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domingo, 17 de abril de 2011

El Barça recupera el liderato en solitario ante un Blancos de Rueda Valladolid vencido en el primer cuarto (77-53)

Navarro intenta lanzar a canasta ante Slaughter -EFE.

Cuatro eran las derrotas consecutivas que acumulaban los azulgrana, una cifra que suponía el peor registro de Xavi Pascual como primer entrenador del equipo. La eliminación de una Euroliga cuya fase final se disputará en casa y la derrota en la prórroga en Madrid habían hecho que el Barça viviese un momento muy difícil. El técnico optó incluso por dar descanso dos días a los jugadores para que desconectasen y cogieran fuerzas. Una energía que les sobró a los azulgrana para triturar por 77-53 al Blancos de Rueda Valladolid, vencido ya en el primer cuarto y que por primera vez desde la tercera jornada no ocupa posición de playoff. Era el visitante propicio para el retorno de Navarro tras la lesión, aprovechar el tropiezo del Madrid en Zaragoza y recuperar el liderato en solidario, pues los vallisoletanos sólo han ganado una vez en el Palau y lo hicieron hace diez años con Arvydas Sabonis como protagonista.

Ahora el Blancos de Rueda Valladolid no tiene ninguna estrella de relumbrón. Su icono es Fede Van Lacke, que era baja por una lumblagia aguda, y el saltarín Slaughter es el más valorado, como corroboró en Barcelona con nueve puntos y otros tantos rebotes. Una contribución importante en un partido sin chicha ni emoción desde el principio, cuando el Barça salió a por todas dirigido por un  Ricky Rubio que aparcó sus inseguridades y volvió a aportar su versión más vistosa con siete puntos y otras tantas asistencias. También resurgió Lorbek, máximo anotador con 16 puntos. Tan grande fue la superioridad física y mental de los azulgrana que cuando no se habían jugado ni siete minutos ya ganaban por 21-8 con puntos de todo su quinteto inicial y un triple de un recambio como Lakovic.

Más rápido de lo conveniente

Fisac intentó cortar el festival local con la defensa zonal, pero el verdadero rival del Barça era sí mismo. Cuando se nubló y empezó a fallar canastas sencillas (un alley oop, Vázquez; un mate, Morris y una entrada, el propio Lakovic, todo en la misma jugada) el Blancos de Rueda Valladolid logró rebajar la distancia a un único dígito al inicio del segundo cuarto (26-18). Los azulgrana jugaban más rápido de lo que convenía, pero minimizaron los daños por capturar varios rebotes ofensivos, fruto de su superioridad física, de fondo y de altura. La entrada en la pista de Juan Carlos Navarro por primera vez reanimó a sus compañeros. La Bomba había completado los últimos dos partidos con el grupo y fue quien volvió a tranquilizar al equipo, impulsado por la habilidad de Lorbek y el descaro de Ricky, que cerró la primera parte con dos tiros libres con el cronómetro a cero (43-24).

Tiene mucho mérito la campaña del Blancos de Rueda Valladolid, que curiosamente encaja casi los mismos puntos (71'63) de los que anota (72'1) y no suele acabar sus partidos con resultados ajustados. O gana fácil o pierde con claridad. Fisac achacó dicha estadística a los problemas "con los tiros de dos que tenemos últimamente (21/54, 39%)", en parte por por tener un cinco grande (Barnes rescindió su contrato en marzo). Pero esos números se mantienen desde el inicio de la temporada, cuando pudo contar con toda la plantilla. Está siendo un curso imborrable para el conjunto vallisoletano, que jugó la Copa del Rey de Madrid, y llegó a estar tercero en la clasificación sólo por detrás de Barça y Madrid. Aunque al grupo de Fisac se le está haciendo muy larga la campaña y acumula cuatro derrotas seguidas.

La altura de Sarmiento

Ante el Barça Dumas y Báez jugaron mermados y tuvieron sus minutos los jóvenes Ruiz y Sarmiento, que apareció con el 9 en la camiseta, pero sin nombre. En la ficha de los convocados que se reparte a la prensa figuraba que el alero vallisoletano medía 1'10. Quien picó los datos no lo repasó, ya que Sarmiento alcanza el 1'90. El alero vallisoletano pisó por primera vez el Palau -era su segundo partido en Liga ACB, debutó en casa ante el Menorca Bàsquet- justo antes de que Pascual castigase a su quinteto en pista porque los visitantes habían bajado de 20 puntos la diferencia (50-33 a los 25m 38s) con Stanic como director y Slaughter como finalizador.

El técnico azulgrana pidió tiempo muerto y sacó un equipo complatamente nuevo. Y entre Navarro y Lorbek volvieron a hacer de las suyas. Se les añadió Grimau y Anderson anotaría su única canasta en juego para que los azulgrana recuperasen el liderato en solitario ante un rival mermado y que ya no está en playoff. ¿Cómo lo ve Fisac? "En castellano, jodido". Las posibilidades de su equipo pasan por ganar en casa al CAI, crecido tras su triunfo ante el Madrid: "Los cobardes son los que ganan y nosotros tenemos valentía. Ganamos o perdemos porque es ley de vida".   

BARÇA 77 (24+19+14+20): Ricky Rubio (7), Grimau (6), Ingles (6), Lobek (16), Perovic (7) -quinteto inicial-, Sada (3), Lakovic (6), Navarro (12), Fran Vázquez (2), Ndong (5), Morris (4) y Anderson (3). BLANCOS DE RUEDA VALLADOLID 53 (13+11+12+17): Stephane Dumas (4), Diego García (7), Robinson (8), Nacho Martín (8), Slaughter (9) -equipo inicial-, Báez (6), Sarmiento (-), Isaac López (4), Eduardo Ruiz (-) y Stanic (7). Árbitros: Antonio Conde, Vicente Bultó y Castillo. Sin eliminados.
  

sábado, 9 de abril de 2011

El Madrid encuentra la receta para vencer a un Barça bloqueado (77-72)

Suárez festeja una jugada - ACB Photo - Ángel Martínez.

Eufórico después de su trabajada clasificación para la Final Four de la Euroliga, el Madrid completó una semana fantástica venciendo al Barça, el rival que más le ha frustrado en los últimos tiempos y al que no ganaba en competición ACB desde hacía 1.079 días. El Barça aterrizó en Madrid con un balance global acumulado de victorias de 14-2 y se fue perdiendo por 77-72 en la prórroga su cuarto partido consecutivo. Lastrados por las bajas y por el bajo rendimiento de Ricky Rubio (0/5, -4), los azulgrana están pasando su peor bache en mucho tiempo y ahora comparten el liderato de la Liga ACB con el conjunto de Molin.  

Llegados a este tramo de la temporada, con Navarro de baja temporal y sin Mickeal hasta el año que viene si todo va bien, el Barça se ha bloqueado, ilusionado como estaba en jugar su final de Euroliga en el Sant Jordi, frustada en una serie mal jugada. Al grupo le despistan las cuestiones extradeportivas, como el criterio arbitral ante el Panathinaikos, o se queda blanco e indefenso por momentos, caso de Morris durante todo el partido y especialmente en el último cuarto, cuando cometió tres personales en poco más de medio minuto a Reyes y a Tomic. Los azulgrana echan en falta un director que dirija, pues Sada juega menos y Ricky continúa anclado en los peores números de su carrera: tira con miedo y, como reconocía en una entrevista de Luis Mendiola en El Periódico de Catalunya, "empiezas a dudar, a esconderte un poco". A pesar de todo, los azulgrana tuvieron la última posesión para ganar el partido sin llegar a la prórroga, pero el tiro de Vázquez se quedó corto. En los cinco minutos de más a los azulgrana les penalizó que a Ingles, capital para que su equipo remontase, se le escapase una pelota ante Tomic cuando pretendía penetrar ante Tomic, tan escurridizo y decisivo en el epílogo como Prigioni y Suárez.  

La pareja Suárez-Llull

La sensación es que el Madrid ha reducido su distancia con respecto al Barça desde la final de la Copa del Rey, disputada hace casi dos meses y ganada con menos facilidades de las habituales por los azulgrana, privados como ahora de Mickeal, entonces por decisión técnica, por no llegar muy justo a la cita después de superar una lesión. El conjunto blanco se ha quitado los complejos contra un rival que casi siempre le sacaba los colores y puso de vuelta y media al quinteto inicial de Xavi Pascual, una formación más anotadora que defensiva. Un juguete divertido para Suárez y Llull, dos jugadores que congenian de maravilla en la pista. Suárez hacía cuanto quería ante Anderson, al que le sacó una personal y una antideportiva de impotencia. Total, que el Madrid se puso 15-6 cuando no se llevaban ni tres minutos jugados. Pascual no perdió el tiempo calculando cuántos puntos iba a encajar su equipo con esa progresión e hizo un triple cambio, primando la defensa y la velocidad por encima de los centímetros.

Así, desde la defensa, los rebotes de Vázquez y los contraataques de Lakovic y sobre todo de Grimau, omnipresente, los visitantes consiguieron empatar a 17 antes de acabarse el primer cuarto. Los azulgrana jugaban por fin como más les convenía, pero de nuevo empezaron a ver el aro minúsculo, obligados a probar suerte desde lejos por la agobiante defensa del Madrid, bloqueado también en ataque. El parcial del segundo cuarto (12-10) resultó horrible, aunque no tanto como el registrado en ese período en el Blancos de Rueda Valladolid- CB Granada (0-13). La mejor defensa (o el peor ataque, según se mire) desde que en 2000 se instaurasen los cuatro cuartos.

Igualdad

El Madrid se escapó de diez puntos (29-19) y Lakovic redujo la distancia a la mitad en un instante, pero de nuevo Llull, desatado, volvió a tranquilizar a los locales, que se fueron a los vestuarios con 34-29 a favor y vieron como en el inicio de la segunda parte se igualaban las cosas con un duelo personalizado entre Tomic y Perovic. Y una mala noticia para el encuentro: la retirada de Llull por un pinchazo en el isquiotibial de la pierna derecha. El jugador había sido duda hasta el último momento porque había acabado tocado el partido de Euroliga ante el Power Electronics Valencia.

Suárez y Reyes cogieron la responsabilidad del Madrid para distanciar al conjunto de Molin (50-41 a los 19m 15s), pero cuando peor pintaban las cosas surgió un brillante Ingles con 12 puntos en nueve minutos y Anderson, muy precipitado hasta entonces, incluso metió la canasta que ponía por delante a los visitantes (62-64) a 16'8 segundos. El Madrid empató con una canasta solo de Tomic. A Vázquez se le quedó corto el tiro para impedir la prórroga y a su equipo le sobró el tramo final del tiempo extra, repleta de tiros libres y con sólo dos canastas en juego.  

REAL MADRID 77 (22+12+16+14+13): Prigioni (8), Llull (12), Suárez (19), Reyes (8) y Tomic (17) –quinteto inicial–, Velickovic (3), Begic, Tucker (4), Fischer (1), Mirotic (5) y Vidal. BARÇA 72 (19+10+14+21+8): Rubio, Anderson (12), Ingles (14), Lorbek (11) y Perovic (6) –quinteto inicial–, Morris (2), Grimau (12), Sada (5), Vázquez (4) y Lakovic (7). Árbitros: Pérez Pizarro, García González y Martínez Díez.

martes, 29 de marzo de 2011

Al Barça no le basta con el mejor Ricky para vencer en Atenas (76-74) y deberá ganar el cuarto partido

Diamantidis lucha por un rebote con Ricky y Vázquez -EFE.

Hacía semanas, meses para ser más precisos, que Ricky Rubio (El Masnou, 1990) generaba más dudas que confianza, sobre todo por su falta de puntería. Cuestionado sobre el asunto por TUBASKET, el propio jugador decía antes de la Copa del Rey: “No pasa nada. En el fondo son etapas y todo va a pasar”. Y su entrenador, Xavi Pascual, aseguraba en otro medio que Ricky no paraba de meter triples en los entrenamientos, que era cuestión de tiempo que eso se tradujera en la pista. Y ese momento llegó en el OAKA de Atenas, donde el base metió cuatro de los cinco triples que intentó. Ricky anotó sólo dos menos de los que acumulaba durante la Euroliga (6/41, 14’6%) para alcanzar los 16 puntos, insuficientes para que el Barça venciese el primero de sus dos partidos  de la serie en la pista del Panathinaikos, que con su triunfo por 76-74 obliga a los azulgrana a ganar el encuentro del jueves para forzar el quinto encuentro en el Palau y optar a la Final Four del Sant Jordi.

Un par de errores de cálculo finales acabaron por castigar a un Barça muy acertado desde la línea de tres (11/25) y, como durante toda la serie de cuartos, desconcertado con los tiros libres (11/18). Las pifias referidas correspondieron a Vázquez, al que se le salió una canasta de dentro cuando había lanzado solo bien habilitado por Ricky y la de Anderson, que en vez de buscar un pick and pop para el propio 9 azulgrana decidió penetrar y no falló cuatro segundos exactos del final. Una temeridad más que un acierto, pues el equipo cedía por tres puntos y Ricky se vio obligado a despedirse cometiendo la quinta personal sobre Diamantidis (18 puntos), el hilo conductor de momento de una eliminatoria en la que a Navarro (9 puntos, 3/5) apenas le dan tregua sus defensores, especialmente Calathes, y al que los árbitros no le respetan. Por segundo partido consecutivo a La Bomba, reservado ante el Assignia Manresa, le pitaron una técnica por exagerar un contacto (real) de Nicholas. Diamantidis metió los dos tiros libres y Nicolas también erró parando con falta a Lakovic, que metió el primero y erró el segundo a propósito. Después de varias carambolas el balón le cayó al esloveno, que desequilibrado armó un tiro muy corto, una escena significativa de la falta de ideas del Barça en muchos momentos del partido.

Tapón de Lorbek 

Los azulgrana acabaron mal un partido que empezaron peor. Impresionados por la fanfarria de la grada, por ese ambiente de fuego simbólico que caracteriza a los pabellones griegos, los visitantes cedieron muy rápido un parcial de 11-4, culminado con un mate de Batiste tras una asistencia de videoteca de Diamantidis, imparable, como en el encuentro precedente, a partir del descanso (7 asistencias, 12 faltas recibidas). Lorbek le colocó un gorro al base griego y el Barça reaccionó, de nuevo, con un Ricky suelto y seguro de sí por fin y con un Barça veloz y alegre, jugando como más le conviene y sorprendiendo a la ordenada defensa griega, tanto como para acercase a un único punto. Para empatar a 11 le sobró que Ndong fallase uno de sus dos tiros libres, un lastre en esta serie.

La sensación era que los azulgrana eran tan capaces de igualar el tanteo sin excesivos problemas como el Panathinaikos de escaparse con la misma facilidad. Fotsis, ex jugador del Madrid y duda por gripe y Calathes volvieron a distanciar al conjunto de Obradovic, paralizado puntualmente por la defensa zonal 2-3 planteada por Pascual, poco dado a ese tipo de soluciones tácticas. Con los puntos de sus pívots en pista, Ndong y Morris, el Barça logró sus dos primeras ventajas del partido (16-17 y 16-19). Pero poco tardó el Panathinaikos en dar con la tecla para solventar el entuerto: le iluminó Nicholas y le ayudó involuntariamente Perovic cargándose con dos personales seguidas. Fotsis seguía desatado y Navarro surgió de una vez asistiendo a Grimau, poco antes de lanzar y anotar, a los 17m 18s, su único tiro de la primera parte, cerrada con 33-29. 

Dos triples de Morris

El Barça sobresalió en el inicio del tercer y del último cuarto desde más allá de 6’75, metiendo hasta ocho triples sin fallo. Por orden cronológico, tras el descanso, Ricky reapareció con dos triples seguidos y Anderson contribuyó con otro para poner el 37-28, incluso Navarro se despegó de sus marcadores y, ya en el ecuador del cuarto, Ricky metería otro tiro de tres. Diamantidis y Nicholas contuvieron el entusiasmo de los azulgrana, poco combativos en ciertas jugadas, como si dieran por perdida la acción y reservasen fuerzas para las siguientes. A Navarro le pitaron una técnica, Batiste persistió bajo el aro y a Sato sólo le faltó saludar al público antes de lanzar un triple solo para igualar la máxima renta local (55-46 a los 29m 15s). 

Necesitaban los azulgrana puntos rápidos y los encontraron de nuevo con cuatro triples: dos de Morris, otro de Lakovic y el último de Ricky, que empató a 61 antes de que Ingles robase una pelota valiosa y pusiese por delante a su equipo por última vez (61-63 a 6m 17s). El poco tino con los tiros libres, el déficit de rebotes (38 por 30) y la falta de sangre fría en el tramo final pesaron más que el mejor Ricky. Al Barça no le bastó con la gran actuación de su base y deberá ganar el partido del jueves para forzar el quinto en el Palau. Para soñar con la Final Four del Sant Jordi.  

PANATHINAIKOS 76 (16+17+22+21): Diamantidis (18), Calathes (6), Sato (6), Tsartsaris (6), Vougioukas (2) –quinteto inicial–, Batiste (12), Fotsis (10), Nicholas (13), Maric (-), Perperoglou (3), Kaimakouglou y Tepic. BARÇA 74 (13+16+20+25): Ricky Rubio (16), Navarro (9), Anderson (12), Lorbek (1) y Fran Vázquez (6) –quinteto inicial–, Ingles (2), Sada, Ndong (3), Lakovic (13), Morris (10), Grimau (2) y Perovic. Árbitros: Grzegorz Ziemblicki (POL), Sasa Pukl (SLO) y Fernando Rocha (POR). Eliminados: Sada (m.32) y Ricky Rubio (m.40). 

viernes, 18 de marzo de 2011

Triunfo sin desgaste ante el Estu antes de recibir al Panathinaikos

Anderson intenta penetrar ante Welsch y Clark -EFE.
Sin demasiadas exigencias, con dos cuartos muy plácidos y otros de relajación solventó el Barça su último compromiso contra el Asefa Estudiantes (73-53) antes de afrontar las dos primeras citas de la eliminatoria de cuartos de final ante el Panathinaikos. Era de lo que se trataba en una jornada atípica, un encuentro adelantado al viernes por la buena disposición del rival y en el que el mejor visitante, Caner-Medley, se quedó en cuatro puntos, doce menos de los que logró el conjunto estudiantil en toda la segunda parte. Por los azulgrana volvieron a destacaron Navarro y Anderson, con 12 y 14 puntos, respectivamente, y Vázquez, que como Morris reapareció tras su lesión. Pascual no quiso arriesgarse con Ingles, que se había perdido la visita a Menorca.  

Discutido por los rivales y remolón últimamente en los inicios, el Barça se merendó al Asefa Estudiantes en un primer cuarto prodigioso de Anderson, que anotó 12 puntos de todas las formas posibles. Navarro hacía de cartero con cuatro asistencias (acabó con seis), Vázquez, de muro, con tapones y rebotes, y Lorbek anulaba por completo al jugador más en forma del torneo, Caner-Medley, tan ausente que tardó más de ocho minutos en lanzar (y anotar su primer tiro).  

Empacho de margen

Los azulgrana empezaron con su segunda unidad en el segundo cuarto y rozaron los 20 puntos de margen (29-12 a los 10m 45s). Una distancia que pareció empachar al equipo, que se relajó, torturado, eso sí, por la defensa mixta de los visitantes, a los que permitió penetraciones sencillas y, según criticó el propio Pascual, “ayudas estúpidas en lado contrario”.

El Barça fue generoso en la defensa de los triples, habidas cuentas de que pista había especialistas como Clark, Gabriel, Sergio Sánchez y Ellis. Los tres anotaron al menos un triple antes del descanso y Gabriel aportó dos consecutivos y con la misma parsimonia insistió con el tercero, que acabó fallando por su falta de puntería, no por ningún opositor.  Eufórico desde más allá de 6’75, el Asefa Estudiantes consiguió minimizar las distancias hasta el 39-36 (a los 16m 54s) por los tiros de tres y jugándole a los azulgrana con su juego: contraataques, velocidad e intensidad.

El punto de inflexión 

Un triple de Ricky antes del descanso fue la jugada que sirvió de antídoto para los azulgrana, de nuevo enérgicos y solventes en defensas y prácticos en ataque. Sólo Anderson, revolucionado, no estaba cómodo en la pista, mientras Lorbek, Vázquez, Sada y Navarro (3/3 desde la línea de tres) ayudaban a los azulgrana a alcanzar los 20 puntos de distancia (59-39 a los 27m 48s) en un tercer período en el que los visitantes sólo acertaron con tres canastas en juego, una de ellas del desaparecido Caner-Medley.

Lo que le sucedió al conjunto de Casimiro en el último cuarto entra dentro de lo paranormal. Le costó más de cinco minutos y medio anotar un punto –lo hizo Asselin de tiro libre–, mientras Grimau y Lakovic aprovechaban sus minutos para incrementar sus números. Su concurso será importante ante la visita del ex equipo del esloveno, el Panathinaikos, el martes y el jueves. Las dos primeras citas de los cuartos de final de la Euroliga. 

BARÇA 73 (26+19+16+12): Rubio (5), Navarro (12), Anderson (14), Lorbek (7) y Vázquez (6) –quinteto inicial–, Sada (4), Lakovic (6), Ndong (2), Perovic (6), Morris (5) y Grimau (6). ASEFA ESTUDIANTES 53 (12+25+8+8): Granger (2), Welsch (4), Ellis (8), Caner-Medley (4) y Asselin (4) –quinteto inicial– Oliver (6), Sergio Sánchez (7) Jaime Fernández (-), Germán Gabriel (6), Clark (12), Blanch y Edu Martínez.

domingo, 13 de marzo de 2011

Navarro remonta y Anderson sentencia al colista en Menorca (73-78)

Anderson trata de lanzar ante Diego Sánchez -EFE.

“Éste es mi quinto año como profesional”, relataba Joe Ingles en su Twitter, “y éste es el primer partido que me voy a perder”. El jugador australiano acompañaba el comentario con puntos suspensivos, para enfatizar que no le hacía ninguna gracia quedarse en Barcelona con una elongación en el gemelo de su pierna izquierda y perderse la visita de su equipo al colista. Ingles siguió el encuentro desde su casa y no dejó de twittear animando a sus compañeros, inferiores 35 minutos al Menorca Bàsquet y repuestos por el concurso de Navarro, Ndong y la eclosión final de Anderson. Los azulgrana resolvieron un triunfo por 73-78 que se daba por descontado y que acabó exigiendo una remontada. Desbordados por Donaldson y Limonad, los visitantes habían llegado a ceder por 12 tantos, pero conservan el liderato con un partido de margen con respecto al Madrid, que se vengó de su derrota en Alicante en la primera vuelta para vencer con un cómodo 80-62.

Con Ricky falto de puntería (0/3, -4 de valoración) y de confianza, el Barça aterrizó en Menorca como un equipo partido y desmontado. Ninguna pieza cuadrada, como si cada uno de los jugadores formase un puzzle propio. Una grandísima noticia para el Menorca Bàsquet, que ofreció todo lo contrario y que dirigido por Ciorciari y apuntalado por Limonad y Victor se fue 11-1 a los 4m 50s, después de que los azulgrana fallasen sus seis ataques, a cual peor. Navarro surgió para igualar las cosas (11-10), antes de que el conjunto de Paco Olmos se distanciase (23-15), en un ejercicio de suficiencia de Donaldson. Entonces quien replicó fue Sada con un par de canastas consecutivas, una con un mate de por medio. La antesala de trece puntos de Navarro (anotó 20) en un plis-plas. Pocos jugadores están capacitados de dar tanto en tan poco tiempo (49-48 a los 26m 43s).
      
Navarro sólo anotaría dos puntos más, pero sus compañeros recogieron su testigo, empezando por el capitán Grimau, con menos peso en las últimas citas y continuando por Ndong y Lakovic. La traca final iba a tener un único protagonista Anderson, que emulando a La Bomba se marcó nueve tantos en poco más de dos minutos y medio, y del 63-65 se pasó al 65-71. Al Barça le costó jugarle al colista, pero para su suerte y la de Ingles, que se mordía las uñas mientras seguía el partido y escribía en el Twitter, salvó una cita que tuvo muy difícil casi siempre. Un encuentro que Navarro se encargó de remontar y Anderson, de rematar.   

MENORCA BÀSQUET 73 (18+21+18+16): Ciorciari (9), Limonad (23), Victor (11), Sanders y Caio Torres (2) –cinco inicial–, Huertas, Servera (4), Otegui (6), Donaldson (17) y Diego Sánchez (1). BARÇA 78 (12+21+20+25): Rubio, Navarro (20), Anderson (15), Lorbek (3) y Perovic (6) –quinteto inicial–, Sada (4), Lakovic (12), Ndong (11) y Grimau (7). Árbitros: Arteaga, Sánchez y Sacristán. Eliminaron por faltas a Caio Torres y Grimau.

jueves, 24 de febrero de 2011

Matrícula de honor para el Barça en Tel Aviv con liderato y factor cancha a favor en cuartos

Anderson, en su vuelta al Nokia Arena, supera a Eliyahu -EFE.

Se quedó mudo, consciente de que acababa de liarla, de que su error podía provocar la prórroga o, quién sabe si la derrota. Alan Anderson (Minneapolis, Minnesota, EE UU, 1982) se fue al banquillo paralizado, con la cara de quien sabe que lo que ha hecho no tiene solución. No quería ver la escena de la que se sentía responsable, cómo Perkins lanzaba los tiros libres de su quinta personal a poco más de un segundo final y cómo forzaba cinco minutos extra. Los dos entraron: 73-73. Pero la prórroga resultó reparadora para los azulgrana, mejores desde defensa con Vázquez y sueltos en ataque con Ingles y Navarro para consuelo de Anderson, al que abrazaron sus compañeros. Resultó una actuación sobresaliente, de matrícula de honor, para el Barça, que acabó venciendo con solvencia por 85-92 un partido en el que casi siempre estuvo por debajo y en el Nokia Arena, una pista donde nadie había vencido en el torneo y se aseguró tanto el liderato del grupo F como el factor en cancha a favor en los cuartos de final. El grupo de Xavi Pascual tiene cierta ventaja en su camino hacia la Final Four que albergará el Palau Sant Jordi. 

Morris, Morris y más Morris. El ex jugador del Maccabi Tel Aviv, máximo anotador del partido con 19 puntos, fue quien rescató a su equipo de un inicio dubitativo (16-6, con Schortsanitis y Eliyahu campando a sus anchas) con un par de triples consecutivos y dos tiros libres. El problema es que la réplica del conjunto de David Blatt siempre era contundente. Apareció Anderson y le respondió Eidson, Surgió Ingles y Eliyahu empezó a hacer de las suyas, hasta llegar al descanso con un 39-30 preocupante.

Alcanzado la segunda parte, Navarro, inadvertido y apagado hasta entonces, sin ni un punto en su haber, resurgió con tres triples en el tercer cuarto, Morris contribuyó con otros dos y, tachán, Ricky empató a 54 desde la línea de personal. Pero entonces, otra vez, el Maccabi Tel Aviv reaccionó con dos tiros de tres del hiperactivo Pargo. Justo antes de que Anderson dejase prácticamente sentenciado con diez puntos en casi diez minutos (69-72 a 38m 30s). Al jugador le sobró ese segundo largo para no cometer su última personal sobre Perkins. Un error convertido en anécdota por la reacción de sus compañeros en la prórroga, donde los azulgrana corroboraron que, pese a los contratiempos de las lesiones, continúan siendo uno de los grandes favoritos para levantar el título en Barcelona. Y lo hicieron en la pista hasta ahora inexpugnable del equipo más ofensivo de la competición. Casi nada. Lo dicho, matrícula de honor. 

MACCABI TEL AVIV 85 (24+15+21+13+12): Pargo (19), Perkins (12), Eidson (13), Eliyahu (12) y Schortsanitis (16) –quinteto inicial-, Blu (5), Hendrix (4), Pnini (2), Macvan (2) y Burstein. BARÇA 92 (16+14+24+19+19): Ricky Rubio (6), Navarro (17), Anderson (14), Lorbek (8) y Perovic (4) –quinteto inicial–, Ndong (6), Morris (19), Fran Vázquez (6), Lakovic (-), Sada (2), Grimau  e Ingles (10). Árbitros: L. Lamonica (ITA), S. Pukl (SLO) y O. Latisevs (LAT). Eliminados: Ndong (m.35), Perovic (m.39), Anderson (m.40), Eliyahu (m.42) y Perkins (m.44). Incidencias: Asistieron al encuentro 11.500 espectadores, en partido correspondiente a la quinta jornada, grupo F, disputado en el Nokia Arena de Tel Aviv.

domingo, 20 de febrero de 2011

El Barça alcanza el liderato en solitario tras una actuación coral en Zaragoza (67-87)


Son días frenéticos para el Barça de Xavi Pascual, inmenso en una gira al uso como las de la NBA, pues el jueves, en Tel Aviv ante el Maccabi, completará el sexto partido seguido fuera de casa. Un periplo que comenzó para los azulgrana en la Copa del Rey de Madrid, continuó en Roma y cuya penúltima estación ha sido Zaragoza, donde vencieron al CAI por 67-87. Un triunfo basado en una actuación coral con los puntos muy repartidos y un excelente acierto en los triples (14/26) y que permite al equipo colocarse líder en solitario de la Liga ACB tras la derrota del sábado del Madrid en su visita al Power Electronics Valencia (59-52). Ésa es la recompensa deportiva del Barça, que ofrecerá el torneo a la afición en el Camp Nou en el descanso del partido ante el Athletic, y un regalo simbólico para Pete Mickeal (Rock Island, Illinois, EE UU, 1978), que según informaron los servicios del club el sábado padece un tromboemblosmo pulmonar y estará cuatro meses más de baja. El alero estadounidense iba a volver a jugar ante el Lottomatica, pero no pudo hacerlo por unos problemas respiratorios, un contratiempo delicado que consiste en la obstrucción de una o más arterias pulmonares. 

El ocho volvió a ser un número incómodo para los azulgrana, anclados en ese número de puntos en el inicio del partido, como ya les sucedió en Roma. Con Hettsheimer sobrado en la zona y con Quinteros empezando su recital (26 puntos) el CAI Zaragoza, el único equipo que ha ganado en el Palau este curso, se distanció por 15-8 después de poco más de cinco minutos jugados. Un percance que solucionó la segunda unidad de los visitantes, capitaneada por con un Sada hiperactivo en ataque, ayudado por la fiabilidad de Ndong y la puntería de Morris impulsaron a un Barça que antes del descanso se fue diez arriba (34-44), después de la única canasta de Juan Carlos Navarro en la primera parte, el primero de sus tres triples. La Bomba completó un encuentro discreto (nueve puntos, 3/9), pero su equipo no le echó en falta, porque, entre otras cosas, Ingles se siente ya tan feliz en la pista como escribiendo tweets en el Twitter y Anderson sigue siendo el más regular del grupo. El MVP de la Copa volvió a ser el mejor anotador de los azulgrana con 15 tantos.

Pieza por pieza

El grupo cumple pieza por pieza. De hecho, diez de los doce que jugaron anotaron (en el CAI sólo lo consiguieron seis) y de los que intentaron algún tiro de tres, sólo Grimau no anotó ninguno. Capital en los últimos partidos, Pascual reservó al capitán hasta el tercer cuarto. Era un día ideal para las rotaciones y gestionar los esfuerzos.  

Entre Quinteros y Aguilar fueron reduciendo las diferencias, antes de que Lakovic volviese a ampliar la renta. El esloveno suele aparecer en el momento oportuno: es puntual ante la adversidad y los azulgrana frustraron la ilusión del CAI Zaragoza, lastrado por la pobre aportación de Barlow (1/7) y en el que Quinteros, incansable, redondeó sus números. Como Vázquez, que anotó todos sus puntos en el último cuarto, cuando los azulgrana metieron hasta cinco triples. Puntería que le habría venido de perlas en Valencia al Madrid, donde sólo metió un tiro libre en los últimos seis minutos. Los 52 puntos suponen la peor anotación desde la fundación de la Liga ACB del conjunto blanco, acribillado por De Colo en el último cuarto. El base francés decantó el partido tras haber llegado a los menos 7 de valoración.                

CAI ZARAGOZA 67 (21+15+11+20): Van Rossom, Hettsheimeir (19), Quinteros (26), Barlow (4) y Aguilar (7) –quinteto inicial–, Phillip, Chubb (8), Riera y Toppert (3). BARÇA 87 (16+28+17+26): Ricky Rubio (5), Navarro (9), Perovic, Lorbek (10) y Anderson (15) –quinteto inicial–, Sada (9), Lakovic (7), Fran Vázquez (5), Ingles (9), Ndong (7), Morris (11) y Grimau. Árbitros: De la Maza, Cortés y Calatrava. 

domingo, 13 de febrero de 2011

El Barça vuelve a ganar al Madrid y le iguala a títulos de Copa (60-68)

Basile levanta la Copa ante la alegría de sus compañeros y la mirada de Pascual -EFE.
El Rey Juan Carlos le entregó la Copa que lleva su nombre a Roger Grimau, que saludó a las autoridades presentes, entre ellos su presidente Sandro Rosell, pero no la levantó. El capitán azulgrana bajó las escaleras de la grada, se presentó en el parqué al lado de sus compañeros y tuvo un gesto que define cómo es este grupo humano: le cedió el trofeo a Gianluca Basile, lesionado casi todo el curso y que hace poco recayó cuando estaba a punto de reaparecer. Vázquez le aguantó las muletas y Basso levantó el trofeo con orgullo, mientras Xavi Pascual le miraba emocionado un día antes de cumplir tres años como primer entrenador del club. Una instantánea generosa y de amistad de un Barça convertido en una reunión de colegas implicados en la causa de disfrutar, vaciarse y ganar el mayor número de títulos posible. De los últimos seis oficiales en juego los azulgrana han ganado cinco. El último, la Copa en el territorio del rival, el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid y ante más de 13.000 espectadores, les permitió igualar los 22 títulos coperos del conjunto blanco, al que venció por 60-68, en una actuación menor de Juan Carlos Navarro en su quinta Copa ganada (siete puntos, 2/9, muy bien defendido por Pablo Prigioni), y excelente del MVP Alan Anderson (19) y Víctor Sada, el más valorado con 20 (siete puntos, seis rebotes y otras tantas asistencias, tres recuperaciones…). Desde 1988 ningún equipo lograba revalidar el título. El último en hacerlo fue el propio Barça ganando también al Madrid en Valladolid con un triple final de Nacho Solozabal.   

“Tenemos un grupo muy especial”, se congratuló Ndong. Sada restó importancia a que no se le nombrase Mejor Jugador de la Final y elogió al escogido, Anderson, que con sus “uno contra uno nos ha liberado mucho”. ¿Sois conscientes los jugadores de que están haciendo historia? “Cuando tengamos el pelo blanco ya nos lo replantearemos”, bromeó Sada. Aunque la frase más significativa la pronunció Basile: “Se sufre mucho mirando cómo juegan los compañeros”. Y esta vez Basso sufrió mucho en el banquillo, pues no resultó un triunfo plácido y tranquilo para el Barça como tantas veces le ha sucedido contra el Madrid de Messina, que desde que dirige al conjutno blanco sólo ha vencido a los azulgrana una vez, intrascendente, un partido de cuartos de final de la pasada Euroliga. El Barça sólo pudo poner la directa en el último cuarto, cuando logró una renta de 15 puntos (49-64 a 5m 02s) con Sada como base (Ricky estaba en el banquillo lesionado) y con Grimau y Anderson como alas. Ndong apuntillaba en la pintura. 

Los triples de Mirotic y la jugada de Morris

Como durante toda la Copa, el Madrid persistió en busca de la remontada, impulsado por el intermitente Sergio Rodríguez y el descarado Mirotic, que se ha ganado un hueco en el equipo en muy poco tiempo y, entre otras cosas, es un tirador muy preciso: anotó dos triples, el último a 33 segundos (60-66). El conjunto blanco no hizo falta y Morris, en una jugada cómica, falló un mate y el balón subió para arriba y se metió para dentro para acabar con una final muy física y más competida por el Madrid que la anterior de Copa, la de la Supercopa o el último partido en Liga.   

Messina tenía tres ideas muy claras: no dejar correr al Barça, frenar a Navarro e impedir que el marcador fuese irreparable al descanso como le había sucedido tantas veces ante los azulgrana. Para no dejar jugar a su rival el técnico italiano planteó una defensa muy física y encomendó a Prigioni incordiar a Navarro, cosa que logró casi siempre, especialmente en la primera parte, en la que La Bomba no anotó ni un punto y falló sus cuatro intentos. Messina quiso jugar más con sus interiores y de ahí la importancia de Tomic, hábil como finalizador y un imán para capturar rebotes. El pívot croata recibió cuatro personales en los primeros dos cuartos, por las seis de otro jugador capital, Suárez, tan sólo incómodo ante Anderson, el primer agitador del partido.

Velickovic, Vidal y Begic no juegan

Errático por un día Navarro, muy fallón también en los dos primeros cuartos Lorbek, surgió Anderson como un cohete en un partido con muchos contactos, pura guerra simbólica, en el que ambos entrenadores hacían constantes rotaciones, aunque en ellas nunca figuraran ni Velickovic ni Vidal ni el recién llegado Begic por el Madrid. Sólo Lakovic no disputó minutos en el bando azulgrana. Un guiño a la filosofía de unos y de otros.

Por momentos el partido funcionó como un enfrentamiento particular entre un pívot, Tomic, y un escolta, Anderson, sustituido por un nervioso Ingles tras su segunda personal al final del primer cuarto (15-17). Sangre, puro nervio, era Sada, un jugador impagable en el conjunto azulgrana: capaz de dar un salto como si tuviera muelles en las piernas, de defender al límite y de repartir más asistencias que nadie. Su ascendencia en el equipo es innegable.

Sada lucha por un rebote con Fischer -EFE.

Los triples de Lorbek

Sin Anderson sufrió el Barça y se gustó Suárez, y al descanso se llegó con empate a 30, después de que el estadounidense volviese a la pista y continuase con su gran racha (llevaba 14 puntos con un solo fallo en tiros de campo). Mala, mucho, era la de Navarro, que por fin en el primer minuto de la segunda parte metió un triple afortunado en su sexto intento. Lorbek se destapó con dos triples consecutivos para responder a otro de Prigioni, el hombre para todo para Messina. Un palmeo de Sada, cómo no, puso a los azulgrana con su mayor ventaja hasta entonces (37-44 a los 24m 32s).

Negado Llull (0/6), impreciso Suárez, Messina apostó, ahora sí, por dar entrada a Sergio Rodríguez, tras no haberle concedido ni cuatro minutos en la primera parte. Y el base canario metió dos canastas consecutivas, las mismas que llevaba su equipo en todo lo que se había jugado de tercer cuarto. La entrada de Sergio Rodríguez (decisivo en cuartos ante el Gran Canaria e importante, a pesar de sus siete pérdidas, en la remontada ante el Power Electronics Valencia) coincidió con el gran susto de la final: Ricky pisó mal y se fue cojeando al banquillo, maldiciendo su suerte, haciendo cábalas de qué lesión podía tener: era un esguince de tobillo. Un alley-oop de Vázquez y dos puntos más de Navarro, desde la línea de personal, cerraron el último cuarto (43-48).

Con Ricky mermado y Lakovic ignorado por Pascual, Sada pasaba a ser el único base, tenía que ser el guía hacia la victoria. Y lo fue. Un resbalón de Llull aprovechado por Grimau fue el inicio del fin para el Madrid, sometido por el capitán azulgrana, golpeado por los puntos de Anderson, Morris y Ndong. 15 puntos fue la máxima renta. Un colchón que fue suficiente para que el Barça volviese a ganar a su rival histórico e igualarle a número de Copas (22). El guión fue muy distinto a los precedentes, pero el final resultó exacto. 

MADRID 60 (17+13+13+17): Tomic (12), Prigioni (10), Reyes (3), Tucker (9) y Suárez (8) –quinteto inicial–, Llull, Mirotic (8), Rodríguez (8) y Fischer (2). BARÇA  68 (19+11+18+20): Rubio (1), Navarro (7), Anderson (19), Perovic (2) y Lorbek (9) –quinteto inicial–, Sada (7), Vázquez (4), Ingles (1), Ndong (6), Morris (8) y Grimau (4). Árbitros: Martín Bertrán, Daniel Hierrezuelo y Juan L. Redondo. Eliminado por cinco personales Tucker. 

sábado, 12 de febrero de 2011

Navarro acribilla al Caja Laboral para citar otra vez al Barça con el Madrid en la final de Copa

Navarro bota el balón durante el partido -EFE.

Es la imagen. La foto que cualquier fotógrafo querría tener para describir el partido. Juan Carlos Navarro acaba de meter un triple y de recibir la personal de Teletovic, con lo que le se asegura un tiro adicional. Sentado en el parqué, La Bomba cierra los puños y levanta los brazos, convencido de que con esa jugada se ha acabado el partido y el Barça ya tiene asegurada la final de Copa del Rey, pues cuenta con 20 puntos de margen con menos de cinco segundos por disputarse. Pero el Caja Laboral, que nunca pierde ese Carácter Baskonia, anota ocho puntos en un minuto. Tiempo muerto de Pascual, que da entrada a Sada y Grimau para defender y en ataque Navarro (26 puntos) y Anderson (17) finiquitan cualquier sorpresa. El Barça venció 92-73, con la que podrá defender el título ante el Madrid, al que ya ganó el año pasado y al que ha pasado por encima en los últimos enfrentamientos. Los azulgrana intentarán igualar los 22 títulos en la final más mediática (este domingo a las 18:00 horas, Teledeporte y Esport 3).

“Ha sido un partido muy completo de todo el mundo”, razonó Navarro, recordando quizás la actuación de Anderson en el tercer cuarto o cómo Perovic frenó a Barac, que con otros defensores anotaba con mucha facilidad. O las canastas de Ricky, que recuperó la puntería (10 puntos, 4/6) y surgió cuando el rival intentaba reducir los diez puntos de ventaja al inicio del segundo cuarto. O Morris, con dos triples seguidos, los previos a la jugada de Navarro mencionada al principio de la crónica. Un grupo muy completo ante un Caja Laboral reducido por la escasa aportación de sus tres jugadores referentes (Barac al margen): Huertas se quedó en cuatro puntos (aunque repartió diez asistencias), San Emeterio, su máximo anotador en Liga, metió un único triple y valoró -4 y Teletovic aportó cinco, con un 2/8.

Logan, imparable

Comenzó el Barça como acabó, arrasando con un 21-8 antes de que se acabara el primer cuarto y con Navarro campando a sus anchas y Ricky recuperando el tino. Se recuperó el conjunto de Ivanovic sobre todo con Logan, imparable en el segundo cuarto y que llegó a plantearle a La Bomba un duelo individualizado por quién iba a ser el mejor realizador del encuentro. Con más minutos, Bjelica mostraba su descaro y versatilidad y al descanso se llegaría con un apretado 39-36 tras una asistencia deliciosa de Navarro para Perovic en el último segundo de la primera parte, en la que, atención, el Barça perdió sus cuatro pelotas. Ninguna cedió en los dos últimos cuartos finales. Un dato fantástico, como su 62% de efectividad en tiros de dos. 

El Caja Laboral continuó achuchando, hasta que Anderson, testimonial hasta entonces, se disfrazó de Navarro. Perovic detuvo a Barac y Ricky respondería a las grandes canastas de Oleson. Todo hasta llegar a ese tres más uno de Navarro, replicado con un 0-8 que resultó anecdótico. Más impacte fue ver cómo reaccionó la afición baskonista tras la derrota de su equipo: hizo girar sus bufandas y se dejó la voz y las manos aplaudiendo a sus jugadores, que salieron del vestuario, cariacontecidos, a agradecer ese gesto sensacional de una hinchada maravillosa. 

BARÇA 92 (21+18+23+30) 92: Rubio (10), Navarro (26), Anderson (17), Lorbek (4) y Perovic (11) –quinteto inicial–, Sada, Ndong (4), Ingles (6), Morris (6), Lakovic, Grimau (4) y Vázquez (4). CAJA LABORAL 73 (11+25+13+24): Huertas (4), San Emeterio (3), Oleson (9), Teletovic (5) y Barac (15) –quinteto inicial–, Batista (8), Logan (15), Ribas (3), Bjelica (9) y Sow (2). Árbitros: Hierrezuelo, Redondo y Conde.

viernes, 11 de febrero de 2011

Ndong saca a relucir el fondo de armario azulgrana ante un quinteto titular verdinegro exprimido

Ndong trata de superar a McDonald -EFE.
Pocos equipos en Europa serían capaces de lograr un triunfo holgado con sólo 26 puntos de su quinteto titular. Pero el Barça sí es capaz de ganar en un día intermitente de Ricky y negado de Navarro porque controla los partidos con un mando imaginario. A poco más de siete minutos vio el conjunto azulgrana cómo el DKV Joventut se puso a seis puntos y acabó ganando por veinte (86-66). Un mérito de su fondo de armario, con Boniface Ndong (18 puntos, 9/11 en tiros de dos y cinco mates) y bajo la batuta de Lakovic, que repartió seis asistencias. Eso, recambios, es lo que le faltó a Pepu Hernández, que aterrizó en Madrid para jugar la Copa sin los lesionados Norel y English y con ocho jóvenes y se vio obligado a  exprimir al máximo a su quinteto titular. Los suplentes sólo le reportaron diez puntos, pero también es cierto que Ventura y Suárez no jugaron y Homs disputó 15 segundos y debutó en la competición con 16 años, cuatro meses y 19 días. Son jugadores por cuajar del todo en un club torturado por las de deudas. En Esport3 hablaron de un agujero de 15 millones de euros. El Barça se enfrentará al Caja Laboral en semifinales (este sábado en Teledeporte y Esport3, 20:30 horas).

Hasta la traca final, cuando Lakovic y Ndong sobresalieron y se complementaron a la perfección y el DKV Joventut bajó los brazos, el partido resultó una sucesión de parciales grandes replicados por otro balance igual o superior. Empezó con un 7-0 el Barça, que enseguida perdió a Ricky, a quien Xavi Pascual quiso reservar tras cometer dos personales en 3m 06s. El ex jugador del conjunto verdinegro no volvió hasta después del descanso y tardó nueve segundos más en cometer dos infracciones más e irse al vestuario. El primer recambio de Ricky fue Sada, espectador en el parcial de 3-10 con el que replicó el conjunto de Pepu Hernández y fundamental como Grimau en la reacción azulgrana posterior.

“¡Vete al teatro!”

McDonald fallaba casi todo lo que lanzaba menos los mates y los azulgrana, ya guiados por Lakovic y seguros con el oficio de Ndong, se fueron al descanso 43-33. Navarro había tenido una aparición puntual y había provocado una pugna dialéctica en la grada. La afición rival le cantaba “¡Vete al teatro! ¡Navarro vete al teatro!” y la suya simplemente pronunció su apellido, lo más acertado para defender al jugador, al que poco (o nada) le importan esas anécdotas. Sí le molestó a La Bomba ver cómo el DKV Joventut, impulsado por un Jordi Trias polifacético (ocho puntos y los mismos rebotes y seis asistencias) y un descarado Josep Franch, capaz de clavar dos triples en un momento como de provocar los fallos más infantiles de sus rivales. Rebañó una pelota y asistió a Trias para poner el 52-51 a los 27m 48s. Y ahí estuvieron Ndong e Ingles, liberado de sus dilemas (y con más minutos, insistimos) por tercer partido consecutivos. Entre los dos aguantaron la acometida del rival.

En su 53º aniversario, Pepu Hernández continuó insistiendo con las defensas zonales y con Jelinek (oro puro, sino al tiempo) en pista el DKV Joventut se puso a seis puntos por dos veces. En ambas intervino Lakovic. En la primera con un triple y en la segunda con un alley-oop para Ndong. Los azulgrana, crecidos, se dedicaron a mejorar el tanteo ante un rival que bastante había hecho hasta entonces con tantos pocos jugadores y que no pudo seguir el ritmo. Muy meritorio para un equipo tan agobiado por los números y privado de dos de sus mejores jugadores.  

BARÇA 86 (24+19+15+28): Ricky Rubio (6), Navarro (9), Perovic (2), Lorbek (4) y Anderson (5) -quinteto inicial-, Grimau (10), Sada (2), Lakovic (8), Ingles (15), N'Dong (18), Vázquez (2) y Morris (5). DKV JOVENTUT 66 (18+15+19+14): Trias (8), Robinson (11), Franch (11), Hosley (13) y McDonald (13) -quinteto inicial-, Homs, Tomas (8), Flis y Jelinek (2). Árbitros: Juan L. Redondo, Vicente Bultó y Óscar Perea. Morris fue eliminado por cinco personales en el min. 40.