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sábado, 9 de abril de 2011

El Madrid encuentra la receta para vencer a un Barça bloqueado (77-72)

Suárez festeja una jugada - ACB Photo - Ángel Martínez.

Eufórico después de su trabajada clasificación para la Final Four de la Euroliga, el Madrid completó una semana fantástica venciendo al Barça, el rival que más le ha frustrado en los últimos tiempos y al que no ganaba en competición ACB desde hacía 1.079 días. El Barça aterrizó en Madrid con un balance global acumulado de victorias de 14-2 y se fue perdiendo por 77-72 en la prórroga su cuarto partido consecutivo. Lastrados por las bajas y por el bajo rendimiento de Ricky Rubio (0/5, -4), los azulgrana están pasando su peor bache en mucho tiempo y ahora comparten el liderato de la Liga ACB con el conjunto de Molin.  

Llegados a este tramo de la temporada, con Navarro de baja temporal y sin Mickeal hasta el año que viene si todo va bien, el Barça se ha bloqueado, ilusionado como estaba en jugar su final de Euroliga en el Sant Jordi, frustada en una serie mal jugada. Al grupo le despistan las cuestiones extradeportivas, como el criterio arbitral ante el Panathinaikos, o se queda blanco e indefenso por momentos, caso de Morris durante todo el partido y especialmente en el último cuarto, cuando cometió tres personales en poco más de medio minuto a Reyes y a Tomic. Los azulgrana echan en falta un director que dirija, pues Sada juega menos y Ricky continúa anclado en los peores números de su carrera: tira con miedo y, como reconocía en una entrevista de Luis Mendiola en El Periódico de Catalunya, "empiezas a dudar, a esconderte un poco". A pesar de todo, los azulgrana tuvieron la última posesión para ganar el partido sin llegar a la prórroga, pero el tiro de Vázquez se quedó corto. En los cinco minutos de más a los azulgrana les penalizó que a Ingles, capital para que su equipo remontase, se le escapase una pelota ante Tomic cuando pretendía penetrar ante Tomic, tan escurridizo y decisivo en el epílogo como Prigioni y Suárez.  

La pareja Suárez-Llull

La sensación es que el Madrid ha reducido su distancia con respecto al Barça desde la final de la Copa del Rey, disputada hace casi dos meses y ganada con menos facilidades de las habituales por los azulgrana, privados como ahora de Mickeal, entonces por decisión técnica, por no llegar muy justo a la cita después de superar una lesión. El conjunto blanco se ha quitado los complejos contra un rival que casi siempre le sacaba los colores y puso de vuelta y media al quinteto inicial de Xavi Pascual, una formación más anotadora que defensiva. Un juguete divertido para Suárez y Llull, dos jugadores que congenian de maravilla en la pista. Suárez hacía cuanto quería ante Anderson, al que le sacó una personal y una antideportiva de impotencia. Total, que el Madrid se puso 15-6 cuando no se llevaban ni tres minutos jugados. Pascual no perdió el tiempo calculando cuántos puntos iba a encajar su equipo con esa progresión e hizo un triple cambio, primando la defensa y la velocidad por encima de los centímetros.

Así, desde la defensa, los rebotes de Vázquez y los contraataques de Lakovic y sobre todo de Grimau, omnipresente, los visitantes consiguieron empatar a 17 antes de acabarse el primer cuarto. Los azulgrana jugaban por fin como más les convenía, pero de nuevo empezaron a ver el aro minúsculo, obligados a probar suerte desde lejos por la agobiante defensa del Madrid, bloqueado también en ataque. El parcial del segundo cuarto (12-10) resultó horrible, aunque no tanto como el registrado en ese período en el Blancos de Rueda Valladolid- CB Granada (0-13). La mejor defensa (o el peor ataque, según se mire) desde que en 2000 se instaurasen los cuatro cuartos.

Igualdad

El Madrid se escapó de diez puntos (29-19) y Lakovic redujo la distancia a la mitad en un instante, pero de nuevo Llull, desatado, volvió a tranquilizar a los locales, que se fueron a los vestuarios con 34-29 a favor y vieron como en el inicio de la segunda parte se igualaban las cosas con un duelo personalizado entre Tomic y Perovic. Y una mala noticia para el encuentro: la retirada de Llull por un pinchazo en el isquiotibial de la pierna derecha. El jugador había sido duda hasta el último momento porque había acabado tocado el partido de Euroliga ante el Power Electronics Valencia.

Suárez y Reyes cogieron la responsabilidad del Madrid para distanciar al conjunto de Molin (50-41 a los 19m 15s), pero cuando peor pintaban las cosas surgió un brillante Ingles con 12 puntos en nueve minutos y Anderson, muy precipitado hasta entonces, incluso metió la canasta que ponía por delante a los visitantes (62-64) a 16'8 segundos. El Madrid empató con una canasta solo de Tomic. A Vázquez se le quedó corto el tiro para impedir la prórroga y a su equipo le sobró el tramo final del tiempo extra, repleta de tiros libres y con sólo dos canastas en juego.  

REAL MADRID 77 (22+12+16+14+13): Prigioni (8), Llull (12), Suárez (19), Reyes (8) y Tomic (17) –quinteto inicial–, Velickovic (3), Begic, Tucker (4), Fischer (1), Mirotic (5) y Vidal. BARÇA 72 (19+10+14+21+8): Rubio, Anderson (12), Ingles (14), Lorbek (11) y Perovic (6) –quinteto inicial–, Morris (2), Grimau (12), Sada (5), Vázquez (4) y Lakovic (7). Árbitros: Pérez Pizarro, García González y Martínez Díez.

domingo, 30 de enero de 2011

El Barça supera a un combativo CB Granada (75-64)

Grimau penetra ante Samb - EFE.
Distanciados al máximo en la clasificación, uno en lo más alto y otro en lo más bajo, y tan próximos en la pista. El Barça logró un triunfo correcto ante un CB Granada renovado y entusiasta (75-64), perjudicado por una rémora terrible: 22 pérdidas por tan sólo cuatro recuperaciones. Una suerte que buscaron y aprovecharon los azulgrana, que se relamieron en las transiciones rápidas con Juan Carlos Navarro (15 puntos) y Anderson (16) como mejores anotadores de su equipo. El del partido fue Karl, con 21, eliminado en los últimos segundos de un encuentro que supuso la novena victoria consecutiva del Barça en Liga ACB, la mejor racha del curso que tenía su próximo rival en el torneo, el Power Electronics Valencia. Es el 99ª triunfo en la competición de Xavi Pascual.

Por lo visto en el Palau, cualquiera diría que el conjunto de Curro Seguro sea colista con tres victorias menos que el Assignia Manresa, antepenúltimo, instalado en la posición que marca la salvación. Los visitantes fueron casi siempre constantes y conscientes de sus limitaciones, pero acabaron castigados por sus instantes de despropósito. El primer ejemplo sólo tardó en llegar 3m 46s, los que necesitaron los azulgrana, que conservan el liderato, para escaparse 12-4 tras tres contraataques seguidos y una buena aportación de Ndong. Un tiempo muerto necesario y 10 puntos de Karl cambiaron el panorama al final del primer cuarto (19-16) y un tiro libre del propio jugador empató después el encuentro a 19. El Barça volvería a apretar el acelerador hasta irse al descanso por delante 36-26.

Tres triples de Navarro
 
Sobresalió Navarro tras el descanso con tres triples, mientras Ricky sufría ante la velocidad de piernas y de decisión de Gianella. Prestes se ganaba las habichuelas como podía bajo los aros y Lima se encaró a Anderson después de que éste le golpease  –involuntariamente, queremos entender– mientras se colgaba del aro. Un par de minutos después Anderson se fue de la pista retorciéndose de dolor en el codo izquierdo. Todo quedó en un susto y el estadounidense pudo volver a jugar, en detrimento de Ingles, que otra vez tuvo una participación residual (no alcanzó ni cuatro minutos, cero puntos), pero que concretó un hecho peculiar. El australiano jugó el partido de ida con la camiseta del CB Granada (25 puntos) y el de vuelta con la zamarra azulgrana. Su rol ha cambiado por completo.  

La ovación de la jornada se produciría tras una antideportiva de Prestes a Sada. El base anotó los dos tiros libres pertinentes y el público aplaudió y cantó más de lo debido, ilusionado, extasiado por las noticias que llegaban de fuera y más en concreto de Pamplona, del Reyno de Navarra, donde el Osasuna ganó 1-0 al Madrid. Incluso el speaker anunció el resultado por megafonía. 

Grimau continuó con su buena racha y anotó seis puntos consecutivos con los que los azulgrana alcanzó su mejor ventaja (63-46 a los 6m 46s). Una distancia que no deprimió a los visitantes, impulsados por la puntería del eterno Jesús Fernández, y la insistencia de Karl. La derrota se daba casi por lógica, pero no cabía negociar la forma. 

Barça (19+17+22+17) 75: Ricky Rubio (6), Navarro (15), Anderson (16), Lorbek (8), N' Dong (11), cinco inicial, Lakovic (-), Perovic (6), Sada (1), Morris, Vázquez (2), Ingles y Grimau (10). CB Granada 64 (16+10+18+20): Gianella (9), Owens (5), Karl (21), Lima (5), Prestes (11), cinco inicial, Jesús Fernández (9), Guerra, Panchi Barrera (4), Mamadou Samb y Rodríguez.

Cuatro partidos taquicárdicos

Más emoción que en el Palau hubo en cuatro cuatro canchas, en cuatro citas taquicárdicas. En Zaragoza el CAI ganó por 81-80 al Gran Canaria 2014, que tuvo la opción de ganar en el último suspiro, pero Carroll falló. Lo mismo le sucedió al Assignia Manresa ante el Madrid (61-62), en esta ocasión falló San Miguel; el héroe había sido Mirotic con dos triples en los últimos segundoS. Huertas se hizo con su rechace y anotó la canasta definitiva, sobre la bocina, en la victoria del Caja Laboral ante Unicaja (76-74), con 38 puntos de valoración de San Emeterio, MVP de la 19ª jornada. Valters anotó dos últimos tiros libres ante el Meridiano Alicante (74-73) y Doellman erró la última posesión.

Filipy, el jugón del fin de semana

Aunque el jugón del fin de la semana en el mundo baloncestístico no fue un jugador, sino un entrenador y creador de la revista Crossover, Rubén Alcaraz, apodado Filipy, que estableció un nuevo Récord Guiness moviendo con una mano: 10 minutos y 33 segundos, 8 minutos y 39 segundos más que la marca anterior. Los 500 espectadores presentes en el Pavelló del Nord de Sabadell aplaudieron al protagonista, que advirtió: “Poca gente sabe todo lo que hay detrás de esto”. A saber: horas de entrenamiento, burocracia, un balón deshecho y, sobre todo, un amor incondicional  por el baloncesto. Felicidades, Filipy.