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sábado, 29 de septiembre de 2012

Oliver y Quezada abrillantan a la Penya en un suculento debut ante el Lagun Aro (89-73)

Oliver bota el balón ante Neto - ACB Photo. 
No hay duda de que hay jugadores cuya presencia va más allá de una pista de baloncesto y de una jugada en concreto. Jugadores como Albert Oliver (Terrassa, 1978), capitán de la Penya y un notable embajador de una Liga ACB que conserva su encanto pese a la salida de piezas como Teletovic, Prigioni o Caner-Medley y los problemas para cuadrar plantillas con menos dinero y con nombres menos conocidos y reconocidos, por ejemplo, en la LEB Oro. Como es el caso de Manny Quezada (Nueva York, 1985), llegado a Badalona procedente del Baloncesto León y que tuvo un estreno con la Penya y en la élite difícil de soñar: 27 puntos, cinco rebotes y seis asistencias para un total de 31 valoración. Quezada y Oliver, con 15 tantos y ocho asistencias, abrillantaron el suculento debut de su equipo ante un Lagun Aro (89-73) todavía por descubrirse, que no pudo permitirse el lujo de jugar en Europa ni de retener a dos pilares como Vidal y Panko. 

Oliver es un tipo carismático que una jornada ganó en el Supermanager bajo el nombre de Xito y poniéndose entre los once jugadores escogidos y el artista capaz de calcar una canasta imposible para dar la victoria sobre la bocina al Manresa en Sevilla y de clavar otra parecida ante el Estudiantes en un Olímpic de Badalona de nuevo ilusionado con un proyecto más modesto que el curso anterior, pero más equilibrado. Gaffney es un muelle que batalla pese a su falta de corpulencia –le sobraron los tiros de tres, 1/5–, cuenta con Savané, viejo conocido de Salva Maldonado en Canarias y con bastante carrete por delante a los 34 años o el descarado Ventura, capaz de marcarse dos señores triples ante Fisher, el gran tirador lesionado, que no perdía detalle en el banquillo. 

Neto, cada vez más hecho

Con el segundo triple de Ventura, sobre la bocina del tercer cuarto se acabó un partido que Oliver y Quezada, que modelo y artista habían llevado al terreno de la Penya, más entera desde el principio, con la primera canasta de la competición de Gaffney y las primeras diabluras de Quezada y de Oliver, replicados por Neto, cada vez más hecho, y la metralleta de Woods, otro talento que aterriza a la mejor liga de Europa como Ibekwe. Oliver anotaba a una pierna y al límite, Savané iba aportando y el Lagun Aro, penalizado por su falta de tino con los tiros libres (11/19), se sostenía al descanso (40-35) como podía con oficio, como el de Guille Rubio, que se reencontró en Sevilla y quiere volver a ser el mismo que en Manresa.

Otra canasta marca de la casa de Oliver y la hiperactividad de Quezada distanciaron definitivamente a los locales, que apenas tuvieron un par de minutos de despiste, y que no bajaron el pistón hasta el final. Para muestra, la recuperación al límite del propio Quazada a poco más de medio minuto para el final y con todo decidido, por más que Sito Alonso llegase a jugar con Salgado y Neto juntos. Ventura acabó en la línea de tiros libres en una jornada redonda para su equipo.  

PENYA 89 (18+22+23+26): Oliver (15), Quezada (27), Barrera (7), Gaffney (11), Savané (8) -equipo inicial-, Trias (4), Llovet (-), Ventura (9), Vives (-), Kuzmic (4) y Ehambe (4). LAGUN ARO GBC 73 (17+18+17+21): Neto (12), Papamakarios (5), Woods (15), Rubio (6), Ibekwe (13) -equipo inicial-, Díez (2), Doblas (4), Salgado (12), Korolev (4) y Motos. Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pérez y Planells. Sin eliminados. Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada de la Liga disputado en el Palau Olímpic de Badalona ante 3.982 espectadores.

miércoles, 13 de junio de 2012

Lorbek y Wallace recuperan a un Barça modélico que fuerza el quinto partido en el Palau (75-81)


Wallace, felicitado por sus compañeros tras meter un triple y recibir una personal - ACB Photo. 


Blanco de las críticas desde que aterrizó en el Barça, incluso antes por haber conseguido el pasaporte congoleño y no ocupar plaza de extranjero por el Acuerdo Cotonou, CJ Wallace (Atlanta, Georgia, EE UU) lleva un curso año personal y deportivo muy difícil. A finales de octubre falleció Charles Judson, su padre, y en el parqué CJ apenas ha tenido buenas jornadas, citas que se pueden contar con los dedos de la mano. Pero, curiosidades del destino y de su puntería, Wallace cuadró un partido casi perfecto en el Palacio de Deportes para anotar 16 puntos (3/4 en triples y seis rebotes). Con su concurso y el de Lorbek, exquisito con 24 tantos, el Barça se recuperó tras el mazazo del tercer partido, en el que llegó a ceder por 31 puntos, y forzó el quinto y último en el Palau (sábado, La 1, 19:00 horas) tras vencer al Madrid (75-81). El campeón de la Liga ACB levantará la copa en Barcelona.   

Escarmentado y vulgarizado en el encuentro anterior, el Barça quiso ser cauto, calculador y sobre todo mucho más agresivo. Tuvo un comportamiento modélico y reconocerse de nuevo en la pista, empezando por su defensa. Por un día Xavi Pascual combinó la individual con la zona, bien dispuesta tras una canasta. Ahogado por Huertas, Navarro o Ingles, Carroll nunca se sintió cómodo y tan sólo anotó uno de sus nueve tiros, cuando quedaban poco menos de cuatro minutos. Tampoco fue el día de Velickovic ante unos azulgrana excelentes con los triples por primera vez en la serie (10/20) que se crecieron ante un pabellón con más de 13.000 personas, ante la ausencia de Ndong por problemas físicos y el castigo a Eidson –jugó cuatro segundos–. El técnico visitante exprimió al máximo al quinteto inicial y tuvo que sacar rápido a Wallace por las tempranas personales de Vázquez. La irrupción de Wallace supuso el primer golpe sobre la mesa del Barça, que llegó a ponerse 25-32 en el ecuador de la primera parte y se fue al descanso con 34-39, con 14 puntos de CJ, todos en el segundo cuarto. 10 llevaban el sello de Lorbek en un Barça en el que sólo hubo seis anotadores, uno muy simbólico, Ingles, pues sólo aportó un tiro libre. En el Madrid destacaban Singler y Tomic, infalible con sus seis primeros tiros.    

El temple de Mickeal

A partir del control del rebote los azulgrana podían pudo gobernar el ritmo del partido para evitar las transiciones rápidas de su rival, con más piernas y más físico en esta recta final. Los azulgrana salieron convencidos de sus posibilidades y de su competitividad, algo que dice mucho de su carácter y de la preparación mental y desde la pizarra del cuerpo técnico después del desastre del miércoles. Aquella noche la imagen de la impotencia fue la de Mickeal, que agredió a Velickovic. El vídeo mostró que la acción había venido precedida de una colleja de Suárez. El fin no justifica los medios y Mickeal se centró esta vez en jugar a baloncesto, tuvo un comportamiento muy diferente -no protestó ninguna de las personales que le señalaron– y anotó un triple que puso la máxima diferencia (60-73 a 4m 32s). Una diferencia abismal para la mayoría de los equipos, pero no estos dos finalistas, que a excepción del tercer partido, han brindado epílogos deliciosos. Esta vez la épica la puso Mirotic, capaz de anotar en menos de un minuto siete puntos y de poner el 75-79 a 43'3 segundos. Lorbek replicó al límite de la posesión y Llull falló una entrada fundamental.  

Así que el resultado fue el gran regalo esperado por Navarro en su 32º cumpleaños. El capitán fue de menos a mucho y tras anotar dos puntos en los dos primeros cuartos se jugó los tres primeros tiros de su equipo de la segunda parte. La Bomba fue generoso, supo doblar para sus compañeros y buscar especialmente a Lorbek, con el que se entiende a la perfección. Tampoco faltaba Huertas, tranquilo en la dirección y revolucionado en ataque. Sergio Rodríguez y Llull hicieron resistir al Madrid ante el penúltimo acelerón de los azulgrana, que no pudieron respirar tranquilos ni con once a favor (68-79) a 2m03s. La reacción de Mirotic resultó insuficiente y Lorbek sentenció. El esloveno lo celebró con Wallace, excelente en un día clave para su día. “Wallace callando bocas”, escribió en su cuenta de Twitter Pedro Martínez, el entrenador que le dirigió el curso en el Gran Canaria.  

MADRID 75 (15+19+21+20): Tomic (12), Suárez, Velickovic (7), Singler (11) y Llull (12) -equipo inicial- Pocius, Reyes (6), Mirotic (14), Rodríguez (9), Begic y Carroll (4). BARÇA 81 (17+22+23+19): Marcelinho (15), Navarro (12), Vázquez, Lorbek (24) y Mickeal (13) -equipo inicial-, Sada, Wallace (16), Ingles (1), Rabaseda y Eidson. Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Antonio Conde y Benjamin Jiménez. Sin eliminados. Sin eliminados. Incidencias: Cuarto partido de la serie final por el título disputado en el Palacio de deportes de Madrid ante 13.248 espectadores. 

lunes, 11 de junio de 2012

El Madrid vulgariza al Barça para quedarse a un paso del título (85-59)


Llull celebra una canasta - ACB Photo.

Desquiciado e impotente vivió tres cuartas partes del partido el Barça, sacudido por su falta de ideas ante un Madrid que parecía de juego recreativo, tan capaz de anotar la canasta más inverosímil como de procurarse la más fácil. Mickeal perdió los nervios y se ganó una descalificante agrediendo a Velickovic que los árbitros no consideraron como tal y le señalaron antideportiva y técnica por su enfrentamiento con Suárez, uno de los más  discretos de un Madrid colosal. Primero Carroll, después Reyes y Llull y, finalmente, todo el equipo vulganizaron a la peor versión del Barça que se recuerda en muchísimo tiempo (85-59). El conjunto de Pablo Laso tiene en su mano sentenciar la final y llevarse el título de la Liga ACB el miércoles (La 1, 22:00 horas), de nuevo en el Palacio de Deportes. 

Hubo tantas diferencias entre un equipo y otro que la crónica se explica sola con números tan dispares: 48 rebotes por 23, 19 asistencias por sólo tres de los azulgrana, nefastos en casi todo, incluso en tiros libres (17/29). El Barça echó de menos a Navarro (1/8) y al resto, pues sólo Wallace superó los nueve puntos. El ex jugador del Gran Canaria anotó 11 de sus 13 tantos cuando el Madrid ya había alcanzado una barrera insalvable: los 30 puntos. Los blancos llegaron a sumar a distanciarse por un máximo de 31 (76-45 a 6m 18s) tras la enésima asistencia de Sergio Rodíguez (9), que esta vez no precisó de los triples (0/4, 3/16 su equipo) para cuajar otra excelente actuación, al nivel de la que mostró un Madrid más eléctrico, más paciente y coral.  

El acelerón de Carroll

Un equipo que disfruta con Carroll, que no necesita demasiado tiempo para decirlo todo. Es un excelente finalizador, más si cabe cuando tiene espacio y su defensor, Ingles en este caso, llega siempre más tarde o simplemente paga con su cara de frustración. Xavi Pascual se desgañitaba ante las pocas soluciones del australiano ante el inmenso repertorio de Carroll, que salió a la pista como sustituto del sustituto, por Pocius, reemplazo de Singler –ambos con dos personales– y anotó 12 puntos en poco más de cuatro minutos. Los azulgrana se sostuvieron por su espíritu colectivo, pues hasta ocho jugadores anotaron en el primer cuarto (25-23) con Pete Mickeal un paso por encima del resto en un encuentro eléctrico, jugado a muchas revoluciones y con Llull desatado y Navarro de nuevo invitado “al teatro” por la grada. 

El Barça se partió en mil piezas, por todos los sitios. Pascual fue rebuscando en su banquillo sin encontrar soluciones. Puso a Eidson y Rabaseda, que apenas estuvieron en pista y aportaron confusión. El primero lleva tiempo fuera de foco y el segundo estaba encendido con Mirotic, travieso con Reyes al lado. El capitán del Madrid pasó a coger el micrófono del partido con su habitual corazón en la lucha por el rebote y su pericia en el tiro desde media distancia. Poco le importó al conjunto de Laso que no entrasen los triples (1/7 en la primera parte). Ese déficit lo compensó con un excelente acierto con los tiros de dos (16/24) y se fue al descanso con otro acelerón de Llull. Dos imágenes resumieron la caraja de los visitantes: Sada se resbaló ante un eslalon de Sergio Rodríguez y Lorbek falló dos tiros libres de tres en el último suspiro antes del paso por los vestuarios (46-32). Mermado Ndong y agobiado por las personales Vázquez, el Barça trampeaba sin un cinco puro. 

El declive de Eidson

Los azulgrana sólo sacaron los dientes en la fea acción de Mickeal y el Madrid, inconformista, continuó mordiendo a su rival histórico, que le había ninguneado las últimas temporadas y al que había birlado la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi esta temporada. Hasta ahora aquel era el único encuentro desequilibrado entre ambos y marcó el declive de Eidson, que se lesionó en una jugada fortuita y que no volvió a ser el mismo. Fichaje de relumbrón lleva una final patética (2/16) y unas eliminatorias por el título decepcionante: acumula 48 puntos, de los cuales 25 los anotó en cuartos ante un Lucentum Alicante repleto de bajas y vacío de fuerzas. 

Tomic disfrutaba en la pintura, Llull anotaba una bomba a una mano propulsado como si saltase en una cama elástica mientras el Barça fallaba tiros libres y sólo parecía tener una solución en ataque, el triple. Salvador en el primer partido, Huertas se llevó la palma desde 6'75, distancia desde la que Wallace salvó su partido cuando todo estaba más que sentenciado y el público celebraba un triunfo sin discusión.      

MADRID 85 (25+21+23+16): Llull (12), Suárez (2), Singler (4), Velickovic (3) y Tomic (8) -quinteto inicial- Reyes (15), Carroll (17), Begic (5), Pocius (1), Mirotic (12) y Sergio Rodríguez (6). BARÇA 59 (23+9+10+17): Sada (4), Navarro (8), Mickeal (9), Lorbek (9) y Vázquez (2) -quinteto inicial- Wallace (13), Ndong (0), Huertas (4), Ingles (4), Rabaseda (3) y Eidson (3). Árbitros: Arteaga, Conde y García Ortiz. Incidencias: Tercer partido de las eliminatorias por el título de la Liga. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Lleno. 13.109 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Tirso Lorente, histórico entrenador del Real Madrid y técnico del equipo del Madrid de la Liga EBA

viernes, 8 de junio de 2012

Sergio Rodríguez le devuelve la moneda al Barça para empatar la final (69-75)


Sergio Rodríguez señala una jugada ante Huertas - ACB Photo.

Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador explosivo, por más que lo haya demostrado a cuentagotas. Por más que pasase de ser un base apetecible en Europa tras brillar en sus dos primeras temporadas en la Liga ACB con el Estudiantes y ser decisivo en las semifinales contra Argentina en el Mundial de Japón a aterrizar en la NBA y pasar bastante desapercibido en los Blazers, los Nicks y los Kings. El curso pasado el base canario quiso corregir su trayectoria, empezar de cero en España y en el Madrid, donde tuvo algunas actuaciones estelares que no compensaron su irregularidad. Ahora, en cambio, el Chacho vive quizás el momento más dulce de su carrera, cuando no se le esperaba a ese nivel. Sergio Rodríguez está picando a la puerta de la selección para ir a los Juegos Olímpicos de Londres con sus espléndidos playoffs, en los que lleva 18 triples de 23 intentados (67%), además de promediar cuatro asistencias y 10 puntos por partido. Pero sobre todo por dar un golpe de la mesa en instantes delicados, como hizo en semifinales ante el Caja Laboral y como volvió a hacerLO en el Palau para empatar la final a un triunfo con tres triples de los cinco con los que el Madrid acribilló en el último cuarto al Barça. El conjunto de Pablo Laso remontó nueve puntos en contra para acabar ganando por 69-75 y pasar a tener el factor cancha a favor ante unos azulgrana que se quedaron sin ideas ni aliento ante la zona 1-3-1 de su rival.

Sergio Rodríguez le devolvió la moneda al Barça, salvado en el partido anterior por un triple de Huertas desde más de 10 metros. Una jugada inusual y más propia de un anuncio o de una película que culminó la remontada de los azulgrana, capaces de recortar 17 puntos de desventaja. Esa actitud es la que tuvo el Barça en el segundo partido, hasta que se bloqueó en el tramo final, cuando Laso planteó una 1-3-1 cuyo punto débil son las esquinas y que fue demasiado para unos locales sin puntería con los triples (5/24), todo lo contrario que el Madrid (11/17). Al Barça le falta la aportación de varios de sus jugadores.  

Vázquez, omnipresente

Lo llegó a bordar el Barça en algunos momentos, muy entero y contundente con jugadores como Vázquez, que ante los problemas físicos de Ndong, dio un paso al frente y no tardó nada en colocarle un tapón a Tomic, que como marca la tradición comenzó desatado ante el conjunto de Xavi Pascual. Los visitantes, inmanulados con los triples –metieron cuatro de los seis primeros– se fueron 6-11 (a los 5m 20s) con un tiro de Suárez, pero el Barça con Mickeal gustando y gustándose, Navarro como una culebra y Vázquez omnipresente remontaron con facilidad. Incluso tuvo sus primeros minutos en la serie Xabaseda, que se presentó con un mate y no tardó en volver al banquillo porque los árbitros fueron más exigentes que con el resto.

Lorbek pasó a ser el faro del Barça, mientras el Madrid se defendía con Mirotic, que no parece que venga de una lesión, con Reyes, cuya aportación sobre todo en el rebote ofensivo no tiene precio, y al descanso se llegó con 40-40 y con la confirmación de que Eidson (0/5, -4) está completamente perdido, al nivel de Wallace o de Ingles.

Navarro y Carroll

Tras el descanso los azulgrana se mostraron como un equipo sólido en defensa, forzando al Madrid a probar tiros incómodos, y fresco en ataque con Huertas como director de orquesta para escaparse por 52-43 (a los 27m 03s) tras una acción de Navarro, tan atento para atosigar a Carroll como para anotar sin aparente desgaste.

Con Llull y Sergio Rodríguez en pista y defendiendo en zona, el Madrid se recuperó a base de la dirección del base canario y de los triples. Reyes estaba atento para fabricarse las canastas tras segundas o terceras oportunidades ante un rival encogido y agotado que en cuatro minutos largos sólo pudo anotar un triple de Navarro y, a pesar de todo, pudo empatar a 70 en el último minuto si a Mickeal no se le hubiese salido una media vuelta. También se le salió la bomba a Carroll, inmenso en el epílogo, pero el tirador se hizo con su propio rechace y provocó la falta precisamente de Pete. En la jugada siguiente Sergio Rodríguez desquició a Nvarro y Mirotic medio sentenció el partido. La Bomba y Huertas fallaron sus triples y la serie llegará a Madrid empatada a 1-1, empatada a remontadas.

BARÇA 69 (21+19+16+13) : Huertas (10), Eidson (), Mickeal (10), Lorbek (22) y Vázquez (11) -quinteto inicial-, Navarro (11), Sada (-), CJ Wallace (1), Ingles (2), Ndong (-) y Rabaseda (2). MADRID 75 (20+20+9+26): Llull (5), Suárez (3), Syngler (8), Velickovic (5), Tomic (12) -quinteto inicial-, Pocius (2), Reyes (6), Rodríguez (14), Carroll (10), Mirotic (10) y Begic (-). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Emilio Pérez Pizarro, Benjamín Jiménez. Incidencias: Segundo partido del playoff por el título de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 7.151 espectadores.

miércoles, 6 de junio de 2012

Un triple de Huertas concreta una remontada de fe ante un Madrid dominante (81-80)


Huertas celebra su triple ante la desolación de Carroll - ACB Photo. 

El baloncesto se acerca a la poesía cuando perpetra encuentros que permanecen en la memoria de los aficionados para siempre y que, sobre todo, hacen creer en él a algunos de los incrédulos que consideran que apuntar los anotadores de cada canasta en una hoja es un suplicio o que odian no saber cuándo durará un partido. Es posible que una jugada al límite que concretó una remontada de fe haya hecho que alguien se enganche a este deporte. “No fue un partido bueno por mi parte, pero el baloncesto es así, te regala cosas como ésta”, relató Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983), el protagonista de un triple en carrera, sobre la bocina y saltando sobre una pierna, su seña de identidad. El jugador, desequilibrado, acabó estirado en el parqué y desde ahí vio que la pelota tocaba en el tablero y entraba en la canasta. En unos segundos Huertas se vio rodeado de todos sus compañeros. El primero en llegar a abrazarle fue Pete Mickeal, que surgió para sacarle las castañas del fuego a un Barça que a 5m 56s del final estaba chamuscado (63-76) y que había llegado a perder por 17 en un tercer cuarto nefasto ante un Madrid dominante, a sus anchas, poderoso desde Tomic hasta Carroll, pasando por Singler o Llull. La garra de Mickeal, el oficio o el genio –o ambas cosas– de Navarro, junto con el acierto inicial de Lorbek concedieron esa oportunidad a Huertas, que no dudó en jugarse el último tiro tras haber fallado los cinco anteriores ante un conjunto de Pablo Laso que se quedó a cuadros y vio cómo, tras su victoria por 81-80, los azulgrana dominan la final de la Liga ACB por 1-0. Sin prácticamente tiempo para descansar volverán a citarse en el Palau el viernes (La 1, 22:00 horas). 

No pudo tener más emoción un partido que logró empatar Navarro con un triple a falta de 44 segundos y, siguiendo las instrucciones de su entrenador, se jugó otro deprisa después de que Llull hubiese metido dos tiros libres. Botó y botó el base menorquín para jugarse el que debía ser el último tiro ante un equipo que no iba a hacerle falta. A Llull le quedó corto el triple, Eidson cogió el rebote, asistió a Huertas y éste hizo lo imposible. Un epílogo de película que no puede tapar ni el buenhacer de un Madrid que le ha perdido el respeto a su rival con la llegada de Laso ni las debilidades del Barça, que durante un rato y, en palabras de Xavi Pascual, perdió “emocionalmente”  el partido. 

Buscando soluciones 

Hasta que Pete Mickeal se echó el equipo a la espalda, Navarro resurgiera como una exhalación,  Lorbek aportase lo suyo y Huertas entrase en la historia de los partidos imborrables el Madrid había empequeñecido del todo al Barça, perdido ante el dictado de un rival que le hacía daño todas sus piezas. A Laso la rotación le servía para dosificar a sus jugadores, para que Reyes y Mirotic aprovechasen sus pocos minutos en pista, mientras que Xavi Pascual buscaba soluciones en el banquillo. 

Tomic y Singler fueron los primeros en ir de carrerilla en un duelo de muchos puntos y defensas confudidas, incluso la mejor de Europa, la del Barça, sorprendido por la entereza del pívot croata primero y por la naturalidad de Singler después. Y si los azulgrana pudieron sostenerse en el marcador fue porque contaron con un Lorbek infalible que alcanzó el descanso (37-43) con 13 puntos.

Confusión 

En la última canasta del segundo cuarto, sobre la bocina, a una mano y a aro pasado de Sada, se explica el sufrimiento de unos azulgrana que empezaban a padecer con las galopadas de Llull y los picotazos de Carroll, certero cuando los locales se reponían. Los blancos acertaron con cuatro de los cinco primeros triples y además dominaban sin problemas el rebote (36 por 30) y confundían a un Barça inocente. El propio Carroll no dudaría en quitarle la pelota a Eidson, confundido por un pitido desde la grada que entendió como del árbitro. El tirador estadounidense habilitó a Llull para que machacase a placer y pusiese la máxima ventaja (43-60 a 26m 17s). 

Pascual volvió a tirar de Navarro, que volvió a reenganchar a su equipo, aunque Carroll continuaba martilleando a los azulgrana sin descanso como Tomic o Sergio Rodíguez, que repartió hasta siete asistencias, tan sólo dos más que todo el Barça junto, señal que no pudo jugar con comodidad y tuvo que recurrir a la épica y a la fe, dos palabras que van asociadas, para remontando un partido imposible. La huella será siempre de Huertas, pero la marca fue sobre todo de Mickeal, Lorbek y Navarro. Y de la defensa, claro. El último triple de Navarro, el del empate a 78, llegó tras un tapón sensacional de Vázquez a Tomic.  

BARÇA 81 (15+22+17+27): Huertas (3), Eidson (6), Mickeal (17), Lorbek (18) y Vázquez (3) –quinteto inicial–, Ndong (9), Sada (2), Navarro (21), Ingles (2) y Wallace. MADRID 80  (20+23+23+14): Llull (11), Suárez (1), Singler (11), Velickovic (5) y Tomic (16) –quinteto inicial–, Carroll (18), Reyes (4), Sergio Rodríguez (7), Mirotic (7), Pocius y Begic. Árbitros: Martín Bertrán, Redondo y García González. 

jueves, 31 de mayo de 2012

Velickovic y Sergio Rodríguez fuerzan el quinto partido para el Madrid (66-76)

Sergio Rodríguez trata de superar a Lampe - ACB Photo / Lino Martínez.


A Velickovic y a Sergio Rodríguez les une el compartir generación –son de la del 86, el primero es libra y el segundo, géminis–, el haber sido cuestionados en el Madrid y sobre todo el talento que tienen con la pelota en las manos. El Caja Laboral les sufrió cuando más estaba jugando con los visitantes, con el gesto torcido por no dar con la tecla para evitar que Prigioni y Lampe hiciesen más diabluras. Dominaban los locales con solvencia (46-35 a los 22m 11s), pero de repente se les atragantaron Velickovic y Sergio Rodríguez, que entre los dos hicieron despegar de sopetón a su equipo con un parcial de 6-22 para cerrar el tercer cuarto (52-57). En un momento ambos habían metido dos triples y el ala-pívot serbio además había aportado dos canastas de dos. Velickovic (4/7 en triples, 22 puntos) respondería a los estériles esfuerzos de acercarse del Caja Laboral, golpeado definitivamente con un triple de Sergio Rodríguez (15 puntos, 5/6). La pareja madridista resultó la gran artífice de que su equipo disponga de un quinto partido en casa para meterse en la final de la Liga ACB. Será el sábado (Teledeporte, 20:30 horas). 

“Hemos estado muy acertados”, valoró Sergio Rodríguez, que descubrió que el grupo se había reconocido por primera vez en la serie imponiendo su ritmo y su “fluidez en ataque” ante un Caja Laboral fallón en las distancias cortas en esos momentos y siempre perdedor en el rebote (26 por 36). Nemanja Bjelica no surgió como en los partidos anteriores y ni el desparpajo de Prigioni pudo salvar al conjunto de Dusko Ivanovic, que, según Lampe, “jugamos un poco estúpidos en ataque”. El pívot polaco había sido el mejor de una primera parte gobernada por los vitorianos casi de cabo a rabo. Lampe empezó fallando un tiro libre y a partir de ahí se fue al banquillo a descansar (35-26 a los 14m 56s) en el ecuador del segundo cuarto con 16 puntos y bien secundado por Milko Bjelica. 

El primero en solventar la primera situación complicada para el Madrid fue el jugador que menos había podido participado en la eliminatoria, en concreto una décima en el cuarto encuentro. No notó esa inactividad Mirotic, que dio alas a su equipo al descanso (38-35). Después se escaparía de nuevo el Caja Laboral, que se vio sorprendido y se quedó sin respuesta ante la puesta en escena de Velickovic y Sergio Rodríguez. Habrá quinto partido. 

CAJA LABORAL 66 (26+16+10+14): Prigioni (6), Nemanja Bjelica (5), Oleson (5), Lampe (18), Teletovic (12) -quinteto inicial-, San Emeterio (-), Milko Bjelica (14), Ribas (6), Heurtel (-). MADRID 76 (21+14+22+19): Llull (4), Tomic (7), Suárez (3), Singler (8), Velickovic (22) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (15), Mirotic (7), Begic (-), Reyes (2), Pocius (-), Carroll (8). Árbitros: Arteaga, Hierrezuelo y Conde. Eliminaron a Nemanja Bjelica por cinco faltas por parte del Caja Laboral. Pabellón: Buesa Arena.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Navarro resurge para hacer reaccionar a un Barça que avasalla en Valencia (64-80)


Navarro bota el balón ante De Colo - ACB Photo.

Un disfraz que le iría como anillo al dedo a Juan Carlos Navarro sería el de un vigilante de la playa, por su barba desaliñada, pero también porque aporta soluciones rápido y se anticipa a las dificultades. El grupo le ha echado de menos durante las últimas semanas por su y disfrutó de su presencia en La Fonteta, donde resultó fundamental nada más salir, siendo uno de los cuatro cambios seguidos que hizo Xavi Pascual para dejar claro que estaba muy molesto con el rendimiento de sus jugadores y con que Faverani campaba por la pista como Pedro por su casa. Pero fue aparecer La Bomba y mejorar un Barça, que de perder por un máximo de cinco puntos (25-20) se fue al descanso con 30-40 a favor. A partir de entonces los azulgrana avasallaron a su rival de la mano de sus dos bases, Huertas y Sada, la batería de sus pívots, y con Navarro como jugador capital (15 puntos) en un triunfo por 64-80 ante el Valencia Basket que hace que los azulgrana puedan ser finalistas de la Liga ACB en caso de vencer el viernes (Esport 3, 20:45 horas).  

Navarro resurgió en Valencia con una actuación propia de quien está bien rodado y no de alguien que tan sólo acumulaba 24 minutos en las eliminatorias por el título, todos en semifinales. En el tercer partido el capitán azulgrana estuvo incisivo e imparable en los 11 minutos que jugó. Nada más salir se hizo con una pelota para asistir a Ndong y después capturó un rebote ofensivo para anotar por primera vez. En un suspiro cambió el Barça dirigido por Sada, al que sólo pudo parar un golpazo en la cabeza. Una transformación que continuó Huertas, muy aplicado tras la derrota ante el Olympiacos en la Final Four de la Euroliga, más reconocible que nunca. 

Claver y Caner-Medley, desaparecidos

Por el Valencia Basket no hay jugador más en forma que Faverani, imparable en esta serie y la principal referencia de su equipo ante la escasa aportación en ataque de Claver, que tardó más de 28 minutos en sumar sus primeros puntos y fue pitado cuando en el epílogo falló dos tiros libres seguidos (5/11 su equipo, por los 7/11 de los azulgrana). Tampoco aparecieron De Colo, nada fino con la puntería (6/16 en tiros de campo) y Caner-Medley (1/6). Sin ellos con un Rafa Martínez discreto que aportó cinco de sus siete puntos al inicio el Valencia Basket se quedó sin voz tras la primera aparición en el partido de Navarro y la penúltima canasta de Faverani, que sólo aportó dos puntos en toda la segunda parte. 

Tras el descanso, y con Navarro descansando en el banquillo, el Barça continuó la obra iniciada por su capitán. Wallace y Vázquez se lucían en la zona como lo había hecho Lorbek y Navarro volvería a salir a la pista para responder a un triple de Claver con otro tiro de tres. La Bomba se marcó otro triple antes de una técnica a Dean por simular una falta y Navarro anotaría los dos tiros libres (47-64 a 9m 08s). El camino estaba totalmente despejado para un Barça que llegó a ganar por 23 puntos y que continuó varios pasos por encima de su rival con Ndong y Vázquez muy cómodos y Huertas incomodando con sus ocurrencias. A los azulgrana sólo les faltó que Eidson, Mickeal, Ingles y Rabaseda tuviesen un buen partido. Justo lo contrario que Sada, que tuvo estadísticas de lo que es, un jugador para todo (siete rebotes, cinco asistencias y tres puntos). 

VALENCIA BASKET 64 (17+13+17+17): San Miguel (3), Martínez (7), Claver (7), Caner-Medley (3), Faverani (14) -quinteto inicial-; Ogilvy (5), Newley (7), Pietrus (3), De Colo (13) y Dean (2). BARÇA 80 (16+24+19+21): Huertas (13), Eidson (4), Mickeal (1), Lorbek (10), Ndong (11) -quinteto inicial-; Sada (3), Navarro (15), Vázquez (8), Wallace (11), Ingles (4) y Rabaseda (-). Parciales: 17-16, 13-24, 17-19 y 17-21. Árbitros: Redondo, García González y Jiménez. Sin eliminados. Pabellón: Fuente de San Luis, 'La Fonteta', 9.000 espectadores.



martes, 29 de mayo de 2012

Nemanja Bjelica pone a un paso de la final al Caja Laboral en un partido polémico ante el Madrid (82-79)


Begic trata de lanzar ante Singler, Lampe, Oleson, Teletovic y Velickovic - ACB Photo.

Apenas un cuarto de hora tuvo por partido Nemanja Bjelica (Belgrado, Serbia, 1988) durante la fase regular, en la que promedió cinco puntos y cuatro rebotes. Llegadas las eliminatorias por el título Dusko Ivanovic le ha dado once minutos más encuentro (28) y el jugador ha respondido a la confianza de su entrenador con puntos (13 de media, casi el doble) y destapándose por primera vez desde que fichó por el Caja Laboral en el verano de 2010 como una promesa emergente del Estrella Roja. Nemanja es toda una realidad y fue quien decantó un partido con tantos ingredientes polémicos como emoción, con tanta entereza y debilidad de unos y otros. Ganó el conjunto de Dusko Ivanovic en una prórroga que supo forzar tras haber estado más de cinco minutos sin anotar y encajar un 0-12 en el último cuarto y verse desarbolado por un Sergio Rodríguez imparable. Una prórroga que el Madrid tuvo que afrontar con Reyes como único pívot y se decidió por un par de decididos, Oleson y Nemanja, bajo la supervisión de uno que sabe latín, Prigioni. Tras su triunfo por 82-79 el Caja Laboral domina la serie y está a otra victoria de conseguir su billete para la final de la Liga ACB. Podría hacerlo el jueves (20:45 horas, Teledeporte). 

“No sé qué decir en este momento”, resolvió Nemanja ante las cámaras de televisión después de que el Buesa Arena le cantase repetidas veces MVP: “Me gustaría decirle a cada uno hola. Porque ellos nos han empujado a la victoria”. Prefirió no valorar su actuación personal, esa jugada, por ejemplo, en la que pareció tener muelles en los pies para hacerse con el rebote ofensivo –el tercero y último de su equipo– y machacar tras el enésimo triple fallo por Teletovic (2/8). Canasta más tiro adicional por personal señalada a Velickovic, el más regular de sus compañeros en la serie. La grada gritaba su cariño a Nemanja mientras el Madrid se resistía hasta el final impulsado por Sergio Rodríguez, que lamentablemente para el baloncesto, sólo muestra su verdadero potencial en contadas ocasiones. El base canario se asoció con Sergio Llull y entre ambos pudieron finiquitar el partido (65-69 a 1m 27s) de no haber sido por el otro Bjelica, Milko, y por un genial Prigioni, que buscó y encontró una entrada salvadora que forzaba la prórroga (69-69) a ocho décimas del final.       

Carroll no fue Carroll 

Ni entonces ni nunca Carroll fue Carroll. Resultó un jugador triste que acabó con menos 10 de valoración, falló sus cinco triples y recibió el tapón de Nemanja en la penúltima acción del encuentro, cuando trataba de intentar otro tiro de tres. Una imagen fiel de cuanto está padeciendo en la eliminatoria Carroll, que esta vez no se sintió superior a ninguno de sus defensores. Uno en especial, Oleson, le tiene comida la moral en la serie. El tirador de Alaska está enchufado, lúcido y tiene instantes en los que recuerda a aquel jugador sin techo que volaba en Fuenlabrada. Oleson, definitivamente, sacó de quicio a Carroll de nuevo y le sacó una personal, añadida a una antideportiva, que pudo cambiar el partido cuando poco después Teletovic completó un parcial de 8-0 para un Caja Laboral que pretendía escaparse (52-45 a 19m 14s) con Ribas en estado de gracia. 

Del entuerto rescató Sergio Rodríguez a un Madrid que perdería a Begic por dos antideportivas consecutivas: una por botar a Nemanja como si fuese la pelota y otra por encararse con San Emeterio. El Caja Laboral no desaprovechó los tiros libres como tampoco lo haría después tras la quinta personal de Singler y de Tomic, que volvía a demostrar que le falta consistencia: lucía su talento para anotar y su inocencia para defender y cargarse de personales, rigurosas o no. El croata sigue sin estar maduro y sus errores minimizaron sus aciertos, como los cinco rebotes ofensivos que capturó, dos más que todo un Caja Laboral que al contrario del Madrid miró más a sus exteriores en un inicio con un acierto ínfimo de los dos equipos. Con Lampe queriendo insistía desde todos los sitios sin suerte –0/4 en triples, 1/9 en el global de semifinales desde más allá de 6'75–, Oleson como jugador desatado y Nemanja como espectador en el banquillo. Ivanovic le quería fresco. Y así estuvo en el momento de la verdad en un partido que algunos vieron de mentira. 


CAJA LABORAL 82 (15+17+22+15+13): Prigioni (4), San Emeterio (6), Oleson (17), Lampe (7), Teletovic (14) —quinteto inicial—; Nemanja Bjelica (14), Milko Bjelica (11), Ribas (7) y Heurtel (2). MADRID 79 (13+17+17+22+10): Llull (12), Suárez (3), Singler (10), Begic (8), Velickovic (13) —quinteto inicial—; Sergio Rodríguez (19), Mirotic (0), Tomic (8), Reyes (4), Pocius (2), Carroll (0). Árbitros: Martín Bertrán, Pérez Pérez y Araña. Eliminados Tomic y Singler, por cinco faltas, y Begic, por dos antideportivas. 13.615 espectadores en el Buesa Arena. 


domingo, 27 de mayo de 2012

De Colo y Rafa Martínez empatan la serie ante un Barça negado desde la defensa (76-81)


De Colo y Claver defienden a Mickeal - ACP Photo / Álex Caparrós. 

Seguro que Rafa Martínez y Nando De Solo eran de esos chavales que escogían a sus compañeros para hacer hacer el partidillo en el patio de colegio. Son dos jugadores que suceda cuanto en la pista no se suele arrugar en los momentos de mayor dificultad para suerte de un Valencia Basket que supo cambiar su imagen por completo en el Palau tras haber sido bien poca cosa en el partido anterior. Los visitantes jugaron como mejor les convenía, sacando de quicio desde la defensa a un Barça que tiró más tiros libres (30/40) que de dos (14/31) y fue a remolque desde el segundo cuarto. Desde un triple de De Colo (16 puntos), muy enfadado cuando le pitaron una personal en ataque irreal a minuto y medio del final sobre Ingles con 71-74 y con la posición ganada. El francés, fantástico en la segunda parte, sería eliminado después y Rafa Martínez (18) recogió el testigo sentenciando el partido con un triple y una canasta por más que Marcelinho Huertas tratase de todas las formas posibles de remontar la situación y Juan Carlos Navarro fallase el triple que hubiese forzado la prórroga. Huertas (17 puntos y ocho asistencias) hizo de tripas corazón, pero no pudo impedir que el Valencia Basket venciese por 76-81 y empatase una serie de semifinales que continuará en La Fonteta (miércoles, 21:45 horas).      

Perasovic supo tocar la fibra de sus jugadores y darles a entender que de seguir como habían empezado, con un parcial en contra de 21-9 (a los 7m 20s) y en el que había anotado todo el quinteto titular azulgrana, la eliminatoria duraría menos que cualquier promoción de helados gratis en una tarde de verano. “Ninguna falta en la defensa, ninguna falta”, se quejaba el técnico visitante cuando su equipo perdía 9-0. Les advirtió a sus jugadores que estaban siendo blandos y alguien en el banquillo añadió otra de las carencias en ese momento: el rebote ofensivo, uno de sus grandes puntos a favor. Le faltaba actitud al Valencia Basket y Víctor Claver tenía la misma tensión que quien observa el movimiento de las olas del mar. No volvería a salir hasta después del descanso. 

Huertas como faro

El Barça era todo lo contrario, iba varias revoluciones por delante y corría a placer con Huertas como atleta más destacado. Los locales acertaron con sus tres primeros triples, aunque después sólo anotaron tres más (6/21). Sería precisamente desde más allá de 6'75 desde donde se repuso Rafa Martínez, excelente tras una lumbalgia y que sería reemplazado por San Miguel. Otro jugador clave para la réplica del Valencia Basket, capaz de atascar el ataque azulgrana dificultando las maniobras de Sada o de Navarro, al que le faltan minutos y kilómetros para recuperar la forma y las sensaciones que vive (1/8).

La Bomba anotó sus cuatro primeros puntos desde la línea de personal. Desde ahí se sostuvieron los azulgrana en un segundo cuarto en el que sólo lograron una canasta en juego, de Eidson, ante la defensa generoso de un Valencia Basket que empató a 30 con un triple de Rafa Martínez. Su mejor aliado, De Colo, firmó la remontada (32-33 a los 17m 22s) y sólo tendría tres parcial en contra en el último cuarto. Los visitantes se marcharon al descanso con 37-39 con un triple de Caner-Medley. El cuarto triple en menos de cuatro minutos de unos visitantes que seguirían haciendo muy bien las cosas después tuvieron varias máximas ventajas de cuatro puntos en el tercer cuarto (52-56 a los 28m 45s). 

El epicentro del conjunto de Perasovic era entonces De Colo, convertido en el faro y el guía del equipo. El francés estaba en su salsa ante un Barça bastante anárquico, rescatado por las individualides de Mickeal, Sada o Huertas y golpeado también en la zona por la pareja Ogilvy-Faverani. Los azulgrana encontraban a faltar más aportación de Lorbek y San Miguel puso el 56-61 (a 9m 07s). Replicaron los locales con un parcial de 11-2 (67-63 a 5m 06s) con Huertas ofreciéndose a todo, repartiendo y anotando. De Colo replicó hasta que los árbitros se inventaron una personal suya inexistente, ¿compensada? Después por una spuesta antideportiva de Huertas a San Miguel, que falló los dos tiros libres después de que el brasileño pusiese el 76-77 a 39'8 segundos. Rafa Martínez no dio lugar a la remontada azulgrana y acabó por confirmar la victoria del Valencia Basket que volvió a ganar en el Palau tras nueve derrotas consecutivas y que viajará a casa con la serie empatada. El Barça perdió el segundo partido en su pista del curso. Hasta ahora sólo había perdido con el Banca Cívica de Joan Plaza, que también le negó desde la defensa. 

BARÇA 76 (21+16+19+20): Huertas (17), Eidson (4), Mickeal (12), Lorbek (9), Ndong (11) -quinteto inicial-; Sada (2), Navarro (6), Vázquez (5), Wallace (7), Ingles (3) y Rabaseda (-). VALENCIA BASKET 81 (14+25+17+25): Markovic (2), Martínez (18), Claver (-), Caner-Medley (7), Faverani (15) -quinteto inicial-; Ogilvy (13), Newley (3), Pietrus (2), De Colo (16), Dean (-) y San Miguel (5). Árbitros: Pérez Pizarro, Bultó y Cortés. Eliminaron a Mickeal en el Barça y a Claver y a De Colo en el Valencia Basket. Pabellón: Palau Blaugrana, 3.929 espectadores.

sábado, 26 de mayo de 2012

Llull y Velickovic empatan la serie para un Madrid superior (73-64)


Heurtel y Teletovic tratan de quitarle el balón a Llull - ACB Photo / Ángel Martínez. 

Sobre la potencia y la vitalidad de Sergio Llull giró un Madrid que dominó el rebote (38 por 28), pudo correr como le gusta y supo desconcertar a los dos puntuales del rival en el primer partido de la serie, Prigioni y Lampe, tan secos que sólo lograron una canasta entre los dos (1/11). Llull contagió a su equipo, lanzado por Velickovic en la segunda parte, cuando el serbio anotó sus 16 puntos. La misma aportación del base menorquín y de Nemanja Bjelica y Teletovic por el Caja Laboral, que esta vez no supo cerrar un partido del que llevó la batuta en varias fases y se obcecó con los triples en el epílogo. Una cabezonería que aprovecharon los locales, bien tranquilos precisamente tras un tiro desde más allá de 6'75 de Velikovic a 4m 32s que les distanció 65-55. El conjunto de Pablo Laso venció por 73-64, con lo que empató a un triunfo la serie de semifinales de la Liga ACB, que continuará en Vitoria el martes (20:30 horas, Teledeporte).

Dusko Ivanovic castigó a Milko Bjelica por cargarse rápido de faltas –apenas jugó seis minutos– y echó de menos al mejor Lampe, tan desubicado y bien defendido que tuvo que probar tiros más lejanos y difíciles de los que le gustan –lanzó tres triples por cuatro tiros de dos–. Eran los exteriores los que le resolvían la papeleta al Caja Laboral: Nemanja Bjelica y Oleson, volcado para frenar a Carroll y explosivo para anotar todo cuando se propusiese. El jugador que fichó, pero que nunca jugó ni fue presentado por el Madrid impulsó a los visitantes con su tercer triple sin fallo (15-23 a los 12m 33s). Una canasta que Llull maldijo en el banquillo. El base estaba descansando después de haber sido el primero en hacer reaccionar a su equipo decidiendo a la misma velocidad con la que corrían sus piernas para salvar el parcial inicial de 10-17.

Primer error de Oleson

Al volcánico Oleson respondió el Madrid con Sergio Rodríguez, un jugador de rachas, y los fogonazos de Carlos Suárez y Carroll para igualar el partido y dejar en 31-31 al descanso. Tras el paso por los vestuarios se desató Velickovic, que pasó de haber fallado sus tres tiros, a marcarse nueve puntos en un tercer cuarto (54-47) en que los locales defendían mejor ante un Caja Laboral algo confuso ante el primer error de Oleson (5/7) y con Teletovic surgiendo a cuentagotas.

Le pudo la prisa al Caja Laboral y perdió la compostura Prigioni jugándose dos triples en un momento mientras el Madrid se procuraba puntos en la zona con Tomic en un día poco afortunado para San Emeterio, eliminado por faltas. Velickovic sentenció con un triple por más que los visitantes se acercasen 69-64 a 28'1 segundos del final. Entonces Llull redondearía el resultado desde la línea de personal. La eliminatoria se iguala a uno y se traslada al Buesa Arena.

MADRID 73 (13+18+23+19): Llull (16 ), Carlos Suárez (10), Begic (2), Singer (7), Velickovic (16) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (3), Tomic (6), Reyes (4), Pocius (-), Carrol (9). CAJA LABORAL 64 (20+11+16+17): Prigioni (-), San Emeterio (10), Lampe (3), N. Bjelica (16), M. Bjelica (1) -quinteto inicial-; Ribas (4), Heurtel (-), Oleson (14), Teletovic (16). Árbitros: Hierrezuelo, García Ortiz y Martínez Díez. Eliminado San Emeterio por personales (min. 39). Pabellón: Palacio de los Deportes. 8.262 asitentes.

jueves, 24 de mayo de 2012

El Barça se recrea con un Valencia Basket de porcelana (84-57)


Lorbek entra a canasta - ACB Photo / Álex Caparrós. 

Tan a placer jugó el Barça, tanto apretó el acelerador que se quedó sin rival al primer soplido y departió una jornada ideal para que los jugadores se sintiesen agradecidos con  los 4.500 espectadores que hicieron el esfuerzo de ir al Palau un jueves a las diez menos cuarto de la noche. Les ofrecieron un monólogo. La grada disfrutó con los azulgrana, que gobernaron siempre la cita (118 de valoración, 20 asistencias a 13, 38 rebotes por 27) salvo el 0-6 inicial y con Faverani imparable (19 puntos) que muchas veces pareció el único jugador real de un Valencia Basket de porcelana, desnortado y perdido ante la avalancha local. Mermado por una fascitis plantar, Juan Carlos Navarro jugó sus primeros siete minutos en las eliminatorias por el título y también retrató al rival birlándole una pelota a Newley para asistir de espaldas, sin mirar y desde su cancha a Mickeal, que corrió y anotó solo. Resultó una de las tantas canastas fáciles que se procuró un Barça que recuperó para la causa a Lorbek (15 puntos y 6 rebotes), desconocido en las últimas citas. Con su victoria por 84-57, los azulgrana dominan la serie por 1-0. El segundo partido será el domingo (12:00 horas, Esport 3). 

Una cita en la que el Valencia Basket tendrá que cambiar mucho. Tener, por ejemplo, dos de las cosas que echó en falto Perasovic, su impotente entrenador: “No hemos tenido la dureza mental ni la dureza física para jugar contra ellos”. Sus jugadores fueron muy frágiles en defensa, acribillados por todos los sitios. El Barça anotó tres de sus cuatro triples en un primer cuarto (23-10), en el que todos sus jugadores que probaron alguna canasta en juego consiguieron anotar. Lo había hecho Ndong, pese a cargarse rápido con dos personales y que se luciría tras el descanso, y Lorbek y Mickeal competían, en un duelo sano, por ser los más certero. Entonces empataban a ocho puntos. Acabó ganado por uno el esloveno, que repartió cinco asistencias y recibió hasta seis faltas. Uno menos que Wallace, que las recibió de forma consecutiva en el final del tercer cuarto (69-41). 

Todavía más tarde, a 7m 25s, no anotó De Colo, que se liberó en el epílogo. Nunca pudo el francés con Ingles, decidido también en ataque como Vázquez en el tramo final. En todos los sitios estuvo Sada, a quien su padre vio desde casa porque el horario le pareció demasiado nocturno, mientras que Huertas carburaría al final, como un Caner-Medley tan intrascendente como su equipo. “Nuestro juego ha sido muy fluido hoy”, resolvió en Esport 3 Lorbek, al que le preguntaron qué Valencia Basket espera encontrar el domingo. “No lo sé”, respondió, “lo importante es mirarnos a nosotros. Ellos juegan bien y en los últimos minutos también lo hicieron”.   

Lampe y San Emeterio retuercen al Madrid (71-81)


San Emeterio asiste a un compañero ante Suárez - ACB Photo / Víctor de la Rubia. 

Un jugador que no sabe sufrir, que no se crece ante la crítica y los malos momentos es un jugador que no entiende de qué va su oficio, que desconoce cómo competir y que está expuesto a que se dude de él en cualquier momento. De sufrimiento sabe mucho Lampe, que tuvo que esperar a la Copa del Rey de febrero en el Palau Sant Jordi de Barcelona para estrenarse con el Caja Laboral. El club y Dusko Ivanovic confiaban en él y el pívot polaco se lo ha agradecido siendo, en el tramo final de la Liga ACB, el más entonado de un equipo en el que también San Emeterio sube como la espuma. Entre ambos, entre Lampe (21 puntos y 11 rebotes) y San Emeterio (13 tantos) retorcieron a un Madrid que se quedó sin voz en los últimos seis minutos, en los que pareció admirar la eternidad de Prigioni, que generó ocho puntos –tres asistencias y dos tiros libres– del parcial final de 4-16. Vencedores por 71-81, los visitantes se adelantan en la serie de semifinales, que continuará el sábado (Teledeporte, 20:45 horas), y pasan a tener el factor cancha a favor.  

Lampe confesó que tenía ganas de jugar contra el Madrid, el club que le fichó cuando rondaba la mayoría de edad para su filial. Preguntado por Izaskun Ruiz, resolvió que la clave del partido había sido dominar el rebote –37 por 33– y “parar su contraataque”. Y con ello mermó, por ejemplo, la actuación de Llull, tan desacertado con los triples (1/4) como el resto de un Madrid (2/16, 12%) que echó en falta a Carroll (1/5 desde más allá de 6'75 y 3/9 en total). Un conjunto que se quedó en 27 sólo puntos puntos en la segunda parte, nada que ver con la primera, en la que disfrutó sobre todo con sus interiores, que se vaciaron, empezando por Velickovic, muy a gusto en la zona, en línea ascendente en una temporada en la que estuvo un tiempo lesionado y fue reemplazado por Ibaka. Velickovic fue el máximo anotador de su equipo con 12 puntos, cuatro de ellos tras rebote ofensivo. Una solución de la que también sacó mucho partido su compañero Begic. A ambos les une haberlo pasado mal con Messina y haberse visto fuera del club. 

Nemanja Bjelica

Al principio y al final surgió Nemanja Bjelica, el más acertado de un primer cuarto igualado (21-22) y uno de los puntuales del último (parcial de 12-21). Llull tuvo pronto problemas con las faltas, Lampe siempre funcionó y Sergio Rodríguez sabía encontrar sus momentos, mientras Carroll apenas tenía algún chispazo y tenía que dedicarse a defender a... Prigioni. Inaudito. Se escaparía el Madrid (39-33 a los 16m 55s) tras una acción con la que enloqueció a Velickovic. San Emeterio y Oleson ajustaron las cosas al descanso (41-39).     

¿Y Teletovic? Los tiradores como tal, como él, tienen un amor propio grandioso o una memoria minúscula, como demostró el ala-pívot bosnio, que anotó su primer triple tras cuatro pruebas fallidas (acabó con 1/7) y escogió un momento idóneo, para ayudar al omnipresente Lampe y a un San Emeterio que se encuentra en el mejor momento de un curso difícil tanto como para él como para el equipo. En un momento, en dos minutos y medio, Teletovic se marcó siete puntos (el triple mencionado, una acción tras rebote ofensivo y un alley-oop) y con la ayuda de Oleson los visitantes se distanciaron 53-58 (a los 27m 18s). 

El público pitaba a su equipo, despistado en defensa y muy fallón en ataque, desaprovechando varias segundas opciones. La reacción del Madrid, de la mano de la voluntad de Singler y Reyes y la pericia de Sergio Rodíguez (67-65 a 5m 40s), resultó anecdótica. A partir de entonces se le volvieron a fundir los plomos y se quedaron sin respuesta ante el monólogo de Prigioni y los puntos de Nemanja Bjelica, Lampe y San Emeterio.

martes, 22 de mayo de 2012

De Colo y Newley guían al Valencia Basket a semifinales tras vencer a un Lagun Aro corajudo (75-67)


De Colo lanza ante Neto y Salgado - ACB Photo / M.A. Polo.

“Es una auténtica maravilla, maravilla total. Yo ya se lo he dicho a ellos, es normal que estén tristes, pero nunca había visto una cosa así. Yo he entrenado muchos años. No es entrenar en ACB sólo lo que existe en el mundo. Hay más vida también fuera de la ACB y nunca, nunca he sentido un orgullo tan grande de entrenar a unos jugadores como éstos”, relataba, orgulloso, Sito Alonso tras perder a finales de abril el derby contra el Bilbao Basket en casa por 76-77. Se refería a cómo su Lagun Aro se había sobrepuesto a su complicado momento físico, a un parcial de 0-11 y a volver a ceder por diez y por ocho: “cuando tenían el partido ganado porque ellos, los jugadores, ni Sito ni nadie, ellos lo tenían ganado pues no han tenido no la fortura porque la fortuna no existe... No han tenido la frescura suficiente como para al final decidir ni poder hacer nada ante el triple de Àlex [Mumbrú]. Un discurso que funciona para resumir el curso de un Lagun Aro memorable, capaz de alcanzar la Copa del Rey del Sant Jordi después de haber perdido los cuatro primeros partidos por tres puntos los tres iniciales y por cuatro el otro, capaz también de meter a Sergi Vidal y Andy Panko como mejores exteriores en el quinteto ideal de la Liga ACB, de la que el propio Panko fue nombrado el MVP. El estadounidense no pudo jugar el que acabó siendo el último partido de su equipo por un golpe en la parte anterior del cuello el domingo y Vidal (2/8) no tuvo el día, como Baron (2/12). Pero a pesar de todo el conjunto de Sito Alonso mostró su entereza habitual, lanzado por Doblas (16 puntos y 11 rebotes) y por su capitán Salgado (21 tantos). Los visitantes acongojaron a La Fonteta, pese a quedarse en cuatro puntos en los primeros nueve minutos del tercer cuarto (parcial de 20-7) y de verse 13 abajo entonces y a ocho minutos. Porque con un parcial de 0-10 tuvieron la opción de empatar, pero Baron falló el triple y De Colo sentenció la serie. El genio francés surgió en los momentos decisivos para guiar, junto a Newley -el mejor en la primera parte- a un Valencia Basket que alcanza las semifinales del torneo nueve temporadas después tras ganar por 75-67. Su rival, el Barça (jueves, 21:45 horas, Esport 3). 

Corajudo. Ése podría ser un adjetivo para definir al plantel de Sito Alonso, que ha sabido extraer lo mejor de sus jugadores y hacerle ver que los sueños se persiguen, no se desean. Incluso en un partido en el que la estrella, Panko, es baja de última hora. Entonces surge Doblas, el exponente del jugador de clase media que da lo máximo de sí, y se marca ocho puntos sin fallo, casi el margen que obtuvo el Lagun Aro en un tramo del primer cuarto (11-7), cómo Lorant y Salgado aportaban puntos ante la falta de puntería de Vidal, que no anotaría hasta el final del segundo cuarto, ni de Baron, que no lo haría hasta a falta de 6m 55s. 

Fue Newley quien posibilitó que el Valencia Basket remontase (28-27 a 14m 50s), a pesar de que su jugador más talentoso, De Colo, hubiese fallado sus seis primeros tiros. El francés se estrenaría con dos tiros libres antes del descanso (39-41) y se marcó dos canastas en el parcial de 13-2 (56-43 a los 28m 17s) ante un Lagun Aro que no encontraba soluciones para hacerle daño a la agresiva defensa local y persistía con los triples. Sobre la bocina entró el de Salgado, el único de dicho período (1/8), y con el tercero –de cuatro intentos– del capitán hizo pensar al espectador que se iba a ver un desenlace parecido al de la final de la Euroliga (66-63 a 5m 08s). No fue así por más que Doblas se multiplicase para seguir cogiendo rebotes ofensivos. Porque no se escondió De Colo y la serie se la llevaron los locales, que hacía nueve cursos que no alcanzaban las semifinales. El Lagun Aro se llevó el reconocimiento de sus seguidores y de cualquier aficionado al baloncesto –o a la vida–. Con el abrazo de Sito Alonso a Doblas tras cometer la quinta personal se explica todo.     

VALENCIA BASKET 75 (16+23+20+16): De Colo (13), Faverani (5), Rafa Martínez (3), Claver (5), Markovic (1) –quinteto inicial–, Dean (2), San Miguel (8), Ogilvy (4), Newley (17), Pietrus (7) y Caner-Medley (10). LAGUN ARO 67 (21+20+7+19): Neto (5), Vidal (6), Doblas (16), Baron (4), Lorant (7) -quinteto inicial- Papamakarios (4), Betts (4), Salgado (21), Lasa (-), Lorant (7), Ogide (-). Árbitros: Juan Carlos Arteaga, Óscar Perea, Benjamín Jiménez. Eliminaron a Papamakarios, Doblas y Lorant por parte del Lagun Aro por cinco faltas. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Mickeal vuelve a brillar en un Barça que alcanza las semifinales tras superar al Lucentum (57-84)


Mickeal ante Llompart - ACB Photo / Óscar Gimeno.

Pete Mickeal (Rock Island, Illinois, 1978) podría dar conferencias de liderazgo, amor propio y espíritu de superación. Es un tipo duro al que no le importa no le digan o escriban sobre él y que se olvida de las estadísticas, por más que a veces no le sonrían. Mickeal es perseverante y luchador y continúa intentándolo aunque las cosas no le funcionen. Siempre dice que la mejor decisión que tomó en su carrera fue fichar por el Barça y resultó uno de los grandes responsables de la segunda Euroliga en París, pero también uno de los más perdidos en las semifinales ante el Olympiacos en Estambul. Mickeal aparcó aquella jornada participando con nueve puntos y seis rebotes en una victoria a domicilio más demasiado abultada por cuanto se vio en la pista (57-84) ante un Lucentum Alicante roto en un último cuarto en el que su entrenador, Txus Vidorreta, fue excluido por dos técnicas seguidas. Los azulgrana ya están en semifinales por la vía rápida y esperan rival del vencedor de la serie Valencia Basket-Lagun Aro, empatada a una victoria después de que dos tiros libres de Sergi Vidal aseguraron el triunfo en la prórroga del conjunto de Sito Alonso (86-92). Tampoco falló Pablo Prigioni para dar la victoria al Caja Laboral por 88-90, también en la prórroga, ante el Bilbao Basket, con lo que el grupo de Dusko Ivanovic alcanza la penúltima ronda. Se enfrentará al Madrid o al Banca Cívica.  

Compitió más que en el Palau el Lucentum Alicante y lo hizo, entre otras cosas, porque recuperó a Llompart, el jugador que lleva la batuta y que no había viajado a Barcelona por el fallecimiento de su madre. La frescura del base mallorquín y el descaro de Freire contagió a los locales, muy enteros a partir del rebote ofensivo y de la eficacia de Koné en el tiro desde 5 metros. Se acercó varias veces en el marcador el conjunto de Vidorreta, pero siempre encontró la réplica instantánea de los azulgrana -sin Navarro, que no viajó por su fasicitis plantar- gracias a la pericia de Eidson y sobre todo de la contundencia bajo los aros de Ndong, máximo anotador del Barça con 14 puntos. Aunque sería Wallace (11) con seis tiros libres seguidos y un triple quien pusiese tierra de por medio en un último período en el que los locales perdieron los nervios y a su entrenador, disconforme con el criterio arbitral. Los azulgrana, que habían pasado dificultades, cerraron la eliminatoria con un marcador inflado y gracias a su poder interior, pues también sobresalió Vázquez y sólo faltó mejor rendimiento de Lorbek, despistado desde que se cargase con dos personales al principio. 

Al ritmo de Huertas

En el inicio pudo correr el Barça de la mano de Huertas, liberado por fin y en su salsa, y gracias a su superioridad en el rebote propio. Lanzados por un Mickeal inconmensurable, los azulgrana cuadraron un primer cuarto notable (13-24) y en el segundo hicieron un amago de escaparse (18-31) con otra contra de Rabaseda. Pero el Lucentum Alicante no se vino abajo y con Llompart llevando la batuta y Urtasun y Stojic aportando los primeros dos triples para su equipo en la serie –tras un 0/19 acumulado–. Los locales se pusieron 31-35, pero entre Vázquez y Ndong respondieron al descanso (34-42). Todavía se acercó más el Lucentum al incio del tercer cuarto (39-42). Entonces replicó Eidson en un equipo que dejó de mirar a sus pívots. 

Con un triple, su primera canasta en juego (2/8), Ivanov superó la marca de su equipo en el primer partido de la serie en el ecuador del tercer cuarto (44-53 a 26m 13s). Y con la segunda acción del pívot búlgaro puso el 53-59 a 7m 50s. Y hasta ahí aguantó el Lucentum Alicante, despedido con una gran ovación por su público tras una temporada memorable pese a los problemas económicos y las dudas sobre la supervivencia del equipo. El entrenador ayudante y primero por la exclusión de Vidorreta premió con minutos en el epílogo a los jóvenes Kouril, Astilleros y Miñarro.   

LUCENTUM ALICANTE 57 (13+21+15+8): Llompart (16), Freire (8), Stojic (3), Ivanov (9) y Barnes (6) -quinteto inicial-, Koné (9), Urtasun (6), Ordín, Jódar, Kouril, Astilleros, Miñarro. BARÇA 84 (24+18+15+27): Huertas (9), Eidson (13), Mickeal (9), Lorbek (4), Ndong (14) -quinteto inicial-, Wallace (11), Vázquez (10), Ingles (8), Sada (2), Rabaseda (4). Árbitros: Hierrezuelo, Jiménez y Cortés. Excluyeron por cinco faltas a Freire (m.38), del Lucentum; y al visitante Wallace (m.37). Expulsaron por dos técnicas al preparador lucentino, Txus Vidorreta (m.34). Incidencias: Segundo partido de la eliminatoria de cuartos de final por el título de liga de la ACB, disputado en el Centro de Tecnificación de Alicante ante unos 4.500 espectadores.

jueves, 17 de mayo de 2012

Huertas y Eidson acribillan a un Lucentum mermado (73-43)


Huertas observa la pelota ante Barnes y Stojic - ACB Photo / Álex Caparrós.


Su fichaje se alargó durante varias semanas y se convirtió, a su pesar, en uno de los seriales del verano. Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983) viajó a Barcelona para pasar la revisión médica y firmar un contrato de cuatro temporadas por el Barça y volver rápidamente a la selección brasileña, concentrada por el Preolímpico Americano. Huertas sería presentado a finales de septiembre y venía de ser nombrado el mejor base de la Liga ACB y con la responsabilidad de sustituir a Ricky Rubio. Huertas, cuya incorporación costó más de dos millones de euros al club, está viviendo un curso discontinuo, siendo uno de los focos de las críticas en los dos partidos clave, ante Olympiacos en la Final Four y en la final de la Copa del Rey contra el Madrid. Entre ambos partidos anotó seis puntos y perdió cinco balones. Pero a diferencia del traspiés del Palau Sant Jordi Huertas se ha recuesto al instante de la decepción de la Euroliga. En el partido por el tercer puesto se marcó 21 puntos y en el primero de los cuartos de final de la Liga ACB contra un Lucentum Alicante mermado por las ausencias el base brasileño alcanzó los 14 puntos con 4/6 en triples. Exacto porcentaje desde más allá de 6'75 que Eidson (12 puntos), que se lesionó en la final de Copa  los playoffs y pidió perdón a sus compañeros por rendir tan mal en Estambul (0/4). Entre ambos acribillaron a un rival que hizo un récord negativo con su puntuación, la peor en la historia de las eliminatorias por el título de Liga. 

Los azulgrana se adelantan 1-0 en su serie ante un Lucentum Alicante que, como bien resolvió Sada, “venía en cuadro”. El conjunto de Txus Vidorreta tiene lesionados a Rautins, Dewar y Ellis, y hecho polvo a Llompart, al que se le acaba de morir su madre. Los visitantes compiteron en el segundo y en el tercer cuarto, sostenidos por las defensas cambiantes de su entrenador –ahora una individual, ahora una zonal y luego una mixta– y resultaron un muñeco de trapo para el Barça en el primero y en el último. El Lucentum Alicante no anotó ningún triple (0/13), uno de los grandes argumentos de un Barça que jugó sin Navarro –dolorido por su fascitis plantar– y que sumó casi la mitad de sus puntos con tiros de tres (12/27). 

El debut de Nacho Ordín 

Comenzaron los locales con una puntería extraordiaria desde el perímetro con Eidson, Wallace y Huertas como primeros protagonistas. El base brasileño era el director de orquestra de un Barça que fallaba canastas inverosímiles bajo el aro y tardó 9m 40s en anotar su primera canasta de dos, obra de Ingles, para cerrar un primer cuarto en el que sólo Urtasun y Barnes habían anotado por los visitantes. De hecho, su estrella, Ivanov, se marchó al descanso (35-20) con un punto de tiro libre. El pívot búlgaro, uno de los que fueron aspirante al MVP, cuajó una actuación completa a falta de puntería (siete puntos, 13 rebotes y cuatro asistencias) en un equipo en el que debutaba el mítico Nacho Ordín, cedido por el Girona y al que se le notó que sólo lleva tres entrenamientos con sus nuevos compañeros. 

Jugó siempre el Barça contra sí mismo y tuvo momentos de desconexión y de lamentos como los de Mickeal, siempre inconformista, que erró sus primeros cinco tiros y que pudo celebrar sus dos canastas solo tras un par de recuperaciones de Eidson y de Ingles. Los azulgrana recuperaron 14 pelotas y repartieron hasta 24 asistencias. Koné empezó a carburar por el Lucentum Alicante y en el tramo final comenzó a anotar el jugador que más años lleva en el club, Stojic, mientras Ndong y Ndong se lo pasaban de vicio en la pintura. Su equipo olvidó la decepción de la Euroliga y ya piensa en ganar el domingo en el Centro de Tecnificación de Alicante para tener más días para preparar las semifinales, en las que se enfrentaría al vencedor del Valencia Basket-Lagun Aro, con 1-0 para los valencianistas, vencedores por un claro 82-60. El Caja Laboral se impuso 77-73 al Bilbao Basket.  

BARÇA 73 (21+14+17+21): Huertas (14), Mickeal (7), Eidson (12), Lorbek (6) y Ndong (4) –quinteto inicial–, Sada (5), Vázquez (11), Wallace (6), Ingles (8) y Rabaseda. LUCENTUM ALICANTE 43 (6+14+14+9): Ordín (4), Urtasun (3), Stojic (9), Barnes (6) e Ivanov (7) –quinteto inicial–, Freire (4), Jódar (2) y Koné (8). Árbitros: De La Maza, Garcia y Martínez. Incidencias: Primer partido correspondiente a los cuartos de final del 'play off' de la Liga disputado en el Palau Blaugrana ante 3.886 espectadores.