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domingo, 9 de febrero de 2014

El corazón de Sergio Llull

El base menorquín anota a falta de una décima la canasta que le da al Madrid su 24ª Copa del Rey ante un Barça penalizado por los tiros libres (76-77)


Sergio Llull y Sergio Rodríguez se abrazan tras el partido - ACB Photo. 

Hasta llegar a ese Sergio Llull (Maó, Menorca, 1987) con ganas de abrazarse a todos sus compañeros y que acaba oculto entre varias camisetas blancas se sucede una final fabulosa, la mejor de los últimos años desde la de 2009, cuando Pete Mickeal resolvió en la prórroga con ocho puntos y haciéndole un tapón a Berni Rodríguez en Madrid. Ocurre en Málaga, en un Martín Carpena asombrado por un duelo entre dos gigantes con ganas de desempatar en el número de Copas del Rey. Ambos llevan 23 y con un triple a 2m 29s Nikola

jueves, 6 de febrero de 2014

El impulso de Rudy Fernández

Un Madrid coral arrolla a un Gran Canaria paralizado (83-60) 

Rudy lanza un triple pese a la oposición de Newley - ACB Photo. 

Se conocieron en un campus de jóvenes talentos de la selección española y a Josep Maria Guzmán le llamó la atención. "A mí", cuenta El viatge de Rudy. De Badalona a l'NBA,"lo primero que me impactó es que de siendo un niño con un año menos fuese tan descarado. Creo que esta característica la ha tenido siempre, no la ha perdido". Gus habla de su amigo  Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985), al que rodearon los focos en al Copa del Rey de Sevilla en 2004 cuando lideró a la Penya hacia la final y fue nombrado

domingo, 6 de octubre de 2013

Sergio Rodríguez se ajusta la corona

El base canario resuelve la segunda Supercopa consecutiva para el Madrid ante un Barça afilado por Tomic y Huertas (79-83) 

Sergio Rodríguez, con su trofeo de MVP de la Supercopa - ACB Photo. 

No cuesta demasiado imaginarse a los padres diciéndole a sus hijos e hijas que lo que hace ese jugador eléctrico y mágico con barba no es lo normal, que por mucho que se esfuercen y sueñen es casi imposible que lleguen al nivel de Sergio Rodríguez (San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, 1986), quizás el base del momento en Europa y el gran valedor del Madrid para que revalidase el título de la Supercopa ACB en el Buesa Arena y sumase la tercera de la historia. Bien secundado por la muñeca de Mirotic (20 puntos) y la tenacidad

viernes, 4 de octubre de 2013

El ensayo de Jaycee Carroll

El tirador estadounidense, principal favorito para el concurso de triples, lidera el festival de tiros de tres de un Madrid ante un Bilbao Basket sin alma (100-61) 


Carroll, en una acción del partido - ACB Photo. 

En menos de 24 horas le espera un concurso, el de triples, que le hace especial ilusión y para el que es el principal favorito. Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, EE UU, 1983) es un tirador nato que a lo largo de sus temporadas en la Liga ACB ha demostrado que tiene una puesta en escena letal. Que es capaz de anotar con la misma naturalidad con la que respira. Esta vez fue entrar por Rudy y lo primero que hizo Carroll fue meter dos triples

sábado, 1 de junio de 2013

Con el aroma de Sergio Rodríguez

El Madrid desmonta al CAI Zaragoza con el base canario como hilo conductor y está a un paso de la final de la Liga ACB (93-65)

Sergio Rodríguez celebra un triple - ACB Photo / Á. Martínez. 

“Sergio, vas a debutar” o algo parecido le dijo Pepu Hernández a la última perla del Estudiantes. Y el chaval, Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986), salió al Palau Blaugrana con desparpajo y ajeno a lo que acababa de ver desde el banquillo: una tángana que acabó con dos antideportivas a De la Fuente y Carlos Jiménez y otro par de descalificantes a Ilievski y Brewer. Quedaban 26 segundos en el quinto y definitivo partido de la final de la Liga ACB de la temporada 2003-2004 –que acabó llevándose el Barça de Pesic y Bodiroga– y el debutante, que había cumplido los 18 años el día anterior –el 12 de junio– y que se fue por velocidad de Nacho Rodríguez y se coló entre Femerling. Fue una entrada explosiva, la primera acción en el torneo de Sergio Rodríguez, a quien unos meses después y tras una excelente actuación ante los azulgrana, se cansó de repetir que no reparaba en la NBA: “¿Cómo voy a pensar en eso? Acabo de debutar en la Liga ACB y no he conseguido nada”. Ya le llamaban Magic Rodríguez y Showtime Rodríguez: “Son cosas de la prensa”. Una prensa fascinada por aquel jovencuelo capaz de cualquier cosa que dos cursos después fue escogido en el puesto 22 del draft por Portland y aterrizó en la Liga estadounidense, donde mostró su talento a cuentagotas. El Sergio Rodríguez de ahora y en concreto el de esta temporada ha recuperado su esencia: frescura, inteligencia, talento y generosidad. El Chacho anotó 11 puntos repartió ocho asistencias, dos más que un CAI Zaragoza minimizado en todo momento (93-65) y que ve cómo tiene la serie de semifinales 2-0 en contra.

“No quiero ver más ni una bandeja de Sergio Rodríguez. Es fácil”, pidió a sus jugadores José Luis Abós, cansado de los puntos del base canario en un día muy productivo para todo el Madrid, lanzado desde el primer instante y con Rudy, después del costalazo del jueves, como titular. No tardó en reemplazarle Carroll, que se presentó con un triple, un argumento de peso del conjunto de Pablo Laso (15/32), peleado de nuevo con los tiros libres (6/13). La única fisura de un Madrid hambriento en el que habían anotado siete jugadores en el primer cuarto (24-13).

Corría como le gusta el Madrid y con Sergio Rodríguez de director de orquesta mientras el CAI Zaragoza era un simple espectador de la fogosidad de Carroll, casi perfecto con 18 puntos (3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples). Solo Van Rossom, Roll y Pablo Aguilar replicaban en los locales, que se fueron al descanso 49-35 por debajo y tras la vuelta de los vestuarios se vieron arrollados por los triples de Llull y Darden y los puntos de Mirotic. No había noticias de Jones y Rudez no se estrenó hasta el último tramo del tercer cuarto. Golubovic se mutiplicó, Llompart sacó su orgullo y Sergio Rodríguez, la chistera, para continuar maravillando y poner la máxima ventaja de su equipo (91-57 a 3m 54s). Fue un festival con su aroma.


MADRID 93 (24+25+25+19): Llull (6), Fernández (10), Suárez (10), Mirotic (10) y Begic (8) -quinteto inicial-; Rodríguez (11), Carroll (18), Draper (6), Darden (5), Slaughter (4), Reyes (5) y Hettsheimeir (-). CAI ZARAGOZA 65 (13+22+14+16): Van Rossom (10), Roll (10), Toppert (3), Aguilar (10) y Jones (2) -quinteto inicial-; Stefansson (), Rudez (5), Llompart (12) y Golubovic (11) y Fontet (2).      

viernes, 24 de mayo de 2013

Las diabluras de Sergio Rodríguez

El base canario arrolla en el segundo cuarto al Obradoiro y adelanta al Madrid en la serie de cuartos (90-75)

Sergio Rodríguez asiste a un compañaero ante Hummel y Kendall - ACB Photo / A. Martínez. 


Su aspecto, esa barba bien poblada y algo desaliñada, le da un perfil bohemio y de artista. Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador musical, de banda sonora. En tiempos en los que se exige la pizarra por delante de la creatividad, el base canario supone aire fresco, pureza y frescura. Sergio Rodríguez juega con la alegría de un niño, la entereza de alguien que ha sabido resarcirse después de haberlo pasado muy mal en la NBA –a la que llegó con menos recorrido del que necesitaba– y que ha encontrado en Pablo Laso

domingo, 9 de diciembre de 2012

Llull impone su ley en el derbi

El base del Madrid ahoga a un Estudiantes melancólico tras el descanso por el bajón de English y Germán Gabriel (74-87)

Llull celebra un triple durante el partido - realmadrid.com.

En el Palacio de los Deportes se vivió un anuncio en directo de dos cuartos de duración y sin tomas falsas. El vídeo, bien editado o incluso sin editar, podría servir para que el baloncesto gane más adeptos a la causa un domingo a última hora por la tarde o en cualquier momento. Resultó una primera parte jugada a cuerpo abierto y sin matices, con dos equipos descarados como el Madrid y el Estudiantes, que por algo son los dos que más anotan de la Liga ACB. Llull empezó a iluminar el 158º derbi con dos triples en dos minutos. Todo pasaba muy rápido en un partido delicioso. English y Germán Gabriel estaban inspirados para perpetrar un parcial de 18-5 (18-10 a los 6m 45s) y Laso encontraba soluciones en su banquillo, cambiando a Mirotic y Hettsheimeir –extra desenfocado esta vez– por Begic y Reyes. El Estudiantes bajó enteros mientras descansaban English y Germán Gabriel y reaccionó de nuevo con ellos en pista. Gabriel se marcó tres triples desde el mismo sitio y puso en jaque a un Madrid que llegó a los vestuarios 52-58 por delante y que anotando mucho menos y defendiendo mejor en la segunda parte supo sentenciar bajo el mando de Llull (15 puntos, 5/8 en triples) y las pinceladas de Rudy (17). El alero mallorquín, duda por sus dolores en la espalda, puso la guinda a un partido en el que el Estudiantes acusó el bajón de su pareja de moda, English y Germán Gabriel, tras el paso de los vestuarios, pues contabilizaron sólo seis puntos de los 40 que sumaron en total. 

Vidorreta no pudo sacar el mismo provecho de su banquillo, que aportó 19 puntos por los 40 de un Madrid con más fondo de armario y que contabiliza once victorias en once partidos en la Liga ACB y dispone de una renta de tres partidos con respecto a sus perseguidores: por este orden, Caja Laboral, Valencia Basket, Gran Canaria y Bilbao Basket. El Barça está a cuatro de un conjunto blanco que se plantea el baloncesto como un juego eléctrico sin tregua y que este curso ha alcanzado dos veces la cifra de 100 tantos en el torneo. Excedente de la plantilla más completa del torneo y con la mejor línea exterior de Europa, por más que Carroll tenga menos focos. Esta vez el tirador canadiense trabajó a destajo para igualar su número de puntos con los rebotes (seis). Es un trueno como Llull, que dirigía a su son al Madrid, bien dirigido también por Sergio Rodríguez, mientras que en el Estudiantes Granger no era el habitual y tuvo que descansar pronto por acumular personales. El base de Montevideo estuvo impreciso y apenas dejó destellos, el mejor un dribling ante el propio Carroll.

La jugada de Granger puso el 66-74 a 6m 14s, pero el Estudiantes, a pesar del gran partido de Kirksay (seis puntos, nueve rebotes y cinco asistencias), no llegó a rebajar más la distancia, que había llegado a ser de 14 (56-70 a los 25m 45s) tras el penúltimo triple de Llull. Gabriel y English aportaron dos canastas más y Rudy explotó en el tramo final. Un fogonazo como el de Mirotic, que antes había respondido al mensaje de la Demencia, que le cantó “¡Ibaka! ¡Ibaka!” para recordarle la identidad de quien le ha impedido llegar a competir con la selección española. Pero el protagonista fue Llull, que impuso su ley en el derbi.

ASEFA ESTUDIANTES 74 (21+31+12+10): Granger (9), English (16), Kirksay (6), Gabriel (24) y Barnes (0) –quinteto inicial–, Fernández (2), Kuric (5), Fisher (0), Clark (5) y Nogueira (7). REAL MADRID 87 (23+35+14+15): Llull (15), Rudy (17), Suárez (1), Mirotic (14) y Hettsheimeir (0) –quinteto inicial–, Reyes (8), Slaughter (4), Sergio Rodríguez (9), Pocius (0), Draper (4), Carroll (6) y Begic (9).  

miércoles, 13 de junio de 2012

Lorbek y Wallace recuperan a un Barça modélico que fuerza el quinto partido en el Palau (75-81)


Wallace, felicitado por sus compañeros tras meter un triple y recibir una personal - ACB Photo. 


Blanco de las críticas desde que aterrizó en el Barça, incluso antes por haber conseguido el pasaporte congoleño y no ocupar plaza de extranjero por el Acuerdo Cotonou, CJ Wallace (Atlanta, Georgia, EE UU) lleva un curso año personal y deportivo muy difícil. A finales de octubre falleció Charles Judson, su padre, y en el parqué CJ apenas ha tenido buenas jornadas, citas que se pueden contar con los dedos de la mano. Pero, curiosidades del destino y de su puntería, Wallace cuadró un partido casi perfecto en el Palacio de Deportes para anotar 16 puntos (3/4 en triples y seis rebotes). Con su concurso y el de Lorbek, exquisito con 24 tantos, el Barça se recuperó tras el mazazo del tercer partido, en el que llegó a ceder por 31 puntos, y forzó el quinto y último en el Palau (sábado, La 1, 19:00 horas) tras vencer al Madrid (75-81). El campeón de la Liga ACB levantará la copa en Barcelona.   

Escarmentado y vulgarizado en el encuentro anterior, el Barça quiso ser cauto, calculador y sobre todo mucho más agresivo. Tuvo un comportamiento modélico y reconocerse de nuevo en la pista, empezando por su defensa. Por un día Xavi Pascual combinó la individual con la zona, bien dispuesta tras una canasta. Ahogado por Huertas, Navarro o Ingles, Carroll nunca se sintió cómodo y tan sólo anotó uno de sus nueve tiros, cuando quedaban poco menos de cuatro minutos. Tampoco fue el día de Velickovic ante unos azulgrana excelentes con los triples por primera vez en la serie (10/20) que se crecieron ante un pabellón con más de 13.000 personas, ante la ausencia de Ndong por problemas físicos y el castigo a Eidson –jugó cuatro segundos–. El técnico visitante exprimió al máximo al quinteto inicial y tuvo que sacar rápido a Wallace por las tempranas personales de Vázquez. La irrupción de Wallace supuso el primer golpe sobre la mesa del Barça, que llegó a ponerse 25-32 en el ecuador de la primera parte y se fue al descanso con 34-39, con 14 puntos de CJ, todos en el segundo cuarto. 10 llevaban el sello de Lorbek en un Barça en el que sólo hubo seis anotadores, uno muy simbólico, Ingles, pues sólo aportó un tiro libre. En el Madrid destacaban Singler y Tomic, infalible con sus seis primeros tiros.    

El temple de Mickeal

A partir del control del rebote los azulgrana podían pudo gobernar el ritmo del partido para evitar las transiciones rápidas de su rival, con más piernas y más físico en esta recta final. Los azulgrana salieron convencidos de sus posibilidades y de su competitividad, algo que dice mucho de su carácter y de la preparación mental y desde la pizarra del cuerpo técnico después del desastre del miércoles. Aquella noche la imagen de la impotencia fue la de Mickeal, que agredió a Velickovic. El vídeo mostró que la acción había venido precedida de una colleja de Suárez. El fin no justifica los medios y Mickeal se centró esta vez en jugar a baloncesto, tuvo un comportamiento muy diferente -no protestó ninguna de las personales que le señalaron– y anotó un triple que puso la máxima diferencia (60-73 a 4m 32s). Una diferencia abismal para la mayoría de los equipos, pero no estos dos finalistas, que a excepción del tercer partido, han brindado epílogos deliciosos. Esta vez la épica la puso Mirotic, capaz de anotar en menos de un minuto siete puntos y de poner el 75-79 a 43'3 segundos. Lorbek replicó al límite de la posesión y Llull falló una entrada fundamental.  

Así que el resultado fue el gran regalo esperado por Navarro en su 32º cumpleaños. El capitán fue de menos a mucho y tras anotar dos puntos en los dos primeros cuartos se jugó los tres primeros tiros de su equipo de la segunda parte. La Bomba fue generoso, supo doblar para sus compañeros y buscar especialmente a Lorbek, con el que se entiende a la perfección. Tampoco faltaba Huertas, tranquilo en la dirección y revolucionado en ataque. Sergio Rodríguez y Llull hicieron resistir al Madrid ante el penúltimo acelerón de los azulgrana, que no pudieron respirar tranquilos ni con once a favor (68-79) a 2m03s. La reacción de Mirotic resultó insuficiente y Lorbek sentenció. El esloveno lo celebró con Wallace, excelente en un día clave para su día. “Wallace callando bocas”, escribió en su cuenta de Twitter Pedro Martínez, el entrenador que le dirigió el curso en el Gran Canaria.  

MADRID 75 (15+19+21+20): Tomic (12), Suárez, Velickovic (7), Singler (11) y Llull (12) -equipo inicial- Pocius, Reyes (6), Mirotic (14), Rodríguez (9), Begic y Carroll (4). BARÇA 81 (17+22+23+19): Marcelinho (15), Navarro (12), Vázquez, Lorbek (24) y Mickeal (13) -equipo inicial-, Sada, Wallace (16), Ingles (1), Rabaseda y Eidson. Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Antonio Conde y Benjamin Jiménez. Sin eliminados. Sin eliminados. Incidencias: Cuarto partido de la serie final por el título disputado en el Palacio de deportes de Madrid ante 13.248 espectadores. 

viernes, 8 de junio de 2012

Sergio Rodríguez le devuelve la moneda al Barça para empatar la final (69-75)


Sergio Rodríguez señala una jugada ante Huertas - ACB Photo.

Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador explosivo, por más que lo haya demostrado a cuentagotas. Por más que pasase de ser un base apetecible en Europa tras brillar en sus dos primeras temporadas en la Liga ACB con el Estudiantes y ser decisivo en las semifinales contra Argentina en el Mundial de Japón a aterrizar en la NBA y pasar bastante desapercibido en los Blazers, los Nicks y los Kings. El curso pasado el base canario quiso corregir su trayectoria, empezar de cero en España y en el Madrid, donde tuvo algunas actuaciones estelares que no compensaron su irregularidad. Ahora, en cambio, el Chacho vive quizás el momento más dulce de su carrera, cuando no se le esperaba a ese nivel. Sergio Rodríguez está picando a la puerta de la selección para ir a los Juegos Olímpicos de Londres con sus espléndidos playoffs, en los que lleva 18 triples de 23 intentados (67%), además de promediar cuatro asistencias y 10 puntos por partido. Pero sobre todo por dar un golpe de la mesa en instantes delicados, como hizo en semifinales ante el Caja Laboral y como volvió a hacerLO en el Palau para empatar la final a un triunfo con tres triples de los cinco con los que el Madrid acribilló en el último cuarto al Barça. El conjunto de Pablo Laso remontó nueve puntos en contra para acabar ganando por 69-75 y pasar a tener el factor cancha a favor ante unos azulgrana que se quedaron sin ideas ni aliento ante la zona 1-3-1 de su rival.

Sergio Rodríguez le devolvió la moneda al Barça, salvado en el partido anterior por un triple de Huertas desde más de 10 metros. Una jugada inusual y más propia de un anuncio o de una película que culminó la remontada de los azulgrana, capaces de recortar 17 puntos de desventaja. Esa actitud es la que tuvo el Barça en el segundo partido, hasta que se bloqueó en el tramo final, cuando Laso planteó una 1-3-1 cuyo punto débil son las esquinas y que fue demasiado para unos locales sin puntería con los triples (5/24), todo lo contrario que el Madrid (11/17). Al Barça le falta la aportación de varios de sus jugadores.  

Vázquez, omnipresente

Lo llegó a bordar el Barça en algunos momentos, muy entero y contundente con jugadores como Vázquez, que ante los problemas físicos de Ndong, dio un paso al frente y no tardó nada en colocarle un tapón a Tomic, que como marca la tradición comenzó desatado ante el conjunto de Xavi Pascual. Los visitantes, inmanulados con los triples –metieron cuatro de los seis primeros– se fueron 6-11 (a los 5m 20s) con un tiro de Suárez, pero el Barça con Mickeal gustando y gustándose, Navarro como una culebra y Vázquez omnipresente remontaron con facilidad. Incluso tuvo sus primeros minutos en la serie Xabaseda, que se presentó con un mate y no tardó en volver al banquillo porque los árbitros fueron más exigentes que con el resto.

Lorbek pasó a ser el faro del Barça, mientras el Madrid se defendía con Mirotic, que no parece que venga de una lesión, con Reyes, cuya aportación sobre todo en el rebote ofensivo no tiene precio, y al descanso se llegó con 40-40 y con la confirmación de que Eidson (0/5, -4) está completamente perdido, al nivel de Wallace o de Ingles.

Navarro y Carroll

Tras el descanso los azulgrana se mostraron como un equipo sólido en defensa, forzando al Madrid a probar tiros incómodos, y fresco en ataque con Huertas como director de orquesta para escaparse por 52-43 (a los 27m 03s) tras una acción de Navarro, tan atento para atosigar a Carroll como para anotar sin aparente desgaste.

Con Llull y Sergio Rodríguez en pista y defendiendo en zona, el Madrid se recuperó a base de la dirección del base canario y de los triples. Reyes estaba atento para fabricarse las canastas tras segundas o terceras oportunidades ante un rival encogido y agotado que en cuatro minutos largos sólo pudo anotar un triple de Navarro y, a pesar de todo, pudo empatar a 70 en el último minuto si a Mickeal no se le hubiese salido una media vuelta. También se le salió la bomba a Carroll, inmenso en el epílogo, pero el tirador se hizo con su propio rechace y provocó la falta precisamente de Pete. En la jugada siguiente Sergio Rodríguez desquició a Nvarro y Mirotic medio sentenció el partido. La Bomba y Huertas fallaron sus triples y la serie llegará a Madrid empatada a 1-1, empatada a remontadas.

BARÇA 69 (21+19+16+13) : Huertas (10), Eidson (), Mickeal (10), Lorbek (22) y Vázquez (11) -quinteto inicial-, Navarro (11), Sada (-), CJ Wallace (1), Ingles (2), Ndong (-) y Rabaseda (2). MADRID 75 (20+20+9+26): Llull (5), Suárez (3), Syngler (8), Velickovic (5), Tomic (12) -quinteto inicial-, Pocius (2), Reyes (6), Rodríguez (14), Carroll (10), Mirotic (10) y Begic (-). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Emilio Pérez Pizarro, Benjamín Jiménez. Incidencias: Segundo partido del playoff por el título de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 7.151 espectadores.

miércoles, 6 de junio de 2012

Un triple de Huertas concreta una remontada de fe ante un Madrid dominante (81-80)


Huertas celebra su triple ante la desolación de Carroll - ACB Photo. 

El baloncesto se acerca a la poesía cuando perpetra encuentros que permanecen en la memoria de los aficionados para siempre y que, sobre todo, hacen creer en él a algunos de los incrédulos que consideran que apuntar los anotadores de cada canasta en una hoja es un suplicio o que odian no saber cuándo durará un partido. Es posible que una jugada al límite que concretó una remontada de fe haya hecho que alguien se enganche a este deporte. “No fue un partido bueno por mi parte, pero el baloncesto es así, te regala cosas como ésta”, relató Marcelinho Huertas (Sao Paulo, Brasil, 1983), el protagonista de un triple en carrera, sobre la bocina y saltando sobre una pierna, su seña de identidad. El jugador, desequilibrado, acabó estirado en el parqué y desde ahí vio que la pelota tocaba en el tablero y entraba en la canasta. En unos segundos Huertas se vio rodeado de todos sus compañeros. El primero en llegar a abrazarle fue Pete Mickeal, que surgió para sacarle las castañas del fuego a un Barça que a 5m 56s del final estaba chamuscado (63-76) y que había llegado a perder por 17 en un tercer cuarto nefasto ante un Madrid dominante, a sus anchas, poderoso desde Tomic hasta Carroll, pasando por Singler o Llull. La garra de Mickeal, el oficio o el genio –o ambas cosas– de Navarro, junto con el acierto inicial de Lorbek concedieron esa oportunidad a Huertas, que no dudó en jugarse el último tiro tras haber fallado los cinco anteriores ante un conjunto de Pablo Laso que se quedó a cuadros y vio cómo, tras su victoria por 81-80, los azulgrana dominan la final de la Liga ACB por 1-0. Sin prácticamente tiempo para descansar volverán a citarse en el Palau el viernes (La 1, 22:00 horas). 

No pudo tener más emoción un partido que logró empatar Navarro con un triple a falta de 44 segundos y, siguiendo las instrucciones de su entrenador, se jugó otro deprisa después de que Llull hubiese metido dos tiros libres. Botó y botó el base menorquín para jugarse el que debía ser el último tiro ante un equipo que no iba a hacerle falta. A Llull le quedó corto el triple, Eidson cogió el rebote, asistió a Huertas y éste hizo lo imposible. Un epílogo de película que no puede tapar ni el buenhacer de un Madrid que le ha perdido el respeto a su rival con la llegada de Laso ni las debilidades del Barça, que durante un rato y, en palabras de Xavi Pascual, perdió “emocionalmente”  el partido. 

Buscando soluciones 

Hasta que Pete Mickeal se echó el equipo a la espalda, Navarro resurgiera como una exhalación,  Lorbek aportase lo suyo y Huertas entrase en la historia de los partidos imborrables el Madrid había empequeñecido del todo al Barça, perdido ante el dictado de un rival que le hacía daño todas sus piezas. A Laso la rotación le servía para dosificar a sus jugadores, para que Reyes y Mirotic aprovechasen sus pocos minutos en pista, mientras que Xavi Pascual buscaba soluciones en el banquillo. 

Tomic y Singler fueron los primeros en ir de carrerilla en un duelo de muchos puntos y defensas confudidas, incluso la mejor de Europa, la del Barça, sorprendido por la entereza del pívot croata primero y por la naturalidad de Singler después. Y si los azulgrana pudieron sostenerse en el marcador fue porque contaron con un Lorbek infalible que alcanzó el descanso (37-43) con 13 puntos.

Confusión 

En la última canasta del segundo cuarto, sobre la bocina, a una mano y a aro pasado de Sada, se explica el sufrimiento de unos azulgrana que empezaban a padecer con las galopadas de Llull y los picotazos de Carroll, certero cuando los locales se reponían. Los blancos acertaron con cuatro de los cinco primeros triples y además dominaban sin problemas el rebote (36 por 30) y confundían a un Barça inocente. El propio Carroll no dudaría en quitarle la pelota a Eidson, confundido por un pitido desde la grada que entendió como del árbitro. El tirador estadounidense habilitó a Llull para que machacase a placer y pusiese la máxima ventaja (43-60 a 26m 17s). 

Pascual volvió a tirar de Navarro, que volvió a reenganchar a su equipo, aunque Carroll continuaba martilleando a los azulgrana sin descanso como Tomic o Sergio Rodíguez, que repartió hasta siete asistencias, tan sólo dos más que todo el Barça junto, señal que no pudo jugar con comodidad y tuvo que recurrir a la épica y a la fe, dos palabras que van asociadas, para remontando un partido imposible. La huella será siempre de Huertas, pero la marca fue sobre todo de Mickeal, Lorbek y Navarro. Y de la defensa, claro. El último triple de Navarro, el del empate a 78, llegó tras un tapón sensacional de Vázquez a Tomic.  

BARÇA 81 (15+22+17+27): Huertas (3), Eidson (6), Mickeal (17), Lorbek (18) y Vázquez (3) –quinteto inicial–, Ndong (9), Sada (2), Navarro (21), Ingles (2) y Wallace. MADRID 80  (20+23+23+14): Llull (11), Suárez (1), Singler (11), Velickovic (5) y Tomic (16) –quinteto inicial–, Carroll (18), Reyes (4), Sergio Rodríguez (7), Mirotic (7), Pocius y Begic. Árbitros: Martín Bertrán, Redondo y García González. 

sábado, 18 de febrero de 2012

La tripleta Llull-Mirotic-Suárez doblega a un Banca Cívica modélico y hace finalista de Copa al Madrid (92-84)

Triguero, Suárez, Mirotic y Urtasun observan la trayectoria del balón - ACB Photo.

Por TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi de Barcelona

Tiene el Madrid un fondo de armario mucho más amplio del que había mostrado en cuartos de final ante el Fuenlabrada, ante el que le bastó que se lucieran Reyes y Velickovic. Unas posibilidades de piezas que sí se reflejaron en su triunfos en semifinales, una victoria más coral y repartida entre jugadores que hicieron de todo y para todos. Los mayores focos recayeron en la tripleta formada por Llull, Mirotic y Suárez sin olvidar el trabajo impagable bajo el aro de Begic, mientras que los mencionados Reyes y Velickovic fueron reservados por Laso y apenas participaron en el triunfo ante un Banca Cívica modélico, capaz de remontar una desventaja de 16 puntos en el segundo cuarto y que trató de reponerse en el último después de estar 15 por debajo. Pero el Madrid resistió y jugará la final de Copa esperada tras el sorteo ante el Barça. Será el duelo por el trono del torneo, pues ambos equipos son los que tienen más trofeos (22).

Un Llull enchufado es una explosión de baloncesto, lo más parecido a un globo a punto de explotar. El ex jugador del Manresa dirigió el cotarro en una puesta en escena tan acelerada como acertada de un Madrid muy efectivo desde los 6'75, pues metió seis de los siete primeros que lanzó (7/10 en la primera parte, 14/25 al final). La baza del partido era doblar a los exteriores y no tardó en leerlo el Banca Cívica, que se rehízo tras otro triple de Llull en el primer minuto del segundo cuarto (30-14). Hasta entonces todo transcurría a sabor de boca para el Madrid, feliz por la puntería de Carroll y Singler y con Mirotic luciéndose todo lo que había podido ante el Fuenlabrada.

La misma receta

Con la misma receta, con cinco triples -dos de English- y una canasta de Paul Davis, mermado por haber pasado la noche con calambre y, según su entrenador, “dopado como a un elefante”, firmó la remontada el Banca Cívica (40-41 a los 17m 13s) tras un parcial de 10-27. Faltaba otro triple más, de Tepic, para el conjunto sevillano antes de llegar al descanso (46-44).

El Madrid volvió de los vestuarios dispuesto a resolver su acceso a la final cuanto antes y aparecía que lo iba a conseguir de la mano de Mirotic y Suárez, en estado de gracia y que se repartieron cuatro triples en el tercer cuarto para volver a distanciar a su equipo, esta vez por 15 puntos (74-49 a los 27m 38s). Pero ni por esas desfalleció un Banca Cívico mayúsculo mentalmente, fantástico. Resurgió English, al que sólo paró la mala suerte: al canadiense se le salió el hueso del dedo corazón de la mano izquierda y pudieron colocárselo. Terminado el partido tenía la mano llena de hielos y por la otra estaba hablando por el móvil.

No le faltó comunicación al conjunto sevillano. Jasen reemplazó a English y se apuntaron al reto Urtasun, Satoransky y sobre todo Triguero, que puso el 79-72 a 5m 1s. Le quedaba tiempo al Banca Cívica, pero el Madrid, resguardado por su tripleta, no le dejó ninguna opción de conseguirlo pese a la visión de Calloway (9 asistencias) y pese a haber sido tan valiente y poderoso. ¿Cómo se construye un equipo así? “Haciendo que la gente se respete un poco más, que se identifique con el proyecto”, contestó a este periodista Plaza.

MADRID 92 (27+19+30+16): Llull (17), Singler (10), Suárez (13), Mirotic (21) y Begic (9), -quinteto inicial-, Tomic (4), Carroll (9), Sergio Rodríguez (5), Reyes, Velickovic (2) y Pocius (2). BANCA CÍVICA 84 (14+30+16+24): Calloway (11), Urtasun (5), Tepic (8), Rubio (7), Davis (4), -quinteto inicial-, Triguero (12), Satoransky (5), Jasen (8), Bogdanovic (13), English (11), Izquierdo y Sastre.

viernes, 17 de febrero de 2012

Reyes rescata al Madrid ante un Fuenlabrada grandioso (75-66)

Reyes lanza ante Mainoldi - ACB Photo.
Hay jugadores que parecen estar eternamente condenados a que se hable de su declive y de su posible salida del club. Es el caso de Felipe Reyes (Córdoba, 1980), al que algunos acaban descubriendo cada temporada porque parecen olvidar una trayectoria ejemplar, un compromiso y un liderazgo fuera de toda duda. Reyes es un deportista único en un momento de forma óptimo que rescató a un Madrid sorprendido ante el Fuenlabrada grandioso de Porfi Fisac, que no pudo ser más gráfico: “Había momentos del partido en los que parecía que estaba dormido”. Se refería Fisac, gran orador y técnico valiente, a que pudo soñar con eliminar a los blancos y alcanzar por primera vez las semifinales en su tercera participación en la Copa del Rey, la primera para once de sus jugadores. Lo vio posible hasta que Reyes dijo basta, hasta el 59-59 a 7m 38s del final. El pívot cordobés acumuló nueve puntos en los últimos once minutos y se entendió de maravilla con Velickovic, encorsetado por Messina en la posición de 3 y de 4 con Laso tras recuperarse de una lesión. Esta pareja interior resultó lo mejor de un Madrid, vencedor por 75-66, que jugará la segunda semifinal del torneo ante el Banca Cívica.

A Reyes le puede el equipo y no el ego. Por eso le inquietó que en Teledeporte le hablasen de su gran actuación y después de decir que estaba “contento” por ello dejó claro que sobre todo lo estaba por la victoria “muy trabajada”. Por aquel entonces varios jugadores del Fuenlabrada chocaban de manos con su afición: un exponente de identificación y cariño al seguidor, sin el que el deportista se quedaría sin aliento. El capitán Laviña estuvo a la altura de las circunstancias reflexionando que más allá de un triunfo o una derrota lo mejor era llevarse y conservar el orgullo de la afición todo el año. Y el Fuenlabrada se merece tal aprecio empezando por los responsables de fichar a un buen número de desconocidos que acaban explotando o recuperando para la causa a gente que venía de una experiencia no muy positiva. El club es tan tenaz como su plantel, que lejos de amilanarse ante un Madrid que un buen rato con sus dos bases en pista -los dos Sergios, Llull y Rodríguez- y que le había doblegado con mucha facilidad en la Liga le jugó de igual a igual, sin miedos ni tregua.

Los tiros libres

Al principio surgió Hall con dos triples sin fallo y después le siguió Saúl Blanco -en su segunda etapa en el equipo tras su desafortunado paso por Málaga. Era un partido eléctrico, pues Singler también estaba muy enchufado, pero tan revolucionado que antes del descanso ya acumulaba tres personales. La cuestión para el Madrid es que su sustituto, Carroll, no tenía el día como Tomic, estancado desde hace meses, como si le pesasen pesasen los elogios recibidos por los medios, y el peor del equipo (2/6) en los tiros libres (10/19, 53%). Una faceta en la que los blancos deberán mejorar de inmediato en un torneo tan corto como la Copa.

En un torneo en el que el Fuenlabrada persistió por continuar, lanzado a ratos por Penney, la estrella junto a Blanco después de la marcha a la NBA de Ayón (35-31 al descanso). El conjunto de Fisac contuvo el arreón del Madrid (48-40), liderado entonces por un Mirotic discontinuo, gracias a los triples, dos de ellos, extraordinarios, del capitán Laviña. “Nadie os gana fácil”, había defendido el entrenador en un tiempo muerto y sus jugadores le dieron la razón perpetrando una actuación que ennoblece al baloncesto y minimiza las posibilidades económicas de unos y de otros. “Me siento ganador de este partido”, cerró Fisac, como siempre, con su tono de poeta.   

MADRID 75 (15+20+20+20): Llull (8), Singler (7), Suárez (-), Mirotic (7), Begic (2) -quinteto inicial-, Carroll (8), Tomic (6), Reyes (17), Pocius (3), S. Rodríguez (4) y Velickovic (13). FUENLABRADA 66 (16+15+22+13): Colom (12), Laviña (6), Blanco (6), Mainoldi (13), Hall (6) -quinteto inicial-, Cortaberría (3), Penney (12), Diouf (4), Sánchez (2), Vega (-), Muñoz (2) y Laso (-). Árbitros: E. Pérez Pizarro, Oscar Perea y Carlos Peruga. Incidencias: Asistieron al encuentro 14.100 espectadores en el último partido de cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

domingo, 15 de enero de 2012

Carroll detiene al Lucentum en una oda al baloncesto ofensivo (86-92)

Stojic, Reyes e Ivanov en plena lucha - ACP Photo / David Nohales.

En los cástings no decididos de antemano se suelen valorar cosas como la profesionalidad y el desparpajo, el poder resolver los problemas o los imprevistos sin ahogarse en titubeos ni dudas. Y eso es lo que suele hacer Jaycee Carroll, acostumbrado a anotar sin descanso, pero que también sabe aparecer en el momento justo, poner la guinda del pastel de un encuentro convertido en una oda al baloncesto ofensivo en un curso muy escaso en puntos. Carroll había fallado sus cuatro triples, pero en medio minuto anotó dos para doblegar a un Lucentum Alicante grandioso que cedió con un parcial final de 0-8. Los locales resistieron hasta a falta de 1m 41s -y remontada incluida-, hasta la irrupción de Carroll, que hizo que el Real Madrid, vencedor por 86-92, ya tenga asegurado ser uno de los dos cabezas de serie principales en el sorteo de la Copa del Rey de Barcelona y conserve el liderato con exacto balance que el Barça.    

Resultó un encuentro hermoso, poético incluso, donde ambos equipos se desgastaron al máximo y supieron sacar partido de aquello que más les funcionaba. El Madrid lo bordó en los tiros de dos (68% de acierto), mientras ek Lucentum Alicante estaba y estuvo fantástico en los triples (15/28, 54%) y disfrutó del mejor Ellis (27 puntos), que salió más pronto de lo previsto porque el titular, Dewar, se cargó con dos personales en un momento. Con Ellis en pista los locales encajaron un 4-17, acribillados por Singler, en su retorno a la pista en la que comenzó la temporada, Suárez y los dos pívots titulares del Madrid, Tomic y sobre todo Mirotic, cada día más experto y dispuesto. Pero también con Ellis -tremenda puntería la suya (7/10 en triples)- reaccionó el conjunto de Txus Vidorreta, valiente, descarado y que logró darle la vuelta al marcador con el cuarto triple del tirador (48-47 a los 17m 49s). Nueve anotó el Lucentum Alicante en la primera parte (52-51). Un espectáculo impagable.

Después Tomic fue capaz de contener a los locales, con puntos más repartidos y que lograron su mejor ventaja en el último tramo del tercer cuarto (70-65 a los 27m 13s). De ahí hasta el final se vio un encuentro eléctrico con los triples de un Lucentum Alicante lanzado por Llompart ante un Madrid sólido gracias al trabajo de Reyes bajo el aro. “El baloncesto es algo más de lo que se ha visto hoy”, denunció Vidorreta justo después de recordar que su equipo sólo había lanzado dos tiros libres en toda la segunda parte y “por una técnica de Sergio Llull”. El técnico bilbaíno no se olvidó de mencionar como claves los dos triples definitivos de un encuentro precioso, para enmarcar.

LUCENTUM ALICANTE 86 (19+33+18+16): Llompart (14), Dewar (14), Stojic (7), Ivanov (9) y Barnes (4) -quinteto inicial-, Ellis (27), Jódar (1), Koné (1), Rautins (9). REAL MADRID 92 (30+21+20+21): Llull (6), Singler (7), Suárez (12), Mirotic (16) y Tomic (14) -quinteto inicial-, Carroll (10), Begic (8), Reyes (13), Rodríguez (2) y Pocius (4). Árbitros: Arteaga, Murgui y Martínez Díez. Eliminaron por faltas personales al local Barnes (m. 40). Partido correspondiente a la jornada 16 de la Liga ACB, disputado en el Centro de Tecnificación de Alicante ante unos 5.200 espectadores.

miércoles, 4 de enero de 2012

Pocius doblega a un Barça resistente (78-74)

Pocius penetra a canasta ante Ndong - ACP Photo/ Víctor Carretero.

Hay similitudes entre la cocina y el deporte y, en concreto, entre la cocina y los tiradores, que cuando están a punto son imparables. Y en ese estado estuvo Carroll nada más salir por Llull en el inicio del segundo cuarto. Aunque más que aparecer, el ex jugador del Gran Canaria resultó una apisonadora para los azulgrana, a los que acribilló con tres triples sin fallo de los cinco que anotó el Madrid en los últimos instantes antes del descanso. Un 20-6 al final de la primera parte (45-34) que exigió más si cabe a un Barça sin Navarro y con Lorbek y Sada muy mermados físicamente. Aunque no claudicaron los azulgrana, capaces de cuajar un tercer cuarto excelente liderados por la decisión de Mickeal -Ndong, con 12 puntos y otros tantos rebotes, había hecho de todo hasta entonces- y en el último período empatar el marcador después de ir 14 puntos por debajo. Llegado al punto final, el Barça no pudo frenar a Pocius, el más pícaro en un epílogo que gestionó mejor el Madrid, vencedor por 78-74 y nuevo líder con el mismo balance de victoria y derrotas (11-3) que los propios azulgrana, Barça, Unicaja, Caja Laboral y Lucentum Alicante. La Liga ACB está tan comprimida por arriba como por abajo.

Respiró el Madrid de Pablo Laso, que se trabajó la victoria desde la defensa y con picos de rendimientos muy altos del mencionado Carroll, pero también de Tomic -más entero, regular y luchador, en la línea de lo que se espera de él- y de Suárez, más certero y revoltoso que en los últimos tiempos. Pero también es cierto que Xavi Pascual tuvo que completar la convocatoria con dos jugadores del filial -Josep Pérez y Papa Mbaye-. Sada tenía lumbalgia y Lorbek venía renqueante de un esguince de tobillo. Entre ambos anotaron una canasta, lo hizo esloveno para empatar a 68 a 4m 34s. Momentos de los que Huertas se responsabilizó con acierto, pero los locales acabaron llevándose el partido por la versatilidad de Mirotic y la pericia de Pocius y Tomic. El croata protagonizó un duelo bien bonito con Ndong, capaz de sostener al Barça en los primeros minutos antes del acelerón del Madrid.

Reacción de Mickeal

La réplica fue de Mickeal, a quien los retos le agrandan y las dificultades le refuercan. Xavi Pascual se vio obligado cuando el partido apenas había arrancado y el estadounidense ya acumulaba dos personales. El jugador cometió la tercera nada más empezar la segunda parte y su entrenador lo mantuvo en pista, una decisión arriesgada, pero que resultó fundamental, pues Mickeal se marcó un tercer cuarto para enmarcar con ocho puntos y del 50-36 se pasó al 62-58 con una canasta al límite de Vázquez, otro que también había tenido problemas de faltas.      

Al Barça le faltó en sus últimos ataques, por más que Ndong continuase multiplicándose para capturar cualquier pelota que pasase por alrededor. Al pívot se le escapó una pelota mientras pedía personal de Sergio Rodríguez, que falló el siguiente ataque ya con 74-72 tras una canasta de Pocius, el mismo protagonista que concretó el siguiente acierto de un Madrid muy satisfecho por haber vencido a un rival que le ha ninguneado en los últimos años y que resistió cuanto pudo a pese de no contar con su mejor jugador ni con Sada ni Lorbek a tono.

REAL MADRID 78 (18+30+14+16): Sergio Rodríguez (4), Suárez (11), Pocius (10), Mirotic (6) y Tomic (16) -quinteto inicial-, Reyes (6), Llull (7), Singler (0), Carroll (16) y Begic (2). BARÇA 74 (16+20+22+16): Huertas (13), Eidson (7), Mickeal (14), Lorbek (4) y Ndong (12) -quinteto inicial-, Rabaseda (2), Sada, Vázquez (6), Ingles (7) y Wallace (9). Árbitros: Hierrezuelo, Jiménez y Cortés. 

jueves, 29 de diciembre de 2011

Oliver detiene a un Madrid que cede el liderato al Barça (78-75)

Oliver supera a Suárez - ACB Photo.

Una jugada puede valer más que toda una crónica: la Penya rebañó cuatro rebotes ofensivos consecutivos, tres de ellos de Nacho Llovet, que acabó anotando. Dicha imagen resumió el comportamiento ejemplar de los locales, inferiores en nombre y presupuesto, pero superiores en fe e intensidad a un Madrid vencido por 78-75 que dejó el liderato en las manos del Barça, al que recibirá la semana que viene. A los visitantes, que siguieron el dictado de la Penya, no les bastó el espléndido epílogo de Reyes y Llull, y les detuvo Albert Oliver. Formado en las categorías inferiores del club, el base de Terrassa fue el héroe en el Olímpic de Badalona con dos tiros libres  que forzaban al rival a buscar el triple para buscar la prórroga. Llull primero y Mirotic justo después fallaron y Oliver se hizo con el último rebote.

“Hemos creído en nosotros”, resumió Oliver, máximo anotador de su equipo, para explicar una victoria muy peleada que a punto estuvo de dejar perder Pooh Jeter, al que a veces se le olvida que el baloncesto es un deporte de equipo y no un desafío individual. Y esto último, una colección de estrellas, es lo que pareció el Madrid en muchos momentos, mermado por el flojo partido de Singler, Carroll o Suárez en un ejercicio pésimo para los tiradores (2/12) y en tiros libres (25/38). El conjunto de Salva Maldonado tardó 27 minutos en lanzar los dos primeros, los falló Jelinek, atrevido para poner por delante a la Penya medio minuto antes del final (76-75). Del resto se encargó Oliver, el único en anotar tiros libres (6/6) en los locales (6/8).    

Reacción visitante

La Penya supo jugar sus bazas: se empleó a fondo en defensa y tuvo en Williams a un auténtico imán, pues recuperó seis de las diez pelotas de su equipo ante un Madrid débil que perdió 20. Los triples y los errores del rival animaron a la Penya, que se escapó por primera vez (18-11) en un primer cuarto en el que los visitantes parecían tener demasiada prisa gobernados por Llull, que a los nueve minutos ya había fallado tres tiros libres. Tampoco tuvo una presentación afortunada Reyes, cargado con tres personal prácticamente nada más entrar. Al Madrid le sostuvieron Mirotic y el irregular Tomic, que lleva tiempo estancado, lo mismo que le sucede a Suárez, perjudicado por la dimisión de Messina en el tramo final del curso pasado (39-36 al descanso).

Persistió y mejoró el conjunto de Salva Maldonado al ritmo del descaro de Jelinek (49-40 a los 24m 48s) y pese a tener que reservar por personales a Williams. Ahí estaba la joya checa, la aportación de Norel... Llull empezó a carburar, pero le salió un competidor Oliver, desatado en el epílogo y gran protagonista de un triunfo reparador para la Penya, que había perdido en situaciones parecidas en Málaga o Gran Canaria.

JOVENTUT 78 (22+17+22+17): Jeter (6), Jelinek (13), Obasohan (8), Llovet (6) y Williams (10) -quinteto inicial-, Báez (8), Van Lacke (7), Barrera (2), Norel (4), Oliver (14) y Trias. REAL MADRID 75 (17+19+21+18): Llull (15), Suárez (2), Singler (4), Mirotic (12), Tomic (7) -equipo inicial-, Pocius (10), Carroll (5), Begic (6), Reyes (10) y Rodríguez (4). De la Maza, García Ortiz y Calatrava. Señalaron falta técnica al banquillo del Fiatc Joventut (min. 12) y al entrenador del Real Madrid, Pablo Laso (min. 35). Sin eliminados.

domingo, 24 de julio de 2011

Mirotic machaca a Italia para condecorar con su primer oro europeo a la selección sub 20

La selección sub 20 festeja su triunfo en el Eurobásket -EFE.
Tiene la mirada tristona de Dejan Bodiroga. Incluso se parece a él físicamente. El tiempo, los partidos y los logros determinarán qué más une a Mikola Mirotic (Podgorica, Montenegro, 1991) con uno de los mejores jugadores europeos de la historia, un rebelde que nunca quiso ir a la NBA. Una aventura que Mirotic, escogido en el último draft por los Chicago Bulls, tiene aparcada. Su deseo inmediato es triunfar tanto en el Real Madrid como acaba de hacer con la selección española sub 20, a la que condecoró con su primer oro europeo en su cuarta final ante Italia (70-82). Francia fue bronce tras vencer a Rusia por 66-50. Mirotic, nacionalizado español, ue nombrado MVP del torneo y anotó 29 puntos  y 11 rebotes el último día, con lo que también se  convirtió el mejor anotador histórico en un Eurobásket sub 20, después superar la marca a Kostas Vasileiadis (27 tantos de media por los 25'5 logrados por el griego en 2004). A Mirotic se le ha quedado pequeño el torneo disputado en el Bilbao Arena. Los chicos de Juan Antonio Orenga emularon a las chicas sub 20, que entrenadas por Lucas Modelo y lideradas por la MVP Queralt Casas ganaron el oro en el Eurobásket de Serbia. 
Mirotic fue el objetivo prioritario del ataque español -"todo el mundo ha trabajado para él y él para los demás", dijo Orenga- y de la defensa italiana, empeñada en neutralizar al jugador más desequilibrante del campeonato. Nunca lo consiguió y Mirotic fue quien anotó la primera canasta del partido, quien puso la máxima renta de la selección (55-72 a 8m 32s) y quien se alió con el capitán Josep Franch (19 tantos y siete asistencias) para tranquilizar al equipo, que acababa de encajar un 9-0 en contra con Di Nicolao como protagonista. Éste es un oro zanjado a base de talento, lucha y pese a los contratiempos, empezando por el codazo que se llevó en la final en la nariz Joan Sastre de Gentile en el primer minuto y que le impidió volver a la pista. El jugador de Cajasol, el segundo máximo anotador del equipo, se mareó en el vestuario, donde le pusieron varios puntos, no pudo volver a jugar. Mientras que el infractor, Gentile, se llevó los pitos de la grada y los gestos de incomprensión de sus compañeros: siempre fue por libre. Incluso cuando Italia empequeñeció a España en el primer cuarto, cuando se puso 13-8. La entrada de Àlex Barrera dio más ideas y frescura a la selección, que concluyó el período con empate a 15, pero con siete pérdidas, cuatro menos que su media durante el campeonato.

Josep Franch, genial

Con Josep Franch en la dirección (en la recta final se unió alos tantos) y Barrera y sobre todo Mirotic en la anotación, España se fue al descanso 35-42 y 19 tantos de su MVP. Italia había tenido que prescindir mucho tiempo de Melli, cargado muy pronto con dos personales, y que cometió la tercera y la cuarta en el inicio del tercer cuarto. Un momento para el descaro de Joan Tomàs, Jóder y Franch y para la desgracia de Simeón, un buen defensor que se torció el tobillo. Otro jugador eliminado. El tercero sería Nacho Llovet, que ha jugado el campeonato con la rodilla derecha maltrecha, se hizo daño en la izquierda. El martes tiene cita para operarse.

Franch fue el mejor en la recta final: resultó explosivo y desequilibrante, y después tuvo el mejor detalle compartiendo el momento de levantar la copa con Sastre, antes incluso de que sonase el himno español por megafonía. El orden no alteró el producto. "Hemos tenido la mentalidad fría", reconoció Mirotic recordando los problemas que tuvieron durante el torneo y en la propia final: "Me siento muy contento, he hecho un gran campeonato. Mis compañeros me hacen jugar fácil y me pasan balones". Ellos, como el propio público, le felicitaron antes de recibir el trofeo como MVP en manos de Svetislav Pesic: era un secreto a voces. Mirotic posó para la foto con una txapela que le pusieron. Un broche de tradición para un torneo para enmarcar de la selección, que logró su primer oro europeo después de ganar sus nueve partidos. Lo hizo a las nueve en punto de la noche. 
ITALIA 70  (16+19+20+15): De Nicolao (11), Vitali (3), Gentile (14), Melli (9) y Cervi (2) - quinteto inicial-, Polonara (6), Moraschini (17), Santiangeli, Baldi (8) y Traini. ESPAÑA 82 (17+25+26+14): Franch (19), Pozas (5), Sastre, Llovet (3) y Mirotic (29) -quinteto inicial-, Simeón, Barrera (10), Arévalo, Jodar (6), Joan Tomás (7), Lorenzo y Gil (3). Árbitros: Radovic (CRO), Lottermoser (ALE) y Dragojevic (MNE).  

domingo, 8 de mayo de 2011

Llull se queda solo en un Madrid que se despide de la Euroliga con derrota ante el Montepaschi (62-80)


Supone un partido artificial y tristón con un premio más simbólico que prestigioso. Luchar por el tercer puesto de la Euroliga, como de cualquier competición en la que no se repartan medallas, tiene un tono nostálgico y se juega a otro ritmo. Es una cita ideal para dar más minutos a los que tuvieron menos protagonismo en semifinales y para que los que no estuvieron a la altura de las circunstancias se puedan redimir. Resultó el caso de Sergio Llull (Mahón, 1987), errático ante el Maccabi Tel Aviv el viernes y un torpedo ante el Montepaschi de Siena con 23 puntos, más de un tercio de la pobre producción del Madrid (60-82). 

El descaro de Llull, el jugador más explosivo del grupo, fue la mejor noticia para un Madrid que volvió a perder cualquier opción de victoria en el tramo final. El conjunto blanco fue  destrozado ante el arreón de Kristof Lavrinovic, máximo anotador del Montepaschi con 17 puntos. A 7m 11s Tomic puso el 53-61 y un triple de Carreretto marcó el inicio del fin para el conjunto de Lele Molin, que hizo jugar a Velickovic, autor de siete puntos, sólo uno menos que el propio Tomic y Reyes partipando menos de la mitad que ambos. Mala señal para el equipo y un acto reivindicativo para el alero serbio, inédito en semifinales. Vidal fue quien más aplaudió las canastas de Velickovic: el catalán fue el único que no participó en una Final Four en la que "hemos pecado de falta de experiencia". Un apunte sincero de Llull, el principal responsable de que el equipo se sobrepusiese a un inicio complicado de 2-12 y llegase al descanso cediendo por 32-36 y con los únicos puntos y minutos de Begic. 

Un jugador, un equipo

El Montepaschi empezó jugando para sus pívots y sus exteriores preferían lanzar cerca del aro. Hairston e incluso McCalebb, mermado tras recuperarse de una lesión, parecían balas de fogeo ante un Madrid que aguantaba el tipo con su juego interior y, claro, con Llull como líder. El menorquín, respondón ante Moss, persistió tras el descanso y metió 11 de los 13 puntos de su equipo en el tercer cuarto. 

Llull era su equipo y en cuanto su rendimiento bajó el Madrid no encontró más argumentos para imaginarse si quiera una remontada con sabor amargo, pues Sergio Rodríguez, Tucker o Fischer parecían tener sangre de horchata. Así que el banquillo del rival, jugadores de calidad como Zisis, Ress o otro ex, Kaukenas, aumentaron la diferencia. El Madrid se despidió triste de una Four Four que hacía 15 años que no jugaba. Con paciencia y buenos retoques puede ser un equipo habitual en esta cita en los próximos años.   

REAL MADRID 62 (11+21+13+17): Tomic (8), Prigioni (1), Reyes (8), Suárez (1) y Llull (23) -quinteto inicial-, Mirotic (6), Rodríguez, Fischer (4), Begic (4), Velickovic (7) y Tucker. MONTEPASCHI SIENA 80 (19+17+21+23): Hairston (4), Rakovic (8), Lavrinovic (17), Jaric (2) y Moss (11) -quinteto inicial-, McCalebb (10), Zisis (9), Carraretto (5), Kaukenas (8), Ress (4), Michelori (2) y Aradori. Árbitros: Christos Christodoulou (GRE), Matej Boltauser (SLO) y Eddie Viator (FRA). Felipe Reyes fue eliminado por cinco faltas en el minuto 35 y Rimantas Kaukenas en el 39.  

viernes, 6 de mayo de 2011

Eidson desmonta y priva de la final a un Madrid limitado (82-63)

Eidson protege el balón ante Prigioni -EFE.
Manteniendo la base y con algunos retoques el Madrid tiene un grupo joven para competir por todo en los próximos años, pero ahora su presencia en la Final Four de la Euroliga de Barcelona era toda una extravagancia, pues por el camino se habían quedado plantillas superiores, como la del Olympiakos o la del propio organizador, el Barça. Ante el Maccabi de Tel Aviv se vio un conjunto blanco con dientes de leche, muy blandito cuando su quinteto inicial no estuvo en pista y con un banquillo minúsculo que aportó únicamente cinco puntos. Los suplentes del rival contabilizaron 19, la cifra de tantos perpretrada por el agitador de la noche, Eidson, el máximo responsable de la contundente derrota por 82-63 del Madrid, descompuesto en una segunda parte muy desigual.

Al Madrid, el club más condecorado del torneo, le falta recorrido. Sólo dos jugadores habían jugado la fase final de la copa más golosa del continente y hasta tres, Velickovic, Begic y Vidal no intervinieron ni un minuto en el partido. Circunstancia a la que hubo que añadir que a Sergio Rodríguez y a Mirotic el aro se les hiciese más pequeño y saliesen a la pista acongojados, agobiados por la repercusión de una cita mayúscula. Tampoco rindieron ni Llull ni Suárez, dos de las piezas fundamentales del que fue el segundo proyecto de Messina en la capital. El entrenador italiano se marchó hace dos meses sin explicar los motivos y presenció en la grada del Palau Sant Jordi cómo se descomponía el equipo, dirigido por un eterno técnico ayudante como Lele Molin y debutante en una gran cita, se tambaleaba tras el descanso.

Reyes y Tomic

Antes, el Madrid, de negro y de visitante, perdedor en número de aficionados, había sabido mantenerse en el partido gracias a Reyes, omnipresente, y a Tomic, un pívot con poco músculo y muchos recursos, tantos como para hacerse un hueco ante una mole como Schortsanitis, la eterna promesa del baloncesto europeo que está cuajando su mejor temporada. Baby Shaq hacía daño en la zona y Pargo y Prigioni, cargado muy pronto de personales y que encadenó dos triples en el primer momento incómodo para su equipo, se discutían el mando. Sin hacer mucho ruido tanto Eidson como Hendrix avisaban de lo que vendría después (30-31, minuto 20).

Poco a poco el conjunto de Molin se fue marchitando, aunque festejase tres triples en un plis-plas, llegasen por fin los primeros puntos de Suárez y Llull comenzase a carburar. El partido estaba a punto de desequilibrarse bruscamente por la inexperiencia de los blancos y la pericia de un treintañero como Eidson, que se marcó seis puntos en el último tramo del final del tercer cuarto. Los últimos tres del estadounidense marcaron el devenir del encuentro y confirmaron la candidez del Madrid: Fischer, tan nulo como Tucker, sacó de fondo para Sergio Rodríguez sin fijarse y Eidson cogió el rebote y forzó la personal. El poco acierto del Maccabi Tel Aviv con los tiros libres había impedido que la distancia no superase los dos dígitos (55-47 a los 29m 50s).

Ahí se acabó el Madrid, desmontado por un Eidson que sólo falló dos canastas y acabó con 33 de valoración, mareado por Pargo y machacado por Baby Shaq. Los blancos, el único equipo ACB de los cuatro que alcanzaron los cuartos de final, comenzarían el último período con un parcial definitivo de 16-4. "En defensa hemos estados débiles", resumió con acierto el capitán Felipe Reyes, que tenía la ilusión de ganar el único gran título que le falta además del oro en unos Juegos Olímpicos. En las horas previas había dicho que era más difícil llegar a la Final Four que ganarla. Lo primero ya era una proeza para este equipo lleno de jóvenes con talento que necesitan experiencias similares para curtirse y que les salgan los dientes. Mientras, Maccabi y Panathinaikos, vencedor por 77-69 ante el Panathinaikos de Obradovic se disputarán la Euroliga.

MACCABI TEL AVIV 82 (14+18+23+27): Pargo (13), Eliyahu (1), Pnini (14), Eidson (19) y Schortsanitis (16) -quinteto inicial-, Hendrix (6), Sharp (3), Blu (10), Burstein y Macvan. REAL MADRID 63 (12+17+18+16): Tomic (17), Prigioni (9), Reyes (15), Suárez (8) y Llull (9) -quinteto inicial-, Mirotic, Rodríguez, Fischer (2) y Tucker (3). Árbitros: Luigi Lamonica (ITA), Christos Christodoulou (GRE) y Zoran Sutulovic (MNE). Sin eliminados.

sábado, 5 de marzo de 2011

El Madrid olvida a Messina ganando al DKV Joventut en el estreno de Molin (78-60)

Molin, en el centro, en un tiempo muerto -ACB Photo / Ángel Martínez.
En una jornada de disfraces Ettore Messina se camufló en un discurso altruista para valorar por qué decidió dimitir como entrenador del Madrid, algo que según él llevaba varios días pensando. La amplia derrota del equipo en casa ante el Montepaschi Siena resultó, por tanto, un motivo más de un cúmulo de circunstancias que Messina resumió en un propósito: “intentar ayudar a conseguir una unión dentro y fuera de la pista”. No añadió la palabra paciencia, que es lo que le falta últimamente a un club que se toma cada temporada con la necesidad de empezar de cero y acumular muchos fichajes y reconoció que al equipo de falta madurez porque es joven. Messina no se ha ido del todo del Madrid, pues su sustituto ha trabajado con él desde 2000 y era el segundo técnico. Emanuelle, ‘Lele’ Molin (Mestre, Italia, 1960) dijo en su primera rueda de prensa como técnico blanco que ve el baloncesto como Ettore. En su precipitado estreno Molin celebró con un triunfo ante el DKV Joventut por 78-60 con un parcial final de 15-3 y dos datos de peso: 8/19 en triples y 48 rebotes por los 34 de su rival.

Afectados por la forma en la que perdieron en Euroliga y por la marcha repentina de Messina, los jugadores del Madrid saltaron a la Caja Mágica atenazados, “muy tensos”, describió Llull en Teledeporte. Una situación que hizo crecer a los visitantes, más enteros y certeros en el inicio con un McDonald omnipresente, el mejor en el parcial inicial de 2-11, solucionado por Tomic que no dejó de anotar hasta empatar 20, ya en el segundo cuarto. El problema para los locales es que el DKV Joventut continuaba encontrando recursos en el propio McDonald o Robinson. Tuvo que ser precisamente un ex verdinegro, Tucker, quien  le diese la primera ventaja al conjunto de Molin, que se marchó al descanso 33-31 con varias acciones de mérito de alguien bastante ignorado por Messina.

La puntería de Llull, Suárez y Tucker desde más allá de 6’75 metros, cuatro triples en el tercer cuarto distanciaron al Madrid (54-41), con lo que el partido quedó resuelto. Pero no para Jelinek, realidad y futuro para el DKV Joventut: le sobra irregularidad y no le falta valentía. El tirador checo cargó con toda la responsabilidad y de valorar -6 pasó a meter 13 puntos, con tres triples de por medio, en menos de cinco minutos (63-57 a 5m 44s). Pero su equipo se atascó y el Madrid solucionó el entuerto con su tripleta más en forma: Llull, Suárez y Mirotic. Así que Molin pudo festejar su primer triunfo como técnico horas después del adiós de Messina: “Me han pasado por encima muchos sentimientos”. Seguramente algunos de ellos tenían algo que ver con la versión más completa de los motivos de su amigo para dejarle el banquillo. Porque es evidente que Messina no ha querido hacer demasiada leña del árbol caído.   

REAL MADRID 78 (13+20+24+21): Prigioni, Llull (13), Suárez (6), Reyes (8) y Tomic (13) -quinteto inicial-, Mirotic (11), Fischer (10), Tucker (9), Sergio Rodríguez (2), Begic (5), Vidal (1). DKV JOVENTUT 60 (16+15+16+13): Robinson (9), Hosley (7), Tomás (7), Trías (2) y McDonald (14) -quinteto inicial-, Jelinek (15), Franch (2), Flis (4) y Todorovic. Árbitros: Redondo, Cortes y Pérez Niz.