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sábado, 1 de octubre de 2011

Navarro y Ndong encumbran a un Barça que se lleva su cuarta Supercopa, tercera consecutiva ante el Caja Laboral (73-82)

Navarro saluda con la cuarta Supercopa del Barça - ACB Photo.
Dos partidos, una situación exacta y un par de reacciones inmensas. Tanto en la semifinal como en la final de la Supercopa ACB, ante el Madrid y el Caja Laboral, respectivamente, el Barça fue a remolque con un tanteo de 65-60 en contra. Contra los blancos los azulgrana replicaron con un parcial de 5-14, mientras que en la final respondieron con un 8-22 para acabar ganando el título por 73-82. En ambos parciales no faltó Juan Carlos Navarro, nombrado MVP de la competición por tercer año consecutivo, superando a Splitter. Tres temporadas hace que los azulgrana empiezan el curso ganando este trofeo, del que ya cuentan con cuatro réplicas, las mismas que el Caja Laboral, y una menos que el rey supercopero, Pete Mickeal, que las ha celebrado con los dos equipos.

"Me siento un poco cansadillo, sí. Es normal. Llevo muchos minutos y muchos aprtidos encima. Pero cuando se gana todo se lleva mejor", dijo Navarro en Teledeporte antes de recibir el reconocimiento individual -también fue el MVP del Eurobásket de Lituania- y levantar la Supercopa ACB como nuevo capitán del Barça, de un equipo que no se vino abajo pese a llegar a perder por siete (65-58) después de dos triples y un par de tiros libres de Prigioni, menos eléctrico con el paso de los años, pero igual de certero que siempre. Entonces Pascual puso a Eidson por Mickeal y entre Navarro, que replicó a Prigioni con ocho puntos también en un momento -acabó con 24-, y Ndong (12 puntos y 10 rebotes) acabaron por deprimir a un Caja Laboral que acabó acomplejado y sin ideas. Todo empezó con una pérdida tonta de San Emeterio -"llegamos al final sin saber qué hacer", resolvió Dusko Ivanovic- y continuó con el recital azulgrana. "Hemos sentido que teníamos un momento para nosotros", reflexionó Pascual, "y lo hemos aprovechado". El técnico no se olvidó de Navarro, que "suele ser un chico que dos días seguidos no juega mal".

Oleson, gris

Si ante el Madrid La Bomba no anotó su primera canasta hasta el primer minuto del último cuarto, en la final sólo precisó de 1m 25s y lo hizo con su jugada característica. Nunca faltó en el partido Navarro, que no sólo sumó a su equipo, sino que penalizó a su rival privándole de su jugador más en forma, Oleson, al que cargó con tres personales antes del descanso y al que defendió muy bien. Resultado, el ex jugador de Fuenlabrada se quedó en cinco puntos y Dusko Ivanovic apenas lo hizo jugar 12 minutos.

Oleson fue un espectador de lujo de la descomposición final del Cajal Laboral en la recta final. Nada que ver con su juego hasta entonces. De hecho, los vitorianos empezaron muy cómodos el partido poniéndose con 14-8 a favor en un inicio en que las defensas estaban a merced de los ataques, resueltos con unos contra uno más didácticos que competitivos. Huertas y Navarro se gustaban por el Barça, mientras que el Caja Laboral, generoso, repartió sus primeras cinco canastas entre todos los integrantes de su quinteto inicial para acertar en seis de las siete tentativas iniciales.

Parcial de 10-0

El problema para el Caja Laboral era que es difícil sorprender al Barça, que se va corrigiendo sobre la marcha. Así si los azulgrana estaban negado desde más allá de 6'75 y acumulaban un 0/3 pasaron a meter tres triples sin fallo en minuto y medio para ponerse con 20-23. Heurtel estaba entre dos mundos: en el primero no le faltaba descarado para penetrar a canasta y anotar. En el segundo, por el que Ivanovic -que no se anda con chiquitas- lo castigó con el banquillo fue por no contener a Huertas. Salió Prigioni y reaccionó el Caja Laboral cuando Pascual ya tenía en la pista a la segunda unidad, con Sada a la cabeza, Eidson e Ingles en las alas y Wallace y Vázquez en la pintura. Fue el momento que aprovechó el conjunto de Ivanovic para perpretar un parcial de 10-0, en el debut oficial de Reggie Williams, pillo para aprovecharse del despiste azulgrana. Una caraja grandiosa en los primeros dos cuartos, en los que el Barça perdió diez pelotas. Y a pesar de ese déficit llegó al descanso perdiendo únicamente por 42-38.

Lorbek y sobre todo Navarro habían sostenido a los azulgrana. El mejor en el Caja Laboral era -y acabó siendo junto a Prigioni- uno de los más discretos en semifinales, Teletovic, al que le sigue faltando regularidad por más que sea un jugador capaz de cualquier cosa. El ala-pívot bosnio jugará esta temporada con el dorsal 33 y con el 12. Teletovic lo ha hecho "por cambiar", y no ha dado más explicaciones: es un jugador que habla mientras juega y muy dado a explicarse con frases cortas ante los medios. Periodistas y aficionados disfrutaban viendo cómo Ndong y Seraphin revebolaban el Bilbao Arena. El primero hizo tres tapones en la primera parte por los dos del francés.

Navarro cambió su pareja de hecho: se unió a Ndong y entre los dos pusieron de nuevo por delante al Barça (42-44), antes de que el tercer cuarto se convirtió en un tome y daca constante, en un intercambio de canastas precioso: mate de Seraphin, jugada de Teletovic, Ndong se cuelga... Las rentas era de uno o dos puntos a favor de unos u otros. Hasta que surgió, o más bien se exhibió, Prigioni para concretar ocho puntos -dos triples incluidos- para distanciar a su equipo por 65-58 (a 7m 38s), ya con Mickealrápido al estadounidense por Eidson y Navarro volvió a rescatar con dos tiros libres y un triple. Máxima penalización al rival, infantil y despistado ante la agresiva defensa azulgrana y vulnerable ante un gigante como Navarro o de un omnipresente Ndong, que también se hubiese podido llevar el MVP del torneo. El premio recayó en La Bomba, que destacó "el buen feeling que hay en el banquillo" y "que la calidad que había otros años está intacta".  

CAJA LABORAL 73 (20+22+17+14): Heurtel (8), Oleson (5), San Emeterio (4), Teletovic (15) y Seraphin (9) -quinteto inicial-; Prigioni (14), Ribas (8), Nemanja Bjelica (2), Reggie Williams (6), Milko Bjelica (2) y Dorsey. BARÇA 82 (25+13+20+24): Huertas (11), Navarro (24), Eidson (9), Lorbek (12) y Ndong (12) -quinteto inicial-; Sada (5), Ingles (2), Mickael (-), Wallace (5) y Vázquez (2). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Jiménez. Sin eliminados por faltas. Incidencias: final de la Supercopa 2011, disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante un total de 7.800 espectadores. 

viernes, 30 de septiembre de 2011

El Madrid se enreda en sí mismo y Navarro resurge para hacer finalista al Barça (74-70)

Navarro supera a Pocius - EFE.

Profesa su propia religión, que no es otra que confiar en sí mismo por más que los números le digan que no tiene una buena jornada. Juan Carlos Navarro es imprevisible y como avisa su apodo, La Bomba, puede explotar en cualquier momento. Público y rival ya están más que avisados. Su fe es tan grande que acabó de forma excepcional un partido en el que no anotó su primera canasta en juego hasta a falta de 9m 06s, después de ocho fallos anteriores, en un encuentro de mínima puntería general y que controlaba el Madrid, más entero que las últimas veces y aplicado en defensa, especialmente en el rebote ofensivo. Pero el problema para el grupo de Pablo Laso fue que se enredó en sí mismo, apostó por jugadas retorcidas y tiros irreales y se clavó en el 60-65 a su favor a algo más de tres minutos para el final, para encajar un parcial de 14-5. Una réplica de un Navarro omnipresente, un Marcelinho Huertas escurridizo o unos Eidson y Lorbek comprometidos, capaces de capturar un par de rebotes en ataque que les reportaron tiros libres. El Barça también ganó por 74-70 jugando mal y se enfrentará al Caja Laboral, vencedor por 88-93 ante el Bizkaia Bilbao Basket, en la final de la Supercopa ACB en Bilbao (este sábado, 18:00 horas, Teledeporte).

Los azulgrana no son un grupo resultadista, se imponen ofrecer un buen juego y, si se puede, dar espectáculo. La exigencia empieza desde el banquillo, por Xavi Pascual, que si puede ganar por 23 no quiere hacerlo por 22. El técnico de Gavá ha sabido transmitir ese mensaje a una plantilla con cuatro caras nuevas y que mostró dos versiones muy diferentes en la semifinal. Empezó como un cohete, llegó y volvió del descanso ausente -"hemos desaparecido y dejado de correr", advirtió Pascual- y acabó de forma solvente con una pareja que promete ser una de las más fructíferas de Europa: Navarro-Huertas. El entrenador azulgrana quiso destacar un dato que refuerza que el Barça no funcionó como sabe: sólo alcanzó nueve asistencias, pues en muchos momentos resultó un equipo encorsetado y anárquico. Tampoco le acompañaba el acierto a canasta y a veces incluso le faltaba espíritu para luchar por el rebote. Ahí destacó Reyes, que capturó 10, pero que careció de puntería (1/10). La que le faltó a Carroll (5/14), que ante la ausencia de Rudy Fernández -no viajó a Bilbao por una lumbalgia- fue la referencia en ataque. Como Navarro fue de poco, o muy poco, a más (3/14). 

Se escapan los azulgrana

Justo al contrario que otro que se estrenaba en partido oficial como Pocius, impecable al inicio,el único capaz de contener a un Barça fresco y supersónico dirigido por Huertas. El brasileño rivalizaba incluso con su compañero Lorbek para ver quién era el mejor anotador y los azulgrana se pusieron por delante 27-15 a los 12m 35s. Al Barça le funcionaban todas sus piezas -la excepción, Mickeal, al que le falta algo para recuperar su nivel después de los problemas de salud-: Wallace y Vázquez se ponían las botas bajo el aro como Ndong.

Pero el Real Madrid tiene recursos de sobra para reaccionar ante situaciones complicadas y en ese contexto no tiene a un jugador más efectivo que Sergio Llull, el impulsor de que la diferencia fue mínima al descanso (35-33). Al menorquín, al que Laso está haciendo jugar de base, se le salió un triple en la penúltima jugada de una primera parte en la que Navarro sólo acumulaba dos tiros libres.  

Carroll: "Es frustrante"

Tomic continuó haciendo daño en la pintura y un gorro de Ndong fue respondido por otro de Velickovic a Sada. Carlos Suárez puso por primera por delante al Madrid, que se iba creciendo conforme se empequeñecían los azulgrana. El Barça funcionaba como varios equipos a la vez: cada uno iba  su bola y se nubló, por mucho que Huertas -"¡Mar-ce-lin-ho!" le cantaba en la grada, que no olvida que fue un jugador carismático en Bilbao- se propusiese que no fuese así. Resurgió Navarro, ambos equipos empezaron a fallar lo imposible y los azulgrana supieron resolver mejor al mejor. "Es frustrante. Perdimos después de tener cinco puntos de ventaja a tres minutos. Fueron cosas muy pequeñas que podemos corregir", dijo Carroll. Pascual habló de que "es un poco normal" que a estas alturas "los equipos sean mucho más intermitantes. Nosotros estamos al 50%". Los azulgrana tendrán que salir conectados si quieren ganar al Caja Laboral.  

BARÇA 74 (21+14+17+22): Huertas (13), Navarro (12), Eidson (5), Lorbek (15) y Ndong (9) -quinteto inicial-; Sada, Ingles (2), Mickael (1), Wallace (8) y Vázquez (9). REAL MADRID 70 (13+20+25+12): Llull (12), Pocius (14), Suárez (4), Velickovic (4) y Begic (8) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (4), Carroll (14), Mirotic, Reyes (2) y Tomic (8). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Jiménez. Eliminados por faltas Begic (min.39) y Reyes (min.40). Incidencias: segundo partido de semifinales de la Supercopa 2011, disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante un 8.230 espectadores. 

Oleson y San Emeterio frustran a un anfitrión encomiable (88-93)

Oleson bota la pelota ante D'or Fischer - EFE.

En poco más de dos años pasó de jugar en la LEB Oro con el Rosalía a llegar al Madrid tras convertirse en el jugador revelación de la Liga en su periplo por Fuenlabrada. Brad Oleson (Anchorage, EE UU, 1983) era un anotador nato que se se arrugada ante nada, pero que se quedó traspuesto después de la llegada a la capital de Ettore Messina. El italiano dijo que no le quería y Oleson se fue a Vitoria en la operación de traspaso de Prigioni. El estadounidense ha pasado dos cursos muy discretos en el Caja Laboral, con alguna lesión de por medio, y no excesiva confianza de Dusko Ivanovic. Pero en su primer partido de verdad de la tercera temporada advirtió lo que puede llegar a ser con 23 puntos y 6/7 en triples. La mejor faceta de su equipo (14/22, 63%), el gran aval para vencer al anfitrión, Bizkaia Bilbao Basket por 88-93, y alzancar la final de la Supercopa ACB. El conjunto de Fotis Katsikaris es un equipo ejemplar, pues es capaz de revolverse ante cualquier adversidad y esta vez estuvo cerca de remontar una semifinal en que tuvo 24 puntos de desventaja y se puso a tres con un Grimau entusiasta y batallador como siempre. San Emeterio (18 tantos) aseguró el triunfo para el Caja Laboral, que espera rival en la finalísima del torneo. Saldrá del vencedor del encuentro entre Barça y Madrid.

Resultó una película de emociones fuertes con dos equipos que dieron lo peor y lo mejor de sí mismos. Así que cuando unos estaban al borde de la perfección, caso del Caja Laboral al inicio con 13 aciertos de 17 intentos y un Oleson ya con once puntos, el anfitrión estaba más que perdido con Mumbrú en el banquillo con tres personal, la segunda por una falta y la tercera por protestar. San Meterio machacaba y Seraphin, que también ha aprovechado el cierre de la temporal para llegar a España, se hinchaba a puntos fáciles. También irrumpió igual de acertado Dorsey, para hacer posible que el Caja Laboral doblase a su rival (20-40 a los 13m 49). Llegado de Alicante, el joven base francés Heurtel era el director de orquesta.

El Bizkaia Bilbao Basket había tenido la solidez de un barco de papel entre olas, había sido acribillado por todas partes, pero se repuso desde la defensa y el contraataque. Ahí estaba Jackson para regarle una asistencia de espaldas a Banic o D'Or Fischer para rebajar a once la diferencia (31-42). El problema es que surgió de nuevo Oleson para meter su cuarto triple en otras tantas tentativas y la reacción se quedó en amagó. Incluso con dos triples seguidos de Heurtel el conjunto de Ivanovic se escapó de 24. Un obstáculo casi insalvable para cualquier equipo, pero no para el de Katsikaris, reactivado por Mumbrú, Banic y Grimau, por más que Ribas cuajase un partido excelente. Los locales se pusieron hasta tres veces a nueve puntos y dos veces a siete. Después a cinco y a tres gracias al incombustible Grimau, eliminado por faltas a diez segundos. Roger ya es todo un ídolo en su nueva casa. Es un jugador que se hace querer y que dignifica el baloncesto. Encaja con la filosofía de un Bizkaia Bilbao Basket que le faltó poco para remontar y le sobraron dos rivales tan grandes como San Emeterio y sobre todo Oleson.   
BIZKAIA BILABO BASKET 88 (18+19+17+34): Jackson (15), Blums (9), Mumbrú (13), Banic (16) y D'or Fischer (12) -quinteto inicial-; Fisher (3), Grimau (12), Vasileiadis (8), Kakiouzis y Mavroeidis. CAJA LABORAL 93 (32+21+16+24): Heurtel (8), Oleson (23), San Emeterio (18), Teletovic (7) y Milko Bjelica (4) -quinteto inicial-; Prigioni, Ribas (14), Nemanja Bjelica (3), Seraphin (13) y Dorsey (3). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y Jiménez. Eliminados por faltas Vasileiadis (min.40) y Grimau (min.40). Incidencias: primer partido de semifinales de la Supercopa 2011, disputado en el Bilbao Arena de Miribilla ante un total de 8.230 espectadores.