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sábado, 17 de agosto de 2013

Ruth Beitia o la fórmula de la eterna juventud


La saltadora de Santander comparte el bronce en el Mundial con Chicherova y sigue cosechando éxitos tras volver a competir después de unos meses retirada 
Beitia celebra un salto - Foto: RTVE. 

Sabe que antes y durante cada competición y en cualquier entrevista que conceda el periodista le tendrá preparada la misma pregunta: “¿Te vas a retirar?”. Y Ruth Beitia (Santander, 1979), risueña, liberada como no lo ha estado nunca en las pruebas y sobre todo al aire libre,  responderá algo parecido a lo que dijo en la zona mixta del estadio de Luzhniki: “Ahora no vuelvo a decir que me retiro hasta que me retire en serio. Quién sabe si llegarán más medallas”. En su día puso punto y final a su carrera tras los Juegos Olímpicos de Londres, donde fue cuarta. Aportó la batida, se olvidó de sus gestos y frases

domingo, 12 de agosto de 2012

Ruth Beitia se queda sin medalla tras el mejor día de Barrett y Shkolina

La saltadora cántabra, cuarta pese a superar los dos metros y ver cómo sus rivales lograban marca personal en un concurso que dominó la favorita, Chicherova   


Ruth Beitia se lamenta de un fallo durante la final - Reuters. 

Saltó la barrera de los dos metros a la primera, era la primera vez que lo conseguía en “una gran competición” y pretendía superar los 2.03 a la tercera. Se quedó a medio camino y apartó el listón con la mano. Ahí acababa el concurso y la experiencia en los Juegos Olímpicos para Ruth Beitia (Santander, 1979), cuarta y sin medalla ante el ímpetu de Barrett, plata, y de Shkolina, que superaron los 2.03 metros, marca personal para ambas. Con un fallo con los 1.97, Beitia hubiese sido bronce igualmente aunque la rusa Shkolina hubiese fallado, pues llevaba una final limpia hasta entonces. La rival virtual era Barrett, que se volvió loca tras superar el listón en 2.03 en su segundo intento –lo que le valió la plata, Shkolina fue bronce en un concurso que ganó la favorita, Chicherova, con 2.05–, ahí donde se quedó Beitia, la capitana del conjunto español de atletismo: “Mi felicidad es un poco agridulce. Me llevo la medalla de chocolate, que me voy a comer seguro”. 

Intentó ponerse un punto alegre a un momento duro para ella, que llegaba confiada, después de haberse clasificado para la final sin fallo alguno y sobre todo tras saldar su deuda personal colgándose su primer oro en los Campeonatos de Europa de Helsinki de junio. Entonces le valió con saltar 1.97 a la tercera. Cinco centímetros más hubiese tenía que saltar en Londres, donde acabó agradeciéndole el apoyo a su entorno y a su entrenador Ramón Torralbo, que la dirige desde hace 22 años y de quien dijo de que es “mi 50%” en la pista. 

Hasta el error en 1.97, que superó a la segunda, Beitia tuvo una final impecable: 1.89 y 1.93 a la primera, como los 2 metros, mientras rivales como el resto de rivales se iban descartando solas: Tregaro, Gordeeva y Melfort se quedaban en 1.97, que Lowe superó a la segunda y Radlivil a la tercera. Ambas se quedaron en los dos metros, como la tenaz Hellebaut, con lo que quedaban cuatro saltadoras para repartirse las medallas. Chicherova aprovechó la ausencia de Blanka Vlasic ni Antonietta Di, lesionadas –14 meses llevaba entre algodones Ariane Friedrich, eliminada en la calificación– para cumplir las expectativas y estar perfecta hasta los 2.05, que saltó a la segunda. Una barrera insalvable para Barrett y Shkolina, que tuvieran que tener el mejor día de su carrera para batir a Ruth Beitia, a punto de decir adiós a la competición y que vivió su última gran final antes del adiós: “He visto la medalla ahí porque en ningún momento pensé que la americana [de sólo 21 años] podía saltar 2.03”. Pero lo hizo.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Chicherova arrebata el título mundial de altura a una Vlasic ejemplar

Vlasic, superando el listón - EFE.
Estuvo a punto de renunciar a los Mundiales de Daegu y, por tanto, a defender su reinado de Osaka 2007 y Berlín 2009, pero Blanka Vlasic (Split, Croacia, 1983) no podía permitirse ese lujo, ni tan siquiera por llorar a lágrima viva en los entrenamientos. Está siendo un 2011 muy difícil para la croata, que no ha saltado más de los 2.03 metros, cuando su récord son los 2.08 logrados en 2009 en Zagreb. Así que armándose de valor y dignificando su profesión se presentó para ganar y acabó siendo plata, por detrás de Anna Chicherova. Ambas no pudieron superar la marca los 2.05, pero la rusa se llevó el oro por haber superado las marcas anteriores (1.89, 1.93, 1.97, 2.00 y 2.03) a la primera, mientras que Vlasic empleó dos saltos en los 2 metros y en los 2.03. La italiana Antonietta Di Martino, que no saltó los 2 metros, fue bronce y dio a su país el primer metal del campeonato. Exacto botín que el de España.

Vlasic se aplaudió a sí misma cuando falló en su tercer intento de los 2.05. Una marca que sí saltó en su primer oro en un Mundial, en Osaka, entonces como en Berlín (2.04) intentó batir el récord de todos los tiempos de Stefka Kostadinova (1987) sin éxito. Ruth Beitia, eliminada muy rápido, ya no estaba en una final que fue descontando rivales pronto. En 1.97, por ejemplo, se quedaron Barrett y Amata y los 2 metros redujeron a tres las aspirantes, pues ni Shkolina ni Slesarenko pudieron llegar a dicha altura. Di Martino se quedó en la siguiente y Chicherova y Vlasic, en 2.05. 

La croata no pudo tener un discurso más ejemplar: "Por supuesto que estoy contenta. He llorado mucho entrenándome por el dolor. Lo he pasado muy mal. Felicito a mi rival, que ha sido mejor". Y después, con la bandera de su país a cuestas, empezó a llorar, un gesto de emoción por haber sido capaz de competir sin estar a su máximo nivel y en condiciones físicas complicadas. Y diciendo casi al final su participación en Daegu. El mes pasado había explicado su problema en su web: "Me hice un escáner porque sentía un dolor constante que me impedía rendir al máximo en los entrenamientos y el médico me ha confirmado que sufro una rotura parcial del músculo semimembranoso".


Quien no tuvo rival fue Sally Pearson en los 100 metros vallas (12.28s): ganó con la cuarta mejor marca de siempre, a siete centésimas del récord de Donkova en 1988, y con la misma suficiencia con la que había corrido en las rondas anteriores. La australiana ya iba primera en el primero de los diez obstáculos y nadie la pudo alcanzar. Por detrás suyo llegaron por este orden y superando sus  marcas personales las estadounidenses Danielle Carruthers y Dawn Harper, ambas cuadraron 12.47. La photo finish decidió. Un recurso que no necesitó Pearson. "Tenían ansias, hambre por ganar, por demostrar que podía conseguirlo. ¿Que cómo lo he hecho? ¿Y me lo preguntas tú?", le soltó al ex atleta Maurice Green.