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domingo, 22 de febrero de 2015

Sergio Llull es insaciable

El Madrid destroza el récord de triples de la Copa del Rey (16) y desmonta al Joventut en el tercer cuarto (83-100)


Llull protege el balón ante Sergi Vidal. ACB Photo. 

Lleva el 23 por su ídolo, Michael Jordan, y es tan ambicioso que, como le confesaba a Faustino Sáez en El País, le gustaría jugar los 40 minutos. "Pero somos un equipo y eso imposible", cerraba Sergio Llull (Maó, Menorca, 1987). En la foto que ilustra el artículo se le ve serio y mirándose a un espejo con la pelota en la mano. Con una calma que nunca tiene en la pista, donde se convierte en un torbellino. En un jugador con piernas de atleta, la finura de un cirujano y el temple de un ajedrecista. A la determinación que

miércoles, 3 de septiembre de 2014

España se escribe con R

Ricky Rubio abrillanta a un grupo que aplasta a Francia (88-64) para asegurarse el liderato del grupo

Ricky Rubio, durante el partido - Foto: FEB. 

Las primeras conversaciones, salvo excepciones, suelen marcar la relación que tendremos con una persona. Elmer Bennett, ex jugador, entre otros, de Baskonia, Madrid y Penya, apenas tardó en darse cuenta de que sería una especie de tutor para aquel adolescente inquieto que preguntaba mucho y que parecía no tener miedo a nada. En Badalona Benito apadrinó a un Ricky Rubio (El Masnou, 1990) que reaccionaba con naturalidad al eco que provocaba con 14 años. Aíto era su valedor y formador. Ahora, con 23, Ricky ya cuenta

jueves, 6 de febrero de 2014

El impulso de Rudy Fernández

Un Madrid coral arrolla a un Gran Canaria paralizado (83-60) 

Rudy lanza un triple pese a la oposición de Newley - ACB Photo. 

Se conocieron en un campus de jóvenes talentos de la selección española y a Josep Maria Guzmán le llamó la atención. "A mí", cuenta El viatge de Rudy. De Badalona a l'NBA,"lo primero que me impactó es que de siendo un niño con un año menos fuese tan descarado. Creo que esta característica la ha tenido siempre, no la ha perdido". Gus habla de su amigo  Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985), al que rodearon los focos en al Copa del Rey de Sevilla en 2004 cuando lideró a la Penya hacia la final y fue nombrado

domingo, 6 de octubre de 2013

Sergio Rodríguez se ajusta la corona

El base canario resuelve la segunda Supercopa consecutiva para el Madrid ante un Barça afilado por Tomic y Huertas (79-83) 

Sergio Rodríguez, con su trofeo de MVP de la Supercopa - ACB Photo. 

No cuesta demasiado imaginarse a los padres diciéndole a sus hijos e hijas que lo que hace ese jugador eléctrico y mágico con barba no es lo normal, que por mucho que se esfuercen y sueñen es casi imposible que lleguen al nivel de Sergio Rodríguez (San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, 1986), quizás el base del momento en Europa y el gran valedor del Madrid para que revalidase el título de la Supercopa ACB en el Buesa Arena y sumase la tercera de la historia. Bien secundado por la muñeca de Mirotic (20 puntos) y la tenacidad

viernes, 4 de octubre de 2013

El ensayo de Jaycee Carroll

El tirador estadounidense, principal favorito para el concurso de triples, lidera el festival de tiros de tres de un Madrid ante un Bilbao Basket sin alma (100-61) 


Carroll, en una acción del partido - ACB Photo. 

En menos de 24 horas le espera un concurso, el de triples, que le hace especial ilusión y para el que es el principal favorito. Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, EE UU, 1983) es un tirador nato que a lo largo de sus temporadas en la Liga ACB ha demostrado que tiene una puesta en escena letal. Que es capaz de anotar con la misma naturalidad con la que respira. Esta vez fue entrar por Rudy y lo primero que hizo Carroll fue meter dos triples

domingo, 22 de septiembre de 2013

Sergio Llull se reconoce

España aplasta a Croacia para llevarse el bronce del Europeo de Eslovenia (92-66) tras la puesta en escena del escolta menorquín

Sergio Llull supera a Ukic - EFE. 

Nunca es tarde, y más si hay en juego una medalla, para que un jugador se reencuentre después de un torneo en que se ha llegado a sentir perdido. El que se vio ante Croacia en la lucha por el bronce sí es Sergio Llull (Mahón, Menorca, 1987), ese deportista agresivo, decidido, rápido y con liderazgo que disfruta el Madrid y que es capaz de cambiar el estado de ánimo del grupo y resultados adversos. Ese deportista que no se había reconocido en Eslovenia, que todavía no había explotado con la selección y que tras un triple sobre

viernes, 20 de septiembre de 2013

El nuevo guión de Tony Parker

El base de los Spurs frustra a una España que cae en la prórroga (72-75) tras ceder 14 puntos de renta y que luchará por el bronce con Croacia  

Tony Parker se hace con un rebote - EFE. 

Lo dijo antes, se lo repitió a sí mismo durante y lo volvió a decir a los medios después del partido. Tony Parker (Brujas, Bélgica, 1982) apretó los dientes y enloqueció tras la prórroga de un partido en el que sobre todo él, que hace unos meses rozó con los dedos su cuarto anillo de la NBA con los Spurs, había sido el factor determinante para que Francia cambiase la historia. "Si España no existiese, yo tendría más medallas", dijo de nuevo Tony Parker, exhausto tras marcarse una actuación estelar y vengarse del equipo que les

sábado, 1 de junio de 2013

Con el aroma de Sergio Rodríguez

El Madrid desmonta al CAI Zaragoza con el base canario como hilo conductor y está a un paso de la final de la Liga ACB (93-65)

Sergio Rodríguez celebra un triple - ACB Photo / Á. Martínez. 

“Sergio, vas a debutar” o algo parecido le dijo Pepu Hernández a la última perla del Estudiantes. Y el chaval, Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986), salió al Palau Blaugrana con desparpajo y ajeno a lo que acababa de ver desde el banquillo: una tángana que acabó con dos antideportivas a De la Fuente y Carlos Jiménez y otro par de descalificantes a Ilievski y Brewer. Quedaban 26 segundos en el quinto y definitivo partido de la final de la Liga ACB de la temporada 2003-2004 –que acabó llevándose el Barça de Pesic y Bodiroga– y el debutante, que había cumplido los 18 años el día anterior –el 12 de junio– y que se fue por velocidad de Nacho Rodríguez y se coló entre Femerling. Fue una entrada explosiva, la primera acción en el torneo de Sergio Rodríguez, a quien unos meses después y tras una excelente actuación ante los azulgrana, se cansó de repetir que no reparaba en la NBA: “¿Cómo voy a pensar en eso? Acabo de debutar en la Liga ACB y no he conseguido nada”. Ya le llamaban Magic Rodríguez y Showtime Rodríguez: “Son cosas de la prensa”. Una prensa fascinada por aquel jovencuelo capaz de cualquier cosa que dos cursos después fue escogido en el puesto 22 del draft por Portland y aterrizó en la Liga estadounidense, donde mostró su talento a cuentagotas. El Sergio Rodríguez de ahora y en concreto el de esta temporada ha recuperado su esencia: frescura, inteligencia, talento y generosidad. El Chacho anotó 11 puntos repartió ocho asistencias, dos más que un CAI Zaragoza minimizado en todo momento (93-65) y que ve cómo tiene la serie de semifinales 2-0 en contra.

“No quiero ver más ni una bandeja de Sergio Rodríguez. Es fácil”, pidió a sus jugadores José Luis Abós, cansado de los puntos del base canario en un día muy productivo para todo el Madrid, lanzado desde el primer instante y con Rudy, después del costalazo del jueves, como titular. No tardó en reemplazarle Carroll, que se presentó con un triple, un argumento de peso del conjunto de Pablo Laso (15/32), peleado de nuevo con los tiros libres (6/13). La única fisura de un Madrid hambriento en el que habían anotado siete jugadores en el primer cuarto (24-13).

Corría como le gusta el Madrid y con Sergio Rodríguez de director de orquesta mientras el CAI Zaragoza era un simple espectador de la fogosidad de Carroll, casi perfecto con 18 puntos (3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples). Solo Van Rossom, Roll y Pablo Aguilar replicaban en los locales, que se fueron al descanso 49-35 por debajo y tras la vuelta de los vestuarios se vieron arrollados por los triples de Llull y Darden y los puntos de Mirotic. No había noticias de Jones y Rudez no se estrenó hasta el último tramo del tercer cuarto. Golubovic se mutiplicó, Llompart sacó su orgullo y Sergio Rodríguez, la chistera, para continuar maravillando y poner la máxima ventaja de su equipo (91-57 a 3m 54s). Fue un festival con su aroma.


MADRID 93 (24+25+25+19): Llull (6), Fernández (10), Suárez (10), Mirotic (10) y Begic (8) -quinteto inicial-; Rodríguez (11), Carroll (18), Draper (6), Darden (5), Slaughter (4), Reyes (5) y Hettsheimeir (-). CAI ZARAGOZA 65 (13+22+14+16): Van Rossom (10), Roll (10), Toppert (3), Aguilar (10) y Jones (2) -quinteto inicial-; Stefansson (), Rudez (5), Llompart (12) y Golubovic (11) y Fontet (2).      

domingo, 28 de abril de 2013

Reyes es inagotable

El capitán lidera, con 19 puntos, a un Madrid que se asegura la primera plaza tras vencer a un Barça penalizado por el rebote ofensivo (78-65)

Reyes,a  punto de lanzar, ante la mirada de Tomic - ACB Photo.

Es el único superviviente de la última Liga ACB que ganó el Madrid. Fue en 2007 en el Palau Blaugrana con Joan Plaza como entrenador y Felipe Reyes (Córdoba, 1980) como MVP de la final. Reyes ejerce de capitán en un grupo que valora su liderazgo, ímpetu y coraje. Responde al perfil de jugador al que adora su afición y genera animadversión entre la rival, entre ellas, la del Estudiantes, club en el que creció admirando a su ídolo, su hermano Alfonso y que, como él, abandonó para irse al Madrid en 2004. Renovado por tres temporadas hace un mes, Reyes es un puntal para su equipo y destrozó al Barça con una actuación modélica (19 puntos y ocho rebotes). La puesta en escena del ala-pívot cordobés ya fue impotente: nueve puntos y cuatro rebotes en seis minutos para pasar del 13-12 con el que acabó el primer cuarto al 26-19 (a los 15m 44s). Penalizados por el rebote ofensivo, los azulgrana se sostuvieron hasta los últimos dos minutos (67-63), pero Mirotic no falló tres tiros libres y Reyes puso la guinda a su partido con una entrada sin oposición para dar la victoria al Madrid por 78-65 y la primera plaza matemática de la fase regular en un ensayo descafeinado de la cita entre ambos equipos en la Final Four de Londres.

“Hemos trabajado bien todos los aspectos del juego, excepto el rebote ofensivo. Permitir 18 rebotes ofensivos es una barbaridad”, recalcó Xavi Pascual. Ésa fue la gran losa para los visitantes de la que supieron sacar partido, entre otros, Reyes, Mirotic o Begic, y que hizo que el Madrid tuviese más tiros. En concreto, 74 por 59. El Barça, con más puntería, pudo opositar al triunfo hasta el final a pesar de las bajas de Navarro, Wallace y Mickeal, mientras que Todorovic participó con un dedo roto. Con el equipo bajo mínimos, Ingles dio un paso enfrente en el sugerente inicio azulgrana con siete puntos en el parcial de 6-11. Lorbek estaba fino y Tomic, muy nervioso ante un público que no le perdona que se fichase por el gran rival.

Al descanso

Llull y Rudy Fernández agitaron a un Madrid que tomó más impulso con la aparición de Reyes y que veía cómo el Barça se cansaba de fallar tiros libres, en especial Tomic. Dominadores en el rebote, los locales tenían segundas y terceras opciones de tiro –como en una acción de Begic– y se pusieron 33-24 con un triple de Llull, antes de que los azulgrana redujesen la distancia al descanso (33-29) con dos jugadas rápidas de Huertas y de Jawai, que anotó diez puntos como Tomic y Lorbek, aunque con mejores porcentajes de tiro.

Tres rebotes ofensivos casi seguidos de Mirotic y una técnica a Xavi Pascual volvieron a penalizar al Barça (38-31), rescatado por un Ingles eléctrico, un Jawai omnipresente y un Tomic que acertaba con un reverso por primera vez. Y a Huertas le caía otra técnica por protestar, mientras Jasikevicius, muy revolucionado hasta entonces, puso por delante al Barça con dos canastas seguidas al inicio de un último cuarto (50-51) en el que Reyes sostuvo al Madrid con la ayuda de Sergio Rodríguez ante un rival lanzado por Ingles y Jawai que se quedó sin respuesta en el tramo final. “Tiene poco que ver el partido de hoy con el que tendremos en Londres”, aseguró Pablo Laso. “Será una final en sí misma”, cerró Xavi Pascual.

REAL MADRID 78 (13+20+17+28): Rudy (11), Suárez, Mirotic (10), Llull (8) y Begic (8) -quinteto inicial-, Rodríguez (9), Slaughter (8), Carroll (5), Darden y Reyes (19). BARÇA 65 (12+17+18+18): Huertas (3), Ingles (18), Oleson (8), Lorbek (10) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Sada, Abrines, Jasikevicius (4), Todorovic (2), Rabaseda y Jawai (10). Árbitros: Emilio Pérez, Lluis Guirao y Miguel A. Pérez Niz. Jawai fue eliminado por cinco personales (min.38). Incidencias: Partido correspondiente a la Jornada 31 de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 12.238 espectadores.   

jueves, 7 de febrero de 2013

Mickeal triunfa en un maratón formidable

Liderado por el alero estadounidense y apuntalado por Huertas y Tomic, el Barça alcanza las semifinales de Copa tras batir a un Madrid grandioso tras dos prórrogas (108-111)

Tomic, Mickeal y Suárez luchan por un balón - EFE.

Es duro como una roca y no titubea como los grandes narradores, acostumbrados a describir con rapidez cualquier jugada, por enrevesada que sea. Pete Mickeal (Rock Island, Illinois, EE UU, 1978) no sabe lo que es la duda y está acostumbrado a darle la vuelta a las situaciones más tortuosas, como cuando un médico le anunció que no podría andar con normalidad después de que se rompiese el tendón de Aquiles y también cuando le advirtieron que era muy probable que no jugase tras serle diagnosticado un tromboembolismo pulmonar. Nada frena a Mickeal, que horas antes del clásico de la Copa del Rey de Vitoria se definía como un tipo “muy tranquilo fuera la la pista. Dentro tengo un feeling animal”. Y añadió lo que parecía una evidencia: “Contra el Madrid será una guerra”. Y tanto que lo fue, fue más que eso y con Mickeal (26 puntos, su mejor partido en un torneo que le encanta) como punto de partida y final, excelentemente acompañado por Lorbek, de encogido a gigante, por un Huertas como guía (diez asistencias) y por Tomic, omnipresente ante su ex equipo cuando la pelota estaba al rojo vivo. Resultó un anuncio en directo que acortó el telediario y seguro que sumó nuevos adeptos a un deporte maravilloso que dignificaron dos equipos muy enteros en las peores situaciones. Sergio Rodríguez rescató al Madrid con una asistencia para Mirotic para forzar la primera prórroga y Lorbek, encogido hasta entonces, no le templó el pulso para meter un tiro libre, fallar el segundo y anotar tras un rebote ofensivo de Tomic y dar con la segunda prórroga. El Barça pudo sentenciar el partido por fin, pero Sergio Llull replicó con triples, el sexto en su cuenta particular con las dos rodillas flexionadas en el aire (108-109). Después Huertas metió dos tiros libres y el propio Llull (6/17 en triples) falló el triple que hubiese alargado cinco minutos más la cita. Los azulgrana, clasificados para la Copa con una jornada de margen, vencieron por 108-111 un maratón formidable para alcanzar las semifinales, donde se enfrentarán al vencedor del Caja Laboral-CAI Zaragoza.

“Para el aficionado del básket ha sido un lujazo. Un partido muy bonito”, resumió Huertas, fantástico director de juego. El brasileño, bastante cuestionado desde su llegada a Barcelona, y le comió la moral a Llull, sin puntería. Como Rudy Fernández (5/15), dolorido en una mano y varios pasos por detrás de su defensor, Mickeal, que marcó el paso de su equipo (0-5) antes de que Mirotic demostrase que su progresión no tiene límite. Uno y otro se marcaron una primera parte para enmarcar (46-49) en la que ambos anotaron desde todas las situaciones posibles, menos en una: el triple. El azulgrana ni lo intentó y el madridista erró el único que lanzó.

Irrupción de Carroll

El Madrid se había repuesto a tres mates casi seguidos de Jawai (23-32) con la irrupción prodigiosa de Carroll con dos triples y dos tiros libres. Y Mirotic le dio la vuelta al marcador (35-34) con una asistencia de Sergio Rodríguez, en estado de gracia y determinante desde que saltó a la pista. No lo pudo ser Navarro, mermado por los problemas físicos en su regreso a la competición. La Bomba sumó once puntos, con los que supera en dos a Alberto Herreros (375), para convertirse en el cuarto máximo anotador histórico de la Copa al que igualó en triples (49) con el único que metió (1/5 por los 4/22 de su equipo).

Mickeal continuó a su nivel tras el descanso, minando la moral de Carlos Suárez y de Rudy, que se quejaba de su mano dolorida –y del criterio arbitral, con el que no estaba demasiado de acuerdo– y estaba obligado a lanzar tiros muy forzados. Tampoco acertaba  con los cómodos el ex jugador de la Penya. A Mickeal sólo le frenó puntualmente Llull, cuando le sacó la segunda y tercera personal en el tercer cuarto y Xavi Pascual tuvo que reservarlo en el banquillo. Circunstancia que aprovechó un Madrid que se repuso anotando los tiros libres que hasta entonces había fallado (19/29) ante un Barça que a falta de triples disfrutaba del entendimiento entre Huertas y Tomic, vital a partir del último cuarto para acabar una actuación redonda (20 puntos y once rebotes) ante el equipo que no quiso renovarle en verano.

El momento de Lorbek

Navarro puso su sello con su clásica bomba (58-64 a los 28m 45s) y Wallace fue un jabato en defensa ante Mirotic y anotó el único triple de los azulgrana tras el descanso (69-71 a 3m 19s), cuando Mickeal ya jugaba con cuatro personales. Aguantaría en pista el norteamericano hasta el final. Llull y Reyes asumieron la responsabilidad y Mirotic, asistido por Sergio Rodríguez forzó la prórroga –el propio Llull pudo dar la victoria a su equipo–. Carroll, siempre tan directo, dudó ante Oleson y el nuevo fichaje le rebañó una pelota que recuperó Mickeal para montar la contra para Huertas: parcial de 0-8 para el 79-85 y el Barça de nuevo tenía el partido muy encarrilado. Pero surgió Sergio Rodríguez con un tiro cayéndose y un triple, y tras la quinta de Reyes y Mirotic llegaría el momento de Lorbek y su excelente canasta después de un rebote ofensivo de Tomic para alargar cinco minutos más un encuentro formidable.

Llull afinó la puntería y anotó tres triples en la segunda prórroga, en la que, dolorido, Navarro apenas pudo intervenir. Mickeal y Tomic siguieron mordiendo y Oleson anotó desde más allá de 6'75 (a 22'7s, 103-106). “Queda mucho partido, muchos tiros libres. Estemos concentrados”, advertía a sus jugadores Pablo Laso. Tenía razón: Sada anotó y metió otro, Sergio Rodríguez acertó con una entrada, Navarro aún tuvo fuerzas para meter dos tiros libres y Llull para marcarse una jugada de malabarista: un triple avanzando para adelante y encogido. Pero Huertas no falló desde la línea de personal y el triple de Llull para forzar la que hubiese sido la tercer prórroga quedó corto, mientras Mickeal se volvía loco junto al resto de sus compañeros.

MADRID 108 (18+28+14+17+16+15): Draper (2), Llull (23), Rudy Fernández (15), Mirotic (17) y Begic (-) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (18), Carroll (17), Suárez (2), Reyes (2), Slaughter (8) y Hettsheimer (4). BARÇA 111 (25+24+15+13+16+18): Sada (2), Navarro (11), Mickeal (26), Wallace (11) y Tomic (20) -quinteto inicial-; Huertas (13), Jasikevicius (-), Oleson (5), Rabaseda (-), Lorbek (17) y Jawai (6). Árbitros: Hierrezuelo, Bultó y Jiménez. Eliminaron a Reyes y Mirotic. Unos 14.500 en el Buesa Arena de Vitoria.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Llull impone su ley en el derbi

El base del Madrid ahoga a un Estudiantes melancólico tras el descanso por el bajón de English y Germán Gabriel (74-87)

Llull celebra un triple durante el partido - realmadrid.com.

En el Palacio de los Deportes se vivió un anuncio en directo de dos cuartos de duración y sin tomas falsas. El vídeo, bien editado o incluso sin editar, podría servir para que el baloncesto gane más adeptos a la causa un domingo a última hora por la tarde o en cualquier momento. Resultó una primera parte jugada a cuerpo abierto y sin matices, con dos equipos descarados como el Madrid y el Estudiantes, que por algo son los dos que más anotan de la Liga ACB. Llull empezó a iluminar el 158º derbi con dos triples en dos minutos. Todo pasaba muy rápido en un partido delicioso. English y Germán Gabriel estaban inspirados para perpetrar un parcial de 18-5 (18-10 a los 6m 45s) y Laso encontraba soluciones en su banquillo, cambiando a Mirotic y Hettsheimeir –extra desenfocado esta vez– por Begic y Reyes. El Estudiantes bajó enteros mientras descansaban English y Germán Gabriel y reaccionó de nuevo con ellos en pista. Gabriel se marcó tres triples desde el mismo sitio y puso en jaque a un Madrid que llegó a los vestuarios 52-58 por delante y que anotando mucho menos y defendiendo mejor en la segunda parte supo sentenciar bajo el mando de Llull (15 puntos, 5/8 en triples) y las pinceladas de Rudy (17). El alero mallorquín, duda por sus dolores en la espalda, puso la guinda a un partido en el que el Estudiantes acusó el bajón de su pareja de moda, English y Germán Gabriel, tras el paso de los vestuarios, pues contabilizaron sólo seis puntos de los 40 que sumaron en total. 

Vidorreta no pudo sacar el mismo provecho de su banquillo, que aportó 19 puntos por los 40 de un Madrid con más fondo de armario y que contabiliza once victorias en once partidos en la Liga ACB y dispone de una renta de tres partidos con respecto a sus perseguidores: por este orden, Caja Laboral, Valencia Basket, Gran Canaria y Bilbao Basket. El Barça está a cuatro de un conjunto blanco que se plantea el baloncesto como un juego eléctrico sin tregua y que este curso ha alcanzado dos veces la cifra de 100 tantos en el torneo. Excedente de la plantilla más completa del torneo y con la mejor línea exterior de Europa, por más que Carroll tenga menos focos. Esta vez el tirador canadiense trabajó a destajo para igualar su número de puntos con los rebotes (seis). Es un trueno como Llull, que dirigía a su son al Madrid, bien dirigido también por Sergio Rodríguez, mientras que en el Estudiantes Granger no era el habitual y tuvo que descansar pronto por acumular personales. El base de Montevideo estuvo impreciso y apenas dejó destellos, el mejor un dribling ante el propio Carroll.

La jugada de Granger puso el 66-74 a 6m 14s, pero el Estudiantes, a pesar del gran partido de Kirksay (seis puntos, nueve rebotes y cinco asistencias), no llegó a rebajar más la distancia, que había llegado a ser de 14 (56-70 a los 25m 45s) tras el penúltimo triple de Llull. Gabriel y English aportaron dos canastas más y Rudy explotó en el tramo final. Un fogonazo como el de Mirotic, que antes había respondido al mensaje de la Demencia, que le cantó “¡Ibaka! ¡Ibaka!” para recordarle la identidad de quien le ha impedido llegar a competir con la selección española. Pero el protagonista fue Llull, que impuso su ley en el derbi.

ASEFA ESTUDIANTES 74 (21+31+12+10): Granger (9), English (16), Kirksay (6), Gabriel (24) y Barnes (0) –quinteto inicial–, Fernández (2), Kuric (5), Fisher (0), Clark (5) y Nogueira (7). REAL MADRID 87 (23+35+14+15): Llull (15), Rudy (17), Suárez (1), Mirotic (14) y Hettsheimeir (0) –quinteto inicial–, Reyes (8), Slaughter (4), Sergio Rodríguez (9), Pocius (0), Draper (4), Carroll (6) y Begic (9).  

domingo, 23 de septiembre de 2012

Rudy regresa con la Supercopa bajo el brazo

El alero mallorquín, con 22 puntos y nombrado MVP, guía al Madrid para darle un título que no ganaba desde hacía 27 años ante un Barça superado (84-95)

Rudy, en una acción de la final - ACB Photo. 

La familia Fernández dispone de una buena hemeroteca sobre la trayectoria deportiva de sus dos hijos, Marta, la mayor y jugadora del Perfumerías Avenida de Salamanca, y Rudy, el pequeño, del que tienen grabado un partido especial. Rudy metió 25 puntos siendo mini y jugando contra infantiles de la Penya. Rodolfo, su padre, no se llevó la cámara porque pensaba que no jugaría y fue el padre de un compañero quien le pasó la cinta. Hace tiempos que aquel renacuajo creció, triunfó en la ACB y se marchó a probar fortuna a la NBA. El curso pasado volvió durante el cierre temporal -el Madrid lo disfrutó durante dos meses- y una vez solucionado el largo serial regresó a Estados Unidos. Rudy ha vuelto definitivamente a la capital para ganar títulos y  guió al Madrid para que alzase la primera Supercopa en formato de cuatro equipos, la primera desde la lograda en Alcora 27 años atrás. Con 22 puntos y apareciendo en los momentos oportunos fue el MVP y el principal incordio de la victoria por 84-95 ante un Barça que echó de menos a Mickeal, castigado por las personales, y que no pudo imponer su ritmo, por más que mejorase en defensa en el segundo y tercer cuartos y contase con Ingles y Jawai, dos compatriotas australianos, como grandes valedores. El Madrid llevó el hilo en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.

Rudy habla con una pelota entre las manos. Con un micrófono se aparta de protagonismos y va al grano, difícilmente se sale de la línea y da un titular: “Más que más rodados [que los azulgrana] lo cierto es que casi todos nos conocemos”. Cuando le preguntaron por su MVP dijo que lo más importante era el título y el trabajo realizado del equipo y tuvo el gran gesto de despedirse con un “Manel, ets un crack!” –¡Manel, eres un crack!–. Se lo dijo a Manel Comas, que ha vuelto a las retransmisiones de TVE ahora que está mucho más fuerte en su lucha contra el cáncer de pulmón. “Él sí que lo es”, le devolvió el entrenador, que destacó el oportunismo de Rudy Fernández. No se escondió el fichaje estrella del Madrid, imparable con ocho puntos en un primer cuarto en el que su equipo anotó seis triples de ocho intentos (23-30).

La elasticidad de Carroll

Si el Barça se sostenía en el marcador era por su excedente en la pintura, con Tomic batallador y Lorbek fino, además de por el desparpajo de Rabaseda, del que se espera más protagonismo y que lo tuvo esta vez por la ausencia por lesión de Navarro, que atesoraba el premio al mejor jugador del torneo los últimos tres años, y por la ausencia, también forzosa, pero por faltas, de Mickeal. El Madrid imponía su ritmo y Pablo Laso se permitía reservar a Carroll, un jugador tan fiable que cuando entraba en la pista lo hacía anotando, como si hacer eso tras salir del banquillo fuese fácil. El tirador canadiense metió un punto por cada minuto jugado (17) y a 4m 05s (72-85) se inventó una canasta propia del Señor Elástico, de los 4 fantásticos, para cortar las alas a un Barça persistente que había sido capaz de empatar el partido tras ceder por once puntos en el segundo cuarto y que pretendía remontar una desventaja de 19 a falta de 6m 18s tras un triple de Carroll.

La empresa era casi imposible para los azulgrana, por más que Mickeal estuviese fino y Jawai hiciese pensar al espectador sobre cómo puede ser que alguien con esa talla pueda moverse con esa agilidad. El pívot australiano hizo cinco mates –volvió a entenderse de maravilla con Huertas, autor de siete asistencias– y fue el más resolutivo junto con Ingles, fundamental para que su equipo reaccionase antes del descanso tanto en defensa como en ataque.

Con las diabluras de Llull y las pinceladas de Mirotic se escapó el Madrid, replicado por Rabaseda y Jawai. El conjunto banco se repuso con el repertorio de Rudy, atento para aparecer en los momentos de dudas del equipo, satisfecho de nuevo por el rendimiento de Reyes. La poca puntería del Barça bajo el aro (1/7 de Lorbek en tiros de dos para un total de 19/39) y los contraataques de su rival le privaron de tener opciones de verdad hasta el final. “Hemos dominado desde el principio, desde el primer minuto”, resumió Mirotic.

BARÇA 84 (23+20+13+28): Marcelinho Huertas (3), Ingles (16), Mickeal (5), Lorbek (14), Tomic (7) –quinteto inicial–, Sada (5), Abrines (0), Wallace (3), Rabaseda (11) y Jawai (20). MADRID 95 (30+14+21+30): Llull (14), Rudy Fernández (22), Suárez (5), Mirotic (11), Slaughter (5) –quinteto inicial–, Pocius (2), Reyes (9), Sergio Rodríguez (8), Begic (2) y Carroll (17). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y García González. Pabellón Príncipe Felipe. Unos 13.000 espectadores. Rudy Fernández fue elegido MVP de la final.

domingo, 12 de agosto de 2012

Una plata olímpica para no olvidar

España cuadra una actuación ejemplar para exigir al máximo a Estados Unidos (107-100)

El abrazo entre Pau Gasol y Kobe Bryant -EFE. 

Es posible que el speaker del North Greenwich Arena tuviese previsto desde el primer día el título de la canción después de la final de baloncesto de los Juegos. Sí, tenía que ser la que daba el título al séptimo disco de Bruce Springteen: tenía claro que iba a poner Born in the USA, Nacido en Estados Unidos en honor de los campeones previstos por casi todos, los estadounidense. Seguro que hasta el último instante el encargado de poner voz a lo acontecido en la pista se planteó cambiar el título y escoger otro representativo del rival, de una España grandiosa que le retó hasta el último aliento, ése en el que ambos entrenadores premiaron a los suplentes en un gesto indescriptible. Como la final, que acabó arrebatándole el oro a la generación dorada española (107-100). Kobe Bryant se fundió en un abrazo con compañero en los Lakers, Pau Gasol, a quien, uno por uno, abrazaron sus rivales como gesto de reconocimiento a su trayectoria y a su gran partido (24 puntos, ocho rebotes y siete asistencias) como puntal de un equipo desatado, descarado y corajudo que finalizó un torneo en el que se creció en los cruces para soñar con el oro hasta en una final de ensueño. España logró la tercera plata de su historia y Rusia, vencedora ante Argentina (77-81), en su primer metal desde la desintegración de la antigua URSS. 

Los peros que se le pudieron acharar durante el torneo a España, esos fallos de concentración y parciales inauditos para su clase en el último cuarto. Despistes que el grupo de Sergio Scariolo no se permitió ante Estados Unidos, consciente de que para ganar tenía que cuadrar una actuación formidable, casi perfecta y estuvo a punto de hacerla y de llevarse el oro olímpico ante un equipo que tiene... 14. Y ante la generación más cercana al Dream Team de Barcelona. España retorció y exigió al máximo a Durant, máximo anotador de los tres últimos cursos en la NBA, que tuvo que llegar a los 30 puntos y al último MVP, LeBron James, con un triple que marcó las diferencias (102-93 a 1m 59s), por más que España persistiera hasta el final con Marc Gasol, Ibaka... Con todos.  

Pau Gasol, asistente 

La selección tuteó al favorito desde el principio, cuando su capitán, mermado desde hace tiempo por sus problemas físicos, aportó 14 puntos en un primer cuarto eléctrica en el que Pau Gasol no sólo aportaba tantos, sino que también sabía repartir asistencias: ¡cinco! La entrada de Sergio Rodríguez animó más a una España que estaba siendo golpeada por Bryant, Anhony y Durant, pero que se repuso bajo la dirección del base del Madrid, por fin regular e imparable en los últimos meses. Un triple de Llull, de nuevo ejemplar en su defensa ante Chris Paul o Bryant, volvió a poner por delante al grupo de Scariolo (41-42). 

Era una oda al baloncesto, al deporte y a los Juegos y el pequeño no dejaba de crecerse pese a las adversidades, como que el propio Sergio Rodríguez cometiera la tercera, Marc Gasol la cuarta y Reyes, recambio de Pau, la tercera. Poco importó un parcial de 7-0 de Estados Unidos: ahí surgió el capitán Navarro, Rudy en Ibaka para reducir las diferencias al descanso (59-58). En las protestas de Carmelo Anthony por el criterio arbitral, tan malo para unos y otros, se resumía un partido indescriptible. 

Durant, líder

Escuchadas las charlas de ambos entrenadores en el vestuario, Pau Gasol se zafó como quiso de Chandler y de Love y si los estadounidense aguantaron el tipo fue por James, Durant y Bryant en un encuentro sin medias tintas, sin miedo, jugado a corazón abierto. Con la intensidad de Ibaka, capaz de meter su primer canasta cuando le pusieron a Anthony para defender, con un mate de Pau y la velocidad de Sergio Rodríguez ante un Durant que asumía responsabilidades. 

Al contrario de lo que le pasó durante los Juegos Estados Unidos nunca se escapó cuando apretó en defensa para correr al ataque. Ni tan siquiera cuando Bryant cogió un rebote ofensivo y puso la máxima ventaja (97-87 a 4m 25s). La réplica fue una canasta de Navarro y un palmeo de Rudy. No le perdió la cara al partido España, que con 102-93 pudo acercarse a seis de haber entrado un triple de La Bomba y en la siguiente acción, al límite, no falló Chris Paul. Hacía tiempo que Marc Gasol había vuelta a la pista y que Llull era el base. Todos eran ejemplares. También Bryant, que acabó abrazando a su amigo Pau Gasol, un comportamiento más acorde con lo que representa como uno de de los embajadores de la NBA, la Liga de más pedigrí y más músculo del planeta. Esta vez Bryant. Nada que ver con su absurdo gesto en Pekín pidiendo silencio tras meter un triple decisivo en aquella final que estaba considerada como la mejor de la historia del baloncesto y que ha encontrado una réplica aún mejor en Londres. No era fácil pero esta generación de oro del baloncesto español lo ha hecho posible.   

ESTADOS UNIDOS 107 (35+24+24+24): Chandler (2), Durant (30), James (19), Bryant (17) y Paul (11) -equipo inicial-, Westbrook (3), Williams (6), Iguodala (0), Love (9), Harden (2), Davis (0) y Anthony (8). ESPAÑA 100 (27+24+24+18): Pau Gasol (24), Rudy Fernández (14), Navarro (21), Calderón (0) y Marc Gasol (17) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez (7), Reyes (0), San Emeterio (0), Llull (5), Claver (0), Sada (0) e Ibaka (12). Árbitros: Cristiano Maranho, Christos Christodoulou y Michael Aylen. Rudy fue eliminado por cinco personales en el minuto 40. Incidencias: Partido correspondiente a la final del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.514 espectadores. 

viernes, 10 de agosto de 2012

Remontada de orgullo para luchar por el oro

España remonta 13 puntos en contra ante Rusia en un ejercicio reivindicativo (67-59)

Calderón celebra una canasta con sus compañeros - AFP. 

Harta de las dudas que suscitaba su juego y de que se hablase de su supuesta falta de entrega para no ser segundo de grupo y evitar a Estados Unidos en semifinales, España está sabiendo sacar adelante los cruces superándose a sí misma, yendo de menos a más, encontrando soluciones a sus debilidades. En cuartos de final supo desquiciar a una Francia que llevaba la voz cantante con Parker y Diaw y en semifinales le cortó las alas a Rusia, ante la que había perdido con estrépito en la primera fase tras dejar escapar 18 puntos de margen. Esta vez España fue la que tuvo que remontar, 13 puntos en concreto, la que no se arrugó cuando le iban mal las cosas ni celebró nada antes de tiempo. La selección supo reaccionar tras el descanso, remediar las concesiones en la zona a Kaun y paralizar a Monya. Kirilenko, errático al límite (2/12), se paralizó a sí mismo. Calderón y Rudy fueron los primeros en dar un golpe de efecto en una victoria muy coral (67-59) que supuso el billete hacia la tercera final de España en unos Juegos. Su rival, el vencedor del Estados Unidos-Argentina.    

En el gesto torcido de Kirilenko, tan minúsculo como para fallar cinco tiros libres en los últimos cinco minutos, se explicó la frustración de Rusia. Calderón ya había puesto a su equipo por delante tras el 4-2 inicial (51-49 a 7m 21s) con un triple. La solución esquiva durante casi todo el torneo, y un buen sustento de España en el tercer cuarto, cuando anotó cinco de los nueve intentados. No era cuestión de puntería, que también, sino de circular mejor el balón y destemplar a los rusos, que apenas tuvieron un par de canastas más sin oposición de Kaun y Mosgov, el mismo que hizo un campo atrás. Rusia se encontraba incómoda ante un rival que masticada al máximo sus jugadas y sabía procurarse lo que más le convenía. Rudy estaba en todas partes, Calderón dirigía con la precisión de un reloj y puso el empate a 46 (a los 29m 57s), Pau Gasol machacaba y Reyes se comería a Khryapa nada más salir.

Los errores de Kirilenko    

Con Rudy malherido de la espalda y amenazado por las faltas, entró San Emeterio para entregarse en defensa como Llull, fresco para secar a un Shved menor. El base del Madrid, de 2 en la selección, deshizo a Rusia, golpeada por los ganchos de Marc y la tenacidad de Reyes, y frustrada por sus propios errores, desde los dobles de Fridzon a la escasa puntería desde la línea de personal de Kirilenko (5/10), que con 66-58 y menos de un minuto por jugarse ruso falló tres tiros libres de cuatro posibles... No era su día. 

España tenía ya en sus manos su tercera final tras reponerse de un inicio difícil, de un primer cuarto complicado de jugar y de ver (9-12) y de haber perdido 14-27 (a los 15m 19s), en el momento dorado de Monya, que anotó sus tres primeros triples sin fallo. Fue un espejismo ante una España transparente y unida. “Con ese cuerpo técnico y esos once tíos hay que ir donde sea”, dijo Calderón. “El equipo vive y muere unido”, cerró Pau Gasol.     

ESPAÑA 67 (9+11+26+21): Pau Gasol (16), Rudy Fernández (11), Navarro (4), Calderón (14) y Marc Gasol (11) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio, Llull (7) e Ibaka (2). RUSIA 59 (12+19+15+13): Shved (2), Kaun (14), Khryapa (2), Ponkrashov (10) y Kirilenko (10) -quinteto inicial-, Mozgov (4), Fridzon (8), Antonov y Monya (9). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Marcos Benito (BRA). Rudy Fernández fue eliminado por cinco personales en el minuto 37. Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.215 espectadores. 

miércoles, 8 de agosto de 2012

España saca de sus casillas a Francia (59-66)

La selección se exprime en defensa en el último cuarto (6-15) para alcanzar unas semifinales que jugará ante Rusia


Marc Gasol celebra una canasta en el último cuarto. 

Lejos de su mejor nivel, de ese baloncesto atractivo y avasallador sobre el que se han cimentado sus éxitos, España sacó el genio ante Francia, a la que venció por 59-66, dejándola en seis puntos en el último cuarto. Tan desquiciado acabó el rival que Turiaf se llevó por delante a un Rudy que se retiró dolorido de la espalda. En la acción siguiente Batum perdió los nervios ante Navarro y le soltó un puñetazo en el estómago. “Sólo quería darle a Navarro un buen motivo para fingir y creo que se lo he dado”, le dijo a un periodista el jugador de los Blazers, que no fue descalificado. Un final desagradable para una España que en Londres volvió a frustrar a Francia y se clasificó para la tercera semifinal olímpica de su historia. Su rival, Rusia, uno de los dos equipos que le han ganado en el torneo.    

Acostumbrada a empezar como los ángeles y a empeorar sin remedio, la selección fue creciendo durante el encuentro. Se presentó como un equipo muy vulnerable en defensa, un juguete en manos de un Parker juguetón, en su salsa. Compareció como un equipo terco que insistía sin éxito en lanzar triples en vez de jugar al poste bajo, una opción más fiable teniendo a Ibaka y los hermanos Gasol en la zona. Pau se cargó al equipo a las espaldas y cargó de personales a Turiaf, pero su concurso era insuficiente ante una Francia apuntalada por Diaw. Una Francia superior, por más que la acción del primer cuarto llevase el firma  de Sergio Rodríguez y Rudy, que remachó de espaldas un alley oop (22-17). 

Despistada en defensa y poco atenta a las esquinas, España recibió cinco triples antes del descanso, dos de ellos de un notable Pietrus, que no es precisamente un tirador, pero que se encontró solo para tirar como sus compañeros que sí lo son. Pese a su candidez y a los errores desde la línea personal, la selección se repuso del 27-19 (a los 12m 23s) con algunas acciones de mérito de Rudy y la intensidad de Marc Gasol e Ibaka. Navarro le ponía toda la voluntad del mundo, pero le faltaba puntería. 

Llull niega a Parker

Con los hermanos Gasol de anotadores y Navarro repartiendo juego continuó acercándose en el marcador España, que tuvo su segunda ventaja del partido hasta el ecuador del último cuarto. Era un conjunto más reconocible que provocaba lanzamientos precipitados de un rival que no tenía ni tino ni criterio, ahogado Parker ante un Llull renacido que defendía y dirigía. Y que se colgó del aro tras un tapón de Pau Gasol a un De Colo intrascendente. 

Con los ataques secos -ambos equipos se intercambiaron triples locos- decidió la defensa de España con Rudy como protagonista poniéndole otro gorro a Parker. Turiaf falló con el rebote y Pau habilitó a Marc para que anotase (57-62 a 45'3s). El partido se acabaría con el triple fallido de Diaw. Después llegaron dos acciones que descalificaron a quienes las cometieron, aunque Batum se disculparía después en su Twitter: “Lamento mis actos del final del encuentro, di una mala imagen de Francia y mía. Enhorabuena a España”. Un equipo que alcanza la tercera semifinal de su historia. Es la segunda consecutiva. “Mucha gente nos ha pegado, no solamente los franceses. Quedan dos partidos más y vamos a ver si podemos obtener un premio”, cerró Calderón. 

FRANCIA 59 (22+15+16+6): Batum (9), Parker (15), Diaw (15), Turiaf y Gelabale (4) -quinteto inicial-, Seraphin (2), Traore (2), Bokolo, Pietrus (10) y De Colo (2). ESPAÑA 66 (17+17+17+15): Pau Gasol (10), Rudy Fernández (9), Navarro (12), Calderón (5) y Marc Gasol (14) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio (2), Llull (8) e Ibaka (4). Árbitros: Cristiano Maranho (BRA), William Kennedy (USA) y Christos Christodoulou (GRE). Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 14.826 espectadores.

lunes, 6 de agosto de 2012

España se queda clavada en el último cuarto

La selección pierde 82-88 ante Brasil tras encajar un parcial de 16-31 y se enfrentará a Francia en cuartos de final

Pau Gasol, Splitter y Varejao luchan por un rebote - EFE.

Fundida y confundida, quizás sin la tensión necesaria, España se quedó clavada en el último cuarto, el peor del equipo durante los Juegos (16-31), para acabar perdiendo por 82-88 ante una Brasil con más chispa lanzada por un Barbosa prodigioso (23 puntos), un Marquinhos afilado y una pareja de pívots que son la noche y el día, pero que se entienden a la perfección: Splitter y Varejao. Como le está sucediendo durante todo el torneo, la selección volvió a disiparse en los instantes finales y no acaba de cuadrar una actuación sin fisuras. “Tenemos problemas de concentración y de condición física”, advierte el seleccionador, Sergio Scariolo, que confía en que se pueda solventar ese déficit una vez concluida la primera fase y llegado el momento de las eliminatorias. Como tercera del grupo B España se enfrentará en cuartos a Francia, segunda del A, y como tanto se especuló antes del partido evitará a Estados Unidos hasta una hipotética final. 

“No jugaríamos nunca a perder ni a especular. Somos un equipo campeón que ha ganado mucho y nunca nos planteamos esa posibilidad”, recalcó Pau Gasol cuando le preguntaron si el grupo se había dejado ir para tener un camino más propicio: “Tal y como estamos jugando cualquiera nos puede ganar. Tenemos que corregirnos”. No se escondió el ala-pívot de los Lakers el día que superó a Epi como máximo anotador español en unos Juegos Olímpicos. Pau acabó con 25 puntos y empezó como una locomotora aportando 13 de los primeros 18 de un equipo eléctrico, contundente y varios pasos por delante de Brasil entonces. 

Excelencia puntual

Jugaba España como más le agrada, con velocidad y músculo, y le encajaban las piezas para conseguirlo: si Calderón se iba al banquillo a descansar salía un Sergio Rodríguez hiperactivo y lo mismo sucedía con Scariolo dosificaba a Marc Gasol, notable con 20 puntos, cuando le suplía Ibaka (14), sinónimo de espectáculo y defensa. La excelencia fue puntual y en cuanto Neto salió a pista reaccionó un combinado brasileño que no pudo contar con Nene Hilario, uno de sus pilares y al que no echó de menos. Mientras que el grupo de Scariolo se fue disipando poco a poco por su excesiva dependencia del trío interior formado por Marc, Pau e Ibaka, que aportó 59 puntos. ¿Y qué hicieron los exteriores? Aportar los mismos tantos que Barbosa.  Rudy no se encontraba a sí mismo, Llull apenas metió el último triple sobre la bocina y el partido perdido, San Emeterio no tenía puntería ni era un ejemplo en defensa como en los precedentes... 

Con una canasta de Marc Gasol España se distanció 61-51 (a los 26m 49s), pero no supo conversar la renta ante un rival más entusiasta, bien gobernado tanto por Neto como por Huertas, que empezó el último cuarto con dos triples seguidos de Marquinhos. Otro de Barbosa (73-75 a 4m 16s) le daría la primera ventaja a Brasil. España ya no tenía remedio. Se había quedado clavada otra vez en un último cuarto y acabó tercera de grupo, con lo que se enfrentará a Francia en cuartos, en la reedición de la final del Eurobásket de Lituania, y de pasar los cruces sólo se encontrará a Estados Unidos en la lucha por el oro.  


ESPAÑA 82: Pau Gasol (25), Rudy Fernández, Navarro (7), Calderón y Marc Gasol (20) —quinteto inicial—, Sergio Rodríguez (2), Reyes (6), Claver, San Emeterio (3), Llull (3), Ibaka (14) y Sada (2). BRASIL 88: García (3), Huertas (2), Barbosa (23), Varejao (7) y Splitter (11) —equipo inicial—, Machado (3), Neto (6), Torres (6), Taylor (7), Giovannoni (7) y Vieira (13). Árbitros: Estévez (ARG), Vázquez (PUR), Lottermoser (GER). Caio Torres fue eliminado (min. 33). 8.342 espectadores en el Basketball Arena. 

lunes, 11 de junio de 2012

El Madrid vulgariza al Barça para quedarse a un paso del título (85-59)


Llull celebra una canasta - ACB Photo.

Desquiciado e impotente vivió tres cuartas partes del partido el Barça, sacudido por su falta de ideas ante un Madrid que parecía de juego recreativo, tan capaz de anotar la canasta más inverosímil como de procurarse la más fácil. Mickeal perdió los nervios y se ganó una descalificante agrediendo a Velickovic que los árbitros no consideraron como tal y le señalaron antideportiva y técnica por su enfrentamiento con Suárez, uno de los más  discretos de un Madrid colosal. Primero Carroll, después Reyes y Llull y, finalmente, todo el equipo vulganizaron a la peor versión del Barça que se recuerda en muchísimo tiempo (85-59). El conjunto de Pablo Laso tiene en su mano sentenciar la final y llevarse el título de la Liga ACB el miércoles (La 1, 22:00 horas), de nuevo en el Palacio de Deportes. 

Hubo tantas diferencias entre un equipo y otro que la crónica se explica sola con números tan dispares: 48 rebotes por 23, 19 asistencias por sólo tres de los azulgrana, nefastos en casi todo, incluso en tiros libres (17/29). El Barça echó de menos a Navarro (1/8) y al resto, pues sólo Wallace superó los nueve puntos. El ex jugador del Gran Canaria anotó 11 de sus 13 tantos cuando el Madrid ya había alcanzado una barrera insalvable: los 30 puntos. Los blancos llegaron a sumar a distanciarse por un máximo de 31 (76-45 a 6m 18s) tras la enésima asistencia de Sergio Rodíguez (9), que esta vez no precisó de los triples (0/4, 3/16 su equipo) para cuajar otra excelente actuación, al nivel de la que mostró un Madrid más eléctrico, más paciente y coral.  

El acelerón de Carroll

Un equipo que disfruta con Carroll, que no necesita demasiado tiempo para decirlo todo. Es un excelente finalizador, más si cabe cuando tiene espacio y su defensor, Ingles en este caso, llega siempre más tarde o simplemente paga con su cara de frustración. Xavi Pascual se desgañitaba ante las pocas soluciones del australiano ante el inmenso repertorio de Carroll, que salió a la pista como sustituto del sustituto, por Pocius, reemplazo de Singler –ambos con dos personales– y anotó 12 puntos en poco más de cuatro minutos. Los azulgrana se sostuvieron por su espíritu colectivo, pues hasta ocho jugadores anotaron en el primer cuarto (25-23) con Pete Mickeal un paso por encima del resto en un encuentro eléctrico, jugado a muchas revoluciones y con Llull desatado y Navarro de nuevo invitado “al teatro” por la grada. 

El Barça se partió en mil piezas, por todos los sitios. Pascual fue rebuscando en su banquillo sin encontrar soluciones. Puso a Eidson y Rabaseda, que apenas estuvieron en pista y aportaron confusión. El primero lleva tiempo fuera de foco y el segundo estaba encendido con Mirotic, travieso con Reyes al lado. El capitán del Madrid pasó a coger el micrófono del partido con su habitual corazón en la lucha por el rebote y su pericia en el tiro desde media distancia. Poco le importó al conjunto de Laso que no entrasen los triples (1/7 en la primera parte). Ese déficit lo compensó con un excelente acierto con los tiros de dos (16/24) y se fue al descanso con otro acelerón de Llull. Dos imágenes resumieron la caraja de los visitantes: Sada se resbaló ante un eslalon de Sergio Rodríguez y Lorbek falló dos tiros libres de tres en el último suspiro antes del paso por los vestuarios (46-32). Mermado Ndong y agobiado por las personales Vázquez, el Barça trampeaba sin un cinco puro. 

El declive de Eidson

Los azulgrana sólo sacaron los dientes en la fea acción de Mickeal y el Madrid, inconformista, continuó mordiendo a su rival histórico, que le había ninguneado las últimas temporadas y al que había birlado la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi esta temporada. Hasta ahora aquel era el único encuentro desequilibrado entre ambos y marcó el declive de Eidson, que se lesionó en una jugada fortuita y que no volvió a ser el mismo. Fichaje de relumbrón lleva una final patética (2/16) y unas eliminatorias por el título decepcionante: acumula 48 puntos, de los cuales 25 los anotó en cuartos ante un Lucentum Alicante repleto de bajas y vacío de fuerzas. 

Tomic disfrutaba en la pintura, Llull anotaba una bomba a una mano propulsado como si saltase en una cama elástica mientras el Barça fallaba tiros libres y sólo parecía tener una solución en ataque, el triple. Salvador en el primer partido, Huertas se llevó la palma desde 6'75, distancia desde la que Wallace salvó su partido cuando todo estaba más que sentenciado y el público celebraba un triunfo sin discusión.      

MADRID 85 (25+21+23+16): Llull (12), Suárez (2), Singler (4), Velickovic (3) y Tomic (8) -quinteto inicial- Reyes (15), Carroll (17), Begic (5), Pocius (1), Mirotic (12) y Sergio Rodríguez (6). BARÇA 59 (23+9+10+17): Sada (4), Navarro (8), Mickeal (9), Lorbek (9) y Vázquez (2) -quinteto inicial- Wallace (13), Ndong (0), Huertas (4), Ingles (4), Rabaseda (3) y Eidson (3). Árbitros: Arteaga, Conde y García Ortiz. Incidencias: Tercer partido de las eliminatorias por el título de la Liga. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Lleno. 13.109 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Tirso Lorente, histórico entrenador del Real Madrid y técnico del equipo del Madrid de la Liga EBA

viernes, 8 de junio de 2012

Sergio Rodríguez le devuelve la moneda al Barça para empatar la final (69-75)


Sergio Rodríguez señala una jugada ante Huertas - ACB Photo.

Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador explosivo, por más que lo haya demostrado a cuentagotas. Por más que pasase de ser un base apetecible en Europa tras brillar en sus dos primeras temporadas en la Liga ACB con el Estudiantes y ser decisivo en las semifinales contra Argentina en el Mundial de Japón a aterrizar en la NBA y pasar bastante desapercibido en los Blazers, los Nicks y los Kings. El curso pasado el base canario quiso corregir su trayectoria, empezar de cero en España y en el Madrid, donde tuvo algunas actuaciones estelares que no compensaron su irregularidad. Ahora, en cambio, el Chacho vive quizás el momento más dulce de su carrera, cuando no se le esperaba a ese nivel. Sergio Rodríguez está picando a la puerta de la selección para ir a los Juegos Olímpicos de Londres con sus espléndidos playoffs, en los que lleva 18 triples de 23 intentados (67%), además de promediar cuatro asistencias y 10 puntos por partido. Pero sobre todo por dar un golpe de la mesa en instantes delicados, como hizo en semifinales ante el Caja Laboral y como volvió a hacerLO en el Palau para empatar la final a un triunfo con tres triples de los cinco con los que el Madrid acribilló en el último cuarto al Barça. El conjunto de Pablo Laso remontó nueve puntos en contra para acabar ganando por 69-75 y pasar a tener el factor cancha a favor ante unos azulgrana que se quedaron sin ideas ni aliento ante la zona 1-3-1 de su rival.

Sergio Rodríguez le devolvió la moneda al Barça, salvado en el partido anterior por un triple de Huertas desde más de 10 metros. Una jugada inusual y más propia de un anuncio o de una película que culminó la remontada de los azulgrana, capaces de recortar 17 puntos de desventaja. Esa actitud es la que tuvo el Barça en el segundo partido, hasta que se bloqueó en el tramo final, cuando Laso planteó una 1-3-1 cuyo punto débil son las esquinas y que fue demasiado para unos locales sin puntería con los triples (5/24), todo lo contrario que el Madrid (11/17). Al Barça le falta la aportación de varios de sus jugadores.  

Vázquez, omnipresente

Lo llegó a bordar el Barça en algunos momentos, muy entero y contundente con jugadores como Vázquez, que ante los problemas físicos de Ndong, dio un paso al frente y no tardó nada en colocarle un tapón a Tomic, que como marca la tradición comenzó desatado ante el conjunto de Xavi Pascual. Los visitantes, inmanulados con los triples –metieron cuatro de los seis primeros– se fueron 6-11 (a los 5m 20s) con un tiro de Suárez, pero el Barça con Mickeal gustando y gustándose, Navarro como una culebra y Vázquez omnipresente remontaron con facilidad. Incluso tuvo sus primeros minutos en la serie Xabaseda, que se presentó con un mate y no tardó en volver al banquillo porque los árbitros fueron más exigentes que con el resto.

Lorbek pasó a ser el faro del Barça, mientras el Madrid se defendía con Mirotic, que no parece que venga de una lesión, con Reyes, cuya aportación sobre todo en el rebote ofensivo no tiene precio, y al descanso se llegó con 40-40 y con la confirmación de que Eidson (0/5, -4) está completamente perdido, al nivel de Wallace o de Ingles.

Navarro y Carroll

Tras el descanso los azulgrana se mostraron como un equipo sólido en defensa, forzando al Madrid a probar tiros incómodos, y fresco en ataque con Huertas como director de orquesta para escaparse por 52-43 (a los 27m 03s) tras una acción de Navarro, tan atento para atosigar a Carroll como para anotar sin aparente desgaste.

Con Llull y Sergio Rodríguez en pista y defendiendo en zona, el Madrid se recuperó a base de la dirección del base canario y de los triples. Reyes estaba atento para fabricarse las canastas tras segundas o terceras oportunidades ante un rival encogido y agotado que en cuatro minutos largos sólo pudo anotar un triple de Navarro y, a pesar de todo, pudo empatar a 70 en el último minuto si a Mickeal no se le hubiese salido una media vuelta. También se le salió la bomba a Carroll, inmenso en el epílogo, pero el tirador se hizo con su propio rechace y provocó la falta precisamente de Pete. En la jugada siguiente Sergio Rodríguez desquició a Nvarro y Mirotic medio sentenció el partido. La Bomba y Huertas fallaron sus triples y la serie llegará a Madrid empatada a 1-1, empatada a remontadas.

BARÇA 69 (21+19+16+13) : Huertas (10), Eidson (), Mickeal (10), Lorbek (22) y Vázquez (11) -quinteto inicial-, Navarro (11), Sada (-), CJ Wallace (1), Ingles (2), Ndong (-) y Rabaseda (2). MADRID 75 (20+20+9+26): Llull (5), Suárez (3), Syngler (8), Velickovic (5), Tomic (12) -quinteto inicial-, Pocius (2), Reyes (6), Rodríguez (14), Carroll (10), Mirotic (10) y Begic (-). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Emilio Pérez Pizarro, Benjamín Jiménez. Incidencias: Segundo partido del playoff por el título de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 7.151 espectadores.

miércoles, 6 de junio de 2012

Un triple de Huertas concreta una remontada de fe ante un Madrid dominante (81-80)


Huertas celebra su triple ante la desolación de Carroll - ACB Photo. 

El baloncesto se acerca a la poesía cuando perpetra encuentros que permanecen en la memoria de los aficionados para siempre y que, sobre todo, hacen creer en él a algunos de los incrédulos que consideran que apuntar los anotadores de cada canasta en una hoja es un suplicio o que odian no saber cuándo durará un partido. Es posible que una jugada al límite que concretó una remontada de fe haya hecho que alguien se enganche a este deporte. “No fue un partido bueno por mi parte, pero el baloncesto es así, te regala cosas como ésta”, relató Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983), el protagonista de un triple en carrera, sobre la bocina y saltando sobre una pierna, su seña de identidad. El jugador, desequilibrado, acabó estirado en el parqué y desde ahí vio que la pelota tocaba en el tablero y entraba en la canasta. En unos segundos Huertas se vio rodeado de todos sus compañeros. El primero en llegar a abrazarle fue Pete Mickeal, que surgió para sacarle las castañas del fuego a un Barça que a 5m 56s del final estaba chamuscado (63-76) y que había llegado a perder por 17 en un tercer cuarto nefasto ante un Madrid dominante, a sus anchas, poderoso desde Tomic hasta Carroll, pasando por Singler o Llull. La garra de Mickeal, el oficio o el genio –o ambas cosas– de Navarro, junto con el acierto inicial de Lorbek concedieron esa oportunidad a Huertas, que no dudó en jugarse el último tiro tras haber fallado los cinco anteriores ante un conjunto de Pablo Laso que se quedó a cuadros y vio cómo, tras su victoria por 81-80, los azulgrana dominan la final de la Liga ACB por 1-0. Sin prácticamente tiempo para descansar volverán a citarse en el Palau el viernes (La 1, 22:00 horas). 

No pudo tener más emoción un partido que logró empatar Navarro con un triple a falta de 44 segundos y, siguiendo las instrucciones de su entrenador, se jugó otro deprisa después de que Llull hubiese metido dos tiros libres. Botó y botó el base menorquín para jugarse el que debía ser el último tiro ante un equipo que no iba a hacerle falta. A Llull le quedó corto el triple, Eidson cogió el rebote, asistió a Huertas y éste hizo lo imposible. Un epílogo de película que no puede tapar ni el buenhacer de un Madrid que le ha perdido el respeto a su rival con la llegada de Laso ni las debilidades del Barça, que durante un rato y, en palabras de Xavi Pascual, perdió “emocionalmente”  el partido. 

Buscando soluciones 

Hasta que Pete Mickeal se echó el equipo a la espalda, Navarro resurgiera como una exhalación,  Lorbek aportase lo suyo y Huertas entrase en la historia de los partidos imborrables el Madrid había empequeñecido del todo al Barça, perdido ante el dictado de un rival que le hacía daño todas sus piezas. A Laso la rotación le servía para dosificar a sus jugadores, para que Reyes y Mirotic aprovechasen sus pocos minutos en pista, mientras que Xavi Pascual buscaba soluciones en el banquillo. 

Tomic y Singler fueron los primeros en ir de carrerilla en un duelo de muchos puntos y defensas confudidas, incluso la mejor de Europa, la del Barça, sorprendido por la entereza del pívot croata primero y por la naturalidad de Singler después. Y si los azulgrana pudieron sostenerse en el marcador fue porque contaron con un Lorbek infalible que alcanzó el descanso (37-43) con 13 puntos.

Confusión 

En la última canasta del segundo cuarto, sobre la bocina, a una mano y a aro pasado de Sada, se explica el sufrimiento de unos azulgrana que empezaban a padecer con las galopadas de Llull y los picotazos de Carroll, certero cuando los locales se reponían. Los blancos acertaron con cuatro de los cinco primeros triples y además dominaban sin problemas el rebote (36 por 30) y confundían a un Barça inocente. El propio Carroll no dudaría en quitarle la pelota a Eidson, confundido por un pitido desde la grada que entendió como del árbitro. El tirador estadounidense habilitó a Llull para que machacase a placer y pusiese la máxima ventaja (43-60 a 26m 17s). 

Pascual volvió a tirar de Navarro, que volvió a reenganchar a su equipo, aunque Carroll continuaba martilleando a los azulgrana sin descanso como Tomic o Sergio Rodíguez, que repartió hasta siete asistencias, tan sólo dos más que todo el Barça junto, señal que no pudo jugar con comodidad y tuvo que recurrir a la épica y a la fe, dos palabras que van asociadas, para remontando un partido imposible. La huella será siempre de Huertas, pero la marca fue sobre todo de Mickeal, Lorbek y Navarro. Y de la defensa, claro. El último triple de Navarro, el del empate a 78, llegó tras un tapón sensacional de Vázquez a Tomic.  

BARÇA 81 (15+22+17+27): Huertas (3), Eidson (6), Mickeal (17), Lorbek (18) y Vázquez (3) –quinteto inicial–, Ndong (9), Sada (2), Navarro (21), Ingles (2) y Wallace. MADRID 80  (20+23+23+14): Llull (11), Suárez (1), Singler (11), Velickovic (5) y Tomic (16) –quinteto inicial–, Carroll (18), Reyes (4), Sergio Rodríguez (7), Mirotic (7), Pocius y Begic. Árbitros: Martín Bertrán, Redondo y García González.