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sábado, 1 de septiembre de 2012

Iniesta, creíble a más no poder

El centrocampista del Barça y la selección, escogido mejor jugador de la UEFA por delante de Messi y Cristiano Ronaldo

Iniesta sostiene el trofeo que le acredita como mejor jugador de la UEFA de la temporada pasada - EFE. 

No creo en los premios desde que uno de los ganadores del concurso literario de mi colegio utilizase una fábula de Esopo como relato propio. Tampoco me seduce que los autores (re)conocidos suelan llevarse los premios de más pedigrí aunque presenten sus novelas bajo seudónimo ni que en el Príncipe de Asturias de los Deportes se nomine a deportistas o entidades que hacen cosas muy diferentes y no son comparables. También son ambiguos los reconocimientos en el fútbol, pues suelen premiar al goleador. El gol se impone a los cimientos del edificio, luce más la definición y el punto final, la foto, que quienes hacen posible ese instante mágico. Así que en el premio de la UEFA al mejor futbolista de la pasada temporada la cosa parecía estar entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo, protagonistas de un duelo estadístico sin precedentes: en su haber, 73 y 60 goles, respectivamente. Ambos llenan unas portadas que serían imposibles sin otros jugadores menos mediáticos –y cuya función no es marcar–, como Iker Casillas, Víctor Valdés, Xavi Hernández o Andrés Iniesta, finalmente, el merecido ganador del premio, el mejor de la Eurocopa. 

Sólo dos votos separaron de Messi y Cristiano Ronaldo a este futbolista cercano al seguidor, creíble a más poder. Si Iniesta se cae al suelo no se duda de si ha hecho teatro o no, pues es tan transparente como su color de la piel. O como su juego, tan brillante con balón como sin él. Iniesta no tiene  dobles interpretaciones y es fácil sentirse identificado por su timidez y sencillez. Cuando recibió el premio se quedó parado, como si no supiese cómo reaccionar ante los focos, que no le gustan. Él prefiere la discreción, no le gusta destacar: sería como el estudiante que pregunta al profesor después de clase por no interrumpir al resto con sus inquietudes. 

En su primera frase Iniesta dijo estar “feliz y contento” y felicitó a Messi y Cristiano. En la siguiente ya repartió, simbólicamente, un pedazo de ese trofeo en forma de camiseta que se parece a un corazón entre sus compañeros, porque “sin ellos un ganador individual no tiene sentido”. Ha seducido por simplificar lo inimaginable y hacer minúsculo su ego para engrandecer a sus equipos. El Barça y la selección viven el momento más dulce de su historia gracias a los caramelos de Iniesta, a ese tipo generoso y honrado que ha unido a aficiones rivales, que le tratan con cariño en todos los campos de la Liga, a ese tipo que provoca ternura, respeto y admiración, y es creíble a más no poder. 

jueves, 30 de agosto de 2012

El Madrid se lleva la Supercopa tras un inicio arrollador (2-1)

Higuaín y Cristiano Ronaldo aprovechan dos errores de los centrales de un Barça sometido con once y que tras la expulsión de Adriano recorta distancias con un gol de Messi e inquieta a su rival 

Higuaín celebra el primer gol del partido - EFE. 

Es difícil calcular cuántas paradas necesita hacer un portero para ser perdonado por una pifia y si ese perdón es de verdad. Los porteros suelen ser tipos diferentes que navegan a contracorriente desde el patio del colegio, cuando se encargan de hacer lo que nadie quiere: parar goles. Hace tiempo que Víctor Valdés se olvidó de reivindicarse y que se centró en que nadie lo descentre ni ante un error como el que tuvo en el Camp Nou, tras controlar fatal y regalarle un gol facilón, pero fruto de la presión, a Di María. En cada fallo  surgen las dudas populares sobre Valdés, cinco veces Zamora y responsable seis días después en el Bernabéu de que su equipo no perdiese la Supercopa en el primer tiempo ni encajase una goleada sonrojante después de que fallasen sus centrales y se expulsase el lateral derecho, Adriano, por agarrar a Cristiano Ronaldo cuando éste se quedaba solo para marcar el tercero. Valdés frustró por dos veces a Higuaín, que sí acertó a la segunda, y Mascherano se resarció de su error quitándole otros dos al argentino. Al filo del descanso Leo Messi se marcó una falta tan bien lanzada como mal colocada estuvo la barrera. Un tanto que reactivó a los azulgrana, capaces de inquietar a su rival tras el descanso en inferioridad numérica y acongojarle hasta el último minuto, cuando Messi lanzó fuera. El Madrid acabó celebrando su novena Supercopa tras vencer por 2-1 y por el valor doble de los goles fuera de casa (3-2 en el Camp Nou). Casillas estuvo brillante en la primera victoria de su equipo en casa ante su eterno rival en los últimos cuatro años.   

Desarbolado y ruborizado por su rival, el Barça resultó durante los primeros 44 minutos un conjunto acomplejado e impreciso que parecía un mero espectador ante un Madrid que es posible que sea el equipo más directo y físico del panorama mundial. Hambrientos e inconformistas por las críticas de la última semana, los locales eran capaces de cualquier genialidad, incluso les salían a Pepe, que destaca más por su contundencia. Como noticia era que Iniesta estuviese tan apagado como el resto de su equipo e intentase, sin éxito, un autopase. Los azulgrana, además, estaban apáticos y fueron generosos concediendo dos regalos -y alguno más, ahí apareció Valdés- que dos torpedos como Higuaín y Cristiano Ronaldo se apresuraron en aprovechar. El argentino era el finalizador de un grupo que se recreaba ante un rival irreconocible, fundido y confundido. Incluso falló Mascherano, que despejó al aire un pelotazo de Pepe e Higuaín resolvió con frialdad de pocos. Tampoco la pifió CR7, atento a la candidez de Piqué. Los dos centrales visitantes ya habían tenido dos errores de peso. 

Expulsión de Adriano

Cristiano Ronaldo también provocó la expulsión de Adriano, ubicado en la derecha por la baja de última hora y por problemas físicos de Alves, cuya ausencia permitió la presencia en el once titular de Jordi Alba, uno de los pocos en salvarse de la mediocridad general de su equipo en los primeros 43 minutos. En el minuto 44 surgió Messi, que acarició la pelota en una falta para marcar en el primer tiro de los azulgrana, ya con Montoya en el campo por Alexis.    

Con uno menos el Barça sacó su orgullo y quiso jugar como sabe, mientras su rival se defendía en vez de tratar de seguir gobernando el partido. Los azulgrana recuperaron el toque, el medio del campo y Pedro volvió a ser el jugador punzante que es. Casillas, estelar de nuevo, impidió los tantos del canario y el de Montoya, al que le faltó convicción en el 91. Sergio Ramos fue capital para  birlarle el balón a un Jordi Alba que había sorteado al portero y también para desviar un tiro de Tello, como hizo Mascherano de nuevo con otro disparo de Higuaín, que se topó con el palo a diez minutos del final. Song frustraría a Modric, en los primeros minutos de ambos en sus equipos. El punto final lo puso Messi con un tiro desviado desde fuera del área. El Madrid ya tenía su novena Supercopa y el Barça había salvado, cuanto menos, su imagen. Algo innegociable.   

MADRID 2: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Marcelo; Khedira, Alonso; Di María (Callejón, m. 78), Özil (Modric, m. 83), Cristiano; e Higuaín (Benzema, m. 81). BARÇA 1: Valdés; Adriano, Piqué, Mascherano, Alba; Xavi, Busquets (Song, m. 75), Iniesta; Alexis (Montoya, m. 31), Messi y Pedro (Tello, m. 81). Goles: 1-0. M. 9. Higuaín. 2-0. M. 18. Cristiano. 2-1. M. 44. Messi. Árbitro: Mateu Lahoz. Expulsó directamente a Adriano en el m. 27. Amonestó a Arbeloa, Pepe, Mascherano, Piqué, Khedira y Ramos. El Madrid gana la Supercopa por el valor doble de los goles en campo ajeno (3-2 en el Camp Nou). Unos 90.000 espectadores en el Bernabéu.

viernes, 24 de agosto de 2012

Iniesta deslumbra y Valdés la pifia ante un Madrid efectivo (3-2)

Los azulgrana remontan un 0-1 y pierden la ocasión de sentenciar la Supercopa después de un error garrafal de su portero en el estreno de Tito Vilanova

Di María, a punto de batir a Valdés - EFE. 

La prensa plantea el debate entre quién se merece el Balón de Oro, si el afortunado debe ser Leo Messi, autor de 73 goles la pasada temporada, o Cristiano Ronaldo, opositor con 60. Es un trofeo que generalmente levanta un goleador y que bien podría recaer en otros virtuosos, los que no ocupan las portadas, pero las hacen posibles. Como Iniesta, nombrado mejor jugador de la Eurocopa de Polonia y Ucrania y alquimista del primer partido oficial de Tito Vilanova como técnico azulgrana. Porque Iniesta provocó un penalti de Sergio Ramos que marcó Messi y dejó sin cintura a Albiol y Khedira para habilitar a Xavi, concreto para poner el 3-1 después de remontar el gol inicial de Cristiano Ronaldo. Messi habría podido hacer el 4-1 de no ser por Casillas, pero en la jugada siguiente, el otro portero, Valdés, tuvo un fallo garrafal después de controlar mal una cesión de Adriano, resbalarse y lamentar el gol de Di María, recién entrado al campo por Callejón. Un error que deja abierta la vuelta de la Supercopa, el miércoles en el Santiago Bernábeu.     

Con menos eco y humo que en anteriores citas, con la excusa el Balón de Oro y el concepto de hegemonía como grandes debates, primó el fútbol sobre las habladurías y los actos incendiarios de la edición anterior de la Supercopa. Desde entonces no le marcaba Messi un gol a Casillas. De nuevo en el Camp Nou, en una noche asfixiante, La Pulga engañó al portero lanzando el penalti a la izquierda y añadiendo otro récord a su colección: ya es, junto a César Rodríguez, el máximo goleador azulgrana contra el Madrid con 14 goles. Mérito, en este caso de Iniesta, al que Sergio Ramos sólo pudo parar barriéndole. Apenas protestaron los madridistas: Iniesta es creíble y honrado. Lo contrario de lo que fue esta vez Alexis, retórico y con espíritu de nadador en el área ante Ramos y Arbeloa. Más concreto estuvo Cristiano Ronaldo, comprometido cuando le tocó ejercer de lateral y concreto en su única ocasión, al inicio de la segunda parte, y tras cabecear un saque de esquina botado por Özil.   

La réplica no se hizo esperar y Mascherano –otra vez en el eje de la defensa por la ausencia de Puyol– se inventó una jugada para que Pedro, eléctrico, marcase el empate a uno. El partido había tardado casi una hora en ser vistoso y atractivo. Porque por más que ya haya comenzado la Liga a ambos equipos les falta rodaje y recorrido y la primera parte fue el mejor ejemplo. Fieles a su compromiso con la elaboración y el toque, los azulgrana carecieron de oportunidades reales en una primera parte en la que percutieron por las bandas, pero optaron por tiros lejanos ante la numerosa y generosa defensa de los visitantes. La premisa de Mourinho era clara: no encajar ni un gol y tratar de marcar alguno en contraataque. Sólo Xavi probó los guantes de Casillas, mientras que los centrales azulgrana, Piqué y Mascherano, estuvieron atentos para frustrar a Benzema un par de veces. El francés apenas intervino en ataque y poco más hizo Higuaín. Sí que estaría atento, ya en una segunda parte de alto voltaje, Di María, suplente por sorpresa, que agradecía el error de Valdés para dejar muy abierta una Supercopa en la que Iniesta deslumbró.   

BARÇA 3: Valdés; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Cesc, m. 84), Iniesta; Alexis (Tello, m. 71), Messi y Pedro (Alba, m. 86). MADRID 2: Casillas; Arbeloa, Albiol, Ramos, Coentrão; Khedira, Xabi Alonso; Callejón (Di María, m. 66), Özil (Marcelo, m. 81), Cristiano; y Benzema (Higuaín, m. 61). Goles: 0-1. M. 56. Cristiano, de cabeza. 1-1. M. 57. Pedro, tras recibir un balón de Mascherano. 2-1. M. 70. Messi, de penalti. 3-1. M. 78. Xavi, a pase de Iniesta. 3-2. M. 85. Di María aprovecha un error de Valdés. Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Xabi Alonso, Arbeloa, Mascherano y Albiol. Camp Nou: 91.728 espectadores.