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lunes, 2 de julio de 2012

La mejor generación de la historia eterniza su leyenda

España levanta su tercera Eurocopa goleando a Italia (4-0) y es el único equipo en la historia en ganar tres grandes torneos seguidos

Las jugadores españoles festejan la tercera Eurocopa de la selección - AFP. 


¿Qué le dice un padre a su hija en un momento memorable? ¿Qué le dijo Fernando Torres a su hija Nora mientras ésta le sonreía contenta con una muñeca entre sus brazos? Italia fue eso, un vulgar juguete ante la mejor generación de futbolistas de la historia, la española, la única en levantar tres grandes torneos seguidos, dos Eurocopas y un Mundial, de Viena pasando por Johannesburgo para llegar a Kiev. En la capital de Ucrania España logró su tercera Eurocopa -con lo que iguala a Alemania- llevándose por delante por 4-0 a una selección italiana con encanto durante el torneo y recatada en una final sin emoción desde que antes del cuarto de hora Silva rematase de cabeza una jugada de arquitectos entre Xavi y Cesc, titular como falso 9. Jordi Alba, el jugador revelación del campeonato, marcó el segundo, mientras que Torres se apuntó el tercero y regaló el cuarto a su compañero en el Chelsea Mata, que no falló en el que era su segundo minuto en esta Eurocopa de Polonia y Ucrania. Una asistencia que le vale como valor añadido a Torres para ser Bota de Oro del torneo desempatando en méritos con los otros cinco jugadores que también han marcado tres goles.   

Que Mata no dispusiese de ningún minuto hasta el último instante del último día y que Llorente se marche a casa inédito es señal de que la calidad del grupo es inacabable, por más que se pueda discutir que Del Bosque no recurriese a ellos. El técnico salmantino se ha cansado de las polémicas sobre la idoneidad de jugar con o sin nueve, de hacerlo con o sin doble pivote, pero ha salido vencedor en el césped y en el vestuario como gestor de un grupo de amigos. Siempre silencioso como aquellos que mucho saben y poco hablan, Del Bosque ya ha igualado al alemán Helmut Schoen como único seleccionador en lograr un Mundial y de la Eurocopa. Aunque el entrenador de España mejora dicho palmarés, pues además cuenta con dos Champions, números que no ha conseguido nunca ningún entrenador.   

Motta se rompe

Cuajó España un partido redondo, dominando desde el principio a una Italia a la que le faltó malicia –“y carácter”, precisó Bonucci– y le sobró Casillas, preciso como un cirujano para birlarle de la cabeza un balón a Balotelli o para frustrar un tiro a bocajarro de Di Natale, segundo refresco de Italia, castigada también por las lesiones. Prandelli tuvo que cambiar a Chiellini por Balzaretti al inicio y Motta duró exactamente tres minutos tras entrar por Montolivo y romperse. Así que los italianos tuvieron que jugar con diez la última media hora, cuando Del Bosque empezó a mirar a su banquillo: Pedro entró por Silva, al que pareció no hacerle gracia el cambio, y Torres, quien lleva el 9 en el dorsal, por Cesc, el falso 9. 

Con un gol de Torres a pase de Xavi en Viena se concretó el primero de los tres títulos en cuatro años de esta generación irrepetible: el delantero corrió y se la picó por encima a Lehmann sin que Lahm pudiese atraparle. En Kiev asistente y goleador se pusieron de acuerdo para cerrar el partido con el tercer gol de la selección y de Torres, que seis minutos después no dudó en darle el gol a Mata, su mejor amigo en el Chelsea. Una pareja histórica, ya que hasta ahora ningún jugador había levantado una Champions y una Eurocopa en el mismo año. Torres, además, ha sido Bota de Oro del torneo con los mismos goles (3) que Balotelli, Cristiano Rolando, Mandzukic, Dzagoev y Mario Gómez.

Los gestos   

El camino de la selección hasta la final de Kiev no se entiende sin su solidez defensiva, sin su línea de cuatro inalterable (Piqué y Ramos como pareja de centrales del presente y del futuro, Jordi Alba por la izquierda y Arbeloa por la derecha), sin el doble pivote, Busquets y Xabi Alonso ni sin Casillas, memorable en las contadas ocasiones que los rivales le han retado. Se acumulan sus actuaciones de libro, como su parada a Moutinho en la tanda de penaltis ante Portugal o su intervención voladora ante Rakitic ante Croacia, cuando España estuvo al borde de la eliminación en la primera fase. Nunca una selección campeona de un Mundial o una Eurocopa había encajado un único gol, el que le hizo el primer día Di Natale tras un fallo defensivo y una asistencia de Pirlo, envuelto en lágrimas al final, mientras Buffon se abrazaba a Prandelli y Jordi Alba, hiperactivo e imparable durante la Eurocopa, se paraba a acordarse de quien siempre le han apoyado y mencionaba dos veces a Hospitalet, la ciudad que le vio crecer y formarse como jugador. Aunque para gestos, los de Cesc llevando una camiseta en la que se podía leer -[Dani] Jarque, Manolo [Preciado], [Antonio] Puerta y Miki [Roqué]-, Reina, poniéndose una del Betis con el nombre y el dorsal 26 de Miki Roqué, y Ramos, honrando de nuevo a su amigo Puerta. 

“Hemos sido nosotros desde el primer momento”, resumió Piqué, con un trozo de la red de la portería colgando. “Ojalá esto se pueda igualar será difícil”, reflexionó el capitán Casillas, “será difícil”. Seguro que Torres le vino a decir a su hija Nora que algún día, cuando fuese algo más mayor, entendería que ahí, con una muñeca entre las manos vivió un momento histórico, el primer triunfo en partido oficial ante Italia, el tercer gran título consecutivo de la mejor generación de futbolistas de la historia. La tercera Eurocopa. Casi nada.   

ESPAÑA 4: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 59), Xavi, Iniesta (Mata, m. 86); y Cesc (Torres, m. 75). ITALIA 0: Buffon; Abate, Barzagli, Bonucci, Chiellini (Balzaretti, m. 21); Marchisio, Pirlo, Montolivo (Motta, m. 56), De Rossi; Cassano (Di Natale, m. 46) y Balotelli. Goles: 1-0. M. 15. Cesc centra al punto de penalti, donde cabecea Silva. 2-0. M. 41. Jordi Alba define un contragolpe. 3-0. M. 84. Torres, de contragolpe. 4-0. M. 88. Mata, tras un pase interior. Árbitro: Pedro Proença (POR). Mostró la cartulina amarilla a Piqué, Barzagli.

miércoles, 27 de junio de 2012

Otra tanda hacia la gloria

España gana en penaltis a Portugal con Cesc de nuevo como anotador final y alcanza su tercera final consecutiva 

Casillas y Cesc festejan el pase a la final de Kiev - Reuters. 

Es posible que Campeones sea la serie de dibujos animados con más soliloquios por minuto. Sus personajes reflexionaban durante los partidos como si el tiempo se detuviese. El más reflexivo era Oliver Aton, su protagonista, que incluso le hablaba al balón. Como buen seguidor de la serie de los partidos eternos y los campos interminables, Cesc dialogó con la pelota en el Donbass Arena de Donetsk como ya había hecho en Viena cuatro años antes: “Le dije 'no me falles, no me falles' Aquí le he dicho: 'Tenemos que hacer historia' o 'no me falles', no lo sé, me lío”. Como entonces ante Buffon el falso 9 de España remachó la tanda de penalti, esta vez ante Rui Patricio, e impidió que Cristiano Ronaldo lanzase el suyo. Cesc se fue a abrazar a Casillas, gigante para adivinar las intenciones de Moutinho -Bruno Alves tiraría al palo- y equilibrar a error tras el fallo del fiable Xabi Alonso. Valientes estuvieron Sergio Ramos, objeto de burlas y de bromas por su horrible penalti ante el Bayern en la Champions y elegante, excelso esta vez, para anotar el cuarto a lo Panenka, y Piqué, que confesó haber lanzado su primer penalti como profesional. Ambos formaron una pareja irreductible para una Portugal que tuvo más voz hasta la prórroga y que a partir de entonces se quedó sin gas ante una España sólo reconocible al final que alcanzó su tercera final consecutiva en un gran torneo y continúa en lo más alto tras superar en los penaltis (2-4 tras el 0-0 en el partido). Su rival en la final de la Eurocopa de Ucrania y Polonia, en Kiev el domingo, saldrá del vencedor del Alemania-Italia.   

Un espectador ilustre como Bixente Lizarazu, ex jugador del Athletic de Bilbao, dijo estos días que le parecía que España le estaba poniendo “mucho amor” durante esta Eurocopa, pero que “le falta sexo”. Una observación que bien puede valer para hablar de las semifinales contra Portugal, que hasta la prórroga se dejó la piel en la presión hombre a hombre. Siempre hubo un portugués presionando incluso a Casillas. Padeció lo suyo España, que sólo tiró una vez entre los tres palos en los 90 minutos reglamentos en un bufido flojo de Xavi y que hasta el 103 no tuvo su primera ocasión. Salió de las botas de Iniesta tras una internada fabulosa de Jordi Alba, maduro del todo en esta Eurocopa y camino de ser el mejor lateral izquierdo del torneo. Rui Patricio estuvo soberbio para  hacer su única intervención de mérito. Ramos pudo marcar de falta, una solución esquiva para Cristiano Ronaldo, nada cómodo ante la pareja Piqué y Ramos: si no era uno, era el otro, pero entre ambos le impidieron tirar desde posiciones propicias. CR7 sólo tuvo uno clara, que acabó lamiendo el palo izquierdo de Casillas tras una de las pocas equivocaciones de Jordi Alba. 

Negredo, opción fallida 

Capital ante Holanda y la República Checa, Cristiano chutó mucho, pero a sus tiros les sobró altura. No había un jugador tan insistente como él, argumento de su ambición y también de su perdición, pues a veces no mira si tiene a un compañero cerca mejor posicionado. Obsesivo estuvo Almeida, que remató tres ataques seguidos de Portugal en la segunda parte, cuando Del Bosque cambió a Negredo, su opción fallida en el once inicial para proteger el balón entre dos centrales experimentados como Pepe y Bruno Alves, y ceder hacia atrás a Iniesta o Silva. Pero Negredo, con 22 intervenciones, estuvo aislado y el seleccionador salmantino volvió a recurrir a Cesc, punto final de la tanda de penaltis y que no le ha fallado ni de suplente ni como titular. 

La entrada de Navas y Pedro oxigenó las bandas y junto a Jordi Alba fueron una pesadilla para los portugueses en la prórroga. Inisesta pudo marcar y Pepe y Coentrao frustraron un par de ocasiones claras. Se llegó a la tanda de penaltis y ahí España volvió a salir victoriosa, como en Viena. Desde el Mundial de 2006, cuando perdió ante la Francia de Zidane en octavos de final, la selección no encaja un gol en una eliminatoria de Eurocopa y Mundial. Casillas, gigante para pararle el penalti a Moutinho después de que Xabi Alonso fallase el primero –Rui Patricio parece que siguió los consejos de Cristiano Ronaldo, compañero del vasco en el Madrid– y espectador en el palo de Bruno Alves. Cesc puso el broche final de una selección irrepetible y que fue competidor con oficio. Continúa en lo más alto. “Después de mi última vivencia en la Champions con el Madrid se dijeron muchos comentarios de que quizá no estaba preparado. A mí como futbolista sí me toca el orgullo y tenía ganas de asumir esa responsabilidad porque anímicamente estaba con confianza", concedió Ramos, elogiado por Jordi Alba: “Ha tenido mucha sangre fría. Ha callado muchas bocas hoy”.   


PORTUGAL 0: Rui Patricio; João Pereira, Bruno Alves, Pepe, Coentrão; Meireles (Varela, m. 113), Moutinho, Veloso (Custodio, m. 105); Nani, Almeida (Nelson Oliveira, m. 81); Cristiano Ronaldo. ESPAÑA 0: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Navas, m. 61), Xavi (Pedro, m. 87), Iniesta; y Negredo (Cesc, m. 55). Penaltis: 0-0. Xabi Alonso. 0-0. Moutinho. 0-1. Iniesta. 1-1. Pepe. 1-2. Piqué. 2-2. Nani. 2-3. Ramos. 2-3. Bruno Alves. 2-4. Cesc. Árbitro: Cüneyt Çakir. Mostró la cartulina a Ramos, Coentrão, Busquets, Pepe, João Pereira, Arbeloa, Bruno Alves, Veloso y Xabi Alonso.

sábado, 23 de junio de 2012

Xabi Alonso remata a Francia y conduce a España hacia semifinales (2-0)


Xabi Alonso, en la acción del primer gol del partido - Reuters. 


No hicieron falta una agónica tanda de penaltis como ante Italia en la Eurocopa de Austria y Suiza ni que Casillas parase un tiro desde los 11 metros durante el tiempo reglamentario como en el Mundial de Sudáfrica ante Paraguay. Esta vez, en su tercera clasificación consecutiva para semifinales de un gran torneo, España apenas sufrió ante una Francia desnaturalizada y rematada por un Xabi Alonso (Tolosa, Guipúzcoa, 1981) colosal que festejó su centenario con España marcando los dos goles del partido para poner la guinda a una jugada fabulosa con un cabezazo y, ya en el descuento, marcando un penalti forzado por Pedro, brillante e impulsivo como Cazorla. Ambos fueron recambios al final para una selección que venció por primera vez en partido oficial a Francia. España se retará ahora con Cristiano Ronaldo y su Portugal. En el otra parte del cuadro Alemania espera rival, que saldrá del Inglaterra-Italia.  

Vivió tranquila la selección –eficaz y menos retórica de lo que acostumbra– prácticamente siempre y disfrutó con una jugada para degustar fotograma a fotograma: Xavi reparte para Iniesta, éste atrae a varios defensores como si él fuese una miga de pan en movimiento y ellos, hormigas previsoras. El 6 se la cede a Jordi Alba, que rompe a Debuchy, superado por el ímpetu del lateral izquierdo que pretende el Barça. Jordi Alba centra para que Xabi Alonso, escogido MVP del partido, se sacase un cabezazo seco y elegante: no le hace falta volar, ni tan siquiera saltar, sino que Xabi Alonso coloca la cabeza aprovechando la velocidad y la fuerza del centro. Un tanto de partida de videojuegos más que de Eurocopa de carne y hueso. Un torneo del que Francia se despidió como un equipo inocente y tímido que sólo creó una acción y media de peligro: la falta botada por Cabaye que obligó a Casillas a sacar la manopla en la escuadra y un centro de Ribéry con el que se hizo el portero de Móstoles. “Iker”, destacó Del Bosque, “casi no ha tenido intervenciones”. 

Ribéry y Benzema

Prometía mucho la nueva Francia de Blanc, que llegó al torneo como una de las grandes favoritas y regresa a casa con dos derrotas consecutivas por 2-0, un empate en el debut ante Inglaterra y un único triunfo ante Ucrania: con tres goles a favor y cinco en contra, y con Ribéry y Benzema en blanca. Apenas aportaron ni uno ni otro. Ribéry nunca se pudo escurrir ante sus marcadores y Benzema, llamado a ser el guía del equipo tras un curso en el que dejó en el banquillo a Higuaín en el Madrid, hizo dos tiros altísimos, con lo que ha acabado la Eurocopa como el jugador con menos puntería: 19 oportunidades y ni un acierto. 

Francia les echó de menos ante una España sin un 9 de inicio, con Cesc en liza, y que acabó con una marcha más con Torres, Pedro y Cazorla, tan relevantes como anónimos los recambios de Blanc. Sólo Nasri aportó algo. Cesc fue el primero en agitar el partido reclamando que le había hecho un penalti Clichy, entretenido observando la trayectoria del balón en el cielo y que desequilibró a Cesc sin darse cuenta, como quien tropieza con una baldosa que sobresale de la acera. El árbitro no apreció ninguna infracción.

La selección no se entretuvo en protestas y Arbeloa continuó sintiéndose protagonista en la banda derecha, aunque sería por la izquierda donde nacería la jugada exquisita que casi acabó con el partido ante una Francia sin ideas para resolver el entuerto y que apenas inquietó a España, desatada tras la salida de Cazorla y de Pedro, que en sus primeros minutos en el torneo se escurrió ante Rami y cayó por el empujón de Revelleire. Xabi Alonso se secó el sudor en la camiseta, dio varios pasos, hizo dos miradas secas hacia la derecha de Lloris y ahí tiró para sentenciar el partido y firmar la tercera semifinal consecutiva de la selección.    

ESPAÑA 2: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 65), Xavi, Iniesta (Cazorla, m. 85); y Cesc (Torres, m. 67). FRANCIA 0: Lloris; Revelliere, Rami, Koscielny, Clichy; Cabaye, M’Vila (Giroud, m. 78), Malouda (Nasri, m. 64); Debouchy (Menez, m. 64), Benzema y Ribéry. Goles: 1-0. M. 18. Xabi Alonso remata de cabeza un centro de Jordi Alba. 2-0. M. 89. Xabi Alonso, de penalti. Árbitro: Nicola Rizzoli. Mostró la cartulina amarilla a Sergio Ramos, Cabaye, Menez.
Dombass Arena. 48.000 espectadores.

jueves, 14 de junio de 2012

Torres se libera en una bella goleada ante Irlanda (4-0)

Torres celebra su primer gol ante Irlanda - EFE. 

El aumento de cámaras en los estadios y que éstas sean cada vez más completas ha hecho que el espectador se sienta a veces casi en el cogote de los jugadores, pero, en cambio, ha restado intimidad a los protagonistas, que se tapan la boca para que nadie se dedique a descifrar qué le ha dicho a fulano. Un recurso recurrente en la repetición de los goles es verlo a cámara lenta, como si la vida fuese algo tan relajado como la poesía. Y a esa velocidad se veía a Fernando Torres (Fuenlabrada, 1984) liberado, celebrando su primer gol en la Eurocopa ante Irlanda. Liberado por un curso complicado en lo personal y exitoso con su equipo. Torres sacó su dedo índice y, gesto sutil o no, lo paseó por su oreja y lo levantó. ¿Un detalle a quienes han dudado de él? Es posible. O quizás sea simplemente una celebración normal de un delantero que, como todos, necesita los goles porque son su argumento. Después de dos ocasiones claras ante Italia, El Niño -ahora ya tercer máximo goleador de la selección con 30 goles y superando a Hierro- necesitó algo menos de cuatro minutos para coger un rechace en el área, dejar a Ward y batir a un Given que no acertó a despejar. El portero irlandés estuvo excelente, pese a encajar una bella goleada de España (4-0), que con un empate se clasificaría para cuartos de final. Italia y Croacia, próximo rival de la selección, empataron a un gol. Silva, Torres de nuevo y Cesc completaron el festival ofensivo con tantos para disfrutar a cámara lenta. 

“Entro a disfrutar cada momento, cada partido. Disfruto cada día de aquí a la final. Eso espero”, relató Torres en Telecinco. Disfrutar del fútbol es lo que le ha costado estos últimos meses. Llegó al Chealsea como el fichaje más caro de su historia y como el español más caro. Poco apareció en su primera medio temporada, cuando aterrizó procedente del Liverpool. Tampoco lo ha hecho en este curso, en el que no se entendió con Villas -Boas y estuvo algo más contento con Di Matteo: sólo marcó 11 goles, por más que lo hiciese también en el Camp Nou. Torres levantó la Champions y la FA Cup sin sentirse protagonista y vivió agobiado por la selección, de la que se vio fuera. Del Bosque le ha dado la oportunidad, por más que no se entienda que Soldado no figure entre los elegidos. 

Los sustos de Cox

A Torres a veces le pierde la retórica y tras marcar se quiso entretener en un par de regates en una jugada que concluyó Xavi con un tiro en una primera parte de dominio de España, que acumuló varias ocasiones, y un más de sustos con Cox como protagonista, al inicio y al final: en la primera fue el delantero irlandés quien obligó a estirarse a Casillas, mientras que después Cox se la dejó a Keane. Piqué estuvo atento para solucionar el entuerto en un equipo ensanchado, alargado por Arbeloa y Alba muy activos y la mira puesta en atacar sin descanso: España contabilizó hasta 27 oportunidades, 15 de ellas entre los tres palos. 

A Silva le llaman Merlín en el City. Un apodo que bien merece por saber jugar con esa serenidad. Pocos serían capaces de controlar un rechace en el área, levantar la cabeza y deshacerse de tres defensas, Dunne, Ward y Ledger para más señas, antes de superar a Given. A Arbeloa le faltaría malicia para meter el tercero. La que le sobró a Torres para sacar provecho a una asistencia del propio Silva. Del Bosque quiso dar minutos a Cesc, su falso 9 en el debut ante Irlanda, al que hizo entrar por Torres. El azulgrana tardó diez minutos en hacer su segundo gol en una Eurocopa en la que Torres empieza a sentirse a gusto. De su puntería dependerá gran parte del futuro de España.   


ESPAÑA 4: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xavi Hernández, Busquets, Xabi Alonso (Javi Martínez, m. 65); Silva, Torres (Cesc, m. 75) e Iniesta (Cazorla, m. 80). IRLANDA 0: Given; O''Shea, St Ledger, Dunne, Ward; Duff (McClean, m. 76), Andrews, Whelan (Green, m. 84), McGeady; Cox (Walters, m. 46) y Robbie Keane. Goles: 1-0, m. 4: Fernando Torres recoge un rechace en el área, se va por velocidad de dos defensas y marca con un disparo potente. 2-0, m. 49: Silva caracolea en el área ante dos rivales y bate a Given por bajo. 3-0, m. 70: Fernando Torres supera a Given en el uno contra uno tras un pase de Silva. 4-0, m. 82: Cesc culmina un saque de esquina en corto. Árbitro: Pedro Proença (Portugal). Amonestó a los irlandeses Robbie Keane (m. 35), Whelan (m. 45) y St Ledger (m. 83) y a los españoles Xabi Alonso (m. 53) y Javi Martínez (m. 77). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo C de la Eurocopa 2012, disputado en el estadio Arena de la ciudad polaca de Gdansk ante unos 40.000 espectadores, cinco mil de ellos de la selección española.

domingo, 10 de junio de 2012

Cesc rescata a España en el debut ante Italia (1-1)


Cesc celebra su gol ante Italia - EFE.


Aquella noche en Viena Cesc Fàbregas (Arenys de Mar, 1987) hizo algo que no hacía desde cadete. Cuando engañó a Buffon y marcó el último penalti de la tanda no sólo clasificó a España para cuartos de final, sino que le quitó los complejos con ese cruce maldito. Suelta y liberada, la selección acabó ganando la Eurocopa de Austria y Suiza y también se llevaría la corona mundial en Sudáfrica. Cuatro años después de aquel penalti, Cesc volvió a sonreír ante Italia y Buffon en el debut del Europeo de Polonia y Ucrania. El centrocampista se llevó una gran alegría al ver que Del Bosque había prescindido de un 9 puro para hacerle un hueco en el once inicial y Cesc le devolvió el gesto marcando tras un caramelo preciso de Silva que servía para empatar el tanto inicial de Di Natale, que aquella noche de Viena erró su penalti. Refresco de Cesc, Torres tuvo las ocasiones más claras de una España que perdonó igual que una Italia vigorosa. Las dos favoritas del grupo C se repartieron un punto (1-1) y la líder es Croacia, vencedora por 1-3 ante Irlanda.   

Se debatía la prensa sobre quién de los tres delanteros convocados tenía que partir de inicio y Del Bosque solucionó el debate abriendo otro, apostando por un centrocampista, al fin y al cabo la posición que más define a este equipo. Cesc estuvo tan discreto como el resto del equipo en una primera parte floja de la selección, vulnerable ante las ocurrencias de Pirlo y la movilidad de Cassano y Balotelli, definitivamente la pareja de arietes más loca del fútbol mundial. La magia de Silva y de Iniesta, el mejor del partido, y la colocación de Casillas eran de lo poco salvable de una España golpeada por Di Natale tras el descanso. El delantero más infravalorado de la Serie A, de la que ha sido máximo goleador en dos de los tres últimos cursos, remató de primeras una deliciosa asistencia de Pirlo, vencedor por velocidad punta ante Busquets. 

El mérito de la selección fue no perder los nervios y reaccionar rápido. Lo hizo en una jugada melódica: Iniesta se la dejó a Silva y éste, sin mirar y homenajeando a Laudrup habilitó a Cesc que no se complicó para resolver a un toque. Ése que le sobró a Torres cuando se vio solo ante Buffon, que le aguantó y le sacó el balón con la pierna. Di Natale remató en una posición acrobática y de nuevo Torres pudo marcar en una acción con Xavi. El delantero del Chelsea recortó hacia la derecha para probar una vaselina que se le marcó alta, en la última gran ocasión de un partido en el que Casillas tuvo que hacer hasta cinco paradas, tantas como en 7 partidos de la fase de clasificación. Y Cesc firmó el primer empate en partido oficial de Del Bosque como seleccionador, tras 28 victorias y dos derrotas.  

ESPAÑA 1: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Silva (Navas, m.65); y Cesc (Fernando Torres, m.74). ITALIA 1: Italia juega con: Buffon; Giaccherini, Chiellini, De Rossi, Bonucci, Maggio; Marchisio, Thiago Motta (Nocerino, m.89), Pirlo; Cassano (Giovinco, m.65) y Balotelli (Di Natale, m.56). Goles: 0-1, m.60: Di Natale. 1-1, m.64: Cesc. Árbitro: Viktor Kassai (HUN). Amonestó a Jordi Alba,  y Arbeloa (84) y Torres (84) por España; y a Balotelli (37), Bonucci (67), Chiellini (79) y Maggio (89) por Italia.

miércoles, 18 de abril de 2012

Drogba penaliza a un Barça peleado con la puntería (1-0)

Drogba celebra el único gol del partido - AP.

No conserva el físico ni la resistencia de cuando se peleaba con Eto'o por ser el mejor jugador africano, pero Didier Drogba (Abiyán, Costa de Marfil, 1978) continúa siendo un comodín imprescindible del Chelsea después de su mala experiencia con Villas-Boas. Ahora con Di Matteo vuelve a ser un puntal y después de haberse caído varias veces al suelo en acciones fortuitas con rivales derrapó en la hierba para festejar, en el descuento de la primera parte, un tanto que define la filosofía de su equipo: pérdida de Messi, asistencia larga de Lampard, control con el pecho de Ramires, que cede para Drogba y éste define sin contemplaciones. Resultó la única oportunidad de los locales en toda la primera parte   –y en todo el partido– ante un Barça peleado con la puntería siempre, tanto como para contabilizar dos palos, uno en el descuento de Pedro. El Chelsea, como se preveía, consiguió mucho con muy poco y afrontará la vuelta de semifinales en el Camp Nou con un 1-0 a su favor. Le bastó a los ingleses con dicho contraataque y con defenderse con todos menos con Drogba en un Stamford Bridge pletórico.

Le faltaba mala leche para definir a los azulgrana, como si quisiesen que el balón entrase en la portería en cámara lenta, como en la resolución de Cesc, que levantó muy suave ante Cech, tanto que a Cole le sobró tiempo para girarse sobre sí mismo y despejar bajo los palos. A la madera había ido un tiro de Alexis, concreto para hacerse con un pase del propio Cesc, pero demasiado retórico para tirar. Fallaban los visitantes, agobiados por el entusiasta Cahill, sustituto del lesionado David Luiz, y que estaba en todas: para recibir en la espalda el lanzamiento de Messi, para fallar un remate acrobático tras un córner y para empujar a Iniesta en el área después de una jugada repleta de recortes del que fue protagonista del último partido entre ambos equipos.

Ante un autobús azul el Barça continuó intentándolo con tiros lejanos y faltas lanzadas con ninguna puntería, aunque a Thiago le faltó media bota para empalmar un cabezazo hacia atrás de Puyol y que salvó Cech con una réplica fabulosa. No llegaba el portero checo al tiro de Pedro, que se encontró con el palo en el descuento y Busquets envió el rechace a las nubes. Esas fueron las dos últimas oportunidades de unos azulgrana peleados con la puntería ante un rival al que le salió el encuentro que quería y seguramente con el goleador que pretendía, Drogba, algo exagerado al menor contacto. Se le resiste el Chelsea a Guardiola, que no le ha ganado nunca, y a Messi, que en siete partidos todavía no ha podido marcarle.