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domingo, 6 de octubre de 2013

Sergio Rodríguez se ajusta la corona

El base canario resuelve la segunda Supercopa consecutiva para el Madrid ante un Barça afilado por Tomic y Huertas (79-83) 

Sergio Rodríguez, con su trofeo de MVP de la Supercopa - ACB Photo. 

No cuesta demasiado imaginarse a los padres diciéndole a sus hijos e hijas que lo que hace ese jugador eléctrico y mágico con barba no es lo normal, que por mucho que se esfuercen y sueñen es casi imposible que lleguen al nivel de Sergio Rodríguez (San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, 1986), quizás el base del momento en Europa y el gran valedor del Madrid para que revalidase el título de la Supercopa ACB en el Buesa Arena y sumase la tercera de la historia. Bien secundado por la muñeca de Mirotic (20 puntos) y la tenacidad

viernes, 4 de octubre de 2013

El ensayo de Jaycee Carroll

El tirador estadounidense, principal favorito para el concurso de triples, lidera el festival de tiros de tres de un Madrid ante un Bilbao Basket sin alma (100-61) 


Carroll, en una acción del partido - ACB Photo. 

En menos de 24 horas le espera un concurso, el de triples, que le hace especial ilusión y para el que es el principal favorito. Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, EE UU, 1983) es un tirador nato que a lo largo de sus temporadas en la Liga ACB ha demostrado que tiene una puesta en escena letal. Que es capaz de anotar con la misma naturalidad con la que respira. Esta vez fue entrar por Rudy y lo primero que hizo Carroll fue meter dos triples

sábado, 1 de junio de 2013

Con el aroma de Sergio Rodríguez

El Madrid desmonta al CAI Zaragoza con el base canario como hilo conductor y está a un paso de la final de la Liga ACB (93-65)

Sergio Rodríguez celebra un triple - ACB Photo / Á. Martínez. 

“Sergio, vas a debutar” o algo parecido le dijo Pepu Hernández a la última perla del Estudiantes. Y el chaval, Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986), salió al Palau Blaugrana con desparpajo y ajeno a lo que acababa de ver desde el banquillo: una tángana que acabó con dos antideportivas a De la Fuente y Carlos Jiménez y otro par de descalificantes a Ilievski y Brewer. Quedaban 26 segundos en el quinto y definitivo partido de la final de la Liga ACB de la temporada 2003-2004 –que acabó llevándose el Barça de Pesic y Bodiroga– y el debutante, que había cumplido los 18 años el día anterior –el 12 de junio– y que se fue por velocidad de Nacho Rodríguez y se coló entre Femerling. Fue una entrada explosiva, la primera acción en el torneo de Sergio Rodríguez, a quien unos meses después y tras una excelente actuación ante los azulgrana, se cansó de repetir que no reparaba en la NBA: “¿Cómo voy a pensar en eso? Acabo de debutar en la Liga ACB y no he conseguido nada”. Ya le llamaban Magic Rodríguez y Showtime Rodríguez: “Son cosas de la prensa”. Una prensa fascinada por aquel jovencuelo capaz de cualquier cosa que dos cursos después fue escogido en el puesto 22 del draft por Portland y aterrizó en la Liga estadounidense, donde mostró su talento a cuentagotas. El Sergio Rodríguez de ahora y en concreto el de esta temporada ha recuperado su esencia: frescura, inteligencia, talento y generosidad. El Chacho anotó 11 puntos repartió ocho asistencias, dos más que un CAI Zaragoza minimizado en todo momento (93-65) y que ve cómo tiene la serie de semifinales 2-0 en contra.

“No quiero ver más ni una bandeja de Sergio Rodríguez. Es fácil”, pidió a sus jugadores José Luis Abós, cansado de los puntos del base canario en un día muy productivo para todo el Madrid, lanzado desde el primer instante y con Rudy, después del costalazo del jueves, como titular. No tardó en reemplazarle Carroll, que se presentó con un triple, un argumento de peso del conjunto de Pablo Laso (15/32), peleado de nuevo con los tiros libres (6/13). La única fisura de un Madrid hambriento en el que habían anotado siete jugadores en el primer cuarto (24-13).

Corría como le gusta el Madrid y con Sergio Rodríguez de director de orquesta mientras el CAI Zaragoza era un simple espectador de la fogosidad de Carroll, casi perfecto con 18 puntos (3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples). Solo Van Rossom, Roll y Pablo Aguilar replicaban en los locales, que se fueron al descanso 49-35 por debajo y tras la vuelta de los vestuarios se vieron arrollados por los triples de Llull y Darden y los puntos de Mirotic. No había noticias de Jones y Rudez no se estrenó hasta el último tramo del tercer cuarto. Golubovic se mutiplicó, Llompart sacó su orgullo y Sergio Rodríguez, la chistera, para continuar maravillando y poner la máxima ventaja de su equipo (91-57 a 3m 54s). Fue un festival con su aroma.


MADRID 93 (24+25+25+19): Llull (6), Fernández (10), Suárez (10), Mirotic (10) y Begic (8) -quinteto inicial-; Rodríguez (11), Carroll (18), Draper (6), Darden (5), Slaughter (4), Reyes (5) y Hettsheimeir (-). CAI ZARAGOZA 65 (13+22+14+16): Van Rossom (10), Roll (10), Toppert (3), Aguilar (10) y Jones (2) -quinteto inicial-; Stefansson (), Rudez (5), Llompart (12) y Golubovic (11) y Fontet (2).      

viernes, 24 de mayo de 2013

Las diabluras de Sergio Rodríguez

El base canario arrolla en el segundo cuarto al Obradoiro y adelanta al Madrid en la serie de cuartos (90-75)

Sergio Rodríguez asiste a un compañaero ante Hummel y Kendall - ACB Photo / A. Martínez. 


Su aspecto, esa barba bien poblada y algo desaliñada, le da un perfil bohemio y de artista. Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador musical, de banda sonora. En tiempos en los que se exige la pizarra por delante de la creatividad, el base canario supone aire fresco, pureza y frescura. Sergio Rodríguez juega con la alegría de un niño, la entereza de alguien que ha sabido resarcirse después de haberlo pasado muy mal en la NBA –a la que llegó con menos recorrido del que necesitaba– y que ha encontrado en Pablo Laso

domingo, 12 de mayo de 2013

Spanoulis remata otra proeza de Olympiacos

Nombrado MVP de la final, el base griego lidera a un equipo generoso que remonta 17 puntos en contra a un Madrid boquiabierto para ganar su segunda Euroliga consecutiva (100-88)

Spanoulis levanta la tercera Euroliga del Olympiacos, segunda consecutiva - Euroleague / Getty.

No hay nada imposible para un grupo tan generoso como Olympiacos, capaz hace un año de remontarle 19 puntos al CSKA en 12 minutos y el curso después de recuperar 17 ante el Madrid y llevar el partido a un marcador amplio, justo lo que, en teoría, convenía a los blancos. El grupo de Bartzokas supo reponerse a un inicio fulgurante de su rival (10-27 a los 9m 23s) y de Sergio Llull, Rudy Fernández y Begic en particular, y se llegó a poner a dos puntos (39-41 a 20m 28s) sin ningún tanto de su estrella, Vassilis Spanoulis (Larissa, Grecia, 1982), negado hasta entonces (0/5). El Olympiacos se sostenía sin su pilar gracias a un espíritu colectivo encomiable -el que transmitió al grupo Ivkovic y ha sabido mantener Bartkovas-, a una defensa mejorada, a los triples de Antic, Perperoglou y Law, y a la voluntad de Hines y Sloukas. Pero aguardaban la guinda, que no era otra que Spanoulis. V-Span se transformó en la segunda parte, donde se mereció su tercer MVP en una Final Four –con lo que iguala a Kukoc– por su maestría y contundencia: metió 22 puntos con tres triples consecutivos con los colocó a su equipo por primera vez por delante (48-45 a los 22m 10s). Rudy (21) y Sergio Rodríguez (17), los mejores del conjunto de Pablo Laso, pudieron salvar la situación hasta bien entrado el último cuarto, pero el partido se le hizo muy largo al Madrid, derrotado por 100-88, privado de un Carroll competitivo de un Reyes bien defendido y errático con los tiros libres (2/6) y sentenciado con otro triple de un Spanoulis brillante que logró su tercera Euroliga. Tantas como su equipo, que encadena dos consecutivos. Algo que no lograba ningún equipo desde el Maccabi Tel Aviv de Jasikevicius, campeón en 2004 y 2005.

“Estos partidos nos tienen que hacer crecer y aprender de estas situaciones. Somos un equipo joven, unos novatos en este tipo de finales”, reflexionó Rudy, eliminado a medio segundo del final por darle un pequeño zarpazo a Spanoulis, capitán de Olympiacos y el primero en levantar bien alto un trofeo sudado por su equipo. El mismo jugador que, viendo las caras de sus rivales desde el podio, se bajó y fue a saludarlos uno a uno. Un gesto generoso.

El reparto de puntos

El Madrid era un equipo deshecho que se había quedado boquiabierto ante los recursos de un rival inferior en su fondo de armario que le había ganado en un partido ofensivo en su vuelta a una final de la máxima competición continental 18 años después, cuando se llamaba Copa de Europa y ganó la octava. Hubiese levantado la novena si hubiera  mantenido la excelencia del primer cuarto, cuando anotó cinco triples en siete intentos y solo falló dos canastas de dos. A los cinco minutos todos los miembros del quinteto inicial del Madrid habían anotado. Y eso, mayor contribución entre más jugadores, es lo que echó en falta durante todo el partido, pues solo Rudy, Llull y Sergio Rodríguez superaron los ocho puntos, mientras que en el Olympiacos hasta seis jugadores alcanzaron o superaron los diez.

El primer triple tras seis intentos de los griegos –obra de Antic– cambió la dinámica del partido: el Olympiacos recuperó su garra habitual y el Madrid se encogió como Rudy y solo Sergio Rodríguez impidió que estuviese por delante en el marcador al descanso (37-41). La segunda parte sería un recital de Spanoulis y compañía, letales especialmente en el último período, cuando golpearon a un rival herido con 39 puntos, por más que Sergio Rodríguez tratase de igualar al Olympiacos en épica.

OLYMPIACOS 100 (10+27+24+39): Law (20), Spanoulis (22), Powel (2), Printezis (5), Papanikolau (5) —quinteto inicial—, Hines (12), Antic (10), Perperoglou (10), Shermadini (3), Sloukas (11) y Katsivelis (0). MADRID 88 (27+14+20+27): Llull (14), Rudy Fernández (21), Carlos Suárez (5), Mirotic (7), Begic (6) —quinteto inicial—, Draper (0), Reyes (4), S. Rodríguez (17), Carroll (5) y Slaughter (9). Árbitros: Cerebuch (ITA), Belosevic (SER) y Ryzhyk (UCR). Rudy y Slaughter, eliminados en el minuto 39. 15.169 personas en el 02 de Londres. El CSKA gana 74-73 al Barça por el tercer puesto.

jueves, 7 de febrero de 2013

Mickeal triunfa en un maratón formidable

Liderado por el alero estadounidense y apuntalado por Huertas y Tomic, el Barça alcanza las semifinales de Copa tras batir a un Madrid grandioso tras dos prórrogas (108-111)

Tomic, Mickeal y Suárez luchan por un balón - EFE.

Es duro como una roca y no titubea como los grandes narradores, acostumbrados a describir con rapidez cualquier jugada, por enrevesada que sea. Pete Mickeal (Rock Island, Illinois, EE UU, 1978) no sabe lo que es la duda y está acostumbrado a darle la vuelta a las situaciones más tortuosas, como cuando un médico le anunció que no podría andar con normalidad después de que se rompiese el tendón de Aquiles y también cuando le advirtieron que era muy probable que no jugase tras serle diagnosticado un tromboembolismo pulmonar. Nada frena a Mickeal, que horas antes del clásico de la Copa del Rey de Vitoria se definía como un tipo “muy tranquilo fuera la la pista. Dentro tengo un feeling animal”. Y añadió lo que parecía una evidencia: “Contra el Madrid será una guerra”. Y tanto que lo fue, fue más que eso y con Mickeal (26 puntos, su mejor partido en un torneo que le encanta) como punto de partida y final, excelentemente acompañado por Lorbek, de encogido a gigante, por un Huertas como guía (diez asistencias) y por Tomic, omnipresente ante su ex equipo cuando la pelota estaba al rojo vivo. Resultó un anuncio en directo que acortó el telediario y seguro que sumó nuevos adeptos a un deporte maravilloso que dignificaron dos equipos muy enteros en las peores situaciones. Sergio Rodríguez rescató al Madrid con una asistencia para Mirotic para forzar la primera prórroga y Lorbek, encogido hasta entonces, no le templó el pulso para meter un tiro libre, fallar el segundo y anotar tras un rebote ofensivo de Tomic y dar con la segunda prórroga. El Barça pudo sentenciar el partido por fin, pero Sergio Llull replicó con triples, el sexto en su cuenta particular con las dos rodillas flexionadas en el aire (108-109). Después Huertas metió dos tiros libres y el propio Llull (6/17 en triples) falló el triple que hubiese alargado cinco minutos más la cita. Los azulgrana, clasificados para la Copa con una jornada de margen, vencieron por 108-111 un maratón formidable para alcanzar las semifinales, donde se enfrentarán al vencedor del Caja Laboral-CAI Zaragoza.

Para el aficionado del básket ha sido un lujazo. Un partido muy bonito”, resumió Huertas, fantástico director de juego. El brasileño, bastante cuestionado desde su llegada a Barcelona, y le comió la moral a Llull, sin puntería. Como Rudy Fernández (5/15), dolorido en una mano y varios pasos por detrás de su defensor, Mickeal, que marcó el paso de su equipo (0-5) antes de que Mirotic demostrase que su progresión no tiene límite. Uno y otro se marcaron una primera parte para enmarcar (46-49) en la que ambos anotaron desde todas las situaciones posibles, menos en una: el triple. El azulgrana ni lo intentó y el madridista erró el único que lanzó.

Irrupción de Carroll

El Madrid se había repuesto a tres mates casi seguidos de Jawai (23-32) con la irrupción prodigiosa de Carroll con dos triples y dos tiros libres. Y Mirotic le dio la vuelta al marcador (35-34) con una asistencia de Sergio Rodríguez, en estado de gracia y determinante desde que saltó a la pista. No lo pudo ser Navarro, mermado por los problemas físicos en su regreso a la competición. La Bomba sumó once puntos, con los que supera en dos a Alberto Herreros (375), para convertirse en el cuarto máximo anotador histórico de la Copa al que igualó en triples (49) con el único que metió (1/5 por los 4/22 de su equipo).

Mickeal continuó a su nivel tras el descanso, minando la moral de Carlos Suárez y de Rudy, que se quejaba de su mano dolorida –y del criterio arbitral, con el que no estaba demasiado de acuerdo– y estaba obligado a lanzar tiros muy forzados. Tampoco acertaba  con los cómodos el ex jugador de la Penya. A Mickeal sólo le frenó puntualmente Llull, cuando le sacó la segunda y tercera personal en el tercer cuarto y Xavi Pascual tuvo que reservarlo en el banquillo. Circunstancia que aprovechó un Madrid que se repuso anotando los tiros libres que hasta entonces había fallado (19/29) ante un Barça que a falta de triples disfrutaba del entendimiento entre Huertas y Tomic, vital a partir del último cuarto para acabar una actuación redonda (20 puntos y once rebotes) ante el equipo que no quiso renovarle en verano.

El momento de Lorbek

Navarro puso su sello con su clásica bomba (58-64 a los 28m 45s) y Wallace fue un jabato en defensa ante Mirotic y anotó el único triple de los azulgrana tras el descanso (69-71 a 3m 19s), cuando Mickeal ya jugaba con cuatro personales. Aguantaría en pista el norteamericano hasta el final. Llull y Reyes asumieron la responsabilidad y Mirotic, asistido por Sergio Rodríguez forzó la prórroga –el propio Llull pudo dar la victoria a su equipo–. Carroll, siempre tan directo, dudó ante Oleson y el nuevo fichaje le rebañó una pelota que recuperó Mickeal para montar la contra para Huertas: parcial de 0-8 para el 79-85 y el Barça de nuevo tenía el partido muy encarrilado. Pero surgió Sergio Rodríguez con un tiro cayéndose y un triple, y tras la quinta de Reyes y Mirotic llegaría el momento de Lorbek y su excelente canasta después de un rebote ofensivo de Tomic para alargar cinco minutos más un encuentro formidable.

Llull afinó la puntería y anotó tres triples en la segunda prórroga, en la que, dolorido, Navarro apenas pudo intervenir. Mickeal y Tomic siguieron mordiendo y Oleson anotó desde más allá de 6'75 (a 22'7s, 103-106). “Queda mucho partido, muchos tiros libres. Estemos concentrados”, advertía a sus jugadores Pablo Laso. Tenía razón: Sada anotó y metió otro, Sergio Rodríguez acertó con una entrada, Navarro aún tuvo fuerzas para meter dos tiros libres y Llull para marcarse una jugada de malabarista: un triple avanzando para adelante y encogido. Pero Huertas no falló desde la línea de personal y el triple de Llull para forzar la que hubiese sido la tercer prórroga quedó corto, mientras Mickeal se volvía loco junto al resto de sus compañeros.

MADRID 108 (18+28+14+17+16+15): Draper (2), Llull (23), Rudy Fernández (15), Mirotic (17) y Begic (-) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (18), Carroll (17), Suárez (2), Reyes (2), Slaughter (8) y Hettsheimer (4). BARÇA 111 (25+24+15+13+16+18): Sada (2), Navarro (11), Mickeal (26), Wallace (11) y Tomic (20) -quinteto inicial-; Huertas (13), Jasikevicius (-), Oleson (5), Rabaseda (-), Lorbek (17) y Jawai (6). Árbitros: Hierrezuelo, Bultó y Jiménez. Eliminaron a Reyes y Mirotic. Unos 14.500 en el Buesa Arena de Vitoria.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Navarro es inhumano

La Bomba allana el camino hacia la Copa a un Barça coral muy enchufado con los triples que le quita al Madrid su condición de invicto (96-89)


Navarro, autor de 33 puntos, celebra una canasta - ACB Photo. 

No parecía que su equipo afrontase el clásico más dramático de los últimos tiempos. En el rostro de Juan Carlos Navarro podía interpretarse el partido ante un Madrid en busca de igualar el mejor inicio en la era ACB como un simple entrenamiento con gente. Quizás por eso, porque se sentía tan cómodo, La Bomba participó en la rueda de calentamiento con los pantalones puestos y sólo se los quitó justo antes de un inicio de un encuentro en el que estuvo incontenible, inalcanzable para todos. Navarro fue capaz de lograr casi todo aquello que se propuso para sacar lo mejor de sí mismo y contagiar a todo su equipo, empequeñecido por los números y el juego en la Liga ACB hasta ahora y que ve con más optimismo su camino hacia la Copa del Rey. Navarro fue inhumano (7/8 en tiros de dos, 5/5 en triples, seis rebotes y tres asistencias, 44 de valoración) para un Madrid que se quedó a cuadros ante el jugador que más daño le ha hecho en los últimos años y que alcanzó los 36 puntos (tres más que su récord contra los blancos) con un partido eterno. Al son de Navarro -“a veces pasa. Me he encontrado bastante bien físicamente, también de los pies, y algunos tiros que creía que no iban a entrar han entrado”- fue el Barça, fabuloso al ritmo de su capitán, de Mickeal, renacido en la segunda parte tras tener problemas de faltas en la primera, grandioso por el coraje de Tomic y Sada, la puntería de Wallace, el nervio de Jasikevicius o el oportunismo de Lorbek y Jawai... Sólo Huertas estuvo desconectado en un conjunto azulgrana que se quitó complejos y estuvo muy enchufado con los triples (12/21) ante un rival que contaba sus partidos por victorias y que pagó sus pecados con los tiros libres (14/20), el poco acierto con los triples (37%) y el bajón tras el descanso de Rudy ante un Barça directo y liberado que le impidió igualar su mejor inicio en ACB (15-0 con Lolo Sainz, exacta marca que la del Baskonia).

Cuestionado por un inicio irregular y especialmente tras la derrota ante el Obradoiro de hace 11 días, cuando el equipo anotó 54 puntos, su peor registro en casa desde 1983, Xavi Pascual sacó pecho. Apenas semana y media después su equipo rozó los 100 puntos ante un Madrid que se siente como pez en el agua ante marcadores generosos y que se vio sorprendido por las defensas planteadas por el técnico azulgrana, especialmente en el primer cuarto: 2-3, 1-2-2, mixta, individual... Pero como el propio Pascual ya había advertido minutos antes ante las cámaras de TV3 se trataba de tener “feeling” en ataque y sacar provecho de los tiros abiertos. Y eso, teniendo en nómina a Navarro, es mucho más fácil. La Bomba estaba tan desatado que en el minuto siete acumulaba diez puntos con dos canastas más tiro adicional y sólo Rudy, con tres triples, impidió que el Barça se escapase en el marcador en un primer cuarto más equilibrado (23-20) de lo que decía el juego, cosa de los azulgrana, que marcaban el ritmo y rebañaban los rebotes.

Una primera parte sensacional

Reyes apareció en escena y el Madrid empató el partido con un jugadón de Carroll y se puso por delante por primera vez con un triple de Draper. Slaughter, el propio Reyes y Sergio Rodríguez impulsaron a los visitantes con su mejor ventaja, cuatro puntos, ante unos locales que no se destemplaron y estaban tan conectados que Tomic era capaz de coger un rebote encerrado por dos rivales y Lorbek, pese a estar defendido al límite, sabía cómo anotar. Otro arreón de un Navarro que no fallaba nada y un triple de Sada fueron el preludio de un triple sobre la bocina de Sergio Rodríguez que puso fin a una primera parte sensacional (45-44).

Se la jugó Pascual dando entrada en el tercer cuarto a Mickeal, advertido con tres faltas. La respuesta del jugador fue marcarse un triple y forzar la tercera y la cuarta infracción de Suárez, que todavía le busca. Ni Rudy ni Carroll ni nadie podría contener a Navarro, que seguía iluminado por su genio, mientras el Madrid aguantaba el tipo con sus exteriores a pesar de la poca puntería de los interiores con los tiros libres. 

Jasikevicius agitó a un Barça que pareció escaparse en el marcador al final del período tras otro triple fantástico de Navarro ante Carroll (73-64). Otros dos de Jasikevicius y Wallace y una canasta de Mickeal pusieron las cosas muy difíciles al Madrid (81-66 a 8m 28s), que cuenta con un jugador con chispa acreditado para solventar situaciones peliagudas, por más que lo haga en contadas ocasiones: Sergio Rodríguez se cargó al equipo a las espaldas, Rudy le birló dos pelotas seguidas a Mickeal y el base canario replicó al quinto triple de Navarro con una canasta muy rápida a 2m 40s (89-83). Lorbek se marcó un triple y a La Bomba todavía le quedaba otra canasta antes de recibir una ovación conmovedora de la grada: “Cuando está así el Palau está así es muy difícil que los rivales nos ganen”. Navarro reconoció que en partidos anteriores el equipo había perdido la concentración y que “quizás nos habíamos relajado un poco, a ratos jugábamos bien y otros mal”. “Plantilla hay y seguro que vamos a ir a más”, remarcó Navarro, inhumano, capital para que el Barça, ahora séptimo con ocho vitorias y siete derrotas, dependa de sí mismo para estar en la Copa.

BARÇA 96 (23+22+28+25): Sada (7), Navarro (33), Mickeal (15), Lorbek (9) i Tomic (8) –quinteto inicial–; Jasikevicius (7), Rabaseda (0), Wallace (8), Huertas (2), Jawai (7). REAL MADRID 89 (20+24+20+25): Llull (6), Fernández (18), Suárez (2), Mirotic (12) i Begic (0) –quinteto inicial-; Carroll (11), Rodríguez (17), Reyes (10), Hettsheimer (2), Slaughter (8) y Draper (3). Árbitros: Arteaga, Araña y Calatrava. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Llull impone su ley en el derbi

El base del Madrid ahoga a un Estudiantes melancólico tras el descanso por el bajón de English y Germán Gabriel (74-87)

Llull celebra un triple durante el partido - realmadrid.com.

En el Palacio de los Deportes se vivió un anuncio en directo de dos cuartos de duración y sin tomas falsas. El vídeo, bien editado o incluso sin editar, podría servir para que el baloncesto gane más adeptos a la causa un domingo a última hora por la tarde o en cualquier momento. Resultó una primera parte jugada a cuerpo abierto y sin matices, con dos equipos descarados como el Madrid y el Estudiantes, que por algo son los dos que más anotan de la Liga ACB. Llull empezó a iluminar el 158º derbi con dos triples en dos minutos. Todo pasaba muy rápido en un partido delicioso. English y Germán Gabriel estaban inspirados para perpetrar un parcial de 18-5 (18-10 a los 6m 45s) y Laso encontraba soluciones en su banquillo, cambiando a Mirotic y Hettsheimeir –extra desenfocado esta vez– por Begic y Reyes. El Estudiantes bajó enteros mientras descansaban English y Germán Gabriel y reaccionó de nuevo con ellos en pista. Gabriel se marcó tres triples desde el mismo sitio y puso en jaque a un Madrid que llegó a los vestuarios 52-58 por delante y que anotando mucho menos y defendiendo mejor en la segunda parte supo sentenciar bajo el mando de Llull (15 puntos, 5/8 en triples) y las pinceladas de Rudy (17). El alero mallorquín, duda por sus dolores en la espalda, puso la guinda a un partido en el que el Estudiantes acusó el bajón de su pareja de moda, English y Germán Gabriel, tras el paso de los vestuarios, pues contabilizaron sólo seis puntos de los 40 que sumaron en total. 

Vidorreta no pudo sacar el mismo provecho de su banquillo, que aportó 19 puntos por los 40 de un Madrid con más fondo de armario y que contabiliza once victorias en once partidos en la Liga ACB y dispone de una renta de tres partidos con respecto a sus perseguidores: por este orden, Caja Laboral, Valencia Basket, Gran Canaria y Bilbao Basket. El Barça está a cuatro de un conjunto blanco que se plantea el baloncesto como un juego eléctrico sin tregua y que este curso ha alcanzado dos veces la cifra de 100 tantos en el torneo. Excedente de la plantilla más completa del torneo y con la mejor línea exterior de Europa, por más que Carroll tenga menos focos. Esta vez el tirador canadiense trabajó a destajo para igualar su número de puntos con los rebotes (seis). Es un trueno como Llull, que dirigía a su son al Madrid, bien dirigido también por Sergio Rodríguez, mientras que en el Estudiantes Granger no era el habitual y tuvo que descansar pronto por acumular personales. El base de Montevideo estuvo impreciso y apenas dejó destellos, el mejor un dribling ante el propio Carroll.

La jugada de Granger puso el 66-74 a 6m 14s, pero el Estudiantes, a pesar del gran partido de Kirksay (seis puntos, nueve rebotes y cinco asistencias), no llegó a rebajar más la distancia, que había llegado a ser de 14 (56-70 a los 25m 45s) tras el penúltimo triple de Llull. Gabriel y English aportaron dos canastas más y Rudy explotó en el tramo final. Un fogonazo como el de Mirotic, que antes había respondido al mensaje de la Demencia, que le cantó “¡Ibaka! ¡Ibaka!” para recordarle la identidad de quien le ha impedido llegar a competir con la selección española. Pero el protagonista fue Llull, que impuso su ley en el derbi.

ASEFA ESTUDIANTES 74 (21+31+12+10): Granger (9), English (16), Kirksay (6), Gabriel (24) y Barnes (0) –quinteto inicial–, Fernández (2), Kuric (5), Fisher (0), Clark (5) y Nogueira (7). REAL MADRID 87 (23+35+14+15): Llull (15), Rudy (17), Suárez (1), Mirotic (14) y Hettsheimeir (0) –quinteto inicial–, Reyes (8), Slaughter (4), Sergio Rodríguez (9), Pocius (0), Draper (4), Carroll (6) y Begic (9).  

domingo, 23 de septiembre de 2012

Rudy regresa con la Supercopa bajo el brazo

El alero mallorquín, con 22 puntos y nombrado MVP, guía al Madrid para darle un título que no ganaba desde hacía 27 años ante un Barça superado (84-95)

Rudy, en una acción de la final - ACB Photo. 

La familia Fernández dispone de una buena hemeroteca sobre la trayectoria deportiva de sus dos hijos, Marta, la mayor y jugadora del Perfumerías Avenida de Salamanca, y Rudy, el pequeño, del que tienen grabado un partido especial. Rudy metió 25 puntos siendo mini y jugando contra infantiles de la Penya. Rodolfo, su padre, no se llevó la cámara porque pensaba que no jugaría y fue el padre de un compañero quien le pasó la cinta. Hace tiempos que aquel renacuajo creció, triunfó en la ACB y se marchó a probar fortuna a la NBA. El curso pasado volvió durante el cierre temporal -el Madrid lo disfrutó durante dos meses- y una vez solucionado el largo serial regresó a Estados Unidos. Rudy ha vuelto definitivamente a la capital para ganar títulos y  guió al Madrid para que alzase la primera Supercopa en formato de cuatro equipos, la primera desde la lograda en Alcora 27 años atrás. Con 22 puntos y apareciendo en los momentos oportunos fue el MVP y el principal incordio de la victoria por 84-95 ante un Barça que echó de menos a Mickeal, castigado por las personales, y que no pudo imponer su ritmo, por más que mejorase en defensa en el segundo y tercer cuartos y contase con Ingles y Jawai, dos compatriotas australianos, como grandes valedores. El Madrid llevó el hilo en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.

Rudy habla con una pelota entre las manos. Con un micrófono se aparta de protagonismos y va al grano, difícilmente se sale de la línea y da un titular: “Más que más rodados [que los azulgrana] lo cierto es que casi todos nos conocemos”. Cuando le preguntaron por su MVP dijo que lo más importante era el título y el trabajo realizado del equipo y tuvo el gran gesto de despedirse con un “Manel, ets un crack!” –¡Manel, eres un crack!–. Se lo dijo a Manel Comas, que ha vuelto a las retransmisiones de TVE ahora que está mucho más fuerte en su lucha contra el cáncer de pulmón. “Él sí que lo es”, le devolvió el entrenador, que destacó el oportunismo de Rudy Fernández. No se escondió el fichaje estrella del Madrid, imparable con ocho puntos en un primer cuarto en el que su equipo anotó seis triples de ocho intentos (23-30).

La elasticidad de Carroll

Si el Barça se sostenía en el marcador era por su excedente en la pintura, con Tomic batallador y Lorbek fino, además de por el desparpajo de Rabaseda, del que se espera más protagonismo y que lo tuvo esta vez por la ausencia por lesión de Navarro, que atesoraba el premio al mejor jugador del torneo los últimos tres años, y por la ausencia, también forzosa, pero por faltas, de Mickeal. El Madrid imponía su ritmo y Pablo Laso se permitía reservar a Carroll, un jugador tan fiable que cuando entraba en la pista lo hacía anotando, como si hacer eso tras salir del banquillo fuese fácil. El tirador canadiense metió un punto por cada minuto jugado (17) y a 4m 05s (72-85) se inventó una canasta propia del Señor Elástico, de los 4 fantásticos, para cortar las alas a un Barça persistente que había sido capaz de empatar el partido tras ceder por once puntos en el segundo cuarto y que pretendía remontar una desventaja de 19 a falta de 6m 18s tras un triple de Carroll.

La empresa era casi imposible para los azulgrana, por más que Mickeal estuviese fino y Jawai hiciese pensar al espectador sobre cómo puede ser que alguien con esa talla pueda moverse con esa agilidad. El pívot australiano hizo cinco mates –volvió a entenderse de maravilla con Huertas, autor de siete asistencias– y fue el más resolutivo junto con Ingles, fundamental para que su equipo reaccionase antes del descanso tanto en defensa como en ataque.

Con las diabluras de Llull y las pinceladas de Mirotic se escapó el Madrid, replicado por Rabaseda y Jawai. El conjunto banco se repuso con el repertorio de Rudy, atento para aparecer en los momentos de dudas del equipo, satisfecho de nuevo por el rendimiento de Reyes. La poca puntería del Barça bajo el aro (1/7 de Lorbek en tiros de dos para un total de 19/39) y los contraataques de su rival le privaron de tener opciones de verdad hasta el final. “Hemos dominado desde el principio, desde el primer minuto”, resumió Mirotic.

BARÇA 84 (23+20+13+28): Marcelinho Huertas (3), Ingles (16), Mickeal (5), Lorbek (14), Tomic (7) –quinteto inicial–, Sada (5), Abrines (0), Wallace (3), Rabaseda (11) y Jawai (20). MADRID 95 (30+14+21+30): Llull (14), Rudy Fernández (22), Suárez (5), Mirotic (11), Slaughter (5) –quinteto inicial–, Pocius (2), Reyes (9), Sergio Rodríguez (8), Begic (2) y Carroll (17). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y García González. Pabellón Príncipe Felipe. Unos 13.000 espectadores. Rudy Fernández fue elegido MVP de la final.

lunes, 11 de junio de 2012

El Madrid vulgariza al Barça para quedarse a un paso del título (85-59)


Llull celebra una canasta - ACB Photo.

Desquiciado e impotente vivió tres cuartas partes del partido el Barça, sacudido por su falta de ideas ante un Madrid que parecía de juego recreativo, tan capaz de anotar la canasta más inverosímil como de procurarse la más fácil. Mickeal perdió los nervios y se ganó una descalificante agrediendo a Velickovic que los árbitros no consideraron como tal y le señalaron antideportiva y técnica por su enfrentamiento con Suárez, uno de los más  discretos de un Madrid colosal. Primero Carroll, después Reyes y Llull y, finalmente, todo el equipo vulganizaron a la peor versión del Barça que se recuerda en muchísimo tiempo (85-59). El conjunto de Pablo Laso tiene en su mano sentenciar la final y llevarse el título de la Liga ACB el miércoles (La 1, 22:00 horas), de nuevo en el Palacio de Deportes. 

Hubo tantas diferencias entre un equipo y otro que la crónica se explica sola con números tan dispares: 48 rebotes por 23, 19 asistencias por sólo tres de los azulgrana, nefastos en casi todo, incluso en tiros libres (17/29). El Barça echó de menos a Navarro (1/8) y al resto, pues sólo Wallace superó los nueve puntos. El ex jugador del Gran Canaria anotó 11 de sus 13 tantos cuando el Madrid ya había alcanzado una barrera insalvable: los 30 puntos. Los blancos llegaron a sumar a distanciarse por un máximo de 31 (76-45 a 6m 18s) tras la enésima asistencia de Sergio Rodíguez (9), que esta vez no precisó de los triples (0/4, 3/16 su equipo) para cuajar otra excelente actuación, al nivel de la que mostró un Madrid más eléctrico, más paciente y coral.  

El acelerón de Carroll

Un equipo que disfruta con Carroll, que no necesita demasiado tiempo para decirlo todo. Es un excelente finalizador, más si cabe cuando tiene espacio y su defensor, Ingles en este caso, llega siempre más tarde o simplemente paga con su cara de frustración. Xavi Pascual se desgañitaba ante las pocas soluciones del australiano ante el inmenso repertorio de Carroll, que salió a la pista como sustituto del sustituto, por Pocius, reemplazo de Singler –ambos con dos personales– y anotó 12 puntos en poco más de cuatro minutos. Los azulgrana se sostuvieron por su espíritu colectivo, pues hasta ocho jugadores anotaron en el primer cuarto (25-23) con Pete Mickeal un paso por encima del resto en un encuentro eléctrico, jugado a muchas revoluciones y con Llull desatado y Navarro de nuevo invitado “al teatro” por la grada. 

El Barça se partió en mil piezas, por todos los sitios. Pascual fue rebuscando en su banquillo sin encontrar soluciones. Puso a Eidson y Rabaseda, que apenas estuvieron en pista y aportaron confusión. El primero lleva tiempo fuera de foco y el segundo estaba encendido con Mirotic, travieso con Reyes al lado. El capitán del Madrid pasó a coger el micrófono del partido con su habitual corazón en la lucha por el rebote y su pericia en el tiro desde media distancia. Poco le importó al conjunto de Laso que no entrasen los triples (1/7 en la primera parte). Ese déficit lo compensó con un excelente acierto con los tiros de dos (16/24) y se fue al descanso con otro acelerón de Llull. Dos imágenes resumieron la caraja de los visitantes: Sada se resbaló ante un eslalon de Sergio Rodríguez y Lorbek falló dos tiros libres de tres en el último suspiro antes del paso por los vestuarios (46-32). Mermado Ndong y agobiado por las personales Vázquez, el Barça trampeaba sin un cinco puro. 

El declive de Eidson

Los azulgrana sólo sacaron los dientes en la fea acción de Mickeal y el Madrid, inconformista, continuó mordiendo a su rival histórico, que le había ninguneado las últimas temporadas y al que había birlado la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi esta temporada. Hasta ahora aquel era el único encuentro desequilibrado entre ambos y marcó el declive de Eidson, que se lesionó en una jugada fortuita y que no volvió a ser el mismo. Fichaje de relumbrón lleva una final patética (2/16) y unas eliminatorias por el título decepcionante: acumula 48 puntos, de los cuales 25 los anotó en cuartos ante un Lucentum Alicante repleto de bajas y vacío de fuerzas. 

Tomic disfrutaba en la pintura, Llull anotaba una bomba a una mano propulsado como si saltase en una cama elástica mientras el Barça fallaba tiros libres y sólo parecía tener una solución en ataque, el triple. Salvador en el primer partido, Huertas se llevó la palma desde 6'75, distancia desde la que Wallace salvó su partido cuando todo estaba más que sentenciado y el público celebraba un triunfo sin discusión.      

MADRID 85 (25+21+23+16): Llull (12), Suárez (2), Singler (4), Velickovic (3) y Tomic (8) -quinteto inicial- Reyes (15), Carroll (17), Begic (5), Pocius (1), Mirotic (12) y Sergio Rodríguez (6). BARÇA 59 (23+9+10+17): Sada (4), Navarro (8), Mickeal (9), Lorbek (9) y Vázquez (2) -quinteto inicial- Wallace (13), Ndong (0), Huertas (4), Ingles (4), Rabaseda (3) y Eidson (3). Árbitros: Arteaga, Conde y García Ortiz. Incidencias: Tercer partido de las eliminatorias por el título de la Liga. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Lleno. 13.109 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Tirso Lorente, histórico entrenador del Real Madrid y técnico del equipo del Madrid de la Liga EBA

viernes, 8 de junio de 2012

Sergio Rodríguez le devuelve la moneda al Barça para empatar la final (69-75)


Sergio Rodríguez señala una jugada ante Huertas - ACB Photo.

Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador explosivo, por más que lo haya demostrado a cuentagotas. Por más que pasase de ser un base apetecible en Europa tras brillar en sus dos primeras temporadas en la Liga ACB con el Estudiantes y ser decisivo en las semifinales contra Argentina en el Mundial de Japón a aterrizar en la NBA y pasar bastante desapercibido en los Blazers, los Nicks y los Kings. El curso pasado el base canario quiso corregir su trayectoria, empezar de cero en España y en el Madrid, donde tuvo algunas actuaciones estelares que no compensaron su irregularidad. Ahora, en cambio, el Chacho vive quizás el momento más dulce de su carrera, cuando no se le esperaba a ese nivel. Sergio Rodríguez está picando a la puerta de la selección para ir a los Juegos Olímpicos de Londres con sus espléndidos playoffs, en los que lleva 18 triples de 23 intentados (67%), además de promediar cuatro asistencias y 10 puntos por partido. Pero sobre todo por dar un golpe de la mesa en instantes delicados, como hizo en semifinales ante el Caja Laboral y como volvió a hacerLO en el Palau para empatar la final a un triunfo con tres triples de los cinco con los que el Madrid acribilló en el último cuarto al Barça. El conjunto de Pablo Laso remontó nueve puntos en contra para acabar ganando por 69-75 y pasar a tener el factor cancha a favor ante unos azulgrana que se quedaron sin ideas ni aliento ante la zona 1-3-1 de su rival.

Sergio Rodríguez le devolvió la moneda al Barça, salvado en el partido anterior por un triple de Huertas desde más de 10 metros. Una jugada inusual y más propia de un anuncio o de una película que culminó la remontada de los azulgrana, capaces de recortar 17 puntos de desventaja. Esa actitud es la que tuvo el Barça en el segundo partido, hasta que se bloqueó en el tramo final, cuando Laso planteó una 1-3-1 cuyo punto débil son las esquinas y que fue demasiado para unos locales sin puntería con los triples (5/24), todo lo contrario que el Madrid (11/17). Al Barça le falta la aportación de varios de sus jugadores.  

Vázquez, omnipresente

Lo llegó a bordar el Barça en algunos momentos, muy entero y contundente con jugadores como Vázquez, que ante los problemas físicos de Ndong, dio un paso al frente y no tardó nada en colocarle un tapón a Tomic, que como marca la tradición comenzó desatado ante el conjunto de Xavi Pascual. Los visitantes, inmanulados con los triples –metieron cuatro de los seis primeros– se fueron 6-11 (a los 5m 20s) con un tiro de Suárez, pero el Barça con Mickeal gustando y gustándose, Navarro como una culebra y Vázquez omnipresente remontaron con facilidad. Incluso tuvo sus primeros minutos en la serie Xabaseda, que se presentó con un mate y no tardó en volver al banquillo porque los árbitros fueron más exigentes que con el resto.

Lorbek pasó a ser el faro del Barça, mientras el Madrid se defendía con Mirotic, que no parece que venga de una lesión, con Reyes, cuya aportación sobre todo en el rebote ofensivo no tiene precio, y al descanso se llegó con 40-40 y con la confirmación de que Eidson (0/5, -4) está completamente perdido, al nivel de Wallace o de Ingles.

Navarro y Carroll

Tras el descanso los azulgrana se mostraron como un equipo sólido en defensa, forzando al Madrid a probar tiros incómodos, y fresco en ataque con Huertas como director de orquesta para escaparse por 52-43 (a los 27m 03s) tras una acción de Navarro, tan atento para atosigar a Carroll como para anotar sin aparente desgaste.

Con Llull y Sergio Rodríguez en pista y defendiendo en zona, el Madrid se recuperó a base de la dirección del base canario y de los triples. Reyes estaba atento para fabricarse las canastas tras segundas o terceras oportunidades ante un rival encogido y agotado que en cuatro minutos largos sólo pudo anotar un triple de Navarro y, a pesar de todo, pudo empatar a 70 en el último minuto si a Mickeal no se le hubiese salido una media vuelta. También se le salió la bomba a Carroll, inmenso en el epílogo, pero el tirador se hizo con su propio rechace y provocó la falta precisamente de Pete. En la jugada siguiente Sergio Rodríguez desquició a Nvarro y Mirotic medio sentenció el partido. La Bomba y Huertas fallaron sus triples y la serie llegará a Madrid empatada a 1-1, empatada a remontadas.

BARÇA 69 (21+19+16+13) : Huertas (10), Eidson (), Mickeal (10), Lorbek (22) y Vázquez (11) -quinteto inicial-, Navarro (11), Sada (-), CJ Wallace (1), Ingles (2), Ndong (-) y Rabaseda (2). MADRID 75 (20+20+9+26): Llull (5), Suárez (3), Syngler (8), Velickovic (5), Tomic (12) -quinteto inicial-, Pocius (2), Reyes (6), Rodríguez (14), Carroll (10), Mirotic (10) y Begic (-). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Emilio Pérez Pizarro, Benjamín Jiménez. Incidencias: Segundo partido del playoff por el título de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 7.151 espectadores.

miércoles, 6 de junio de 2012

Un triple de Huertas concreta una remontada de fe ante un Madrid dominante (81-80)


Huertas celebra su triple ante la desolación de Carroll - ACB Photo. 

El baloncesto se acerca a la poesía cuando perpetra encuentros que permanecen en la memoria de los aficionados para siempre y que, sobre todo, hacen creer en él a algunos de los incrédulos que consideran que apuntar los anotadores de cada canasta en una hoja es un suplicio o que odian no saber cuándo durará un partido. Es posible que una jugada al límite que concretó una remontada de fe haya hecho que alguien se enganche a este deporte. “No fue un partido bueno por mi parte, pero el baloncesto es así, te regala cosas como ésta”, relató Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983), el protagonista de un triple en carrera, sobre la bocina y saltando sobre una pierna, su seña de identidad. El jugador, desequilibrado, acabó estirado en el parqué y desde ahí vio que la pelota tocaba en el tablero y entraba en la canasta. En unos segundos Huertas se vio rodeado de todos sus compañeros. El primero en llegar a abrazarle fue Pete Mickeal, que surgió para sacarle las castañas del fuego a un Barça que a 5m 56s del final estaba chamuscado (63-76) y que había llegado a perder por 17 en un tercer cuarto nefasto ante un Madrid dominante, a sus anchas, poderoso desde Tomic hasta Carroll, pasando por Singler o Llull. La garra de Mickeal, el oficio o el genio –o ambas cosas– de Navarro, junto con el acierto inicial de Lorbek concedieron esa oportunidad a Huertas, que no dudó en jugarse el último tiro tras haber fallado los cinco anteriores ante un conjunto de Pablo Laso que se quedó a cuadros y vio cómo, tras su victoria por 81-80, los azulgrana dominan la final de la Liga ACB por 1-0. Sin prácticamente tiempo para descansar volverán a citarse en el Palau el viernes (La 1, 22:00 horas). 

No pudo tener más emoción un partido que logró empatar Navarro con un triple a falta de 44 segundos y, siguiendo las instrucciones de su entrenador, se jugó otro deprisa después de que Llull hubiese metido dos tiros libres. Botó y botó el base menorquín para jugarse el que debía ser el último tiro ante un equipo que no iba a hacerle falta. A Llull le quedó corto el triple, Eidson cogió el rebote, asistió a Huertas y éste hizo lo imposible. Un epílogo de película que no puede tapar ni el buenhacer de un Madrid que le ha perdido el respeto a su rival con la llegada de Laso ni las debilidades del Barça, que durante un rato y, en palabras de Xavi Pascual, perdió “emocionalmente”  el partido. 

Buscando soluciones 

Hasta que Pete Mickeal se echó el equipo a la espalda, Navarro resurgiera como una exhalación,  Lorbek aportase lo suyo y Huertas entrase en la historia de los partidos imborrables el Madrid había empequeñecido del todo al Barça, perdido ante el dictado de un rival que le hacía daño todas sus piezas. A Laso la rotación le servía para dosificar a sus jugadores, para que Reyes y Mirotic aprovechasen sus pocos minutos en pista, mientras que Xavi Pascual buscaba soluciones en el banquillo. 

Tomic y Singler fueron los primeros en ir de carrerilla en un duelo de muchos puntos y defensas confudidas, incluso la mejor de Europa, la del Barça, sorprendido por la entereza del pívot croata primero y por la naturalidad de Singler después. Y si los azulgrana pudieron sostenerse en el marcador fue porque contaron con un Lorbek infalible que alcanzó el descanso (37-43) con 13 puntos.

Confusión 

En la última canasta del segundo cuarto, sobre la bocina, a una mano y a aro pasado de Sada, se explica el sufrimiento de unos azulgrana que empezaban a padecer con las galopadas de Llull y los picotazos de Carroll, certero cuando los locales se reponían. Los blancos acertaron con cuatro de los cinco primeros triples y además dominaban sin problemas el rebote (36 por 30) y confundían a un Barça inocente. El propio Carroll no dudaría en quitarle la pelota a Eidson, confundido por un pitido desde la grada que entendió como del árbitro. El tirador estadounidense habilitó a Llull para que machacase a placer y pusiese la máxima ventaja (43-60 a 26m 17s). 

Pascual volvió a tirar de Navarro, que volvió a reenganchar a su equipo, aunque Carroll continuaba martilleando a los azulgrana sin descanso como Tomic o Sergio Rodíguez, que repartió hasta siete asistencias, tan sólo dos más que todo el Barça junto, señal que no pudo jugar con comodidad y tuvo que recurrir a la épica y a la fe, dos palabras que van asociadas, para remontando un partido imposible. La huella será siempre de Huertas, pero la marca fue sobre todo de Mickeal, Lorbek y Navarro. Y de la defensa, claro. El último triple de Navarro, el del empate a 78, llegó tras un tapón sensacional de Vázquez a Tomic.  

BARÇA 81 (15+22+17+27): Huertas (3), Eidson (6), Mickeal (17), Lorbek (18) y Vázquez (3) –quinteto inicial–, Ndong (9), Sada (2), Navarro (21), Ingles (2) y Wallace. MADRID 80  (20+23+23+14): Llull (11), Suárez (1), Singler (11), Velickovic (5) y Tomic (16) –quinteto inicial–, Carroll (18), Reyes (4), Sergio Rodríguez (7), Mirotic (7), Pocius y Begic. Árbitros: Martín Bertrán, Redondo y García González. 

martes, 29 de mayo de 2012

Nemanja Bjelica pone a un paso de la final al Caja Laboral en un partido polémico ante el Madrid (82-79)


Begic trata de lanzar ante Singler, Lampe, Oleson, Teletovic y Velickovic - ACB Photo.

Apenas un cuarto de hora tuvo por partido Nemanja Bjelica (Belgrado, Serbia, 1988) durante la fase regular, en la que promedió cinco puntos y cuatro rebotes. Llegadas las eliminatorias por el título Dusko Ivanovic le ha dado once minutos más encuentro (28) y el jugador ha respondido a la confianza de su entrenador con puntos (13 de media, casi el doble) y destapándose por primera vez desde que fichó por el Caja Laboral en el verano de 2010 como una promesa emergente del Estrella Roja. Nemanja es toda una realidad y fue quien decantó un partido con tantos ingredientes polémicos como emoción, con tanta entereza y debilidad de unos y otros. Ganó el conjunto de Dusko Ivanovic en una prórroga que supo forzar tras haber estado más de cinco minutos sin anotar y encajar un 0-12 en el último cuarto y verse desarbolado por un Sergio Rodríguez imparable. Una prórroga que el Madrid tuvo que afrontar con Reyes como único pívot y se decidió por un par de decididos, Oleson y Nemanja, bajo la supervisión de uno que sabe latín, Prigioni. Tras su triunfo por 82-79 el Caja Laboral domina la serie y está a otra victoria de conseguir su billete para la final de la Liga ACB. Podría hacerlo el jueves (20:45 horas, Teledeporte). 

“No sé qué decir en este momento”, resolvió Nemanja ante las cámaras de televisión después de que el Buesa Arena le cantase repetidas veces MVP: “Me gustaría decirle a cada uno hola. Porque ellos nos han empujado a la victoria”. Prefirió no valorar su actuación personal, esa jugada, por ejemplo, en la que pareció tener muelles en los pies para hacerse con el rebote ofensivo –el tercero y último de su equipo– y machacar tras el enésimo triple fallo por Teletovic (2/8). Canasta más tiro adicional por personal señalada a Velickovic, el más regular de sus compañeros en la serie. La grada gritaba su cariño a Nemanja mientras el Madrid se resistía hasta el final impulsado por Sergio Rodríguez, que lamentablemente para el baloncesto, sólo muestra su verdadero potencial en contadas ocasiones. El base canario se asoció con Sergio Llull y entre ambos pudieron finiquitar el partido (65-69 a 1m 27s) de no haber sido por el otro Bjelica, Milko, y por un genial Prigioni, que buscó y encontró una entrada salvadora que forzaba la prórroga (69-69) a ocho décimas del final.       

Carroll no fue Carroll 

Ni entonces ni nunca Carroll fue Carroll. Resultó un jugador triste que acabó con menos 10 de valoración, falló sus cinco triples y recibió el tapón de Nemanja en la penúltima acción del encuentro, cuando trataba de intentar otro tiro de tres. Una imagen fiel de cuanto está padeciendo en la eliminatoria Carroll, que esta vez no se sintió superior a ninguno de sus defensores. Uno en especial, Oleson, le tiene comida la moral en la serie. El tirador de Alaska está enchufado, lúcido y tiene instantes en los que recuerda a aquel jugador sin techo que volaba en Fuenlabrada. Oleson, definitivamente, sacó de quicio a Carroll de nuevo y le sacó una personal, añadida a una antideportiva, que pudo cambiar el partido cuando poco después Teletovic completó un parcial de 8-0 para un Caja Laboral que pretendía escaparse (52-45 a 19m 14s) con Ribas en estado de gracia. 

Del entuerto rescató Sergio Rodríguez a un Madrid que perdería a Begic por dos antideportivas consecutivas: una por botar a Nemanja como si fuese la pelota y otra por encararse con San Emeterio. El Caja Laboral no desaprovechó los tiros libres como tampoco lo haría después tras la quinta personal de Singler y de Tomic, que volvía a demostrar que le falta consistencia: lucía su talento para anotar y su inocencia para defender y cargarse de personales, rigurosas o no. El croata sigue sin estar maduro y sus errores minimizaron sus aciertos, como los cinco rebotes ofensivos que capturó, dos más que todo un Caja Laboral que al contrario del Madrid miró más a sus exteriores en un inicio con un acierto ínfimo de los dos equipos. Con Lampe queriendo insistía desde todos los sitios sin suerte –0/4 en triples, 1/9 en el global de semifinales desde más allá de 6'75–, Oleson como jugador desatado y Nemanja como espectador en el banquillo. Ivanovic le quería fresco. Y así estuvo en el momento de la verdad en un partido que algunos vieron de mentira. 


CAJA LABORAL 82 (15+17+22+15+13): Prigioni (4), San Emeterio (6), Oleson (17), Lampe (7), Teletovic (14) —quinteto inicial—; Nemanja Bjelica (14), Milko Bjelica (11), Ribas (7) y Heurtel (2). MADRID 79 (13+17+17+22+10): Llull (12), Suárez (3), Singler (10), Begic (8), Velickovic (13) —quinteto inicial—; Sergio Rodríguez (19), Mirotic (0), Tomic (8), Reyes (4), Pocius (2), Carroll (0). Árbitros: Martín Bertrán, Pérez Pérez y Araña. Eliminados Tomic y Singler, por cinco faltas, y Begic, por dos antideportivas. 13.615 espectadores en el Buesa Arena. 


sábado, 26 de mayo de 2012

Llull y Velickovic empatan la serie para un Madrid superior (73-64)


Heurtel y Teletovic tratan de quitarle el balón a Llull - ACB Photo / Ángel Martínez. 

Sobre la potencia y la vitalidad de Sergio Llull giró un Madrid que dominó el rebote (38 por 28), pudo correr como le gusta y supo desconcertar a los dos puntuales del rival en el primer partido de la serie, Prigioni y Lampe, tan secos que sólo lograron una canasta entre los dos (1/11). Llull contagió a su equipo, lanzado por Velickovic en la segunda parte, cuando el serbio anotó sus 16 puntos. La misma aportación del base menorquín y de Nemanja Bjelica y Teletovic por el Caja Laboral, que esta vez no supo cerrar un partido del que llevó la batuta en varias fases y se obcecó con los triples en el epílogo. Una cabezonería que aprovecharon los locales, bien tranquilos precisamente tras un tiro desde más allá de 6'75 de Velikovic a 4m 32s que les distanció 65-55. El conjunto de Pablo Laso venció por 73-64, con lo que empató a un triunfo la serie de semifinales de la Liga ACB, que continuará en Vitoria el martes (20:30 horas, Teledeporte).

Dusko Ivanovic castigó a Milko Bjelica por cargarse rápido de faltas –apenas jugó seis minutos– y echó de menos al mejor Lampe, tan desubicado y bien defendido que tuvo que probar tiros más lejanos y difíciles de los que le gustan –lanzó tres triples por cuatro tiros de dos–. Eran los exteriores los que le resolvían la papeleta al Caja Laboral: Nemanja Bjelica y Oleson, volcado para frenar a Carroll y explosivo para anotar todo cuando se propusiese. El jugador que fichó, pero que nunca jugó ni fue presentado por el Madrid impulsó a los visitantes con su tercer triple sin fallo (15-23 a los 12m 33s). Una canasta que Llull maldijo en el banquillo. El base estaba descansando después de haber sido el primero en hacer reaccionar a su equipo decidiendo a la misma velocidad con la que corrían sus piernas para salvar el parcial inicial de 10-17.

Primer error de Oleson

Al volcánico Oleson respondió el Madrid con Sergio Rodríguez, un jugador de rachas, y los fogonazos de Carlos Suárez y Carroll para igualar el partido y dejar en 31-31 al descanso. Tras el paso por los vestuarios se desató Velickovic, que pasó de haber fallado sus tres tiros, a marcarse nueve puntos en un tercer cuarto (54-47) en que los locales defendían mejor ante un Caja Laboral algo confuso ante el primer error de Oleson (5/7) y con Teletovic surgiendo a cuentagotas.

Le pudo la prisa al Caja Laboral y perdió la compostura Prigioni jugándose dos triples en un momento mientras el Madrid se procuraba puntos en la zona con Tomic en un día poco afortunado para San Emeterio, eliminado por faltas. Velickovic sentenció con un triple por más que los visitantes se acercasen 69-64 a 28'1 segundos del final. Entonces Llull redondearía el resultado desde la línea de personal. La eliminatoria se iguala a uno y se traslada al Buesa Arena.

MADRID 73 (13+18+23+19): Llull (16 ), Carlos Suárez (10), Begic (2), Singer (7), Velickovic (16) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (3), Tomic (6), Reyes (4), Pocius (-), Carrol (9). CAJA LABORAL 64 (20+11+16+17): Prigioni (-), San Emeterio (10), Lampe (3), N. Bjelica (16), M. Bjelica (1) -quinteto inicial-; Ribas (4), Heurtel (-), Oleson (14), Teletovic (16). Árbitros: Hierrezuelo, García Ortiz y Martínez Díez. Eliminado San Emeterio por personales (min. 39). Pabellón: Palacio de los Deportes. 8.262 asitentes.

domingo, 20 de mayo de 2012

Carroll deslumbra ante el Banca Cívica en un Madrid semifinalista (55-82)


Carroll trata de superar a Rubio - ACB Photo. 

No hay defensas que valgan si Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, EE UU, 1983) está inspirado. Es uno de los pocos jugadores capaces de paralizar el tiempo y sumar 15 puntos puntos sin fallo, tres triples seguidos, en poco más de cuatro minutos, y quedarse tan ancho. Carroll puso la máxima diferencia a favor del Madrid en una primera parte (16-37 a los 14m 50s) ante un Banca Cívica que llegó a colocarse tres veces a cinco. La última con una canasta del hiperactivo Urtasun (49-56 a 9m 26s), pero otros tres triples consecutivos –el último de Carroll, que acabó con 4/4 desde más allá de 6'75 y 20 tantos en su haber– acabaron con el partido y la eliminatoria (55-82). El Madrid se enfrentará en semifinales al Caja Laboral, vencedor, también a la primera, de su serie ante el Bilbao Basket. 

“Es un mérito suyo, de su calidad como jugador y del resto del equipo”, elogió Pablo Laso a Carroll, una pieza de valor incalculable y que en verano estuvo cerca de fichar por el Barça. El tirador estadounidense tiene menos presencia que en el Gran Canaria, ya no es el líder sin discusión, pero sigue marcándose partidos antológicos como contra el conjunto de Joan Plaza, que de nuevo se descompuso en el tramo final. Si en el Palacio de los Deportes el Banca Cívica encajó un parcial de 36-14 en los últimos 15 minutos, en San Pablo el tanteo fue de 6-26 en los últimos nueve, acribillado desde el perímetro, en la pintura con Reyes y Velickovic y electrocutado por dos jugadores explosivos como Llull y Singler. 

Tomic, imparable al principio

“Si están tan acertados como hoy es imposible ganarles”, convino el capitán Triguero, generoso con el público yéndose a chocar la mano con varias personas del público. La grada fue agradecida con un equipo que alcanzó las semifinales de la Copa del Rey y que no pudo competir como quisiera en la serie contra el Madrid, lanzado por Tomic en el primer cuarto (8-22, con ocho puntos del pívot) y con Suárez de cartero (cuatro asistencias, seis puntos y siete rebotes en total). Después llegó la eclosión mencionada de Carroll, replicada en parte con cuatro triples, dos de ellos de Urtasun, en apenas cuatro minutos. English se sumó con otro más al inicio de la segunda parte, cuando un Paul Davis mermado físicamente había aportado sus primeras canastas (42-47), mientras Bogdanovic no tenía el día (0/8). Carroll se marcaría una bomba al estilo Navarro y en el tramo final el Banca Cívica se quedó mudo ante el acierto y la velocidad de un rival que cumplió con su cometido y jugará en semifinales ante el Caja Laboral de Dusko Ivanovic.    
   
BANCA CÍVICA 55 (12+19+16+8): Tepic (-), Triguero (7), Calloway (12), Jasen (5), Bogdanovic (-) -quinteto inicial-, Satoransky (2), Urtasun (16), Sastre (-), Rubio (-), Davis (6), Balvin (-), English (7). MADRID 82 (22+19+15+16): Tomic (8), Pocius (7), Suárez (6), Velickovic (8), Llull (13) -quinteto inicial-, Rodríguez (5), Carroll (20), Sanz (-), Reyes (8), Díez (-), Begic (-), Singler (7). Parciales: 12-22, 19-19, 16-15 y 8-26. Árbitros: Martín, García y Calatrava. Sin eliminados. Pabellón: Palacio Municipal de Deportes. 6.200 espectadores.

jueves, 3 de mayo de 2012

Navarro reactiva a un Barça que se asegura el primer puesto remontándole al Madrid (86-83)


Navarro avanza ante Sergio Rodríguez - ACB Photo - À. Caparrós.

No había jugador más desconsolado en el Palau Sant Jordi que Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobregat, 1980), abatido por una derrota muy clara, sin excusas, en casa y ante el rival de siempre, un Madrid muy superior afilado con la pareja Llull y Carroll. La Bomba estaba desconsolado por haber perdido la Copa del Rey. Navarro sólo había acertado con tres de sus 13 tiros en una final en la que fue duda hasta el último momento por sus dolores en los pies. Dos meses y medio después, esta vez en el Palau Blaugrana, la cara de Navarro era otra muy diferente. Sonreía La Bomba, satisfecho de la actuación de un equipo que “ha tenido valentía al final y lo ha conseguido”. Liderados por él en la segunda parte y sostenidos por Mickeal en la primera, los azulgrana pasaron de ir con prisas, de ceder por 13 puntos a un suspiro del descanso a ser pacientes y mejorar en defensa, con lo que pudieron correr al contraataques para acabar remontando y ganando por 86-83. A falta de una jornada el conjunto de Xavi Pascual ya tiene el primer puesto asegurado de la fase regular de la Liga ACB con tres triunfos más que su rival. Un mérito que le permitirá jugar las eliminatorias por el título con el factor cancha a favor. Antes tratará de hacerse con su tercera Euroliga en la Final Four de Estambul.    

Perdida la Supercopa por muy poco, ganada por mucho la Copa y desequilibrado el partido de ida por Pocius, Pablo Laso volvió a plantear un encuentro muy incómodo para el Barça. Lo pasó rematadamente mal el conjunto de Xavi Pascual en la primera parte, cuando llegó a ceder por 13 puntos, justo los que anotó en el primer cuarto (15-28) Tomic. El pívot croata era ese jugador imparable y  habilidoso que demuestra ser de vez en cuando. Tan bien jugaban Tomic y Velickovic, titular esta vez, que Lorbek y Ndong andaban perdidos en la zona. En el caso del senegalés, como en el de su sustituto, Vázquez, se cargó de faltas muy pronto ante un Madrid equilibrado, pues Reyes, en su partido 500 en ACB, demostraba que es un imán para los rebotes, y Suárez se lucía con los triples. El recurso con el que los azulgrana se agarraron al partido antes de la irrupción fulgurante de un Mickeal inconmensurable en el segundo cuarto, omnipresente. Volvió a recordar al 3 alto que brilló en Lugo, Vitoria o en Barcelona antes de sus problemas de salud. A esa pieza que los azulgrana echaron en falta ante Siskauskas en la Final Four de Berlín de 2009 y que desatacó al equipo en la edición siguiente en París para levantar la Euroliga. Un triple indefinible desde su campo de Navarro sobre la bocina dejó un 42-48 muy abierto al descanso. 

Carroll, puro torbellino  

Si Mickeal había sostenido al Barça hasta entonces fueron Eidson y Navarro los que fueron recortando las diferencias ante un rival que ya no podía correr tanto, que no encontraba canastas tan sencillas y que no acababa de encontrar una versión entera de Llull. Inmenso estaba Carroll, puro torbellino, que se topó con un triple de Navarro como respuesta a cada uno de sus tres aciertos desde más allá de 6'75, en un duelo de alto voltaje, toda una oda al baloncesto ofensivo. 


El Barça había recuperado su esencia en defensa, con Sada dando ejemplo y Ndong siendo el pívot de este curso, el que se había ganado el MVP del mes de abril, y que volvió a multiplicarse tanto que colocó cinco tapones. A 5m 38s sería Eidson quien pondría de nuevo por delante a los azulgrana tras el 6-5 inicial. Fue entonces cuando Sergio Rodríguez asumió la responsabilidad y brilló un instante, mientras Ndong fallaba tres tiros libres, Begic cometía personal en ataque, Navarro continuaba haciendo de las suyas, y Vázquez ponía el 86-83 desde la línea de personal a 2m 17s. No habría ya más canastas en un epílogo repleto de nervios e imprecisiones, como el último ataque del Madrid, que se acabó jugando saltando sobre un pie Sergio Rodríguez. Falló, Eidson capturó el rebote y el Barça, a una semana de la Final Four, se asegura el primer puesto en la fase regular de la Liga, lo que le da factor cancha a favor.    

BARÇA 86 (17+25+19+25): Sada (-), Navarro (23), Eidson (19), Lorbek (4), Ndong (7) -cinco inicial-, Wallace (3), Vázquez (8), Huertas (6), Mickeal (16) e Ingles (-). MADRID 83 (28+20+20+15): Llull (4), Singler (3), Suárez (8), Velickovic (11), Tomic (17) -cinco inicial-, Pocius (-), Carroll (13), Mirotic (10), Reyes (7), S. Rodríguez (8) y Begic (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Bultó y Calatrava. Sin eliminados. Asistencia: Asistieron al encuentro 6.577 espectadores en partido correspondiente a la trigésimo tercera jornada de la Liga Regular disputado en el Palau Blaugrana.