Mostrando entradas con la etiqueta Juegos Olímpicos de Londres 2012. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juegos Olímpicos de Londres 2012. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de agosto de 2012

Al ritmo del deporte femenino

Los Juegos de Londres se despiden con un gran concierto de pop británico y pequeños homenajes a los voluntarios y a la prensa escrita 


Emeli Sandé, en un momento de la ceremonia - AP. 

Por más que haya deportistas que no conceden entrevistas o que consideren al periodista como una figura incómoda y pesada a más no poder, sin periodistas y ni medios de comunicación el deporte perdería uno de sus encantos, el ser compartido por personas muy diferentes o muy parecidas, qué más da. Pero tampoco es cierto que la difusión determine el interés ni el prestigio de las disciplinas. Desconocido y arrinconado para gran parte de los medios, el deporte femenino ha conquistado el medallero español –el 65% llevan su firma– y a muchos espectadores que no habían reparado en el grupo de Jorge Dueñas, tan inagotable como para colgarse el bronce en balonmano tras dos prórrogas ante Corea del Sur o que no tenían noticias del equipo de waterpolo dirigido por Miki Oca, que agarró la plata pese a ser debutante. Ambos grupos fueron protagonistas en la selección escogida para la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres de momentos conmovedores de estas dos semanas de deportes con la poderosa voz de Emeli Sandé cantando Read all about it. De instantes unidos por las lágrimas, las de Félix Sánchez, oro en los 400 vallas que dedicó su oro a su abuela fallecida; las de la esgrimista Shin Lam, tan deshecha por su derrota en semifinales que se pasó una hora llorando; o las de deportistas británicos como Sir Chris Hoy, tras su séptima medalla en ciclismo en pista, las de la nadadora Rebecca Adlington tras ser sólo bronce ante su público, o las de Jessica Ennis, oro en heptatlón. Fue entonces cuando de todos los accesos del Estadio Olímpico empezaron a aparecer los abanderados de cada país –Saúl Craviotto, plata en K-1 200 metros en estos Juegos lo fue por la delegación española– y los deportistas que todavía estaban en Londres. 

Ya había pasado el homenaje a la prensa escrita. Un gesto generoso en un momento crítico para las publicaciones en papel. Los vehículos, las personas y las reproducciones de monumentos de Londres estaban forrados de recortes de diarios, también visibles en el suelo durante toda la noche. Todo al ritmo del grupo de percusión de los Stomp, en lo que pretendía  reproducir la actividad cotidiana de un día normal en la ciudad y que pasó a ser un macroconcierto con los deportistas mezclados en un escenario que reproducía la Union Jack y por el que pasaron varios grupos británicos, algunos actuaron en movimiento, ubicados en medios de transporte como los One direction, el enésimo producto para adolescentes, o Jessie J, artista para todo en una ceremonia en la que coincidió con Annie Lennox o las Spice Girls, que se volvieron a reunir para la ocasión y que aparecieron en taxi. Una sorpresa a veces con la que obsequiaron a sus seguidores de la canción que las catapultó a la fama, Wannabe y otro tema de sus temas clásicas, Spice up your life. Hubo monjas patinando con el humor de los Monty Phyton, la banda sonora de los Juegos, Survival, cantada por The Muse o un fragmento de un concierto de The Queen con Freddie Mercury y un recuerdo para John Lennon. O la eterna Wonderwall de Oasis, que tocó Beady Eye, la criatura que forman algunos de los antiguos miembros del grupo.   

Si Usain Bolt fue capaz de que el Estadio Olímpico hiciese la ola una hora después de colgarse el oro con Jamaica en el relevo de 4x100, entre Jessie J, que trataba de honrar la versión de un himno como We will rock you y su autor, Brian May, guitarrista de The Queen, lograron que el Estadio Olímpico fue uno, que los presentes cantasen al unísono dicha canción. La felicidad compartida, como el merecido homenaje que se hizo a los 70.000 voluntarios de los Juegos o la ceremonia de entrega de medallas a los tres mejores en la prueba con la que comenzaron los Juegos, el maratón. Londres se despidió con una performance del próxima anfitrión, Río de Janeiro, en una propuesta que comenzó con un barrendero de verdad de la ciudad Renato Sorriso, famoso por su implicación en el carnaval, y acabó con la aparición del mito del fútbol brasileño, Pelé, acompañado del logo de los próximos Juegos. La actuación de The Who y los fuegos artificiales despidieron Londres 2012, los primeros Juegos en el que pudieron competir mujeres en todos los países. Otra razón de peso para dejar de aparcar el deporte femenino en este país y en cualquier otro, sino en promocionarlo igual que al otro.  

domingo, 12 de agosto de 2012

Una plata olímpica para no olvidar

España cuadra una actuación ejemplar para exigir al máximo a Estados Unidos (107-100)

El abrazo entre Pau Gasol y Kobe Bryant -EFE. 

Es posible que el speaker del North Greenwich Arena tuviese previsto desde el primer día el título de la canción después de la final de baloncesto de los Juegos. Sí, tenía que ser la que daba el título al séptimo disco de Bruce Springteen: tenía claro que iba a poner Born in the USA, Nacido en Estados Unidos en honor de los campeones previstos por casi todos, los estadounidense. Seguro que hasta el último instante el encargado de poner voz a lo acontecido en la pista se planteó cambiar el título y escoger otro representativo del rival, de una España grandiosa que le retó hasta el último aliento, ése en el que ambos entrenadores premiaron a los suplentes en un gesto indescriptible. Como la final, que acabó arrebatándole el oro a la generación dorada española (107-100). Kobe Bryant se fundió en un abrazo con compañero en los Lakers, Pau Gasol, a quien, uno por uno, abrazaron sus rivales como gesto de reconocimiento a su trayectoria y a su gran partido (24 puntos, ocho rebotes y siete asistencias) como puntal de un equipo desatado, descarado y corajudo que finalizó un torneo en el que se creció en los cruces para soñar con el oro hasta en una final de ensueño. España logró la tercera plata de su historia y Rusia, vencedora ante Argentina (77-81), en su primer metal desde la desintegración de la antigua URSS. 

Los peros que se le pudieron acharar durante el torneo a España, esos fallos de concentración y parciales inauditos para su clase en el último cuarto. Despistes que el grupo de Sergio Scariolo no se permitió ante Estados Unidos, consciente de que para ganar tenía que cuadrar una actuación formidable, casi perfecta y estuvo a punto de hacerla y de llevarse el oro olímpico ante un equipo que tiene... 14. Y ante la generación más cercana al Dream Team de Barcelona. España retorció y exigió al máximo a Durant, máximo anotador de los tres últimos cursos en la NBA, que tuvo que llegar a los 30 puntos y al último MVP, LeBron James, con un triple que marcó las diferencias (102-93 a 1m 59s), por más que España persistiera hasta el final con Marc Gasol, Ibaka... Con todos.  

Pau Gasol, asistente 

La selección tuteó al favorito desde el principio, cuando su capitán, mermado desde hace tiempo por sus problemas físicos, aportó 14 puntos en un primer cuarto eléctrica en el que Pau Gasol no sólo aportaba tantos, sino que también sabía repartir asistencias: ¡cinco! La entrada de Sergio Rodríguez animó más a una España que estaba siendo golpeada por Bryant, Anhony y Durant, pero que se repuso bajo la dirección del base del Madrid, por fin regular e imparable en los últimos meses. Un triple de Llull, de nuevo ejemplar en su defensa ante Chris Paul o Bryant, volvió a poner por delante al grupo de Scariolo (41-42). 

Era una oda al baloncesto, al deporte y a los Juegos y el pequeño no dejaba de crecerse pese a las adversidades, como que el propio Sergio Rodríguez cometiera la tercera, Marc Gasol la cuarta y Reyes, recambio de Pau, la tercera. Poco importó un parcial de 7-0 de Estados Unidos: ahí surgió el capitán Navarro, Rudy en Ibaka para reducir las diferencias al descanso (59-58). En las protestas de Carmelo Anthony por el criterio arbitral, tan malo para unos y otros, se resumía un partido indescriptible. 

Durant, líder

Escuchadas las charlas de ambos entrenadores en el vestuario, Pau Gasol se zafó como quiso de Chandler y de Love y si los estadounidense aguantaron el tipo fue por James, Durant y Bryant en un encuentro sin medias tintas, sin miedo, jugado a corazón abierto. Con la intensidad de Ibaka, capaz de meter su primer canasta cuando le pusieron a Anthony para defender, con un mate de Pau y la velocidad de Sergio Rodríguez ante un Durant que asumía responsabilidades. 

Al contrario de lo que le pasó durante los Juegos Estados Unidos nunca se escapó cuando apretó en defensa para correr al ataque. Ni tan siquiera cuando Bryant cogió un rebote ofensivo y puso la máxima ventaja (97-87 a 4m 25s). La réplica fue una canasta de Navarro y un palmeo de Rudy. No le perdió la cara al partido España, que con 102-93 pudo acercarse a seis de haber entrado un triple de La Bomba y en la siguiente acción, al límite, no falló Chris Paul. Hacía tiempo que Marc Gasol había vuelta a la pista y que Llull era el base. Todos eran ejemplares. También Bryant, que acabó abrazando a su amigo Pau Gasol, un comportamiento más acorde con lo que representa como uno de de los embajadores de la NBA, la Liga de más pedigrí y más músculo del planeta. Esta vez Bryant. Nada que ver con su absurdo gesto en Pekín pidiendo silencio tras meter un triple decisivo en aquella final que estaba considerada como la mejor de la historia del baloncesto y que ha encontrado una réplica aún mejor en Londres. No era fácil pero esta generación de oro del baloncesto español lo ha hecho posible.   

ESTADOS UNIDOS 107 (35+24+24+24): Chandler (2), Durant (30), James (19), Bryant (17) y Paul (11) -equipo inicial-, Westbrook (3), Williams (6), Iguodala (0), Love (9), Harden (2), Davis (0) y Anthony (8). ESPAÑA 100 (27+24+24+18): Pau Gasol (24), Rudy Fernández (14), Navarro (21), Calderón (0) y Marc Gasol (17) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez (7), Reyes (0), San Emeterio (0), Llull (5), Claver (0), Sada (0) e Ibaka (12). Árbitros: Cristiano Maranho, Christos Christodoulou y Michael Aylen. Rudy fue eliminado por cinco personales en el minuto 40. Incidencias: Partido correspondiente a la final del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.514 espectadores. 

Ruth Beitia se queda sin medalla tras el mejor día de Barrett y Shkolina

La saltadora cántabra, cuarta pese a superar los dos metros y ver cómo sus rivales lograban marca personal en un concurso que dominó la favorita, Chicherova   


Ruth Beitia se lamenta de un fallo durante la final - Reuters. 

Saltó la barrera de los dos metros a la primera, era la primera vez que lo conseguía en “una gran competición” y pretendía superar los 2.03 a la tercera. Se quedó a medio camino y apartó el listón con la mano. Ahí acababa el concurso y la experiencia en los Juegos Olímpicos para Ruth Beitia (Santander, 1979), cuarta y sin medalla ante el ímpetu de Barrett, plata, y de Shkolina, que superaron los 2.03 metros, marca personal para ambas. Con un fallo con los 1.97, Beitia hubiese sido bronce igualmente aunque la rusa Shkolina hubiese fallado, pues llevaba una final limpia hasta entonces. La rival virtual era Barrett, que se volvió loca tras superar el listón en 2.03 en su segundo intento –lo que le valió la plata, Shkolina fue bronce en un concurso que ganó la favorita, Chicherova, con 2.05–, ahí donde se quedó Beitia, la capitana del conjunto español de atletismo: “Mi felicidad es un poco agridulce. Me llevo la medalla de chocolate, que me voy a comer seguro”. 

Intentó ponerse un punto alegre a un momento duro para ella, que llegaba confiada, después de haberse clasificado para la final sin fallo alguno y sobre todo tras saldar su deuda personal colgándose su primer oro en los Campeonatos de Europa de Helsinki de junio. Entonces le valió con saltar 1.97 a la tercera. Cinco centímetros más hubiese tenía que saltar en Londres, donde acabó agradeciéndole el apoyo a su entorno y a su entrenador Ramón Torralbo, que la dirige desde hace 22 años y de quien dijo de que es “mi 50%” en la pista. 

Hasta el error en 1.97, que superó a la segunda, Beitia tuvo una final impecable: 1.89 y 1.93 a la primera, como los 2 metros, mientras rivales como el resto de rivales se iban descartando solas: Tregaro, Gordeeva y Melfort se quedaban en 1.97, que Lowe superó a la segunda y Radlivil a la tercera. Ambas se quedaron en los dos metros, como la tenaz Hellebaut, con lo que quedaban cuatro saltadoras para repartirse las medallas. Chicherova aprovechó la ausencia de Blanka Vlasic ni Antonietta Di, lesionadas –14 meses llevaba entre algodones Ariane Friedrich, eliminada en la calificación– para cumplir las expectativas y estar perfecta hasta los 2.05, que saltó a la segunda. Una barrera insalvable para Barrett y Shkolina, que tuvieran que tener el mejor día de su carrera para batir a Ruth Beitia, a punto de decir adiós a la competición y que vivió su última gran final antes del adiós: “He visto la medalla ahí porque en ningún momento pensé que la americana [de sólo 21 años] podía saltar 2.03”. Pero lo hizo.

Lashmanova hace vulnerable a Kaniskina

En sus cuartos y últimos Juegos Olímpicos María Vasco acaba décima en los 20 kilómetros marcha
El abrazo entre Kaniskina y Lashmanova - Reuters. 

“Está hecha de otra pasta. No tiene prisa, cuando quiere irse lo hace y ya está”, contaba María Vasco una tarde de septiembre de hace casi dos años en Viladecans, en el Parc de la Torre-roja, después de un duro entrenamiento. Hablaba de Olga Kaniskina, la reina que llevaba dominando sin remedio  los 20 kilómetros marcha varias temporadas. Vasco confesó que tanto a ellas como al resto les sorprendió que en el Europeo de Barcelona la rusa no se escapase al principio como hace siempre, como volvió a hacer en el circuito que pasaba por el Buckhingham Palace. Sólo pudo alcanzarla la china Liu, que cedió terreno a partir del kilómetro 8 porque no aguantaba el triturador ritmo de su rival y acabó siendo cuarta. Kaniskina tiró en solitario, sin más competidoras por delante que las dobladas, hasta que a falta de unos 250 metros le alcanzó su compatriota Yelena Lashmanova, la única en derrotarle desde 2006 en una gran cita, lo había hecho en Copa del Mundo de Saransk (Rusia). Lashmanova, un prodigio real de 19 años, lo volvió a hacer en los Juegos: se le apareció por la derecha con una cara de ir bien tranquila cambió el ritmo para ser inalcanzable. Tres veces campeona mundial, Kaniskina (1h 25m 09s) acabó llorando por haber perdido su corona olímpica de Pekín y Lashmanova por volver a ser la mejor y batir el récord del mundo con 1h 25m 02s –por la marca de otra rusa, Vera Sokolova, con 1h25:08–. El bronce fue para Shenjie Qieyang con 1h25:16, nuevo récord asiático. Las españolas Beatriz Pascual, María Vasco y María José Poves fueron, octava, décima y duodécima, respectivamente. 

La remontada de Lashmanova fue espléndida. Formó parte del grupo perseguidor, que tenía 43 segundos de ventaja con respecto a Kaniskina en el kilómetro 10. En el 12 rebajó la diferencia a 36 segundos y fue entonces cuando desfondó a Liu y a Anysia Kirdyapkina para escaparse con la china Shiuzi Lu. Ambas estaban a 17 segundos de la líder a 2 kilómetros, pero Lashmanova, muy fresca, dio un golpe en la mesa para dejar clavada a Lu e irse a por Kaniskina, a la que superó sin remedio. La campeona vigente juntaba los labios de impotencia: estaba a punto de ser destronada en los últimos metros y no podía seguir el ritmo de su compatriota. Más satisfechas llegaron a la meta Beatriz Pascual, octava y que recibió se ganó el último diploma olímpico (1h 28s 14s); María Vasco, décima (1m 28s 14s) anunció que eran sus últimos Juegos Olímpicos: “Como toda mujer, quiero ser madre y ya me va llegando la hora. Mi cuerpecito me esta diciendo basta”. Vasco ha sido una pionera, pues fue la primera atleta española en lograr una medalla olímpica, un bronce en Sydney 2000. Su amiga María José Poves, con la que se encontró aquella tarde de hace casi dos años en el Parc de la Torre-roja de Viladecans fue duodécima con 1h 29m 36s.   

sábado, 11 de agosto de 2012

Un bronce de alma

Silvia Navarro y Macarena Aguilar lideran a una España que agarra su primer metal olímpico en un partido memorable con dos prórrogas (29-31)


Jorge Dueñas y sus jugadores celebran la medalla - EFE.

“La capacidad de superación que te da la lucha libre hace que la vida se lleve mucho más fácil. El ser capaz de decir 'hoy no me han salido las cosas pero me pueden salir bien mañana con un poco de esfuerzo'. La vida siempre te da otra oportunidad, pero tienes que estar ahí”. Lo dijo el jueves Maider Unda, a la que su entorno llama Iron Maiden, tras lograr un bronce, la primera medalla de lucha para España. Una filosofía que define a la selección femenina de balonmano, capaz de sobreponerse a todo, al desengaño de perder las semifinales ante Montenegro, a verse por detrás 9-5 en la pugna por el bronce con Corea del Sur, a desperdiciar la última opción para evitar la primera prórroga y en ésta, a fallar el último tiro habiendo fallado dos 7 metros seguidos. El grupo siguió a rajatabla lo que les dijo Jorge Dueñas, su entrenador: “Hay que estar unidas, aún tenemos muchas oportunidades”. Y España se las supo procurar en un partido interminable, definitivamente agónico, que se resolvió tras dos prórrogas y una actuación de conjunto: Eli Pinedo marcó el 29-30 a los 74m 23s y Silvia Navarro frustró a Gwon y a Ryu justo antes de que la portera suplente, Ciobanu, de 39 años, parase su cuarto 7 metros ¡de cinco! Un par de buenas defensas de Verónica Cuadrado, un tiro desviado de Gwon y el gol definitivo de Alonso a 14 segundos del final para colgarse un bronce de alma tras vencer por 29-31 a Corea del Sur. Este equipo es inmortal y después de una plata europea y un bronce mundialista ya tiene su metal olímpico en su tercera participación. 

Ni son las más veloces ni tampoco las más que tiene mayor fondo físico, pero a perseverancia y entusiasmo nadie gana a este grupo. Se apodaron como guerreras olímpicas y han justificado ese apodo con un torneo de menos a mucho más. Ante Corea del Sur, que las había desdibujado en el estreno, supieron ser fuertes y sacar la casta, impulsadas siempre por la eterna Macarena Aguilar, que siempre apareció en los momentos más peliagudos ya fuera para marcar o para forzar los 7 metros. Tampoco faltó Cuadrado, atenta para marcar tras abrirse hueco y capturar el rechace de la portera –Ju estuvo espléndida como Silvia Navarro, con un 35% de efectividad; lo de Ciobanu no tiene calificativos– o del palo. 

No se destempló nunca el conjunto de Jorge Dueñas, muy entero tras el 9-5, cuando su rival le hizo un roto jugando al contraataque, decidiendo en uno o dos pases tras aprovecharse de los errores españoles con Gwon y Ryu como destacadas. La réplica fue un parcial de 0-6, perpretado por dos Fernández, la capitana, la viguesa Begoña y por Beatriz, además de Cuadrado (11-13), pero antes del descanso Corea del Sur empató a 13. Silvia Navarro minimizó las pérdidas del equipo en la segunda parte, en la que que la selección se llegó a distanciar por cuatro (16-20) por la pericia de Nely Carlos Alberto, Marta Mangué y, claro, Aguilar. 

A minuto y medio del final el grupo de Jorge Dueñas dominaba por 20-23, pero su  contrario, grandioso, logró empatar, ayudado también por con dos fallos de 7 metros de su rival con 23-24. Choi forzó la primera prórroga, saldada con empate a cuatro, con Aguilar inconmensurable y con Ciobanu también protagonista, como al inicio de la última prórroga, en la que España resistió con un gol a favor y supo rematar en lo que fue uno de los triunfos más sufridos de la historia del deporte español en un partido memorable. Como este equipo. 

COREA DEL SUR: 29: Ju; Woo (4), Ryu (4), Choi (4, 2p), Cha Youn Kim (3), Gwon (7, 1p) y Jo (5, 2p) -equipo inicial- Moon (ps), On A Kim (-), Migyeong Lee (-), Cheongshim Kim (-), Sim (-), Jung (2) y Eun Bi Lee (-). ESPAÑA 31: Navarro; Alonso (3), Mangué (4), Aguilar (4), Nely Carla Alberto (5, 2p), Eli Pinedo (2) y Begoña Fernández (5) -equipo inicial- Ciobanu (ps), Marta López (-), Barnó (-), Beatriz Fernández (4, 1p), Cuadrado (4), Amorós (-) y Elorza (-) Marcador cada cinco minutos: 1-3, 4-4, 6-5, 10-6, 11-11 y 13-13 (Descanso) 14-16, 17-20, 19-21, 22-23, 23-23 y 24-24 (Final) 26-27 (1ª parte prórroga) 28-28 (2ª parte prórroga) 29-30 (1ª parte segunda prórroga) 29-31 (Final segunda prórroga). Árbitros: Olesen y Pedersen (DEN). Excluyeron por dos minutos a Choi y Cha Youn Kim por Corea del Sur; y a Cuadrado (2), Nely Carla Alberto y Mangué por España. Incidencias: Encuentro correspondiente por la medalla de bronce del torneo femenino de balonmano de los Juegos Olímpicos de Londres disputado en el "Basketball Arena" ante unos 12.000 espectadores.

viernes, 10 de agosto de 2012

Remontada de orgullo para luchar por el oro

España remonta 13 puntos en contra ante Rusia en un ejercicio reivindicativo (67-59)

Calderón celebra una canasta con sus compañeros - AFP. 

Harta de las dudas que suscitaba su juego y de que se hablase de su supuesta falta de entrega para no ser segundo de grupo y evitar a Estados Unidos en semifinales, España está sabiendo sacar adelante los cruces superándose a sí misma, yendo de menos a más, encontrando soluciones a sus debilidades. En cuartos de final supo desquiciar a una Francia que llevaba la voz cantante con Parker y Diaw y en semifinales le cortó las alas a Rusia, ante la que había perdido con estrépito en la primera fase tras dejar escapar 18 puntos de margen. Esta vez España fue la que tuvo que remontar, 13 puntos en concreto, la que no se arrugó cuando le iban mal las cosas ni celebró nada antes de tiempo. La selección supo reaccionar tras el descanso, remediar las concesiones en la zona a Kaun y paralizar a Monya. Kirilenko, errático al límite (2/12), se paralizó a sí mismo. Calderón y Rudy fueron los primeros en dar un golpe de efecto en una victoria muy coral (67-59) que supuso el billete hacia la tercera final de España en unos Juegos. Su rival, el vencedor del Estados Unidos-Argentina.    

En el gesto torcido de Kirilenko, tan minúsculo como para fallar cinco tiros libres en los últimos cinco minutos, se explicó la frustración de Rusia. Calderón ya había puesto a su equipo por delante tras el 4-2 inicial (51-49 a 7m 21s) con un triple. La solución esquiva durante casi todo el torneo, y un buen sustento de España en el tercer cuarto, cuando anotó cinco de los nueve intentados. No era cuestión de puntería, que también, sino de circular mejor el balón y destemplar a los rusos, que apenas tuvieron un par de canastas más sin oposición de Kaun y Mosgov, el mismo que hizo un campo atrás. Rusia se encontraba incómoda ante un rival que masticada al máximo sus jugadas y sabía procurarse lo que más le convenía. Rudy estaba en todas partes, Calderón dirigía con la precisión de un reloj y puso el empate a 46 (a los 29m 57s), Pau Gasol machacaba y Reyes se comería a Khryapa nada más salir.

Los errores de Kirilenko    

Con Rudy malherido de la espalda y amenazado por las faltas, entró San Emeterio para entregarse en defensa como Llull, fresco para secar a un Shved menor. El base del Madrid, de 2 en la selección, deshizo a Rusia, golpeada por los ganchos de Marc y la tenacidad de Reyes, y frustrada por sus propios errores, desde los dobles de Fridzon a la escasa puntería desde la línea de personal de Kirilenko (5/10), que con 66-58 y menos de un minuto por jugarse ruso falló tres tiros libres de cuatro posibles... No era su día. 

España tenía ya en sus manos su tercera final tras reponerse de un inicio difícil, de un primer cuarto complicado de jugar y de ver (9-12) y de haber perdido 14-27 (a los 15m 19s), en el momento dorado de Monya, que anotó sus tres primeros triples sin fallo. Fue un espejismo ante una España transparente y unida. “Con ese cuerpo técnico y esos once tíos hay que ir donde sea”, dijo Calderón. “El equipo vive y muere unido”, cerró Pau Gasol.     

ESPAÑA 67 (9+11+26+21): Pau Gasol (16), Rudy Fernández (11), Navarro (4), Calderón (14) y Marc Gasol (11) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio, Llull (7) e Ibaka (2). RUSIA 59 (12+19+15+13): Shved (2), Kaun (14), Khryapa (2), Ponkrashov (10) y Kirilenko (10) -quinteto inicial-, Mozgov (4), Fridzon (8), Antonov y Monya (9). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Marcos Benito (BRA). Rudy Fernández fue eliminado por cinco personales en el minuto 37. Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.215 espectadores. 

Brindis de bronce en el fondo del mar

El equipo español de natación sincronizada, que se tuvo que cortar el pelo para el ejercicio, encandila por su frescura y queda por detrás de Rusia y China




Reducir las distancias es uno de los retos del ser humano, motivado en llegar a los sitios más pronto, a contar con la información lo más rápido posible y a vivir el espectáculo muy de cerca. La nueva tecnología permite ver la honradez de la natación sincronizada, comprobar que el impulso de las deportistas se basa en su propia energía y no en utilizar el fondo de la piscina. Popularizada por Esther Williams en la década de los 70 con películas como Escuela de sirenas, la sincro es una disciplina para disfrutar al ritmo de la canción y por eso, en general, los comentaristas dejan que el ejercicio sea protagonista y lo analizan  después. Gustó, y mucho, la propuesta del equipo español, con una puesta en escena tierna, agresiva, poderosa y de ensueño al son de El Océano, de Salvador Niebla. Andrea Fuentes y compañía se pusieron en la piel –nunca mejor dicho– de un banco de ocho peces, sardinas, delfines, sirenas o ranas. Una oda a la fauna marina que a España le valió para colgarse su cuarta medalla olímpica, segunda en Londres y esta vez de bronce, con 96'920 puntos para un total de 193'120. Suficiente para batir a Canadá, pero no para birlarle la plata a China (97.010, 194.010). Ni para debatirle el oro a Rusia, que se llevó su cuarta corona olímpica consecutiva con 98.930, 197.030. Para Davidova fue su quinto oro.  

Hubo incertidumbre para conocer la puntuación del ejercicio del grupo de Ana Tarrés, como si los jueces hubiesen perdido, literalmente, las notas. La carismática Andrea Fuentes, cuatro metales olímpicos en su palmarés, pedía palmas al público para hacer más llevadera la espera tras una actuación enérgica y agotadora, y para la que todas las componentes del equipo se habían tenido que cortar el pelo. Era necesario para que el nuevo gorro, fabricado por Dolores Cortés y diseñado por Marc Arañó, quedase adherido a la cabeza “como si fuese la piel del cráneo”, en palabras de Tarrés. El gorro, como el vestido, simulaban ser  escamas de peces, ayudando al espectador a meterse en situación y viviese un rato en el fondo del mar. En sus entrañas. 

Hace cuatro años España se estrenó en Pekín con dos platas. Hasta entonces no había podido colgarse una medalla en unos Juegos, aunque ya llevaba tiempo en los podios europeos y mundiales con Gemma Mengual como icono. Le faltaba el reconocimiento olímpico en un deporte en el que no sólo se tiene en cuenta lo que se hace en ese momento, sino la trayectoria, la insistencia de hacerse un hueco entre los mejores. El grupo de Ana Tarrés lo sigue estando pese a la profunda renovación del equipo comenzada hace dos años. Clara Basiana, Alba Cabello, Ona Carbonell, Margalida Crespí, Andrea Fuentes, Thaïs Henríquez, Paula Klamburg, Irene Motrucchio y Laia Pons como reserva son los nombres y apellidos de otro grupo singular. Como Cristina Salvador, que fue la descartada para acudir a Londres. A otra cita con la historia.  

jueves, 9 de agosto de 2012

Bolt ya se considera una leyenda

El jamaicano es el primer velocista en lograr cuatro oros olímpicos individuales tras revalidar su corona en los 200 metros

Bolt, en el momento de cruzar la línea de meta - Reuters. 

–Eres una leyenda viva.

–Pues sí, qué le vamos a hacer.

Es un diálogo entre dos rayos humanos. Quien hace el elogio no es otro que Mo Greene, el primer hombre en bajar de los 9.80 segundos, hizo 9.79s, en los 100 metros. Quien recoge el cumplido, o más bien quien acepta la obviedad, es Usain Bolt, que tiene una marca de 9.58s y que en el majestuoso Estadio Olímpico de Londres se convirtió en el primer velocista en lograr cuatro medallas olímpicas individuales y tras revalidar el título de 100 también lo hizo en los 200. En una final en la que, exigido por Yohan Blake, sólo se dejó llevar en la última zancada, suficiente para que le diese tiempo para entretenerse a colocarse el dedo en la boca y pedir silencio. Para pedir respeto a aquellos que dudaron de él cuando perdió con el propio Blake, quizás para que por un momento el público dejase de corear su nombre y gozase en silencio del momento, “mi momento, no lo olvidaré jamás”. Es posible que con ese gesto Bolt reclamase respeto para Jamaica en el 50º aniversario de su independencia. Quizás ese gesto significaba todo eso a la vez. Era el oro que le faltaba al jamaicano para considerarse Leyenda y llegó tras marcar 19.2 por los 19.44s de Blake, plata, y los 19.84s de Warren Weir. Tres pupilos de Glen Mills en el podio, tres jamaicanos para demostrar que “es el país más grande en la velocidad”.

No ha tenido una temporada fácil Bolt, derrotado por Blake en los trials de Jamaica primero en 100 y después en 200. Por eso Bolt fue a por todas desde el principio, encaró la curva destacado y no dejó lugar a las sorpresas cuando su rival y compañero de entrenamientos se le acercó por la calle 4. Él, instalado en la 7 por haber haber acabado tan pancho la serie de semifinales, apretó los dientes para “conseguir lo que quería. Venía de un año duro e hice lo que tenía que hacer”. Se definió como mejor atleta “en activo” para congratularse por estar “en la misma categoría” que uno de sus ídolos, Michael Johnson, cuya mejor marca fueron los 19.32s, justo el registro que hizo Bolt en Londres. Pero la Leyenda todavía atesora dos registros superiores, 19.30s en los Juegos de Pekín y 19.19s en el Mundial de Berlín.

No quiso arriesgarse Bolt y el tercero más lento en reaccionar tras el pistoletazo (180 milésimas). Sólo el ecuatoriano Álex Quiñónez (185) y el sudafricano Anaso Jobodwana (216) tardaron más. A partir de ahí Bolt comenzó su recital y en los 50 metros ya era líder y no dejó de serlo nunca, por más que Blake le inquietase algo y le molestase algo la espalda. Nadie le paró y si no consiguió otro récord del mundo fue porque su salida de la curva “no fue suficientemente crítica”. Así de autocrítico es Bolt, aunque parezca un bromista ocurrente. Ha convertido las cosas imposibles en pura rutina y ya tiene un oro individual -en 100 y 200 metros- más que Carl Lewis, el Hijo del Viento. 

A Bolt aún le queda otra causa en estos Juegos, el relevo 4x100, en el que también aspira a revalidar el oro. Sería el sexto olímpico en su historial. De momento tiene cinco en otras tantas finales. Tras la de 200 en Londres le cogió prestada a la cámara a un fotógrafo e hizo de reportero retratando a Blake, a otros fotógrafos y a la grada. No se olvidó de reindinvicar la bandera de su país y de besar varias veces el tartán, escenario de otra de sus hazañas y de la decepción del francés Chistophe Lemaitre, que sólo pudo ser sexto.     

España pierde su hoja de ruta y opositará por el bronce con Corea del Sur

Desconocido, el grupo de Jorge Dueñas cae en semifinales ante Montenegro (26-27)

Macarena Aguilar se lamenta tras la derrota - EFE.

Brillante por tener las ideas muy claras, minimizar los despistes y tener una defensa ejemplar, España perdió su hoja de ruta y con ella, la oportunidad de disputar su primera final olímpica. Al grupo de Jorge Dueñas le faltó algo de fortuna con los palos en los instantes decisivos, pero sobre todo le sobró el retroceder varios partidos atrás. El parecerse demasiado tiempo al grupo vulnerable del estreno en los Juegos contra Corea del Sur, precisamente su rival por la medalla de bronce. El metal al que aspira tras perder 26-27 ante Montenegro en semifinales.

Un resultado engañoso y fiel a la vez, pues la selección persistió siempre, aunque no lograse reconocerse apenas. No bajó los brazos ni cuando se vio con un 23-27 a dos minutos y medio del final. En ese tiempo a España le dio tiempo de recuperar tres balones, hacer otro palo de Beatriz Fernández, que marcaría en la acción siguiente, y celebrar dos tantos más de Eli Pinedo marcó otros dos tantos. El último, a ocho segundos, sin tiempo para más. 

Las pérdidas, decisivas

A un gol de empatar y a la vez tan lejos se quedó España, por más que Silvia Navarro parase con todas las partes de su cuerpo (el 37% de efectividad). La portera del Itxako y la efectividad en ataque (13 aciertos de 19 intentos en la primera parte, por el 12/28 de Montenegro) hicieron que el grupo de Jorge Dueñas estuviese en la pomada (12-12) a pesar de haber perdido entonces hasta 11 pelotas, por las dos de su rival. La proporción al final fue 20 a 11.  

Macarena Aguilar sacó la casta para marcar un par de goles y empatar a 18, pero en un momento la selección se vio 19-24 por detrás, bombardeada por las dos líderes del rival, Popovic y Bulatovic, autoras de seis y nueve goles, respectivamente. España se quedó seca en ataque, se chocó con la madera, caso de una vaselina de Pinedo o de un latigazo de Aguilar. Pero siguió intentándolo y por dos veces redujo la desventaja a tres goles. Knezevic la volvió a aumentar a cuatro. Demasiada distancia para hacer posible la remontada, con lo que la selección tendrá que opositar por el bronce con su primer rival, Corea del Sur. 

ESPAÑA 26: Navarro; Alonso (-), Barnó (-), Begoña Fernández (2), Eli Pinedo (5), Mangué (3) y Aguilar (4) -equipo inicial-, Ciobanu (ps), Marta López (-), Nely Carla Alberto (6, 2p), Beatriz Fernández (5, 2p), Cuadrado (1), Amorós (-) y Elorza (-). MONTENEGRO 27: Bajaktarovic; Miljanic (2), Katarina Bulatovic (9, 4p), Knezevic (1), Popovic (6, 1p), Savic () y Lazovic (2) -equipo inicial-, Vukcevic (ps), Radicevic (2), Dokic (), Jovanovic (1), Radovic (), Andela Bulatovic (1) y Mehmedovic (1). Marcador cada cinco minutos: 2-3, 4-5, 7-7, 9-9, 12-10 y 13-13 (Descanso) 14-14, 15-16, 19-19, 19-22, 22-25 y 26-27 (final). Árbitros: Krstic y Ljubic (SLO). Excluyeron por dos minutos a Nely, Carla Y Alberto por España; y a Dokic, Lazovic, Andela, Bulatovic y Popovic por Montenegro.

Una plata que sabe a oro

Debutante en unos Juegos, España perdió la final ante Estados Unidos (8-5)

El equipo español de waterpolo femenino enseña su medalla conseguida en Londres - EFE. 

El encanto no se mira por un oro o una plata. El encanto y el respeto se miden por la actitud, el coraje y la trayectoria, y nadie duda de que las chicas de Miki Oca no hayan conquistado al seguidor durante estos Juegos de Londres. Han hecho sentir más orgullosos a los seguidores que les apoyan durante el año y han convencido, que es lo más difícil, a aquellos que nunca habían visto un partido de waterpolo. Ése es el gran legado de un grupo de deportistas incansables que alcanzaron la final en su estreno en una cita olímpica y ganaron una plata que sabe a oro tras perder en la final Estados Unidos por 8-5. La selección estuvo casi 19 minutos sin poder anotar, encajando un parcial definitivo de 7-0. Un tiempo en el que no pudo superar a una portera extraordinaria como Armstrong, que superó el 60% de eficacia, y tampoco supo frenar a Steffens, máxima goleadora del torneo con 21 tantos. Cinco le marcó a España. 

Estados Unidos estudió bien al rival que le había sorprendido en la primera fase empatándole a nueve después de un parcial de 0-3. Las estadounidenses se impusieron por puntería y experiencia, aunque les costase entrar en el partido por el tesón de España, capaz de multiplicarse y concederle en el primer cuarto un único gol, obra de la incontenible Steffens, que replicó a Jennifer Pareja. La capitana puso por delante a su equipo de nuevo y Petri empató a dos con una delicada vaselina. Steffens, Seidemann y otra vez Steffens pusieron el 6-2 al descanso. 

La segunda parte sirvió para que España demostrase sus valores, para que no dejase de tratar de hacer lo imposible para revertir el marcador. “Chicas, alegrad esa cara, no todo el mundo puede decir que tienen una plata”, les dijo Miki Oca, plata en Barcelona 92 y oro en Atlanta 96 como jugador. “Ha sido una experiencia inolvidable”, dijo Anni Espar, máxima realizadora de la selección con 15 tantos. “Son más fuertes y hoy han estado mejor ellas”, reconoció Pareja, que formó parte del equipo ideal del torneo con la propia Espar. 
     
ESTADOS UNIDOS 8 (1+4+2+1): Armstrong; Villa (1), Wenger (-), Maggie Steffens (4, 1p), Windes (-), Rulon (-), Craig (-), -equipo inicial-, Jessica Steffens (1), Petri (1), Seidemann (1), Mathewson (-) y Dries (-). ESPAÑA 5 (1+1+0+3): Laura Ester; Espar (2), Ortiz (-), Pareja (3), Pilar Peña (-) Maica García (-), Laura López (-) -equipo inicial-, Bach (-), Meseguer (-), Tarragó (-), Miranda (-) y Blas (-). Árbitros: Deslieres (CAN) y Stavridis (GRE). Exclusiones: Windes (2), Rulon, Maggie Steffens, Jessica Steffens (2), Seidemann, Petri y Craig. Ortiz (2), Bach, Miranda, Maica García, Espar y Laura López. Centro Acuático de Londres.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Allyson Felix: a la tercera, el oro olímpico

La velocista estadounidense reina en los 200 metros tras ser plata en Atenas y Pekín

Allyson Felix, exultante, con la bandera de Estados Unidos. 

Tiene la misma sonrisa de Marion Jones, por la que se enamoró del atletismo. Enterarse de que su heroína había hecho trampas fue una gran decepción para Allyson Felix (Los Ángeles, 1985), que se declara abanderada del deporte limpio y se ha llegado a apuntar como voluntaria en un programa de controles de la AMA (Agencia Mundial Antidopaje). Todo para que no se cuestionen sus éxitos, como su vuelo en el Estadio Olímpico de Londres en la final de 200 metros, donde asumió la responsabilidad de ser la gran favorita con una actuación prodigiosa. Felix venía de hacer la mejor marca en 14 años en los trials de Eugene (21'69s) y en Londres, tras ser plata en Atenas 2004 y Pekín 2008, siempre detrás de Veronica Campbell-Brown, se colgó el oro olímpico con un tiempo digno de su clase, 21'88s. Así que en las últimas zancadas superó a la propia Campbell-Brown, cuarta y fuera del podio, y a Shelly-Ann Fraser-Pryce, plata (22'09s) y que aspiraba a lograr a la doble corona tras llevarse el oro en 100 metros. El bronce fue para Carmelita Jeter (22'14s), acertada en su valoración sobre la vencedora: “Ha sido muchas veces dama de honor. Ya le tocaba ser la novia”.

“Llevaba muchos años esperando este momento, ocho años”, dijo con una gran sonrisa Felix: “He trabajado mucho para lograrlo”. Tan grande era su ilusión por llevarse el oro olímpico que en Berlín, después de lograr su tercer oro en los 200 en un Mundial, se giró hacia Campbell-Brown y, delante de los periodistas, fue sincera: “Cambiaría mis tres Mundiales por uno de tus oros”. 

“Sabía que me merecía más que el bronce”, explicaba Felix en un reportaje sobre su resultado en el Mundial de Daegu del año pasado, en el que perdió su corona en los 200. Ahora ya tiene el oro olímpico en dicha distancia por el que tanto ha insistido y aspirará a dos más en los relevos. En la otra prueba en la que participaba en estos Juegos, los 100, fue quinta después de lograr la última plaza tras la renuncia de su compatriota Jeneba Tarmoh por el desempate, pues ambas tenían el mismo registro. Tras la cita olímpica llegará el merecido descanso para Felix, a la que le encanta ir en bici, jugar a los bolos y divertirse un rato corriendo, sin los agobios del cronómetro, con su perrito Chloe. 

España saca de sus casillas a Francia (59-66)

La selección se exprime en defensa en el último cuarto (6-15) para alcanzar unas semifinales que jugará ante Rusia


Marc Gasol celebra una canasta en el último cuarto. 

Lejos de su mejor nivel, de ese baloncesto atractivo y avasallador sobre el que se han cimentado sus éxitos, España sacó el genio ante Francia, a la que venció por 59-66, dejándola en seis puntos en el último cuarto. Tan desquiciado acabó el rival que Turiaf se llevó por delante a un Rudy que se retiró dolorido de la espalda. En la acción siguiente Batum perdió los nervios ante Navarro y le soltó un puñetazo en el estómago. “Sólo quería darle a Navarro un buen motivo para fingir y creo que se lo he dado”, le dijo a un periodista el jugador de los Blazers, que no fue descalificado. Un final desagradable para una España que en Londres volvió a frustrar a Francia y se clasificó para la tercera semifinal olímpica de su historia. Su rival, Rusia, uno de los dos equipos que le han ganado en el torneo.    

Acostumbrada a empezar como los ángeles y a empeorar sin remedio, la selección fue creciendo durante el encuentro. Se presentó como un equipo muy vulnerable en defensa, un juguete en manos de un Parker juguetón, en su salsa. Compareció como un equipo terco que insistía sin éxito en lanzar triples en vez de jugar al poste bajo, una opción más fiable teniendo a Ibaka y los hermanos Gasol en la zona. Pau se cargó al equipo a las espaldas y cargó de personales a Turiaf, pero su concurso era insuficiente ante una Francia apuntalada por Diaw. Una Francia superior, por más que la acción del primer cuarto llevase el firma  de Sergio Rodríguez y Rudy, que remachó de espaldas un alley oop (22-17). 

Despistada en defensa y poco atenta a las esquinas, España recibió cinco triples antes del descanso, dos de ellos de un notable Pietrus, que no es precisamente un tirador, pero que se encontró solo para tirar como sus compañeros que sí lo son. Pese a su candidez y a los errores desde la línea personal, la selección se repuso del 27-19 (a los 12m 23s) con algunas acciones de mérito de Rudy y la intensidad de Marc Gasol e Ibaka. Navarro le ponía toda la voluntad del mundo, pero le faltaba puntería. 

Llull niega a Parker

Con los hermanos Gasol de anotadores y Navarro repartiendo juego continuó acercándose en el marcador España, que tuvo su segunda ventaja del partido hasta el ecuador del último cuarto. Era un conjunto más reconocible que provocaba lanzamientos precipitados de un rival que no tenía ni tino ni criterio, ahogado Parker ante un Llull renacido que defendía y dirigía. Y que se colgó del aro tras un tapón de Pau Gasol a un De Colo intrascendente. 

Con los ataques secos -ambos equipos se intercambiaron triples locos- decidió la defensa de España con Rudy como protagonista poniéndole otro gorro a Parker. Turiaf falló con el rebote y Pau habilitó a Marc para que anotase (57-62 a 45'3s). El partido se acabaría con el triple fallido de Diaw. Después llegaron dos acciones que descalificaron a quienes las cometieron, aunque Batum se disculparía después en su Twitter: Lamento mis actos del final del encuentro, di una mala imagen de Francia y mía. Enhorabuena a España. Un equipo que alcanza la tercera semifinal de su historia. Es la segunda consecutiva. “Mucha gente nos ha pegado, no solamente los franceses. Quedan dos partidos más y vamos a ver si podemos obtener un premio”, cerró Calderón. 

FRANCIA 59 (22+15+16+6): Batum (9), Parker (15), Diaw (15), Turiaf y Gelabale (4) -quinteto inicial-, Seraphin (2), Traore (2), Bokolo, Pietrus (10) y De Colo (2). ESPAÑA 66 (17+17+17+15): Pau Gasol (10), Rudy Fernández (9), Navarro (12), Calderón (5) y Marc Gasol (14) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio (2), Llull (8) e Ibaka (4). Árbitros: Cristiano Maranho (BRA), William Kennedy (USA) y Christos Christodoulou (GRE). Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 14.826 espectadores.

Accambray aparta a España de la lucha por las medallas (22-23)

El lateral izquierdo francés marca el gol de la victoria para su selección en el último suspiro

Víctor Tomás se lamenta de la derrota - Reuters. 
“Que no haya lanzamiento, que no haya lanzamiento”, advierte a sus compañeros Javier Hombrados en el último tiempo muerto. Empate a 22 a falta de 23 segundos: varios jugadores de Francia, Abalo, Barrachet o Karabatic se pasan la pelota para alargar al máximo el último tiro. A cuatro segundos lo prueba el propio Karabatic, considerado el mejor jugador del mundo. Se la para un excepcional Sterbik, pero Accambray, el recién llegado al grupo para sustituir al lesionado Joli, se hace con el rechace y golpea en el corazón de España en el último segundo (22-23), la apartar de la lucha por la medalla olímpica. Adiós en cuartos de final.

Un momento irrepetible para Accambray, rodeado de sus compañeros. Un tormento para Maqueda, que se pelea con el parqué, para Víctor Tomás, que se tapa la cara con la camiseta. El lateral izquierdo del Montpellier no se redujo a marcar el gol de triunfo, sino a retorcer a España en su peor momento, cuando bien entrada la segunda parte estuvo casi 12 minutos sin anotar. La selección se clavó tras su 17º gol, de Maqueda, y encajó un parcial de 0-6, con cuatro tantos del propio Accambray. El grupo de Valero Rivera que no se parecía al conjunto decidido que se había puesto 7-2 por delante gracias a sus contraataques y a un Sterbik sideral que llegó a tener un ¡90% de efectividad! Aguinagalde martilleó a una Francia rescatada por Sorhaindo ante el gris partido de Karabatic, completamente desacertado por un día (1/7). 

Víctor Tomás distanció por dos veces a España con tres goles de margen, justo antes del descanso (12-9) y al principio de la segunda parte (15-12). Pero poco a poco Omeyer fue haciéndose más grande y el conjunto francés se excedió en defensa con acciones al límite. “One more, please (otra más, por favor)”, se quejaba Aguinagalde a los árbitros. Barrachet dejaba su huella en la cara de algunos jugadores de la selección, que reaccionó con tres goles, dos en inferioridad y el otro de Morros (20-21). Víctor Tomás con una acción de siete metros y una contra perfecta empataba a 22 a menos de tres minutos para el final. Sterbik, fundido, cojeaba. Cañellas falló el último ataque y el héroe final acabaría siendo un recién llegado a los Juegos, Accambray, quien frustró a una España que pretendía alcanzar su tercera semifinal olímpica consecutiva.  

ESPAÑA 22: Sterbik; Víctor Tomás (6, 1p), Maqueda (4), Cañellas (3), Morros (1), Raúl Entrerríos (2) y Ugalde (2) -equipo inicial-,  Hombrados (ps), Gurbindo, Rocas, Aguirrezabalaga, Sarmiento, Aginagalde (4) y Guardiola. FRANCIA 23: Omeyer; Abalo (2), Fernández (3, 1p), Karabatic (1), Narcisse (1), Honrubia y Sorhaindo (4) -equipo inicial-, Karaboue (ps), Dinart, Barachet (3), Guillaume Gille, Bertrand Gille, Accambray (7) y Guigou (2, 1p). Marcador cada cinco minutos: 3-0, 4-1, 5-1, 7-3, 9-6 y 12-9 (Descanso) 14-12, 17-15, 17-17, 17-19, 21-22 y 22-23 (final). Árbitros: Nikolic y Stojkovic (SRB). Excluyeron por dos minutos Rocas, Viran Morros y Raúl Entrerríos por España; y a Barachet y Bertrand Gille por Francia.

David Cal rompe la barrera olímpica con un sprint singular

El palista de Cangas do Morrazo suma una plata en C-1 1.000 metros para convertirse en el español con más metales en unos Juegos, cinco

Cal sonríe con su quinta medalla en unos Juegos - AFP. 
En su diccionario particular no existen las excusas para no dar lo máximo ni para no entrenarse. Cuenta su entrenador, Suso Morlán, que su pupilo es incansable porque tiene un amor propio a prueba de bombas. Nada detiene a David Cal (Cangas do Morrazo, Pontevedra, 1982), una fuerza de la naturaleza curtida en entrenamientos eternos que llegó a Londres con 2.800 horas de preparación y 14.000 kilómetros recorridos en el ciclo olímpico. Una fuerza de la naturaleza que no se arrugó por empezar rezagado la final del C-1 1.000 metros: pasó sexto los 500, quinto los 750 y, tras un sprint singular, batió a Menkov y a Oldershaw para alcanzar la plata. Sólo le superó Brendel, dominador de la prueba a su antojo desde el ecuador. Con su excelente final, Cal sumó su quinta medalla en unos Juegos –dos oros y tres platas– y supera a la tenista Arantxa Sánchez-Vicario y al ciclista Joan Llaneras. El palista ha roto la barrera olímpica y es el español más laureado. 


“He sufrido bastanteporque empecé un poquito atrás. Fui cogiendo ritmo poco a poco y fui de menos a más, remontando, remontado”, explicó Cal, siempre atento a su entorno: “Yo soy la parte visible, pero hay mucha gente por detrás”. Hizo una carrera “muy lineal” y lo dio todo en los metros finales, con un cambio que le valió la plata en un escenario de postal como el lago Dorney, adyacente al río Támesis y a los pies del Castillo de Windson. Apenas hubo viento, por lo que no fue decisiva la base de datos de Suso Morlán, que en los últimos cuatro años había ido controlando las condiciones diarias del viento en Eton.

70 paladas por minuto 


“Supongo que en mi pueblo, la gente de Cangas, Pontevedra, Galicia y toda España, estarán contentos y celebrándola”, relató Cal, “ahora lo que espero es irme para casa y disfrutar con los míos”. Hijo de una familia de panaderos, dicen que el palista gallego empezó en el piragüismo por su madre y que su estreno fue con nueve años como entretenimiento de verano. Entonces era bajito y gordito. Y muy tímido. Continúa siendo introvertido y de pocas palabras, pero ha crecido en confianza, altura (1'85 metros) y tiene un cuerpo estructural capaz de hacer unas 70 paladas por minuto. 

Lejos queda su desagradable experiencia en Sydney 2000, en sus primeros Juegos, en los que llegó a un grupo español con problemas internos. Cal no se sintió a gusto y con el tiempo se planteó dejar el piragüismo. Pero desde la Federación le aconsejaron que se entrenase con su primer técnico, Morlán, su mentor, y a Cal le pareció bien. De su mano surgió en Atenas 2004, en el que fue el abanderado de la delegación en la ceremonia de clausura tras llevarse el oro en C-1 1.000 y la plata en C-1 500 –distancia que ya no es olímpica en beneficio de la 200, para la que no se clasificó–, en Pekín fue el abanderado en la inauguración –dos platas– y en Londres ha roto la barrera olímpica, convirtiéndose en el mejor deportista español en la historia de los Juegos. En leyenda. Eso es lo que es este fan del tunning, Los Suaves, Extremoduro y Marea: “No siento que haya hecho historia. Supongo que con el tiempo ya me iré dando cuenta. Ahora sólo estoy disfrutando del momento”.   

martes, 7 de agosto de 2012

Jugando con el corazón para ser finalistas olímpicas

El grupo de Miki Oca, guiado por Anni Espar y Tarragó, luchará por el oro ante Estados Unidos en sus primeros Juegos tras vencer 9-10 a Hungría

Tarragó celebra uno de sus dos goles en las semifinales - EFE.

“Un equipo ganador se distingue por un aura especial, esa actitud de seguridad, entusiasmo, confianza y alegría que comparten todos los integrantes. Así como en una persona exitosa, el entusiasmo es una señal de identidad de un equipo verdadero, de que existe comunión entre sus jugadores”. Lo escribe el padre, Xesco Espar, que ganó la Copa de Europa de balonmano como técnico del Barça, en su obra Jugar con el corazón. Y lo ponen en práctica su hija Anni y el resto de la selección de waterpolo, finalistas olímpicas en Londres tras vencer 9-10 a Hungría en sus primeros Juegos jugando así, con el corazón. Anni Espar y Tarragó fueron las líderes de un grupo sin egos y repleto de humanidad y competitividad. Un grupo en el que se reparten las responsabilidades y que sólo ha empatado un partido en todo el torneo, precisamente contra su rival por el oro, Estados Unidos, y al que le hizo un parcial de 3-0 en el último instante. 

Anni Espar fue la última anotadora de aquella reacción épica y quien empezó a desarbolar a Hungría participando en los cinco primeros goles de España, marcando tres y dando otros dos a Pili Peña, eliminada justo antes del descanso, y a Ona Meseguer para poner el 2-5 en el ecuador del segundo cuarto. Laura Ester hacía intervenciones de mérito y recibía la ayuda extra, como la mano providencial que sacó Lorena Miranda. Como genial fue el primer Tarragó (3-7), replicado por un parcial de 3-0 de las húngaras, crecidas por el ímpetu de Bujka y Keszthel. Y ahí surgió de nuevo Tarragó con otro tanto de quilates. “¡Vamos, joder”, gritaba Peña en el banquillo y poco después Espar, reservada por tener dos exclusiones, marcaría el 7-9. 

El grupo de Miki Oca no perdió los nervios en el carrusel de exclusiones –y de eliminaciones– de unas y otras y se centró en defender. Dio ejemplo la goleadora Jennifer Pareja, desacertada estaba vez ante la portería y atenta en defensa para bloquear un tiro de Keszthel. A cuatro minutos del final la boya Maica García hizo el 7-10 y la selección supo resistir para asegurarse la final olímpica en sus primeros Juegos con una recuperación de Tarragó. Jugando con el corazón.      

HUNGRÍA 9: Bolonyai; Czigany (1), Szucs (2), Dravucz (2), Keszthely (1), Bujka (1), Menczinger -equipo inicial-, Antal (2, 1p), Csabai, Kisteleki, Takacs), Toth y Gangl (ps). ESPAÑA 10: Laura Ester; Espar (4), Ortiz, Pareja, , Maica García (1), Laura López -equipo inicial-, Peña (2), Bach , Meseguer (1), Tarragó (2), Miranda y Blas. Árbitros: Dreval (RUS) y Bervoets (NED). Exclusiones: Szucs (2), Menczinger, Czigany, Toth (2), Antal, Takacs (2). Eliminadas; Dravucz y Csabai. Bach (2), Tarragó (2), Pareja, López Ventosa (2). Eliminadas: Peña y Espar. 

Andrea Fuentes y Ona Carbonell, un tango de plata

El dúo español, segundo, tras las inalcanzables rusas

Andrea Fuentes y Ona Carbonell durante su actuación - EFE.

En una clase de catequesis cambió para siempre la historia de un deporte minoritario en España que no deja de enamorar por su plasticidad y por reunir danza, teatro e interpretación en una piscina. Por llegar al corazón a través de posturas y gestos singulares, de expresividad calculada y a la vez natural. De espontaneidad trabajada al límite. “Ana, ¿por qué no te apuntas conmigo a sincro?”, le propuso una compañera de catequesis a Ana Tarrés. “¿Y por qué no?”, respondió la eterna entrenadora del conjunto español de natación sincronizada, que participó como deportista en los Juegos de Los Ángeles y que en Pekín alcanzó dos platas, en equipos y con un dúo casi recién estrenado meses antes, en Eindhoven, con Gemma Mengual, la mejor deportista española de todos los tiempos, y Andrea Fuentes, sustituta de Paola Tirados. Cuatro años después, en el centro acuático de Londres Andrea Fuentes miraba para todos los sitios en busca de una confirmación, tras un ejercicio de tango tranquilo y frenético, agresivo y delicado. ¿Esos 192.900 puntos, 96.900 en la final, les valían para la plata? “¿Somos plata?”, preguntaba. Lo son, por muy poco (192.870, 96.770 en la última prueba, del dúo chino formado por Xuechen Huang y Ou Liu, finalmente bronce). Y Ona y Andrea se funden en un abrazo: son plata, sólo detrás de las favoritas, las rusas Natalia Ishchenko y Svetlana Romashina, que rozaron la perfección (197.100, 98.900). 

Un nuevo éxito de la sincronizada española narrado en La 1 por Julia Luna y Gemma Mengual, a la que se le hizo eterna la actuación de sus ex compañeras. Quería que pasase rápido el tiempo y que ninguna fallase porque sabe lo que cuesta llegar hasta ahí: las  entrenamientos casi sin horario en el CAR de Sant Cugat, los sacrificios y los momentos duros. Mengual se retiró en febrero de este año tras un tiempo fuera de la competición  por maternidad y después de comprobar en el Mundial de Shanghái que Ona Carbonell formaba un tándem fantástico con Fuentes, que ya cuenta con tres platas olímpicas, tantas como la natación sincronizada, a la que todavía le queda aspirar a otro metal en equipos. 

A ritmo del tango de La Cumparsita de Piazzolla, que les había dado el bronce en Shanghái, y con un vestido rojo y negro diseñado por Dolores Cortés, danzaron Fuentes y Carbonell. Lo hicieron como si estuviesen en el tapiz, fundiéndose en el agua, sacando lo mejor de sí mismas y emocionando al espectador, al especialista y al novato. La sincro es un deporte encantador.   

Silvia Navarro y Pinedo ilusionan a España con una medalla

Lanzada por la portera y la extremo, la selección vence a Croacia (25-22) y se enfrentará en semifinales ante Montenegro

Eli Pinedo se prepara para armar el tiro - EFE.

“Nunca hay que ponerse límites, siempre hay que pensar en cada partido y no decir nunca de aquí no podemos pasar de aquí”, reflexionaba Eli Pinedo: “Siempre hay que mirar hacia adelante”. La extremo izquierdo frustró a Grubisic, que estuvo espléndida, marcando siete goles en la victoria en cuartos de final ante la correosa Croacia (25-22), en un encuentro en la que volvió a brillar, como es habitual, la portera Silvia Navarro: “Estamos muy ilusionadas, porque queremos hacer algo grande y ofrecer a todos una medallita”. De momento el conjunto de Jorge Dueñas, instalado en un sueño que parece no tener fin, acumula una plata europea, un bronce mundial y ya es semifinalista olímpica. Su rival, Montenegro, que derrotó a Francia 22-23. 

Dueñas dirige a un grupo de chicas sin miedo con mucha garra y que se crece ante las adversidades. “Es increíble lo que son capaces de hacer”, reconoce. El grupo se ha sobrepuesto a todo, a la derrota clara ante Corea del Sur en el estreno, a que le empatase Francia en el último suspiro en la jornada siguiente y sobre todo a la lesión de Carmen Martín, a quien le dedican las victorias. Esta vez se juntaron todas en círculo, saltaron y se dejaron caer para atrás con las piernas hacia hacia arriba. Una estampa que describe la unión de un grupo de amigas. 

Un momento merecido por una España que, excepto al principio, siempre fue por delante en el marcador impulsada por Macarena Aguilar, Marta Mangué y una infalible (7/10) Pinedo. Sólo algún despiste defensivo y la actuación estelar de Grubisic, Gruba como le llaman sus compañeras, impedía que la selección no se escapase. Silvia Navarro era un seguro bajo los palos (13-12 al descanso) y una pesadilla para la incansable Tatari, a quien nadie consoló en el banquillo tras la derrota. 

Resultó una victoria muy trabajada de España, que tras ceder 15-16 se volvió a poner por delante tras una recuperación de Mangué y el tanto de Pinedo, capaz de marcar tres goles en tres minutos (19-16). Una genialidad de Lovric y un error aprovechado por Jovetic acercaron de nuevo al conjunto croata (19-18), pero que no tuvo aliento ante un grupo incombustible que ya no se dejó sorprender ni con la doble defensa individual. “Con este grupo de chicas es muy difícil fallar”, dijo, orgulloso, Dueñas.    

ESPAÑA 25: Navarro; Alonso (3, 1p), Barnó (-), Begoña Fernández (3), Eli Pinedo (7), Mangué (3) y Aguilar (2) -equipo inicial-, Ciobanu (ps), López (-), Nely Carla Alberto (2), Beatriz Fernández (3), Cuadrado (2), Amorós (-) y Elorza (-). CROACIA 22: Jelcic; Gace (1), Franic (1), Tatari (5), Penezic (3), Zebic (3, 2p) y Milanovic (2) -equipo inicial-, Grubisic (ps), Jovetic (1), Seric (1), Pusic (-), Horvat (1), Lovric (2) y Basic (2). Marcador cada cinco minutos: 2-2, 3-4, 5-7, 9-8, 11-10 y 13-12 (Descanso) 14-15, 15-16, 18-16, 20-18, 22-20 y 25-22 (final). Árbitros: Horacek y Novotny (FRA). Excluyeron por dos minutos a Mangué, Cuadrado y Eli Pinedo por España; y a Milanovic (2), Penezic (2), Basic y Seric por Croacia. 

Isinbaveya, destronada por Suhr

La musa de la pértiga no puede ganar su tercer oro olímpico consecutivo y se conforma con el bronce

Isinbayeva se lamentó tras un falló en la final - Reuters. 

Pasarán muchos años, si llega finalmente el día, para que alguien se aproxime a lo conseguido por Yelena Isinbayeva (Volgogrado, Rusia, 1982) en el salto con pértiga. Es la musa de este deporte, la pionera, la única que ha superado la barrera de los 5 metros. Lo logró precisamente en Londres, en el Crystal Palace, a finales de julio de 2005. Coleccionista de 28 récords a lo largo de su carrera, el último este febrero en Estocolmo, Isinbayeva ha competido prácticamente contra sí misma y en el Estadio Olímpico aspiraba a ser la primera atleta de la historia en poder colgarse tres oros consecutivos en la misma prueba en los Juegos y de hacerlo con su primer entrenador, Evgeniy Trofimov, a quien acudió para volver a ser la de siempre. Sólo se reconoció en su ritual de aislarse del griterío de la grada y de los saltos del resto: gorra y capucha en la cabeza, tendida en el suelo con la manta de la Villa Olímpica como almohada y una toalla como manta. “No tendré rivales excepto yo misma”, dijo Isinbayeva, que no pudo saltar los 4'75 metros y, asegurado el bronce, hizo su última tentativa para ser oro con 4'80, barrera que tampoco superaron la ganadora, la estadounidense Suhr y la cubana Silva, plata. Ambas saltaron a la segunda 4'75, pero Suhr tuvo menos errores.  

Isinbayeva disimuló su decepción y valoró la medalla de bronce echando vista atrás, viendo sus frustraciones en los Mundiales de Berlín (2009) y Daegu (2011), donde no alcanzó ni el podio: “Estoy realmente contenta. Esto para mí vale como una medalla de oro. He  tenido muchas decepciones en el pasado, en estos tres últimos años. Creo que  este bronce me está diciendo 'Yelena, no pares', en un momento en el que me lo  había llegado a plantear”. La rusa confesó que antes de los Juegos tuvo una rotura muscular de 3'5 centímetros -por eso, por no haberse preparado como quería empezó saltando 4'55, para ganar confianza y no como en Berlín, cuando no saltó hasta los 4'75 y no superó ni una barrera- y que de haber ganado el oro hubiese anunciado su retirada. Ahora ya piensa en el Mundial de Moscú del año que viene.  

“La suerte es para quien la busca” 

“No estaba para saltar 5 metros –con viento, bajo una fina lluvia–, pero, físicamente, estaba preparada para saltar 4,80 metros con los ojos cerrados”, reflexionó Isinbayeva: Simplemente, ellas tuvieron más suerte. Pero suerte es para quien la busca. Sinceramente, quería ganar, pero no como en Atenas (4'91 metros) o Pekín (5'05 metros)”. Suhr, quien la destronó y que lleva el apellido de su marido y no el de Stuczynski con el que compitió entonces, es la misma que fue plata en Pekín y que antes de la final pronosticó que “patearé un culo ruso”. Se quedó en 4'80, pero hizo un pronóstico que acabó cumpliendo: “Ella lleva saltando 10 años más que yo. Es cuestión de tiempo”. 

Tiempo es el que se tomó Isinbayeva entre la decepción de Berlín y la de Daegu: se retiró unos meses de la competición –no acudió al Europeo de Barcelona– para volver a encontrarse a sí misma. También dejó a Vitaly Petrov para volver con Trofimov, que asegura que el primer entrenamiento fue “mágico”, a la altura de la rusa, que empezó con la pértiga a los 15 años, siguiendo el consejo de un entrenador que le recomendó dejar la gimnasia y coger la pértiga. Entonces Isinbayeva no sabía quien era el mejor pertiguista de siempre, Bubka, “que me desea suerte cada vez que me ve, y a mí saber que me está viendo en directo me sirve de motivación”. Y qué mejor motivación que volver a ser la reina de los cielos. Próxima cita, Moscú, para vengarse de Suhr, que tiene su mejor marca en 4'92, lejos de los 5'01 en pista cubierta y 5'06 al aire libre de Isinbayeva.