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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Rudy Fernández, capitán de capitanes

El alero mallorquín asume el simbólico brazalete que le dado Orenga desmontando a Croacia en el debut del Eurobásket (68-40) 


Rudy penetra a canasta - Foto: Rafa Casal / Marca.

A finales de julio, a Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) le hicieron una pregunta  comprometida y de la que supo salirse de la mejor forma posible. El periodista quería saber qué para el jugador asumir la capitanía que le había otorgado el nuevo seleccionador, Juan Antonio Orenga, para el Eurobásket de Eslovenia ante la ausencia de Juan Carlos Navarro, que se unía a las de Reyes, Ibaka o Pau Gasol. La respuesta de Rudy fue directa: “Aquí todos nos sentimos capitanes, porque capitán sólo hay uno, Juan

jueves, 25 de abril de 2013

A Londres, por rebotes y por Navarro

El Barça se gusta primero y sabe sufrir después para vencer al Panathinaikos (64-53) y llegar en su cuarta Final Four en cinco años

Navarro conduce el balón ante Ukic - AFP.

El billete hacia Londres requería un esfuerzo titánico por parte de todo un grupo muy solvente antes de llegar a la serie de cuartos y que las había pasado canutas para forzar el quinto partido ante un correoso Panathinaikos, el mismo rival que le había apartado de la Final Four de hace dos años en el Palau Sant Jordi. Lanzado por su público, no defraudó el Barça, imperial al inicio cuando se escapó 37-18 (a los 13m 35s), y que supo sufrir cuando se colapsó al llegar a los 51 puntos, pues no anotó en más de ocho minutos. Juan Carlos Navarro rompió la racha con un triple y otra canasta (56-45) para un partido que no quedó decidido hasta que a 1m 38s Huertas anotó otro triple (62-53). Ése fue el recurso más esquivo para los visitantes (1/16), que acusaron el partido menor de su estrella Diamantidis. Los rebotes (46 por los 32 de su rival), el espíritu colectivo y la puntualidad de Navarro en los buenos y en los malos momentos fueron los grandes argumentos de un Barça que con su victoria por 64-53 alcanzó su cuarta Final Four en cinco años, todas con Xavi Pascual como técnico, y se enfrentará en semifinales al Madrid en Londres.

El gran mérito del Barça en esta serie lo resumió Jasikevicius en una frase: “Lo más importante es ganar cuando no estás en tu mejor momento”. Siempre crítico, el base lituano reconoció que el equipo no tiene la chispa que debería, pero que no le falta carácter. Los azulgrana no escatimaron esfuerzos nunca y tuvieron una puesta en escena extraordinaria con Huertas como director de orquesta y Jawai omnipresente e inteligente para sacar de quicio a Sofo y provocar las tres personales con las que Diamantidis se fue al banquillo a los 4m 37s. Lorbek ponía nervio –aunque no puntería– e Ingles acertaba con sus tres primeros tiros, dos de ellos triples. La solución preferida en el primer cuarto (4/6) de los azulgrana, a los que también les funcionaba de maravilla la zona 2-3.

La irrupción de Todorovic

Con Diamantidis en el banquillo o en la pista sin duende, el Panathinaikos era una marioneta ante un Barça coral lanzado de nuevo por Navarro y Jawai que solo lamentaba que Wallace se lesionase en un codo. La irrupción de Todorovic, con sus primeros minutos en la serie, demostró que es un jugador con presente y futuro. Para muestra, su tremendo movimiento ante Lasme, el gran responsable de que el conjunto griego empezase a reducir diferencias. Los visitantes lograron llevar el partido a su terreno y los azulgrana, en más de 13 minutos, solo anotaron siete puntos, cinco de ellos de Tomic, discontinuo en la primera parte por acumular personales en un suspiro.

El Panathinaikos no aprovechó lo suficiente la pájara del Barça (51-45), por más que Diamantidis empezase a hacer lo que tan bien sabe hacer, echaba en falta más frescura de Bramos, Gist o Ukic, al que poco le entraba. Navarro salió al rescate, replicó Maciulis y el partido se sufrió punto a punto (59-53 a 2m 41s) hasta el triple de Huertas, que abrazó eufórico a Navarro. La Bomba se dejó abrazar, pero no llevar por la alegría. Quedaba poco más de minuto y medio y el rival había demostrado mil y una veces que podía levantarse de nuevo. Diamantidis falló un triple que podía hacer ajustado las cosas y el Barça pudo tener por fin un respiro en una trepidante alargada hasta el quinto partido. Bien vale un billete para la Final Four.

BARÇA 64 (28+16+7+13): Huertas (10), Navarro (15), Abrines (2), Lorbek (6) y Jawai (9) -quinteto inicial-, Tomic (5), Wallace (0), Jasikevicius (6), Sada (0), Todorovic (3). PANATHINAIKOS 53 (14+19+10+10): Diamantidis (6), Ukic (7), Maciulis (9), Lasme (16) y Tsartsaris (4) –quinteto inicial-, Bramos (3), Gist (6), Banks (2) y Schortsanitis (0).

martes, 9 de abril de 2013

El flotador de Sada

El base catalán rescata a un Barça que se repone de los golpes para adelantarse en la serie ante Panathinaikos tras vencer en la prórroga (72-70)

Jasikevicius bota el balón ante Ukic - EFE. 


Su cometido no es ser un gran anotador y su trabajo suele ser más oscuro que vistoso. Es difícil definir la importancia en un equipo de jugadores como Víctor Sada (Badalona, 1984). Quizás el adjetivo que mejor les represente es responsables. Tipos incansables que dignifican el concepto de deportista, por más que no alcancen un nivel extremo para ser considerados estrellas. Pero explotan al máximo sus aptitudes, que no son pocas. Y ahí está Sada, un tipo relajado ante la prensa y un torbellino en la pista para lo bueno y lo malo. Ante el Panathinaikos Sada (13 puntos) mostró dos caras muy diferentes: la primera en el inicio, cuando sufrió como su equipo el recital de Diamantidis (2-14 a los 4m 24s); y la otra en el último cuarto, cuando sus compañeros supieron encontrarle y él supo ofrecerse para rescatar –como antes habían hecho Navarro, Jasikevicius y Tomic– a un Barça que alcanzó una prórroga de la que salió vencedor con Sada como motor. Un triple de La Bomba a falta de dos minutos del tiempo extra acabó dando la victoria por 72-70 a los azulgrana, que se adelantan en la serie de cuartos de final de la Euroliga por 1-0, en un encuentro que acabó con seis tiros libres fallados y que empezó con otra mala noticia para los locales, la baja de Abrines, añadida a la de Mickeal, Rabaseda, Todorovic y Oleson.

Sacó ofreció su flotador simbólico al equipo, que agradeció la ayuda. Se estaba ahogando. A 7m 38s los locales perdían 49-56 tras un triple de Ukic. Sada replicó con otro y siguió anotando y también minimizó a Diamantidis para desconsuelo de un Panathinaikos que no entendía el criterio arbitral, especialmente algunas personales en ataque a Lasme, muy rigurosas. Tomic cometía una pérdida imperdonable, replicada con otro castigo al propio Lasme, Jasikevicius pisó la línea, Diamantidis falló un triple, Tomic un gancho... Las canastas valían su precio en oro y Diamantidis forzó la prórroga con un triple y Gist alargó su brazo para taponar en la última acción del tiempo reglamentario a Tomic, que le devolvió el gesto en la tiempo extra, después del triple vencedor de Navarro y otra clase magistral de Sada.

Aunque el Barça, frágil y torpe al inicio tanto en el primer como en el tercer cuarto, no hubiese podido llegar hasta ahí sin la entrada de Huertas y el golpe sobre la mesa de Tomic y Navarro, básicos para arreglar las cosas al descanso (34-32). Entre Bramos, Lasmpe y Ukic volvieron a dejar al Palau con los pelos de punta (36-44 a los 25m 35s), pero de nuevo su equipo se repuso por el talante, el talento y la puntería de Jasikevicius. El resto lo solventó sobre todo Sada con su flotador milagroso.

BARÇA 72 (11+23+11+19+8): Sada (13), Navarro (14), Ingles (4), Lorbek (-) y Tomic (13) -quinteto inicial-, Jawai (9), Huertas (8), Jasikevicius (11) y Wallace (-). PANATHINAIKOS 70 (21+11+19+13+6): Ukic (9), Diamantidis (10), Maciulis (6), Tsartsaris (7) y Schortsanitis (5) -quinteto inicial-, Lasme (14), Gist (14), Banks (-) y Bramos (5). Árbitros: Belosevic (SRB), Sahin (ITA) y Bissang (FRA). Eliminado: Lasme (min. 35). Incidencias: Primer encuentro de la serie de cuartos de final de la Euroliga disputado en el Palau Blaugrana ante 6.195 espectadores.