El líder de la selección, San Emeterio y Hernangómez, protagonistas del cómodo triunfo de España ante Macedonia en Logroño (88-54)
Pau Gasol durante el partido. Foto: Toni Delgado.
Toni Delgado / Logroño
"Yo es que me tomo cada partido de Pau Gasol como si fuese el último. Así lo disfruto más", comenta Alberto Gutiérrez, mientras aplaude con dos cilindros inflables, uno rojo y otro amarillo. "Pero es que todavía le quedan unos añitos. ¿No has visto lo que acababa de hacer? ¡Pero si hasta mete triples, el tío!", le contesta Eva Martínez, su acompañante. Pau Gasol sigue siendo el jugador más aclamado de la selección por el público y el Palacio de los Deportes de la Rioja no pretende ser la excepción. El ala-pívot
El capitán de Baskonia habla con Cronómetro de Récords tras la derrota en Badalona ante el Joventut (83-74)
San Emeterio.
Lleva tantos años en Vitoria, desde que en 2008 aterrizó procedente de Girona, que en algunas frases a Fernando San Emeterio (Santander, 1984) le sale acento vasco. Es el corazón y capitán del Baskonia, el autor de aquel dos más uno ante Morris con el que el club levantó su tercera y última Liga ACB ante un Barça que acababa de ganar su segunda Euroliga. San Emeterio sale del vestuario del Olímpic de Badalona y atiende a Cronómetro de Récords antes de subir al autobús y tras perder ante el Joventut de Guillem Vives (84-73).
El Caja Laboral engulle a un CAI
Zaragoza paralizado tras el descanso
Nocioni defiende a Stefansson - ACB Photo.
Se fue a los Bulls con
dos Copas del Rey y una Liga bajo el brazo y regresó a Vitoria en el
último tramo del curso pasado tras rescindir su contrato con
Philadelphis 76ers y pasar también por los Sacramento
Kings. “Bueno gente!!! Ya lo
saben, vuelvo a mi casa!!! Un sueño hecho realidad! Vuelvo a vivir
el basquet!!! Gracias!”, fue la carta de regreso improvisada en su
cuenta de Twitter. Así anunciaba Andrés Nocioni (Santa Fe,
Argentina, 1979) a la afición de Vitoria que volvía al Baskonia
casi ocho años después de haberse ido. El club recuperaba a uno de
sus estandartes y el jugador ha vuelto a disfrutar y a hacer
disfrutar en las canchas. El Chapu dirigió con maestría el monólogo
del Caja Laboral, que resultó un anfitrión inclemente ante un CAI Zaragoza lastrado por el pobre rendimiento de sus exteriores que se
quedó sin argumentó tras el descanso, cuando encajó un parcial de 19-2. Los
locales golpearon por todos los sitios con cuatro jugadores más
entonados que el resto (Lampe, Heurtel, Nocioni y Causeur con 17, 16,
15 y 14 puntos respectivamente). El Caja Laboral ganó por 88-64 y se jugará contra el Barça un puesto en la Copa del Rey que organiza.
El
CAI Zaragoza sólo tuvo regaño en la primera parte (40-41), cuando
llegó a dominar por 10-16 con Norel y Pablo Aguilar imparables ante
un conjunto de Zan Tabak que se reactivó al son de Nocioni y celebró la puesta a punto de San Emeterio, duda por una distensión
en la musculatura isquiotibial del muslo izquierdo. Nemanja Bjelica
dio un paso enfrente y por los visitantes respondió Aguilar,
máximo anotador con 23 puntos. Cuando el ala-pívot andaluz metió su cuarto y último triple (4/6), en el
ecuador del tercer cuarto el partido, se había acabado. Era la
segunda canasta tras el descanso de los visitantes, tímidos ante
un Caja Laboral hambriento ante su público y que pretendía acceder de la mejor forma posible a su 12ª semifinal de Copa.
El
conjunto de José Luis Abós dependió excesivamente del rendimiento
de Norel y Aguilar, pues sus jugadores exteriores no aparecieron en
ningún momento. La estadística resultó horripilante: Roll (0/4),
Stefansson y Toppert (0/3 ambos), Van Rossom (1/6)... En un día
feliz para el Caja Laboral y para Jelínek, más certero que en su
debut con su nuevo equipo ante el Valencia Basket el pasado fin de semana.
CAJA LABORAL 88 (23+17+29+19): Heurtel
(16), Causeur (14), Nocioni (15), M. Bjelica, Lampe (17) -quinteto
inicial-, Cook, Pleiss (4), N. Bjelica (8), San Emeterio (6), Jelinek
(8) y Cabezas, Calbarro. CAI ZARAGOZA 64 (24+17+13+10): Llompart
(8), Roll, Rudez (8), Aguilar (23), Norel (10) -quinteto inicial-, Jones
(10), Van Rossom (5), Toppert y Stefansson. Árbitros: Arteaga,
Pérez Pérez, Perea. Sin eliminados. Incidencias: Segunda
semifinal de la Copa del Rey disputada en el Buesa Arena de Vitoria
ante unos 14.500 espectadores.
España remonta 13 puntos en contra
ante Rusia en un ejercicio reivindicativo (67-59)
Calderón celebra una canasta con sus compañeros - AFP.
Harta de las dudas que suscitaba su juego y de que se hablase de su supuesta falta de entrega para no ser segundo de grupo y evitar a Estados Unidos en semifinales, España está sabiendo sacar adelante los cruces superándose a sí misma, yendo de menos a más, encontrando soluciones a sus debilidades. En cuartos de final supo desquiciar a una Francia que llevaba la voz cantante con Parker y Diaw y en semifinales le cortó las alas a Rusia, ante la que había perdido con estrépito en la primera fase tras dejar escapar 18 puntos de margen. Esta vez España fue la que tuvo que remontar, 13 puntos en concreto, la que no se arrugó cuando le iban mal las cosas ni celebró nada antes de tiempo. La selección supo reaccionar tras el descanso, remediar las concesiones en la zona a Kaun y paralizar a Monya. Kirilenko, errático al límite (2/12), se paralizó a sí mismo. Calderón y Rudy fueron los primeros en dar un golpe de efecto en una victoria muy coral (67-59) que supuso el billete hacia la tercera final de España en unos Juegos. Su rival, el vencedor del Estados Unidos-Argentina.
En el gesto torcido de Kirilenko, tan minúsculo como para fallar cinco tiros libres en los últimos cinco minutos, se explicó la frustración de Rusia. Calderón ya había puesto a su equipo por delante tras el 4-2 inicial (51-49 a 7m 21s) con un triple. La solución esquiva durante casi todo el torneo, y un buen sustento de España en el tercer cuarto, cuando anotó cinco de los nueve intentados. No era cuestión de puntería, que también, sino de circular mejor el balón y destemplar a los rusos, que apenas tuvieron un par de canastas más sin oposición de Kaun y Mosgov, el mismo que hizo un campo atrás. Rusia se encontraba incómoda ante un rival que masticada al máximo sus jugadas y sabía procurarse lo que más le convenía. Rudy estaba en todas partes, Calderón dirigía con la precisión de un reloj y puso el empate a 46 (a los 29m 57s), Pau Gasol machacaba y Reyes se comería aKhryapa nada más salir. Los errores de Kirilenko
Con Rudy malherido de la espalda y amenazado por las faltas, entró San Emeterio para entregarse en defensa como Llull, fresco para secar a un Shved menor. El base del Madrid, de 2 en la selección, deshizo a Rusia, golpeada por los ganchos de Marc y la tenacidad de Reyes, y frustrada por sus propios errores, desde los dobles de Fridzon a la escasa puntería desde la línea de personal de Kirilenko (5/10), que con 66-58 y menos de un minuto por jugarse ruso falló tres tiros libres de cuatro posibles... No era su día. España tenía ya en sus manos su tercera final tras reponerse de un inicio difícil, de un primer cuarto complicado de jugar y de ver (9-12) y de haber perdido 14-27 (a los 15m 19s), en el momento dorado de Monya, que anotó sus tres primeros triples sin fallo. Fue un espejismo ante una España transparente y unida. “Con ese cuerpo técnico y esos once tíos hay que ir donde sea”, dijo Calderón. “El equipo vive y muere unido”, cerró Pau Gasol.
ESPAÑA 67 (9+11+26+21): Pau Gasol (16), Rudy Fernández (11), Navarro (4), Calderón (14) y Marc Gasol (11) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio, Llull (7) e Ibaka (2). RUSIA 59 (12+19+15+13): Shved (2), Kaun (14), Khryapa (2), Ponkrashov (10) y Kirilenko (10) -quinteto inicial-, Mozgov (4), Fridzon (8), Antonov y Monya (9). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Marcos Benito (BRA). Rudy Fernández fue eliminado por cinco personales en el minuto 37. Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.215 espectadores.
Atosigada por Deng y Freeland, la
selección vence con suspense para clasificarse para cuartos de final
Calderón, en una acción del partido - EFE.
Se pasó la pelota con la derecha y por la espalda para dejársela sin mirar y con la otra mano a su compañero. El malabarismo fue de Sergio Rodríguez y quien recibió el dulce, Sergio Llull, que anotó. Fue uno de esos momentos en que España superó la barrera de los diez puntos de diferencia y no supo sentenciar la cita ante una Gran Bretaña persistente, siempre incómoda para la selección, a la que a punto estuvo de eliminar del Eurobásket de Polonia y a la que le dio un buen susto y una cura de humildad en Londres. Tuvo que volver del banquillo José Manuel Calderón para evitarle un disgusto a una España incapaz de frenar a Deng y a Freeland, que se giró sobre sí mismo para poner el 71-69 a 1m 25s. En el siguiente ataque Pau Gasol falló ante el propio Freeland y sería San Emeterio quien recuperase un balón para cedérsela a Calderón: canasta. Justo después el propio base extremeño robó otra pelota y acabó en la línea de tiros libres. Calderón anotó los últimos ocho puntos de su equipo, agobiado hasta el final, pues a falta de siete segundos recibió el triple de Deng (79-78). Así se quedó el marcador, pues el base, que anotó 19 puntos, supo escabullirse de sus defensores. España ya tiene plaza en cuartos de final.
El encuentro debe servirle de toque de atención a la selección: no puede olvidarse de defender ni insistir en exceso en lanzamientos exteriores y más si no tiene el día con los triples (4/17 tras el 3/8 inicial). Tampoco estaba nada acertada con los tiros libres (21/32). España no cerró la cita cuando pudo y su rival, que buscaba su primer triunfo en el torneo y al que le sobra amor propio, supo reivindicarse. Tiene músculo Gran Bretaña y mucho músculo, el de Deng, Freeland, imparabale ya en la primera parte, y Mensah-Bonsu.
San Emeterio, exponente
Se gustó la selección con los triples iniciales, cuando pudo correr y provenir a los hermanos Gasol de pelotas y cuando tuvo ambición y amplitud de miras y dominó el rebote a su antojo con San Emeterio (ocho capturas) como exponente del sacrificio. El jugador del Caja Laboral fue el único que no desconectó en ningún momento. Poco antes del descanso, al que se llegó con 37-29, el propio San Emeterio sufrió una antideportiva de Deng, con la mira desafinada hasta entonces y cargado de faltas. Entre el jugador de los Bulls (26 puntos) y Freeland (25), que vestirá la camiseta de los Blazers el próximo curso, reactivaron a una Gran Bretaña que perdía 54-41 (a los 27m 20s) tras un mate de Ibaka, asistido por Rudy, que repartió seis balones. A falta de Juan Carlos Navarro, que calentó pero que no jugó por sus molestias en el pie, todos deben hacer de todo.
Se confió España y se creció su rival, sostenido por jugadores incansables como Clark y los anfitriones soñaron con un triunfo histórico hasta el último suspiro. Les sobró la aparición de Calderón y ese par de recuperaciones seguidas. Ése es el espíritu que debe tener España si quiere jugar como mínimo a la final del torneo. “Tenemos que estar todos más metidos. No sé si es por comodidad o por exceso de confianza, pero hay que buscar esa chispa. Tenemos que recuperar nuestro juego”, resumió Pau Gasol.
ESPAÑA 79 (24+13+23+19):Pau Gasol (17), Rudy Fernández (9), Calderón (19), San Emeterio (3) y Marc Gasol (12) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (4), Claver (3), Llull (5), Ibaka (5) y Sada (2). GRAN BRETAÑA 78 (15+14+19+30): Mensah-Bonsu (3), Sullivan (3), Deng (26), Freeland (25) y Reinking (5) -equipo inicial-, Achara, Lawrence (5), Archibald (2), Clark (8) y Johnson (1).
La selección finiquita a Australia con un excelente tercer cuarto (70-82)
Rudy asiste a un compañero ante Andersen - AFP.
En la amplitud de su fondo de armario es donde se reconoce a los equipos ganadores. Una condición que debe renovarse torneo a torneo y que España pretende seguir conservando en Londres. Gran parte de la responsabilidad de que lo consiga recae en su banquillo, fundamental hasta el momento. Si ante China Sergio Rodríguez despachó a una China pegajosa, Fernando San Emeterio fue quien puso en su sitio a Australia, en su salsa bajo la batuta de Dellavedova y la contundencia de Baynes, y sin aliento en cuando el jugador del Caja Laboral, MVP de la Liga ACB en 2011 cambió la cara de la selección, que no echó en falta a Juan Carlos Navarro, de baja por su fascitis plantar. La estrategia no fue otra que la defensa, la concentración y procurarse el rebote (56 por 39) para correr e impedir que su rival tuviese voz. Se trataba de no dejarse nada, como hizo Rudy Fernández para salvar una pelota sabiendo que iba directo hacia los fotógrafos. El alero del Madrid se llevó un buen coscorrón con el objetivo de un reportero, recibió tres puntos de sutura y reapareció un triple, uno de los cuatro que anotó en cinco tentativas. Entre Rudy (17) y Pau Gasol (20), imparables e insaciables como un par de chiquillos que rivalizan por ver quién anota más, finiquitaron la cita en un excelente tercer cuarto con un parcial de 12-26 definitivo para ganar por 70-82. La selección jugará el jueves ante Gran Bretaña (La 1, 21:00 horas).
Había sufrido en los dos partidos de preparación contra el combinado australiano, pero a la hora de la verdad, de la competición oficial a España su rival le duró una primera parte (32-37) y que no le dejó ser ella misma en el primer cuarto, convertido en un frenético intercambio de canastas e incómodo cuando Dellavedova se asoció con Baynes. Australia no notaba la ausencia de Mills, cargado con personales como Nielsen, y en el que destacaba Ingles, comparsa en el Barça y capital en su selección.
Los mates de Ibaka
Se puso seria la selección con San Emeterio dando ejemplo y con sus puntos y los triples de Llull y de Rudy revirtió la situación (28-34 a los 17m 39s), justo antes de que España tuviese su último despiste, un par de contras de un Mills negado (5/16). Justo después Rudy anotó una canasta cayéndose y tuvo su percance con el fotógrafo. No le importó al ex jugador de la Penya, que volvió del vestuario imparable, al ritmo de su muñeca y de sus piernas, mientras Andersen (2/11), que podría ser su compañero en el Madrid la próxima temporada, y Baynes estaban perdidos en la zona, propiedad de un Reyes estelar en defensa (12 rebotes, ocho ofensivos) y con un Pau como anotador compulsivo: un triple, un palmeo justo después, una contra...
Pau resolvía con canastas para todos los gustos, aunque para espectaculares las acciones de Ibaka, como dos mates consecutivos que levantaron de admiración al banquillo español, que aplaudió un gran tapón de Claver a Newley, con el que ha coincidido en Valencia y que arregló algo un marcador sin historia, roto en el tercer cuarto por Rudy y Pau Gasol después de que San Emeterio mostrase el camino, que no era otro que reconocerse, no dejarse nada en el tintero.
AUSTRALIA 70 (19+13+10+28):Mills (11), Ingles (12), Dellavedova (9), Andersen (4) y Maric -equipo inicial-, Gibson, Newley (12), Barlow (2), Worthington (5), Baynes (8) y Nielsen (7). ESPAÑA 82 (14+23+26+19):Pau Gasol (20), Rudy Fernández (17), Jose Manuel Calderón (4), Sergio Llull (8) y Marc Gasol (12) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (7), Claver, San Emeterio (4), Ibaka (8) y Sada (2).
San Emeterio asiste a un compañero ante Suárez - ACB Photo / Víctor de la Rubia.
Un jugador que no sabe sufrir, que no se crece ante la crítica y los malos momentos es un jugador que no entiende de qué va su oficio, que desconoce cómo competir y que está expuesto a que se dude de él en cualquier momento. De sufrimiento sabe mucho Lampe, que tuvo que esperar a la Copa del Rey de febrero en el Palau Sant Jordi de Barcelona para estrenarse con el Caja Laboral. El club y Dusko Ivanovic confiaban en él y el pívot polaco se lo ha agradecido siendo, en el tramo final de la Liga ACB, el más entonado de un equipo en el que también San Emeterio sube como la espuma. Entre ambos, entre Lampe (21 puntos y 11 rebotes) y San Emeterio (13 tantos) retorcieron a un Madrid que se quedó sin voz en los últimos seis minutos, en los que pareció admirar la eternidad de Prigioni, que generó ocho puntos –tres asistencias y dos tiros libres– del parcial final de 4-16. Vencedores por 71-81, los visitantes se adelantan en la serie de semifinales, que continuará el sábado (Teledeporte, 20:45 horas), y pasan a tener el factor cancha a favor.
Lampe confesó que tenía ganas de jugar contra el Madrid, el club que le fichó cuando rondaba la mayoría de edad para su filial. Preguntado por Izaskun Ruiz, resolvió que la clave del partido había sido dominar el rebote –37 por 33– y “parar su contraataque”. Y con ello mermó, por ejemplo, la actuación de Llull, tan desacertado con los triples (1/4) como el resto de un Madrid (2/16, 12%) que echó en falta a Carroll (1/5 desde más allá de 6'75 y 3/9 en total). Un conjunto que se quedó en 27 sólo puntos puntos en la segunda parte, nada que ver con la primera, en la que disfrutó sobre todo con sus interiores, que se vaciaron, empezando por Velickovic, muy a gusto en la zona, en línea ascendente en una temporada en la que estuvo un tiempo lesionado y fue reemplazado por Ibaka. Velickovic fue el máximo anotador de su equipo con 12 puntos, cuatro de ellos tras rebote ofensivo. Una solución de la que también sacó mucho partido su compañero Begic. A ambos les une haberlo pasado mal con Messina y haberse visto fuera del club.
Nemanja Bjelica
Al principio y al final surgió Nemanja Bjelica, el más acertado de un primer cuarto igualado (21-22) y uno de los puntuales del último (parcial de 12-21). Llull tuvo pronto problemas con las faltas, Lampe siempre funcionó y Sergio Rodríguez sabía encontrar sus momentos, mientras Carroll apenas tenía algún chispazo y tenía que dedicarse a defender a... Prigioni. Inaudito. Se escaparía el Madrid (39-33 a los 16m 55s) tras una acción con la que enloqueció a Velickovic. San Emeterio y Oleson ajustaron las cosas al descanso (41-39).
¿Y Teletovic? Los tiradores como tal, como él, tienen un amor propio grandioso o una memoria minúscula, como demostró el ala-pívot bosnio, que anotó su primer triple tras cuatro pruebas fallidas (acabó con 1/7) y escogió un momento idóneo, para ayudar al omnipresente Lampe y a un San Emeterio que se encuentra en el mejor momento de un curso difícil tanto como para él como para el equipo. En un momento, en dos minutos y medio, Teletovic se marcó siete puntos (el triple mencionado, una acción tras rebote ofensivo y un alley-oop) y con la ayuda de Oleson los visitantes se distanciaron 53-58 (a los 27m 18s).
El público pitaba a su equipo, despistado en defensa y muy fallón en ataque, desaprovechando varias segundas opciones. La reacción del Madrid, de la mano de la voluntad de Singler y Reyes y la pericia de Sergio Rodíguez (67-65 a 5m 40s), resultó anecdótica. A partir de entonces se le volvieron a fundir los plomos y se quedaron sin respuesta ante el monólogo de Prigioni y los puntos de Nemanja Bjelica, Lampe y San Emeterio.
San Emeterio y Golubovic traban a Obasohan - ACB Photo.
Las figuras relucen cuando se les requiere y nadie duda que San Emeterio y Teletovic, junto con Prigioni los que más años llevan en el club, son los que mayores galones atesoran. Ambos comparten el liderato en la pista y entre los dos apagaron una Penya intermitente que se quedó sin respuesta justo después de colocarse a cuatro puntos en el último minuto del tercer cuarto. A partir de entonces los verdinegros encajaron 27 puntos más -13 de la pareja visitante- y sólo anotaron 11, de ellos siete fueron de Williams, cuyo desgaste en el rebote ofensivo -capturó ocho- fue intachable. La victoria por 57-74 permite al Caja Laboral empatar en el liderato con el Madrid y el Barça, ganadores ante el UCAM Murcia y Lucentum Alicante, respectivamente.
Pero la jugada que frustró a la Penya, como concedió su entrenador, fue un triple de Prigioni al inicio del último período y en la acción siguiente Pooh Jeter perdió el balón. Los locales buscaron con obsesión el triple, la jugada que les impulsó en su gran inicio (25-12 a los 9m 15s con 3 de 6 en triples) y fallaron los ocho en esos instantes (5/23 en total). Incluso falló su jugador más entero, Williams, que enlazó dos personales seguidas y perdió su discurso, fantástico hasta entonces. El contraste, San Emeterio y Teletovic se lucieron.
Oleson conecta a los visitantes
Ni uno ni otro habían comenzado el encuentro bien. De hecho, estuvieron muy desacertados -sólo dos canastas entre los dos en el primer cuarto- como el resto del equipo, sometido entonces al acierto exterior, el poderío de Williams y el descaro de Jelinek, antes de retirarse con un golpe en la nuca con Oleson. El tirador de Alaska fue precisamente quien conectó al grupo de Dusko Ivanovic con sus puntos y la dirección de Heurtel.
Para magia, la de Teletovic, que se marcó dos triples en un momento y puso por delante al Caja Laboral por primera vez. Y también surgió San Emeterio con un dos más uno y otra recuperación, con la que forzó la tercera personal de Van Lacke, que sería una de los artífices de la espléndida reacción de la Penya en el tercer cuarto. Por los visitantes apenas replicaba Milko Bjelica. Teletovic y San Emeterio rematarían al final apagando a una Penya intermitente.
PENYA 57 (25+11+14+7):Jeter (11), Jelinek (7), Obasohan (6), Llovet (2) y Williams (15) -equipo inicial-, Trias (2), Van Lacke (10), Oliver (-), Norel (4) y Barrera. CAJA LABORAL 74 (15+27+12+20): Prigioni (5), Oleson (11), San Emeterio (14), Milko Bjelica (12) y Golubovic (2) -equipo inicial-, Teletovic (18), Nemanja Bjelica (6) y Heurtel (6). Arteaga, Guirao y Martínez. Eliminaron por cinco faltas personales Milko Bjelica (min. 37). Partido de la decimoquinta jornada de la Liga ACB disputado en el Palau Olímpic de Badalona ante 5.970 espectadores.
No ha habido nunca un espectador más singular en un partido de España que Pau Gasol, que tuvo que ver lesionado los últimos minutos de las semifinales del Mundial de Japón ante Argentina y saltó con muletas como un aficionado -sin poder jugar- en la final ante Grecia, el día que la selección se proclamó la mejor del mundo. El grupo se conjuró para que no se notase la ausencia del líder, entre ellos su hermano Marc, llegado a última hora y finalmente clave. Cinco años después Marc es imprescindible y Pau continúa siendo el líder por calidad, puntos y golpes en la mesa como el dado contra la Alemania de Dirk Nowitzki. Porque Pau cuajó una actuación estupenda en la segunda parte con el tobillo izquierdo hinchado y después de quedarse a cero al descanso. Acabó con 19 puntos, además de siete rebotes y una asistencia, números exactos a los de Nowitzki en un partido grandioso de Marc (24 tantos) y también de Ricky y San Emeterio, por fin recuperados para la causa. España empezó con un triunfo la segunda fase y está a una victoria de clasificarse para cuartos. Serbia, el viernes, y Francia, el domingo, serán sus próximos rivales.
No por sabido deja de sorprender. Vaya par de hermanos tiene España y qué grupo tiene, aunque el seleccionador se empeñe en exprimir a unos y no dar casi bola a otros, lo que reduce su potencial. Esta vez la selección cuadró un último cuarto en condiciones y ganó un encuentro difícil con una actuación coral, sellada con un alley-oop de Pau Gasol, que presentó dos versiones diferentes, una en cada parte.
Inicio irregular
España empezó agarrotada como el tobillo de su estrella. Estuvo imprecisa en los tiros, pero apañada en defensa, en un inicio de muy poco acierto. De hecho, Nowitzki -defendido por Pau, era el duelo publicitado- tardó más de ocho minutos en anotar. Fue un triple que supuso el 12-8. Su técnico le cambió por Schultze, una concesión que España aprovechó de inmediato: surgieron Navarro y apareció de nuevo Marc Gasol, el más regular del plantel en el Eurobásket y el único de los titulares presente al comienzo del segundo cuarto. El primer gran momento de lucidez del grupo de Scariolo, compacto y decidido, con Ricky como maestro de ceremonias y San Emeterio -el único suplente que anotó- con los focos, resurgiendo con dos triples (18-26). Sin embargo, con la misma facilidad y agobiada por Nowitzki y el omnipresente Kaman -nueve puntos y ocho rebotes- se dejó remontar hasta el empate a 33. De nuevo surgió Marc para sacarle un dos más uno al jugador de los Mavericks.
Pau se fue cojeando y con mala cara a los vestuarios, y volvió como lo que es, un coloso: emuló a su hermano para sacarle una canasta más tiro adicional a Nowitzki y aportar diez puntos en el tercer cuarto. Se unió con su hermano Marc y juntos distanciaron a España (41-49 a los 23m 17s), hasta que España se colapsó en defensa, palideció en el rebote y recibió varias canastas inexplicables, un regalo para Herber, Hamann o Nowitzki, que anotó su última canasta para poner en ventaja a su selección por última vez (57-56 a 9m 36s). A partir de ahí parcial de 9-21 para una España fresca y entera con San Emeterio recordando quién es -el MVP de la Liga ACB, por ejemplo-, Ricky olvidando quién fue el año pasado -es decir, aportando su lado más genial- y Navarro y Pau siendo cómo son casi siempre para concretar un triunfo en el que un par de hermanos se repartieron 43 puntos y resurgieron jugadores que deben ser importantes en este grupo. Felicidad doble.
ALEMANIA 68 (15+18+22+13): Benzing (10), Hamann (7), Schaffartzik (7), Kaman (15) y Nowitzki (19) -quinteto inicial-, Herber (7), Schultze, Schwethelm (3), Pleiss y Staiger. ESPAÑA 77 (16+20+20+21): Pau Gasol (19), Rudy (6), Navarro (14), Calderón (2) y Marc Gasol (24) -quinteto inicial-, Reyes, Ricky, San Emeterio (12), Llull e Ibaka. Árbitros: Christos Christodoulou (GRE), Fernando Rocha (POR) y Marek Cmikiewciz (POL). Sin eliminados. Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada de la segunda fase del Grupo E del Eurobasket disputado en el Siemens Arena de la capital lituana, Vilna, ante unos 3.500 espectadores.
Aparece recién duchado y con un libro bajo el brazo, Todo lo que muere, John Connolly, del que lleva leída una cuarta parte. Un relato de investigación protagonizado por un inspector del Departamiento de Policía de Nueva York al que le han asesinado a su mujer y a su hija. Víctor Sada (Badalona, 1984) es un gran lector. De hecho, el base es como un libro abierto en cuanto a compromiso y dedicación, un jugador que ocupa pocos titulares y sobre el que se explican los éxitos del Barça. Sada repartió cinco asistencias, cogió siete rebotes y aportó ocho puntos para torturar, junto a un Jaka Lakovic (11 puntos) que no había jugado en el primer partido, a un Caja Laboral sin banquillo, pues los suplentes aportaron únicamente siete tantos (78-62). Los azulgrana se colocan, por tanto, 2-0 en la serie y podrían clasificarse para la final de la Liga ACB si ganasen el miércoles en el Buesa Arena.
Como en el encuentro anterior Sada volvió a ser titular y atosigó lo suficiente tanto a Huertas, más discontinuo, como a San Emeterio, recuperado para la causa después de dos partidos flojos ante los azulgrana y de fallar tres de cuatro en tiros libres en la primera parte. Sada fue un jugador total: defendió, dirigió, reboteó y anotó. Menos participativo, pro muy centrado en defensa, estuvo Ricky, tímido en el tiro, pero descarado para malbaratar varios ataques del Caja Laboral, lastrado otra vez en su déficit en rebotes, pues caputó 23 por los 31 del Barça y sólo cogió uno ofensivo en los primeros dos cuartos. "No nos han cogido demasiados, pero sí muy importantes", reconoció Dusko Ivanovic, que se mostró convencido de encontrar la "manera" de ganarle al Barça. No soltó prenda ante la insistencia de otros periodistas.
Palacio y Dragicevic, intrascendentes
Empezó el Barça muy acertado con sus exteriores: con Navarro y Ricky certeros en los triples, Anderson como matador y Grimau como una culebra. La respuesta de los visitantes también corría a cargo de jugadores de esa línea: Oleson, que no anotó ni un punto en el primer partido (sólo lanzó una vez) y sobre todo Huertas, que paró drásticamente su producción tras el primer cuarto. Su sustituto, Palacio, es la antítesis: favorece el juego estático, más lento y previsible es más pesado. La repercusión del base de Los Ángeles es tan poco relevante como la de Dragicevic como recambio de Barac y Batista, al que Ivanovic rara vez hace coincidir en la pista.
Hizo un amago de escaparse el Caja Laboral con 16-19, y fue entonces cuando debutó en la serie Lakovic, al que nadie negar en el tiempo que lleva en Barcelona que sabe asumir el rol que le da el entrenador. Estuvo muy ágil y valiente en las penetraciones el esloveno y entre él, Sada y un par de tiros libres de Navarro el Barça se marchó al descanso con un colchón importante (37-28). La Bombaestuvo más discreto que otras veces con nueve puntos (2/6). "Juan Carlos es el jugador eje que entiende cuando le toca y cuando debe ceder protagonismo a sus compañeros", le elogió Pascual, que también supo reconocer la importancia de Sada -"están jugando extraordinariamente bien"- o de Lakovic -"nos ha dado otra cosa"-.
La confesión de Teletovic
Fundamental en el primer encuentro, Lorbek entró poco en juego y, de hecho, no llegó a lanzar en toda la primera parte, tampoco resultó tan decisivo Ndong como en el partido anterior. "No hemos sabido defender a aquellos que no esperábamos que anotasen tanto", confesó en el túnel de vestuarios Teletovic, menos suelto y con más dificultades para tirar triples, por mucho que su mérito sea meterlo en posiciones forzadas y con los brazos del defensor en el cogote. Los azulgrana impidieron al Caja Laboral probar esa suerte, una de sus virtudes, y los visitantes sólo lanzaron once, de los que metieron tres.
La eclosión de San Emeterio en el tercer cuarto -"me he sentido mejor, pero intento no perder la confianza nunca"- reactivó al conjunto de Ivanovic, impulsado por la contundencia de Barac (53-49 a 8m 58s). Fue entonces cuando volvieron a surgir tanto Lakovic como Sada, a los que se añadió un Perovic inmenso en el tramo final. Los últimos puntos de San Emeterio tan sólo sirvieron para que la diferencia fuese menor y Lakovic, muy satisfecho, se quedó botando en la última posesión. En menos de 48 horas había pasado de mero espectador a jugador fundamental. "Son ellos (los jugadores) los que hacen las cosas y ahora están en un buen momento", dijo Pascual. Todos suman: filosofía Barça, da igual el deporte que sea.
BARÇA 78 (18+19+16+25): Sada (8), Navarro (9), Anderson (12), Lorbek (3) y Perovic (9) -quinteto inicial-, Ricky Rubio (5), Morris (5), Ndong (4), Grimau (6), Lakovic (11), Vázquez (4) e Ingles (2). CAJA LABORAL 62 (19+10+18+15):Huertas (9), San Emeterio (14), Oleson (9), Teletovic (10) y Barac (13) -quinteto inicial-, Ribas (3), Palacio, Dragicevic, Batista (2) y Logan (2). Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, José Ramón García, García Ortíz y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.
San Emeterio, eufórico, celebra una canasta - ACB Photo/ Lino González.
Más melancólico que enfadado, tieso con las manos en los bolsillos y refugiado en el túnel móvil de camino de vestuarios, Dusko Ivanovic observaba cómo Jaka Lakovic metía los dos tiros libres correspondientes a la técnica descalificante. El castigo que había recibido el técnico montenegrino y la razón por la que tuvo que abandonar rápidamente esa ubicación tan peculiar: no podía estar a pie de pista ni en la grada, claro. Así que con el segundo entrenador, Toni Martorell, actuando de titular el Caja Laboral tenía el reto mayúsculo de intentar voltear un marcador muy en contra (54-66) en los siguientes diez minutos ante un Barça preciso en la forma y contenido hasta entonces, girando al son de Ricky Rubio. Un cuarto final para probar una remontada imposible que acabó siendo posible (87-80) gracias al nuevo referente de la afición baskonista, Fernando San Emeterio, un santanderino testimonial en el Mundial de Turquía que opositará para MVP de la Liga ACB con actuaciones como la de su último cuarto, cuando firmó 12 de sus 15 puntos. “Al final lo hemos conseguido”, concedió, siempre breve en sus discursos, San Emeterio, agitador local y desestabilizador visitante con un triple y una canasta al límite de la posesión a un minuto del final. Se desgañitó celebrándolas, tanto o más que su dos más uno que le valió al Caja Laboral la Liga pasada ante el mismo rival. Otra vez el Barça se quedó paralizado y dejó líder al Caja Laboral (a la espera de lo que haga el Real Madrid ante e Blancos de Rueda Valladolid) y sin palabras a su entrenador.
“No sé que nos ha pasado”, valoró, todavía contrariado, Xavi Pascual, incapaz de explicar cómo su equipo encajó hasta 33 puntos en los últimos diez minutos y cediese un parcial de 28-9 en los últimos siete y medio en otra actuación de más a mucho menos como la perpetrada en Siena ante el Montepaschi. El Barça, que capturó sólo 22 rebotes (por 36 del Caja Laboral), ya ha perdido dos encuentros consecutivos entre Euroliga y Liga, donde acumulan una derrota menos que en toda la fase regular del curso pasado.
Pérdida de Lorbek
A los azulgrana les falta chispa, confianza y fiabilidad por momentos. Son capaces de hacer las cosas muy bien y de pasar a hacerlas rematadamente mal como en el último cuarto en el Fernando Buesa Arena, después de que, por ejemplo, Víctor Sada dejase de nuevo en 12 la diferencia (59-71 a 8m 14s) tras el primer zarpazo de San Emeterio, reducido a un -3 de valoración en la primera parte por la defensa de Pete Mickeal. El Barça empequeñeció de repente y no hubo una imagen más clara de ese cambio que ver cómo San Emeterio se interponía en un saque de banda de Erazem Lorbek y machaba a placer.“¡Tenemos tiempo!”, decían a coro en un tiempo muerto en un tiempo muerto en el banquillo local. “Tenemos que volver a defender”, sintetizaba Pascual, desesperado viendo cómo el mensaje no llegó a los jugadores para suerte de Ivanovic, que celebró su victoria 300 en ACB en la puerta del vestuario, chocando los cinco de cada miembro de su plantilla. Más orgulloso que nunca.
El castigo a Ivanovic motivó más a los jugadores del Caja Laboral, que se olvidaron la serie de decisiones arbitrales que consideraron injustas (algunas con mucha razón, como unos pasos que no eran de Marcelinho Huertas) y bloquearon a un rival crecido, que sumó siete puntos en los últimos 15 segundos del tercer cuarto. Dos por una personal del propio Huertas a Ricky y otros dos por cómo reaccionó el base brasileño –poseído, casi se rompe la camiseta–, tres con un triple de Terence Morris. Ya fuera de tiempo llegaría la descalificante a Ivanovic. Hasta ese momento, en el que parecía haberse roto el encuentro, el desarrollo había sido muy cambiante. De entrada fue casi un duelo entre Brad Oleson, autor de ocho los primeros diez puntos de su equipo, y de Ricky, el anotador de los siete iniciales. Del 8-2 se pasó al 14-16 al borde del descanso con tres triples visitantes, uno de ellos de Joe Ingles, debutante en Liga ACB con los azulgrana aportando 10 puntos.
A pesar de ser el único cinco puro de su equipo, Barac se sentía el rey del mambo, coleccionó cuatro gorros e incluso se marcó un costa a costa que enfadó mucho a Pascual, desencajado viendo cómo se llegaba al descanso con una canasta sobre la bocina de Huertas (35-34), en un segundo cuarto en el que los azulgrana llegaron a tener una renta de seis puntos con otra aparición fulgurante de Mickeal. El estadounidense fue el gran responsable junto con Ingles de evitar que el Caja Laboral se escapase en el inicio del penúltimo período, pero nada pudo hacer para evitar un epílogo tan frustrante. Tan meritorio para San Emeterio y gratificante para Ivanovic, que nunca se imaginó celebrar su 300ª victoria de esa guisa.
San Emeterio ha ganado la Copa y la Supercopa con el Caja Laboral -ACB Photo.
Es muy concreto y directo en sus respuestas. Tampoco es el día para que Fernando San Emeterio (Santander, 1984) elabore demasiadas teorías para justificar la derrota del Caja Laboral en el Palau por 100-72. Formado en el Valladolid y pieza clave en Girona, San Emeterio rechaza las polémicas y el victimismo. Supo ser prudente cuando estuvo a punto de dejar el club en verano y ahora es el jugador que más juega del equipo (33 minutos de media) y es el segundo más valorado del Caja laboral en la Liga ACB (15’6 puntos de valoración, 12’1 tantos). San Emeterio habló con Cronómetro de Récords después del partido ante el Barça y se mostró crítico con su actuación y la del equipo. Y especialmente amable para contestar la última pregunta, que no venía demasiado a cuento en una jornada tan aciaga.
No habéis tenido la consistencia suficiente cuando el Barça ha empezado a anotar y anotar triples.
Sí… Cuando se nos han ido al final del segundo cuarto y luego ya de quince tras el descanso… No hemos tirado el partido, pero vamos, nos han sacado del campo en el tercer cuarto.
Dusko ha dicho que os ha faltado paciencia.
Nos ha faltado paciencia en muchas cosas, además de otros aspectos como defensa y rebote.
Por ver algo positivo se puede destacar el rendimiento que habéis tenido del rebote ofensivo, especialmente Splitter.
Pero hemos tenido muchos fallos, nos han defendido muy bien. Nos han faltado muchas cosas.
Sobre todo en el inicio de la segunda parte. Ricky has ha robado muchos balones. Habéis podido un poco dormidos…
Sí, nos ha hecho mucho daño ese final de segundo cuarto y es cierto que hemos salido dormidos. Y cuando sales dormido aquí, te ganan así.
La imagen del equipo ha sido muy diferente a la que tiene que dar el equipo este año.
No estábamos jugando bien y hoy (por el sábado día 14) contra un equipo del potencial del Barça nos ha hecho mucho daño. Hay que seguir trabajando, hay mucha gente nueva, mucho que hacer. Esto es muy largo. El año pasado empezamos muy bien y no acabamos al mismo nivel. Hay que cambiar la tortilla.
¿Cómo ha cambiado tu rol en el partido? El año pasado era Rakocevic el titular y este año estás jugando más minutos por las lesiones de Oleson (ya recuperado) y Herrmann.
Nada, intento hacerlo lo mejor posible, jugando muchos minutos y de momento las cosas van saliendo bien.
Durante tu carrera has compartido (Yebra, Salenga, Thornton…). ¿Qué te enseñó Rakocevic?
A saber cómo trabajar cuando te defienden muy fuerte, ser agresivo en el juego y a intentar buscar siempre la canasta.
¿Cómo has pasado el verano con esa incertidumbre por no saber tu futuro?
Ha sido un verano complicado, un verano duro, pero ya es pasado. Todo está olvidado.
Muchos son los que piensan que eres uno de los jugadores más infravalorados de la Liga. ¿Crees que podrían aprovecharte más?
No sé. Intento hacerlo lo mejor posible cuando juego y lo que la gente piense... Si soy infravalorado no lo sé. Simplemente intento hacerlo lo mejor posible y con esa premisa estoy en la cancha.
No eres un tirador, pero hay un día que fuiste casi infalible. ¿Qué recuerdo tienes de un partido de FIBA Cup contra el Dijon en el que metiste un 10 de 11 en triple?
Un recuerdo agradable. Fue un día que entraba todo. Muy contento por ese partido. La verdad es que fue una sensación especial.
Tras dos años en el equipo, ¿cómo definirías el llamado carácter Baskonia?
(No puede aguantar la risa; también se ríe un miembro del equipo que pasa al lado). Lo definiría como un carácter con mucha energía que hoy no hemos podido demostrar.