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miércoles, 16 de mayo de 2012

Lampe: “Tenemos que jugar más duro, con más convicción y carácter”


Lampe - ACB Photo. 

Su fichaje por el Caja Laboral se anunció el pasado verano, pero Maciej Lampe (Lodz, Polonia, 1985) no sería presentado hasta febrero, el mes en el que debutó con el equipo en la Copa del Rey de Barcelona. Entre medias el pívot polaco se lesionó en la cadera izquierda en Chicago, se operó en Denver y tuvo que hacer una larga rehabilitación que le obligó a guardar mucho reposo. En este tramo final del curso Lampe está en plena forma y la noche de esta entrevista para Cronómetro de Récords había empatado con 31 puntos con Juan Carlos Navarro en el Palau. Un registro insuficiente para que el Caja Laboral ganase (97-89).

TONI DELGADO / Barcelona

– ¿Cómo estás viviendo tu vuelta a las pistas? ¿Cómo te estás sintiendo a nivel físico a nivel mental?
Poco a poco estoy mejor. Tengo más confianza y me siento más cómodo en el equipo. No estamos satisfechos con cómo estamos jugando. Caja Laboral tiene un carácter. Por eso he venido a este equipo para ser ganador, jugar duro y ahora mismo nos está faltando....

– ¿Qué os falta para ser más regulares?
Bueno, yo acabo de llegar hace dos meses. La temporada ha sido muy larga para este equipo [muchas lesiones, eliminación en la primera fase en la Euroliga...]. Nos falta un poco de todo. Siempre se puede mejorar, pero tenemos que jugar más duro, con más convicción y carácter.

– ¿Cómo se consigue eso?
Trabajando todos los días siendo profesionales y queriendo ganar. Estar sólo para ganar.

Con la remodelación del Buesa Arena os está apoyando mucha más gente.
Sí sí, claro. Tenemos mucha suerte de jugar en una ciudad como Vitoria y con unos seguidores como los que tenemos. La ampliación del pabellón nos va a ayudar mucho.

¿Qué recuerdas en tu etapa en el filial del Madrid [llegó a jugar cinco partidos con el primer equipo]?
Fue mi juventud, mis 18 años [se ríe]. Fueron momentos malos y momentos buenos, pero si lo hiciera otra vez no cambiaría nada. Estoy satisfecho de mi etapa allí y ahora he vuelto a España. Queremos ganar títulos y ganar Euroligas.

¿Qué queda de ese Lampe?
¿Qué queda de mi juventud? Soy el mismo chico. He madurado muchísimo. Ahora soy hombre. Ahora tengo dos hijos y soy un adulto.

¿Qué sabías de Baskonia antes de llegar? ¿Cómo te han transmitido su famoso carácter?
Es un club fantástico. Me han tratado muy bien desde que he venido lesionado. Estoy muy contento de que me hayan dado la oportunidad de estar aquí. 

– ¿Esa Copa del Rey que significó para ti? Tuviste un buen partido contra el Barça en semifinales... 
Fue un partido que perdimos. No me interesa qué hago si el equipo no gana.
   

martes, 10 de abril de 2012

Joe Arlauckas: “Yo nunca botaba el balón, tiraba”

Arlauckas, micrófono en mano, abraza a su compañero Lalo Alzueta.
Joe Arlauckas (Rochester, Nueva York, 1965) es un tipo tan espontáneo que no dudó en plasmar en  una servilleta su renovación con Madrid, el equipo con el que metió 63 puntos contra el Buckler de Bolonia en 1996, un año después de lograr la última Euroliga para el conjunto blanco formando una inolvidable pareja interior con Arvydas Sabonis. En esta entrevista concedida a Cronómetro de Récords se muestra dicharachero y sobre todo muy sincero minutos después de la rueda de prensa final de la Copa del Rey celebrada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Arlauckas acaba de pegarle un buen abrazo al MVP, Sergio Llull, el líder de un Madrid que logró un torneo ante el Barça que se le resistía desde hacía 19 años.   

TONI DELGADO / Palau Sant Jordi

- Joe, ¿cómo has seguido esta Copa del Rey? Te he visto de pie en algún partido justo detrás de los fotógrafos. Parecías bastante nervioso. 
Nervioso no. Los nervios ya no están. Me alegro mucho por los jugadores. Si has jugado alguna vez disfrutas de la alegría de los otros jugadores. Los que no lo han vivido no entienden ese trabajo, ese sufrimiento, lo difícil que es llegar a ese momento, llegar a un título. Se me pone un poco el...

- ¿La piel de gallina?
Sí, la piel de gallina, por ellos y sobre todo por Pablo [Laso], que es un buen amigo mío [coincidieron tres temporadas en el Madrid y otras tres en el Tau Cerámica] y merece ganar algo así. 

-¿Te quitas unos años y te metes en la pista? 
No, no. Hay partidos que me mosquean mucho porque no me gusta cómo juega la gente a veces.  Hay cosas que me gustan, otras que no y cambiaría. Miro más la estrategia, los cambios... Estoy apoyando, pero la procesión tiene que ir por dentro. 

- Sobre todo desde que eres analista de la Euroliga en Teledeporte [también ha comentado partidos de béisbol en la CBS Radio]. Supongo que te has ido conteniendo algunas cosas, como aquellos gestos que podías hacer antes cuando no te veía nadie... 
Tienes que ser un poco más profesional. Y ya tengo 46 años. Además ponerme de pie de cuesta casi 12 segundos. Entre que estoy levantándome ya están atacando por el otro lado. Así que celebrar no celebro mucho.  

- ¿En qué vas mejorando?
Lo hago poco a poco. Lo que me frustra un poco es ver que hay aspectos que los jugadores tendían que saber [y no es así]. Eso me pone un poco de mala leche. 

- ¿Te refieres a la mecánica de lanzar tiros libres?
No, esto sí lo saben. Me refiero a cómo usar bloqueos para tirar, cómo sacar más rápido para tirar, cómo aprovechar ciertas cosas en la pista que a veces no aprovechan. Los detalles. Se usa mucho bote ahora. No hay muchos movimientos para los demás que no sean bases. Es un poco diferente. Veo detalles que se pueden cambiar. Y, también, hay jugadores increíbles como Carroll, que ha metido 14 puntos en el último cuarto. 

- ¿Hay más pizarra que picardía?
No lo sé. No estoy ahí todos los días. Estoy una vez por semana. Veo lo que veo y pienso lo que pienso, pero, vamos, lo de la pizarra es una cosa de cada uno. Pablo [Laso] lo hace muy bien. Mira sus tiempos muertos, hace las jugadas bien. Pero también es cierto que la puedes indicar durante un minuto y medio, pero luego los jugadores tienen que hacerla. 

- ¿En qué ha cambiado el Madrid de Laso respecto al de Messina y Molin?
Ahí no me meto. Son entrenadores diferentes. Son dos equipos diferentes, con una identidad y un estilo diferentes. No voy a decir si es mejor o peor, bueno o malo, pero vamos... Pablo tiene un título. 

- Esta Copa del Rey ha sido muy plural para el Madrid. En el primer partido hubo una gran exhibición de Velickovic y de Reyes, luego han salido Llull, Carroll, ha estado muy bien Begic. Ha sido un triunfo de fondo de armario. 
Eso está muy bien. Como le decía a un amigo ayer, eso tiene que ser difícil para un entrenador también. Tienes que ver quién está jugando bien hoy y, además, tener a dos o tres que van a  jugar bien todos los partidos. Así el otro equipo no sabe a quién defender.   

- Y arriesgar. Cuando Tomic tenía dos personales Laso lo ha mantenido, como ha hecho con Begic. Ambos estaban defendiendo muy bien. 
Sí, pero esto es una final, hay que ganarla. Hay que tener a los mejores en la pista cuando puedas. Ha hecho un buen partido Pablo. Cuando tienes a un tío con dos faltas te puede salir muy bien o muy mal. 

- Y ya la última, ¿con qué jugador actual te sientes más representado? ¿Cuál te recuerda un poco a ti?
Umm... No sé. No me puedes preguntar eso. No me puedes preguntar eso... 

- ¿Cuál es el que más se parece a ti?
Pero si te digo uno que es muy, muy bueno [nos reímos], si te digo uno que es malo. Pues no lo sé, la verdad, es que no lo sé. El juego es muy diferente. Yo nunca botaba el balón, tiraba. Era el Jaycee Carroll pero por dentro. ¿Te viene bien esto?

- ¿Y por qué no?  
¡Pues ya lo tienes! [nos reímos].     

martes, 28 de febrero de 2012

De la A a la Z: diccionario de la Copa del Rey de Barcelona

Un par de aficionadas del Barça en el Sant Jordi - ACB Photo.

Éste es el particular diccionario de la Copa del Rey de baloncesto disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Pequeños relatos de las semifinales y de la final vividos en directo por el responsable de Cronómetro de Récords.

A de AVITUALLAMIENTO. La ACB estuvo atenta con los periodistas y nos montó un bar con un buen surtido de bebidas, ensaladas, pasta, butifarras, hamburguesas, embutidos, frutos secos... Todo estaba tan calculado que había el tiempo justo para pasarse por la zona mixta o las ruedas de prensa y alimentarse a buen ritmo después.

B de BESOS. Porque poner de B baloncesto sería demasiado tópico. Con la canción de Besos de El Canto del Loco de fondo, uno de los patrocinadores invitaba a aquellos que salían en la pantalla del Sant Jordi a que se besaran. Hubo un hombre que se justificó enseñando el bocadillo y masticando, pero finalmente accedió al paripé. Otras parejas eran imposibles, aunque los más salados simularon besos casi de tornillo. 

C de CERCANÍA. Como la de Juanjo Triguero, pívot del Banca Cívica, que después de la derrota ante el Madrid en semifinales y al ser coreado por su afición no dudó en reunirse con ella en la grada. Una instantánea impagable de comunicación y cercanía entre el jugador y el seguidor. Bravo por Triguero.

CH de CHEERLEADERS. Se disfrazaron y exhibieron un buen nivel de piruetas y coreografías. Desde la tribuna de prensa apenas se podían ver gracias a la G de este diccionario y la mejor opción era seguir el espectáculo por la pantalla. 

D de DEFENSA. La que demostró el Barça durante el torneo hasta que se topó con el Madrid en el partido decisivo. Los azulgrana descompusieron en el tramo final de las semifinales al Caja Laboral con un Lorbek espléndido en ataque y un Mickeal excelente en defensa.

E de ESTADÍSTICAS. Fueron repartidas puntualmente por los voluntarios y voluntarias de la Copa. Un colega se hacía él mismo las suyas y las llamaba actas. Un crack.  

F de FORTALEZA. La que tuvo que tuvo el Banca Cívica de Joan Plaza para remontar 16 puntos de desventaja y plantearse volver a hacerlo yendo 15 por debajo. No se lo permitió un Madrid liderado por Reyes y Velickovic.

G de GRÚA. Una grúa de televisión se movía de un lado a otro durante los partidos y nos dificultaba a los periodistas poder seguir bien el partido en algunos momentos.  

H de HIMNO. Camino del Palau Sant Jordi un guitarrista tocaba el himno del Barça horas antes del comienzo de la final en Montjüic. Un par de turistas asiáticos, cámara en mano, congelaban la escena. Llevaban puestas la camiseta del Barça. Quizás hicieron doblete y además de ver la Copa fueron al Camp Nou a ver al equipo de Guardiola, que venció por 5-1 al Valencia con cuatro goles de Messi. 

I de INFORMACIÓN. Así en mayúsculas. Los compañeros de ACB.com realizaron de nuevo una trabajo inconmensurable en la Copa elaborando artículos muy curiosos y actualizando rápido datos históricos en las redes sociales. Durante esos días se habló mucho de la Copa. 

J de JAYCEE Carroll. El ex jugador del Gran Canaria tardó en ajustar su muñeca en la final, pero en cuanto lo hizo estuvo imparable. Metió su primera canasta a los 26 minutos y acabó con 22 puntos. Era uno de los más activos en las celebraciones. 

K de KILATES. Así fue el juego de Lorbek, que de haber ganado la Copa del Rey el Barça hubiese sido junto a Ndong el máximo favorito para el galardón individual. El ala-pívot azulgrana sonrió cuando este periodista le preguntó a su entrenador “Xavi, ¿qué has aprendido de Lorbek en todos estos años?”. El técnico le definió como un “ejemplo para todos” y añadió que Erazem ha alcanzado “la madurez” en su equipo. Doble elogio para su jugador más en forma.

L de LESIONES. Como las de English y Eidson. El canadiense se hizo una subluxación en el dedo corazón de la mano izquierda en un mal gesto y pidió rápidamente el cambio. Mientras que Eidson chocó rodilla con rodilla con Carroll y se llevó la peor parte: esguince del ligamento lateral de grado dos en la rodilla derecha.   

LL de Sergio LLULL. El base del Madrid fue el merecido MVP de la Copa del Rey. Resultó el gran motor de su equipo y partido tras partido mejoró sus números: ocho puntos en cuartos de final, 17 en semifinales y 23 en el partido decisivo. Entró en la rueda de prensa con la Copa del Rey en los brazos y se la colocó al lado a su entrenador. Llull se quedó la red de una de las canastas. 

M de M. Ésa era la letra que teníamos algunos acreditados, redactores de webs, agencias, periódicos o locutores de páginas web. Había varios accesos en los que figuraban varias combinaciones de letras, pero ninguna con la M sola. Por ahí no podíamos pasar. “Estoy por pintarme una letra yo”, dijo un compañero dicharachero. 

N de NBA. La Liga estadounidense estuvo representada por varios ojeadores y por algunas camisetas de los aficionados. Uno llevaba la azulgrana con el dorsal 9 y el apellido Rubio. Era la de Ricky hasta hace unos meses.

O de OLVIDO. Alguien se dejó extraviada en la grada del Sant Jordi una bufanda polar de Mickey Mouse.

P de PERCANCES. Los que había tenido una de las vigilantes a lo largo de su vida: con la bici de pequeña, con una escalera desde la que se cayó de una altura considerable... Y lo más extraño, le mordió un caballo. El caballo de su abuelo, que “era salvaje. Sólo podías montarlo si mi abuelo lo cogía”.

Q de QUERER. De estar convencidos de la victoria. Eso es lo que dijo Pablo Laso, que estaba seguro de que iban a ganar el título desde que cogieron el AVE en Madrid poco después de una aparatosa derrota en Miribilla.

R de RUEDAS DE PRENSA. Y como en la gran mayoría que se dan en un torneo con eliminatorias se repitió una pregunta que debería avergonzar a quien la formula: ¿y a quién prefieres como rival? El preguntado siempre acaba diciendo que le da igual, que cualquier equipo será complicado, que no tiene preferencias. También hubo -y suele haber- cierta tendencia a repreguntar, pero no por parte de un mismo periodista, sino de varios. Desconozco si es para tener su propio corte de voz o para que quien está respondiendo les dé el titular buscado.

S de SECRETOS. De imágenes en las que las cámaras de televisión no se recrean, quizás para no romper la magia. Mientras que los jugadores del Madrid levantaban la Copa entre una lluvia de papelitos azules y blancos, un operario iba reponiendo más en la máquina con las manos. La magia, como pasa siempre, tiene truco.  

T de TAPONES. No nos referimos a los gorros en el baloncesto, que también, sino a los de las botellas. En el bar de los periodistas te sacaban el tapón sin dar más explicaciones. Una decisión más que exagerada. 

U de UBICACIÓN. Un compañero periodista, desconocemos si por vocación o por impulso se puso a ejercer de árbitro. Por lo visto, su criterio no coincidía con el de los colegiados reales.

V de VÍDEO. El que perpetraron tres periodistas extranjeros horas después en la grada del Sant Jordi hablando maravillas del Madrid y de Llull y de cómo Ndong se quedó muy solo en la final.  Lo grabaron a la primera. V de también de VOTACIÓN. Los periodistas votamos a los dos MVP de cada equipo. Servidor optó por Ndong y por Llull.  

X de XXL. Así era la bolsa de pipas de un compañero de tribuna de prensa. Llevaba provisiones para varias Copas del Rey. Un hombre previsor.

Y de YA. Del fin de la racha del Madrid en la Copa, que hacía 19 años que no la levantaba. La última vez había sido en A Coruña. El conjunto blanco ha ganado el trofeo 23 veces, una más que el Barça, su rival en la final.

W de la Mobile WORLD Congress. Los preparativos del evento hacían que se tuviese que rodear para subir a pie o en autobús al Sant Jordi.

Z de ZUMBIDOS. O como estruendos sonaban las canciones en los altavoces del Palau Sant Jordi. Es posible que quien las pusiera no estuviese bien del oído.    

domingo, 19 de febrero de 2012

Sergio Llull, un MVP de Copa de apellido impronunciable para su speaker

Llull posa con la Copa del Rey ante los fotógrafos - ACB Photo.

TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi

Sergio Llull (Maó, 1987) era un tipo feliz con su red colgada del cuello cuando entró en la sala de prensa del Palau Sant Jordi. Sonrió como un niño mientras le colocaba la Copa del Rey al lado a su entrenador, que no miró ni de reojo su primer título como técnico del Madrid. Laso siguió discurriendo su discurso y sonrió cuando el autor de Cronómetro de Récords le hizo la tercera pregunta. ¿Qué adjetivo le pondría a Llull? El jugador puso cara de susto y el entrenador respondió: “A Llull [hizo una pausa, sonrió]. No sé. Le pondría la estadística de hoy, aunque [para] un jugador que juega de base como ha jugado él a veces la estadística no es lo más importante. Lo dejaría en Llull dominó el partido”. Y bien que lo hizo el jugador, escogido como MVP con unos números muy notables en los tres partidos: 16 puntos, dos rebotes, cinco asistencias y 18’7 de valoración.
El base del Madrid hizo jugar a su equipo con el ritmo que más le convenía: alto y revolucionado. Pocos jugadores hay como el ex del Manresa, llegado al conjunto blanco en las eliminatorias por el título de la Liga ACB del curso 2006-2007 y que, por tanto, participó en el que hasta ahora era el último título del Madrid con Joan Plaza como entrenador y en el Palau Blaugrana. En 2009 fue sería escogido Jugador Revelación de la Liga y escogido en el puesto número 34 por los Nuggets, que lo traspasaron a los Rockets.


Carismático y de carácter


Llull es un jugador carismático y de carácter al que la afición madridista adora. También su speaker, por más que no acierte en pronunciar bien su apellido. Llull se ha dado a respetar y a querer remontada tras remontada, pues pocos como él están tan preparados física y mentalmente para las situaciones extremas. Hace cursos que es el jugador de referencia del equipo, sobre todo tras la marcha de Bullock, aunque este curso no estaba siendo el suyo. Ni mucho menos. Pero ha recuperado la alegría y su mejor juego en esta Copa del Rey: “Me he encontrado muy bien en la cancha, quizá el partido más bueno que haya jugado ha sido éste, por la importancia”.


Doble campeón del Eurobásket con la selección, Llull lo ha pasado mal estos años en el Madrid. Preguntado por este periodista sobre qué instantes complicados recordaba en este momento tan dulce fue directo: “He vivido unos cuantos aquí en Madrid. La Final Four [de la Euroliga], las dos últimas finales de Copa del Rey…” “Pero vamos a pensar en lo bueno, ¿no?”, cerró el jugador, que nada más acabar la final tuvo el gesto de dar la mano, uno por uno, a todos los jugadores azulgrana. Un detalle de campeón de un coleccionista de zapatillas. Tiene muchísimas y de todos los colores habidos y por haber.


Llull y Carroll desintegran al Barça para darle al Madrid una Copa de Rey en Barcelona 19 años después (74-91)

El capitán Felipe Reyes besa el primer trofeo del Madrid de Laso - ACB Photo.

TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi

Han tenido que pasar cuatro Juegos Olímpicos y estar a punto de caramelo el quinto para que el Madrid volviese a levantar una Copa del Rey. 19 años muy largos que acabaron en Barcelona en una jugada gloriosa en la que destrozó al Barça en la final del torneo, en su tercera tentativa consecutiva bajo la batuta de Sergio Llull (74-91), escogido MVP y su jugador más volcánico que ha ido de poco a muchísimo en este torneo disputado en el Palau Sant Jordi, y la explosividad de Jaycee Carroll, infalible en el tramo final. El conjunto blanco, nuevo rey de Copas con 23, una más que su rival, no ganaba un título desde la temporada 2006-2007, cuando conquistó la Liga ACB, también en Barcelona.



El grupo de Laso le dio su misma medicina a los azulgrana y les ahogó en defensa, además de acribillarles en ataque en otra ejercicio coral. Si Llull fue la punta de la lanza, Carroll hizo honor a su apodo de Boom Boom Carroll y resultó todo un cañón para los locales, golpeados por el jugador, que acabó con 22 –uno menos que Llull-, pese a no anotar su primera canasta hasta los 26m 22s. Desde entonces, desde ese dos más uno tras un Navarro muy mermado físicamente y a quien desdibujó Carroll resultó un torbellino y distanció a su equipo definitivamente (65-85 a 3m 28s). Fue el complemento ideal de Llull, fantástico en los tres primeros cuartos. De hecho, puso la guinda al segundo y al tercero con un triple sobre la bocina. Tras ése pegó un gran salto con el puño arriba, simulando quizás ser Superman. No era para menos ante un Barça desconocido y por momentos únicamente impulsado por Ndong (19 puntos y 11 rebotes), que reconoció que al equipo le faltó “un poco de energía” y que desdramatizó el haber perdido el título en casa y por tanta diferencia: “Lo importante es perder solo”.   

La oportunidad de Carroll

No había escondido en ningún momento Laso sus pretensiones: dominar el rebote, defender al límite y correr que se las pelara. Con esos argumentos se presentó al encuentro el Madrid ante una grada del Palau Sant Jordi repleta, en la mejor entrada de la historia de la Copa con 15.128 espectadores y sin la presencia de ningún miembro de la familia real. La puesta en escena blanca fue responsabilidad de Llull, en su mejor versión de la temporada en este torneo: suelto, desequilibrante y liberado. No ha estado nada mal el torneo de Suárez, excelente en las últimas semanas tras una primera parte del curso testimonial. El ex del Estudiantes fue el último en irse al banquillo a descansar, mientras Carroll esperaba su oportunidad en el banquillo. La tendría a lo grande.

Pese a su desbarajuste defensivo, el Barça se sostuvo con el corazón de Ndong, inmenso en las capturas y desequilibrante en los puntos superando en primera instancia a Tomic, a quien su entrenador mantuvo en pista pese a cargarse rápido con dos personales. Un riesgo que le salió bien a Laso, que volvió a repetir decisión en el segundo cuarto con Begic, una torre casi infranqueable para los interiores azulgrana, y que sólo se paró él mismo con una tercera personal cuando ya acumulaba dos tapones.

Se acercan los azulgrana

Los exteriores, caso de Eidson -que acabó con una afección en el ligamento lateral de la rodilla derecha- y Mickeal, se aliaron con Ndong para acercar al Barça (8-9 a los 3m 58s) antes de que el Madrid volviese a dar n golpe sobre la mesa con Llull (triple, bandeja y tiro en suspensión) con Sada ya en pista, pues Huertas había sido engullido físicamente por el propio Llull. El brasileño ha tenido una Copa muy discreta, falto de revoluciones. Y bajo la batuta de Sergio Rodríguez y las acciones de Suárez, Pocius y Reyes alcanzó el Madrid su mayor ventaja (25-36 a los 16m 51s). Una distancia que más a o menos conservó el conjunto de Laso al descanso con un triple sobre la bocina del imparable Llull (33-42). El problema para los blancos era que sus interiores estaban cargados de faltas. Para suerte, por ejemplo, de Vázquez,  con pocos y muy provechosos minutos en esta Copa. No daba con la tecla Xavi Pascual, ni con un triple cambio. En cambio, Laso, por ejemplo, no echó de menos la producción de Reyes y Velickovic, estelares ante el Fuenlabrada, y que sólo aportaron cuatro puntos en la final. 
Necesitaba ir recuperando efectivos el Barça y es lo que sucedió:  Mickeal por aquí, Lorbek por allá con sus primeras canastas en juego. Con su segundo triple apretó el marcador (51-52 a los 25m 41s), pero los azulgrana, en palabras de su entrenador se sintieron “incómodos en las dos canastas”. Justo lo contrario que le sucedió al Madrid y, en particular a Carroll, que replicó primero con sus primeros cinco puntos (consecutivos).

Buenos pulmones

Era un encuentro lleno de revoluciones, sin remilgos ni descanso. Para equipos muy físicos, con muy buenos pulmones, como es el caso de ambos equipos. Aunque ahora mismo Navarro no esté en plenitud de condiciones, incluso fue duda hasta última hora por sus molestias en los pies fruto de la fascitis plantar. Y Carroll no lo aprovechó para ejercer de sastre y ser un vendaval inabordable, mientras su afición le coreaba como MVP como había hecho hace un rato con Llull. Boom Boom Carroll fue el encargado de poner dos veces por 17 por delante y por 20 (65-85 a 3m 28s).

Sólo una remontada histórica hubiese podido salvar a los azulgrana, que llegaron a perder por 22 (69-91 a 1m 10s) tras una buena acción de Begic, básico en un torneo que ha coronado al Madrid de Laso. 19 años y cuatro Juegos Olímpicos después. 

BARÇA 74 (17+16+23+18): Huertas (2), Mickeal (10), Eidson (5), Lorbek (15), Ndong (19) -cinco inicial-, Sada (-), Navarro (16), Vázquez (2), Wallace (-), Ingles (-) y Rabaseda (5). REAL MADRID 91 (22+20+23+26): Llull (23), Singler (4), Suárez (9), Mirotic (9), Tomic (2) -quinteto inicial-, Begic (10), Rodríguez (2), Pocius (6), Reyes (2), Carroll (22), Velickovic (2) y Sanz (-). Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pizarro, García González. Eliminado: Tomic (m.37). Incidencias: Asistieron 15.128 espectadores a la final de la Copa del Rey disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Se trata del partido con más asistencia de público en la historia de esta competición. Sergio Llull fue elegido mejor jugador de la final (MVP).

sábado, 18 de febrero de 2012

La tripleta Llull-Mirotic-Suárez doblega a un Banca Cívica modélico y hace finalista de Copa al Madrid (92-84)

Triguero, Suárez, Mirotic y Urtasun observan la trayectoria del balón - ACB Photo.

Por TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi de Barcelona

Tiene el Madrid un fondo de armario mucho más amplio del que había mostrado en cuartos de final ante el Fuenlabrada, ante el que le bastó que se lucieran Reyes y Velickovic. Unas posibilidades de piezas que sí se reflejaron en su triunfos en semifinales, una victoria más coral y repartida entre jugadores que hicieron de todo y para todos. Los mayores focos recayeron en la tripleta formada por Llull, Mirotic y Suárez sin olvidar el trabajo impagable bajo el aro de Begic, mientras que los mencionados Reyes y Velickovic fueron reservados por Laso y apenas participaron en el triunfo ante un Banca Cívica modélico, capaz de remontar una desventaja de 16 puntos en el segundo cuarto y que trató de reponerse en el último después de estar 15 por debajo. Pero el Madrid resistió y jugará la final de Copa esperada tras el sorteo ante el Barça. Será el duelo por el trono del torneo, pues ambos equipos son los que tienen más trofeos (22).

Un Llull enchufado es una explosión de baloncesto, lo más parecido a un globo a punto de explotar. El ex jugador del Manresa dirigió el cotarro en una puesta en escena tan acelerada como acertada de un Madrid muy efectivo desde los 6'75, pues metió seis de los siete primeros que lanzó (7/10 en la primera parte, 14/25 al final). La baza del partido era doblar a los exteriores y no tardó en leerlo el Banca Cívica, que se rehízo tras otro triple de Llull en el primer minuto del segundo cuarto (30-14). Hasta entonces todo transcurría a sabor de boca para el Madrid, feliz por la puntería de Carroll y Singler y con Mirotic luciéndose todo lo que había podido ante el Fuenlabrada.

La misma receta

Con la misma receta, con cinco triples -dos de English- y una canasta de Paul Davis, mermado por haber pasado la noche con calambre y, según su entrenador, “dopado como a un elefante”, firmó la remontada el Banca Cívica (40-41 a los 17m 13s) tras un parcial de 10-27. Faltaba otro triple más, de Tepic, para el conjunto sevillano antes de llegar al descanso (46-44).

El Madrid volvió de los vestuarios dispuesto a resolver su acceso a la final cuanto antes y aparecía que lo iba a conseguir de la mano de Mirotic y Suárez, en estado de gracia y que se repartieron cuatro triples en el tercer cuarto para volver a distanciar a su equipo, esta vez por 15 puntos (74-49 a los 27m 38s). Pero ni por esas desfalleció un Banca Cívico mayúsculo mentalmente, fantástico. Resurgió English, al que sólo paró la mala suerte: al canadiense se le salió el hueso del dedo corazón de la mano izquierda y pudieron colocárselo. Terminado el partido tenía la mano llena de hielos y por la otra estaba hablando por el móvil.

No le faltó comunicación al conjunto sevillano. Jasen reemplazó a English y se apuntaron al reto Urtasun, Satoransky y sobre todo Triguero, que puso el 79-72 a 5m 1s. Le quedaba tiempo al Banca Cívica, pero el Madrid, resguardado por su tripleta, no le dejó ninguna opción de conseguirlo pese a la visión de Calloway (9 asistencias) y pese a haber sido tan valiente y poderoso. ¿Cómo se construye un equipo así? “Haciendo que la gente se respete un poco más, que se identifique con el proyecto”, contestó a este periodista Plaza.

MADRID 92 (27+19+30+16): Llull (17), Singler (10), Suárez (13), Mirotic (21) y Begic (9), -quinteto inicial-, Tomic (4), Carroll (9), Sergio Rodríguez (5), Reyes, Velickovic (2) y Pocius (2). BANCA CÍVICA 84 (14+30+16+24): Calloway (11), Urtasun (5), Tepic (8), Rubio (7), Davis (4), -quinteto inicial-, Triguero (12), Satoransky (5), Jasen (8), Bogdanovic (13), English (11), Izquierdo y Sastre.

Lorbek marca la pauta para un Barça que alcanza la final de su Copa venciendo al Caja Laboral (66-57)

Lorbek, a punto de lanzar ante Milko Bjelica - ACB Photo.

Por TONI DELGADO desde el Palau Sant Jordi de Barcelona

Juega con un ritmo musical, como si interpretase una partitura en una pista de baloncesto, como si estuviese sentado en un escenario y deleitara al público con su destreza con el piano. Tocarlo es una de sus pasiones, pero Erazem Lorbek (Ljubljana, Eslovenia, 1984) se gana la vida y emociona a los aficionados como baloncestista para suerte del Barça, en el que está viviendo su mejor temporada. El ala-pívot esloveno marcó la pauta en una semifinal contra el Caja Laboral escasa en puntos y sobrada de emoción, incertidumbre y emotividad, resuelta por los azulgrana por 66-57 con un parcial final de 18-5. Nunca desconectó del partido Lorbek, que aportó 26 puntos y rescató a su equipo en los momentos más peliagudos, al principio y al final, para llevar al Barça a la final de la Copa del Rey que se está disputando en el Palau Sant Jordi.

“Creo que con nosotros ha encontrado su madurez”, dijo, cuestionado por este periodista, Xavi Pascual: “Me parece un ejemplo para todos por su esfuerzo y trabajo. Es un chaval al que nadie le ha regalado nada en la vida. Desde pequeño se ha esforzado para ser el mejor”. Y lo fue en un día difícil para Navarro, el jugador franquicia que tuvo una actuación menor (0/9) y sólo pudo meter tres tiros libres. La Bomba fue el primer cambio de Pascual para intentar superar un comienzo gris de los azulgrana, sorprendidos y patidifusos, totalmente mudos, ante el comienzo de bombo y platillo de Lampe. Un jugador que hasta el jueves llevaba casi 250 días sin jugar un partido y que en tan sólo cuatro minutos había anotado ocho puntos sin fallo y le había hecho un traje a Ndong (4-12). El resto de puntos del Caja Laboral eran de San Emeterio, obtuso ante el Lagun Aro y en su línea habitual ante el Barça, contra el que hace dos temporadas metió su dos más uno más recordado y que valió una Liga.

Rabaseda culmina la remontada

Mejoró el Barça al ritmo de Lorbek y la electricidad de Huertas y Rabaseda sobre la bocina puso el broche a la remontada para cerrar un primer cuarto con dos partes para cada equipo (19-18). Fue entonces cuando, reunidos los técnicos con los jugadores, uno de los patrocinadores mezcló en la pantalla del Sant Jordi a los hermanos Gasol con una parte de la grada. Una voz de off animaba a Pau y Marc y al público a hacer la ola. Una demostración más de que la imaginación de los creativos no tiene límites como también sucede con los malos momentos de Wallace, que en 16 segundos se cargó con dos personales. Apenas llevaba un minuto en pista y eso fue lo que descansó Lorbek, que volvió igual de entonado que antes y dispuesto a sacar las castañas del fuego a su equipo. Tan entregado como Vázquez, que no se acongojó después de haberse resbalado en una acción que finalizó Milko Bjelica machacando a placer, sino que replicó en la jugada siguiente con otro mate. Mientras, Teletovic empezaba a anotar y Sada, a ser omnipresente: dirigía, saltaba y anotaba. Es un jugador todo corazón y capaz de la ocurrencia más inverosímil. Su valor es incalculable. 

Tampoco tiene precio la conexión de Prigioni -ya es quien ha recuperado más balones en la historia de la Copa, 45, superando a Villacampa- con sus pívots. Célebre resultó su entendimiento con Scola o Splitter y lo sigue siendo con Teletovic y Milko Bjelica, la pareja responsable de otro arreón de los vitorianos antes de que los azulgrana se marchasen al descanso con otra canasta al límite, esta vez de Eidson. La primera del ex jugador del Maccabi en todo el torneo.

Duelo de cuatros

Lorbek continuó a lo suyo, a un nivel exquisito y asumiendo las responsabilidades en ataque ante su defensor, Teletovic. Era un duelo fantástico entre dos de los mejores 4 de Europa. Ivanovic sólo pudo para un Lorbek desatado pidiendo un oportuno tiempo muerto que calmó al Caja Laboral, dirigido por Heurtel y apuntalado por Ribas, Teletovic y el renacido Lampe. “¡Madre mía! ¿De dónde ha salido Lampe?”, se preguntaba un compañero de tribuna de prensa, locutor para más señas.

No se destemplaron los azulgrana en un epílogo tan dramático y exigente. No les faltó Lorbek, suelto en los momentos calientes, y volvieron a aparecer Eidson y Mickeal, bastante inédito hasta entonces por las personales y capital en el tramo final, en el que los anfitriones se zamparon al conjunto de Dusko Ivanovic con una defensa ejemplar. Para muestra: el tapón por detrás de Mickeal a San Emeterio cuando éste intentaba lanzar un triple. Y para clave otra jugada del 33 azulgrana: rebote ofensivo para un dos más uno. 

Se nubló -”nos faltó la paciencia que habíamos tenido antes”, reconoció Ivanovic- el Caja Laboral insistiendo con los triples. Hasta siete lanzó en el último cuarto y sólo acertó con uno de Nemanja Bjelica, taponado por Ndong en otra acción espectacular. Ese triple fue una de las dos canastas de los vitorianos en el período final (18-5). En otro ejercicio de talento de Lorbek, un baloncestista que traspasa su música a las pistas de baloncesto.
 
BARÇA 66 (19+15+14+18): Huertas (2), Mickeal (5), Eidson (7), Lorbek (26) y Ndong (8) -quinteto inicial-, Navarro (3), Vázquez (8), Rabaseda (2), Sada (5), Wallace e Ingles. CAJA LABORAL 57 (18+15+19+5): Prigioni (-), Oleson (2), San Emeterio (12), Teletovic (15) y Lampe (10) -quinteto inicial-, Ribas (2), M. Bjelica (9), N. Bjelica (3), Walsh (2) y Heurtel (2). Árbitros: Hierrezuelo, Redondo, Conde. Sin eliminados. Incidencias: Asistieron al encuentro 14.700 espectadores en la primera semifinal de la Copa del Rey disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

viernes, 17 de febrero de 2012

Reyes rescata al Madrid ante un Fuenlabrada grandioso (75-66)

Reyes lanza ante Mainoldi - ACB Photo.
Hay jugadores que parecen estar eternamente condenados a que se hable de su declive y de su posible salida del club. Es el caso de Felipe Reyes (Córdoba, 1980), al que algunos acaban descubriendo cada temporada porque parecen olvidar una trayectoria ejemplar, un compromiso y un liderazgo fuera de toda duda. Reyes es un deportista único en un momento de forma óptimo que rescató a un Madrid sorprendido ante el Fuenlabrada grandioso de Porfi Fisac, que no pudo ser más gráfico: “Había momentos del partido en los que parecía que estaba dormido”. Se refería Fisac, gran orador y técnico valiente, a que pudo soñar con eliminar a los blancos y alcanzar por primera vez las semifinales en su tercera participación en la Copa del Rey, la primera para once de sus jugadores. Lo vio posible hasta que Reyes dijo basta, hasta el 59-59 a 7m 38s del final. El pívot cordobés acumuló nueve puntos en los últimos once minutos y se entendió de maravilla con Velickovic, encorsetado por Messina en la posición de 3 y de 4 con Laso tras recuperarse de una lesión. Esta pareja interior resultó lo mejor de un Madrid, vencedor por 75-66, que jugará la segunda semifinal del torneo ante el Banca Cívica.

A Reyes le puede el equipo y no el ego. Por eso le inquietó que en Teledeporte le hablasen de su gran actuación y después de decir que estaba “contento” por ello dejó claro que sobre todo lo estaba por la victoria “muy trabajada”. Por aquel entonces varios jugadores del Fuenlabrada chocaban de manos con su afición: un exponente de identificación y cariño al seguidor, sin el que el deportista se quedaría sin aliento. El capitán Laviña estuvo a la altura de las circunstancias reflexionando que más allá de un triunfo o una derrota lo mejor era llevarse y conservar el orgullo de la afición todo el año. Y el Fuenlabrada se merece tal aprecio empezando por los responsables de fichar a un buen número de desconocidos que acaban explotando o recuperando para la causa a gente que venía de una experiencia no muy positiva. El club es tan tenaz como su plantel, que lejos de amilanarse ante un Madrid que un buen rato con sus dos bases en pista -los dos Sergios, Llull y Rodríguez- y que le había doblegado con mucha facilidad en la Liga le jugó de igual a igual, sin miedos ni tregua.

Los tiros libres

Al principio surgió Hall con dos triples sin fallo y después le siguió Saúl Blanco -en su segunda etapa en el equipo tras su desafortunado paso por Málaga. Era un partido eléctrico, pues Singler también estaba muy enchufado, pero tan revolucionado que antes del descanso ya acumulaba tres personales. La cuestión para el Madrid es que su sustituto, Carroll, no tenía el día como Tomic, estancado desde hace meses, como si le pesasen pesasen los elogios recibidos por los medios, y el peor del equipo (2/6) en los tiros libres (10/19, 53%). Una faceta en la que los blancos deberán mejorar de inmediato en un torneo tan corto como la Copa.

En un torneo en el que el Fuenlabrada persistió por continuar, lanzado a ratos por Penney, la estrella junto a Blanco después de la marcha a la NBA de Ayón (35-31 al descanso). El conjunto de Fisac contuvo el arreón del Madrid (48-40), liderado entonces por un Mirotic discontinuo, gracias a los triples, dos de ellos, extraordinarios, del capitán Laviña. “Nadie os gana fácil”, había defendido el entrenador en un tiempo muerto y sus jugadores le dieron la razón perpetrando una actuación que ennoblece al baloncesto y minimiza las posibilidades económicas de unos y de otros. “Me siento ganador de este partido”, cerró Fisac, como siempre, con su tono de poeta.   

MADRID 75 (15+20+20+20): Llull (8), Singler (7), Suárez (-), Mirotic (7), Begic (2) -quinteto inicial-, Carroll (8), Tomic (6), Reyes (17), Pocius (3), S. Rodríguez (4) y Velickovic (13). FUENLABRADA 66 (16+15+22+13): Colom (12), Laviña (6), Blanco (6), Mainoldi (13), Hall (6) -quinteto inicial-, Cortaberría (3), Penney (12), Diouf (4), Sánchez (2), Vega (-), Muñoz (2) y Laso (-). Árbitros: E. Pérez Pizarro, Oscar Perea y Carlos Peruga. Incidencias: Asistieron al encuentro 14.100 espectadores en el último partido de cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Calloway y Rubio destiñen al Unicaja (65-77)

Calloway penetra ante Zoric - ACB Photo.
Pese a que en la gran mayoría de la galería de fotos que hay sobre él en la web de Unicaja sale con una gran sonrisa las dos temporadas en Málaga -763 minutos en Liga ACB- fueron muy largas para Guille Rubio (Terrassa, 1982), que no acabó de convencer ni a Aíto ni a Chus Mateo. Club y jugador acordaron rescindir el contrato en verano y Rubio no se movió de Andalucía para fichar por el Banca Cívica de Joan Plaza, en el que se siente más útil y reconocido -lleva 320 minutos en 20 partidos en el torneo doméstico-. Y con nueve puntos y siete rebotes resultó capital para que su nuevo equipo destiñese a sus ex. Rubio ató en corto a Freeland, la estrella de Unicaja que anotó su primera canasta en juego a poco menos de cuatro minutos del final, en plena remontada de los malagueños, que empezaron el último cuarto 16 abajo y se pusieron a cuatro a un minuto y medio tras un mate del propio Freeland. Justo después Tepic despejó las dudas con un triple. La bola le vino de las manos del omnipresente Calloway, que además de aportó 16 puntos y coger cuatro rebotes recuperó cinco de las 14 pelotas de su equipo ante un Unicaja que fue a remolque, le falta alegría y le sobró precipitación (21 pérdidas). Ganador por 65-77, el Banca Cívica se clasificó para semifinales de la Copa del Rey por cuarta vez en su historia.

Un mérito, la primera sorpresa del torneo que se está disputando en el Palau Sant Jordi de Barcelona, que siempre buscó el grupo de Joan Plaza. “Desde el principio”, desgranó Rubio, “hemos estado todos juntos. Hemos tirado del carro”. El jugador, como el resto de compañeros -a excepción de un casi inédito English por las faltas-, cumplieron a rajatabla con la filosofía de su entrenador, que siempre se ha caracterizado por construir defensas sin descanso. Un dispendio físico enorme que hizo que el Banca Cívica estuviese siempre por delante en el marcador a excepción del 2-2 inicial. Cundía con el ejemplo incluso Paul Davis, el líder del equipo, imparable en una primera parte más desequilibrada de lo que reflejaba el marcador (28-36).

Triple de Tepic

El concurso de Garbajosa y de Darden había sostenido a un Unicaja acribillado por Satoransky o Bogdanovic (3/5 en triples) y forzado a cometer muchas pérdidas. Freeland, mientras sólo había lanzado una canasta y llevaba tiros libres. Jugaba el británico más lejos y hacía el trabajo sucio, como coger rebotes (cogió 13 y fue el más valorado con 24 puntos) ante un rival sediento e inconformista: con Urtasun tan predispuesto en ataque como en defensa y Rubio aportando siete puntos, con triple incluido, en el tercer cuarto para contribuir al 34-50 (a los 25m 39s), una diferencia, esos 16 puntos, con la que se llegó al último momento. Unicaja quiso recuperar el aliento haciendo cuanto no había hecho entonces: corrió y sus tiradores se conjuraron con Freeland para tratar de firmar un epílogo de ensueño. Pero la empresa les resultó imposible. Ahí estaba Tepic con su triple para dar fe de ello. 

UNICAJA 65 (12+16+14+23): Rowland (3), Berni Rodríguez (-), Darden (12), Zoric (2), Freeland (8) -quinteto inicial-, Valters (12), Fitch (10), Garbajosa (10), Sinanovic (4), Peric (4) y Abrines (-). BANCA CÍVICA 77 (16+20+20+21): Calloway (16), Tepic (5), Urtasun (12), Rubio (9), Davis (11) -cinco inicial-, Satoransky (6), Triguero (2), Bogdanovic (13), English (-), Jasen (3) e Izquierdo (-). Árbitros: Redondo, Conde y Guirao. Sin eliminados. Incidencias: Asistieron al encuentro 11.320 espectadores en el tercer partido de cuartos de final disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

jueves, 16 de febrero de 2012

Rabaseda funde a un Lucentum mermado (75-54)

Xavi Rabaseda machaca ante Kone - ACB Photo.
“Esperamos muchas cosas de él. Lo conozco muy bien y siempre hemos pensado que era un jugador que tenía que llegar”, dijo Xavi Pascual en verano sobre Xavi Rabaseda (Ripoll, 1989), muy contento de poder volver al Barça tras su cesión en el Fuenlabrada. Meses después, en una entrevista de Jesús Pérez Ramos en Mundo Deportivo y preguntado sobre su rol en el equipo, Rabaseda lo tenía claro: “dar ese plus de espíritu de lucha, de ilusión, de energía, de ganas y con todo eso hacer una buena defensa. Y en ataque, todo vendrá solo, porque estoy rodeado de grandes jugadores”. Y esa fluidez es la que encontró el domingo en el Olímpic de Badalona, donde metió 14 puntos sin fallo -con 3/3 en triples- y la que volvió a hallar para fundir al Lucentum Alicante con su puesta en escena: tres triples sin error en menos de tres minutos (4/6, 16 puntos). Un golpe para el que el conjunto de Txus Vidorreta, mermado por las bajas de Freire y Urtasun y las circunstancias de Ivanov -tuvo fiebre hasta una hora antes del partido-, no tuvo respuesta. Los alicantinos estuvieron muy negados, incluso en uno de sus fuertes, el triple (2/17). Así que los azulgrana, que vencieron por 75-54, se permitieron el lujo de tomarse el partido como un banco de pruebas. Ya están en las semifinales de su Copa del Rey, donde se enfrentarán al Caja Laboral, ganador ante el Lagun Aro GCB (72-65).

Porque pocos equipos tienen tantos jugadores polivalentes como para intercambiar papeles sin que falle el engranaje, el de la mejor defensa de Europa con diferencia. El Barça es un muro y entre Ndong y Vázquez se encargaron de demostrarlo sumando gorros nada más empezar. Barnes, perdido durante todo el partido, fue el principal damnificado de un juego interior azulgrana excelente. Y diferente, pues Vázquez llegó al descanso (41-25) siendo el mejor repartidor con cuatro asistencias, mientras Xavi Pascual dosificaba a Navarro y ninguno de los bases del equipo, ni Sada ni Huertas, habían lanzado ni una vez en toda la primera parte. Todo lo contrario que en el Lucentum, más exigido y donde su director titular, Llompart -“hemos hecho lo que hemos podido”-, acumulaba siete tiros y ocho puntos. Él había sostenido a su equipo hasta la primera bomba de Navarro y la aparición estelar de Rabaseda.

Cuando no era Lorbek -máximo anotador con 17 puntos- era Ndong o Mickeal. El Barça funcionaba como una apisonadora y llegó a rondar las 30 puntos de margen (60-31 a los 28 minutos). Poco después Rabaseda avanzó por la línea de fondo y machacó a placer. Para entonces Ellis ya había llevado al banquillo a Ellis con un esguince en el tobillo izquierdo tras pisar mal y el Lucentum aprovecharía los últimos instantes para rebajar un poco la diferencia ante el enfado de Xavi Pascual, que al final dio carrete a Perovic, el único jugador convocado que no había podido participar en un partido sin demasiada historia y con un claro protagonista, Rabaseda, a quien la grada gritó “¡MVP! ¡MVP!”. Él, modesto y con los pies en el suelo, replicó: “Esos son palabras mayores”. Pascual no dudó elogiarle después: “Ha crecido mucho a base de trabajo, tanto ofensiva como defensivamente”. Y otro caramelo: “Creo que Rabaseda es un jugador más completo”. El comparado era... Basile.  

BARÇA 75 (17+24+21+13): Huertas (2), Mickeal (7), Eidson, Lorbek (17), Ndong (10) -quinteto inicial-, Navarro (10), Fran Vázquez (8), Sada, Wallace, Rabaseda (16) y Perovic (5). LUCENTUM ALICANTE 54 (13+12+10+19): Llompart (14), Rautins (5), Dewar (7), Barnes (5), Ivanov (9) -quinteto inicial-, Stojic (4), Ellis (4), Kone (6) y Jódar. Árbitros: Hierrezuelo, García González y Cortés. SinIncidencias: Segundo partido de cuartos de final de la Copa del Rey jugado en el Palau Sant Jordi de Barcelona ante 14.500 espectadores. 
  

Prigioni desenchufa a un Lagun Aro crecido (72-65)

Prigioni supera a Lorant - ACB Photo.

“Hubo un momento”, relató Pablo Prigioni (Río Tercero, Argentina, 1977), “en que sentí que había que arriesgar”. Y, valiente, como lo lleva demostrando toda su carrera, acabó por perpetrar una actuación fantástica para desenchufar a un Lagun Aro GCB crecido con un Jimmy Baron desatado. El cambio de mentalidad tuvo lugar en el vestuario tras una primera parte ejemplar para los donostiarras y patética para el Caja Laboral (28-38). Fue a partir de entonces cuando Prigioni asumió el riesgo y engrandeció a su equipo. ¿Cómo? Con cuatro recuperaciones con las que igualó la mejor marca en Copa del Rey que atesora Jordi Villacampa (44). ¿Más? Con seis asistencias para que Teletovic (17 puntos) y sobre todo Milko Bjelica (22) se pusieran las botas. Porque Prigioni además acabó además 8 rebotes y 15 puntos, nueve de los cuales llegaron en el parcial definitivo de 23-3 en el inicio del tercer cuarto (51-41), principio del fin del conjunto de Sito Alonso. El Caja Laboral, vencedor por 72-65, es el primer semifinalista de la Copa del Rey que se está disputando en el Palau Sant Jordi de Barcelona. 

Pasan los años y Prigioni continúa siendo modélico en la pista, sigue teniendo esa capacidad de decidir de líder y esa habilidad de cambiar el rumbo de un encuentro para suerte del Baskonia, en el que vive su segunda etapa tras una marcha al Madrid que la afición le ha sabido perdonar. Unos espectadores llegados desde Vitoria que disfrutaron con la coreografía del base titular, más si cabe en un partido sin puntería de San Emeterio (0/5, -4 de valoración) y en el que Pau Ribas acabó con un esguince en la rodilla. En un encuentro en el que el Lagun Aro GCB llegó a exhibirse pese a tener a Panko cargado con personales y a un Vidal que todavía no había sido capaz de anotar.

Al ritmo de Jimmy Baron

Los secundarios llevaron en volandas a un conjunto que debutaba en una Copa y que parecía crecer sin límites ante la melodía de Jimmy Baron, un tirador. Un valiente o un insconsciente según se mire -es difícil definir a los jugadores que tienen ese rol- que entre el final del primer cuarto y el epílogo del segundo anotó 16 puntos -acabó con 22- para trasnformar un 14-10 en un 28-38 al descanso.

Dusko Ivanovic arengó a los suyos en el vestuario y Prigioni dio un recital de cómo debe jugar un base. Le ayudó también la indecisión del Lagun Aro GCB (1 recuperación, 16 pérdidas), que entró en bonus en el primer minuto tras el descanso, con dos faltas de Salgado y otras de Betts. Instantes de ebullición de Teletovic y Milko Bjelica, que cuajó su mejor partido con el Caja Laboral. Incluso así no se descompuso su rival: surgieron Panko, mermado por una gripe a principios de semana y muy bien defendido y Vidal, y resurgió Baron para poner el 68-63 a 2m 03s. El tirador estuadonidense perdió un balón en el siguiente ataque, falló otro triple, mientras entre Prigioni y Bjelica se marcaban un bloqueo y continuación que dejaba al Caja Laboral en su undécima senifinal de Copa consecutiva y cariacontencido, aunque orgulloso, como expresó Sitio Alonso, al Lagun Aro.     

CAJA LABORAL 72 (17+11+27+17): Prigioni (15), Oleson (9), San Emeterio, Golubovic, Teletovic (17) -quinteto inicial-, M. Bjelica (22), Ribas (2), Heurtel (4), Lampe y N. Bjelica (3). LAGUN ARO GBC 65: (16+22+11+16): Salgado (4), Papamakarios, Vidal (9), Panko (14) y Betts (2) -quinteto inicial-, Baron (22), Neto (8), Lorant (4) y Doblas (2). Árbitros: Martín Bertrán, Jiménez y Araña. Sin eliminados. Incidencias: Primer partido de cuartos de final de la Copa del Rey jugado en el Palau Sant Jordi de Barcelona ante 11.400 espectadores.