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domingo, 30 de enero de 2011

España agarra un bronce histórico, su segundo metal en un Mundial, ante la anfitriona Suecia (23-24)

Los jugadores de la selección española festeja el triunfo ante el anfitrión -EFE.

En un abrazo quedó plasmado el extremo sufrimiento personal y deportivo de la selección española en el Mundial de Suecia. Una imagen entre los Enterríos, entre un padre, José Manuel, y dos de sus hijos, Alberto y Raúl, emocionados por festejar un bronce histórico, pero sobre todo por acordarse de quien faltaba en la celebración: la madre, Mari Luz, fallecida a finales de diciembre. Una escena imborrable para un torneo en el que España ha cuajado una actuación fantástica que le ha reportado la novena medalla en un campeonato internacional, el segundo metal de su historia en un Mundial, tras el oro de Túnez en 2005. Un torneo cerrado con una apurada victoria por 23-24 ante la anfitriona Suecia, jaleada por casi 10.000 espectadores.

“Creo que todos por dentro estábamos pensando en las medallas”, confesaba en Teledeporte el pivote Aguinagalde, reconociendo que el discurso oficial –hacerse un hueco para disputar el preolímpico– sólo era un mensaje oficioso, que el grupo se veía convencido de que podría estar, al menos, entre los cuatro mejores. Lo ha demostrado en este Mundial, donde sólo ha perdido un partido (en semifinales ante Dinamarca) y ha empatado ante Francia. Ha ido de menos a mucho.

Parcial de 0-6

El grupo de Valero Rivera despejó las dudas en sus compromisos iniciales ante Bahréin y Túnez con actuaciones convincentes y sobre todo reaccionando con entereza y grandeza en los momentos más críticos. Lo volvió a hacer ante el combinado sueco, que pudo romper el partido por el tercer puesto con Carlén como agitador y tres goles de margen (15-12 a los 35m 19s). Pero España replicó con un parcial 0-6 y Alberto Entrerríos y García Parrondo como líderes e Íker Romero anotando un penalti copiando su propio rechace, el mismo jugador que había logrado equilibrar la primera parte al límite (12-12), después de remontar dos goles en contra. De nuevo, coraje y oportunismo. 

Encogida por el omnipresente Sjöstrand, España falló hasta cuatro contraataques en el primer tiempo, erró situaciones muy claras, pero minimizó su poca fluidez en ataque por su defensa y la fiabilidad de su portero titular, Sterbik. Källman era un incordio constante en una Suecia mermada por la ausencia de Andersson. La selección de Valero Rivera tampoco pudo contar con el mejor Juanín, que no se había entrenado por una lesión en el sóleo.

Un currículum meritorio

En el tramo final Suecia se centró en las protestas a los árbitros y se encontró con un extraordinario Sterbik, serbio nacionalizado español, y con los hermanos Entrerríos goleando. Con empate a 21 Aguinagalde fue excluido y Källman, que había sido atendido antes por problemas en el aductor, pero España se adelantó en inferioridad. Aguinagalde y Alberto Entrerríos, tras dos faltas de los locales, marcaron el 22-24. Renta suficiente para agarrar un bronce que completa una trayectoria meritoria para la selección española, que acumula ocho metales más: un oro (Túnez 2005), tres platas en Europeos (España 1996, Italia 1998 y Suiza 2006) y cuatro bronces: tres en Juegos Olímpicos (Atlanta 1996, Sydney 2000 y  Pekín 2008) y uno en el Europeo de Croacia 2000.

Suecia 23: Sjöstrand; Ekberg (1), Carlén (4), Karlsson (1), Jernemyr, Källman (6) y Doder (2) -equipo inicial- Andersson (ps), Gustafsson, Lennartsson, Arrhenius, Larholm (5), Jakobsson (1), Larsson, Petersen y Ekdahl du Rietz (3). España 24: Sterbik; Rocas (-), Maqueda (1), Raúl Entrerríos (2), Cañellas (2), Ugalde (1) y Aguinagalde (4) -equipo inicial- Hombrados (ps), Roberto García (2), Gurbindo (4), Chema Rodríguez, Alberto Entrerríos (3), Romero (4, 1p), Morros, Juanín García (1p) y Garabaya.

Marcador cada cinco minutos: 1-2, 3-4, 4-4, 6-5, 8-8 y 11-11 (Descanso) 14-12, 16-16, 17-19, 20-21, 21-22 y 23-24 (Final). Árbitros: Krstic y Ljubic (Eslovenia). Excluyeron por dos minutos a Karlsson, Carlen, Jakobsson, Jernemyr y Kallman por Suecia; y a Aguinagalde (2), Ugalde y Cañellas por España. Incidencias: Partido por la medalla de bronce del Campeonato del Mundo de Suecia disputado en el Malmoe Arena ante unos 12.000 espectadores.   

viernes, 28 de enero de 2011

Hansen y Landin derriban a una España que luchará por el bronce (28-24)

Hansen lanza ante Alberto Entrerríos -EFE.

En una frase en puede resumir el recorrido de un equipo en un torneo, en temporadas o su ideario histórico. “No tenemos grandes individualidades, pero sí mucho corazón”, analizó, hecho polvo, Joan Cañellas (Santa Maria de Palautordera, Barcelona, 1986) que en el Kristianstad Arena de Suecia había aplicado su teoría anotando seis goles. Un recambio resultó el líder de una España que buscó con una entereza incomiable la segunda final mundialista de su historia tras el oro en Túñez de 2005. La selección de Valero Rivera consiguió reponerse de dos desventajas de cuatro puntos, a pesar de ser tener un muro en el portero Landin y de ser derribada constantemente por el máximo goleador del torneo, el ex azulgrana Mikkel Hansen, que totalizó nueve tantos, el último fue el primero del parcial definitivo de 5-1 en los últimos cuatro minutos y medio (28-24). A España, que ha vuelto a figurar entre los mejores después de dos años lejos de las medallas, luchará el domingo por el bronce ante la anfitriona, Suecia (Teledeporte, 14.15 horas).

A cualquiera si sintonizase el partido y no supiese que el Mundial lo organizan los suecos hubiese pensado que la organización correría a cargo de los daneses, unos 3.900 en una grada con capacidad para 4.000. El puente de Oresund, que conecta la capital de Dinamarca con la ciudad sueca Malmöe, facilitó el rápido desembarco de los vecinos, animados por un speaker que les apremiaba a decir el apellido del jugador del combinado de Dinamarca que acababa de marcar. Una reacción más fría y sin esperar colaboraciones ajenas tenía cuando marcaba España. Pronunció Cañellas varias veces y su mérito fue que no repitió pronunciación.

Tres recuperaciones seguidas

A España se le atragantó la velocidad y la sencillez de Dinamarca, el único equipo que cuenta todos sus partidos por victorias. Pero el conjunto de Rivera fue capaz de resistir a las mayores prestaciones de su rival desde la clásica defensa 5-1 y con una moral inquebrantable. Se recuperó del 6-4 inicial y un ataque fallido con tres recuperaciones (y sus contraataques correspondientes) seguidas, de las que Chema Rodríguez y Juanín García acertaron dos para empatar a seis.

El problema de la selección española es que no encontró casi nunca el término medio, pues después de ese golpe sobre la mesa cedió un parcial de 4-0 (10-6 a los 15m 15s) con Sondergaard como jugador inalcanzable y fallando dos tiros desde 7 metros. Rompió la racha desde dicha distancia Cañellas, que aportó tres puntos consecutivos en una primera parte que acabó 12-12 y con Landin parando 9 de los 21 que le habían lanzado entre los tres palos.

Un gigante intratable

España volvió del vestuario viendo en el portero titular de Dinamarca un gigante intratable y estuvo seis minutos sin anotar y de nuevo cedió cuatro puntos (17-13) con Hansen como principal activo de los locales. Otra vez reaccionó con cuatro penaltis de por medio, tres de Cañellas y otro de Íker Romero, relevado a apariciones esporádicas, pero uno de los líderes natos del grupo, tanto en la selección como en el Barça, que ya le ha dicho que no cuenta con él para el próximo cuarto.

El conjunto de Rivera logró igualar dos goles en contra con dos tantos de contraataque y en inferioridad por la exclusión, muy rigurosa, de Roberto García, pero se descompuso a partir del último gol de Hansen –precedido de dos minutos para Morros– y la pericia de Landin, que tiene la ilusión de continuar en el modesto equipo danés Silkeborg, pero que no podrá rechazar un contrato lleno de cero, seguramente de la Bundesliga.  Frustró los siguientes ataques españoles, desesperando a García, a los hermanos Raúl y Alberto Entrerríos y a Gurbindo. El techo de España en el Mundial de Suecia puede ser una medalla de bronce, algo que hubiese firmado antes de empezar el campeonato y no ahora, después de la épica remontada ante Francia, la remontada ante Alemania y el partido redondo ante Islandia.
  
Dinamarca 28: Landin; Lindberg (6), Mads Christiansen (1), Spellerberg (1), Mikkel Hansen (9), Lars Christiansen (2, 1p) y Toft Hansen (2) -equipo inicial- Rasmussen (ps), Boesen (1), Lauge, Eggert, Knudsen (1), Noddesbo, Svan Hansen, Sondergaard (5) y Nielsen. España 24: Hombrados; Chema Rodríguez (1), Gurbindo (2), Morros (1), Roberto García (2), Alberto Entrerríos (3) y Juanín García (1) -equipo inicial- Sterbik (ps), Rocas (1), Maqueda, Raúl Entrerríos (3), Cañellas (6, 4p), Romero (1p), Ugalde (2), Garabaya (1) y Aguinagalde. 

Marcador cada cinco minutos: 4-2, 6-4, 10-6, 10-7, 11-10 y 12-12 (Descanso) 15-12, 17-14, 18-17, 21-20, 23-23 y 28-24 (final). Árbitros: Horacek y Novotny (República Checa). Excluyeron por dos minutos a Knudsen (2) por Dinamarca; y a Roberto García (2) y Morros por España.