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domingo, 30 de marzo de 2014

Los méritos de Marko Todorovic

Constante y trabajador, el ala-pívot montenegrino aprovecha sus minutos ante un Bilbao Basket desconcentrado 

Todorovic trata de avanzar ante Samb - Foto: EFE.
Tiene perfil de meritorio y se esmera al máximo en los contados minutos de los que dispone. Es el último en la rotación de pívots en una plantilla que cuenta con interiores muy diferentes. Tomic y Lorbek son los más versátiles, Dorsey, el más contundente, y Lampe, un talento cuando está concentrado, algo que sucede últimamente. El quinto en discordia, Marko Todorovic (Podgorica, Montenegro, 1992), es quizás el más batallador. Es el más joven de las torres azulgrana, aunque no por eso le falta ni decisión ni iniciativa. Ni

domingo, 17 de noviembre de 2013

Raül López y Germán Gabriel, una sociedad de oro

El base y el pívot, bien secundados por Bertans, guían hacia el primer triunfo al Bilbao Basket, superior a Barça sin más argumento que los triples (80-72) 

Raül López y Roger Grimau se abrazan tras el triunfo ante el Barça - ACB Photo / Arrizabalaga. 

Ambos debutaron en la Liga ACB en 1998. El más joven, Raül López (Vic, 1980), lo hizo en el Olímpic de Badalona con el Festina Joventut y tres triples sin fallo al Caja San Fernando en su único partido de la temporada 1997-1998. Era el 30 de abril de 1998. El 17 de octubre de ese año, en La Fonteta de Valencia y con dos puntos, se estrenaba en la élite Germán Gabriel con Unicaja. Raül López y Germán Gabriel forman parte de la generación de oro, aquellos que ganaron el Mundial júnior de Lisboa de 1999, junto, por ejemplo, a

viernes, 4 de octubre de 2013

El ensayo de Jaycee Carroll

El tirador estadounidense, principal favorito para el concurso de triples, lidera el festival de tiros de tres de un Madrid ante un Bilbao Basket sin alma (100-61) 


Carroll, en una acción del partido - ACB Photo. 

En menos de 24 horas le espera un concurso, el de triples, que le hace especial ilusión y para el que es el principal favorito. Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, EE UU, 1983) es un tirador nato que a lo largo de sus temporadas en la Liga ACB ha demostrado que tiene una puesta en escena letal. Que es capaz de anotar con la misma naturalidad con la que respira. Esta vez fue entrar por Rudy y lo primero que hizo Carroll fue meter dos triples

domingo, 26 de mayo de 2013

De arrollado a rozar la remontada

El Barça, que llega a perder por 20 puntos, cae 90-89 ante un gran Bilbao Basket que fuerza el tercer partido en el Palau

Navarro y Roger Grimau, durante el partido - ACB Photo / A. Arrizabalaga.

Eterno capitán del Barça, Roger Grimau (Barcelona, 1978) es un jugador de equipo que se vacía en ataque y con mucha facilidad para penetrar y contraatacar. Tiene sus limitaciones, pero no se marca ningún límite para vaciarse en la pista y los azulgrana, en especial su amigo Navarro, no daban con el antídoto para pararle. Al ritmo de “!Roger! ¡Roger!”, Miribilla disfrutaba de los golpazos de su Bilbao Basket a un Barça descabezado. En el ecuador del segundo cuarto Grimau se fue al banquillo con 13 puntos y sustituido por la estrella del grupo, Vasileiadis, que entró para aportar siete puntos más para llegar al descanso (48-30, 50-30 a los 21m). Cualquiera diría que el tirador griego, autor de 13 puntos, llevaba más de un mes sin jugar un partido. Vasileiadis tenía tanta confianza y soltura como el Bilbao Basket, en contraste con un rival de hojalata que encadenaba un error más grave que el anterior, que cada vez se alejaba más del aro sin suerte (2/12 en triples en ese momento) y había perdido hasta once pelotas. Una golosina para un rival al que le encanta correr y que supo sostenerse ante la gran transformación del Barça en la segunda parte, cuando por fin tuvo bases, encontró a Navarro y continuó disfrutando de Tomic y Lorbek. Aunque le faltó una uña para remontar (90-89). Con seis tiros libres en los últimos 12 segundos Raül López cerró la victoria del Bilbao Basket, que forzó el tercer y último partido de cuartos de final en el Palau Blaugrana con un gran Hamilton y una gran fiabilidad desde la línea de personal (25/26).

Es difícil ver un partido con tantos errores y de tanto bulto como los que se dieron en Miribilla en un desenlace tan emocionante como temerario de ambos equipos. Hamilton y Hervelle no se entendieron y perdieron una pelota infantil y poco después, con 84-83 en el marcador, Todorovic tuvo la habilidad de birlarle la pelota a Vasileiadis y el poco acierto de fallar la canasta solo. O el tiro libre de Huertas que, con 88-86 a 5'6 segundos, quiso fallar a propósito el segundo tiro libre y... ¡no tocó ni aro! Raül López no fallaría sus dos tiros desde la línea de personal y el triple del propio Huertas, con el tiempo casi cumplido, solo sirvió para minimizar una derrota en un partido con dos versiones muy diferentes de los azulgrana.

Sin bases

El Barça acumuló muchos pecados. Empezó sin directores, con Sada y Huertas muy erráticos, y siendo bailado por la versatilidad de Mumbrú, la tenacidad de Grimau, la colocación de Samb y el talento de Vasileaidis. En menos de medio minuto, Zisis repartió dos asistencias, uno menos que el Barça en toda la primera parte. Solo Lorbek y Tomic se salvaban en los visitantes, que desde el principio habían facilitado las cosas al Bilbao Basket, que se procuraba contraataques y canastas fáciles.

A los azulgrana les hacía falta una renovación completa y Xavi Pascual necesitaba un rato para hablar a solas con sus jugadores, que no lograban seguir las consignas del entrenador. Todo cambió con un tapón de Abrines a Grimau. Una acción significativa del cambio de actitud de los visitantes, que no se descompusieron por las tres personales consecutivas y en menos de un minuto de Tomic. Navarro acertó con su sexta tentativa de triple, la primera piedra de un parcial de 0-14 hecho posible por Lorbek, Huertas y Mavrokefalidis (58-52 a los 28m 48s). Pero el Bilbao Basket se escapó de nuevo con Vasileiadis atento en los tiros libres (68-57 a 9m 01s), para sacar provecho de una personal discutible de Rabaseda y después con una técnica infantil de Jasikevicius.

El base lituano y Lorbek dieron un paso al frente junto a Tomic, pero ahí estaba de nuevo Grimau para coger un rebote fundamental, volver a anotar y con un triple de Zisis el Bilbao Basket respiraba otra vez (77-65 a 5m 56s). Navarro se multiplicó como Sada, Tomic parecía estar en todos los sitios y Hamilton y Mumbrú sostuvieron a un Bilbao Basket más certero en el baile de errores final.

BILBAO BASKET 90 (26+22+18+24): Zisis (5), Grimau (15), Mumbrú (15), Hervelle (6), Hamilton (19) –quinteto inicial–; Moerman (5), Vasileiadis (13), Raül López (8) y Samb (4). BARÇA 89 (15+15+25+34): Huertas (19), Navarro (19), Rabaseda (4), Wallace (2) y Tomic (12) –quinteto inicial–, Sada (7), Jasikevicius (2), Mavrokefalidis (4) y Lorbek (20). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Calatrava. Hamilton (Bilbao Basket) y Mavrokefalidis (Barcelona), eliminados por cinco faltas personales. Bilbao Arena, 6.917 espectadores.  

jueves, 23 de mayo de 2013

La química entre Tomic y Mavrokefalidis

La nueva pareja interior azulgrana brilla ante un Bilbao Basket sin brújula y minimizado por las bajas (88-62)

Tomic, en una acción del partido - ACB Photo / Àlex Caparrós.

Es el pilar sobre el que se ha sostenido el Barça durante casi toda la temporada, el que más rápido se adaptó de los nuevos refuerzos y el que más ha despuntado del grupo. Ante Tomic (Dubrovnik, Croacia, 1987) advirtió en su presentación que el juego del Barça de Xavi Pascual le beneficiaba más que el del Madrid de Pablo Laso y ha tratado por todos los medios de que su mensaje no se quedase en una observación de cortesía más para caer en gracia a su nueva afición. El pívot croata encontró acomodo en Barcelona después de que no le renovasen en la capital. Operación redonda para los azulgrana, que disfrutan de un Tomic escogido tanto en el quinteto ideal de la Euroliga y de la Liga ACB. El jugador recibió con rostro serio este último galardón antes de firmar una actuación bien completa (13 puntos, cinco rebotes y seis asistencias) ante un Bilbao Basket sin brújula y sometido desde el principio, en parte, por las bajas de Rakovic, Pilepic y Vasileiadis. Un caramelo para un inmenso Loukas Mavrokefalidis, llegado desde Rusia para suplir a Jawai para los playoffs de la Liga. El griego, que puede jugar de 4 y de 5 como destacó Pascual, tuvo química con Tomic y se sintió muy cómodo en la pista (16 puntos con 7/9 en tiros de campo) en la victoria local, concretada en 88-62. El Barça está a un triunfo de sellar su pase a semifinales.

Ni hubo partido ni tuvo rival el Barça en un Bilbao Basket debilitado que echó en falta a quienes no podían jugar y a la mayoría de los que jugaron. Raül López estuvo perdido, Zisis, tan errático como Hamilton y Mumbú, y solo Roger Grimau y Hervelle se salieron de ese guión desteñido. Entre ambos acumularon 31 puntos, la mitad de su equipo, vencido por adelantado tras el empate a 4 inicial por la electricidad de Huertas, la chispa de Oleson –lastrado por las personales–, la elegancia de un Lorbek renacido que casi todo lo hizo bien o la soltura de un Rabaseda que recuperaba una pelota y se marcaba un contraataque para machacar la pelota a una mano.

49-35 al descanso  

No tuvieron problemas los azulgrana porque Navarro no tuviese el día (1/5 en triples) ni lamentaron que Ingles se quedase a cero. Fueron los únicos en desentonar en un equipo que no se relajó pese a su gran superioridad: 49-35 al descanso y 61-41 (a los 23m 45s) tras el único triple de La Bomba. Los tiros desde más allá de 6'75 metros (7/24) y los tiros libres (7/14) fueron los únicos puntos negros de un Barça que cogió 39 rebotes por los 27 de su rival y que pese a tirar las mismas veces de dos (42) acertó once más, 30 por 19.

Nada más salir Mavrokefalidis asistió a Sada e hizo uno de los cinco mates de su nuevo equipo, capaz de repartir 21 asistencias ante un Bilbao Basket falto de fuerzas y de confianza. “Era muy difícil. A nuestra defensa le ha faltado energía”, advirtió Katsikaris. Y sobre todo poder frenar el poderío interior, liderado por Tomic y Mavrokefalidis, y rematado por Lorbek, Todorovic y Wallace. Entre los cinco sumaron 53 puntos en un encuentro sin chicha.

BARÇA 88 (27+22+19+20): Huertas (10), Oleson (7), Rabaseda (6), Wallace (7), Tomic (13) –quinteto inicial–; Sada (8), Navarro (4), Todorovic (5), Ingles (-), Mavrokefalidis (16), Lorbek (12). BILBAO BASKET 62 (15+20+11+16): Zisis (4), Grimau (14), Mumbrú (9), Hervelle (17) y Hamilton (9) –quinteto inicial–; Moerman (7), Sánchez (-), Raül López (-) y Samb (2).

jueves, 1 de marzo de 2012

Raül López hace historia para el Bilbao Basket en la Euroliga y frustra al Madrid


En el relato de Raül López (Vic, 1980) hay muchas certezas y algunas dudas, la principal es saber qué nivel hubiera alcanzado si las lesiones no hubieran entorpecido su periplo en la NBA. De aquellos años data un vídeo en el que el jugador define qué es un base. Lo cuenta mientras juguetea con el balón: “La visión de juego, el dribbling, el bote o como se quiera llamar y el tiro pienso que es algo bastante importante en el juego”. Y justo después se confiesa como un enamorado de poder practicar el baloncesto y de hacerlo en equipo. Un discurso que Raül López llevó a la práctica en el Martín Carpena, donde escribió un nuevo capítulo de oro en la historia del Bilbao Basket clasificándole para los cuartos de final de la Euroliga, donde se enfrentará al CSKA de Moscú. El base resultó capital en la victoria ante Unicaja por 55-59 con nueve puntos y cuatro tiros libres sin fallo en el epílogo. Una actuación que encumbró a su equipo y frustró al club por el que fichó tras su paso por los Jazz en la Liga estadounidense, un Madrid obligado a superar al Montepaschi Siena a domicilio por más de 23 puntos si los bilbaínos ganaban y que se quedó corto en el reto (90-102). Un nuevo fracaso en Europa de un conjunto blanco que no levanta el torneo desde 1995 en Zaragoza, aunque también es cierto que ningún equipo quedaba eliminado del Top 16 con un balance de cuatro triunfos y derrotas -exacto balance que los clasificados- desde 2005. Montepaschi, por su parte, jugará contra Olympiacos, mientras que el miércoles ya se habían decidido los otros dos cruces: Barça-Unics Kazan y Panathinaikos-Maccabi.

Tenía el Bilbao Basket la sartén por el mango tras ganarle el average al Madrid en Miribilla en la cuarta jornada del grupo y también tras un triunfo agónico, sobre la bocina y ante el Montepaschi, en la penúltima jornada, cuando Raül López anotó la canasta de la victoria. Otra instantánea impagable para un club que se ha hecho un hueco en Europa tras dejar por el camino a otros tres equipos españoles, Unicaja, el propio Madrid y Caja Laboral, al que eliminó en la última jornada de la primera fase y gracias al triunfo del Fenerbahçe contra el Cantú. Un guión de película para la temporada de debut en la máxima competición continental del club.

Regalo de cumpleaños

Un premio o un regalo por adelantado para un Bilbao Basket que el 7 de marzo soplará las 12 velas de su aniversario y que está creciendo a pasos agigantados. Fundado por gente que había mamado el baloncesto con el Patronato o con el Caja Bilbao el equipo subió a LEB -actual LEB Oro- en su segundo año de vida y a ACB en el cuarto. Y en 2008 dio un gran salto de calidad eliminando en cuartos de Copa del Rey -la competición a la que ha faltado este año, lastrado por un inicio horrible de tres triunfos y cinco derrotas- al Barça de Ivanovic, cesado días después por unas explosivas declaraciones. Los azulgrana se vengarían en cuartos de dicha Liga. Quién sabe si se cruzarán en la Final Four de Estambul. 

Katsikaris ha conseguido perpetrar un grupo sin egos, plural y ambicioso, aunque con bajones tan notables como sus remontadas. Así, en su versión más positiva, compareció el Bilbao Basket en el Martín Carpena, engrasado por un Jackson que anotó su dos primeros triples y con un Hervelle presente en todos los sitios (9-15 a los 6m 16s). El problema para los visitantes fue que sólo anotarían nueve puntos más hasta el descanso (22-24), en lo que estaba siendo un intercambio de errores inocentes, como si los dos equipos estuviesen dormidos y sin fuerzas. Varios problemas atesoraba Unicaja, que no podía contar con Valters por una amigdalitis con fiebre ni con Darden, por una fractura en la falange proximal y Garbajosa (rotura de fibras en el gemelo interno de la pierna izquierda). Freeland (lumbalgia) y Sinanovic (contractura dorsal) jugaron mermados.

Peric y Zoric

A pesar de que le sobrasen las malas noticias y de contar sus partidos por derrotas en el Top 16, los malagueños compitieron hasta el final especialmente gracias al concurso de Peric (19 puntos y siete rebotes) y Zoric (11 tantos y 11 capturas). Ambos aprovechaban las fisuras del Bilbao Basket en un partido en el que su compañero Abrines disponía de carta blanca (3/10).

Un triple de Jackson impulsó a los visitantes (26-36 a los 25m 03s) y Banic empezó a carburar como sabe con la entrada de Raül López, hasta entonces casi inédito y que una de las primeras cosas que hizo fue perder una pelota. La réplica del base fue repartir dos asistencias en un momento. Aunque lo mejor lo tenía reservado para el final, cuando sus compañeros, caso de Roger Grimau, Blums y Mavroeidis, acertaron con canastas tan difíciles como fundamentales. El 51-50 a 2m 16s tras la última acción de Peric fue la última ventaja de Unicaja. A partir de entonces todos los puntos visitantes llevarían el sello de Raül: un triple, una asistencia para Banic y cuatro tiros libres sin error para el  guionista de otro capítulo para el Bilbao Basket. La cruz, el Madrid de Laso, que en aquella derrota en Miribilla se dejó la clasificación.

UNICAJA 55 (16+6+14+19): Rowland (6), Abrines (7), Peric (19), Lima (4) y Zoric (11) -quinteto inicial-, Sinanovic (0), Rodríguez (0), Freeland (8) y Payne (0). BILBAO BASKET 59 (15+9+18+17): Jackson (10), Blums (5), Mumbrú (6), Hervelle (2), Mavroeidis (8)- quinteto inicial-, Banic (10), Vasiliadis (5), Grimau (4) y Raül López (9). Árbitros: Ziemblicki (POL), Taurino (ITA) y Vyklicky (CZE). Eliminaron por cinco faltas personales a Hervelle, minuto 40. Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de la segunda fase de la Euroliga disputado en el Palacio de los Deportes, José María Martín Carpena ante 3.000 espectadores.

domingo, 23 de octubre de 2011

Navarro se luce en el retorno con el Bilbao Basket de Grimau a un Palau que cumple 40 años

Grimau trata de superar a Navarro - EFE.
Con los nervios a flor de piel apareció Roger Grimau por el Palau con una camiseta que no era la azulgrana, que defendió ocho temporadas, cuatro como capitán. "Va a ser duro. No sé cómo voy a reaccionar", había dicho días antes. En el momento de la verdad intentó aguantar las lágrimas como pudo cuando su amigo Juan Carlos Navarro le obsequió con una camiseta con su número en el Barça, el 44, la frase "Roger sempre capità" y repleto de firmas. Grimau le dio un abrazo, se llevó el regalo enmarcado al banquillo. Ahí, más recogido, lloró. Su grandeza va más allá del deporte, como demostró con el partido concluido, con su discurso sincero: "Por primera vez en mi carrera jugar me ha costado mucho. Pido disculpas a la gente de Bilbao porque no he podido jugar como quería". Entre otras cosas, porque le tocó defender a Navarro -"da igual como le defiendas, si él está bien"-, imparable con 27 puntos en la victoria ante el Bizkaia Bilbao Basket por 91-72, el día del 40º aniversario del Palau y de la entrega a Xavi Pascual (en su partido 150 en Liga ACB, 121 victorias) de su tercer Trofeo AEEB-Díaz Miguel al mejor entrenador del curso pasado. De nuevo La Bomba como referente de ataque azulgrana en un inicio en el que el equipo había jugado más para sus pívots y el nuevo capitán tiraba menos. 

"En Sevilla (por la derrota ante el Cajasol) sobre todo en la primera parte no jugamos nada bien. [Esta vez] en el tercer cuarto y el último cuarto no nos hemos relajado", dijo Navarro con toda la razón. Los azulgrana no atendieron al claro tanteo al descanso (52-36) y nunca vieron reducida su renta a menos de 12 puntos. Siempre surgió Navarro,  MVP de la cuarta jornada y partícipe con cinco puntos del parcial inicial de 18-5 en menos de seis minutos. Entonces Erazem Lorbek ya llevaba seis de sus 19 puntos: el ala-pívot esloveno está en un momento más que dulce e incluso repartió cuatro asistencias. En el Barça todos miran hacia todos: no hay ni egoísmos ni reivindicaciones individuales. Para caso, el de Perovic, muy suelto y atento pese a la inactividad. El pívot croata jugó un rato en Euroliga y fue dado de alta por primera vez en esta Liga por la ausencia de CJ Wallace, con permiso del club para viajar a Estados Unidos, donde hace unas horas murió su padres, Charles, su primer entrenador y que le hacía jugar de base. 

D'or Fischer

De 3 juega Mickeal, recuperado definitivamente para la causa, como pudo demostrar con su lucha, con ocho rebotes, cuatro de ellos ofensivos. Él también fue una tortura para Grimau, nervioso al principio fallando una canasta y perdiendo una pelota que se le escapó de las manos. Su amigo Navarro no desaprovechó el regalo en un equipo con tantas rotaciones que ambos entrenadores acabaron el primer cuarto con un quinteto completamente renovado. Así, el Bilbao Basket había mejorado sus prestaciones bajo la dirección de Raúl López, sin un Jackson Menor y un D'or Fischer empequeñecido. El ex jugador del Madrid fue el máximo anotador de los visitantes con 13 puntos, pero más de la mitad los logró en el último período, incluido un triple sobre al bocina. 

A Fotis Katsikaris le resultó imposible parar a los azulgrana, pro mucho que puntualmente ordenase la defensa zonal, pues el Barça martilleaba por todos los lados: con Huertas anotando también tiros forzados, Vázquez machacando y Lorbek y Navarro, a lo suyo. A los azulgrana sumaban por todos los sitios, mientras al Bilabo Basket le costaba mucho más anotar en un día gris de Mumbrú y con aportaciones discontinuas de Fischer, Hampl o Banic. En el día del emotivo retorno de Grimau al Palau brilló Navarro y José Manuel Calderón, que se entrena con el Barça B, lo pudo disfrutar en la grada como espectador. 

BARÇA 91 (24+28+16+23): Sada (4), Navarro (27), Eidson (2), Lorbek (19) y Ndong (4) -quinteto inicial-, Huertas (3), Perovic (12), Mickeal (10), Rabaseda (-), Vázquez (7) e Ingles (3). BIZKAIA BILBAO BASKET 72 (14+22+14+22): Jackson (4), Blum (1), Mumbrú (5), Banic (10) y D'or Fischer (13) -cinco inicial-, Raúl López (5), Grimau (6), Hampl (8), Vasileiadis (7), Stevic (6), Fisher (7), Árbitros: Daniel Herrezuelo, Benjamin Jiménez y Martín Fernández. Sin eliminados. Incidencias: partido de la cuarta jornada de la Liga ACB disputado en el Palau Blaugrana ante 5.274 espectadores.

jueves, 13 de octubre de 2011

Vasileiadis y los tiros libres golpean al Madrid en Bilbao (86-82)

Raül López y Jackson festejan el triunfo - ACB Photo / A. Arrizalaga.

Dice Manel Comas que los tiros libres son lo único que año tras año no evoluciona en el baloncesto, que viene a ser -esto ya no lo añade el técnico- como la materia: ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. En este caso evoluciona. Cada vez se incite más preparación física y en la dinámica de tiro, hasta el punto de que algunos jugadores disponen de un entrenador personal. El tiro libre exige al jugador tener la tranquilidad de repetir la secuencia de movimientos con la que no falla y de realizarla fatigado. En Miribilla el Madrid perdió, en parte, porque falló 12 tiros libres (20/32). Sergio Llull, de hecho, erró tres seguidos, seis de once en el global. Mientras que Kostas Vasileiadis metió 6/6, todos en el último cuarto, cuando más penalizaba el fallo y cuando aportó  11 de sus 18 puntos. La tranquilidad del griego de nervios de acero, la genialidad de Aaron Jackson y el trabajo impagable de Roger Grimau en esos minutos permitieron al Bizkaia Bilbao Basket volver a ganar por 86-82 al Madrid, al que ya eliminaron el curso pasado en las semifinales de la Liga ACB. Continúa el Efecto Miribilla.

Fue cuestión de "confianza". "Hemos confiado en la victoria y al final hemos podido ganar", razonó Àlex Mumbrú, un representa de la amplia familia de ex madridista de los Hombres de Negro, en Teledeporte. El Bilbao, como se suele decir en estos cosas acabó venciéndose a sí mismo, pues estuvo a  punto de desperdiciar una renta de 19 puntos (62-42 a los 25m 43s), un parcial fruto de un juego coral arrollador contra el que el Madrid se quedó mudo. El conjunto de Pablo Laso, que cumplía 44 años, malvivía con jugadores intermitentes y sólo reaccionó con los únicos tres que fueron regulares: Felipe Reyes, omnipresente, Ante Tomic, bailarín, y Rudy Fernández, muchas cosas, desde sus mates pasando por las protestas y la buena labor defensiva. Sergio Llull apareció y desapareció con la misma facilidad: le faltó temple al jugador-remontada del conjunto blanco. El Madrid se movió siempre entre extremos. Se puso a un punto a 22 segundos después de que Reyes anotase dos tiros libres, el segundo tras irse al banquillo para secarse las manos con la toalla, en un gesto con el que seguramente quiso encontrar la calma: 80-79. Rudy cometió falta sobre Raül López y éste no falló, tampoco Rudy ni Vasileidis y sí Llull el segundo. El rebote lo tocó -que no agarró- Reyes y ahí se le escapó el partido al Madrid. Un encuentro mejor jugado por el Bilbao, maravilloso en su comparencia con un 14-0 de parcial en poco más de tres minutos, procurándose acciones bajo el aro (de ellas dos canastas con tiro adicional) ante un rival sin voz ni discurso, sin ritmo ni criterio, superado una y otra vez.

Al inicio, 14-0

Le costó un mundo anotar su primera canasta al Madrid, obra de Llull más por habilidad que por pizarra. Señal que el conjunto de Laso no carburaba adecuadamente, empezando por Velickovic, confundido ahora que juega de 4 y que como Jackson se fue al banquillo con dos personales muy rápidas. Aunque el base ya había cumplido anotando cuatro tiros libres y haciendo girar al Bilbao -también giró sobre sí mismo para cedérsela a Banic-.

Todo le salía de rechupete al conjunto de Katsikaris, decidido a olvidar el debut con derrota en Alicante: D'or Fischer se mostraba como un muro, Grimau era una lapa y Raül López, en su estreno oficial en Miribilla, nada más salir rebañó un rebote y no tardó en meter dos triples. El Madrid, poco a poco, salía de su letargo: un triple de Suárez, olvidado por el técnico como el irregular Sergio Rodríguez, otro tiro de tres de Pocius (1/4)... Y la entrada en pista de Rudy, el cromo más ilusionante del nuevo proyecto y el primero que haría las maletas si la NBA vuelve a estar operativa. El mallorquín se ofreció, repartió y protestó mucho. Se enfadó, por ejemplo, con un jugador que, para lo bueno y lo malo, siempre parece estar a punto de explotar: Vasileiadis. El tirador griego fue el máximo anotador con 18 puntos y ofreció un recital de canastas inverosímiles: la primera a una mano, la segunda un triplazo.

Hubo una canasta que Vasileiadis, siempre dado al gesto extremo, no pudo celebrar porque se dolió en la pista. Se fue cojeando al banquillo -le sustituyó Fisher-, pero no tardó en volver y en decantar un partido que se alargó más de dos horas y que resultó muy emocionante. La zona se le atragantó al Bilbao, pero supo sobrevivir al arsenal del Madrid, mermado, eso sí, por la pobre actuación de Carroll (siete puntos, 3/11, sólo lanzó una vez en la primera parte) y por el olvido de Laso de Sergio Rodríguez -hace tiempo que funciona mejor de revulsivo-, Mirotic o Suárez. Entre los tres sumaron... cinco puntos. Los mismos que Grimau. "Los números no lo dicen todo. Roger ha hecho -2 de valoración, pero ha sido clave en la victoria", le elogió Katsikaris. Y tiene razón el técnico, pues capturó un par de rebotes al final, ambos defensivos además de meter sus dos últimos tiros libres. El principal décifit en la estadística, que también señala sus vaivenes hasta el final del tercer cuarto, cuando intentó una remontada muy difícil y que se encargó de complicarse más. Para suerte del Bilbao y de ese jugador Vasileiadis.  

86 BIZKAIA BILBAO BASKET (24+22+18+22): Jackson (12), Grimau (5), Mumbrú (15), Banic (13) y D'or Fischer (10) -quinteto inicial-, Raül López (11), Josh Fisher (2), Vasileiadis (18), Stevic y Hampl. REAL MADRID 82 (14+19+25+24): Llull (10), Carroll (7), Suárez (3), Velickovic (5) y Begic -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez (2), Rudy Fernández (17), Pocius (3), Reyes (18), Mirotic y Tomic (17). Árbitros: Martín Bertrán, García Ortiz y Calatrava. Excluyeron por cinco faltas personales a los locales Jackson (min.39) y Grimau (min.40). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga ACB disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante 8.311 espectadores.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Oleson y San Emeterio frustran a un anfitrión encomiable (88-93)

Oleson bota la pelota ante D'or Fischer - EFE.

En poco más de dos años pasó de jugar en la LEB Oro con el Rosalía a llegar al Madrid tras convertirse en el jugador revelación de la Liga en su periplo por Fuenlabrada. Brad Oleson (Anchorage, EE UU, 1983) era un anotador nato que se se arrugada ante nada, pero que se quedó traspuesto después de la llegada a la capital de Ettore Messina. El italiano dijo que no le quería y Oleson se fue a Vitoria en la operación de traspaso de Prigioni. El estadounidense ha pasado dos cursos muy discretos en el Caja Laboral, con alguna lesión de por medio, y no excesiva confianza de Dusko Ivanovic. Pero en su primer partido de verdad de la tercera temporada advirtió lo que puede llegar a ser con 23 puntos y 6/7 en triples. La mejor faceta de su equipo (14/22, 63%), el gran aval para vencer al anfitrión, Bizkaia Bilbao Basket por 88-93, y alzancar la final de la Supercopa ACB. El conjunto de Fotis Katsikaris es un equipo ejemplar, pues es capaz de revolverse ante cualquier adversidad y esta vez estuvo cerca de remontar una semifinal en que tuvo 24 puntos de desventaja y se puso a tres con un Grimau entusiasta y batallador como siempre. San Emeterio (18 tantos) aseguró el triunfo para el Caja Laboral, que espera rival en la finalísima del torneo. Saldrá del vencedor del encuentro entre Barça y Madrid.

Resultó una película de emociones fuertes con dos equipos que dieron lo peor y lo mejor de sí mismos. Así que cuando unos estaban al borde de la perfección, caso del Caja Laboral al inicio con 13 aciertos de 17 intentos y un Oleson ya con once puntos, el anfitrión estaba más que perdido con Mumbrú en el banquillo con tres personal, la segunda por una falta y la tercera por protestar. San Meterio machacaba y Seraphin, que también ha aprovechado el cierre de la temporal para llegar a España, se hinchaba a puntos fáciles. También irrumpió igual de acertado Dorsey, para hacer posible que el Caja Laboral doblase a su rival (20-40 a los 13m 49). Llegado de Alicante, el joven base francés Heurtel era el director de orquesta.

El Bizkaia Bilbao Basket había tenido la solidez de un barco de papel entre olas, había sido acribillado por todas partes, pero se repuso desde la defensa y el contraataque. Ahí estaba Jackson para regarle una asistencia de espaldas a Banic o D'Or Fischer para rebajar a once la diferencia (31-42). El problema es que surgió de nuevo Oleson para meter su cuarto triple en otras tantas tentativas y la reacción se quedó en amagó. Incluso con dos triples seguidos de Heurtel el conjunto de Ivanovic se escapó de 24. Un obstáculo casi insalvable para cualquier equipo, pero no para el de Katsikaris, reactivado por Mumbrú, Banic y Grimau, por más que Ribas cuajase un partido excelente. Los locales se pusieron hasta tres veces a nueve puntos y dos veces a siete. Después a cinco y a tres gracias al incombustible Grimau, eliminado por faltas a diez segundos. Roger ya es todo un ídolo en su nueva casa. Es un jugador que se hace querer y que dignifica el baloncesto. Encaja con la filosofía de un Bizkaia Bilbao Basket que le faltó poco para remontar y le sobraron dos rivales tan grandes como San Emeterio y sobre todo Oleson.   
BIZKAIA BILABO BASKET 88 (18+19+17+34): Jackson (15), Blums (9), Mumbrú (13), Banic (16) y D'or Fischer (12) -quinteto inicial-; Fisher (3), Grimau (12), Vasileiadis (8), Kakiouzis y Mavroeidis. CAJA LABORAL 93 (32+21+16+24): Heurtel (8), Oleson (23), San Emeterio (18), Teletovic (7) y Milko Bjelica (4) -quinteto inicial-; Prigioni, Ribas (14), Nemanja Bjelica (3), Seraphin (13) y Dorsey (3). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Jiménez. Eliminados por faltas Vasileiadis (min.40) y Grimau (min.40). Incidencias: primer partido de semifinales de la Supercopa 2011, disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante un total de 8.230 espectadores.

domingo, 27 de marzo de 2011

Vázquez y Roger Grimau lideran a la segunda unidad en Manresa (64-72)

Vázquez se cuelga del aro -EFE.
En la cabeza de los azulgrana estaba el himno de la Euroliga y el inminente viaje hacia Atenas para continuar la serie ante el Panathinaikos. Y la parada en Manresa estuvo cerca de significar un gran desengaño para el Barça, que después de bordarlo en la primera parte estuvo a punto de echarlo todo por la borda en la segunda, ya que de ganar por 21 pasó a hacerlo por siete puntos. Fue cuando apareció Fran Vázquez (12 puntos y 8 rebotes) para evitar sorpresas y prórrogas incómodas en un escenario en el que el conjunto de Xavi Pascual había jugado cinco en sus últimas dos visitas. El capitán Roger Grimau estuvo acertado en los malos y buenos momentos (13) en el triunfo del líder de la Liga ACB ante un Assignia Manresa enorme (64-72). Una victoria de la segunda unidad azulgrana (46 puntos de los jugadores del banquillo) y en la que no participó Juan Carlos Navarro, reservado.

Los éxitos del Barça de Pascual se explican desde el talento, la intensidad y la concentración. Virtudes que atesoró en el final del primer cuarto y hasta el descanso. Después de un inicio titubeante con Rodigo San Miguel más protagonista en la anotación que en la dirección, los azulgrana reaccionaron con el concurso de Grimau, inmenso en las contras, y la puntería de Lakovic y Morris, que competía con San Miguel por ser el máximo anotador. Se unió Vázquez y acabó por hacer despegar a su equipo, muy completo y concreto con Ingles y Lorbek también productivos (26-47, minuto 20).

Eso, produccción y sangre es lo que le faltó a los azulgrana durante casi toda la segunda parte. Alan Anderson (0/6, -5) lo expresó levantando el brazo –sin saltar, como si saludase a alguien– para ¿intentar? puntear un triple de Sergiy Gladyr, que junto a Uros Slokar en al pintura reducían las diferencias ante un Barça casi siempre dirigido por Ricky (ocho rebotes) que tardó casi seis minutos en volver a anotar. Lo hizo Vázquez y le siguió Roger Grimau con un dos más uno al límite. Su hermano Jordi respondió con cinco puntos casi seguidos y Milan Mastorovic ilusionó al Nou Congost con otro triple (57-67 a 5m 31s). Vázquez se encargaría de asegurar otro triunfo azulgrana antes de partir a Atenas.   

ASSIGNIA MANRESA 64 (16+10+22+16): San Miguel (10), López, Gladyr (10), Lewis (2) y Alzamora (2) –quinteto inicial–, Jordi Grimau (7), Slokar (14), Hernández (6), Montáñez (9), Llorca, Oriola y Majstorovic (4). BARÇA 72 (20+27+10+15): Rubio (6), Anderson (2), Ingles (8), Lorbek (7) y Perovic (3) -quinteto inicial-, Ndong (3), Roger Grimau (13), Sada, Lakovic (11), Morris (7) y Vázquez. Árbitros: Oscar Perea, Benjamín Jiménez y Pedro Munar. Sin eliminados.

domingo, 13 de febrero de 2011

El Barça vuelve a ganar al Madrid y le iguala a títulos de Copa (60-68)

Basile levanta la Copa ante la alegría de sus compañeros y la mirada de Pascual -EFE.
El Rey Juan Carlos le entregó la Copa que lleva su nombre a Roger Grimau, que saludó a las autoridades presentes, entre ellos su presidente Sandro Rosell, pero no la levantó. El capitán azulgrana bajó las escaleras de la grada, se presentó en el parqué al lado de sus compañeros y tuvo un gesto que define cómo es este grupo humano: le cedió el trofeo a Gianluca Basile, lesionado casi todo el curso y que hace poco recayó cuando estaba a punto de reaparecer. Vázquez le aguantó las muletas y Basso levantó el trofeo con orgullo, mientras Xavi Pascual le miraba emocionado un día antes de cumplir tres años como primer entrenador del club. Una instantánea generosa y de amistad de un Barça convertido en una reunión de colegas implicados en la causa de disfrutar, vaciarse y ganar el mayor número de títulos posible. De los últimos seis oficiales en juego los azulgrana han ganado cinco. El último, la Copa en el territorio del rival, el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid y ante más de 13.000 espectadores, les permitió igualar los 22 títulos coperos del conjunto blanco, al que venció por 60-68, en una actuación menor de Juan Carlos Navarro en su quinta Copa ganada (siete puntos, 2/9, muy bien defendido por Pablo Prigioni), y excelente del MVP Alan Anderson (19) y Víctor Sada, el más valorado con 20 (siete puntos, seis rebotes y otras tantas asistencias, tres recuperaciones…). Desde 1988 ningún equipo lograba revalidar el título. El último en hacerlo fue el propio Barça ganando también al Madrid en Valladolid con un triple final de Nacho Solozabal.   

“Tenemos un grupo muy especial”, se congratuló Ndong. Sada restó importancia a que no se le nombrase Mejor Jugador de la Final y elogió al escogido, Anderson, que con sus “uno contra uno nos ha liberado mucho”. ¿Sois conscientes los jugadores de que están haciendo historia? “Cuando tengamos el pelo blanco ya nos lo replantearemos”, bromeó Sada. Aunque la frase más significativa la pronunció Basile: “Se sufre mucho mirando cómo juegan los compañeros”. Y esta vez Basso sufrió mucho en el banquillo, pues no resultó un triunfo plácido y tranquilo para el Barça como tantas veces le ha sucedido contra el Madrid de Messina, que desde que dirige al conjutno blanco sólo ha vencido a los azulgrana una vez, intrascendente, un partido de cuartos de final de la pasada Euroliga. El Barça sólo pudo poner la directa en el último cuarto, cuando logró una renta de 15 puntos (49-64 a 5m 02s) con Sada como base (Ricky estaba en el banquillo lesionado) y con Grimau y Anderson como alas. Ndong apuntillaba en la pintura. 

Los triples de Mirotic y la jugada de Morris

Como durante toda la Copa, el Madrid persistió en busca de la remontada, impulsado por el intermitente Sergio Rodríguez y el descarado Mirotic, que se ha ganado un hueco en el equipo en muy poco tiempo y, entre otras cosas, es un tirador muy preciso: anotó dos triples, el último a 33 segundos (60-66). El conjunto blanco no hizo falta y Morris, en una jugada cómica, falló un mate y el balón subió para arriba y se metió para dentro para acabar con una final muy física y más competida por el Madrid que la anterior de Copa, la de la Supercopa o el último partido en Liga.   

Messina tenía tres ideas muy claras: no dejar correr al Barça, frenar a Navarro e impedir que el marcador fuese irreparable al descanso como le había sucedido tantas veces ante los azulgrana. Para no dejar jugar a su rival el técnico italiano planteó una defensa muy física y encomendó a Prigioni incordiar a Navarro, cosa que logró casi siempre, especialmente en la primera parte, en la que La Bomba no anotó ni un punto y falló sus cuatro intentos. Messina quiso jugar más con sus interiores y de ahí la importancia de Tomic, hábil como finalizador y un imán para capturar rebotes. El pívot croata recibió cuatro personales en los primeros dos cuartos, por las seis de otro jugador capital, Suárez, tan sólo incómodo ante Anderson, el primer agitador del partido.

Velickovic, Vidal y Begic no juegan

Errático por un día Navarro, muy fallón también en los dos primeros cuartos Lorbek, surgió Anderson como un cohete en un partido con muchos contactos, pura guerra simbólica, en el que ambos entrenadores hacían constantes rotaciones, aunque en ellas nunca figuraran ni Velickovic ni Vidal ni el recién llegado Begic por el Madrid. Sólo Lakovic no disputó minutos en el bando azulgrana. Un guiño a la filosofía de unos y de otros.

Por momentos el partido funcionó como un enfrentamiento particular entre un pívot, Tomic, y un escolta, Anderson, sustituido por un nervioso Ingles tras su segunda personal al final del primer cuarto (15-17). Sangre, puro nervio, era Sada, un jugador impagable en el conjunto azulgrana: capaz de dar un salto como si tuviera muelles en las piernas, de defender al límite y de repartir más asistencias que nadie. Su ascendencia en el equipo es innegable.

Sada lucha por un rebote con Fischer -EFE.

Los triples de Lorbek

Sin Anderson sufrió el Barça y se gustó Suárez, y al descanso se llegó con empate a 30, después de que el estadounidense volviese a la pista y continuase con su gran racha (llevaba 14 puntos con un solo fallo en tiros de campo). Mala, mucho, era la de Navarro, que por fin en el primer minuto de la segunda parte metió un triple afortunado en su sexto intento. Lorbek se destapó con dos triples consecutivos para responder a otro de Prigioni, el hombre para todo para Messina. Un palmeo de Sada, cómo no, puso a los azulgrana con su mayor ventaja hasta entonces (37-44 a los 24m 32s).

Negado Llull (0/6), impreciso Suárez, Messina apostó, ahora sí, por dar entrada a Sergio Rodríguez, tras no haberle concedido ni cuatro minutos en la primera parte. Y el base canario metió dos canastas consecutivas, las mismas que llevaba su equipo en todo lo que se había jugado de tercer cuarto. La entrada de Sergio Rodríguez (decisivo en cuartos ante el Gran Canaria e importante, a pesar de sus siete pérdidas, en la remontada ante el Power Electronics Valencia) coincidió con el gran susto de la final: Ricky pisó mal y se fue cojeando al banquillo, maldiciendo su suerte, haciendo cábalas de qué lesión podía tener: era un esguince de tobillo. Un alley-oop de Vázquez y dos puntos más de Navarro, desde la línea de personal, cerraron el último cuarto (43-48).

Con Ricky mermado y Lakovic ignorado por Pascual, Sada pasaba a ser el único base, tenía que ser el guía hacia la victoria. Y lo fue. Un resbalón de Llull aprovechado por Grimau fue el inicio del fin para el Madrid, sometido por el capitán azulgrana, golpeado por los puntos de Anderson, Morris y Ndong. 15 puntos fue la máxima renta. Un colchón que fue suficiente para que el Barça volviese a ganar a su rival histórico e igualarle a número de Copas (22). El guión fue muy distinto a los precedentes, pero el final resultó exacto. 

MADRID 60 (17+13+13+17): Tomic (12), Prigioni (10), Reyes (3), Tucker (9) y Suárez (8) –quinteto inicial–, Llull, Mirotic (8), Rodríguez (8) y Fischer (2). BARÇA  68 (19+11+18+20): Rubio (1), Navarro (7), Anderson (19), Perovic (2) y Lorbek (9) –quinteto inicial–, Sada (7), Vázquez (4), Ingles (1), Ndong (6), Morris (8) y Grimau (4). Árbitros: Martín Bertrán, Daniel Hierrezuelo y Juan L. Redondo. Eliminado por cinco personales Tucker. 

domingo, 30 de enero de 2011

El Barça supera a un combativo CB Granada (75-64)

Grimau penetra ante Samb - EFE.
Distanciados al máximo en la clasificación, uno en lo más alto y otro en lo más bajo, y tan próximos en la pista. El Barça logró un triunfo correcto ante un CB Granada renovado y entusiasta (75-64), perjudicado por una rémora terrible: 22 pérdidas por tan sólo cuatro recuperaciones. Una suerte que buscaron y aprovecharon los azulgrana, que se relamieron en las transiciones rápidas con Juan Carlos Navarro (15 puntos) y Anderson (16) como mejores anotadores de su equipo. El del partido fue Karl, con 21, eliminado en los últimos segundos de un encuentro que supuso la novena victoria consecutiva del Barça en Liga ACB, la mejor racha del curso que tenía su próximo rival en el torneo, el Power Electronics Valencia. Es el 99ª triunfo en la competición de Xavi Pascual.

Por lo visto en el Palau, cualquiera diría que el conjunto de Curro Seguro sea colista con tres victorias menos que el Assignia Manresa, antepenúltimo, instalado en la posición que marca la salvación. Los visitantes fueron casi siempre constantes y conscientes de sus limitaciones, pero acabaron castigados por sus instantes de despropósito. El primer ejemplo sólo tardó en llegar 3m 46s, los que necesitaron los azulgrana, que conservan el liderato, para escaparse 12-4 tras tres contraataques seguidos y una buena aportación de Ndong. Un tiempo muerto necesario y 10 puntos de Karl cambiaron el panorama al final del primer cuarto (19-16) y un tiro libre del propio jugador empató después el encuentro a 19. El Barça volvería a apretar el acelerador hasta irse al descanso por delante 36-26.

Tres triples de Navarro
 
Sobresalió Navarro tras el descanso con tres triples, mientras Ricky sufría ante la velocidad de piernas y de decisión de Gianella. Prestes se ganaba las habichuelas como podía bajo los aros y Lima se encaró a Anderson después de que éste le golpease  –involuntariamente, queremos entender– mientras se colgaba del aro. Un par de minutos después Anderson se fue de la pista retorciéndose de dolor en el codo izquierdo. Todo quedó en un susto y el estadounidense pudo volver a jugar, en detrimento de Ingles, que otra vez tuvo una participación residual (no alcanzó ni cuatro minutos, cero puntos), pero que concretó un hecho peculiar. El australiano jugó el partido de ida con la camiseta del CB Granada (25 puntos) y el de vuelta con la zamarra azulgrana. Su rol ha cambiado por completo.  

La ovación de la jornada se produciría tras una antideportiva de Prestes a Sada. El base anotó los dos tiros libres pertinentes y el público aplaudió y cantó más de lo debido, ilusionado, extasiado por las noticias que llegaban de fuera y más en concreto de Pamplona, del Reyno de Navarra, donde el Osasuna ganó 1-0 al Madrid. Incluso el speaker anunció el resultado por megafonía. 

Grimau continuó con su buena racha y anotó seis puntos consecutivos con los que los azulgrana alcanzó su mejor ventaja (63-46 a los 6m 46s). Una distancia que no deprimió a los visitantes, impulsados por la puntería del eterno Jesús Fernández, y la insistencia de Karl. La derrota se daba casi por lógica, pero no cabía negociar la forma. 

Barça (19+17+22+17) 75: Ricky Rubio (6), Navarro (15), Anderson (16), Lorbek (8), N' Dong (11), cinco inicial, Lakovic (-), Perovic (6), Sada (1), Morris, Vázquez (2), Ingles y Grimau (10). CB Granada 64 (16+10+18+20): Gianella (9), Owens (5), Karl (21), Lima (5), Prestes (11), cinco inicial, Jesús Fernández (9), Guerra, Panchi Barrera (4), Mamadou Samb y Rodríguez.

Cuatro partidos taquicárdicos

Más emoción que en el Palau hubo en cuatro cuatro canchas, en cuatro citas taquicárdicas. En Zaragoza el CAI ganó por 81-80 al Gran Canaria 2014, que tuvo la opción de ganar en el último suspiro, pero Carroll falló. Lo mismo le sucedió al Assignia Manresa ante el Madrid (61-62), en esta ocasión falló San Miguel; el héroe había sido Mirotic con dos triples en los últimos segundoS. Huertas se hizo con su rechace y anotó la canasta definitiva, sobre la bocina, en la victoria del Caja Laboral ante Unicaja (76-74), con 38 puntos de valoración de San Emeterio, MVP de la 19ª jornada. Valters anotó dos últimos tiros libres ante el Meridiano Alicante (74-73) y Doellman erró la última posesión.

Filipy, el jugón del fin de semana

Aunque el jugón del fin de la semana en el mundo baloncestístico no fue un jugador, sino un entrenador y creador de la revista Crossover, Rubén Alcaraz, apodado Filipy, que estableció un nuevo Récord Guiness moviendo con una mano: 10 minutos y 33 segundos, 8 minutos y 39 segundos más que la marca anterior. Los 500 espectadores presentes en el Pavelló del Nord de Sabadell aplaudieron al protagonista, que advirtió: “Poca gente sabe todo lo que hay detrás de esto”. A saber: horas de entrenamiento, burocracia, un balón deshecho y, sobre todo, un amor incondicional  por el baloncesto. Felicidades, Filipy.

jueves, 27 de enero de 2011

Navarro y Grimau acaban con la imbatibilidad del Olimpia en Liubliana (67-68)

Lorbek, a punto de lanzar a canasta, ante Shermadini -EFE.
Dos amigos de aquellos inseparables, de los que se lo cuentan todo y se quieren como hermanos perpetraron un triunfo azulgrana en Liubliana apurado y sufrido, padecido hasta el último fallo de Gregory, infatigable, el único en jugar los 40 minutos (67-68). Decidió una canasta de Juan Carlos Navarro ante Ozbolt, su mejor defensor en un partido en el que alcanzó 27 puntos. La Bomba tuvo su mayor aliado en el epílogo a su confidente en la plantilla, Roger Grimau, que anotó siete de sus once puntos en el último cuarto. Capaz de acabar con la imbatibilidad de los eslovenos en casa, el Barça se afianza como líder del grupo F en top 16, seguido con una victoria menos por el conjunto esloveno y por el Maccabi Tel Aviv, vencedor cómodo ante el Lottomatica Roma (99-58). Los otros dos equipos de la Liga ACB perdieron sus partidos: el Power Electronics cayó por 75-73 en su visita al Fenerbahçe Ulker y Unicaja resultó zarandeado en Atenas contra el Panathinaikos (82-56). El miércoles Mirotic lideró al Madrid ante Montepaschi de Siena (68-78) y El-Amin fue el principal responsable de la derrota del Caja Laboral en casa (86-89). Dusko Ivanovic no pasa por su mejor momento.  

Lo había advertido Lakovic: el Olimpia de Liubliana no es un cuento casual, sino una realidad que discutió hasta el final al actual campeón de Europa, al que exigió hasta la extenuación. Con cuatro bajitos en pista Lorbek (acertado en su tierra, 12 puntos y siete rebotes) y Ricky Rubio recuperaron dos pelotas. La primera acabó con una contra de Grimau y la segundo, con el base anotando dos tiros libres después de una antideportiva de Ilievski. Y Navarro completó, en tan sólo 18 segundos, un parcial de 0-6 (61-66 a 3m 28s) que parecía tranquilizar a los azulgrana, que se descompusieron ante el tesón de Jagodnik y Gregory, hasta la canasta definitiva de Navarro. Gregory se jugó, sin suerte, los últimos dos ataques de su equipo.

Lorbek, vital

No tuvo reparos el Barça en comparecer en una pista en la que no había ganado nadie en la presente Euroliga y por momentos jugó deliciosamente bien y con criterio. Los azulgrana comprobaron que podían hacer mucho daño con su juego interior y habitaron a Perovic en sus tres primeras jugadas. El pívot croata acertó a la tercera y entre Lorbek, certero al rebote y puntual con los puntos, y Navarro, una apisonadora, los visitantes se distanciaron por 4-17 a los 6m 46s tras un parcial de 0-15. Un balance replicado con un 12-2 y Shermadini en un momento de confusión de los azulgrana. Ahí surgió Grimau y también Navarro, que tras un breve descanso en el banquillo, volvió a la pista anotando dos triples consecutivos en una primera parte (16-36) en la que anotó 17 puntos y a Ilievski le costó siete lanzamientos para celebrar su primera bandeja.

Los azulgrana tuvieron un par de ventajas de 14 puntos en el tercer cuarto, pero en un santiamén las desperdiciaron. Es lo que puede suceder cuando se baja tanto el nivel en defensa, se encajan 28 puntos en un período y el jugador con mejor media del rival, Gregory, le hace un traje a Anderson, de nuevo precipitado como en Las Palmas, pero sin duda el jugador al que menos le penalizan los errores. La antítesis de Ndong, Lakovic o Ingles, que entre los tres no sumaron ni un cuarto de hora en pista.

El Olimpia de Liubliana se sentía poderoso por haber sabido frenar a Navarro y haber sacado lo mejor de Markota, un jugador más en Bilbao, y el omnipresente Jacobnik. Tanto como para ponerse 59-55 a 8m 09s. Pero entre dos amigos inseparables acabarían maquinando un triunfo indispensable para las aspiraciones de los azulgrana de ser primeros de grupo y poder evitar a un rival más comprometido en cuartos de final.

Olimpia de Liubliana (11+15+28+13) 67: Ilieskvi (8), Ozbolt (4), Gregory (14), Markota (10), Pinkney (5) -quinteto inicial-, Jagodnik (12), Shermadini (14), Perry y K. Lorbek.  Barça (19+17+16+16) 68: Ricky Rubio (6), Navarro (27), Anderson (5), E. Lorbek (12), Perovic (5) -quinteto inicial-, Vázquez (2), Ndong, Lakovic, Grimau (11), Morris, Sada e Ingles.

domingo, 2 de enero de 2011

Anderson y Lorbek rescatan al Barça en Bilbao (63-65)

Anderson, defendido por Mumbrú, arma el tiro decisivo -ACB Photo/ A. Arrizabalaga. 

Estrella de una competición con poca repercusión y escaso caché, Alan Anderson anhelaba una oportunidad en la NBA anotando más de 21 puntos por partido para los New Mexico Thunderbirds en la Liga de Desarrollo norteamericana. Lo que le llegó fue la propuesta hasta final de temporada de jugar en el campeón de Europa e intentar suplir durante su ausencia a Pete Mickeal, el mejor 3 de la Liga ACB junto a Carlos Suárez. Llegó a punto para debutar en el partido más simbólico, el Barça-Madrid, en el que en menos de diez minutos le dio tiempo de fallar dos tiros y ser excluido. Se marchó con cara de no entender nada, con ese rostro de boxeador que tiene tres versiones básicas: incredulidad, duda y cierta alegría. En su segunda participación, en el Bilbao Arena, Anderson resultó ya decisivo con una canasta a 1’7 segundos del final, tanto como Erazem Lorbek, inmenso con un 4/5 en triples, y que le hizo un tapón perfecto (y arriesgado) a Edu Hernández-Sonseca en la última acción de un partido que ganaron los azulgrana por 63-65. El tirador estadounidense y el pívot esloveno, con 17 y 18 puntos respectivamente, fueron los grandes artífices de la victoria ante el Bizkaia Bilbao Basket, que permitió al Barça conservar el liderato con las mismas victorias (11) que el conjunto de Ettore Messina, vencedor en casa ante el CB Granada por 84-57 con un protagonista sin discusión, Nikola Mirotic (17 puntos y cinco rebotes). Una perla que busca tener continuidad en un club en el que se exigen resultados inmediatos y no se tiene paciencia. 

Muy elogiado por su exhibición ante el Madrid, por un ejercicio de constancia y eficacia, el Barça completó en Bilbao una jornada de amor propio, agresividad (más recuperaciones, 10, que pérdidas, seis)  y supervivencia, pues a los 9m 15s ya cedía por 13 puntos (23-10), su peor desventaja, y después de haber empezado con un cómodo 0-7 con canastas cerca del aro. Todo cambió desde el primer triple de Àlex Mumbrú, la antesala de un parcial surrealista de 23-3 en el que los azulgrana no dieron una a derechas y los recambios no mejoraron el rendimiento de los confundidos titulares. El Barça persistió en tiros exteriores y asistió a un recital de baloncesto colectivo, rápido y pragmático: del 0/8 al 9/17. Un tuya mía jugoso de Fisher primero y Jackson después con los pívots como principales beneficiarios, perdido por entonces Ricky.

Mumbrú, de traductor

En un momento tan delicado surgió al rescate Anderson con dos tiros libres al final del primer cuarto y aportando nueve puntos en el segundo. Los siete primeros llevaron su firma y el equipo se encomendó a la fiabilidad del recién llegado para reducir a más de la mitad la diferencia (30-24 a los 16m 10s) tras el único triple de Navarro. De nuevo el Bizkaia Bilbao Basket apretó el acelerador, con el descarado Blums, el omnipresente Mumbrú –y curioso traductor, pues en algún tiempo muerto resumía en palabras clave ‘rebote’, ‘defensa’, el lío de flechas en la pizarra de Katsikaris– y el afilado Banic. Pero de nuevo, como ya había sucedido en el cuarto inicial con una canasta de jornalero de Sada –recuperación y contra rápida– el Barça anotó al límite en la última acción antes del descanso. Ricky (nueve puntos y seis rebotes) repartió una de sus dos asistencias a Lorbek, que no falló el triple y compareció tras el descanso tan inmenso como para contribuir con seis puntos más en el parcial acumulado de 0-10 con el que los azulgrana culminaron la remontada (37-38 a los 23m 13s).

Perseverante en defensa con Grimau y Sada como exponentes y el acierto de Lorbek, los azulgrana empequeñecieron por completo a un Bizkaia Bilbao Basket que estuvo ocho minutos con una única canasta en su haber, que llegó a ceder por seis (parcial de 2-17) y que, sin embargó, consiguió concluir el tercer cuarto con empate a 47 con dos triples consecutivos de Warren. Una proeza viendo el 13% de acierto de los locales en el penúltimo cuarto.

De nuevo el Barça empezó serio el último epílogo. Negado Navarro, se sostenía hasta el buen hacer de Ricky, pero no supo cómo contener a Hernández-Sonseca, presente en (siete puntos, 10 rebotes para un 22 de valoración). Un triple del ex jugador del DKV Joventut y un tiro libre de Mumbrú distanciaron otra vez a los locales, uno de los tantos inmersos en la lucha por obtener una plaza en la Copa (63-58 a 2m 13s). Y fue entonces cuando volvieron a surgir Anderson y Lorbek para empatar el encuentro a 43’8’’. A 15’2 Banic falló dos tiros libres y tras el tiempo muerto Anderson acabaría anotando la canasta decisiva. Luego, claro, Lorbek intimidó a Hernández-Sonseca. En un día irregular, la gran actuación de estos dos jugadores salvó al Barça en Bilbao.   

Bizkaia Bilbao Basket (23+14+10+16) 63: Fisher (3), Blums (11), Mumbrú (12), Banic (6) y Sonseca (7) -cinco inicial-; Javi Rodríguez (-), Jackson (6), Warren (10), Vasileiadis, Hervelle (6) y Mavroeidis (2). Barça (14+17+16+18) 65: Ricky Rubio (9), Navarro (4), Grimau (2), Lorbek (18) y Perovic (7) -cinco inicial-; Sada (4), Ingles (1), Anderson (17), Morris (3), Vázquez y Ndong. Árbitros: Arteaga, Jiménez y Munar. Excluido por faltas Perovic (m.40).

viernes, 31 de diciembre de 2010

El Barça continúa avergonzando al Madrid y cierra el 2010 como líder de la ACB

Grimau inicia un contraataque ante Suárez y Prigioni - EFE.
“Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”, defendía Confucio, aquel pensador que se le atragantó a una aspirante a Miss España. A Ettore Messina le habían preguntado por el pasado y horas del clásico había dicho que tenían que saber el cómo y el por qué el Barça acumulaba nueve victorias por tan sólo una derrota ante su equipo. “Primero hay que jugar y hablar después”, resolvió, cansado de tanta digresión. Corrió tanto el técnico italiano que se despidió de la periodista con el gesto antes que con la palabra. Poco más tardó el Madrid en ceder el liderato de la Liga ACB y en olvidarse de la idea de dar con la solución para poner fin a una racha histórica y psicológica que parece no tener fin. Sucumbió de nuevo a otro monólogo azulgrana, que pudo funcionar a sus anchas, con Ricky zampándose a un testimonial Prigioni, Perovic corroborando que se le da bien ser titular, Lorbek poniéndose las botas y Grimau haciéndose un lío en un jugada que resolvió con un reverso impresionante. Era un baloncesto de autor para un Palau entregado a su Barça que empezaba a calcular por cuánto iba a ser a paliza, pues cuando no habían pasado ni siete minutos el parcial era de 22-5 y a los 14 y medio los azulgrana ya contaban 43 puntos ante una defensa de confeti. El 95-75 final entrona a los locales y vuelve a sembrar de dudas a los visitantes, muy satisfechos de haber alcanzado el primer puesto en una cancha tan complicada como el Buesa Arena.  

Al Barça no se le pueden conceder facilidades, por mucho que tenga un gafe con las lesiones –Navarro chocó con Ricky y se fue a los vestuarios, con la nariz ensangrentada, un susto y pudo reaparecer después–. De un mal pase de Suárez llegó una galopada de Grimau, excelente en un partido tan simbólico y muy eficiente en las transiciones rápidas, la especialidad del capitán junto a la intensidad y la defensa. Sólo Reyes –desquiciado en el banquillo con dos personales a los tres minutos– respondía en el inicio titubeante del Madrid, tan calcado a la mayoría de precedentes que parecía que el partido fuese un homenaje a una serie juvenil de moda en la que una escena se repitió sin descanso varios minutos. El conjunto de Messina salía claramente perdedor en intangibles como el entusiasmo y las agallas, cuestiones que se desmarcan de la pizarra y que no se transmiten con flechas, y los jugadores se sucedían en la pista con escasa repercusión. Once de los doce convocados –Llull ni jugó– participaron ya en el primer cuarto. Pero no bastaba con modificar los nombres, sino que la situación requería modificar la actitud, copiar, por ejemplo, la de D’or Fischer, atento en el rebote, o el desparpajo (eso sí, ocasional) de Sergio Rodríguez (parcial de 0-8, 23-13 a los 8m 38s). El mismo que al final del tercer cuarto quiso marcarse un mate a una mano que no valía y acabó fallando ante el jolgorio del público, que le acusó de ser poco inteligente.

Lakovic, un jugador de club

La jugada no era acción continuada y sólo iban a quedar los dos tiros libres de la personal de Lakovic, que lo primero que hizo al salir a la pista fue anotar un triple y se fue al descanso con 10, los mismos que acumulaba Navarro, que cumplió con la tradición de disfrutar ante el Madrid. El esloveno es un jugador de club o al menos ha sabido comulgar con la filosofía de la entidad y su papel en el equipo. Lakovic, que ha anunciado que no jugará el Eurobásket que se jugará en su país en 2013, surge siempre en momentos comprometidos. Esta vez lo hizo para aumentar aún más las diferencias (+17, 43-26 a los 14m 28s) gracias a la contundencia de Vázquez y la elegancia de Navarro. Sólo Ingles y el debutante Anderson, los últimos en llegar y los únicos en no anotar del Barça (valoraron negativo, -6 y -7) y Ndong, melancólico últimamente, se desmarcaron de un equipo sobresaliente que ha cerrado un 2010 impagable con Copa del Rey, Euroliga, Supercopa ACB, Lliga Catalana y “el bache de la final”, como dijo Navarro, de haber perdido la Liga ACB en la última eliminatoria ante el Caja Laboral y con el factor cancha a favor (0-3).
          
Tras el paso de los vestuarios el guión continuó inalterable: Grimau corría que se las pelaba para anotar como quisiese y a Navarro sólo le frenó, temporalmente, su compañero Ricky en el mencionado incidente. El base levantando las manos de un lado a otro –no hay que dar las cosas por perdidas– cortó una contraataque facilón del Real Madrid, uno de los pocos que tuvo durante en un partido en el que actuó como un equipo acomplejado y lleno de individualidades. Tucker tenía sus momentos y llegó a encadenar dos triples seguidos, pero se encontró con otro tiro de tres de Ricky y otro de Sada, de nuevo soberbio en defensa y puntual en el tiro. Pero para racha la de Morris, que llegó al último cuarto con 0 puntos y metió tres triples en menos de tres minutos. El último significó la máxima ventaja del Barça (83-57 a 7m 10s).

Apenas hubo señales de vida de Suárez, más protagonista de imponer su autoridad con un empujón a Navarro que de demostrar que es un ejemplo de regularidad. Tampoco apareció Llull, el jugador más temperamental y líder de un equipo que se ha vuelto a reforzar mucho, que ha cambiado cromos, pero que como ya sucedió en las semifinales de la Supercopa ACB está bastante lejos del Barça de Pascual, que recibió el premio al Mejor Entrenador de 2010 por la Asociación Española de Entrenadores de Baloncesto. Una etapa imborrable para los azulgrana.  

Barça (28+21+25+21) 95: Rubio (2), Navarro (14), Grimau (13), Lorbek (13), Perovic (8)  –quinteto inicial–, Sada (6), Lakovic (17), Vázquez (8), Inglés (-), Anderson (-), Morris (12) y Ndong (2). Real Madrid (15+19+21+20) 75: Prigioni, Llull (10), Suárez (3), Reyes (11), Fischer (11) -equipo inicial-, Tomic (8), Velickovic (6), Garbajosa, Tucker (13), Rodríguez (13) y Mirotic (-). Árbitros: Hierrezuelo, Conde y Peruga. Eliminaron por cinco faltas personales a Anderson (min.38) y a Grimau (min.38).

jueves, 23 de diciembre de 2010

Terceros de grupo a pesar de ganar al líder Montepaschi (73-72)

Navarro gesticula ante una decisión de los árbitros- EFE.
No se dio la carambola necesaria, pues además de ganar, requisito que cumplió, el Barça anhelaba la derrota de Fenerbahçe ante el Cholet Basket, que se hizo imposible (93-61). Así que los azulgrana participarán en el sorteo del Top 16 del próximo 4 de enero con el inconveniente de haber acabado la primera fase como tercer clasificado del grupo C. Una etapa que el conjunto de Xavi Pascual concluyó con un triunfo de mérito por 73-72 ante el equipo que se ha mostrado más fuerte y regular, el Montepaschi Siena, dirigido por el base más velocista en Europa del momento, Bo McCalebb (20 puntos). El jugador desquició casi siempre a Ricky Rubio, protagonista al final anotando la canasta decisiva en una acción de clase a falta de seis segundos. Un acierto para olvidar su fallo en el último tiro libre en Vilnius que habría forzado la prórroga en la jornada anterior ante el Lietuvos Rytas, vencedor ante el Cibona Zagreb por 77-94, que pasó a la siguiente fase como cuarto de grupo, la posición que obtuvo el Power Electronics Valencia de Svetislav Pesic con un triple salvador en el último suspiro de Dusko Savanovic ante el Union Olimpija (78-77). Tercero pasó Unicaja con su primera derrota como local ante el Brose Basket (70-72) en el grupo B, en el que el Real Madrid desmontó al Spirou (94-45) para ser segundo. El mismo lugar que ocupó el Caja Laboral en el A después de ganar al Partizán por 87-71.

Ricky fue el último protagonista –árbitros al margen, en la jugada siguiente hubo hasta dos posibles personales no pitadas a favor del conjunto italiano– de un partido muy complicado para los azulgrana, que tanto en los momentos de mayor lucidez como en los de máxima caraja se felicitaron de la colocación de Fran Vázquez (13 puntos y siete rebotes) y el trabajo extremo de Roger Grimau (12 tantos, tres recuperaciones y cinco rebotes). El pívot estuvo muy atento en las segundas opciones tras alguna piedra ajena y el capitán hizo que el Barça recuperase el ritmo del partido, que llevó el Montepaschi Siena, como reconoció Ricky ante las cámaras del Canal 33. 

Ocho puntos de desventaja

Los azulgrana no encontraron nunca un mínimo de regularidad en un partido de ataques largos, personales inventadas y obviadas y muchos tiros libres: 29 (con 24 aciertos) de los locales por los 27 (20) de los visitantes, más enteros al inicio con McCalebb y Hairston en pista, y a sus anchas, como cuando ambos jugadores descansaban en el banquillo, momento para pívots, Zisis y Kristof Lavrinovic, hermano de Darjus, ex jugador del Real Madrid. Pascual pidió tiempo muerto ante un momento delicado, el peor del partido para su equipo, cuando llegó a ceder por ocho puntos (19-27 a los 14m 05s).

Como había sucedido al inicio buscaron y encontraron a Perovic, con más minutos últimamente en detrimento de Ndong y un triple de Lorbek y otro de Navarro (el único, 1/6, ocho puntos) acercó a los azulgrana (29-32 a los 17m 36s), antes de que entre McCalebb y Rakovic distanciasen de nuevo al campeón de la Lega al descanso (31-37). El descanso tranquilizó al Barça, que volvió a la pista como un ciclón, arrollando y provocando varios errores al rival, con Ricky revolucionado, Vázquez y Morris precisos y Grimau como impulsor de un parcial de 10-0 en menos de dos minutos y medio con el que los locales volvían a ponerse por delante (41-37). Pero resurgió McCalebb para equilibrar el marcador y las fuerzas.

Sada se mostraría igual de valiente que siempre e Ingles igual de impreciso que tras la vuelta de Navarro. El tirador australiano se quedó por primera vez sin anotar como Lakovic. Números que pudo echar en falta el Barça, que tuvo en Grimau a su impulsor en el último tramo. Con 71-72 McCalebb falló un tiro y Ricky rebañó el rebote para culminar el contraataque a seis segundos. Después los árbitros parecieron taparse los ojos y el Barça pudo llevarse por fin un partido ajustado y ante un rival de prestigio. “Los cruces del Top 16 serán terroríficos”, anticipó Pascual.     

Barça (13+18+25+17) 73: Ricky Rubio (8), Navarro (8), Grimau (12), Lorbek (7), Perovic (8) –quinteto inicial–, Ingles, Sada (4), Fran Vázquez (13), Morris (7), Lakovic  y Ndong (6). Montepaschi Siena (17+20+18+17) 72: Mc Calebb (20), Hairston (8), Carraretto (3), Stonerook, Rakovic (10) –quinteto inicial–, Lavrinovic (6), Michelori, Moss (9), Ress, Zisis (9) y Aradori (7). Eliminados: Stonerook (m.37), Fran Vázquez (m.38) y a Moss (m.40).

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ricky y Grimau lideran la remontada azulgrana para acabar con el fortín del Pisuerga

Ingles, Barnes y Van Lacke luchan por una pelota -EFE.
A grandes problemas, grandes soluciones. Ése podría ser el eslogan para describir cómo se repuso el Barça en el Polideportivo Pisuerga, donde llegó a ceder por 14 puntos en el ecuador del segundo cuarto y acabó ganando por 55-65 ante un Blancos de Rueda Valladolid que se olvidó de cómo había asfixiado a los azulgrana y quiso correr y resolver rápido como su rival. Al conjunto de Porfirio Fisac le pudo el cuento de la lechera y se descompuso ante el repertorio de Ricky Rubio (14 puntos, siete asistencias y cinco rebotes) y Roger Grimau (12 tantos), los líderes de la reacción de los visitantes, que se sobrepusieron a otra nueva lesión –de Jaka Lakovic, con esguince en el tobillo izquierdo– y a su pobre balance en tiros libres (12/24) y triples (3/20). El Barça pudo minimizar esas carencias gracias a su fiabilidad al contraataque (consiguió 14 puntos así) y su extrema mejoría en defensa, pues sólo recibió diez puntos en el último cuarto, donde anotó 22. Los azulgrana alcanzaron la segunda posición de la Liga ACB empatados con el Caja Laboral, que perdió en Bilbao por 99-95, y se colocan a un triunfo del Real Madrid, al que se enfrentarán el próxima día 30.     

El hilo conductor del partido fue siempre Ricky, incluso en el inicio, cuando el Barça se comportó como un equipo sin alma, incómodo ante la incisiva agresividad del Blancos de Rueda Valladolid. Entonces el base azulgrana fue el único el único capaz de meter la pelotita en el aro –el Barça parecía jugar a meter los aros en el cuello de las botellas como se hace en los parques de atracciones o en las ferias– en el primer cuarto, cuando los visitantes cedieron 17 puntos y aportaron seis. Cinco de ellos fueron de Ricky, con dos canastas en juego y un tiro libre, una faceta esquiva para el equipo durante todo el encuentro. 2/6 desde la línea de personal fue el mínimo acierto de Grimau, el protagonista del final de la primera parte.

“De atrás hacia delante”

Lo había advertido Fisac, que utilizó las felicitaciones a sus jugadores –elogió sobre todo a su pareja interior titular, Lamont Barnes y Eulis Báez– y apremió al grupo a no tener prisa, a tomarse el partido como hasta entonces “de atrás hacia delante” para mantener una ventaja más que merecida de 12 puntos, que llegó a ser de +14. Pero el Blancos de Rueda Valladolid se ahogó de gloria y quiso ampliar la renta con ataques cortos y tiros mal seleccionados. Un desconcierto que no desaprovechó el conjunto azulgrana para irse al descanso con un parcial de 0-9 (30-25), gracias al primer triple (¡de once intentos!) de Terence Morris y seis puntos consecutivos del capitán Grimau, a la contra. Por fin el Barça podía correr. 

Anulado Fede Van Lacke, los locales carecieron de un líder sólido, pues la actuación de Jason Robinson y sobre todo de Marcus Slaughter fue discontinua e insuficiente para contrarrestar el espectáculo propuesto por Ricky, la defensa de Víctor Sada y Boniface Ndong, que añadió 12 rebotes a sus siete puntos. Con dos pérdidas infantiles de Maxi Stanic comparecieron los locales en el último período. Dos regalos que agradeció Grimau para poner a su equipo por primera vez por delante (45-46 a 9m 08s). Los azulgrana, muy intensos y seguros en el último tramo, pasaron a gobernar el encuentro, crecidos ante un rival que quiso reponerse intentando triples imposibles. 
Blancos de Rueda Valladolid (17+13+15+10) 55: Dumas (4), Van Lacke (3), Robinson (11), Báez (16) y Barnes (10) –quinteto inicial–, Martín, Diego García (8), Slaughter (3), Isaac López y Stanic. Barça (6+19+18+22) 65: Ricky Rubio (14), Grimau (12), Ingles (11), Morris (8), Vázquez (2) –quinteto inicial–, Lakovic, Sada (11), Perovic y Ndong (7).