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viernes, 28 de marzo de 2014

La misión de Àlex Abrines

Con más minutos y confianza de Xavi Pascual, el escolta brilla ante un Panathinaikos alicaído

Abrines, durante un partido - Foto: Getty Images.
La confianza en uno mismo, sobre todo con micrófonos y cámaras delante, suele interpretarse como un gesto de suficiencia. Como si reafirmarse fue un acto de vanidad y no de tener las cosas claras y los objetivos bien definidos. Hace poco menos de un año, con motivo de la inminente semifinal de la Euroliga en Londres ante el Madrid, Àlex Abrines (Palma de Mallorca, 1993) apenas pestañeó cuando declaró lo siguiente: "Me han estado comparando con Rudy y somos jugadores que podemos tirar y jugar sin la 

viernes, 31 de enero de 2014

Manual de supervivencia en Atenas

Huertas y Papanikolaou lideran a un Barça que sabe lucirse primero y resistir después ante el Panathinaikos (56-63)  

Papanikolaou ante Fotsis y Diamantidis - AFP. 

Alguien tres veces campeón de la Euroliga, con dos coronas de MVP de la Final Four o seis de mejor defensor del torneo, se quedó sin palabras. Dimitris Diamantidis (Kastoriá, Grecia, 1980) solo movió los brazos a cámara lenta y apoyó las manos en las rodillas. No se podía creer que Fotsis acabase de perder la enésima pelota, la que hacía 20, de un Panathinaikos errático e incómodo que solo pudo anotar dos tiros libres de Maciulis en los últimos seis minutos ante un Barça que tampoco fue mucho mejor en ese tiempo (un triple

domingo, 7 de abril de 2013

La omnipresencia de Sada

Inmenso, el base de Badalona saca de un gran entuerto a un Barça que vence en la prórroga a un Obradoiro excelente (81-86)

Wallace trata de evitar un mate de Mejri - ACB Photo / J. Marqués. 

Se le señala como un elemento clave para resolver la eliminatoria de cuartos de final ante Panathinaikos y reducir a un genio como Diamantidis. Víctor Sada (Badalona, 1984) asume esa responsabilidad como ha hecho y cumplido tantas otras veces ante titanes como Llull o Bo McCalebb, y llega al momento decisivo del curso en plena forma. Estando en todos los sitios. La omnipresencia es el gran valor de Sada, que parece tener muelles en los pies y piernas de acero, y que suma, por tanto, en muchos aspectos del juego, tanto en los que 

viernes, 11 de mayo de 2012

Shved frustra a un Panathinaikos alumbrado por Jasikevicius (66-64)




Tiene cara de soldado y el encanto de los líderes que no buscan serlo, sino que lo son por genética y carácter. Independientemente de sus años llenan al entrenador, enamoran al aficionado y desquician al rival. El sinónimo de un líder de Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976), que vive su segunda etapa en el Panathinaikos, al que retornó el curso pasado esta temporada y que a punto estuvo de llevarle con 36 años a base de un clínic gratuito de su dirección y de anotación. Jasikevicius alumbró a su equipo en todo momento, en un inicio sideral (15-29 en el primer cuarto), en un tercer partido de un partido ya igualado y en el último. El base lituanio anotó cinco puntos consecutivos y puso el 60-64 a favor del conjunto de Obradovic, que no volvió a anotar y vio cómo su rival, el CSKA de Moscú, le remontaba a pesar de fallar cuatro de los seis tiros libres y de la mano de Shved y la muñeca del impasible Teodosic, certero con una canasta a 38s ante el propio Jasikevicius, que falló una bandeja justo después. Diamantidis, desdibujado y con  se revolvió sobre sí mismo en vez de tirar y perdió la pelota en el último ataque de su equipo ante Siskauskas, que se vengó del equipo griego, vencedor en las finales de 2009 y 2011 entre ambos. El CSKA es el primer finalista de la Final Four de Estambul y se enfrentará al vencedor del Olympiacos- Barça.   

Obradovic sabía que para tener opciones ante un equipo tan poderoso como el CSKA tenía que tratar de perpetrar una defensa fabulosa y privar al contrario de los contraataques, el hábitat donde mejor se mueven. Y le salió de rechupete al principio al entrenador que atesora ocho Euroligas enrabietando a un conjunto ruso que se estrellaba ante la zona 2-3 de Obradovic y que necesitó hasta ocho tiros para anotar su primera canasta, obra de Siskauskas, mientras el Panathinaikos sacaba provecho en la pintura con acciones sencillas de Maric y después entre Jasikevicius y Batiste despegaron al actual campeón ante un CSKA perdido con un Kirilenko y a un Teodosic sin brújula ni tino. El base serbio era una marioneta ante Diamantidis, peleado con la puntería desde más allá de 6'75 (1/9). 

Fogonazo de Kirilenko

La defensa y Shved despertaron a un CSKA más reconocible en ataque, con un fogonazo de Kirilenko ante un Panathinaikos mudo, incapaz de anotar tan sólo un triple de Calathes y un tiro de dos de Batiste en todo el segundo cuarto (32-34). El encuentro se igualó, Kirilenko se exhi y el favorito resistió los nuevos amagos de despegue del Panathinaikos con la aportación de Batiste y de Panathinaikos, pero ahí aparecieron Shved y Teodosic con seis y cinco puntos, respectivamente, en el tramo final. No estuvieron acertados con los tiros libres y el conjunto de Obradovic pudo sacar partido si Batiste y, precisamente, no hubiesen fallado un par de bandejas. El CKSA acabó por cumplir su condición de favorito ante un Panathinaikos alumbrado por el eterno Jasikevicius, que opositaba por la que tenía que ser su quinta Euroliga con tres equipos diferentes. El genio deberá esperar.     

CSKA MOSCÚ 66 (15+17+19+15): Teodosic (12), Siskauskas (5), Kirilenko (17), Khryapa (3), Krstic (8) -quinteto inicial-, Kaun (2), Shved (15), Voronotsevich (-), Gordon (2), Lavrinovic (2) y Voronov (-). PANATHINAIKOS 64 (29+5+21+9): Diamantidis (10), Jasikevicius (19), Sato (3), Kaimakoglou (10) y Maric (6) -quinteto inicial- Batiste (11), Vougioukas (-), Perperoglou (-), Tsartsaris (-), Logan (2), Calathes (3). Árbitros: Carl Jungerbrand (FIN), José Antonio Martín Bertrán (ESP) y Sreten Radovic (CRO). Sin eliminados. Incidencias: Primera semifinal de la Final a Cuatro de la Euroliga disputada en el Sinan Erzem Arena de Estambul ante 15.262 espectadores.

domingo, 8 de mayo de 2011

Diamanditis guía al Panathinaikos de Obradovic a su sexta Euroliga ante el Maccabi (70-78)

El abrazo del éxito del Panathinaikos: Obradovic y Diamantidis.
Los genios del deporte funcionan como los grandes amigos: llenan tanto en los buenos momentos como en los malos. No hay duda alguna de que Dimitris Diamantidis (Kastoria, 1980) es un privilegiado del universo de la canasta, la extensión en la pista del entrenador más prestigioso de Europa, Zeljko Obradovic. El abrazo entre ambos al final, esas dos caras de felicidad, inmortalizaron el éxito del Panathinaikos, campeón de la Euroliga por sexta vez en su historia ante el Maccabi Tel Aviv (70-78) en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Diamantidis (16 puntos, nueve asistencias) fue el líder de su equipo y el encargado de sacar las castañas del fuego en los últimos segundos: agotó prácticamente la posesión y asistió a Batiste, recuperó una pelota y metió los tiros libres... Todo para impedir al rival perpretar lo que hubiese sido una remontada sensacional. El base griego fue casi siempre el centro de atención de una final de la que fue nombrado MVP, su cuarto reconocimiento individual en esta edición del torneo, pues ha sido seleccionado como el mejor defensor, integrante del quinteto inicial más destacado y como el jugador más valioso.

Diamantidis es un todo en uno, un jugador fuera de lo común pretendido por los clubes con más presupuesto del continente. Dirige, impone el ritmo que quiere y anota. Según se rumorea el Barça ha pensado en él si Ricky Rubio desembarca en la NBA, pero difícilmente Diamantidis se moverá de Atenas, de un Panathinaikos con el que ha ganado tres Euroligas. Ocho acumula Obradovic, cinco con el conjunto griego y una con Partizán, Joventut de Badalona y Real Madrid. La asociación entre ambos es impagable: el técnico le dio la responsabilidad para dirigir el juego y el base no le falló desde el primer momento, cuando ya se vio cómo iría el partido. El Panathinaikos explotaba las penetraciones y la participación de sus pívots, primero Vougioukas y después Batiste, máximo anotador de la final con 18 puntos, el más efectivo al término del primer cuarto pese a no ser titular.

Déficit en tiros de dos

El Maccabi se mantuvo en el partido gracias a su fiabilidad con los triples y tardó más de ocho minutos en meter su primera canasta de dos, en una jugada singular, un reverso a una mano de Eidson. El triunfador de las semifinales ante el Montepaschi Siena metió dos de los seis triples de su equipo al descanso (30-33). El problema es que el conjunto de David Blatt sólo llevaba cuatro canastas de dos (17/43 fue su balance final, un 39%, frente al 62%, 23/37 del Panathinaikos).

Surge Nicholas

Privado de jugar al contraataque, lejos de su filosofía, el Maccabi utilizaba la puntería desde lejos con el propio Eidson y Pnini y Blu, que también acumulaban dos triples en ese momento. Más completo y equilibrado era el juego del grupo de Obradovic, que apenas dio minutos en la primera parte a Nicholas, imparable y fundamental en el tercer cuarto para superar la barrera de los diez minutos. Nicholas supo aparecer en el momento justo, mientras Schortsanitis no lo llegó a hacer nunca: cometió las mismas personales que puntos aportó (cuatro). Así que entre el acierto de Nicholas y Sato, el criterio de Diamantidis (como Pargo igualó con nueve el récord histórico de asistencias en una Final Four) y la espectacularidad de Batiste el Panathinaikos abrió una brecha muy grande (47-61 a 6m 40s).

Blatt, excelente estratega, el técnico que le birló a España su Eurobásket en casa, apostó por prescindir de tanto músculo y jugársela con la velocidad de los más finos. Eliyahu cogió el testigo para anotar sus 12 puntos a partir de ese momento y poner al Maccabi a cinco (64-69 a 1m 20s) y a cuatro (70-74 a 15'5 segundos). Diamantidis, inalterable ante las circunstancias por malas que sean replicó. El base protegió a su equipo, que aseguró el triunfo desde la línea de personal. El abrazo de Obradovic y Diamantidis es una marca para el mejor equipo europeo del siglo XXI, que ya piensa en revalidar el título el año que viene. Estambul será la sede de la Final Four.    

MACCABI TEL AVIV 70 (15+15+13+27): Pargo (12), Eidson (17), Pnini (8), Eliyahu (12), Schortsanitis (4) -quinteto inicial-, Blu (14), Hendrix, Burstein, Macvan (3) y Sharp. PANATHINAIKOS 78 (22+11+21+24): Diamantidis (16), Calathes (4), Sato (13), Fotsis (5), Vougioukas (4) -quinteto inicial-, Batiste (18), Maric (2), Perperoglou (2), Nicholas (14), Tsartsaris, Kaimakoglou y Tepic. Árbitros: Juan Carlos Mitjana (ESP), Luigi Lamonica (ITA) y Robert Lottermorser (GER). Eliminaron por cinco faltas personales a Pnini (min.40).

martes, 29 de marzo de 2011

Al Barça no le basta con el mejor Ricky para vencer en Atenas (76-74) y deberá ganar el cuarto partido

Diamantidis lucha por un rebote con Ricky y Vázquez -EFE.

Hacía semanas, meses para ser más precisos, que Ricky Rubio (El Masnou, 1990) generaba más dudas que confianza, sobre todo por su falta de puntería. Cuestionado sobre el asunto por TUBASKET, el propio jugador decía antes de la Copa del Rey: “No pasa nada. En el fondo son etapas y todo va a pasar”. Y su entrenador, Xavi Pascual, aseguraba en otro medio que Ricky no paraba de meter triples en los entrenamientos, que era cuestión de tiempo que eso se tradujera en la pista. Y ese momento llegó en el OAKA de Atenas, donde el base metió cuatro de los cinco triples que intentó. Ricky anotó sólo dos menos de los que acumulaba durante la Euroliga (6/41, 14’6%) para alcanzar los 16 puntos, insuficientes para que el Barça venciese el primero de sus dos partidos  de la serie en la pista del Panathinaikos, que con su triunfo por 76-74 obliga a los azulgrana a ganar el encuentro del jueves para forzar el quinto encuentro en el Palau y optar a la Final Four del Sant Jordi.

Un par de errores de cálculo finales acabaron por castigar a un Barça muy acertado desde la línea de tres (11/25) y, como durante toda la serie de cuartos, desconcertado con los tiros libres (11/18). Las pifias referidas correspondieron a Vázquez, al que se le salió una canasta de dentro cuando había lanzado solo bien habilitado por Ricky y la de Anderson, que en vez de buscar un pick and pop para el propio 9 azulgrana decidió penetrar y no falló cuatro segundos exactos del final. Una temeridad más que un acierto, pues el equipo cedía por tres puntos y Ricky se vio obligado a despedirse cometiendo la quinta personal sobre Diamantidis (18 puntos), el hilo conductor de momento de una eliminatoria en la que a Navarro (9 puntos, 3/5) apenas le dan tregua sus defensores, especialmente Calathes, y al que los árbitros no le respetan. Por segundo partido consecutivo a La Bomba, reservado ante el Assignia Manresa, le pitaron una técnica por exagerar un contacto (real) de Nicholas. Diamantidis metió los dos tiros libres y Nicolas también erró parando con falta a Lakovic, que metió el primero y erró el segundo a propósito. Después de varias carambolas el balón le cayó al esloveno, que desequilibrado armó un tiro muy corto, una escena significativa de la falta de ideas del Barça en muchos momentos del partido.

Tapón de Lorbek 

Los azulgrana acabaron mal un partido que empezaron peor. Impresionados por la fanfarria de la grada, por ese ambiente de fuego simbólico que caracteriza a los pabellones griegos, los visitantes cedieron muy rápido un parcial de 11-4, culminado con un mate de Batiste tras una asistencia de videoteca de Diamantidis, imparable, como en el encuentro precedente, a partir del descanso (7 asistencias, 12 faltas recibidas). Lorbek le colocó un gorro al base griego y el Barça reaccionó, de nuevo, con un Ricky suelto y seguro de sí por fin y con un Barça veloz y alegre, jugando como más le conviene y sorprendiendo a la ordenada defensa griega, tanto como para acercase a un único punto. Para empatar a 11 le sobró que Ndong fallase uno de sus dos tiros libres, un lastre en esta serie.

La sensación era que los azulgrana eran tan capaces de igualar el tanteo sin excesivos problemas como el Panathinaikos de escaparse con la misma facilidad. Fotsis, ex jugador del Madrid y duda por gripe y Calathes volvieron a distanciar al conjunto de Obradovic, paralizado puntualmente por la defensa zonal 2-3 planteada por Pascual, poco dado a ese tipo de soluciones tácticas. Con los puntos de sus pívots en pista, Ndong y Morris, el Barça logró sus dos primeras ventajas del partido (16-17 y 16-19). Pero poco tardó el Panathinaikos en dar con la tecla para solventar el entuerto: le iluminó Nicholas y le ayudó involuntariamente Perovic cargándose con dos personales seguidas. Fotsis seguía desatado y Navarro surgió de una vez asistiendo a Grimau, poco antes de lanzar y anotar, a los 17m 18s, su único tiro de la primera parte, cerrada con 33-29. 

Dos triples de Morris

El Barça sobresalió en el inicio del tercer y del último cuarto desde más allá de 6’75, metiendo hasta ocho triples sin fallo. Por orden cronológico, tras el descanso, Ricky reapareció con dos triples seguidos y Anderson contribuyó con otro para poner el 37-28, incluso Navarro se despegó de sus marcadores y, ya en el ecuador del cuarto, Ricky metería otro tiro de tres. Diamantidis y Nicholas contuvieron el entusiasmo de los azulgrana, poco combativos en ciertas jugadas, como si dieran por perdida la acción y reservasen fuerzas para las siguientes. A Navarro le pitaron una técnica, Batiste persistió bajo el aro y a Sato sólo le faltó saludar al público antes de lanzar un triple solo para igualar la máxima renta local (55-46 a los 29m 15s). 

Necesitaban los azulgrana puntos rápidos y los encontraron de nuevo con cuatro triples: dos de Morris, otro de Lakovic y el último de Ricky, que empató a 61 antes de que Ingles robase una pelota valiosa y pusiese por delante a su equipo por última vez (61-63 a 6m 17s). El poco tino con los tiros libres, el déficit de rebotes (38 por 30) y la falta de sangre fría en el tramo final pesaron más que el mejor Ricky. Al Barça no le bastó con la gran actuación de su base y deberá ganar el partido del jueves para forzar el quinto en el Palau. Para soñar con la Final Four del Sant Jordi.  

PANATHINAIKOS 76 (16+17+22+21): Diamantidis (18), Calathes (6), Sato (6), Tsartsaris (6), Vougioukas (2) –quinteto inicial–, Batiste (12), Fotsis (10), Nicholas (13), Maric (-), Perperoglou (3), Kaimakouglou y Tepic. BARÇA 74 (13+16+20+25): Ricky Rubio (16), Navarro (9), Anderson (12), Lorbek (1) y Fran Vázquez (6) –quinteto inicial–, Ingles (2), Sada, Ndong (3), Lakovic (13), Morris (10), Grimau (2) y Perovic. Árbitros: Grzegorz Ziemblicki (POL), Sasa Pukl (SLO) y Fernando Rocha (POR). Eliminados: Sada (m.32) y Ricky Rubio (m.40). 

jueves, 24 de marzo de 2011

Sato y Diamantidis empatan la serie para Panathinaikos ante un Barça crispado (71-75)

Vázquez intenta lanzar ante Batiste -EFE.
“A lo mejor estábamos más pendientes de los árbitros que de jugar”, reconoció Juan Carlos Navarro. La Bomba no se pudo controlar: pidió justicia, pero acabó encontrando una técnica tras una acción en la que indicó a los árbitros que había habido dos, tres  y hasta cuatro personales a favor de su equipo. Fue la jugada, al final del tercer cuarto, que acabó por crispar a los azulgrana, dominadores claros hasta el descanso y destrozados después por Sato y Diamantidis, vencidos por el Panathinaikos (71-75). Lakovic se jugó el tiro ganador, pero falló y Batiste sentenció el partido con un mate que festejó con grandilocuencia, abriendo los brazos, sintiéndose poderoso y realizado. El conjunto de Obradovic empató la serie de cuartos de final a un triunfo y obliga a los azulgrana a ganar en Atenas. Exacto guión que en el resto de cruces, pues todos los locales perdieron: Cook, con 20 puntos y seis rebotes, resultó fundamental para que el Power Electronics venciese al Madrid (75-81),  Schortsanitis fue el mejor en el triunfo del Maccabi Tel Aviv en el Buesa Arena (81-83) y el Montepaschi Siena renació ante el Olympiacos (65-82).

El Barça tuvo dos caras muy diferentes y en el rendimiento de Diamantidis se reflejaron con precisión. En los dos primeros cuartos el base griego, agobiado por la defensa de Ricky y Sada y por las ayudas de los pívots, parecía un jugador menor ante un rival grandioso. Todos sumaban en el Barça, lanzado primero por un inicio fulgurante de Navarro, la habilidad de Vázquez y la conexión Lakovic-Ndong. La superioridad de los azulgrana se concretó en una ventaja de 16 puntos (28-12 a los 13m 50s) y que no era mayor por los continuos fallos con los tiros libres. Sato y Batiste se echaron a las espaldas al Panathinaikos, en el que Diamantidis continuaba desorientado, tanto que acabó la primera parte con una de sus cuatro pérdidas en este tiempo, en el que falló sus cinco tiros de campo.

7/17 en triples visitante  

Diamantidis necesitaba como nadie el paso por los vestuarios, por mucho que allí tuviese que aguantar el discurso de Obradovic, descontento con lo visto hasta entonces y muy contento con cómo funcionó el Panathinaikos en la segunda parte. Atosigado Navarro por Calathes y con un puntual arreón de Anderson, el tercer cuarto fue de Diamantidis, agradecido porque Lakovic pasase a ser su defensor y que anotó 14 puntos. El base se marcó tres de los cinco triples (¡sin fallo!) que anotó su equipo en ese período. El Panathinaikos sumó tantos puntos en ese cuarto (28) como en los dos anteriores. Otros tres triples prácticamente seguidos, y mal punteados, del ex azulgrana Sato hicieron que los visitantes se distanciasen (59-64 a 7m 13s). El conjunto griego firmó un excelente balance desde más allá de 6’75 con 7/17.

El Barça requería de un líder de forma inmediata. Ricky anotó un dos más uno ante Diamantidis, pero los azulgrana, negados ante las defensas alternativas (zonal y mixta) planteadas por Obradovic y su fragilidad defensiva, cedió hasta ocho puntos (62-70 a 4m 15s). Y por fin apareció el emblema del equipo, Navarro, con ocho puntos en un plis plas para dejar el 71-72 a 23’3 segundos. Los azulgrana llevaron a la línea de personal a Diamantidis, que metió el primero y falló el segundo. El rebote fue para Vázquez y Lakovic quiso jugarse un triple muy lejano. Falló y Batiste, su defensor en esa jugada, se puso las botas colgándose del aro. “Hemos dejado de defender y ellos han creído en sí mismos”, cerró Lakovic.   

BARÇA 71 (17+21+19+14): Ricky Rubio (6), Navarro (19), Anderson (11), Lorbek (7) y Perovic (2)  -quinteto inicial–, Vázquez (11), Sada (-), Lakovic (5), Morris, Ingles, Ndong (10) y Grimau. PANATHINAIKOS 75 (10+18+28+19): Diamantidis (17), Calathes (8), Sato (18), Fotsis (3) y Vougioukas –quinteto inicial–, Batiste (14), Kaimakoglou (-), Nicholas (10), Perperoglou (-), Tsartsaris (4) y Maric (1). Árbitros: G. Cerebuch (ITA), S. Dozai (CRO) y J. Zamojski (POL).

martes, 22 de marzo de 2011

Lakovic y los triples rescatan al Barça ante el Panathinaikos de un Diamantidis estelar (83-82)

Lakovic protege la pelota ante Calathes -EFE.
Sólo ellos saben qué se dijeron. Mickeal se acercó a Jaka Lakovic (Liubliana, 1978) le dio un par de golpecitos en el pecho y le soltó frases cortas acompañadas de una sonrisa cómplice. Seamos imaginativos: “Tío, has sido decisivo”. El esloveno sonrió tímidamente y le agradeció los elogios, justificados, pues Lakovic había vuelto a cumplir su cometido, el de ser el revulsivo en los momentos más comprometidos ante un Panathinaikos tan persistente e incansable como su líder, Diamantidis (26 puntos). El triunfo de los azulgrana fue una demostración de carácter y, como dijo Xavi Pascual: “Hay partidos que tienes que ganar de otra forma”. Y para vencer por 83-82 y adelantarse en la serie de cuartos por 1-0 (el segundo partido se jugará otra vez en el Palau el jueves) el Barça necesitó de Lakovic, de los triples y meter siete de los últimos ocho tiros libres, el gran déficit del equipo durante la noche (23/32).

Acostumbrado a poner la partitura de los partidos, el Barça las pasó canutas ante un Panathinaikos que apenas le dejó correr y divertirse, que supo renunciar a lanzar triples en la primera parte porque se sentía superior bajo el tablero. Los azulgrana resolvieron no sólo por su puntería con los lanzamientos desde más allá de 6'75 (10/21), sino con jugadas de carácter como el barrido de Sada, que sacó una canasta en los últimos segundos a Nicholas, o los cuatro tiros libres sin fallo de Vázquez, inédito hasta el último minuto. El Barça se sostuvo a pesar de sus errores y de Diamantidis, que se jugó la última posesión sin suerte.

Promesas

Obradovic había dicho que pretendía correr en el Palau, pero a la hora de la vez, con una pizarra en la mano y sin micrófonos ni cámaras por delante, optó por lo más adecuado ante los azulgrana: un partido trabado, físico y con criterio. Para empezar, el conjunto griego basó su juego en la primera parte en tiros cercanos y en controlar el rebote ofensivo. Entonces y siempre que estuvo en pista su guía fue Diamantidis, exponente de polivalencia, ya que borda el bloqueo y continuación, además de bordar la dirección y de tener una buena selección de tiro.


Si los azulgrana empezaron 11-6 por delante fue porque no fallaron nada y su rival, casi todo, a pesar de hacer suyo cualquier rebote ofensivo. En cuanto Diamantidis ajustó el punto de mira (empezó fallándolo casi todo) el partido se decantó a favor del Panathinaikos (14-18 a los 10m 50s). Un triple de Grimau, el trabajo de Ndong y el descaro de Lakovic, con sus primeros seis puntos, impulsaron de nuevo a los azulgrana, muy certeros en el triples, pero muy menores en defensa. Así, si Navarro puso la máxima ventaja para los locales (37-30) a falta de poco más de un minuto para el descanso, los visitantes perpetraron un parcial de 0-5 con el mencionado triple de Diamantidis. Hasta cuatro jugadores locales había anotado sin fallo hasta entonces desde más allá de 6’75. La puntería desde fuera minimizaba la falta de pericia por dentro.   

Diamantidis volvió del vestuario como un coloso y el Barça siguió sosteniéndose a base de triples y a pesar de errar sin remedio tiros libres, con los que se repetía un machacón  ritual: uno fallado, uno metido. Hasta cinco erraron los azulgrana en un tercer cuarto en el que, curiosamente, cedieron dos desventajas por esos cinco puntos, ambas mérito de Maric, que después de dos meses lesionado y de jugar tres minutos en Salónica, salió enchufado, emulando a Batiste. Justo antes Lakovic había aparecido con la primera contra de su equipo. El esloveno acertó con un triple ante Diamantidis a 7m 02s para poner el 65-64 tras otro tiros de tres de Morris y una canasta impagable de Grimau. 

Una antideportiva de Fotsis a Navarro (él sí anotó los dos) y otro triple de La Bomba pusieron 70-64. ¿Se rindió el Panathinaikos? No, respondió con entereza ante un conjunto local que, muy nervioso, fallaba ahora entradas fáciles. Hasta que el Barça se puso las pilas y empezó a anotar los tiros libres y Sada barrió una pelota que entraba. Pero otra vez Diamantidis resultó inalcanzable para todos y a punto estuvo de dar el primer punto de la eliminatoria a los griegos. La serie será apasionante. Como era de esperar.    

BARÇA 83 (14+23+20+26): Ricky Rubio (4), Navarro (13), Anderson (10), Lorbek (12) y Vázquez (4) –quinteto inicial–, Perovic (6), Sada (2), Grimau (7), Morris (5), Ndong (8) y Lakovic (12). PANATHINAIKOS 82 (14+21+25+22): Diamantidis (26), Calathes (5), Sato (-), Fotsis (2) y Vouigiokas (4) –quinteto inicial–, Nicholas (16), Perperoglou (6), Batiste (15), Tsartsaris (2), Kaimakoglou (1), Tepic (-) y Maric (5). Árbitros: Sutulovic (MNE), Boltauzer (SLO) y Latisevs (LAT). Eliminado: Fotsis (m.40).