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jueves, 14 de noviembre de 2013

María Vasco: "No recuerdo otra vida sin la marcha atlética"

El autor de Cronómetro de Récords habla con la única atleta española con medalla olímpica tras el anuncio de su retirada


María Vasco muerde sus dos bronce de Sídney y Osaka. Foto: Toni Delgado / Parèntesi.

De pequeño las clases de gimnasia, la piscina y correr detrás de la pelota eran mis únicas conexiones con el deporte, que veía lo que duraba el clic del cambio de canales. El mando tardaría en llegar a casa. Para seguir las conversaciones de los compañeros de clase empecé a seguir -y a disfrutar- al Dream Team de Cruyff y, poco a poco, el deporte se transformó en una pasión y luego en una profesión que me ha hecho conocer muchas historias desde la distancia y algunas de primera mano. A María Vasco la he visto por la tele y, por suerte, también la he podido conocer. 

domingo, 18 de agosto de 2013

Bolt y Carl Lewis, hermanos de oro

El jamaicano gana el 4x100 para sumar su tercera corona en el Mundial de Moscú y su octavo título mundialista, tantos como El Hijo del Viento 

Bolt, tras cruzar la meta por delante de Chambers y Gatlin - Reuters. 

Camuflado con una gorra blanca, unos cascos gigantes y una sudadera negra, Usain Bolt (Trelawny, Jamaica, 1986) llegó al aeropuerto de Pekín como un turista más. A principios de agosto de 2008 solo los buenos seguidores del atletismo sabían quién era y qué cara tenía. Era el único capacitado para entrometerse en el duelo de altura del momento, entre Tyson Gay y Asafa Powell, sancionados ahora por dopaje antes de comenzar el Mundial de Moscú. Bolt viajó desde Londres acompañado de su entrenador, Glenn Mills y de otros

sábado, 17 de agosto de 2013

Cualquier versión de Usain Bolt es suficiente

El atleta jamaicano, a medio gas, suma en los 200 metros su séptimo oro en un Mundial, solo uno menos que Carl Lewis, a quien podría igualar en el relevo 4x100
  
El show de Bolt - EFE. 

Poco importa si llueve, como ocurrió en la final de los 100, ni si al entrar en la recta le pesan las piernas y se siente cansado, como confesó en la de 200, su prueba favorita que corría en menos de 20 segundos a los 17 años. Usain Bolt (Trelawny, Jamaica, 1986) le baila a la presión como hace ante las cámaras a ritmo de To the world, unos movimientos típicos de su país. Su forma de enfrentarse al cronómetro y a los focos es peinarse los pelos, tocarse la cara o mojarse la punta de los dedos tener las cejas en su sitio. Compite

Ruth Beitia o la fórmula de la eterna juventud


La saltadora de Santander comparte el bronce en el Mundial con Chicherova y sigue cosechando éxitos tras volver a competir después de unos meses retirada 
Beitia celebra un salto - Foto: RTVE. 

Sabe que antes y durante cada competición y en cualquier entrevista que conceda el periodista le tendrá preparada la misma pregunta: “¿Te vas a retirar?”. Y Ruth Beitia (Santander, 1979), risueña, liberada como no lo ha estado nunca en las pruebas y sobre todo al aire libre,  responderá algo parecido a lo que dijo en la zona mixta del estadio de Luzhniki: “Ahora no vuelvo a decir que me retiro hasta que me retire en serio. Quién sabe si llegarán más medallas”. En su día puso punto y final a su carrera tras los Juegos Olímpicos de Londres, donde fue cuarta. Aportó la batida, se olvidó de sus gestos y frases

miércoles, 14 de agosto de 2013

El paréntesis dorado de Yelena Isinbayeva

La pertiguista rusa se retira temporalmente del atletismo para ser madre con su tercer Mundial en casa y volverá para llegar a los Juegos Olímpicos de Río

Isinbayeva celebra un salto - Getty Images. 

De piedra, petrificado con el bolígrafo y el blog de notas en la mano, se quedó un aficionado de pelo canoso. Había tenido a su lado a la protagonista de tantos capítulos de oro del atletismo y de la pértiga en particular y le había insistido un par de veces con que estampara su firma. Pero Yelena Isibayeva (Volgogrado, Rusia, 1982) ni tan siquiera vio a su fan en un momento tan íntimo, mientras abrazaba a Evgeniy Trofimov, su entrenador y mentor, y festejaba por segunda vez su tercer oro en un Mundial, éste en un Luzniki

sábado, 10 de agosto de 2013

Maria Vasco: “Se me hace raro estar en casa, aunque lo he decidido yo”

En esta entrevista con el autor de Cronómetro de Récords la atleta explica su ausencia del Mundial de Moscú y hace un pronóstico sobre las opciones de las tres marchadoras españolas que competirán en los 20 km

Maria Vasco mordiendo sus dos medallas en Sídney y Osaka - Foto Toni Delgado / Parèntesi.

Le escribo un SMS preguntándole si puede traerse alguna de las medallas que ha ganado para la sesión de todos. “Hola Toni… Ningún problema. Me llevaré la olímpica y la del mundial… Si no te importa, me llevaré a London (mi perro y mi liebre). Jejeje. Hasta mañana”, responde Maria Vasco. En esta conversación con el autor de Cronómetro de Récords –y que se podrá leer entera en la segunda edición de Parèntesi, la revista de la ACV (Associació Catalana del Vènding, http://acvending.cat)– la única atleta española con

lunes, 29 de julio de 2013

Melani Costa, una plata sin aliento

La nadadora mallorquina toma a la inalcanzable como referencia y en un día rebaja cuatro décimas en la final de los 400 libre 

Melani Costa, tras el final de la prueba - EFE.

Antes de una gran prueba, Melani Costa (Palma de Mallorca, 1989) mueve mucho los dedos para reducir al mínimo su tiempo de reacción para saltar a la piscina y se coloca las gafas una y otra vez para cerciorarse que no le entrará agua. Las cámaras no se pierden detalle de esos segundos previos de la nadadora mallorquina, que sueña, por qué no, con colgarse una medalla en la final de los 400 libre, la que sería la primera para una mujer nacida en España en unos Mundiales de natación, después de que la nacionalizada Nina Zhivanevskaya
lo lograse en los 50 espalda de Barcelona 2003. Colocada en la calle 5, Melanie Costa mira a su alrededor y alucina: en la 4 está la gran favorita, Katie Ledecky, 16 años y una carrera impecable, y en la 7, Camille Muffat, su gran referente –“nada tan bien, con tanta fuerza y con una sensación de facilidad, que me encanta”, le contaba a Juan Pérez Ortiz en la web Natacción–. Pero Costa no se deja asombrar y sale a por todas, a seguir a una liebre tan excepcional como Ledecky, que pasa primera en todos los parciales y llega a nadar por debajo del récord del mundo de Federica Pellegrini, que data de Roma 2009, época de bañadores milagrosos. Ledecky (3m 59,82s) se queda con el oro y a seis décimas de la marca y la mallorquina siempre la ve delante y hace el viraje como segunda. Es plata en los Mundiales de Barcelona: “Vi que podía y lo que he hecho es engancharme a la calle 4 y no saltarla porque sabía que Katie iría más rápido que nadie. Me he dicho ‘De aquí no me muevo aunque me muera’”. Y el tiempo que marca (4m 2,47s) le deja sin palabras: “¡Cuatro dos! No puedo ni hablar no me lo puedo creer. ¡Subcampeona del mundo! He llegado donde quería llegar. He dado lo máximo de mí”.

A Costa, que acaba de ganar la octava medalla de la delegación española –tras las siete de la sincronizada– le tiembla todo. Sabe que está viviendo todo por cuanto ha luchado y padecido, como cuando se quedó sin beca ADO tras ser novena en los 400 y 200 libre, ambos con marca personal, en los Juegos de Londres, a los que llegó tras alterar su preparación por un virus y después de que el entonces director técnico de la Federación José Luis Villanueva –según el relato de Jordi Murio, que era entrenador de la nadadora mallorquina, a Diego Torres, de El País: “la obligó a hacer las mínimas sin esperar a recuperarse”. Pero Costa acabó el 2012 como campeona del Mundial de piscina corta en Estambul. 

El abrazo con Izaskun Ruiz

En la primera jornada de natación de los Mundiales de Barcelona en el Palau Sant Jordi dice dos veces que había hecho la carrera de su vida. Por la mañana pulveriza el récord de Mireia Belmonte –novena y fuera de la final– y por la tarde saca su rabia para defender una plata que ni su admirada Muffat, tercera en el primer viraje, ni la neozenlandesa Lauren Boyle, finamente bronce, consiguen arrebatarle. Tan superada está Costa que acaba abrazando a Izaskun Ruiz, su entrevistadora. Un abrazo en el que quedan resumidos los desengaños de quienes no confiaron en ella, los duros entrenamientos con Gregg Troy, entrenador de Ryan Lochte, la destitución de Murio, pero también la excelente dirección de José Antonio del Castillo, que desde el CAR de Sant Cugat ha sabido sacar lo máximo de una nadadora tenaz. Y feliz, muy feliz.      

viernes, 26 de julio de 2013

La ‘Barcelona’ de Ona Carbonell desde la grada del Sant Jordi

Otro punto de vista del bronce en solo libre de la nadadora catalana

Ona Carbonell, durante su actuación en la final de solo libre - EFE. 

Tiene la sonrisa de Clara, concursante de MasterChef. La chica, acompañada por su novio  –a juzgar por cómo se miran–, es la única de alrededor abstraída con la actuación de la primera de las finalistas del solo libre en los Mundiales de natación de Barcelona, Rebecca Kay Moody, de Estados Unidos. Está más centrada que la propia realización, que no proyecta imágenes de la actuación en las pantallas del Palau Sant Jordi. Por megafonía se advierte al público que no distraiga a las nadadoras ni a los jueces. Moody obtiene, 81’230, mucho menos que en la preliminar, 84’040.

“¡Oh, qué chulo! ¡Qué chulada!”, se le oye decir a una madre con su niño. Es la reacción más normal al ver la inmensidad de la piscina, la instalación temporal más grande del mundo con 50 metros de largo, 26 de ancho y 3 de profundidad para 10 calles. Desde la grada –y si renuncias a seguirlo por las pantallas, que es lo que hago, sino sería como si estuviese en casa– observas un punto lejano que se mueve y hace virguerías. Una buena metáfora de lo insignificantes que somos en el mundo, pero de la capacidad que tenemos para emocionar. Y la siguiente, Linda Cerruti, de Italia, emociona mucho más que Moody, y ya sale en las pantallas.

– ¡No me toquéis las canciones de Pink!– grita indignado un aficionado al ver que, efectivamente, como suelen hacer en las discotecas, maquillan el último éxito de la cantante en la actuación de Sona Bernardova, de la República Checa.
– No te sulfures, aquí lo hacen mucho. Ponen una versión para marcar más el ritmo– le comenta su amiga –aquí no hay miradas de las otras–. 

“Las patitas esas así”

La grada francesa enloquece con su representante, Estel-Anais Hubaud, pero es Ji Hyang Ri, de Corea del Norte, la primera en mejorar su nota. Cosa que no consigue Jenna Randall, de Gran Bretaña, en parte, según el seguidor de Pink, porque la música es “para que duerman las ovejas”. “Y porque no sale de las patitas esas así”, le dice su acompañante, que gira los dedos: “No creo que haya 150 movimientos en natación sincronizada. Se tienen que repetir por narices”.

Despoina Solomou, de Grecia, apuesta por el flamenco y lo borda, mientras en la call room [cámara de llamada] Svetlana Romashina, la favorita con mayúsculas, bosteza. Y es con la séptima actuación cuando el Palau Sant Jordi, ese escenario para todo –Copa Davis, conciertos, natación, X Games…–, ruge de verdad. Ona Carbonell está a punto de defender la canción Barcelona, interpretada en los Juegos Olímpicos de 1992 por Freddie Mercury y Montserrat Caballé. La soprano ha acercado a la letra a Ona, a quien ha trasmitido cómo evocar el encanto del Mediterráneo, la fuerza del mar…

El más creativo e íntimo 

Ona está a la altura del himno con una actuación desgarradora, pasional y emotiva que pone la piel de gallina y con la que mejora la puntuación anterior –de 94’260 a 94’290–. Cumple su cometido de disfrutar y de hacer disfrutar.

El solo libre es quizás el más creativo e íntimo y Ona ha asumido el reto tras la retirada de Andrea Fuentes a principios de año. Gemma Mengual, en la piscina, está al borde la lágrima y la acompaña junto a Mayujo Fujiki. Ona atiende a Izaskun Ruiz, de Tedeporte, y después a Esport3. Mientras, Romashina, al compás de I want to be loved you, de Marilyn Monroe también levanta pasiones en la grada y mucha admiración en una chica de al lado: “¡Y yo que ni soy capaz de hacer la voltereta! [en el agua, se entiende]”.

Romashina se asegura el oro y la china Xuechen Huang no da opción a Ona y mejora casi cinco décimas para colgarse la plata con acrobacias inverosímiles. Huang no para de sonreír y saludar. Antes de recibir la puntuación ya es consciente de que será segunda.  

Un espontáneo profesional 

Solo Ucrania y, en concreto Lolita Ananasova, puede quitarle el bronce a Ona. Romashina y Huang se meten en la call room –nadie les quitará las medallas; poco después les sigue una tercera nadadora, puede que sea Ona, pero no estoy seguro–. Lolita mejora la nota, pero no lo suficiente y la actuación de la japonesa Yukiko Inui es irrelevante y la única que ve una pareja que acaba de llegar. Les da tiempo de sorprenderse del show de un espontáneo que baila con más entusiasmo cuando se da cuenta de que le enfocan las cámaras. Definitivamente, es un espontáneo profesional que baja las escaleras de la grada al ritmo de la música –o al suyo, más explosivo– e intenta, con mayor o peor suerte, contagiar a quien se encuentre a su paso. Lo consigue con una chica, que se pone a bailar con él. Se añade otro chaval. Un curioso paréntesis antes de la ceremonia de medallas.

Suena el himno de Rusia en honor a Romashina y el público se pone en pie como muestra de respeto y después canta “¡Ona! ¡Ona!”. Tres aficionados agitan cartulinas con las letras de su ídolo, O-N-A, que saluda y reparte besos al aire. En las inmediaciones del Palau, la gente hace colas para fotografiarse con la mascota, Xop –descubro que el hombre se llama John– o en un trampolín pintado en el suelo, y se ha perdido una bolsa con documentación y dinero en el pabellón de Kazan (Rusia), la ciudad que albergará los Mundiales de natación de 2015. Según parece, estos de Barcelona son una buena oportunidad para promocionar que Madrid sea sede de los Juegos Olímpicos de 2020. Lo digo porque me encuentro en el suelo un pin con el logo de la capital como candidata olímpica.

Ya en el metro, una chica sonríe mientras huele las páginas un libro de arte que, aparentemente, acaba de comprarse. En la portada aparece El caminante sobre un mar de nubes, de Caspar David Friedrich.  

Me acerco y le pregunto: “Seguro que te gusta la natación sincronizada, ¿no?”.                 

domingo, 21 de julio de 2013

Un estreno de bronce para la pareja Ona Carbonell y Marga Crespí

La nueva pareja española alcanza los 93'800 puntos y suma la segunda medalla para la delegación en dúo técnico, por detrás de China, plata, y Rusia, oro

Marga y Ona, durante la final de dúo técnico - EFE. 

Parecía ensimismada, casi enamorada con esa medalla con la que a principios de años no podía soñar porque era imposible. Ona Carbonell y Andrea Fuentes eran tan indiscutibles en el dúo como lo habían sido antes la propia Fuentes con Gemma Mengual y ésta con Paola Tirados. La retirada de Fuentes y una puesta a punto sensacional en poco más de seis meses han hecho posible esa mirada de Marga Crespí (Palma de Mallorca, 1990) a la medalla de bronce en dúo técnico –el segundo metal de la delegación en los Mundiales de natación de Barcelona y exacto botín que en Shanghái 2011– como escudera de la actual líder, Ona Carbonell (Barcelona, 1990). La nueva pareja española completó un ejercicio enérgico y repleto de pasión del Zapateado de Flora Albaicín, que había valido una plata en Londres. Esta vez dicho metal fue para China (94’900 por el 93'800 de Ona y Marga) y el oro, como era lógico, se lo llevó Rusia, (97'300).

“Somos un dúo joven, con mucha energía y creo que mi reto es demostrar que estoy al nivel de Ona y que podemos competir juntas”, explicó horas antes de comenzar los Mundiales a la agencia EFE Marga, que empezó en la sincronizada con seis años y competía con nueve. A los diez descubrió este deporte Ona, con quien ha conseguido formar un dúo de podio en medio año. Debutaron en marzo en el Centre Nautique Maurice Thorez de Montreuil (Francia), en la tercera edición del Open Make Up for Ever con una plata, por detrás de Tingting y Wenwen, las hermanas gemelas chinas Jiang en una competición en la que no compitió la pareja  Svetlana Romashina y Svetlana Kolesnichenko.

Ona y Marga emocionaron a un Palau Sant Jordi entregado –“esto es indescriptible. Muy emocionante”, dijo la barcelonesa, pero tuvieron una actuación menos precisa que en la preliminar –Mengual, en Teledeporte, se refirió, por ejemplo “al final de los giros”– y bajaron una décima. Por el contrario, sus principales rivales subieron de nota. Fue la segunda final de las siete en las que aspira a participar para Ona  [solo, dúo y Equipo en sus dos variantes, técnico y libre; y el combo]. Ya tiene marcadas como superadas solo y el dúo técnico y se propone emular en unos mundiales a sus mentoras,  Mengual (Roma 2009) y Fuentes (Shanghái 2011).

sábado, 20 de julio de 2013

Ona Carbonell, una renovación de bronce

La barcelonesa debuta en el solo técnico con la primera de las siete medallas a las que aspira en los Mundiales de natación de Barcelona

Ona Carbonell, durante su ejercicio en la final - EFE.

Tiene el tono de Andrea Fuentes y una voz similar a Gemma Mengual. Puede que sea casualidad o fruto de tantos años de convivencia en el CAR de Sant Cugat y compitiendo alrededor del mundo. Años en los que Ona Carbonell (Barcelona, 1990) ha sido una esponja fijándose en el trabajo de sus ya ex compañeras y referentes mundiales. Ahora es ella la que acapara la presión de ser la líder del grupo y ha asumido la situación con entereza y determinación. No han pasado ni seis meses desde que Fuentes anunció su retirada por no encontrarse a gusto en un ambiente con dos grupos enfrentados –a favor y en contra de Anna Tarrés, despedida de su cargo de seleccionadora– y Ona ha trabajado muy duro como el resto del grupo para que nada le descentrase de los Mundiales de natación de Barcelona. En su ciudad, Ona aspira a siete medallas y mordió la primera en el solo técnico. Un bronce -el primer metal para la delegación española- tras un ejercicio espectacular y explosivo que comenzó con dos saltos fuera de agua, al ritmo de La voz del violín, y que le valió 94’400 puntos. La china Huang Xuechen fue plata (95’500) y la rusa Svetlana Romashina, oro (96’800).

Ona sumó 47’2 en la ejecución y en impresión general, con lo que mejoró dos décimas su actuación en la sesión preliminar y logró su mejor marca en la modalidad. Estuvo más expresiva y afilada, pulió sus movimientos y aplicó mejor esas indicaciones que durante estos meses ha recibido de la propia Mengual, Mayuko Fujiki y de Virginie Dedieu, esta última colaboradora de la Federación. Una mejora que le hizo asegurarse sin apuros el bronce en una final que se llevó con suficiencia otra debutante en la modalidad en una cita importante, Romashina: “El solo ha estado en mi corazón desde que en 2004 lo hice por primera vez, aunque reconozco que no ha sido fácil sustituir a [la inalcanzable Natalia] Ishchenko [que se ha tomado un año sabático]”. Más tensa, claro, está Ona, que después de elogiar al público –“ha estado inmenso. Me he emocionado al salir. La grada me ha dado un plus de motivación”– prometió una mejor cosecha en el otro solo, el libre: “A por la china. A por el libre. Tengo muchas ganas de que llegue ese momento para traer de nuevo a Montserrat Caballé y Freddy Mercury con el himno de Barcelona 92”. Entonces Ona tenía... dos años.      

domingo, 16 de junio de 2013

Lorenzo culmina un plan perfecto en Montmeló

El piloto de Yamaha se pone primero en la primera curva y gana el GP de Catalunya para acercarse a siete puntos a Pedrosa, segundo en la carrera tras contener a Márquez



“Me encantan que los planes salgan bien”, solía decir Hannibal, el ingenioso líder del Equipo A mordiendo un puro. Era su coletilla final. Y un comentario que bien pudo haber hecho Jorge Lorenzo (Palma de Mallorca, 1987), que minutos antes del GP de Catalunya había anticipado que en la salida pretendía adelantar a Crutchlow y tratar de que no se le escapase Dani Pedrosa. Aunque a Lorenzo el plan le salió todavía mejor gracias a su agresividad en la puesta en escena: se zampó al británico, se puso en paralelo con Pedrosa
y dibujó la primera curva primero. Mientras, Marc Márquez ya había remontado desde el sexto puesto al tercero, un lugar que no consiguió mejorar pese a hacerle un marcaje completo a su compañero Pedrosa, al que se le acerca a siete puntos Lorenzo. El piloto de Yamaha sumó en Montmeló su segunda victoria consecutiva, la tercera del curso y la cuarta en un escenario en el que mueve como pez en el agua: He podido llegar a la primera curva mucho mejor de lo que esperaba y ha sido una de las claves de la carrera”.

“Sabía que Dani no iba muy cómodo tras de mí, me seguía, pero forzando. Cuando ves esa diferencia, que el otro lo está pasando mal para seguir apretando y el tercero está muy cerca, yo no quería rebajar el ritmo durante toda la carrera. Esa constancia ha servido para ser un poco mejores que ellos”, continuó Lorenzo, que festejó la victoria en el podio con Anna Vives, creadora de la tipografía del casco que el piloto utilizó en Montmeló. Vives, que tiene síndrome de Down, es la autora de una letra que apuesta por la igualdad y que, bajo la iniciativa Sumando Capacidades, está llegando a muchos rincones de todo el mundo, también estará en el Mundial de natación de Barcelona. Lorenzo se subió en los hombros a Anna y le cedió el honor de levantar el trofeo como vencedor de la prueba. La 24ª en la historia de MotoGP en la que Lorenzo y Pedrosa acaban primero y segundo: ambos han ganado 12 de esas pruebas.


Fue el primer triple español en la categoría reina en un día que hubo ocho de nueve podios españoles, pues Pol Espargaró ganó en Moto2 –con Rabat, segundo, el suizo Luthi se coló tercero– y en Moto3 venció Salom, seguido de Rins y Viñales. Lorenzo, además ya es el cuarto piloto con más puntos en MotoGP (1.560) superando a un Hayden que se cayó (1.553). Cuarto pudo acabar Valentino Rossi, beneficiado por la caída de Crutchlow y lejos de los tres mejores. Márquez tuvo dos o tres tentativas ante su compañero Pedrosa, pero no las pudo aprovechar –“he hecho la carrera al 100%. Dani ha sido mejor. Lo primero que he hecho ha sido pedirle disculpas [estuvo a punto de llevárselo por delante]. Le he dicho 'para cuando veas el vídeo, perdón'”– y Pedrosa remató: “Cada carrera Marc sorprende mucho”. Los pilotos se quejaron de cómo sufrieron como el neumático delantero.     

sábado, 27 de abril de 2013

Gemma Mengual, palabra de pionera

La ex nadadora de sincronizada habla de su trayectoria deportiva y vital en 'El agua o la vida'

Gemma Mengual, durante una competición - EFE. 

– ¿Gemma, qué es para ti el agua?
– El agua es casi, casi, mi vida. Mi hábitat– respondió a Cronómetro de Récords.

Cuando le hice esta pregunta, Gemma Mengual (Barcelona, 1977) estaba preparando los Juegos Olímpicos de Pekín con el objetivo de colgarse por fin una medalla olímpica. Logró dos platas en el dúo con Andrea Fuentes y en equipo. Ahora, con más tiempo para reflexionar sobre el elemento que ha cambiado su vida y con un tono más poético, escribe en su libro El agua o la vida: “El agua y yo. Nadie más, nada más. Es mi momento, mi espacio, mi agua. Un placer egoísta y, como he dicho, solitario. Donde todo desaparece. Es el vacío, el silencio, lo que va bien. No oír ni ver nada. Solo silencio y color azul. Como el cuerpo, los problemas pesan mucho menos dentro del agua. Los problemas como mínimo se aparcan, se congelan. Y dentro del agua se ordenan las ideas”.    

En este tiempo le han pasado muchas cosas a la pionera –junto a Anna Tarrés y el Club Kalliopolis– de la natación sincronizada en este país. Cuajó un gran papel, como el resto de la selección, en los Mundiales de Roma de 2009 (seis platas y un oro), hizo un paréntesis para ser madre por primera vez, volvió a los entrenamientos y a la competición –la última fue en diciembre de 2011 en el World Trophy de Pekín– o anunció su retirada definitiva en febrero de 2012, con su hijo Nil reclamándole mientras hablaba. Hace unos días nació su segundo retoño, Joe.

En este tiempo Mengual se ha dado cuenta de que ya no era feliz preparándose para competir y lamenta que Anna Tarrés no la supiera motivar ni entender para continuar compitiendo tras ser madre. Quería acabar su carrera este verano en los Mundiales de Barcelona, el escenario donde hace diez años junto a Paola Tirados –su compañera en el dúo durante una década y a la que nunca se reconoció lo suficiente– y compañía logró las primeras tres medallas mundialistas para España. Tres días que cambiaron la vida de Mengual, que empezó a recibir muchas llamadas de medios y propuestas publicitarias, y para la sincronizada, que salió del túnel de los breves y del silencio.

La natación sincronizada ha crecido de la mano del arte de aquella niña a la que le gustaba disfrazarse y soñaba con ser cantante o artista. La que se enamoró de esta disciplina viendo una exhibición de su primera Judith en el Club Kallipolis de su prima Judith y le dijo a su madre “yo quiero hacer esto”. De aquella adolescente que suspiraba por Jon Bon Jovi. O de la niña que había aprendido a nadar en la playa de L'Estartit y a la que sus padres les costaba convencer de que había vida fuera del agua: “Me obligaban a salir cuando me veían toda arrugadita y con lo labios de color lila”.

A Mengual hay que agradecerle su apuesta por un hacer crecer un deporte virgen y transmitir su pasión –como el resto de sus compañeras– con coreografías llenas de encanto, pasión, alegría, dolor, miedo, tensión... La sincronizada es un cajón simbólico que lo engloba todo, una especie de obra de teatro reducida a pocos minutos y muy compleja: “Dentro del agua no te puedes permitir gritos ni gestos. Solo miradas. No puedes dar instrucciones ni recibir indicaciones de una compañera”.

El agua o la vida Mengual supone un relato de agradecimientos –como a su familia por darle unos valores y apoyarla o al monitor de bigote que le enseñó a nadar–, de matices –desmiente que quiera ser seleccionadora en el futuro– y confesiones. La autora reconoce que debería haber estudiado más –es licenciada en gemología–, que la natación sincronizada le ha permitido ser en el agua ordenada y metódica, algo que no es fuera de ella o que le entra pánico al hablar ante mucha gente.

A Mengual le importa más el cómo que la forma. Tiene un estilo sencillo y no se complica para escribir lo que quiere decir. No cuesta demasiado imaginársela leyendo el texto en voz alta, como narradora. En ocasiones el relato pierde credibilidad por el uso de exclamaciones con la que se pretende el efecto contrario, ganar en espontaneidad. No siempre lo consigue. Y es contundente, pero desde el respeto cuando se refiere a Anna Tarrés: “Le reconozco todos los méritos, aunque su método no me gusta. Nunca me ha gustado su manera de hacer, y ella lo sabe. De ella he aprendido muchísimas cosas. Muchas y muy positivas. Pero no comparto sus formas”.

Los morbosos no quedarán satisfechos, pues no se moja en algunos temas delicados, como la carta de nadadoras sobre supuestos tratos vejatorios de la ex seleccionadora ni se pronuncia sobre su destitución. Aunque sí que lamenta que no supiera ni entenderla ni motivarla para luchar por llegar a los Juegos de Londres –que vivió como comentarista de TVE, también hay un apartado a las críticas que recibió por Twitter por sus comentarios– y sobre todo a los Mundiales de Barcelona.

A veces el libro funciona como una especie de diario personal de pequeñas historias, de anhelos y recuerdos, de presente y futuro. Mengual es un mito del deporte español y una marca por sí misma. Tiene negocios en la restauración, aparece en anuncios... Y le gustaría probar algún día en el cine. Valora lo que ha conseguido, pero confiesa que un día le pidió a su madre que le ayudara a tirar las medallas. Acabaron en el contenedor. En cambio, conserva los bañadores de cada competición, algunos los diseñó ella. Bueno, le falta uno, que perdió y que reclama a quien lo pudiera encontrar y lea este libro sincero y sin pretensiones literarias.

Título: Gemma Mengual. El agua o la vida. Editorial: Ediciones B. Páginas: 125. Valoración: 3.7 de 5.  

jueves, 4 de abril de 2013

Recuerdos y anhelos de gloria europea

Abrines descompone al Maccabi (74-71) para suerte de un Barça que homenajea al grupo que ganó su primera Euroliga y que en su camino por la tercera se enfrentará al Panathinaikos en cuartos

Abrines, en una acción del partido - FCB. 

2003 fue el año de la presentación en sociedad de Michael Phelps en los Mundiales de Barcelona, donde la selección española de natación sincronizada liderada por Paola Tirados y Gemma Mengual logró sus primeras medallas mundialistas. Fue el año del primer título de Valentino Rossi –nada más aterrizar– en Yamaha, del primer mundial de Dani Pedrosa (125cc) y de la primera victoria de Jorge Lorenzo con sólo 15 años. Y también de la única Copa del Rey de un Mallorca liderado por Samuel Eto'o o del último título con el Madrid de

domingo, 3 de marzo de 2013

Ruth Beitia o cómo regresar para ser la mejor


La saltadora cántabra consigue en Gotemburgo su quinta medalla consecutiva en unos Europeos de pista cubierta, la primera de oro, tras arrepentirse de la retirada

Beitia festeja su oro en Gotemburgo - AFP. 

No hay momento más íntimo en una final de salto de altura que el ritual de las saltadoras. Cada una intenta concentrarse y sacudirse los nervios a su manera. Pidiendo los aplausos del público, como Green, o con un grito, como el de Jungmark, que resuena en todo el Scandinavium. Lo de Ruth Beitia (Santander, 1979) es más completo: se tuerce hacia la izquierda como imaginándose en vuelo, calienta brazos y piernas, se peina y habla consigo misma. Sí, está preparada, pero acaba llevándose por delante el listón de 1'99 metros, ya eliminadas otras dos favoritas, Hellebaut –oro en altura en los Juegos Olímpicos en Pekín y que ha vuelto dos veces a la competición tras ser madre, estancada esta vez en 1'92– y Trost, que atesora con dos metros la mejor marca del año en Trinec (República Checa) y se quedó en 1'96, como Veneva-Mateeva. Con el fallo de ésta, ya Beitia ya es mínimo bronce y compite contra dos atletas suecas, las niñas de los ojos de la grada, claro. Green tiene un nulo en 1'96 y Jungmark comete su primer error en 1'99, la altura que supera a la segunda Beitia y que pretende saltar en su último intento Jungmark, que se aplaude y pide apoyo. Falla. Beita, que es tan espontánea siempre, se quita la camiseta de la cara y se levanta con tranquilidad. No ha querido ver el salto. Se abraza con Jungmark –plata, el bronce fue para su compatriota Green– como si se la encontrase por la calle y sólo explota de alegría cuando lo prueba tres veces en 2'02. Entonces, cuando lo ha dado todo, Beitia empieza a saltar de un sitio a otro y a saludar a rivales, a la grada, a su entrenador Ramón Torralbo. “Ha valido la pena”, seguro que piensa Beitia, que anunció que se retiraba tras los Juegos Olímpicos de Londres, donde fue cuarta, y en diciembre anunció que volvía a la competición, que el 2013 sí que iba a ser su último año. Porque se sentía en plena forma, en deuda consigo misma. Y logró su quinta medalla consecutiva en unos Europeos en pista cubierta (tras las platas en Madrid 2005, Turín 2009 y París 2011, y el bronce de Birmingham), su primer oro en estas condiciones.

Beitia se quitó en Gotemburgo su espina de no haber sido todavía campeona de Europa indoor. En pista cubierta también tiene un par de medallas mundialistas más (plata Doha 2010 y bronce en Moscú 2006). El año pasado ya pudo estrenarse al aire libre, su gran asignatura pendiente, el curso pasado con otro oro en Helsinki. La cántabra parece no tener fin. Es eterna y la capitana de la delegación española en Gotemburgo, que ha logrado tres platas (Juan Carlos Higuero en los 3.000, Isabel Macías en el 1.500 y Kevin López en 800).        

sábado, 2 de marzo de 2013

Remontada de plata para Higuero

El León de la Blume remonta tres plazas en la recta final de los 3.000 metros para dar a España en Gotemburgo su medalla 100 en unos Europeos de pista cubierta

Higuero celebra la plata en la línea de meta - Reuters. 

Antes de viajar a Gotemburgo, Juan Carlos Higuero (Aranda de Duero, 1978) dijo ante los medios que lo hacía con la emoción de un júnior, como si a los 34 años volviese a empezar en el atletismo: Me siento como el Higuero del año 2000, con la misma ilusión. Quiero dar mi máximo, en caso contrario me enfadaré. Y El León de la Blume cumplió con su promesa con una remontada difícil de narrar hasta viendo las imágenes a cámara lenta. Higuero pasó quinto la campana, que marca la vuelta final. Antes había sido uno de los cinco que habían aguantado el primer cambio de ritmo de Ibrahimov, el favorito que acabó ganando con autoridad. La que demostró Higuero en la última vuelta para superar primero a Carvalho y en la recta final pasar como un rayo ante Kowal y Ó Lionáird para morder una plata muy peleada. Su cuarto metal en unos Europeos de pista cubierta, tras otras dos platas (Viena 2002 y Madrid 2005) y el oro de Birmingham de hace casi seis años en el milqui. “Soy un corredor puro y duro de 1.500, aunque siempre tienes la alternativa de subir de distancia”, decía en una entrevista para Diario de Burgos después de no poder lograr la mínima para poder correr en Londres en 1.500 y 5.000, torturado por las molestias físicas –en un gemelo y una fascitis plantar–. Esta vez triunfó en Gotemburgo en el 3.000 -Alaiz fue séptimo- logrando su primera medalla internacional en una distancia en la que se siente a gusto.

Tanto que Higuero parecía muy tranquilo antes del disparo inicial y de que la retransmisión se entretuviese en enfocar en primer plano a Ibrahimov, Ó Linonáird, Calvalho y, de rebote –por estar al lado de los otros– los saludos a la grada del local Bouafif. El español demostró que merecía también que le tuviesen en cuenta con una actuación inteligente. Ni se puso nervioso cuando Ó Lionáird le pasó como un ciclón a 400 metros del final. Ni se desgastó cuando Carvalho trató de eliminar rivales a los 600. A 500 Ibrahimov se escapó sin remedio hacia la victoria y en los últimos metros Higuero remontó hasta alcanzar una plata histórica. Centenaria para la delegación española en unos Europeos bajo techo. 

Isabel Macías protagoniza su mejor crónica

La aragonesa, estudiante de periodismo, se cuelga la plata remontando en los últimos metros en una final que gana con sufiencia Aregawi y a la que Natalia Rodríguez renuncia  por lesión


Isabel Macías tras lograr la plata en Gotemburgo - AFP. 

Los focos apuntaban hacia Natalia Rodríguez, que se hizo una microrotura en el soleo de la pierna derecha en la serie y en el calentamiento en la final vio que no podía correr –“imposible. Me duele muchísimo y voy coja. Se acabó mi campeonato”–; o a Soboleva, plusmarquista europea castigada en el pasado con casi tres años como otros seis compañeras suyas por falsificar su ADN en unas pruebas de dopaje; y se daba por entregado el oro Aregawi, nacida en Etiopía y sueca de pasaporte desde hace nada. Pero hay otras que también tenían mucha hambre, como Isabel Macías (Zaragoza, 1984), estudiante de Grado de Periodismo la Universidad Complutense de Zaragoza y dispuesta a narrar su mejor crónica en Gotemburgo, donde había sido 15º en 2006 en los Europeos al aire libre. Casi siete años después, ya profesora de educación física e infantil, tras sus primeros Juegos Olímpicos en Pekín, Macías corrió de maravilla en la capital sueca. Como el resto no puso impedimentos para que Aregawi compitiese contra sí misma (4:04.47, un relámpago) y se marchase en solitario desde los primeros metros. Quedaban dos medallas por repartirse la plata y el bronce. La atleta del València Terra i Mar se llevó un par de sustos en la vuelta inicial e iba sexta, como en la penúltima. Dejó lo mejor de sí y después de ir superando rivales le arrebató la plata (4:14.19) a la polaca Broniatowska (4:14.30) a falta de unos 40 metros. Ya tenía una medalla –la primera de la delegación española– y la cosa todavía fue mejor.

Camino de los 29 años y destacada júnior, Macías sabe leer bien las carreras y se define como una persona metódica y constante. Le ha faltado suerte, como cuando en 2007 se lesionó bajando el AVE y se hizo un esguince de rodilla. Un contratiempo menor –teniendo en cuenta las lesiones que puede tener un deportista– que le hizo perder la confianza en sí misma. Uno de los grandes responsables de recuperarla para la causa es Jesús Romero, su entrenador desde que se fue al instituto. En su web explica que el oro de Fermín Cacho en Barcelona le cambió la vida, que al volver a ver aquella carrera sentía algo que no podía definir. Era la época en que su profesor de gimnasia, José Luis Morte, “vio algo en mí... Todavía me preguntó qué... Y hace poco me respondió que era tremendamente madura para mi edad y vio aptitudes en mí”.

Macías le contaba a Amaya Iríbar en El País días antes de los últimos Europeos de pista cubierta –París 2011, fue quinta– que en su primera carrera había corrido con zapatillas de fútbol sala su primera carrera y que después probó en saltos, en lanzamientos... Hasta que escogió el mediofondo. Un mundo que le ha dado grandes decepciones, como la de perderse los Europeos de Barcelona de 2010 por seis centésimas, y grandes momentos, como su plata de Gotemburgo con un sprint final lleno de coraje y de rabia. Una plata que logró por 11 centésimas. Esta vez el crono estaba de su parte. Bien se lo ha ganado la aragonesa, a la que no que se mordía los labios antes de que dijesen su nombre para subir al podio. Cuando el speaker la nombre subió al cajón, dio unos saltitos, levantó los brazos y sacó la lengua, mientras decía que no con la cabeza. Gestos tan frescos como su carrera. Su mejor crónica.

lunes, 4 de febrero de 2013

Andrea Fuentes, una sirena con los pies en la tierra

Andrea Fuentes abraza a Ona Carbonell en los Juegos de Londres - Reuters. 

No hay antídoto contra el odio, la envidia, el fardar y la polémica, esos aromas corrosivos que se esconden hasta debajo de las baldosas y mueven el mundo. Bajezas que restan y que han acabado con una carrera deportiva dorada como la de Andrea Fuentes (Tarragona, 1983), que deja la natación sincronizada (y 36 medallas, cuatro de ellas olímpicas) no porque se lo pida el cuerpo ni porque sienta dolor físico, sino por desmotivarse viendo cuanto acontecía a su alrededor. No estaba dispuesta a combatir en una guerra sin fin entre quienes defendían a su mentora, la ex seleccionadora Anna Tarrés, a la que se cesó y se señaló por sus métodos, y los partidarios del presidente de la Federación y de su apuesta por contar con un nuevo equipo técnico.

En su emotiva rueda de prensa Fuentes, que tiene un discurso sólido escrito desde el corazón y revisado por la cabeza, dijo haber sufrido una “nube de negatividad”. Ése no era el ambiente adecuado para afrontar una cita tan ilusionante como los Mundiales de Barcelona de verano para alguien que ve el deporte como un oficio vital y no una profesión burocrática. “Si no disfruto del camino, no quiero estar. Estos meses no me compensan por una semana”, añadió horas después, ya más relajada, en Teledeporte, donde contó que quiere viajar y ver “cómo es el mundo terrestre” y que tiene proyectos relacionados con la naturaleza y los animales, además de profundizar en su adiós sin ensuciar a terceros. De hacerlo, Fuentes hubiese contradicho su mensaje: “Hay que eliminar esa guerra e ir en el mismo sentido”.

domingo, 27 de enero de 2013

Un oro exprés

España alcanza su segundo mundial tras reducir a nada a Dinamarca (35-19)

Alberto Entrerríos levanta el trofeo de campeón del mundo, el segundo de la selección - EFE. 

Con la agilidad de un gato y los reflejos de un camarero que salva la bandeja, Sterbik volvió a sacarle otro balón casi imposible a Noddesbo, frustrado en la pista y ante los medios: “No sé qué nos ha pasado, pero nunca había visto a un equipo jugar así”. Seguramente el pivote del Barça no se podía sacar de la cabeza las otras once paradas de Sterbik en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Tampoco ésa, tan inmensa, que provocó el gesto que resumió una final que no existió: Valero Rivera se pasó la mano por la cabeza mientras sonreía sin parar. Se decía a sí mismo que la realidad era mucho mejor que cualquier sueño, por más optimista que fuese, “imposible que una película acabe mejor”. Porque España maniató de principio a fin a Dinamarca, que llegaba como conjunto más goleador y quedó paralizado, admirado e impotente ante el ciclón español, dominador absoluto al descanso (18-10) y que llegó a ganar 29-12, justo cuando Valero gesticuló de ese modo. El resultado (35-19) es la mayor diferencia en una gran final de balonmano y supuso la mejor de las despedidas para uno de los iconos de este deporte, para el capitán Alberto Entrerríos, que tras su partido 238 se despidió de la selección contribuyendo al segundo oro mundialista de su historia. Él, como Albert Rocas, también estaba en Túnez 2005 con el sello de Juan Carlos Pastor. 

La final resultó una fiesta con público para España, que dominó siempre a pesar de sacar un equipo inicial sin Víctor Tomàs, Sarmiento o el propio Alberto Entrerríos. Valero preveía un partido de largo recorrido y apostó por secundarios principales como Cañellas que dijeron que ahí estaban ellos, como Valero Rivera júnior, el hijo del entrenador que ha demostrado con goles que su plaza no ha sido un regalo por parentesco. Siempre inconmensurable en defensa, España redujo a nada a Dinamarca, quien le había apartado de la final del Mundial de Suecia en 2011 y del Europeo de Serbia el año pasado. El técnico danés, Ulrik Wilbek, siempre tan expresivo y provocador, estaba congelado. Más se quejaba Landin, uno de los mejores porteros del mundo, que sólo pudo impedir seis de los 23 tiros que recibió ante un rival que empezó como un cohete con Antonio García, otro emigrante en Francia, en el PSG, como Sierra, a quien Valero concedió los últimos minutos. Una decisión con la que también premiaba el partidazo de Sterbik, recibido como un héroe por el banquillo. 

El discurso de España se escribió del puño y letra de cada uno de los jugadores, con buena caligrafía y sin medias tintas. Una respuesta adecuada a una oportunidad histórica de ganar en casa, en el escenario, por ejemplo, de la primera Copa Davis y donde se organizan continuamente conciertos de cantantes y grupos internacionales. La melodía de la selección fue puro rock, el camino que quiso tomar en su momento Alberto Entrerríos, a quien su mentor, Alberto Suárez, le aconsejó un día con buen criterio: “Ya que lo mejor que se te da es jugar al balonmano, tienes que luchar por ser el mejor”. Y el chaval lo hizo para suerte del balonmano español. Como Mateo Garralda en Túnez hace casi ocho años ante Croacia, Entrerríos levantó el trofeo como campeón mundial. Entonces la copa tenía forma de láminas de papel. Ésta representaba a un jugar de balonmano armando el tiro. Una imagen personalizada para aplaudir la obra de este grupo que aplaudía al podio antes de subirse y que hizo que un rival mayúsculo pareciese poca cosa.   

sábado, 26 de enero de 2013

Ivaylo Dimitrov: “Si un jugador ve que hay más salida en el arbitraje, ¿para qué va a jugar?”

Entrevista de Cronómetro de Récords al técnico del CN Montjuïc, de División de Honor de waterpolo

Ivaylo Dimitrov entrenando a un grupo de chavales del club. 

Fuera caen cuatro gotas finas que le dan un toque más melancólico a un paisaje encantador repleto de naturaleza y más de siete hectáreas dedicadas a la práctica de muchos deportes: tenis, pádel, gol, frontón o natación. Dentro, en una oficina del CN Montjuïc, Ivaylo Dimitrov, técnico del primer equipo de waterpolo masculino de División de Honor, envía el acta del partido [derrota ante el Waterpolo Navarra por 4-10] a la federación mientras atiende a Cronómetro de Récords. 

Toni Delgado / Montjuïc   

– “Para un partido que nos va más o menos bien…” has dicho al final del primer tiempo.
A veces no tienes que ser tan duro. No estaba mal el partido, de verdad. Me ha gustado. Tácticamente jugamos bien. ¿Qué es lo que nos falta más? Meter el gol. Fallamos mucho, pero  por lo menos en defensa estuvimos bien e hicimos contraataques. Si los hubiésemos metido, el resultado por lo menos sería decente contra un equipo como Navarra, que tiene los jugadores que tiene y contra el que podíamos haber quedado 8-10, por ejemplo. Para que no nos metan tantos goles tenemos que evitar que nos hagan tantos contraataques. Hablo de experiencia. Ellos son más listos. Me refiero a fallar un pase cuando lo mejor es tomar otra solución o no quedarse mirando en vez de volver atrás. Falta experiencia.

– Lo que no os ha faltado son las ganas, la combatividad.
No, hoy [por el sábado 19 de enero] ha estado bien. Durante toda la semana. Hemos entrenado el lunes y el martes contra el Barça, y nos pasaba lo mismo: en defensa estábamos bien y en ataque nos faltaba el gol.

– ¿Qué se le dice para sacar lo mejor a los jugadores de un equipo al que, como dices, le falta experiencia y aún no ha puntuado?
Tienes que ir buscando el momento. Yo me pongo siempre duro. Si tuviéramos dos o tres mayores de alto nivel para que les viesen entrenar y cómo lo hacen sería otra cosa. Estos vienen de jugar en Tercera regional y han pasado a División de Honor y no tienen ni el nivel ni la costumbre de entrenar así. No les puedo decir “¡muy bien, chavales!”. Si lo hacen bien, se lo diré. Si me haces un contraataque y fallas el gol, has hecho un contraataque que tenías que hacer. Está bien. Luego lo meterás. Mi mentalidad es ser duro. No son chavales hechos.

– ¿Cómo los curtes? ¿Cómo les das ese toque de atención?
Les pico. Ahí dentro tienes que estar luchando, no debes esperar que se acabe el partido y a ver si alguien mete el gol o a ver si falla. Tú tienes que buscártelo, como en la propia vida.

– Supongo que eso, más que enseñarlo, tiene que verlo el propio jugador.
Sí, poco a poco hay gente que se da cuenta y lo hacen bien.

– Dos jugadores comentaban entre ellos “por lo menos no hemos hecho el ridículo”.
Estoy de acuerdo. Es el mejor resultado que hemos hecho, 4-10. Bueno, no contamos al Helios, porque es un equipo del nivel de los que tenemos que ir a ganar. Se ha visto que sabemos jugar, tácticamente se ha estado bien. Esta semana estoy muy contento, aunque nos falte el gol.

– Que falta quizás por inexperiencia, pero también por la confianza.
Si has hecho un contraataque perfecto y lo fallas no te puedo echar la bronca. Has hecho tu trabajo. Pero llega un momento que después de tres o cuatro fallos…

– ¿Cuándo decides ser entrenador de waterpolo y qué es lo que te atraía de intentar enseñar tus conocimientos a un equipo?
Bueno… Ahora mismo no te puedo decir nada. Llevo toda la vida haciendo esto y es una pena la situación económica en la que estamos y la del deporte en general. Y esa pregunta… ¿Cómo te lo explico? Es que lo sientes dentro. No he ganado mi dinero, pero estoy contento y alegre, aunque triste por la situación en la que estamos.

– ¿Qué soluciones podría haber?
¿La solución? No es tan fácil. Tiene que venir de la base, hacer cambios desde la misma federación. Es muy difícil. Es un tema sobre el que si nos pusiéramos a hablar nos llevaría mucho tiempo. El cómo desarrollar un deporte, no sólo el waterpolo. Un jugador ahora mismo se pregunta directamente por qué juega a waterpolo. ¿Es un hobby? Un chaval de 17 años ya puede estar arbitrando. Se puede preguntar para qué va a ir a entrenar cada día y cansarse tanto si puede arbitrar. Hoy en día, tal y como está hecho el mundo, es todo muy comercial. Si un jugador ve que hay más salida en el arbitraje, ¿para qué va a jugar?

– Seguramente por culpa de los que han hecho trampas o han hecho malas gestiones, empezando hacerlas según su conveniencia.
Es difícil hoy en día. Si voy a sacar al final de mes 400 euros arbitrando ocho partidos… La misma federación se debe dar cuenta. Jugadores como en Hungría, Croacia, Serbia que están entrenando no tenemos. Antiguamente se hacían nueve o diez entrenos cada semana y últimamente haces como máximo cinco, si te vienen cada día. Porque los chavales no te vienen, y es normal.

– Es eso, o están muy enamorados por el deporte o no tienen otro incentivo.
Hay que preguntarse: ¿quién juega entonces? ¿El árbitro? ¿La Federación?

– No se cobra entrada en los partidos del CN Montjuïc.
No se paga entrada. En Estados Unidos se busca un show o que esté relacionado con la universidad. Aquí no tienes show en las piscinas. La gente habla de fútbol, que no es un deporte para mí. Es un negocio. Este invierno he estado viendo biatlón. Compara las horas que tienen que entrenarse con las que dedica un futbolista.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Rutenka saca brillo a una Supercopa azulgrana

El lateral izquierdo lidera con 12 goles a un Barça superior al Atlético de Madrid (31-34)

Rutenka celebra un gol, en una imagen de archivo - FCB.

Ya fuese por respeto a la que hace unos días era su afición o porque todavía no se ha hecho un hueco en el equipo, el caso es que Sterbik apenas se movía en el efusivo festejo de sus nuevos compañeros. Mientras el portero serbio nacionalizado español parecía una estatua, Roca bromeaba con Juanín García tirándole al suelo. Xavi Pascual, recién renovado hasta 2015, no necesitó de Sterbik, pues le sobró con Saric y el látigo de Rutenka, estelar con 12 goles, la mitad desde los 7 metros. El lateral izquierdo bielorruso fue nombrado MVP de una Supercopa de España que se llevó el Barça, vencedor por 31-34 ante el Atlético de Madrid en el Palacio Vistalegre. 

“Siarhei [por Rutenka] tiene cosas muy buenas, aunque a veces sólo se destaquen las malas”, resumió Pascual, satisfecho por el rendimiento de una de las estrellas de una plantilla estelar. Rutenka marcó en sus cuatro primeras tentativas ante un Atlético de Madrid descompuesto tras un parcial de 0-7 (7-14). Gurbindo –“joder, quién me iba a decir a mí que iba a ganar algo en el balonmano. Nunca había ganado nada...”– parecía que llevaba varios años en el Barça y no unas semanas y Sarmiento y Noddesbo eran puñales para un rival que llegaba tras haber vencido en el Mundiales de clubes de Doha.   

Muy remozado, al Altético le falta empaque, por más que se repusiera con las primeras aportaciones de Balic, su fichaje de lujo, el carácter de Aginagalde y las transiciones del eléctrico Cañellas (13-15). El Barça puso el acelerador de nuevo, se fue al descanso con un 13-17 a favor tras un tanto de Rocas en el último suspiro. Después continuó siendo superior, se defendió en las inferioridades y no se destempló porque su rival se acercase 19-20. Rutenka y Víctor Tomás, que estrenaba capitanía tras el adiós de Nagy, no dejaron lugar a remontadas y los azulgrana levantaron la Supercopa de España, que tiene una forma de caja con una tableta de oro dentro. Tan golosa como el chocolate de Willy Wonka. Y un trofeo maldito en los últimos cinco años, ya que quien lo ganó quedó segundo en la Liga Asobal. Tomás recordó esa trayectoria, mientras Dujshebaev, muy caliente, se mordía a la lengua diciendo cosas a medias como “parece que soy el enemigo número uno del baloncesto español” o “creo que todos vemos lo que está sucediendo”. ¿Un mensaje para los colegiados?  
    

ATLÉTICO DE MADRID 31: Hombrados; Masachs (1), Jurkiewicz (2), Gojun (2), Kallman (5), Aginagalde (5), Ferrer (3) -siete inicial-, Dahl (ps), Edu Fernández, Romero, Davis (1), Barachet (1), Cañellas (5), Balic (2) y Lazarov (4, 1p). BARÇA 34: Saric; Víctor Tomás (3), Gurbindo (3), Raúl Entrerríos(4), Rutenka (12, 6p), Stranovsky (2) -siete inicial-, Sterbik (ps), Noddesbo (6), Sorhaindo (1), Sarmiento (2), Ariño, Montoro, Jernemyr, Aguirrezabalaga, Rocas (1) y Viran Morros. Marcador cada cinco minutos: 3-3, 5-6, 7-10, 7-13, 11-15 y 13-17 (descanso) 17-20, 19-21, 22-24, 24-28, 28-32 y 31-34.