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viernes, 20 de febrero de 2015

La omnipresencia de Rudy Fernández

El alero mallorquín acribilla a un CAI Zaragoza persistente (85-73)

Rudy, en una acción del partido. ACB Photo. 

"Es una persona muy ganadora y yo diría que ha sido el mejor jugador que ha pasado por la Penya en toda su historia. Es así. Lo que ha hecho él no lo ha hecho nadie. Una cosa es hablar de títulos y copas de Europa, pero lo que ha hecho Rudy como jugador no lo ha hecho nadie". Así define Jordi Villacampa, presidente del Joventut, a Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) en El viatge de Rudy. De Badalona a l'NBA, escrito por Ramon Aymerich y Ester Romeu. El libro fue presentado en septiembre de 2008,

martes, 21 de octubre de 2014

Ricky Rubio: de la burbuja al dilema

El periodista Albert Díez retrata al base de los Minnesota Timberwolves en 'El chico maravilla'  

Ricky Rubio - AP. 

“Tienes que saberlo todo sobre él: gustos, anécdotas… Entrevístalo como puedas, y si es necesario sacarlo en la foto haciendo el pino o yendo a comprar el pan, hazlo”, me insistía el jefe del diario. Quería un perfil que no hubiese retratado la competencia sobre un Ricky Rubio (El Masnou, 1990) que vivía protegido por el Joventut de Badalona. El base, todavía menor de edad, no podía hablar con la prensa y sólo se podía prestar a una sesión de fotos. Cuando me encontré a Ricky en el metro, camino del Olímpic y antes de bajarnos los dos en Gorg, le saqué poco más de “habla con la Penya” o “no te puedo decir más”. 

Acabé conociendo mejor al chico a través de terceros. Sus amigos le describieron como un bromista capaz de imitar la voz de una chica para colarle un gol a un colega por teléfono. El presidente Villacampa destacó su madurez; Huertas, el buen asesoramiento de sus padres; Laviña, su inteligencia; Archibald, su temple: “Parece que haya jugado cinco años con nosotros”; Bennet, su ambición: “Es un buen chico que quiere ser un gran jugador”;  y Rudy, del aliento de Aíto: “Está muy pendiente de él, tanto en su progresión  personal como personal”. Y el propio Aíto remató: “Si está bien, jugará”. Las reflexiones del maestro baloncesto español son una de las grandes perlas de Ricky Rubio. El chico maravilla, obra de Albert Díez, periodista de la COPE.  

Habrá quien piense que es arriesgado publicar una biografía sobre alguien de 24 años, cumplidos justo hoy. En la mayoría de los casos tendrá razón. No en el de Ricky Rubio, que ha vivido mucho y muy rápido. Lleva en la élite desde que, con 14 años, 11 meses y 24 días, se convirtiese en Granada en el más joven en debutar en la Liga ACB. Aíto, entonces técnico de la Penya, le convocó por la lesión a última hora de Huertas.

Escrito a modo de reportaje extenso, Ricky Rubio. El chico maravilla invita al lector a un viaje  por el currículo deportivo y vital de una figura precoz. Del más joven en ganar la Euroliga (con el Barça en 2010 y siendo fundamental) y en colgarse una medalla olímpica (la plata en Pekín 2008), entre los jugadores de baloncesto. Ricky está a punto de empezar su cuarta temporada en los Minnesota Timberwolves, de la NBA. Tiene en jaque al club por su renovación, sobre todo tras la marcha de Kevin Love a los Clippers, y también por su rendimiento. Su talento e inventiva no se están correspondiendo con su discurso en la pista, discontinuo por las lesiones. Aunque ya no tiene excusas para mejorar y ganar confianza y efectividad con su tiro.  

Las intervenciones de los entrevistados del libro (Aíto, Bennet, Sito Alonso, Josep Maria Margall, Marc Calderón…) están bien seleccionadas (incluso figura Nacho Ordín, uno de sus defensores la noche de su estreno en la Liga ACB). La parte más rica y con más voces es su periplo en las categorías inferiores y el primer equipo del Joventut y por los equipos de la selección previos a jugar con los grandes. Eso sí, se echan de menos más testimonios de su paso por el Barça (muy interesantes los apuntes de Joan Laporta) y de la selección absoluta. Ambas etapas están descritas con los detalles justos, pero suficientes.

El libro cae a veces en un tono de biografía autorizada y se encuentra a faltar una visión más crítica. Es el caso, por ejemplo, de cuando se habla de la recta final de las eliminatorias por el título en su último curso como azulgrana: “No hay que buscar ningún enemigo más allá y sí destacar que el jugador de Badalona [Víctor Sada, ahora en el Andorra] hizo un playoff espectacular”.

Albert Díez retrata a un Ricky Rubio muy familiar que de pequeño quería ser negro para jugar como Michael Jordan. A un chico que llegó a la NBA diciendo “sólo pienso en baloncesto, en nada más. Va a ser duro, lo sé” y que no tardó en llenar el pabellón de su nuevo club, los Timberwolves, cosa que no ocurría desde hacía cuatro años. A un chaval destrozado por la pérdida de su abuela y de su amigo Guillem, que siempre ha admirado a su hermano Marc, también jugador de baloncesto, como su hermana Laia.

Aíto, que lo había seguido en el cadete, le invitó a entrenarse con el primer equipo de la Penya porque necesitaba un jugador más para un cinco contra cinco. Bennet, su primer mentor en la pista, vio en Ricky a un pipiolo “sin miedo”. “Marc, tranquilo, que ganamos seguro”, le dijo a su entrenador en la Minicopa de Sevilla 2004. Acabó como MVP y con el título.  

Algo después, en 2006, llegó otro episodio impactante: la final en el Europeo cadete de Linares de 2006. Sumó 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 13 faltas personales recibidas. Números repartidos en dos prórrogas y con un triple surrealista que dio la vuelta al mundo de por medio. También se habla en el libro de los roces entre él y su entorno con la Penya, de la que se marchó por la puerta de atrás y dos temporadas antes de lo previsto en su contrato. Aparcó su desembarco a la NBA (en el draft salió elegido en un puesto peor de lo que esperaba, el quinto) y se fue al Barça, en el que además de maravillar en el primer curso (el segundo fue muy discreto) dejó otro récord, el de fichaje más caro de la historia de la Liga ACB (3’6 millones de euros). Una cifra difícilmente superable.


Título: Ricky Rubio. El chico maravilla. Editorial: Al Poste Ediciones. Páginas: 199. Valoración: 3.7 sobre 5.  

jueves, 11 de septiembre de 2014

El rebote de una catástrofe

Inferior en intensidad y capturas (50 por 28), España es barrida por una Francia coral comandada por Heurtel y se despide en cuartos de su Mundial 

Gelabale se hace con un rebote ante Pau Gasol - Foto: Alejandro Ruesga / El País. 

Recorría sus últimos metros en la pista del Palacio de los Deportes tan cabizbajo que en vez de ser el techo del grupo, con 2'15 metros, los mismos que atesora su hermano Marc, parecía medir poco más de 1'90. El público le reconocía su esfuerzo y currículo, pero Pau Gasol (Sant Boi de Llobregat, 1980), tras cometer su quinta personal (Gobert transformaría los dos tiros libres para el definitivo 65-52 para Francia), no podía ni tragar saliva. Casi siete años después de perder la final del Europeo en casa, con una canasta de

domingo, 9 de febrero de 2014

El corazón de Sergio Llull

El base menorquín anota a falta de una décima la canasta que le da al Madrid su 24ª Copa del Rey ante un Barça penalizado por los tiros libres (76-77)


Sergio Llull y Sergio Rodríguez se abrazan tras el partido - ACB Photo. 

Hasta llegar a ese Sergio Llull (Maó, Menorca, 1987) con ganas de abrazarse a todos sus compañeros y que acaba oculto entre varias camisetas blancas se sucede una final fabulosa, la mejor de los últimos años desde la de 2009, cuando Pete Mickeal resolvió en la prórroga con ocho puntos y haciéndole un tapón a Berni Rodríguez en Madrid. Ocurre en Málaga, en un Martín Carpena asombrado por un duelo entre dos gigantes con ganas de desempatar en el número de Copas del Rey. Ambos llevan 23 y con un triple a 2m 29s Nikola

sábado, 8 de febrero de 2014

El cambio de Sergio Rodríguez

El Chacho, que reconoce que ya no juega en función del rival, rompe a un CAI Zaragoza reducido a Shermadini (98-66)   

Sergio Rodríguez celebra una canasta - ACB Photo.

"Es un jugador diferente, difícil encuadrar qué hace bien o mal. Hay cosas que hace menos bien pero hay pocos jugadores con su talento que nos puedan dar lo que él nos va a dar, sobre todo su uno contra uno. Tendrá que adaptarse al juego de la selección y darse cuenta de que cuando está entre los mejores ha de hacer las cosas como tiene que hacer. No ha dado todo lo que puede dar, pero tiene carácter para aprender", le definió Mario Pesquera, entonces seleccionador, cuando anunció que Sergio

jueves, 6 de febrero de 2014

El impulso de Rudy Fernández

Un Madrid coral arrolla a un Gran Canaria paralizado (83-60) 

Rudy lanza un triple pese a la oposición de Newley - ACB Photo. 

Se conocieron en un campus de jóvenes talentos de la selección española y a Josep Maria Guzmán le llamó la atención. "A mí", cuenta El viatge de Rudy. De Badalona a l'NBA,"lo primero que me impactó es que de siendo un niño con un año menos fuese tan descarado. Creo que esta característica la ha tenido siempre, no la ha perdido". Gus habla de su amigo  Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985), al que rodearon los focos en al Copa del Rey de Sevilla en 2004 cuando lideró a la Penya hacia la final y fue nombrado

viernes, 4 de octubre de 2013

El ensayo de Jaycee Carroll

El tirador estadounidense, principal favorito para el concurso de triples, lidera el festival de tiros de tres de un Madrid ante un Bilbao Basket sin alma (100-61) 


Carroll, en una acción del partido - ACB Photo. 

En menos de 24 horas le espera un concurso, el de triples, que le hace especial ilusión y para el que es el principal favorito. Jaycee Carroll (Laramie, Wyoming, EE UU, 1983) es un tirador nato que a lo largo de sus temporadas en la Liga ACB ha demostrado que tiene una puesta en escena letal. Que es capaz de anotar con la misma naturalidad con la que respira. Esta vez fue entrar por Rudy y lo primero que hizo Carroll fue meter dos triples

viernes, 20 de septiembre de 2013

El nuevo guión de Tony Parker

El base de los Spurs frustra a una España que cae en la prórroga (72-75) tras ceder 14 puntos de renta y que luchará por el bronce con Croacia  

Tony Parker se hace con un rebote - EFE. 

Lo dijo antes, se lo repitió a sí mismo durante y lo volvió a decir a los medios después del partido. Tony Parker (Brujas, Bélgica, 1982) apretó los dientes y enloqueció tras la prórroga de un partido en el que sobre todo él, que hace unos meses rozó con los dedos su cuarto anillo de la NBA con los Spurs, había sido el factor determinante para que Francia cambiase la historia. "Si España no existiese, yo tendría más medallas", dijo de nuevo Tony Parker, exhausto tras marcarse una actuación estelar y vengarse del equipo que les

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Con Rudy Fernández y Sergio Rodríguez como despertadores

La pareja del Madrid destapa a la España más hambrienta, que devora a una Serbia minúscula desde el principio (90-60)
Sergio Rodríguez celebra una canasta - Europa Press.
No hay mago al que el espectador no le intente ver su truco. Hay quien no disfruta con la magia, quien intenta quitarle su esencia y destapar sus secretos. Habrá quien repase a cámara lenta para llegar a descifrar los movimientos, asistencias y acrobacias de Sergio Rodríguez (San Cristóbal de la Laguna, Tenerife, 1986). No descifrará nada, porque su talento es indescifrable, quizás por eso hay entrenadores que no le han sacado el jugo y pasó de puntitas por la NBA. Quizás él también no se entendiese del todo. Pero con Pablo

sábado, 14 de septiembre de 2013

Palabra de José Manuel Calderón

El base extreñeno y Víctor Claver enderezan a una España que barre a Finlandia (82-56) y se enfrentará a Italia para hacerse un hueco en cuartos  


Calderón, durante el partido - EFE. 

"Nuestro equipo con presión juega bien. Sabemos jugar en situaciones como éstas, bajo presión", advirtió en la previa José Manuel Calderón (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1981), "porque se mantiene el grupo y nunca se dispersa". El nuevo base de los Dallas Mavericks venía a decir que si un equipo era capaz de superar una situación límite era el suyo, capaz de levantarse y llevarse el oro de los últimos Europeos, en Polonia y Lituania. Calderón puso en práctica sus palabras y enderezó, con la ayuda de un Víctor

sábado, 7 de septiembre de 2013

Ricky y Rudy, los desatascadores

La ex pareja de la Penya anota, roba balonces y rebotea a una España irregular que supera a la República Checa (60-39)

Ricky, durante el partido - EFE. 

Le faltaban unos días para cumplir los 16 y estampar su firma en su primer contrato como profesional, pero Ricky Rubio (El Masnou, 1990) ya había debutado en la Liga ACB casi un año antes, con 14, 11 meses y 24 días. El corrillo de periodistas que cubrían la presentación de la nueva plantilla de la Penya del curso 2006-2007 cumplía un ritual casi a rajatabla: preguntan a los nuevos, como Gaines o Laviña, y a los que continuaban en el equipo, como Huertas, Barton o Bennet. Éste, su mentor, se deshacía en elogios: “Es impresionante.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Rudy Fernández, capitán de capitanes

El alero mallorquín asume el simbólico brazalete que le dado Orenga desmontando a Croacia en el debut del Eurobásket (68-40) 


Rudy penetra a canasta - Foto: Rafa Casal / Marca.

A finales de julio, a Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) le hicieron una pregunta  comprometida y de la que supo salirse de la mejor forma posible. El periodista quería saber qué para el jugador asumir la capitanía que le había otorgado el nuevo seleccionador, Juan Antonio Orenga, para el Eurobásket de Eslovenia ante la ausencia de Juan Carlos Navarro, que se unía a las de Reyes, Ibaka o Pau Gasol. La respuesta de Rudy fue directa: “Aquí todos nos sentimos capitanes, porque capitán sólo hay uno, Juan

sábado, 1 de junio de 2013

Con el aroma de Sergio Rodríguez

El Madrid desmonta al CAI Zaragoza con el base canario como hilo conductor y está a un paso de la final de la Liga ACB (93-65)

Sergio Rodríguez celebra un triple - ACB Photo / Á. Martínez. 

“Sergio, vas a debutar” o algo parecido le dijo Pepu Hernández a la última perla del Estudiantes. Y el chaval, Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986), salió al Palau Blaugrana con desparpajo y ajeno a lo que acababa de ver desde el banquillo: una tángana que acabó con dos antideportivas a De la Fuente y Carlos Jiménez y otro par de descalificantes a Ilievski y Brewer. Quedaban 26 segundos en el quinto y definitivo partido de la final de la Liga ACB de la temporada 2003-2004 –que acabó llevándose el Barça de Pesic y Bodiroga– y el debutante, que había cumplido los 18 años el día anterior –el 12 de junio– y que se fue por velocidad de Nacho Rodríguez y se coló entre Femerling. Fue una entrada explosiva, la primera acción en el torneo de Sergio Rodríguez, a quien unos meses después y tras una excelente actuación ante los azulgrana, se cansó de repetir que no reparaba en la NBA: “¿Cómo voy a pensar en eso? Acabo de debutar en la Liga ACB y no he conseguido nada”. Ya le llamaban Magic Rodríguez y Showtime Rodríguez: “Son cosas de la prensa”. Una prensa fascinada por aquel jovencuelo capaz de cualquier cosa que dos cursos después fue escogido en el puesto 22 del draft por Portland y aterrizó en la Liga estadounidense, donde mostró su talento a cuentagotas. El Sergio Rodríguez de ahora y en concreto el de esta temporada ha recuperado su esencia: frescura, inteligencia, talento y generosidad. El Chacho anotó 11 puntos repartió ocho asistencias, dos más que un CAI Zaragoza minimizado en todo momento (93-65) y que ve cómo tiene la serie de semifinales 2-0 en contra.

“No quiero ver más ni una bandeja de Sergio Rodríguez. Es fácil”, pidió a sus jugadores José Luis Abós, cansado de los puntos del base canario en un día muy productivo para todo el Madrid, lanzado desde el primer instante y con Rudy, después del costalazo del jueves, como titular. No tardó en reemplazarle Carroll, que se presentó con un triple, un argumento de peso del conjunto de Pablo Laso (15/32), peleado de nuevo con los tiros libres (6/13). La única fisura de un Madrid hambriento en el que habían anotado siete jugadores en el primer cuarto (24-13).

Corría como le gusta el Madrid y con Sergio Rodríguez de director de orquesta mientras el CAI Zaragoza era un simple espectador de la fogosidad de Carroll, casi perfecto con 18 puntos (3/3 en tiros de dos y 4/5 en triples). Solo Van Rossom, Roll y Pablo Aguilar replicaban en los locales, que se fueron al descanso 49-35 por debajo y tras la vuelta de los vestuarios se vieron arrollados por los triples de Llull y Darden y los puntos de Mirotic. No había noticias de Jones y Rudez no se estrenó hasta el último tramo del tercer cuarto. Golubovic se mutiplicó, Llompart sacó su orgullo y Sergio Rodríguez, la chistera, para continuar maravillando y poner la máxima ventaja de su equipo (91-57 a 3m 54s). Fue un festival con su aroma.


MADRID 93 (24+25+25+19): Llull (6), Fernández (10), Suárez (10), Mirotic (10) y Begic (8) -quinteto inicial-; Rodríguez (11), Carroll (18), Draper (6), Darden (5), Slaughter (4), Reyes (5) y Hettsheimeir (-). CAI ZARAGOZA 65 (13+22+14+16): Van Rossom (10), Roll (10), Toppert (3), Aguilar (10) y Jones (2) -quinteto inicial-; Stefansson (), Rudez (5), Llompart (12) y Golubovic (11) y Fontet (2).      

viernes, 24 de mayo de 2013

Las diabluras de Sergio Rodríguez

El base canario arrolla en el segundo cuarto al Obradoiro y adelanta al Madrid en la serie de cuartos (90-75)

Sergio Rodríguez asiste a un compañaero ante Hummel y Kendall - ACB Photo / A. Martínez. 


Su aspecto, esa barba bien poblada y algo desaliñada, le da un perfil bohemio y de artista. Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador musical, de banda sonora. En tiempos en los que se exige la pizarra por delante de la creatividad, el base canario supone aire fresco, pureza y frescura. Sergio Rodríguez juega con la alegría de un niño, la entereza de alguien que ha sabido resarcirse después de haberlo pasado muy mal en la NBA –a la que llegó con menos recorrido del que necesitaba– y que ha encontrado en Pablo Laso

domingo, 28 de abril de 2013

Reyes es inagotable

El capitán lidera, con 19 puntos, a un Madrid que se asegura la primera plaza tras vencer a un Barça penalizado por el rebote ofensivo (78-65)

Reyes,a  punto de lanzar, ante la mirada de Tomic - ACB Photo.

Es el único superviviente de la última Liga ACB que ganó el Madrid. Fue en 2007 en el Palau Blaugrana con Joan Plaza como entrenador y Felipe Reyes (Córdoba, 1980) como MVP de la final. Reyes ejerce de capitán en un grupo que valora su liderazgo, ímpetu y coraje. Responde al perfil de jugador al que adora su afición y genera animadversión entre la rival, entre ellas, la del Estudiantes, club en el que creció admirando a su ídolo, su hermano Alfonso y que, como él, abandonó para irse al Madrid en 2004. Renovado por tres temporadas hace un mes, Reyes es un puntal para su equipo y destrozó al Barça con una actuación modélica (19 puntos y ocho rebotes). La puesta en escena del ala-pívot cordobés ya fue impotente: nueve puntos y cuatro rebotes en seis minutos para pasar del 13-12 con el que acabó el primer cuarto al 26-19 (a los 15m 44s). Penalizados por el rebote ofensivo, los azulgrana se sostuvieron hasta los últimos dos minutos (67-63), pero Mirotic no falló tres tiros libres y Reyes puso la guinda a su partido con una entrada sin oposición para dar la victoria al Madrid por 78-65 y la primera plaza matemática de la fase regular en un ensayo descafeinado de la cita entre ambos equipos en la Final Four de Londres.

“Hemos trabajado bien todos los aspectos del juego, excepto el rebote ofensivo. Permitir 18 rebotes ofensivos es una barbaridad”, recalcó Xavi Pascual. Ésa fue la gran losa para los visitantes de la que supieron sacar partido, entre otros, Reyes, Mirotic o Begic, y que hizo que el Madrid tuviese más tiros. En concreto, 74 por 59. El Barça, con más puntería, pudo opositar al triunfo hasta el final a pesar de las bajas de Navarro, Wallace y Mickeal, mientras que Todorovic participó con un dedo roto. Con el equipo bajo mínimos, Ingles dio un paso enfrente en el sugerente inicio azulgrana con siete puntos en el parcial de 6-11. Lorbek estaba fino y Tomic, muy nervioso ante un público que no le perdona que se fichase por el gran rival.

Al descanso

Llull y Rudy Fernández agitaron a un Madrid que tomó más impulso con la aparición de Reyes y que veía cómo el Barça se cansaba de fallar tiros libres, en especial Tomic. Dominadores en el rebote, los locales tenían segundas y terceras opciones de tiro –como en una acción de Begic– y se pusieron 33-24 con un triple de Llull, antes de que los azulgrana redujesen la distancia al descanso (33-29) con dos jugadas rápidas de Huertas y de Jawai, que anotó diez puntos como Tomic y Lorbek, aunque con mejores porcentajes de tiro.

Tres rebotes ofensivos casi seguidos de Mirotic y una técnica a Xavi Pascual volvieron a penalizar al Barça (38-31), rescatado por un Ingles eléctrico, un Jawai omnipresente y un Tomic que acertaba con un reverso por primera vez. Y a Huertas le caía otra técnica por protestar, mientras Jasikevicius, muy revolucionado hasta entonces, puso por delante al Barça con dos canastas seguidas al inicio de un último cuarto (50-51) en el que Reyes sostuvo al Madrid con la ayuda de Sergio Rodríguez ante un rival lanzado por Ingles y Jawai que se quedó sin respuesta en el tramo final. “Tiene poco que ver el partido de hoy con el que tendremos en Londres”, aseguró Pablo Laso. “Será una final en sí misma”, cerró Xavi Pascual.

REAL MADRID 78 (13+20+17+28): Rudy (11), Suárez, Mirotic (10), Llull (8) y Begic (8) -quinteto inicial-, Rodríguez (9), Slaughter (8), Carroll (5), Darden y Reyes (19). BARÇA 65 (12+17+18+18): Huertas (3), Ingles (18), Oleson (8), Lorbek (10) y Tomic (10) -quinteto inicial-, Sada, Abrines, Jasikevicius (4), Todorovic (2), Rabaseda y Jawai (10). Árbitros: Emilio Pérez, Lluis Guirao y Miguel A. Pérez Niz. Jawai fue eliminado por cinco personales (min.38). Incidencias: Partido correspondiente a la Jornada 31 de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 12.238 espectadores.   

domingo, 30 de diciembre de 2012

Navarro es inhumano

La Bomba allana el camino hacia la Copa a un Barça coral muy enchufado con los triples que le quita al Madrid su condición de invicto (96-89)


Navarro, autor de 33 puntos, celebra una canasta - ACB Photo. 

No parecía que su equipo afrontase el clásico más dramático de los últimos tiempos. En el rostro de Juan Carlos Navarro podía interpretarse el partido ante un Madrid en busca de igualar el mejor inicio en la era ACB como un simple entrenamiento con gente. Quizás por eso, porque se sentía tan cómodo, La Bomba participó en la rueda de calentamiento con los pantalones puestos y sólo se los quitó justo antes de un inicio de un encuentro en el que estuvo incontenible, inalcanzable para todos. Navarro fue capaz de lograr casi todo aquello que se propuso para sacar lo mejor de sí mismo y contagiar a todo su equipo, empequeñecido por los números y el juego en la Liga ACB hasta ahora y que ve con más optimismo su camino hacia la Copa del Rey. Navarro fue inhumano (7/8 en tiros de dos, 5/5 en triples, seis rebotes y tres asistencias, 44 de valoración) para un Madrid que se quedó a cuadros ante el jugador que más daño le ha hecho en los últimos años y que alcanzó los 36 puntos (tres más que su récord contra los blancos) con un partido eterno. Al son de Navarro -“a veces pasa. Me he encontrado bastante bien físicamente, también de los pies, y algunos tiros que creía que no iban a entrar han entrado”- fue el Barça, fabuloso al ritmo de su capitán, de Mickeal, renacido en la segunda parte tras tener problemas de faltas en la primera, grandioso por el coraje de Tomic y Sada, la puntería de Wallace, el nervio de Jasikevicius o el oportunismo de Lorbek y Jawai... Sólo Huertas estuvo desconectado en un conjunto azulgrana que se quitó complejos y estuvo muy enchufado con los triples (12/21) ante un rival que contaba sus partidos por victorias y que pagó sus pecados con los tiros libres (14/20), el poco acierto con los triples (37%) y el bajón tras el descanso de Rudy ante un Barça directo y liberado que le impidió igualar su mejor inicio en ACB (15-0 con Lolo Sainz, exacta marca que la del Baskonia).

Cuestionado por un inicio irregular y especialmente tras la derrota ante el Obradoiro de hace 11 días, cuando el equipo anotó 54 puntos, su peor registro en casa desde 1983, Xavi Pascual sacó pecho. Apenas semana y media después su equipo rozó los 100 puntos ante un Madrid que se siente como pez en el agua ante marcadores generosos y que se vio sorprendido por las defensas planteadas por el técnico azulgrana, especialmente en el primer cuarto: 2-3, 1-2-2, mixta, individual... Pero como el propio Pascual ya había advertido minutos antes ante las cámaras de TV3 se trataba de tener “feeling” en ataque y sacar provecho de los tiros abiertos. Y eso, teniendo en nómina a Navarro, es mucho más fácil. La Bomba estaba tan desatado que en el minuto siete acumulaba diez puntos con dos canastas más tiro adicional y sólo Rudy, con tres triples, impidió que el Barça se escapase en el marcador en un primer cuarto más equilibrado (23-20) de lo que decía el juego, cosa de los azulgrana, que marcaban el ritmo y rebañaban los rebotes.

Una primera parte sensacional

Reyes apareció en escena y el Madrid empató el partido con un jugadón de Carroll y se puso por delante por primera vez con un triple de Draper. Slaughter, el propio Reyes y Sergio Rodríguez impulsaron a los visitantes con su mejor ventaja, cuatro puntos, ante unos locales que no se destemplaron y estaban tan conectados que Tomic era capaz de coger un rebote encerrado por dos rivales y Lorbek, pese a estar defendido al límite, sabía cómo anotar. Otro arreón de un Navarro que no fallaba nada y un triple de Sada fueron el preludio de un triple sobre la bocina de Sergio Rodríguez que puso fin a una primera parte sensacional (45-44).

Se la jugó Pascual dando entrada en el tercer cuarto a Mickeal, advertido con tres faltas. La respuesta del jugador fue marcarse un triple y forzar la tercera y la cuarta infracción de Suárez, que todavía le busca. Ni Rudy ni Carroll ni nadie podría contener a Navarro, que seguía iluminado por su genio, mientras el Madrid aguantaba el tipo con sus exteriores a pesar de la poca puntería de los interiores con los tiros libres. 

Jasikevicius agitó a un Barça que pareció escaparse en el marcador al final del período tras otro triple fantástico de Navarro ante Carroll (73-64). Otros dos de Jasikevicius y Wallace y una canasta de Mickeal pusieron las cosas muy difíciles al Madrid (81-66 a 8m 28s), que cuenta con un jugador con chispa acreditado para solventar situaciones peliagudas, por más que lo haga en contadas ocasiones: Sergio Rodríguez se cargó al equipo a las espaldas, Rudy le birló dos pelotas seguidas a Mickeal y el base canario replicó al quinto triple de Navarro con una canasta muy rápida a 2m 40s (89-83). Lorbek se marcó un triple y a La Bomba todavía le quedaba otra canasta antes de recibir una ovación conmovedora de la grada: “Cuando está así el Palau está así es muy difícil que los rivales nos ganen”. Navarro reconoció que en partidos anteriores el equipo había perdido la concentración y que “quizás nos habíamos relajado un poco, a ratos jugábamos bien y otros mal”. “Plantilla hay y seguro que vamos a ir a más”, remarcó Navarro, inhumano, capital para que el Barça, ahora séptimo con ocho vitorias y siete derrotas, dependa de sí mismo para estar en la Copa.

BARÇA 96 (23+22+28+25): Sada (7), Navarro (33), Mickeal (15), Lorbek (9) i Tomic (8) –quinteto inicial–; Jasikevicius (7), Rabaseda (0), Wallace (8), Huertas (2), Jawai (7). REAL MADRID 89 (20+24+20+25): Llull (6), Fernández (18), Suárez (2), Mirotic (12) i Begic (0) –quinteto inicial-; Carroll (11), Rodríguez (17), Reyes (10), Hettsheimer (2), Slaughter (8) y Draper (3). Árbitros: Arteaga, Araña y Calatrava. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Rudy regresa con la Supercopa bajo el brazo

El alero mallorquín, con 22 puntos y nombrado MVP, guía al Madrid para darle un título que no ganaba desde hacía 27 años ante un Barça superado (84-95)

Rudy, en una acción de la final - ACB Photo. 

La familia Fernández dispone de una buena hemeroteca sobre la trayectoria deportiva de sus dos hijos, Marta, la mayor y jugadora del Perfumerías Avenida de Salamanca, y Rudy, el pequeño, del que tienen grabado un partido especial. Rudy metió 25 puntos siendo mini y jugando contra infantiles de la Penya. Rodolfo, su padre, no se llevó la cámara porque pensaba que no jugaría y fue el padre de un compañero quien le pasó la cinta. Hace tiempos que aquel renacuajo creció, triunfó en la ACB y se marchó a probar fortuna a la NBA. El curso pasado volvió durante el cierre temporal -el Madrid lo disfrutó durante dos meses- y una vez solucionado el largo serial regresó a Estados Unidos. Rudy ha vuelto definitivamente a la capital para ganar títulos y  guió al Madrid para que alzase la primera Supercopa en formato de cuatro equipos, la primera desde la lograda en Alcora 27 años atrás. Con 22 puntos y apareciendo en los momentos oportunos fue el MVP y el principal incordio de la victoria por 84-95 ante un Barça que echó de menos a Mickeal, castigado por las personales, y que no pudo imponer su ritmo, por más que mejorase en defensa en el segundo y tercer cuartos y contase con Ingles y Jawai, dos compatriotas australianos, como grandes valedores. El Madrid llevó el hilo en el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza.

Rudy habla con una pelota entre las manos. Con un micrófono se aparta de protagonismos y va al grano, difícilmente se sale de la línea y da un titular: “Más que más rodados [que los azulgrana] lo cierto es que casi todos nos conocemos”. Cuando le preguntaron por su MVP dijo que lo más importante era el título y el trabajo realizado del equipo y tuvo el gran gesto de despedirse con un “Manel, ets un crack!” –¡Manel, eres un crack!–. Se lo dijo a Manel Comas, que ha vuelto a las retransmisiones de TVE ahora que está mucho más fuerte en su lucha contra el cáncer de pulmón. “Él sí que lo es”, le devolvió el entrenador, que destacó el oportunismo de Rudy Fernández. No se escondió el fichaje estrella del Madrid, imparable con ocho puntos en un primer cuarto en el que su equipo anotó seis triples de ocho intentos (23-30).

La elasticidad de Carroll

Si el Barça se sostenía en el marcador era por su excedente en la pintura, con Tomic batallador y Lorbek fino, además de por el desparpajo de Rabaseda, del que se espera más protagonismo y que lo tuvo esta vez por la ausencia por lesión de Navarro, que atesoraba el premio al mejor jugador del torneo los últimos tres años, y por la ausencia, también forzosa, pero por faltas, de Mickeal. El Madrid imponía su ritmo y Pablo Laso se permitía reservar a Carroll, un jugador tan fiable que cuando entraba en la pista lo hacía anotando, como si hacer eso tras salir del banquillo fuese fácil. El tirador canadiense metió un punto por cada minuto jugado (17) y a 4m 05s (72-85) se inventó una canasta propia del Señor Elástico, de los 4 fantásticos, para cortar las alas a un Barça persistente que había sido capaz de empatar el partido tras ceder por once puntos en el segundo cuarto y que pretendía remontar una desventaja de 19 a falta de 6m 18s tras un triple de Carroll.

La empresa era casi imposible para los azulgrana, por más que Mickeal estuviese fino y Jawai hiciese pensar al espectador sobre cómo puede ser que alguien con esa talla pueda moverse con esa agilidad. El pívot australiano hizo cinco mates –volvió a entenderse de maravilla con Huertas, autor de siete asistencias– y fue el más resolutivo junto con Ingles, fundamental para que su equipo reaccionase antes del descanso tanto en defensa como en ataque.

Con las diabluras de Llull y las pinceladas de Mirotic se escapó el Madrid, replicado por Rabaseda y Jawai. El conjunto banco se repuso con el repertorio de Rudy, atento para aparecer en los momentos de dudas del equipo, satisfecho de nuevo por el rendimiento de Reyes. La poca puntería del Barça bajo el aro (1/7 de Lorbek en tiros de dos para un total de 19/39) y los contraataques de su rival le privaron de tener opciones de verdad hasta el final. “Hemos dominado desde el principio, desde el primer minuto”, resumió Mirotic.

BARÇA 84 (23+20+13+28): Marcelinho Huertas (3), Ingles (16), Mickeal (5), Lorbek (14), Tomic (7) –quinteto inicial–, Sada (5), Abrines (0), Wallace (3), Rabaseda (11) y Jawai (20). MADRID 95 (30+14+21+30): Llull (14), Rudy Fernández (22), Suárez (5), Mirotic (11), Slaughter (5) –quinteto inicial–, Pocius (2), Reyes (9), Sergio Rodríguez (8), Begic (2) y Carroll (17). Árbitros: Pérez Pizarro, Conde y García González. Pabellón Príncipe Felipe. Unos 13.000 espectadores. Rudy Fernández fue elegido MVP de la final.

miércoles, 8 de agosto de 2012

España saca de sus casillas a Francia (59-66)

La selección se exprime en defensa en el último cuarto (6-15) para alcanzar unas semifinales que jugará ante Rusia


Marc Gasol celebra una canasta en el último cuarto. 

Lejos de su mejor nivel, de ese baloncesto atractivo y avasallador sobre el que se han cimentado sus éxitos, España sacó el genio ante Francia, a la que venció por 59-66, dejándola en seis puntos en el último cuarto. Tan desquiciado acabó el rival que Turiaf se llevó por delante a un Rudy que se retiró dolorido de la espalda. En la acción siguiente Batum perdió los nervios ante Navarro y le soltó un puñetazo en el estómago. “Sólo quería darle a Navarro un buen motivo para fingir y creo que se lo he dado”, le dijo a un periodista el jugador de los Blazers, que no fue descalificado. Un final desagradable para una España que en Londres volvió a frustrar a Francia y se clasificó para la tercera semifinal olímpica de su historia. Su rival, Rusia, uno de los dos equipos que le han ganado en el torneo.    

Acostumbrada a empezar como los ángeles y a empeorar sin remedio, la selección fue creciendo durante el encuentro. Se presentó como un equipo muy vulnerable en defensa, un juguete en manos de un Parker juguetón, en su salsa. Compareció como un equipo terco que insistía sin éxito en lanzar triples en vez de jugar al poste bajo, una opción más fiable teniendo a Ibaka y los hermanos Gasol en la zona. Pau se cargó al equipo a las espaldas y cargó de personales a Turiaf, pero su concurso era insuficiente ante una Francia apuntalada por Diaw. Una Francia superior, por más que la acción del primer cuarto llevase el firma  de Sergio Rodríguez y Rudy, que remachó de espaldas un alley oop (22-17). 

Despistada en defensa y poco atenta a las esquinas, España recibió cinco triples antes del descanso, dos de ellos de un notable Pietrus, que no es precisamente un tirador, pero que se encontró solo para tirar como sus compañeros que sí lo son. Pese a su candidez y a los errores desde la línea personal, la selección se repuso del 27-19 (a los 12m 23s) con algunas acciones de mérito de Rudy y la intensidad de Marc Gasol e Ibaka. Navarro le ponía toda la voluntad del mundo, pero le faltaba puntería. 

Llull niega a Parker

Con los hermanos Gasol de anotadores y Navarro repartiendo juego continuó acercándose en el marcador España, que tuvo su segunda ventaja del partido hasta el ecuador del último cuarto. Era un conjunto más reconocible que provocaba lanzamientos precipitados de un rival que no tenía ni tino ni criterio, ahogado Parker ante un Llull renacido que defendía y dirigía. Y que se colgó del aro tras un tapón de Pau Gasol a un De Colo intrascendente. 

Con los ataques secos -ambos equipos se intercambiaron triples locos- decidió la defensa de España con Rudy como protagonista poniéndole otro gorro a Parker. Turiaf falló con el rebote y Pau habilitó a Marc para que anotase (57-62 a 45'3s). El partido se acabaría con el triple fallido de Diaw. Después llegaron dos acciones que descalificaron a quienes las cometieron, aunque Batum se disculparía después en su Twitter: Lamento mis actos del final del encuentro, di una mala imagen de Francia y mía. Enhorabuena a España. Un equipo que alcanza la tercera semifinal de su historia. Es la segunda consecutiva. “Mucha gente nos ha pegado, no solamente los franceses. Quedan dos partidos más y vamos a ver si podemos obtener un premio”, cerró Calderón. 

FRANCIA 59 (22+15+16+6): Batum (9), Parker (15), Diaw (15), Turiaf y Gelabale (4) -quinteto inicial-, Seraphin (2), Traore (2), Bokolo, Pietrus (10) y De Colo (2). ESPAÑA 66 (17+17+17+15): Pau Gasol (10), Rudy Fernández (9), Navarro (12), Calderón (5) y Marc Gasol (14) -quinteto inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (2), San Emeterio (2), Llull (8) e Ibaka (4). Árbitros: Cristiano Maranho (BRA), William Kennedy (USA) y Christos Christodoulou (GRE). Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final del torneo olímpico de baloncesto disputado en el North Greenwich Arena ante 14.826 espectadores.

sábado, 4 de agosto de 2012

Fridzon y Blatt desnudan a una España voluble (77-74)

Rusia le remonta 18 puntos a una selección que no será líder de su grupo y se complica los cruces


Pau Gasol, defendido por Antonov y Kirilenko - EFE.
No se gana con el uniforme ni con un pasado glorioso, se vence apartándose de los opinadores y del ombligo propio y retando al rival. En equilibrio. Ante Rusia España resultó un equipo voluble, capaz de bordarlo como de echarlo todo por la borda y parecer tan inocente como el emperador del cuento, que pretendía llevar el traje más ostentoso y se dejó engañar para salir a la calle en cueros. Un tirador como Fridzon hizo de Kirilenko           -pasó desapercibido– y un técnico como David Blatt, excelente gestor, desnudaron por completo a la selección remontándole 18 puntos (2-20 a los 5m 17s) y revirtiendo el 60-69 a 4m 40s. Convendría no quedarse con el fallo de Pau Gasol en uno de los dos tiros libres para forzar la prórroga –Fridzon después no erró los suyos– ni con la horrible última jugada de su hermano Marc, que perdió la pelota, bloqueada por Ponkrashov. La selección no cayó 77-74 por esos detalles, sino por su candidez en defensa y su frustración en ataque, por saberse ganadora antes de tiempo. A España, que ya no podrá ser líder del grupo B, se le complica el futuro en Londres y podría encontrarse con Estados Unidos en semifinales. Pero antes deberá concluir la primera fase ante Brasil y superar los cuartos.

Maduró el partido como le convino a su equipo Blatt, advertido al final por un ayudante de que le quedaban dos tiempos muertos y que solicitó antes y después de los tiros libres de Pau, inmenso con once puntos en el inicio de una España en la que anotaron cuatro jugadores del quinteto inicial en el mencionado 2-20. Ausente y bien defendido por Rudy          –y después por San Emeterio-, a Kirilenko le costó 21 minutos anotar su primera canasta y tampoco fue el partido de Shved (0/3 en triples). Sí brillaron Khryapa (4/5 en triples), autor de tres triples en el tercer cuarto que contribuyeron a la remontada rusa que empezó y acabó Fridzon, indescifrable para sus defensores y para Scariolo. Como Mozgov, el tercer hombre para el conjunto de David Blatt, que se puso 56-51 (a los 29m 15s) con otro triple, en este caso de Ponkrashov.

La batuta de Sergio Rodríguez

Se disipó España: cambió su cara, perdió fluidez, entrega y resultó obtusa porque no circuló bien el balón y se vio obligada a intentar tiros complejos. El plan de Blatt estaba saliendo a la perfección y Navarro, en su retorno a la competición tras sus molestias en el pie, no acertaba con el aro. Aunque sería La Bomba quien revirtiese el marcador para un grupo que empezó a tener chispa de nuevo bajo la batuta de Sergio Rodríguez. Rusia dejó de estar tan precisa con los tiros de tres –llegó a atesorar un 8/14, acabó con 9/23– y El Chacho repartió para todos para que la diferencia fuese cómoda de nuevo (60-69).

Paciente y constante, Rusia maduró las jugadas y supo jugarse los tiros al límite, como el del Ponkrashov (70-71) y éste sería el asistente para que Mozgov machase a placer: 75-73 a 18'2 segundos. España jugó con fuego como ante Gran Bretaña y esta vez perdió merecidamente el partido y se le complican los cruces. “Hemos bajado un poco los brazos, hemos bajado la actividad, fueron entrando en el partido y se lo han llevado. Hemos sido un equipo de muchos contrastes e inconstante”, reconoció Pau Gasol. 

RUSIA 77 (11+21+24+21): Ponkrashov (14), Shved (-), Kirilenko (8), Khryapa (12) y Kaun (1) -quinteto inicial-; Mozgov (12), Fridzon (24), Voronov (-), Antonov (3), Monya (3) y Khovostov (-). ESPAÑA 74 (28+12+13+21): Calderón (2), Sergio Llull (6), Rudy Fernández (10), Pau Gasol (20) y Marc Gasol (10) -quinteto inicial-, San Emeterio (3), Sergio Rodríguez (8), Reyes (4), Ibaka (2) y Navarro (9). Árbitros: Christodoulou (GRE), Vázquez (PUR), Sampietro (ARG). Basketball Arena: 7.500 espectadores.

martes, 31 de julio de 2012

San Emeterio instruye, Pau Gasol y Rudy rematan

La selección finiquita a Australia con un excelente tercer cuarto (70-82)


Rudy asiste a un compañero ante Andersen - AFP.

En la amplitud de su fondo de armario es donde se reconoce a los equipos ganadores. Una condición que debe renovarse torneo a torneo y que España pretende seguir conservando en Londres. Gran parte de la responsabilidad de que lo consiga recae en su banquillo, fundamental hasta el momento. Si ante China Sergio Rodríguez despachó a una China pegajosa, Fernando San Emeterio fue quien puso en su sitio a Australia, en su salsa bajo la batuta de Dellavedova y la contundencia de Baynes, y sin aliento en cuando el jugador del Caja Laboral, MVP de la Liga ACB en 2011 cambió la cara de la selección, que no echó en falta a Juan Carlos Navarro, de baja por su fascitis plantar. La estrategia no fue otra que la defensa, la concentración y procurarse el rebote (56 por 39) para correr e impedir que su rival tuviese voz. Se trataba de no dejarse nada, como hizo Rudy Fernández para salvar una pelota sabiendo que iba directo hacia los fotógrafos. El alero del Madrid se llevó un buen coscorrón con el objetivo de un reportero, recibió tres puntos de sutura y reapareció un triple, uno de los cuatro que anotó en cinco tentativas. Entre Rudy (17) y Pau Gasol (20), imparables e insaciables como un par de chiquillos que rivalizan por ver quién anota más, finiquitaron la cita en un excelente tercer cuarto con un parcial de 12-26 definitivo para ganar por 70-82. La selección jugará el jueves ante Gran Bretaña (La 1, 21:00 horas).  
    
Había sufrido en los dos partidos de preparación contra el combinado australiano, pero a la hora de la verdad, de la competición oficial a España su rival le duró una primera parte (32-37) y que no le dejó ser ella misma en el primer cuarto, convertido en un frenético intercambio de canastas e incómodo cuando Dellavedova se asoció con Baynes. Australia  no notaba la ausencia de Mills, cargado con personales como Nielsen, y en el que destacaba Ingles, comparsa en el Barça y capital en su selección. 

Los mates de Ibaka

Se puso seria la selección con San Emeterio dando ejemplo y con sus puntos y los triples de Llull y de Rudy revirtió la situación (28-34 a los 17m 39s), justo antes de que España tuviese su último despiste, un par de contras de un Mills negado (5/16). Justo después Rudy anotó una canasta cayéndose y tuvo su percance con el fotógrafo. No le importó al ex jugador de la Penya, que volvió del vestuario imparable, al ritmo de su muñeca y de sus piernas, mientras Andersen (2/11), que podría ser su compañero en el Madrid la próxima temporada, y Baynes estaban perdidos en la zona, propiedad de un Reyes estelar en defensa (12 rebotes, ocho ofensivos) y con un Pau como anotador compulsivo: un triple, un palmeo justo después, una contra... 

Pau resolvía con canastas para todos los gustos, aunque para espectaculares las acciones de Ibaka, como dos mates consecutivos que levantaron de admiración al banquillo español, que aplaudió un gran tapón de Claver a Newley, con el que ha coincidido en Valencia y que arregló algo un marcador sin historia, roto en el tercer cuarto por Rudy y Pau Gasol después de que San Emeterio mostrase el camino, que no era otro que reconocerse, no dejarse nada en el tintero.  

AUSTRALIA 70 (19+13+10+28):Mills (11), Ingles (12), Dellavedova (9), Andersen (4) y Maric -equipo inicial-, Gibson, Newley (12), Barlow (2), Worthington (5), Baynes (8) y Nielsen (7). ESPAÑA 82 (14+23+26+19):Pau Gasol (20), Rudy Fernández (17), Jose Manuel Calderón (4), Sergio Llull (8) y Marc Gasol (12) -equipo inicial-, Sergio Rodríguez, Reyes (7), Claver, San Emeterio (4), Ibaka (8) y Sada (2).