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jueves, 30 de agosto de 2012

El Madrid se lleva la Supercopa tras un inicio arrollador (2-1)

Higuaín y Cristiano Ronaldo aprovechan dos errores de los centrales de un Barça sometido con once y que tras la expulsión de Adriano recorta distancias con un gol de Messi e inquieta a su rival 

Higuaín celebra el primer gol del partido - EFE. 

Es difícil calcular cuántas paradas necesita hacer un portero para ser perdonado por una pifia y si ese perdón es de verdad. Los porteros suelen ser tipos diferentes que navegan a contracorriente desde el patio del colegio, cuando se encargan de hacer lo que nadie quiere: parar goles. Hace tiempo que Víctor Valdés se olvidó de reivindicarse y que se centró en que nadie lo descentre ni ante un error como el que tuvo en el Camp Nou, tras controlar fatal y regalarle un gol facilón, pero fruto de la presión, a Di María. En cada fallo  surgen las dudas populares sobre Valdés, cinco veces Zamora y responsable seis días después en el Bernabéu de que su equipo no perdiese la Supercopa en el primer tiempo ni encajase una goleada sonrojante después de que fallasen sus centrales y se expulsase el lateral derecho, Adriano, por agarrar a Cristiano Ronaldo cuando éste se quedaba solo para marcar el tercero. Valdés frustró por dos veces a Higuaín, que sí acertó a la segunda, y Mascherano se resarció de su error quitándole otros dos al argentino. Al filo del descanso Leo Messi se marcó una falta tan bien lanzada como mal colocada estuvo la barrera. Un tanto que reactivó a los azulgrana, capaces de inquietar a su rival tras el descanso en inferioridad numérica y acongojarle hasta el último minuto, cuando Messi lanzó fuera. El Madrid acabó celebrando su novena Supercopa tras vencer por 2-1 y por el valor doble de los goles fuera de casa (3-2 en el Camp Nou). Casillas estuvo brillante en la primera victoria de su equipo en casa ante su eterno rival en los últimos cuatro años.   

Desarbolado y ruborizado por su rival, el Barça resultó durante los primeros 44 minutos un conjunto acomplejado e impreciso que parecía un mero espectador ante un Madrid que es posible que sea el equipo más directo y físico del panorama mundial. Hambrientos e inconformistas por las críticas de la última semana, los locales eran capaces de cualquier genialidad, incluso les salían a Pepe, que destaca más por su contundencia. Como noticia era que Iniesta estuviese tan apagado como el resto de su equipo e intentase, sin éxito, un autopase. Los azulgrana, además, estaban apáticos y fueron generosos concediendo dos regalos -y alguno más, ahí apareció Valdés- que dos torpedos como Higuaín y Cristiano Ronaldo se apresuraron en aprovechar. El argentino era el finalizador de un grupo que se recreaba ante un rival irreconocible, fundido y confundido. Incluso falló Mascherano, que despejó al aire un pelotazo de Pepe e Higuaín resolvió con frialdad de pocos. Tampoco la pifió CR7, atento a la candidez de Piqué. Los dos centrales visitantes ya habían tenido dos errores de peso. 

Expulsión de Adriano

Cristiano Ronaldo también provocó la expulsión de Adriano, ubicado en la derecha por la baja de última hora y por problemas físicos de Alves, cuya ausencia permitió la presencia en el once titular de Jordi Alba, uno de los pocos en salvarse de la mediocridad general de su equipo en los primeros 43 minutos. En el minuto 44 surgió Messi, que acarició la pelota en una falta para marcar en el primer tiro de los azulgrana, ya con Montoya en el campo por Alexis.    

Con uno menos el Barça sacó su orgullo y quiso jugar como sabe, mientras su rival se defendía en vez de tratar de seguir gobernando el partido. Los azulgrana recuperaron el toque, el medio del campo y Pedro volvió a ser el jugador punzante que es. Casillas, estelar de nuevo, impidió los tantos del canario y el de Montoya, al que le faltó convicción en el 91. Sergio Ramos fue capital para  birlarle el balón a un Jordi Alba que había sorteado al portero y también para desviar un tiro de Tello, como hizo Mascherano de nuevo con otro disparo de Higuaín, que se topó con el palo a diez minutos del final. Song frustraría a Modric, en los primeros minutos de ambos en sus equipos. El punto final lo puso Messi con un tiro desviado desde fuera del área. El Madrid ya tenía su novena Supercopa y el Barça había salvado, cuanto menos, su imagen. Algo innegociable.   

MADRID 2: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Marcelo; Khedira, Alonso; Di María (Callejón, m. 78), Özil (Modric, m. 83), Cristiano; e Higuaín (Benzema, m. 81). BARÇA 1: Valdés; Adriano, Piqué, Mascherano, Alba; Xavi, Busquets (Song, m. 75), Iniesta; Alexis (Montoya, m. 31), Messi y Pedro (Tello, m. 81). Goles: 1-0. M. 9. Higuaín. 2-0. M. 18. Cristiano. 2-1. M. 44. Messi. Árbitro: Mateu Lahoz. Expulsó directamente a Adriano en el m. 27. Amonestó a Arbeloa, Pepe, Mascherano, Piqué, Khedira y Ramos. El Madrid gana la Supercopa por el valor doble de los goles en campo ajeno (3-2 en el Camp Nou). Unos 90.000 espectadores en el Bernabéu.

miércoles, 27 de junio de 2012

Otra tanda hacia la gloria

España gana en penaltis a Portugal con Cesc de nuevo como anotador final y alcanza su tercera final consecutiva 

Casillas y Cesc festejan el pase a la final de Kiev - Reuters. 

Es posible que Campeones sea la serie de dibujos animados con más soliloquios por minuto. Sus personajes reflexionaban durante los partidos como si el tiempo se detuviese. El más reflexivo era Oliver Aton, su protagonista, que incluso le hablaba al balón. Como buen seguidor de la serie de los partidos eternos y los campos interminables, Cesc dialogó con la pelota en el Donbass Arena de Donetsk como ya había hecho en Viena cuatro años antes: “Le dije 'no me falles, no me falles' Aquí le he dicho: 'Tenemos que hacer historia' o 'no me falles', no lo sé, me lío”. Como entonces ante Buffon el falso 9 de España remachó la tanda de penalti, esta vez ante Rui Patricio, e impidió que Cristiano Ronaldo lanzase el suyo. Cesc se fue a abrazar a Casillas, gigante para adivinar las intenciones de Moutinho -Bruno Alves tiraría al palo- y equilibrar a error tras el fallo del fiable Xabi Alonso. Valientes estuvieron Sergio Ramos, objeto de burlas y de bromas por su horrible penalti ante el Bayern en la Champions y elegante, excelso esta vez, para anotar el cuarto a lo Panenka, y Piqué, que confesó haber lanzado su primer penalti como profesional. Ambos formaron una pareja irreductible para una Portugal que tuvo más voz hasta la prórroga y que a partir de entonces se quedó sin gas ante una España sólo reconocible al final que alcanzó su tercera final consecutiva en un gran torneo y continúa en lo más alto tras superar en los penaltis (2-4 tras el 0-0 en el partido). Su rival en la final de la Eurocopa de Ucrania y Polonia, en Kiev el domingo, saldrá del vencedor del Alemania-Italia.   

Un espectador ilustre como Bixente Lizarazu, ex jugador del Athletic de Bilbao, dijo estos días que le parecía que España le estaba poniendo “mucho amor” durante esta Eurocopa, pero que “le falta sexo”. Una observación que bien puede valer para hablar de las semifinales contra Portugal, que hasta la prórroga se dejó la piel en la presión hombre a hombre. Siempre hubo un portugués presionando incluso a Casillas. Padeció lo suyo España, que sólo tiró una vez entre los tres palos en los 90 minutos reglamentos en un bufido flojo de Xavi y que hasta el 103 no tuvo su primera ocasión. Salió de las botas de Iniesta tras una internada fabulosa de Jordi Alba, maduro del todo en esta Eurocopa y camino de ser el mejor lateral izquierdo del torneo. Rui Patricio estuvo soberbio para  hacer su única intervención de mérito. Ramos pudo marcar de falta, una solución esquiva para Cristiano Ronaldo, nada cómodo ante la pareja Piqué y Ramos: si no era uno, era el otro, pero entre ambos le impidieron tirar desde posiciones propicias. CR7 sólo tuvo uno clara, que acabó lamiendo el palo izquierdo de Casillas tras una de las pocas equivocaciones de Jordi Alba. 

Negredo, opción fallida 

Capital ante Holanda y la República Checa, Cristiano chutó mucho, pero a sus tiros les sobró altura. No había un jugador tan insistente como él, argumento de su ambición y también de su perdición, pues a veces no mira si tiene a un compañero cerca mejor posicionado. Obsesivo estuvo Almeida, que remató tres ataques seguidos de Portugal en la segunda parte, cuando Del Bosque cambió a Negredo, su opción fallida en el once inicial para proteger el balón entre dos centrales experimentados como Pepe y Bruno Alves, y ceder hacia atrás a Iniesta o Silva. Pero Negredo, con 22 intervenciones, estuvo aislado y el seleccionador salmantino volvió a recurrir a Cesc, punto final de la tanda de penaltis y que no le ha fallado ni de suplente ni como titular. 

La entrada de Navas y Pedro oxigenó las bandas y junto a Jordi Alba fueron una pesadilla para los portugueses en la prórroga. Inisesta pudo marcar y Pepe y Coentrao frustraron un par de ocasiones claras. Se llegó a la tanda de penaltis y ahí España volvió a salir victoriosa, como en Viena. Desde el Mundial de 2006, cuando perdió ante la Francia de Zidane en octavos de final, la selección no encaja un gol en una eliminatoria de Eurocopa y Mundial. Casillas, gigante para pararle el penalti a Moutinho después de que Xabi Alonso fallase el primero –Rui Patricio parece que siguió los consejos de Cristiano Ronaldo, compañero del vasco en el Madrid– y espectador en el palo de Bruno Alves. Cesc puso el broche final de una selección irrepetible y que fue competidor con oficio. Continúa en lo más alto. “Después de mi última vivencia en la Champions con el Madrid se dijeron muchos comentarios de que quizá no estaba preparado. A mí como futbolista sí me toca el orgullo y tenía ganas de asumir esa responsabilidad porque anímicamente estaba con confianza", concedió Ramos, elogiado por Jordi Alba: “Ha tenido mucha sangre fría. Ha callado muchas bocas hoy”.   


PORTUGAL 0: Rui Patricio; João Pereira, Bruno Alves, Pepe, Coentrão; Meireles (Varela, m. 113), Moutinho, Veloso (Custodio, m. 105); Nani, Almeida (Nelson Oliveira, m. 81); Cristiano Ronaldo. ESPAÑA 0: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Navas, m. 61), Xavi (Pedro, m. 87), Iniesta; y Negredo (Cesc, m. 55). Penaltis: 0-0. Xabi Alonso. 0-0. Moutinho. 0-1. Iniesta. 1-1. Pepe. 1-2. Piqué. 2-2. Nani. 2-3. Ramos. 2-3. Bruno Alves. 2-4. Cesc. Árbitro: Cüneyt Çakir. Mostró la cartulina a Ramos, Coentrão, Busquets, Pepe, João Pereira, Arbeloa, Bruno Alves, Veloso y Xabi Alonso.

sábado, 23 de junio de 2012

Xabi Alonso remata a Francia y conduce a España hacia semifinales (2-0)


Xabi Alonso, en la acción del primer gol del partido - Reuters. 


No hicieron falta una agónica tanda de penaltis como ante Italia en la Eurocopa de Austria y Suiza ni que Casillas parase un tiro desde los 11 metros durante el tiempo reglamentario como en el Mundial de Sudáfrica ante Paraguay. Esta vez, en su tercera clasificación consecutiva para semifinales de un gran torneo, España apenas sufrió ante una Francia desnaturalizada y rematada por un Xabi Alonso (Tolosa, Guipúzcoa, 1981) colosal que festejó su centenario con España marcando los dos goles del partido para poner la guinda a una jugada fabulosa con un cabezazo y, ya en el descuento, marcando un penalti forzado por Pedro, brillante e impulsivo como Cazorla. Ambos fueron recambios al final para una selección que venció por primera vez en partido oficial a Francia. España se retará ahora con Cristiano Ronaldo y su Portugal. En el otra parte del cuadro Alemania espera rival, que saldrá del Inglaterra-Italia.  

Vivió tranquila la selección –eficaz y menos retórica de lo que acostumbra– prácticamente siempre y disfrutó con una jugada para degustar fotograma a fotograma: Xavi reparte para Iniesta, éste atrae a varios defensores como si él fuese una miga de pan en movimiento y ellos, hormigas previsoras. El 6 se la cede a Jordi Alba, que rompe a Debuchy, superado por el ímpetu del lateral izquierdo que pretende el Barça. Jordi Alba centra para que Xabi Alonso, escogido MVP del partido, se sacase un cabezazo seco y elegante: no le hace falta volar, ni tan siquiera saltar, sino que Xabi Alonso coloca la cabeza aprovechando la velocidad y la fuerza del centro. Un tanto de partida de videojuegos más que de Eurocopa de carne y hueso. Un torneo del que Francia se despidió como un equipo inocente y tímido que sólo creó una acción y media de peligro: la falta botada por Cabaye que obligó a Casillas a sacar la manopla en la escuadra y un centro de Ribéry con el que se hizo el portero de Móstoles. “Iker”, destacó Del Bosque, “casi no ha tenido intervenciones”. 

Ribéry y Benzema

Prometía mucho la nueva Francia de Blanc, que llegó al torneo como una de las grandes favoritas y regresa a casa con dos derrotas consecutivas por 2-0, un empate en el debut ante Inglaterra y un único triunfo ante Ucrania: con tres goles a favor y cinco en contra, y con Ribéry y Benzema en blanca. Apenas aportaron ni uno ni otro. Ribéry nunca se pudo escurrir ante sus marcadores y Benzema, llamado a ser el guía del equipo tras un curso en el que dejó en el banquillo a Higuaín en el Madrid, hizo dos tiros altísimos, con lo que ha acabado la Eurocopa como el jugador con menos puntería: 19 oportunidades y ni un acierto. 

Francia les echó de menos ante una España sin un 9 de inicio, con Cesc en liza, y que acabó con una marcha más con Torres, Pedro y Cazorla, tan relevantes como anónimos los recambios de Blanc. Sólo Nasri aportó algo. Cesc fue el primero en agitar el partido reclamando que le había hecho un penalti Clichy, entretenido observando la trayectoria del balón en el cielo y que desequilibró a Cesc sin darse cuenta, como quien tropieza con una baldosa que sobresale de la acera. El árbitro no apreció ninguna infracción.

La selección no se entretuvo en protestas y Arbeloa continuó sintiéndose protagonista en la banda derecha, aunque sería por la izquierda donde nacería la jugada exquisita que casi acabó con el partido ante una Francia sin ideas para resolver el entuerto y que apenas inquietó a España, desatada tras la salida de Cazorla y de Pedro, que en sus primeros minutos en el torneo se escurrió ante Rami y cayó por el empujón de Revelleire. Xabi Alonso se secó el sudor en la camiseta, dio varios pasos, hizo dos miradas secas hacia la derecha de Lloris y ahí tiró para sentenciar el partido y firmar la tercera semifinal consecutiva de la selección.    

ESPAÑA 2: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 65), Xavi, Iniesta (Cazorla, m. 85); y Cesc (Torres, m. 67). FRANCIA 0: Lloris; Revelliere, Rami, Koscielny, Clichy; Cabaye, M’Vila (Giroud, m. 78), Malouda (Nasri, m. 64); Debouchy (Menez, m. 64), Benzema y Ribéry. Goles: 1-0. M. 18. Xabi Alonso remata de cabeza un centro de Jordi Alba. 2-0. M. 89. Xabi Alonso, de penalti. Árbitro: Nicola Rizzoli. Mostró la cartulina amarilla a Sergio Ramos, Cabaye, Menez.
Dombass Arena. 48.000 espectadores.

sábado, 26 de mayo de 2012

Guardiola concluye su legado con una Copa del Rey ganada en 25 minutos ante el Athletic (0-3)


Tello, Piqué, Afellay, Guardiola, Thiago, Estiarte y Dos Santos celebran el título - AFP.


El tiempo entre el anuncio, a flor de piel la eliminación ante el Chelsea en la Champions, de su despedida a final de temporada del Barça y el último partido del curso, la Copa del Rey del Calderón, se le hizo eterno al entrenador. A Guardiola le preguntaron tantas veces por qué se iba y por su relación con Tito Vilanova, su sustituto, que sólo le faltó responder en chino. Necesitaba el técnico que la Copa llegase cuanto antes para evadirse de cuatro años tan memorables como exigentes para él: en la cara y en el color del pelo se le nota el desgaste del puesto. A muerte con su míster como criticaba Ibrahimovic, sus jugadores quisieron premiarle con una final plácida y en 25 minutos habían hecho tantas cosas bien que ya ganaban en el Calderón por 0-3 al Athletic con dos goles de Pedro y uno de Messi. A la media hora parecía que el partido estaba a punto de concluir, con los unos y otros optando por pases cortos y respetuosos, como buenos hermanos. El torneo ya estaba repartido para los chicos de Guardiola, que se despidió con su 14º título de 19 posibles. Una Copa del Rey, la 26º del club, dedicada al técnico y vestida con la camiseta de Abidal, que se recupera de un trasplante de hígado. Un gesto grandioso de un grupo ejemplar. 

De un plantel en el que Messi es el finalizador habitual. La partitura es cosa de Xavi e Iniesta, y el trabajo silencioso, de Busquets. El equipo le busca y Messi se ofrece y tiene puntería: la primera, una rosca, se le marchó fuera; en la segunda controló una perla de  Iniesta y la remachó a la escuadra. Por entonces ya había marcado Pedro, a los 2 minutos, en una jugada que retrataría el partido del Athletic: córner que peina con el tupé Piqué, Javi Martínez que intenta controlar en el área sin sentido y Pedro, atento, que se hace con el rechace para abrir la lata. El canario también la cerró tras un pase hacia atrás de Xavi que concluyó con suma precisión y acordándose con los dedos de Abidal: 22. 

Pedro, exponente de la Masía

Pedro se exhibió en el último partido de Guardiola, a quien él y su familia consideran prácticamente de la familia. La persona que apostó por su continuidad en el Barça B y quien le dio la oportunidad de jugar y triunfar en el primer equipo. Pedro es el exponente de la confianza que el técnico ha tenido siempre en la cantera y el jugador fue el más entonado en un partido con poco recorrido, con más pasión en las gradas –unos y otros pitaron el himno español– que emoción en el césped. Por no haber no hubo ni polémica, apenas un par de posibles penaltis no pitados por equipo, ambos por un  leve agarrón en la camiseta. Llorente y Alexis no convencieron al árbitros con sus explicaciones. 

Se encontraba tan cómodo el Barça que Mascherano, ese jugador para todo, chutó desde un medio campo desierto para el conjunto de Bielsa, partido en dos desde el primer momento, tan poca cosa y asfixiado por todos los rincones como ante el Atlético de Madrid en la final de la Europa League. El Athletic perdió su identidad sin presionar hombre a hombre ni discutirle –o intentar hacerlo– la pelota a un Barça en el que Pinto apenas apenas tuvo que despejar un centro de Muniain en la primera parte. Piqué se fue a los vestuarios saludando. Es posible que a su novia Shakira, presente en tribuna. Simbólico. 

Llorente, aislado

Poco más de sí daría más el partido aparte de una vaselina de Ibai desviada y un eslalon prodigioso de Messi librándose de cuatro rivales y manteniéndose en pie después de una entrada con las dos piernas y por detrás de Amorebieta en una jugada que salvó Gorka. Bielsa cambió a un Llorente aislado por un Toquero que no tuvo opción de demostrar que es un revulsivo nato. 

Concluida la final, Guardiola habló y abrazó con cada uno de los rivales y tuvo un gesto cariñoso con Bielsa. Xavi le insistió a Puyol para que subiese con él a la tarima del palco a recibir la Copa del Rey a manos del Príncipe Felipe: “per favor, per favor!”. Pero Puyi no quiso robarle protagonismo y Xavi la levantó solo. Después, entre los dos             –que después se pasearían con una ikurriña y una senyera–, se la pasaron a Pinto, un suplente que hace vestuario y que es el escogido para jugar este torneo. Guardiola miraba la escena en el césped acompañado de su fiel amigo Manel Estiarte, hasta ahora director de relaciones externas del club, y que se marcahará con él. Estaban en silencio, como paladeando un momento irrepetible. "El tiempo dirá qué dejo. Lo he hecho de la forma más honesta posible. He sido partícipe de una cosa global. El legado es buen fútbol", concluyó Guardiola.   

ATHLETIC 0: Iraizoz; Iraola, Ekiza, Amorebieta, Aurtenetxe; Javi Martínez, De Marcos (Íñigo Pérez, m. 46), Muniain; Susaeta (Ander Herrera, m. 46), Llorente (Toquero, m. 73) e Ibai. BARÇA 3: Pinto; Montoya, Piqué, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Cesc, m. 80), Iniesta; Pedro (Thiago, m. 87), Alexis (Keita, m. 71) y Messi. Goles: 0-1. M. 2. Pedro aprovecha un rechace en el área. 0-2. M. 20. Messi recibe de Iniesta. 0-3. M. 25. Pedro, golpea con la zurda a la derecha de Iraizoz. Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Susaeta, Iraola, Xavi e Iniesta. Vicente Calderón: 55.000 espectadores.

viernes, 26 de agosto de 2011

Messi condecora al Barça con su cuarta Supercopa de Europa ante el Oporto (2-0)

Messi deja sentado a Helton en la acción del primer gol - EFE.
Es tan sincero como los niños pequeños. Si algo no le hace gracia o directamente no le gusta y le incomoda Leo Messi paga con la cara. O suelta algún reproche, como a Otamendi, al que recriminó haberle dejado los tacos en una bota. Tras el sermón La Pulga dio instrucciones al banquillo para que le preparasen unas nuevas de la marca que lo patrocina. Amarillas también, pues Messi entiende de fútbol y no atiende a las supersticiones ni a las estadísticas, como la que sentenciaba que nunca había marcado en la Supercopa de Europa, que era el único torneo en el que no había cantado un gol como azulgrana. Así que con las botas nuevas, apenas media docena de minutos después de ponérselas y atarse los cordones, les sacó brillo mareando a Helton -me voy para la izquierda, no para la derecha- para dejarlo sentado en el césped y adelantar al Barça. La asistencia había sido de Guarín, torpe ante la insistencia de Pedro por robarle la pelota. Y después, con el Oporto desesperado, Messi se inventó un pase picado para que su amigo Cesc controlase el balón con el pecho y lo empalmase de primeras con la derecha. El recién llegado se subió encima de su íntimo en La Masía y le besó la cabeza en señal de cariño y devocación: 2-0 en el 12º título del Barça de Pep Guardiola de 15 posibles y el 18º de Xavi, que supera a Guillermo Amor como jugador con más títulos de la historia del club. La cuarta Supercopa de Europa del Barça después de las obtenidas ante el Werder Bremen (1992), el Borussia Dortmund (1997) y el Shakhtar (2009).

"Sabemos que con él tenemos un ventaja", reconoció Mascherano, de nuevo central con Abidal por la lesión de Piqué en el Luis II de Mónaco. Se refería a Messi, que horas antes había recibido el galardón de la EUFA al mejor jugador del año en Europa y ha participado en todos los goles oficiales de la temporada. Ha marcado cuatro y ha repartido tres asistencias, un balance decisivo para que su equipo se llevase la Supercopa de España ante un Madrid de José Mourinho que va recortando diferencias y la de Europa ante un Oporto que supo incomodarle y dejarle casi sin discurso en la primera parte. Gol de Messi al margen, los azulgrana sólo tuvieron otra ocasión antes del descanso, en una jugada de pizarra aunque entre Villa y Adriano que Xavi concluyó con un tiro desde fuera del área que exigió una gran intervención a Helton. Los azulgrana estaban incómodos, inquietos por no poder circular no pelota como saben y con verdaderas dificultades para llegar a campo contrario sin precipitarse o caer en el fuera de juego.

Iniesta, MVP

Mejoró el Barça en la segunda parte con la mayor participación de Xavi, Messi y de Iniesta, nombrado MVP del partido y artista por insistencia. Sachó la chistera el manchego y el equipo tuvo más alegría, se destensó, por mucho que tuviese algún susto como un lanzamiento de Guarín muy lejano y colocado que Valdés salvó como pudo. Sí que había fallado el portero de l'Hospitalet al inicio en una salida alocada tras un centro de Hulk. Mascherano, providencial, despejó con la cabeza impidiendo que pudiese rematar Rolando. Ambos fueron protagonistas después cuando el jugador del Oporto cometió falta sobre el argentino y el árbitro no dio la ley de la ventaja cuando Villa se quedaba solo. Los azulgrana lo protestaron tanto como el gol anulado a Messi poco después por un posible fuera de juego, cuando parecía que Fucile le habilitaba. Pero el conjunto de Vítor Pereira también reclamó un penalty de Abidal a Guarín. Habría tiempo para que Guarín y Rolando fuesen expulsados. Éste último por roja directa por una falta criminal a Mascherano: no protestó. Iniesta pudo marcar el tercero, pero Helton reaccionó otra vez con agilidad.

La Supercopa ya era azulgrana: "son únicos. Siempre piensas que se cansarán de ganar y siempre responden", dijo Guardiola, que no dejó a algunos de sus jugadores que saltasen para seguir el juego de una parte de la grada que se acordaba del Madrid. El técnico elogió a todos los que jugaron. Pidió que le ficharon a Cesc para aumentar la competitividad, para que "sepan que si se duermen otro jugará por ellos". El ex jugador del Arsenal llevaba la bandera del club colgada al cuello. El nuevo ha ganado tres títulos en tres partidos (las dos Supercopas, sólo jugó la vuelta de la de España en el Camp Nou, y el Gamper); Alves, con una peluca amarilla como Abidal. Keita, siempre más serio, cantaba el himno del Barça, que ya es el equipo con más títulos europeos (15 por 14 del AC Milan) y acumula 76 en total, uno más que el Madrid, su principal rival a batir. 

BARÇA 2: Valdés; Alves, Mascherano, Abidal, Adriano (min.63); Sergio Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro (Cesc, min.80), Villa (Alexis, min. 61) y Messi. OPORTO 2: Helton; Sapunara, Rolando, Otamendi, Fucile; Souza (Fernando, min. 77), Guarín, Moutinho; Hulk, Cristian Rodríguez (Varela, min.69) y Kleber (Belluschi, min. 77). Goles: 1-0: Messi, min.39. 2-0: Cescmin.88. Árbitro: Björn Nijhuis (HOL). Mostró tarjeta amarilla a Cristian Rodríguez (min. 30), Iniesta (min. 51) y Guarín (min. 82) y expulsó por doble amonestación a Rolando (min. 65 y min. 86) y por roja directa a Guarín (min.90). Incidencias: Estadio Luis II de Mónaco, 18.000 espectadores.

domingo, 16 de agosto de 2009

Pedro, un protagonista de lo más normal

Bojan felicita a Pedro tras su gol –EFE.



Inquieto por la lentitud con los fichajes e ilusionado por la cantidad de títulos a los que aspira su equipo este curso (seis), el barcelonista afrontaba la ida de la Supercopa de España ante el Athletic de Bilbao con cierta resignación, atendiendo más a las ausentes que a los presentes. Tres jugadores clave (Leo Messi, Rafa Márquez y Andrés Iniesta) no estarían en San Mamés por lesión, el mismo contratiempo de la incorporación estrella, Zlatan Ibrahimovic, que por nombre y despilfarro económico también tiene que ser un líder. El surtido principal del Barça eran los canteranos y seis aparecieron en la alineación titular de Josep Guardiola. Defensor incondicional de la Masia, el entrenador del triplete debutó en Liga en el Camp Nou ante el Racing poniendo de titulares a dos jovenzuelos como Sergi Busquets y Pedro Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1987), conocido entonces como Pedrito y que había enloquecido al Estadi meses antes con su estreno ante el Murcia y con Frank Rijkaard como entrenador. Casi un año despuéssPedro fue el protagonista del primer partido oficial de la temporada, quien desmoronó al Athletic en la ida de la Supercopa (1-2) con una asistencia a Xavi y un golazo desde fuera del área. “Sí, sé que es mi primer gol en una competición y estoy muy contento”, concedió a Barça TV con cierto reparo. Una actitud típica de un tipo humilde que suele bromear con que jugó la final de la Champions ante el Manchester aunque no llegase a tocar el balón.

Pichichi del Barça hasta ahora con cuatro tantos, Pedro sigue viviendo cerca del Camp Nou como hace años. Sabe que Guardiola cuenta con él para el primer equipo y que no ya no jugará con el filial. El técnico azulgrana dio órdenes al club para que no aceptase ofertas por Pedro, que tuvo, entre otras, propuestas de Tenerife, Málaga, Zaragoza o Málaga. El canario le agradeció la confianza en La Catedral y con un par de intervenciones excelentes que minimizaron el discreto partido del Barça ante un Athletic que se había adelantado un minuto antes del descanso gracias por un disparo de Óscar De Marcos que rebotó en Puyol y despistó a Valdés. La vida es tan curiosa que De Marcos, que en junio descendió a Segunda División B con el Alavés, marcaba el primer gol de la temporada 2009-2010. Y podía haberlo hecho incluso antes, tras una vaselina excelente que el portero azulgrana sacó como pudo.

El Barça se reencuentra

El gol del Athletic recompensaba su mayor entrega y predisposición en los últimos minutos de la primera parte ante un Barça que en la primera media hora había podido sentenciar tanto el partido como la eliminatoria. Bojan, por ejemplo, ya tiró al palo en el tercer minuto, y Xavi, ovacionado por San Mamés, falló una ocasión que requería poco más que empujar la pelota. El Barça rescató su eficacia habitual tras el descanso, cuando Pedro hizo olvidar a los grandes ausentes. Primero con una asistencia a Xavi, que en una situación similar no erró ante Gorka. Después para quebrar a Susaeta y marcar desde lejos. “Tendrá continuidad. Como extremo es perfecto, quiere ganarse la vida con el fútbol y tiene hambre”, dijo Guardiola sobre Pedro.

Formado en las categorías inferiores del CD San Isidro, Pedro despuntó marcando 24 goles con el juvenil en el curso 2003-2004. Unos números que le permitieron debutar en el primer equipo, de Tercera División, a los 16 años. El paso de gigante lo daría meses después cuando aterrizó en el Barça juvenil, en el que ganaría una Liga (2004-2005) y dos Copas (2005 y 2006) –marcando un gol decisivo en la primera–. Pasó por el Barça C y por el Barça Athlètic, donde coincidió con Guardiola. El 11 de septiembre de 2007 se estrenó con el primer equipo en la final de la Copa Catalunya ante el Nàstic de Tarragona y en enero de 2008 una lesión de última hora le permitió entrar en la convocatoria ante el Murcia. “¡Pedrito! ¡Pedrito!”, le gritó, cariñoso, el Camp Nou. Ahora es Pedro porque desde el club se dice que el diminutivo no vende igual. El canario lo acepta con resignación. Es un chico normal, de madre hostelera y padre que trabaja en la construcción.