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viernes, 10 de agosto de 2012

Remontada de orgullo para luchar por el oro

España remonta 13 puntos en contra ante Rusia en un ejercicio reivindicativo (67-59)

Calderón celebra una canasta con sus compañeros - AFP. 

Harta de las dudas que suscitaba su juego y de que se hablase de su supuesta falta de entrega para no ser segundo de grupo y evitar a Estados Unidos en semifinales, España está sabiendo sacar adelante los cruces superándose a sí misma, yendo de menos a más, encontrando soluciones a sus debilidades. En cuartos de final supo desquiciar a una Francia que llevaba la voz cantante con Parker y Diaw y en semifinales le cortó las alas a Rusia, ante la que había perdido con estrépito en la primera fase tras dejar escapar 18 puntos de margen. Esta vez España fue la que tuvo que remontar, 13 puntos en concreto, la que no se arrugó cuando le iban mal las cosas ni celebró nada antes de tiempo. La selección supo reaccionar tras el descanso, remediar las concesiones en la zona a Kaun y paralizar a Monya. Kirilenko, errático al límite (2/12), se paralizó a sí mismo. Calderón y Rudy fueron los primeros en dar un golpe de efecto en una victoria muy coral (67-59) que supuso el billete hacia la tercera final de España en unos Juegos. Su rival, el vencedor del Estados Unidos-Argentina.    

En el gesto torcido de Kirilenko, tan minúsculo como para fallar cinco tiros libres en los últimos cinco minutos, se explicó la frustración de Rusia. Calderón ya había puesto a su equipo por delante tras el 4-2 inicial (51-49 a 7m 21s) con un triple. La solución esquiva durante casi todo el torneo, y un buen sustento de España en el tercer cuarto, cuando anotó cinco de los nueve intentados. No era cuestión de puntería, que también, sino de circular mejor el balón y destemplar a los rusos, que apenas tuvieron un par de canastas más sin oposición de Kaun y Mosgov, el mismo que hizo un campo atrás. Rusia se encontraba incómoda ante un rival que masticada al máximo sus jugadas y sabía procurarse lo que más le convenía. Rudy estaba en todas partes, Calderón dirigía con la precisión de un reloj y puso el empate a 46 (a los 29m 57s), Pau Gasol machacaba y Reyes se comería a Khryapa nada más salir.

Los errores de Kirilenko    

Con Rudy malherido de la espalda y amenazado por las faltas, entró San Emeterio para entregarse en defensa como Llull, fresco para secar a un Shved menor. El base del Madrid, de 2 en la selección, deshizo a Rusia, golpeada por los ganchos de Marc y la tenacidad de Reyes, y frustrada por sus propios errores, desde los dobles de Fridzon a la escasa puntería desde la línea de personal de Kirilenko (5/10), que con 66-58 y menos de un minuto por jugarse ruso falló tres tiros libres de cuatro posibles... No era su día. 

España tenía ya en sus manos su tercera final tras reponerse de un inicio difícil, de un primer cuarto complicado de jugar y de ver (9-12) y de haber perdido 14-27 (a los 15m 19s), en el momento dorado de Monya, que anotó sus tres primeros triples sin fallo. Fue un espejismo ante una España transparente y unida. “Con ese cuerpo técnico y esos once tíos hay que ir donde sea”, dijo Calderón. “El equipo vive y muere unido”, cerró Pau Gasol.     

ESPAÑA 67 (9+11+26+21): Pau Gasol (16), Rudy Fernández (11), Navarro (4), Calderón (14) y Marc Gasol (11) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio, Llull (7) e Ibaka (2). RUSIA 59 (12+19+15+13): Shved (2), Kaun (14), Khryapa (2), Ponkrashov (10) y Kirilenko (10) -quinteto inicial-, Mozgov (4), Fridzon (8), Antonov y Monya (9). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Ilija Belosevic (SRB) y Marcos Benito (BRA). Rudy Fernández fue eliminado por cinco personales en el minuto 37. Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 13.215 espectadores. 

sábado, 4 de agosto de 2012

Serena Williams arrolla a Sharapova para completar el Golden Slam

La tenista estadounidense gana 6-0 y 6-1 y añade a sus cuatros grandes el oro olímpico individual

Serena Williams festeja su victoria - Reuters. 


No sonaba música en el All England Club: se oían los aplausos de la grada y la realización se entretenía enfocando a Venus Williams, que sonreía ante el desparpajo de su hermana Serena (Saginaw, Michigan, Estados Unidos, 1981), que bailaba saltando sin soltar la raqueta y moviendo su voluminosa cabellera. Serena Williams acababa de completar el Golden Slam, pues añadió a sus 14 grandes (cinco Wimbledon y otros tantos Abiertos de Australia, tres Abiertos de Estados Unidos y un Roland Garros) el oro olímpico individual  arrollando a Maria Sharapova, que sólo fue capaz de ganarle un juego, el décimo y sirviendo la rusa, destrozada con once aces. Así, con un saque directo, finiquitó Serena una final que sólo duró 63 minutos (6-0 y 6-3). “Nunca había jugado mejor”, confesó la campeona: “Para ganar a Maria debes dar lo máximo de ti”. 

Sólo André Agassi, Rafa Nadal y Steffi Graf había logrado hasta ahora el Golden Slam, pero ninguno lo había hecho con unos números tan excelsos como los de Serena, que en todo el torneo ha perdido 17 juegos, a pesar de encontrarse por el camino a rivales de postín: Jankovic, Radwanska, Zvonareva, Wozniacki y Azarenka, medalla de bronce tras ganar por 6-3 y 6-4 a Kirilenko, contra la que volverá a competir en las semifinales de dobles junto con su hermana Venus, mientras que la rusa jugará con su compatriota Petrova. Las Williams aspiran a su tercer oro olímpico como pareja tras los éxitos en Sidney y Pekín. 

Un vendaval

En Londres Serena ha minado la moral de todas sus competidoras como hizo hace unas semanas y en el mismo escenario para llevarse su quinto Wimbledon. Sharapova se quedó paralizada y para muestra el sexto juego, cuando se puso 40-0 con su servicio y cometió dos dobles faltas. A la primera oportunidad Serena se llevó el juego y el set. Resultó un vendaval, pues aprovechó cinco de sus siete pelotas de rotura. La rusa dispuso de dos con 3-1 y sacando Serena, pero las salvó la estadounidense, primero con una volea y después con un revés cruzado.   

¿Dónde te irás a celebrarlo, Serena? “¡A Disneywold!”, contestó, ilusionada, la campeona, que superó una embolia pulmonar y que tiene presente a su hermana Yetunde, asesinada en una reyerta en el suburbio californiano de Compton. “Todavía siento su espíritu”, repite siempre. 

domingo, 13 de mayo de 2012

Printezis culmina una obra maestra de fe para coronar al Olympiacos como campeón de la Euroliga por segunda vez tras vencer a un CSKA incrédulo (61-62)

La plantilla del Olympiacos celebra su segunda Euroliga - Euroleague.


Blanco de prensa y aficionados y despreciado por Aíto y Chus Mateo, Giorgios Printezis (Atenas, 1985) se fue de Unicaja tras acordar su salida después que quedarse sin ficha. El pívot griego no cumplió con las expectativas por las que fue fichado poco antes de que Ndong se fuese al Barça. “[En Málaga] intenté dar el máximo cada día, pero, fue por lo que fuese, no pude mostrar su potencial”, se confesaba en una entrevista previa a la Final Four preguntaba por Jordi Prat de El 9 esportiu. Poco se imaginaba entonces Printezis que días después de esa conversación sería el héroe de un epílogo memorable e imborrable para la historia de la Euroliga y para el baloncesto en general. Quedaban 9'7 segundos y Siskauskas se plantó en la línea de tiros libres. Falló ambos y el propio Printezis se hizo con el rebote. Su compañero Spanoulis, escogido MVP de la Final Four, se la cedió para que se jugase el último tiro y él, valiente, tiró a una mano y la metió en el último suspiro. El protagonista se volvió loco como cualquiera que estuviese viendo la final, ya fuese de un equipo o del otro, o simplemente un seguidor de este deporte. La canasta de Printezis resultó la culminación de una  obra maestra de la fe, un premio a la tenacidad de un Olympiacos que llegó a Estambul como el equipo tapado y que doblegó a los dos planteles que mejores números atesoraban, al Barça en semifinales, y al CSKA de Moscú, en la final. Printezis coronó al conjunto de Ivkovic como campeón de la Euroliga por segunda vez en la historia después de remontar 19 puntos de desventaja en los últimos 12 minutos y vencer por 61-62 tras un parcial de... 8-28. 

El único triple de Shved había servido en bandeja el título a un CSKA (53-34) que se había escapado sin remedio en el segundo cuarto (el primero fue indigno con un parcial de 10-7) con la eclosión de Teodosic. El base serbio se había marcado tres triples seguidos y  Kirilenko, Lavrinovic y Krstic dominaban a placer bajo los aros. Tan mal lo estaba pasando el Olympiacos que sólo tres jugadores le había proporcionado puntos (Antic, Spanoulis y Papanikolaou, el mejor con 18 puntos y 3/3 en triples) y se tropezaba una y otra vez con los tiros libres. Sloukas falló el primero que lanzó y metió el segundo para convertirse en el cuarto jugador del conjunto de Ivkovic en anotar. Le siguió Printezis con la primera contra de su equipo y Mantzaris con un triple. Y Sloukas con un triple. Y, de nuevo Printezis. De ahí hasta un parcial de 0-14 que acercó al Olympiacos (53-48 a 7m 59s).

Papanikolaou, estelar 

El CSKA se quedó sin aliento, paralizado e incrédulo ante cuando estaba pasando y a pesar de contar con la plantilla más lujosa de Europa con diferencia se sintió sin recursos. Lamonica fue riguroso en un par de acciones de Teodosic y el conjunto ruso sólo fue capaz de anotar dos canastas más en juego, mientras su rival le seguía comiendo terreno sin pausa de la mano del hambriento Printezis. Ahí estaba para coger un rebote ofensivo, anotar y forzar el adicional. Como ahí estaba Papanikolaou para meter un triple y convertir un fallo de Spanoulis desde más allá de 6'75 en un rebote y una visita a la línea de tiros libres: 60-56 a 1m 36s. Papanikolaou es la futura estrella de un Olympiacos remozado este curso por las circunstancias y que ha tenido que reducir a la mitad su presupuesto (de 20 a 10 millones de euros), vender a dos estrellas como Papaloukas y Borousis, y apostar por dar carrete a jóvenes. 


El Barça, tercero

Con 27 años Printezis es uno de los veteranos y él fue quien puso el 60-58 con un reverso, quien cogió otro rebote tras un tiro errado por Teodosic y quien no pudo lanzar ante Khryapa. El propio Teodosic fue a la línea de tiros libres para meter el primero y fallar el segundo (61-58 a 19'6 s). A 10'1 Papanikolaou no falló desde los 4'60 y Spanoulis cometió falta sobre Siskaukas, al que le pudo la presión y erró los dos tiros. ¿El resto? La culminación de una obra maestra de fe a cargo de Printezis para engrandecer al baloncesto y castigar a un CSKA que lo vio todo demasiado fácil y todavía no se cree el desenlace final. El Olympiacos es campeón por segunda vez en su historia. La primera fue en Roma ante un Barça que en Estambul acabó el tercero tras imponerse por 69-74 al Panathinaikos, el que equipo que le había privado de su Final Four el año pasado. El mejor fue Huertas con 21 puntos y que ya llevaba once en el primer cuarto después de haber metido tres triples sin fallo. 

CSKA DE MOSCÚ 61 (10+24+19+8): Teodosic (15), Siskauskas (8), Kirilenko (12), Khryapa (3), Krstic (11) -quinteto inicial-, Kaun (2), Shved (3), Gordon (2), Voronov (-), Vorontsevich (-) y Lavrinovic (5). OLYMPIACOS 62 (7+13+20+22): Spanoulis (15), Mantzaris (3), Keselj (3), Dorsey (-) y Antic (7) -quinteto inicial-, Papanikolaou (18), Hines (-), Prinzetis (12), Sloukas (4), Law (-) y Papadopoulos (-). Árbitros: Luigi Lamonia (ITA), José Antonio Martín Bertran (ESP) y Tolga Sahin (TUR). Eliminaron por cinco faltas personales a Khryapa (min.36). Incidencias: Final de la Euroliga disputada en el Sinan Erzem Arena de Estambul ante 15.262 espectadores.

viernes, 11 de mayo de 2012

Shved frustra a un Panathinaikos alumbrado por Jasikevicius (66-64)




Tiene cara de soldado y el encanto de los líderes que no buscan serlo, sino que lo son por genética y carácter. Independientemente de sus años llenan al entrenador, enamoran al aficionado y desquician al rival. El sinónimo de un líder de Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976), que vive su segunda etapa en el Panathinaikos, al que retornó el curso pasado esta temporada y que a punto estuvo de llevarle con 36 años a base de un clínic gratuito de su dirección y de anotación. Jasikevicius alumbró a su equipo en todo momento, en un inicio sideral (15-29 en el primer cuarto), en un tercer partido de un partido ya igualado y en el último. El base lituanio anotó cinco puntos consecutivos y puso el 60-64 a favor del conjunto de Obradovic, que no volvió a anotar y vio cómo su rival, el CSKA de Moscú, le remontaba a pesar de fallar cuatro de los seis tiros libres y de la mano de Shved y la muñeca del impasible Teodosic, certero con una canasta a 38s ante el propio Jasikevicius, que falló una bandeja justo después. Diamantidis, desdibujado y con  se revolvió sobre sí mismo en vez de tirar y perdió la pelota en el último ataque de su equipo ante Siskauskas, que se vengó del equipo griego, vencedor en las finales de 2009 y 2011 entre ambos. El CSKA es el primer finalista de la Final Four de Estambul y se enfrentará al vencedor del Olympiacos- Barça.   

Obradovic sabía que para tener opciones ante un equipo tan poderoso como el CSKA tenía que tratar de perpetrar una defensa fabulosa y privar al contrario de los contraataques, el hábitat donde mejor se mueven. Y le salió de rechupete al principio al entrenador que atesora ocho Euroligas enrabietando a un conjunto ruso que se estrellaba ante la zona 2-3 de Obradovic y que necesitó hasta ocho tiros para anotar su primera canasta, obra de Siskauskas, mientras el Panathinaikos sacaba provecho en la pintura con acciones sencillas de Maric y después entre Jasikevicius y Batiste despegaron al actual campeón ante un CSKA perdido con un Kirilenko y a un Teodosic sin brújula ni tino. El base serbio era una marioneta ante Diamantidis, peleado con la puntería desde más allá de 6'75 (1/9). 

Fogonazo de Kirilenko

La defensa y Shved despertaron a un CSKA más reconocible en ataque, con un fogonazo de Kirilenko ante un Panathinaikos mudo, incapaz de anotar tan sólo un triple de Calathes y un tiro de dos de Batiste en todo el segundo cuarto (32-34). El encuentro se igualó, Kirilenko se exhi y el favorito resistió los nuevos amagos de despegue del Panathinaikos con la aportación de Batiste y de Panathinaikos, pero ahí aparecieron Shved y Teodosic con seis y cinco puntos, respectivamente, en el tramo final. No estuvieron acertados con los tiros libres y el conjunto de Obradovic pudo sacar partido si Batiste y, precisamente, no hubiesen fallado un par de bandejas. El CKSA acabó por cumplir su condición de favorito ante un Panathinaikos alumbrado por el eterno Jasikevicius, que opositaba por la que tenía que ser su quinta Euroliga con tres equipos diferentes. El genio deberá esperar.     

CSKA MOSCÚ 66 (15+17+19+15): Teodosic (12), Siskauskas (5), Kirilenko (17), Khryapa (3), Krstic (8) -quinteto inicial-, Kaun (2), Shved (15), Voronotsevich (-), Gordon (2), Lavrinovic (2) y Voronov (-). PANATHINAIKOS 64 (29+5+21+9): Diamantidis (10), Jasikevicius (19), Sato (3), Kaimakoglou (10) y Maric (6) -quinteto inicial- Batiste (11), Vougioukas (-), Perperoglou (-), Tsartsaris (-), Logan (2), Calathes (3). Árbitros: Carl Jungerbrand (FIN), José Antonio Martín Bertrán (ESP) y Sreten Radovic (CRO). Sin eliminados. Incidencias: Primera semifinal de la Final a Cuatro de la Euroliga disputada en el Sinan Erzem Arena de Estambul ante 15.262 espectadores.