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domingo, 29 de enero de 2012

España se estrella contra Croacia (31-27) y queda cuarta en el Europeo


Había advertido Valero Rivera que el equipo tenía que hacer borrón y cuenta nueva, olvidarse de su traspié en semifinales ante Dinamarca y volver a recuperar la entereza y el poderío demostrado durante el resto del equipo. El mensaje, ya fuese por el emisor o por los receptores, no caló en la selección, de nuevo superada en la lucha por el bronce. Se lo arrebató sin compasión una Croacia (31-27), la misma a la que había ganado con brillantez en la segunda fase. A España le han sobrado las dos eliminatorias y debe rehacerse rápido para ocupar una de las dos plazas para los Juegos Olímpicos de Londres que se ofrecerán en abril en el torneo preolímpico de Alicante, donde competirá con Polonia, Argelia y Serbia, que acabó perdiendo la final de su Europeo ante la Dinamarca de Mikkel Hansen. Un gigante (nueve goles) hasta una defensa local caricaturizada (19-21).

Así se podría definir también a España, que durante casi todo el partido se mostró melancólica, como si se repitiese continuamente por qué había gestionado tan mal el encuentro ante Dinamarca, que tuvo opciones de ganar hasta el último momento, pero casi siempre por detrás. Ante Croacia, de principio a fin, tuvo el marcador en contra. La selección se vio sorprendida por un Vori que tuvo una puesta de escena ejemplar con tres goles del 6-2 inicial. Los croatas se relamían con sus extremos y con las penetraciones y se distanciaron 9-4 ante una España petrificada que marcaba desde 7 metros y que había encajado dos goles en superioridad. Para rizar el rizo. Pero surgieron Sarmiento y Víctor Tomás para replicaron y minimizar los daños, tanto que al descanso se llegó con un ajustado 13-12. Pero Tomás sufriría un pinchazo en la pierna tras marcar su cuarto gol, se marchó lesionado. y los croatas se fueron de nuevo 26-21. La selección de Morros, que fue nombrado mejor defensor, replicó hasta el 28-26 de Roberto García desde 7 metros. El mismo jugador a quien el gigante Alilovic le paró la siguiente y Balic se permitría, con todo resuelto, asistir sin mirar a Vori en el 30-26 a 40 segundos. España se fue de vacío de un Belgrado Arena que celebró el éxito de Novak Djokovic en Australia. Después llegó la decepción de su combinado, destrozado por su defensa y Hansen.

CROACIA 31: Alilovic (Losert), Duvnjak, Kopljar (4), Vori (6), Gojun (1), Cupic (7, 3 de p.), Nincevic (4) -siete inicial-. Balic (1), Lackovic (7), Horvat, Vukovic (1), Batinovic, Buntic y Bicanic. ESPAÑA 27: Sierra (Hombrados), A. Entrerríos (1), Gurbindo (1), Tomás (4), Ugalde, Morros, Guardiola -siete inicial-. Maqueda (1), R. Entrerríos (1), Sarmiento (7), Aguinagalde (1), Roberto (3, 1 de penalti), Juanín, Iker (6, 5 de p.) y Cañellas (1). Marcador cada cinco minutos: 1-4, 3-6, 4-9, 5-10, 7-11, 12-13 (descanso). 15-17, 16-20, 18-23, 22-26, 25-28 y 27-31. Árbitros: Geipel y Helbig (Alemania). Unas 3.000 personas en el Belgrado Arena.

viernes, 27 de enero de 2012

Hansen aparca de la final del Europeo a una España que luchará por el bronce

Víctor Tomás armando el tiro ante Landin - EFE.
Casi siempre anduvo a remolque España, que exceptuando el 3-7 inicial, se sintió desnaturalizada ante una Dinamarca bien protegida por Landin y que encontró en Mikkel Hansen -ninguna novedad, es su estrella- al jugador decisivo que marcó tres de los últimos cuatro goles de su equipo. Hansen puso el lazo de la victoria danesa por 25-24 y volvió a aparcar de una final, en este caso del Europeo de Serbia, al conjunto de Valero Rivera, al que ya frustró en las semifinales del Mundial de Suecia del año pasado. La selección luchará con el bronce con Croacia, que perdió ante la anfitriona por 26-22, y tendrá que jugar un Preolímpico en Alicante entre el 6 y el 8 de abril para lograr una de las dos plazas para disputar los Juegos Olímpicos de Londres por las que opositarán los cuatro participantes.

Resultó ejercicio de fe de España, obligada por dos veces a tener que neutralizar desventajas de cinco y cuatro goles con Víctor Tomás, Aguinagalde o Maqueda como exponentes de ese tesón. Tuvo carácter la selección para no venirse abajo ante el huracán danés, que en un momento había remontado un parcial inicial desfavorable hinchándose a contraataques. Especialmente inspirado estaba Schmidt e inusualmente errático andaba Hansen, brillante para marcar su primer gol en la última acción de la primera parte con un golpe franco tras un pasivo (12-10).

Dos situaciones límite

Una jugada que dejó sin alianto durante varios minutos a España, que cedió 17-12 y que se repuso desde su defensa, las tremendas paradas de Sierra y el descaro de Maqueda o Aguinagalde. Pero no tuvo continuidad y tan pronto había conseguido empatar el partido en a 19, en poco más de ocho minutos, se dejó soprender en sólo tres para verse 22-18 tras el segundo gol de Hansen, ataviado con una cinta roja. De nuevo replicó el conjunto de Valero Rivera, que en otro ejercicio de fe y entereza, empató a 24 por medio de Tomás y como réplica a un tanto afortunado de Hansen, que marcaría también el gol de la victoria. España reclamaría justo después siete metros en una jugada de Ugalde, pero los árbitros no vieron o no pitaron la infracción y la selección volverá a opositar por el metal que logró hace un año: el bronce.

DINAMARCA 25: Landin (Cleverly), L. Christiansen (1), Spellerberg, Lindberg (1), R. Toft (4), Sondergaard, M. Hansen (4) -siete inicial-, Mogensen (3), M. Christiansen, Markussen, Eggert (3), Svan (1), H. Toft (2) y Nielsen, Lauge (6). ESPAÑA 24: Sierra (Hombrados), Gurbindo (1), R. Entrerríos (3), Sarmiento (2), Roberto (1), Juanín (1), Morros (1) -siete inicial-, A. Entrerríos, Maqueda (4), Tomás (2), Aguinagalde (5), Ugalde (2), Iker (2 de penalti), Cañellas y Guardiola. Marcador cada cinco minutos: 1-2, 4-3, 7-4, 10-8, 10-9, 10-12 (descanso). 11-14, 13-17, 16-18, 19-19, 21-23 y 24-25. Árbitros: Krstic y Ljubic (Eslovenia). Unos 10.000 espectadores en el Belgrado Arena. Semifinal del Europeo de Serbia.

domingo, 30 de enero de 2011

España agarra un bronce histórico, su segundo metal en un Mundial, ante la anfitriona Suecia (23-24)

Los jugadores de la selección española festeja el triunfo ante el anfitrión -EFE.

En un abrazo quedó plasmado el extremo sufrimiento personal y deportivo de la selección española en el Mundial de Suecia. Una imagen entre los Enterríos, entre un padre, José Manuel, y dos de sus hijos, Alberto y Raúl, emocionados por festejar un bronce histórico, pero sobre todo por acordarse de quien faltaba en la celebración: la madre, Mari Luz, fallecida a finales de diciembre. Una escena imborrable para un torneo en el que España ha cuajado una actuación fantástica que le ha reportado la novena medalla en un campeonato internacional, el segundo metal de su historia en un Mundial, tras el oro de Túnez en 2005. Un torneo cerrado con una apurada victoria por 23-24 ante la anfitriona Suecia, jaleada por casi 10.000 espectadores.

“Creo que todos por dentro estábamos pensando en las medallas”, confesaba en Teledeporte el pivote Aguinagalde, reconociendo que el discurso oficial –hacerse un hueco para disputar el preolímpico– sólo era un mensaje oficioso, que el grupo se veía convencido de que podría estar, al menos, entre los cuatro mejores. Lo ha demostrado en este Mundial, donde sólo ha perdido un partido (en semifinales ante Dinamarca) y ha empatado ante Francia. Ha ido de menos a mucho.

Parcial de 0-6

El grupo de Valero Rivera despejó las dudas en sus compromisos iniciales ante Bahréin y Túnez con actuaciones convincentes y sobre todo reaccionando con entereza y grandeza en los momentos más críticos. Lo volvió a hacer ante el combinado sueco, que pudo romper el partido por el tercer puesto con Carlén como agitador y tres goles de margen (15-12 a los 35m 19s). Pero España replicó con un parcial 0-6 y Alberto Entrerríos y García Parrondo como líderes e Íker Romero anotando un penalti copiando su propio rechace, el mismo jugador que había logrado equilibrar la primera parte al límite (12-12), después de remontar dos goles en contra. De nuevo, coraje y oportunismo. 

Encogida por el omnipresente Sjöstrand, España falló hasta cuatro contraataques en el primer tiempo, erró situaciones muy claras, pero minimizó su poca fluidez en ataque por su defensa y la fiabilidad de su portero titular, Sterbik. Källman era un incordio constante en una Suecia mermada por la ausencia de Andersson. La selección de Valero Rivera tampoco pudo contar con el mejor Juanín, que no se había entrenado por una lesión en el sóleo.

Un currículum meritorio

En el tramo final Suecia se centró en las protestas a los árbitros y se encontró con un extraordinario Sterbik, serbio nacionalizado español, y con los hermanos Entrerríos goleando. Con empate a 21 Aguinagalde fue excluido y Källman, que había sido atendido antes por problemas en el aductor, pero España se adelantó en inferioridad. Aguinagalde y Alberto Entrerríos, tras dos faltas de los locales, marcaron el 22-24. Renta suficiente para agarrar un bronce que completa una trayectoria meritoria para la selección española, que acumula ocho metales más: un oro (Túnez 2005), tres platas en Europeos (España 1996, Italia 1998 y Suiza 2006) y cuatro bronces: tres en Juegos Olímpicos (Atlanta 1996, Sydney 2000 y  Pekín 2008) y uno en el Europeo de Croacia 2000.

Suecia 23: Sjöstrand; Ekberg (1), Carlén (4), Karlsson (1), Jernemyr, Källman (6) y Doder (2) -equipo inicial- Andersson (ps), Gustafsson, Lennartsson, Arrhenius, Larholm (5), Jakobsson (1), Larsson, Petersen y Ekdahl du Rietz (3). España 24: Sterbik; Rocas (-), Maqueda (1), Raúl Entrerríos (2), Cañellas (2), Ugalde (1) y Aguinagalde (4) -equipo inicial- Hombrados (ps), Roberto García (2), Gurbindo (4), Chema Rodríguez, Alberto Entrerríos (3), Romero (4, 1p), Morros, Juanín García (1p) y Garabaya.

Marcador cada cinco minutos: 1-2, 3-4, 4-4, 6-5, 8-8 y 11-11 (Descanso) 14-12, 16-16, 17-19, 20-21, 21-22 y 23-24 (Final). Árbitros: Krstic y Ljubic (Eslovenia). Excluyeron por dos minutos a Karlsson, Carlen, Jakobsson, Jernemyr y Kallman por Suecia; y a Aguinagalde (2), Ugalde y Cañellas por España. Incidencias: Partido por la medalla de bronce del Campeonato del Mundo de Suecia disputado en el Malmoe Arena ante unos 12.000 espectadores.   

viernes, 28 de enero de 2011

Hansen y Landin derriban a una España que luchará por el bronce (28-24)

Hansen lanza ante Alberto Entrerríos -EFE.

En una frase en puede resumir el recorrido de un equipo en un torneo, en temporadas o su ideario histórico. “No tenemos grandes individualidades, pero sí mucho corazón”, analizó, hecho polvo, Joan Cañellas (Santa Maria de Palautordera, Barcelona, 1986) que en el Kristianstad Arena de Suecia había aplicado su teoría anotando seis goles. Un recambio resultó el líder de una España que buscó con una entereza incomiable la segunda final mundialista de su historia tras el oro en Túñez de 2005. La selección de Valero Rivera consiguió reponerse de dos desventajas de cuatro puntos, a pesar de ser tener un muro en el portero Landin y de ser derribada constantemente por el máximo goleador del torneo, el ex azulgrana Mikkel Hansen, que totalizó nueve tantos, el último fue el primero del parcial definitivo de 5-1 en los últimos cuatro minutos y medio (28-24). A España, que ha vuelto a figurar entre los mejores después de dos años lejos de las medallas, luchará el domingo por el bronce ante la anfitriona, Suecia (Teledeporte, 14.15 horas).

A cualquiera si sintonizase el partido y no supiese que el Mundial lo organizan los suecos hubiese pensado que la organización correría a cargo de los daneses, unos 3.900 en una grada con capacidad para 4.000. El puente de Oresund, que conecta la capital de Dinamarca con la ciudad sueca Malmöe, facilitó el rápido desembarco de los vecinos, animados por un speaker que les apremiaba a decir el apellido del jugador del combinado de Dinamarca que acababa de marcar. Una reacción más fría y sin esperar colaboraciones ajenas tenía cuando marcaba España. Pronunció Cañellas varias veces y su mérito fue que no repitió pronunciación.

Tres recuperaciones seguidas

A España se le atragantó la velocidad y la sencillez de Dinamarca, el único equipo que cuenta todos sus partidos por victorias. Pero el conjunto de Rivera fue capaz de resistir a las mayores prestaciones de su rival desde la clásica defensa 5-1 y con una moral inquebrantable. Se recuperó del 6-4 inicial y un ataque fallido con tres recuperaciones (y sus contraataques correspondientes) seguidas, de las que Chema Rodríguez y Juanín García acertaron dos para empatar a seis.

El problema de la selección española es que no encontró casi nunca el término medio, pues después de ese golpe sobre la mesa cedió un parcial de 4-0 (10-6 a los 15m 15s) con Sondergaard como jugador inalcanzable y fallando dos tiros desde 7 metros. Rompió la racha desde dicha distancia Cañellas, que aportó tres puntos consecutivos en una primera parte que acabó 12-12 y con Landin parando 9 de los 21 que le habían lanzado entre los tres palos.

Un gigante intratable

España volvió del vestuario viendo en el portero titular de Dinamarca un gigante intratable y estuvo seis minutos sin anotar y de nuevo cedió cuatro puntos (17-13) con Hansen como principal activo de los locales. Otra vez reaccionó con cuatro penaltis de por medio, tres de Cañellas y otro de Íker Romero, relevado a apariciones esporádicas, pero uno de los líderes natos del grupo, tanto en la selección como en el Barça, que ya le ha dicho que no cuenta con él para el próximo cuarto.

El conjunto de Rivera logró igualar dos goles en contra con dos tantos de contraataque y en inferioridad por la exclusión, muy rigurosa, de Roberto García, pero se descompuso a partir del último gol de Hansen –precedido de dos minutos para Morros– y la pericia de Landin, que tiene la ilusión de continuar en el modesto equipo danés Silkeborg, pero que no podrá rechazar un contrato lleno de cero, seguramente de la Bundesliga.  Frustró los siguientes ataques españoles, desesperando a García, a los hermanos Raúl y Alberto Entrerríos y a Gurbindo. El techo de España en el Mundial de Suecia puede ser una medalla de bronce, algo que hubiese firmado antes de empezar el campeonato y no ahora, después de la épica remontada ante Francia, la remontada ante Alemania y el partido redondo ante Islandia.
  
Dinamarca 28: Landin; Lindberg (6), Mads Christiansen (1), Spellerberg (1), Mikkel Hansen (9), Lars Christiansen (2, 1p) y Toft Hansen (2) -equipo inicial- Rasmussen (ps), Boesen (1), Lauge, Eggert, Knudsen (1), Noddesbo, Svan Hansen, Sondergaard (5) y Nielsen. España 24: Hombrados; Chema Rodríguez (1), Gurbindo (2), Morros (1), Roberto García (2), Alberto Entrerríos (3) y Juanín García (1) -equipo inicial- Sterbik (ps), Rocas (1), Maqueda, Raúl Entrerríos (3), Cañellas (6, 4p), Romero (1p), Ugalde (2), Garabaya (1) y Aguinagalde. 

Marcador cada cinco minutos: 4-2, 6-4, 10-6, 10-7, 11-10 y 12-12 (Descanso) 15-12, 17-14, 18-17, 21-20, 23-23 y 28-24 (final). Árbitros: Horacek y Novotny (República Checa). Excluyeron por dos minutos a Knudsen (2) por Dinamarca; y a Roberto García (2) y Morros por España.