada tan afortunada como la que supuso el segundo tanto del Barça, anotado en propia puerta de Marcelo tras una volea de Xavi, protagonista en su partido 600 con su club de siempre. Los visitantes habían empatado por medio de Alexis tras una genialidad de Messi y Cesc, fruta prohibida de Florentino Pérez, cerró una goleada (1-3) que le sirve a su equipo para colocarse colíder de la Liga junto al Madrid de Mourinho, que tiene un partido menos jugado y que fue retratado otra vez por los pupilos de Guardiola, valiente y humilde para rectificar el planteamiento inicial y cambiar a la defensa de tres y con Alves a sus anchas.

Ganó el Barça con la marca de su juego y sus valores. Con Xavi e Iniesta de mariscales, Messi de futbolista inalcanzable, Piqué y Puyol muy seguros, Alexis punzante y Cesc oportuno. Valores del mejor Barça de la historia, de un equipo que la semana que viene intentará coronarse como campeón en el Mundial de clubes, el título simbólico que otorga al vencedor el honor de ser el mejor equipo del momento. Los azulgrana llegarán al continente asiático satisfechos por haberse reafirmado ante su rival más respondón, a domicilio y tras superar un gol en contra cuando los jugadores penas se habían atado las botas. En poco más de lo que tarda Usain Bolt en correr 200 metros a Valdés le había dado tiempo para cometer su primer error de bulto en mucho tiempo asistiendo a Di María, que chutó. El balón rebotó en Busquets y le cayó a Benzema: gol y sonrisa de un delantero poco expresivo, pero al que la cesión de Adebayor hizo afinar la puntería. Mourinho optó por Benzema antes que por Higuaín, mientras que renunció al trivote por dar carrete a Özil, perdido como un pulpo en un garaje.   

El gol más rápido de los clásicos

Del tanto más rápido en los 216 duelos entre los equipos más poderosos del planeta el Barça supo ver una oportunidad de insistir y defender su estilo, de crear desde la defensa y presionar y tocar y tocar sin descanso. Del esfuerzo combinado con el talento, el que le sobra a Messi, que dribla a su propia sombra y que exigió al máximo a Casillas en su primera gran jugada. En la siguiente, al borde de la media hora, Messi se zafó de Xabi Alonso y, acosado por Lass y Ramos, habilitó a Alexis. El chileno controló y concretó sin pensárselo y con poco ángulo: 1-1. Estuvo rápido y pillo Alexis, lo que le faltó a Cristiano Ronaldo en dos acciones muy facilonas, una en cada mitad. Goleador en la final de la Copa del Rey, se pierde en retóricas contra el Barça: piensa antes en la celebración del gol que en cómo lograrlo. Así CR7 remató solo muy desviado primero y tras el descanso se equivocó dándole de cabeza a pocos metros de Valdés y con Ramos y Benzema por detrás. Parte de la grada le señaló como culpable de la derrota.   

Culpables de la remontada fueron Iniesta y Xavi, una pareja irrepetible ayudada por Busquets, el jugador que más trabajo invisible hace. Lo bordó el Barça tras el descanso y una primera parte discontinuo y con dos equipos más pendientes del error ajeno que de proponer. Guardiola mandó calentar a Pedro y a Villa y la respuesta del equipo fue una volea de Xavi desde lejos y de primeras que impactó en Marcelo y que Casillas sólo pudo observar.

Los azulgrana celebraron dichosos su suerte, mientras que al Madrid se le fundieron los plomos y siguió encontrando un muro en Valdés. Pepe estuvo a punto de llevarse por delante la rodilla de Messi y Coentrao fue directo al tobillo de Iniesta, quien replicó con una sombrero a Khedira. Nada más simbólico en un partido que ya había visto el tercer y último gol, de Cesc de cabeza pese a la oposición del propio Coentrao y que empezó con gotas en los primeros compases. Un toque más poético a un clásico al que se había llegado entre discuros cordiales y respetuosos, sin el tono visceral y polémico de las últimas citas. El objetivo era discutir en el césped por el presente y por una Liga, por prestigio y títulos y no por sandeces. Se olvidaron rencillas y Mourinho acudió a saludar en el epílogo a Tito Vilanova, que se está recuperando de una operación en la glándula parótida. Se jugó al fútbol y venció al Barça, líder con los mismos puntos que su rival. Un Madrid podrá volver a ser primero en solitario si el próximo fin de semana gana en Sevilla. Para entonces el Barça podría estar celebrando otro éxito, el Mundial de clubes. 

REAL MADRID 1: Iker Casillas; Coentrao, Pepe, Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Lass (Khedira, min.63), Özil (Kaká, min.58); Di María (Higuaín, min.68), Cristiano y Benzema. BARÇA 3: Víctor Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta (Pedro, min.89); Alexis (Villa, min.84), Cesc Fábregas (Keita, min. 78) y Messi. Goles: 1-0. Min.1 Benzema. 1-1. Min. 30. Alexis. 1-2. Min. 54. Marcelo en propia puerta. Min. 66. Cesc. Árbitro: David Fernández Borbalán (Comité andaluz). Mostró cartulina amarilla a Xabi Alonso (26'), Lass (61'), Pepe (62'), Sergio Ramos (69'), del Real Madrid y a Alexis (27'), Messi (36'), Piqué (48'), del Barça. Incidencias: 83.500 espectadores llenaron el estadio Santiago Bernabéu.

viernes, 26 de agosto de 2011

Messi condecora al Barça con su cuarta Supercopa de Europa ante el Oporto (2-0)

Messi deja sentado a Helton en la acción del primer gol - EFE.
Es tan sincero como los niños pequeños. Si algo no le hace gracia o directamente no le gusta y le incomoda Leo Messi paga con la cara. O suelta algún reproche, como a Otamendi, al que recriminó haberle dejado los tacos en una bota. Tras el sermón La Pulga dio instrucciones al banquillo para que le preparasen unas nuevas de la marca que lo patrocina. Amarillas también, pues Messi entiende de fútbol y no atiende a las supersticiones ni a las estadísticas, como la que sentenciaba que nunca había marcado en la Supercopa de Europa, que era el único torneo en el que no había cantado un gol como azulgrana. Así que con las botas nuevas, apenas media docena de minutos después de ponérselas y atarse los cordones, les sacó brillo mareando a Helton -me voy para la izquierda, no para la derecha- para dejarlo sentado en el césped y adelantar al Barça. La asistencia había sido de Guarín, torpe ante la insistencia de Pedro por robarle la pelota. Y después, con el Oporto desesperado, Messi se inventó un pase picado para que su amigo Cesc controlase el balón con el pecho y lo empalmase de primeras con la derecha. El recién llegado se subió encima de su íntimo en La Masía y le besó la cabeza en señal de cariño y devocación: 2-0 en el 12º título del Barça de Pep Guardiola de 15 posibles y el 18º de Xavi, que supera a Guillermo Amor como jugador con más títulos de la historia del club. La cuarta Supercopa de Europa del Barça después de las obtenidas ante el Werder Bremen (1992), el Borussia Dortmund (1997) y el Shakhtar (2009).

"Sabemos que con él tenemos un ventaja", reconoció Mascherano, de nuevo central con Abidal por la lesión de Piqué en el Luis II de Mónaco. Se refería a Messi, que horas antes había recibido el galardón de la EUFA al mejor jugador del año en Europa y ha participado en todos los goles oficiales de la temporada. Ha marcado cuatro y ha repartido tres asistencias, un balance decisivo para que su equipo se llevase la Supercopa de España ante un Madrid de José Mourinho que va recortando diferencias y la de Europa ante un Oporto que supo incomodarle y dejarle casi sin discurso en la primera parte. Gol de Messi al margen, los azulgrana sólo tuvieron otra ocasión antes del descanso, en una jugada de pizarra aunque entre Villa y Adriano que Xavi concluyó con un tiro desde fuera del área que exigió una gran intervención a Helton. Los azulgrana estaban incómodos, inquietos por no poder circular no pelota como saben y con verdaderas dificultades para llegar a campo contrario sin precipitarse o caer en el fuera de juego.

Iniesta, MVP

Mejoró el Barça en la segunda parte con la mayor participación de Xavi, Messi y de Iniesta, nombrado MVP del partido y artista por insistencia. Sachó la chistera el manchego y el equipo tuvo más alegría, se destensó, por mucho que tuviese algún susto como un lanzamiento de Guarín muy lejano y colocado que Valdés salvó como pudo. Sí que había fallado el portero de l'Hospitalet al inicio en una salida alocada tras un centro de Hulk. Mascherano, providencial, despejó con la cabeza impidiendo que pudiese rematar Rolando. Ambos fueron protagonistas después cuando el jugador del Oporto cometió falta sobre el argentino y el árbitro no dio la ley de la ventaja cuando Villa se quedaba solo. Los azulgrana lo protestaron tanto como el gol anulado a Messi poco después por un posible fuera de juego, cuando parecía que Fucile le habilitaba. Pero el conjunto de Vítor Pereira también reclamó un penalty de Abidal a Guarín. Habría tiempo para que Guarín y Rolando fuesen expulsados. Éste último por roja directa por una falta criminal a Mascherano: no protestó. Iniesta pudo marcar el tercero, pero Helton reaccionó otra vez con agilidad.

La Supercopa ya era azulgrana: "son únicos. Siempre piensas que se cansarán de ganar y siempre responden", dijo Guardiola, que no dejó a algunos de sus jugadores que saltasen para seguir el juego de una parte de la grada que se acordaba del Madrid. El técnico elogió a todos los que jugaron. Pidió que le ficharon a Cesc para aumentar la competitividad, para que "sepan que si se duermen otro jugará por ellos". El ex jugador del Arsenal llevaba la bandera del club colgada al cuello. El nuevo ha ganado tres títulos en tres partidos (las dos Supercopas, sólo jugó la vuelta de la de España en el Camp Nou, y el Gamper); Alves, con una peluca amarilla como Abidal. Keita, siempre más serio, cantaba el himno del Barça, que ya es el equipo con más títulos europeos (15 por 14 del AC Milan) y acumula 76 en total, uno más que el Madrid, su principal rival a batir. 

BARÇA 2: Valdés; Alves, Mascherano, Abidal, Adriano (min.63); Sergio Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro (Cesc, min.80), Villa (Alexis, min. 61) y Messi. OPORTO 2: Helton; Sapunara, Rolando, Otamendi, Fucile; Souza (Fernando, min. 77), Guarín, Moutinho; Hulk, Cristian Rodríguez (Varela, min.69) y Kleber (Belluschi, min. 77). Goles: 1-0: Messi, min.39. 2-0: Cescmin.88. Árbitro: Björn Nijhuis (HOL). Mostró tarjeta amarilla a Cristian Rodríguez (min. 30), Iniesta (min. 51) y Guarín (min. 82) y expulsó por doble amonestación a Rolando (min. 65 y min. 86) y por roja directa a Guarín (min.90). Incidencias: Estadio Luis II de Mónaco, 18.000 espectadores.

domingo, 29 de mayo de 2011

Wembley corona de nuevo a un Barça que alcanza su cuarta Champions tras desmontar al Manchester (3-1)

Abidal levanta la cuarta Champions del Barça en Wembley -EFE.
Habla el Barça con la pelota y sin micrófonos ni intermediarios, crea y defiende un estilo propio y cree en unos valores por encima de comportamientos de anuncio. Los azulgrana compiten desde el respeto al rival y así golearon por 3-1 a un Manchester United que sólo había recibido cuatro goles en todo el torneo. "Nunca nos habían dado una paliza así", reconoció Ferguson, generoso refiriéndose a sus jugadores y al Barça, muy superior desde el primer gol de Pedro y al que no le afectó que Rooney tardase poco en empatar. Messi y Villa concretarían la victoria y convirtieron a Guardiola en el técnico más joven en tener dos Champions: las ha logrado con 40 años. El técnico ganó otra como jugador, también en el estadio de Wembley, en el viejo. En el nuevo el Barça festejó su cuarta Copa de Europa, levantada, en un gesto mayúsculo, por el jugador de la plantilla que más ha sufrido en los últimos meses: Abidal, al que Puyol cedió el brazalete de capitán en dicho ritual. Eufórico y emocionado, el francés no soltaba el trofeo: había sido titular en la final después de superar un tumor en el hígado y después de haberse perdido la final de Roma por sanción. Es el décimo título de treces posibles del Barça de Guardiola.    

Fueron siempre reconocibles los azulgrana, la única plantilla de las grandes ligas que ha conseguido revalidar su título después del Mundial de Sudáfrica y que sólo ha dejado escapar la Copa del Rey con un gol en la prórroga de Cristiano Ronaldo. Sin el portugés el Manchester es un grupo más coral y con menos ego, más plural. Aunque tuvo poco que decir en una final en la que se quedó mudo salvo en el comienzo, cuando se vació en presionar al límite a la zaga azulgrana, tanto como para que Piqué se pusiese nervioso y despejase para Valdés sin mirar o para que Rooney se plantase solo ante el portero de l'Hospitalet y éste salvase en una acción acrobática. Dos fueras de juego de Chicharito completaron la oferta de peligro del Manchester antes del gol en dicha posición (por tanto, ilegal) del propio Rooney en una pared deliciosa con el eterno Giggs y después de que Pedro abriese la lata a pase de Xavi. El canario había cumplido la función que tan bien había realizado Eto'o en París y en Roma. 

Piqué arrastra con la red de una de las porterías -EFE.

El temple de Vidic

El empate no hizo dudar a los azulgrana, convencidos de que el resultado era injusto, pues era dominador y había tenido más ocasiones, casi siempre con Villa como protagonista, persistente como pocos. El propio jugador pecó de generoso y en vez de tirar trató de asistir a Messi justo antes del descanso. El número uno del mundo también había podido marcar, pero Vidic, inmenso, le rebañó la pelota en el césped. El Barça se creció más tras el paso por los vestuarios y Piqué y Mascherano no dudaron en salir al ataque pese a que fueran los centrales.

Faltaba el gol de Messi, en un excelente golpeo seco y colocado ante el que nada pudo hacer Van der Sar, en su último partido como profesional. El argentino, escogido el más destacado de la final, nunca había marcado en Inglaterra y lo consiguió en un día decisivo para adelantar a su equipo e igualar el récord goleador de Van Nistelrooy en la Champions (12) y el de la temporada de Cristiano Ronaldo (53). Messi, el mago sencillo y tímido, es una locomotora creativa, es tan suelto en jugadas como concreto en palabras. 

Los campeones de la Champions de la temporada 2010-2011 -EFE.
Xavi e Iniesta, capitales en este Barça formado por tantos jugadores de la Masía lo probaron desde lejos sin fortuna, la que tendría Villa después conectando a la escuadra, en una parábola preciosa, el tercer gol, el último, coinciendo con la entrada de Nani, el gran sacrificado por Ferguson, por el lesionado Fabio. Valdés sólo tuvo un contratiempo más, que salvó ante un Chicharito desaparecido. Hubo tiempo para que Guardiola tuviese el detalle de premiar con minutos al capitán Puyol, a Keita y a Afellay, el asistente del primer gol de Messi en el Bernabéu. Valdés jugó con una camiseta verde para homenajear a Zubizarreta y el propio Puyol se paseó por la zona mixta con una zamarra de apoyo al futbolista Miki Roqué, al que han operado de un tumor en la pelvis.


En el grupo de Ajax y Bayern

El Barça empata con cuatro Champions con el Ajax y el Bayern y está a una del Liverpool. Siete tienen el Milan y nueve el Madrid, derrotado por los azulgrana en unas semifinales que hicieron plantearse su continuidad a Guardiola. Tras la serie Mourinho empezó la rueda de prensa sin saberlo con uno de los cánticos más repetidos durante las celebraciones de los culés: "¿Por qué? ¿Por qué?".  

La final resultó muy limpia, todo un ejemplo para los más pequeños. "Hemos ganado respetando el juego", recalcó Guardiola, "hace cuatro días no teníamos ninguna Copa de Europa y ahora tenemos cuatro". En la camiseta de los campeones se podía leer otro lema contundente: "El fútbol te devuelve lo que le das". Y el Barça lo hizo prácticamente todo. Es el mejor club del mundo y vive el momento más dulce Palau Sant Jordi mañana domingo en el concierto de Shakira en el Palau Sant Jordi, al que no faltará Piqué, que cortó la red de una portería y se la llevó a casa de recuerdo. Otro guiño de Wembley, al que entiende el mundo entero porque habla en un lenguaje universal: el fútbol sin interferencias. El fútbol de verdad. 

BARÇA 3: Valdés; Alves (Puyol, 88), Piqué, Mascherano, Abidal, Sergio, Xavi, Iniesta; Pedro (Afellay, m.92), Messi y Villa (Keita, 86). MANCHESTER UNITED 1: Van der Sar; Fabio (Nani, m.69), Ferdinand, Vidic, Evra; Valencia, Carrick (Scholes, m.76), Giggs, Park; Rooney y Javier 'Chicharito' Hernández. Goles: 1-0, 27: Pedro. 1-1, 34: Rooney. 2-1, 54: Messi. 3-1, 69: Villa. Árbitro: Víktor Kassai (HUN). Mostró cartulina amarilla a Alves (m.60), Carrick (m.61), Valencia (m.79) y a Valdés (m.86).