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sábado, 24 de marzo de 2012

Navarro festeja su partido 500 en la Liga ACB con el liderato y un triunfo en Valladolid (86-92)

Navarro trata de superar a Robinson - ACB Photo / César Minguela.
Un deportista con una amplia trayectoria tiene muchos cumpleaños, el oficial como cualquier persona, y otros más por su profesión. En el Polideportivo Pisuerga Juan Carlos Navarro (Sant Feliu de Llobrgeat, 1980) pretendía soplar las velas -simbólicas- de su partido número 500 en la Liga ACB con un triunfo ante el colista, el Blancos de Rueda Valladolid y con el liderato provisional del torneo a la espera de lo que haga este domingo el Madrid en su visita al Lagun Aro GBC. La Bomba se salió con la suya y contribuyó a realizar su regalo con 23 puntos en una victoria trabajada y resuelta en la prórroga con tres triples sin fallo de Ingles (5/5). El australiano, ante la ausencia de Mickeal, estuvo espléndido en Valladolid y aportó 19 puntos, tres menos que Lorbek en un partido en el que los locales, ejemplares, rozaron la victoria. Se les escapó casi sobre la bocina del tiempo reglamentario, cuando Fran Vázquez capturó un rebote ofensivo vital y anotó para forzar un tiempo extra en el que el Barça fue superior. Los azulgrana ganaron su cuarto partido en seis días. El calendario no da tregua.

No comenzó bien Navarro ni tampoco su equipo un encuentro muy difícil para los azulgrana y en el que no se notaron ni los puestos que separan a los dos equipos en la clasificación ni la distancia de presupuesto. La Bomba, que tan sólo anotó una canasta en toda la primera parte, no sabía cómo contener a su primer defensor, Diego García (23 puntos), tan cómodo en la pista como Nacho Martín. O como Borchardt, un jugador de tanto talento como infortunio y al que las lesiones no le han dejado explotar su calidad con continuidad. De hecho, el ex jugador del CB Granada llegó en diciembre después de más de año y medio sin competir a alto nivel después de ser cortado por ASVEL Villeurbanne. Ante los azulgrana Borchardt cuajó su partido más completo con su nuevo equipo con 19 puntos y nueve rebotes, y se mostró infalible en el parcial inicial de 19-8 (a los 5m 35s).

No funcionaba el Barça y Xavi Pascual reprendió a los suyos, dándoles a entender que con una defensa tan generosa ni hay rival pequeño ni se gana ningún partido, y menos ante un club tan necesitado como el Blancos de Rueda Valladolid, necesitado de un triunfo para seguir competir hasta la última jornada su permanencia en el torneo. Por eso la directiva despidió a Luis Casimiro, que esta jornada debutó como entrenador de Unicaja con un triunfo ante el Lucentum Alicante (72-60), y lo relevó por Roberto González, y por eso ficharon a Songaila, que debutó la semana pasada en Murcia y que tiene un pasado -CSKA de Moscú, Bulls, Kings, Wizards...- que presente.

La irrupción de Ingles

Pascual rotaba tanto a su plantel que en el primer cuarto jugaron todos menos los dos jugadores del filial Eriksson y Mbaye. Una convocatoria condicionada por la baja de última hora de Mickeal, que no viajó a Valladolid por molestias en el tendón rotuliano de la rodila izquierda. Tampoco lo hizo Ndong, dado de baja y sustituido por Perovic por una ruptura del músculo oblicuo. Así que Ingles dispuso de más minutos y no los desaprovechó. Apenas se le han presentado oportunidades así al tirador australiano desde su llegada a Barcelona y no dudó en aprovecharla. La irrupción de Ingles y los buenos instantes de Eidson, que partió entre los titulares, reactivaron a un Barça que se puso por primera y única vez en la primera parte con un gancho de Lorbek (29-31 a los 15m 20s) y que se fue al descanso por debajo (37-35).

De nuevo los azulgrana tuvieron un comienzo pobre, aunque esta vez la pájara les duró menos (47-39 a los 24m 51s). Replicaron los visitantes gracias a la asociación entre Huertas y Navarro, que estaba muy enchufado, como Vázquez. El pívot gallego pareció marcar distancias suficientes (53-59 a 7m 54s), pero el Blanco de Rueda Valladolid persistió en su objetivo y aprovechó los despistes de un rival inestable. Así Robinson y Diego García volvieron a darle la vuelta a la tortilla para un equipo que anotó 11 puntos desde la línea de personal en el último cuarto. Desde esa distancia Uriz puso el 73-70 a 14'9 segundos, Navarro tampoco falló los dos siguientes (8/8) y Diego García sí falló el segundo. Lorbek se hizo el rebote y probó un triple que no tocó ni aro, pero Vázquez capturó la pelota y anotó al límite forzando una prórroga decantada para los azulgrana por la contribución de un actor mayúsculo: Ingles. El australiano metió tres triples en minuto y medio -el segundo desequilibrado- y casi sentenció el partido. Pero el Blancos de Rueda Valladolid se dostuvo y Diego García puso el 86-88 a 19'9 segundos tras meter un tiro libres y fallar el siguiente. Lorbek y Navarro redondearían desde la línea de personal el partido número 500 en la Liga ACB de La Bomba.

BLANCOS DE RUEDA VALLADOLID 86 (23+15+11+25+12): Uriz (7), Diego García (23), Robinson (11), Martín (9) y Borchardt (19) -quinteto inicial-, Hernández-Sonseca (6), Isaac López (-), Songaila (7) y Udrih (4). BARÇA 92 (20+15+18+21+18): Sada (3), Navarro (23), Eidson (7), Lorbek (22) y Vázquez (8) -quinteto inicial-, Perovic (2), Ingles (19), Wallace (3), Huertas (5) y Rabaseda (-). Árbitros: De la Maza, Bultó y Pérez Niz. Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésima sexta jornada de Liga ACB, disputado en el Polideportivo Pisuerga ante 4.700 espectadores.

domingo, 17 de abril de 2011

El Barça recupera el liderato en solitario ante un Blancos de Rueda Valladolid vencido en el primer cuarto (77-53)

Navarro intenta lanzar a canasta ante Slaughter -EFE.

Cuatro eran las derrotas consecutivas que acumulaban los azulgrana, una cifra que suponía el peor registro de Xavi Pascual como primer entrenador del equipo. La eliminación de una Euroliga cuya fase final se disputará en casa y la derrota en la prórroga en Madrid habían hecho que el Barça viviese un momento muy difícil. El técnico optó incluso por dar descanso dos días a los jugadores para que desconectasen y cogieran fuerzas. Una energía que les sobró a los azulgrana para triturar por 77-53 al Blancos de Rueda Valladolid, vencido ya en el primer cuarto y que por primera vez desde la tercera jornada no ocupa posición de playoff. Era el visitante propicio para el retorno de Navarro tras la lesión, aprovechar el tropiezo del Madrid en Zaragoza y recuperar el liderato en solidario, pues los vallisoletanos sólo han ganado una vez en el Palau y lo hicieron hace diez años con Arvydas Sabonis como protagonista.

Ahora el Blancos de Rueda Valladolid no tiene ninguna estrella de relumbrón. Su icono es Fede Van Lacke, que era baja por una lumblagia aguda, y el saltarín Slaughter es el más valorado, como corroboró en Barcelona con nueve puntos y otros tantos rebotes. Una contribución importante en un partido sin chicha ni emoción desde el principio, cuando el Barça salió a por todas dirigido por un  Ricky Rubio que aparcó sus inseguridades y volvió a aportar su versión más vistosa con siete puntos y otras tantas asistencias. También resurgió Lorbek, máximo anotador con 16 puntos. Tan grande fue la superioridad física y mental de los azulgrana que cuando no se habían jugado ni siete minutos ya ganaban por 21-8 con puntos de todo su quinteto inicial y un triple de un recambio como Lakovic.

Más rápido de lo conveniente

Fisac intentó cortar el festival local con la defensa zonal, pero el verdadero rival del Barça era sí mismo. Cuando se nubló y empezó a fallar canastas sencillas (un alley oop, Vázquez; un mate, Morris y una entrada, el propio Lakovic, todo en la misma jugada) el Blancos de Rueda Valladolid logró rebajar la distancia a un único dígito al inicio del segundo cuarto (26-18). Los azulgrana jugaban más rápido de lo que convenía, pero minimizaron los daños por capturar varios rebotes ofensivos, fruto de su superioridad física, de fondo y de altura. La entrada en la pista de Juan Carlos Navarro por primera vez reanimó a sus compañeros. La Bomba había completado los últimos dos partidos con el grupo y fue quien volvió a tranquilizar al equipo, impulsado por la habilidad de Lorbek y el descaro de Ricky, que cerró la primera parte con dos tiros libres con el cronómetro a cero (43-24).

Tiene mucho mérito la campaña del Blancos de Rueda Valladolid, que curiosamente encaja casi los mismos puntos (71'63) de los que anota (72'1) y no suele acabar sus partidos con resultados ajustados. O gana fácil o pierde con claridad. Fisac achacó dicha estadística a los problemas "con los tiros de dos que tenemos últimamente (21/54, 39%)", en parte por por tener un cinco grande (Barnes rescindió su contrato en marzo). Pero esos números se mantienen desde el inicio de la temporada, cuando pudo contar con toda la plantilla. Está siendo un curso imborrable para el conjunto vallisoletano, que jugó la Copa del Rey de Madrid, y llegó a estar tercero en la clasificación sólo por detrás de Barça y Madrid. Aunque al grupo de Fisac se le está haciendo muy larga la campaña y acumula cuatro derrotas seguidas.

La altura de Sarmiento

Ante el Barça Dumas y Báez jugaron mermados y tuvieron sus minutos los jóvenes Ruiz y Sarmiento, que apareció con el 9 en la camiseta, pero sin nombre. En la ficha de los convocados que se reparte a la prensa figuraba que el alero vallisoletano medía 1'10. Quien picó los datos no lo repasó, ya que Sarmiento alcanza el 1'90. El alero vallisoletano pisó por primera vez el Palau -era su segundo partido en Liga ACB, debutó en casa ante el Menorca Bàsquet- justo antes de que Pascual castigase a su quinteto en pista porque los visitantes habían bajado de 20 puntos la diferencia (50-33 a los 25m 38s) con Stanic como director y Slaughter como finalizador.

El técnico azulgrana pidió tiempo muerto y sacó un equipo complatamente nuevo. Y entre Navarro y Lorbek volvieron a hacer de las suyas. Se les añadió Grimau y Anderson anotaría su única canasta en juego para que los azulgrana recuperasen el liderato en solitario ante un rival mermado y que ya no está en playoff. ¿Cómo lo ve Fisac? "En castellano, jodido". Las posibilidades de su equipo pasan por ganar en casa al CAI, crecido tras su triunfo ante el Madrid: "Los cobardes son los que ganan y nosotros tenemos valentía. Ganamos o perdemos porque es ley de vida".   

BARÇA 77 (24+19+14+20): Ricky Rubio (7), Grimau (6), Ingles (6), Lobek (16), Perovic (7) -quinteto inicial-, Sada (3), Lakovic (6), Navarro (12), Fran Vázquez (2), Ndong (5), Morris (4) y Anderson (3). BLANCOS DE RUEDA VALLADOLID 53 (13+11+12+17): Stephane Dumas (4), Diego García (7), Robinson (8), Nacho Martín (8), Slaughter (9) -equipo inicial-, Báez (6), Sarmiento (-), Isaac López (4), Eduardo Ruiz (-) y Stanic (7). Árbitros: Antonio Conde, Vicente Bultó y Castillo. Sin eliminados.
  

sábado, 9 de abril de 2011

El Madrid encuentra la receta para vencer a un Barça bloqueado (77-72)

Suárez festeja una jugada - ACB Photo - Ángel Martínez.

Eufórico después de su trabajada clasificación para la Final Four de la Euroliga, el Madrid completó una semana fantástica venciendo al Barça, el rival que más le ha frustrado en los últimos tiempos y al que no ganaba en competición ACB desde hacía 1.079 días. El Barça aterrizó en Madrid con un balance global acumulado de victorias de 14-2 y se fue perdiendo por 77-72 en la prórroga su cuarto partido consecutivo. Lastrados por las bajas y por el bajo rendimiento de Ricky Rubio (0/5, -4), los azulgrana están pasando su peor bache en mucho tiempo y ahora comparten el liderato de la Liga ACB con el conjunto de Molin.  

Llegados a este tramo de la temporada, con Navarro de baja temporal y sin Mickeal hasta el año que viene si todo va bien, el Barça se ha bloqueado, ilusionado como estaba en jugar su final de Euroliga en el Sant Jordi, frustada en una serie mal jugada. Al grupo le despistan las cuestiones extradeportivas, como el criterio arbitral ante el Panathinaikos, o se queda blanco e indefenso por momentos, caso de Morris durante todo el partido y especialmente en el último cuarto, cuando cometió tres personales en poco más de medio minuto a Reyes y a Tomic. Los azulgrana echan en falta un director que dirija, pues Sada juega menos y Ricky continúa anclado en los peores números de su carrera: tira con miedo y, como reconocía en una entrevista de Luis Mendiola en El Periódico de Catalunya, "empiezas a dudar, a esconderte un poco". A pesar de todo, los azulgrana tuvieron la última posesión para ganar el partido sin llegar a la prórroga, pero el tiro de Vázquez se quedó corto. En los cinco minutos de más a los azulgrana les penalizó que a Ingles, capital para que su equipo remontase, se le escapase una pelota ante Tomic cuando pretendía penetrar ante Tomic, tan escurridizo y decisivo en el epílogo como Prigioni y Suárez.  

La pareja Suárez-Llull

La sensación es que el Madrid ha reducido su distancia con respecto al Barça desde la final de la Copa del Rey, disputada hace casi dos meses y ganada con menos facilidades de las habituales por los azulgrana, privados como ahora de Mickeal, entonces por decisión técnica, por no llegar muy justo a la cita después de superar una lesión. El conjunto blanco se ha quitado los complejos contra un rival que casi siempre le sacaba los colores y puso de vuelta y media al quinteto inicial de Xavi Pascual, una formación más anotadora que defensiva. Un juguete divertido para Suárez y Llull, dos jugadores que congenian de maravilla en la pista. Suárez hacía cuanto quería ante Anderson, al que le sacó una personal y una antideportiva de impotencia. Total, que el Madrid se puso 15-6 cuando no se llevaban ni tres minutos jugados. Pascual no perdió el tiempo calculando cuántos puntos iba a encajar su equipo con esa progresión e hizo un triple cambio, primando la defensa y la velocidad por encima de los centímetros.

Así, desde la defensa, los rebotes de Vázquez y los contraataques de Lakovic y sobre todo de Grimau, omnipresente, los visitantes consiguieron empatar a 17 antes de acabarse el primer cuarto. Los azulgrana jugaban por fin como más les convenía, pero de nuevo empezaron a ver el aro minúsculo, obligados a probar suerte desde lejos por la agobiante defensa del Madrid, bloqueado también en ataque. El parcial del segundo cuarto (12-10) resultó horrible, aunque no tanto como el registrado en ese período en el Blancos de Rueda Valladolid- CB Granada (0-13). La mejor defensa (o el peor ataque, según se mire) desde que en 2000 se instaurasen los cuatro cuartos.

Igualdad

El Madrid se escapó de diez puntos (29-19) y Lakovic redujo la distancia a la mitad en un instante, pero de nuevo Llull, desatado, volvió a tranquilizar a los locales, que se fueron a los vestuarios con 34-29 a favor y vieron como en el inicio de la segunda parte se igualaban las cosas con un duelo personalizado entre Tomic y Perovic. Y una mala noticia para el encuentro: la retirada de Llull por un pinchazo en el isquiotibial de la pierna derecha. El jugador había sido duda hasta el último momento porque había acabado tocado el partido de Euroliga ante el Power Electronics Valencia.

Suárez y Reyes cogieron la responsabilidad del Madrid para distanciar al conjunto de Molin (50-41 a los 19m 15s), pero cuando peor pintaban las cosas surgió un brillante Ingles con 12 puntos en nueve minutos y Anderson, muy precipitado hasta entonces, incluso metió la canasta que ponía por delante a los visitantes (62-64) a 16'8 segundos. El Madrid empató con una canasta solo de Tomic. A Vázquez se le quedó corto el tiro para impedir la prórroga y a su equipo le sobró el tramo final del tiempo extra, repleta de tiros libres y con sólo dos canastas en juego.  

REAL MADRID 77 (22+12+16+14+13): Prigioni (8), Llull (12), Suárez (19), Reyes (8) y Tomic (17) –quinteto inicial–, Velickovic (3), Begic, Tucker (4), Fischer (1), Mirotic (5) y Vidal. BARÇA 72 (19+10+14+21+8): Rubio, Anderson (12), Ingles (14), Lorbek (11) y Perovic (6) –quinteto inicial–, Morris (2), Grimau (12), Sada (5), Vázquez (4) y Lakovic (7). Árbitros: Pérez Pizarro, García González y Martínez Díez.

jueves, 10 de febrero de 2011

Javtokas y Claver acomplejan a un Blancos de Rueda Valladolid sin aire (60-83)

Claver lanza a canasta ante Robinson -EFE.



Apenas habían transcurrido nueve minutos, los primeros de la Copa del Rey 2011, y Porfirio Fisac (Segovia, 1965) ya advertía que su equipo estaba perdiendo su seña de identidad. “Miramos, esperamos a que pase”, les decía a sus jugadores, que se habían encogido tras un inicio de trompas y cornetas en el que recuperaron dos pelotas e intentaron, sin éxito, dos alley-oop. Una anécdota, como su empate a 19 posterior con dos triples, pues el Blancos de Rueda Valladolid resultó una marioneta en manos del Power Electronics Valencia de Svetislav Pesic y de Víctor Claver, la promesa más eterna del baloncesto español y que con el entrenador serbio ha dado un salto cualitativo indudable: asume más responsabilidades en ataque y se está postulando como el líder de un grupo que se clasificó para las semifinales tras vencer por 60-83. Un cruce en el que el conjunto valenciano se enfrentará al ganador del Real Madrid-Gran Canaria 2014. 

Tiene mérito, mucho, el curso del Blancos de Rueda Valladolid, agobiados por la ley concursal y con el menor presupuesto se clasificó para la Copa y es tercero en la Liga ACB porque sobre todo es un equipo batallador, débil al rebote, pero aguerrido tenaz y constante en defensa, pues es el segundo que menos puntos recibe y el que más robos asesora. Esta vez se nubló en cuando Claver anotó su primer triple, que gracias a 19 puntos y nueve rebotes valoró 32 tantos, dos menos que todo el conjunto rival, que no supo nunca cómo pararlo. También Javtokas se dio un buen festín. Posiblemente el pívot lituano nunca encontró tantas facilidades que ante el conjunto vallisoletano y sin demasiado desgaste, siempre bajo el aro y certero, llegó al descanso (30-44) con 11 puntos en su haber para acabar con 15. No tiene nada con el jugador bajo de forma que empezó la temporada.

La peor derrota

Nunca había cedido por tantos puntos en sus participaciones en Copa del Rey (hasta ahora su peor derrota era un -20 en 1985 ante el Barça) y esta vez rondó la treintena de puntos de desventaja en la que muchos veían como el cruce de cuartos más igualado. Estuvo lejos de serlo por muchos factores, empezando por el rebote: 12 de diferencia, 41 por 29, y en las asistencias, pues Cook repartió seis (las que el conjunto de Fisac) de las 20 de su equipo. Un Power Electronics que parecía casi desahuciado en la séptima jornada después de perder en Valladolid y presentar 1-6 de balance. Una derrota que supuso el cese de Manolo Hussein y el fichaje de Pesic. Lo que puede cambiar un entrenador.

El serbio ha dado confianza al grupo, que apenas bajó el pistón pese a sus cómodas rentas. Con Rafa Martínez menos acertado Pietrus aportaba bajo el aro, De Colo volvió locos a sus rivales desde más allá de 6’75 y con su juego veloz al contraataque. Las diferentes defensas zonales de Fisac eran un obstáculo menor para el Power Electronics, siempre más compacto y mejor ante un equipo en el que sólo Diego García y Fede Van Lacke sobrepasaron los siete puntos, aunque la mayoría de ellos fueron entre el final del tercer cuarto y el último, con todos más que decidido. Hablando de decisiones, la grada afín a los vencedores le cantó a Claver MVP después de que éste se marcase un alley-oop a servicio de Simeón, justo antes de que David Navarro celebrase su debut en la Copa con un triple. Antes Van Lacke, que es Johnny Depp pero sin barba, salvase un tres contra uno en contra. Más representativa de cuanto sucedió fue otra jugada en la que el Power Electronics se hizo con tres rebotes ofensivos.

Blancos de Rueda (16+14+14+16) 60: Dumas (2), Van Lacke (11), Baez (5), Slaughter (4) y Robinson (7) -quinteto inicial- Barnes (6), Diego García (15), Stanic (5), Isaac López (3), Nacho Martín (2), A. Reyes (0) y Eduardo Ruiz (0). Power Electronics Valencia 83 (19+25+18+21): Cook (2), Rafa Martínez (8), Claver (19), Savanovic (5) y Javtokas (14) -quinteto inicial- Navarro (3), Augustine (0), Lischuk (7), Pietrus (5), De Colo (17), Fernández (3) y Simeón (0). Árbitros: Hierrezuelo, Conde y Cortés.  

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ricky y Grimau lideran la remontada azulgrana para acabar con el fortín del Pisuerga

Ingles, Barnes y Van Lacke luchan por una pelota -EFE.
A grandes problemas, grandes soluciones. Ése podría ser el eslogan para describir cómo se repuso el Barça en el Polideportivo Pisuerga, donde llegó a ceder por 14 puntos en el ecuador del segundo cuarto y acabó ganando por 55-65 ante un Blancos de Rueda Valladolid que se olvidó de cómo había asfixiado a los azulgrana y quiso correr y resolver rápido como su rival. Al conjunto de Porfirio Fisac le pudo el cuento de la lechera y se descompuso ante el repertorio de Ricky Rubio (14 puntos, siete asistencias y cinco rebotes) y Roger Grimau (12 tantos), los líderes de la reacción de los visitantes, que se sobrepusieron a otra nueva lesión –de Jaka Lakovic, con esguince en el tobillo izquierdo– y a su pobre balance en tiros libres (12/24) y triples (3/20). El Barça pudo minimizar esas carencias gracias a su fiabilidad al contraataque (consiguió 14 puntos así) y su extrema mejoría en defensa, pues sólo recibió diez puntos en el último cuarto, donde anotó 22. Los azulgrana alcanzaron la segunda posición de la Liga ACB empatados con el Caja Laboral, que perdió en Bilbao por 99-95, y se colocan a un triunfo del Real Madrid, al que se enfrentarán el próxima día 30.     

El hilo conductor del partido fue siempre Ricky, incluso en el inicio, cuando el Barça se comportó como un equipo sin alma, incómodo ante la incisiva agresividad del Blancos de Rueda Valladolid. Entonces el base azulgrana fue el único el único capaz de meter la pelotita en el aro –el Barça parecía jugar a meter los aros en el cuello de las botellas como se hace en los parques de atracciones o en las ferias– en el primer cuarto, cuando los visitantes cedieron 17 puntos y aportaron seis. Cinco de ellos fueron de Ricky, con dos canastas en juego y un tiro libre, una faceta esquiva para el equipo durante todo el encuentro. 2/6 desde la línea de personal fue el mínimo acierto de Grimau, el protagonista del final de la primera parte.

“De atrás hacia delante”

Lo había advertido Fisac, que utilizó las felicitaciones a sus jugadores –elogió sobre todo a su pareja interior titular, Lamont Barnes y Eulis Báez– y apremió al grupo a no tener prisa, a tomarse el partido como hasta entonces “de atrás hacia delante” para mantener una ventaja más que merecida de 12 puntos, que llegó a ser de +14. Pero el Blancos de Rueda Valladolid se ahogó de gloria y quiso ampliar la renta con ataques cortos y tiros mal seleccionados. Un desconcierto que no desaprovechó el conjunto azulgrana para irse al descanso con un parcial de 0-9 (30-25), gracias al primer triple (¡de once intentos!) de Terence Morris y seis puntos consecutivos del capitán Grimau, a la contra. Por fin el Barça podía correr. 

Anulado Fede Van Lacke, los locales carecieron de un líder sólido, pues la actuación de Jason Robinson y sobre todo de Marcus Slaughter fue discontinua e insuficiente para contrarrestar el espectáculo propuesto por Ricky, la defensa de Víctor Sada y Boniface Ndong, que añadió 12 rebotes a sus siete puntos. Con dos pérdidas infantiles de Maxi Stanic comparecieron los locales en el último período. Dos regalos que agradeció Grimau para poner a su equipo por primera vez por delante (45-46 a 9m 08s). Los azulgrana, muy intensos y seguros en el último tramo, pasaron a gobernar el encuentro, crecidos ante un rival que quiso reponerse intentando triples imposibles. 
Blancos de Rueda Valladolid (17+13+15+10) 55: Dumas (4), Van Lacke (3), Robinson (11), Báez (16) y Barnes (10) –quinteto inicial–, Martín, Diego García (8), Slaughter (3), Isaac López y Stanic. Barça (6+19+18+22) 65: Ricky Rubio (14), Grimau (12), Ingles (11), Morris (8), Vázquez (2) –quinteto inicial–, Lakovic, Sada (11), Perovic y Ndong (7).