Mostrando entradas con la etiqueta Porfirio Fisac. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Porfirio Fisac. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de febrero de 2012

Navarro supera los 900 triples en Liga en un triunfo holgado ante el Fuenlabrada (86-59)

Navarro anotó 13 puntos ante el Fuenlabrada - Álex Caparrós / FCB.

Una fotografía expresa más que cientos de declaraciones. Ahí estaba Navarro con la mirada perdida y los brazos apoyados sobre sus rodillas mientras sus compañeros atendían a la prensa en la pista y los jugadores del Madrid celebraban la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi. La decepción de La Bomba era enorme. No sólo por el resultado final, sino por su caso particular, pues sabía que los problemas físicos, ese maldita fascitis plantar de la que no puede escapar, no le había permitido estar a su nivel. Navarro sólo anotó 29 puntos en todo el torneo e incluso en semifinales ante el Caja Laboral ni tan siquiera anotó una canasta en juego. Cuatro días después el capitán azulgrana se resarció dándole la victoria a su equipo en Cantú con dos tiros libres y justo una semana más tarde convirtió un triunfo holgado ante el Baloncesto Fuenlabrada (86-79) en un partido histórico, pues anotó su triple 900 -ya acumula 901- en la Liga ACB y sólo tiene por delante, aunque muy lejos todavía, a Alberto Herreros (1.233). Navarro estaba informado del dato y en cuanto metió ese triple ante Penney señaló al banquillo y a la grada y enseñó el emblema de la competición. “Mejora día a día y consigue marcas cada día”, le elogió Pascual, “pronto llegará a los 1.000”.

No está bien últimamente Navarro desde 6'75 y llegó al partido con 4/24 en los últimos partidos. Una estadística impropia de su calidad. Esta vez metió tres de los siete intentados. Los tiros de tres fueron el recurso más explotado por los azulgrana (14/32) por los 19/30 en tiros de dos. Hubo un jugador casi infalible desde fuera del perímetro, el más en forma en estos momentos del equipo, Lorbek (4/5) y máximo anotador (19 tantos) en una mañana plácida en el Palau Blaugrana, que recibió a su equipo con cariño y muchos aplausos y disfrutó de un triunfo emotivo, pero sin emoción, pues los locales arrancaron con un 9-0, muy sueltos en las transiciones y en los triples ante un Fuenlabrada desnortado. Colom perdió la brújula en un primer cuarto en el que Pascual renovó por completo su quinteto inicial y que cerró Ingles con un triples sobre la bocina (26-13).

Ndong, omnipresente

Ndong estaba en todos los sitios y ya acumulaba 11 puntos, casi los mismos que el rival. Le ha sentado de maravilla la Copa al pívot senegalés, que ha recuperado el nivel mostrado en el primer tramo del curso. Mientras que uno de los peores con diferencia en el Sant Jordi fue Wallace, que esta vez tampoco anduvo fino en la puntería (1/6), pero sí estuvo mayúsculo en cuanto a intensidad (11 rebotes). El último lo cogió en los últimos segundos, cuando vio a Josep Pérez y le intentó pasar para pelota para que el jugador del filial anotase. Wallace no acertó con el pase y ambos se rieron justo cuando el partido llegaba a su final. Pérez, convocado por la lesión de Eidson, jugó los últimos siete minutos y presenció en la pista la escena anécdotica del partido, cuando Perovic cortó un trozo de red con las tijeras que le proporcionó el fisioterapeuta azulgrana Toni Bové. El pívot croata también se gustó en una jornada alegre y con un Fuenlabrada empequeñecido, que apenas tuvo algún chispazo de Penney, Diouf y alguna acción de mérito de Sergio Sánchez y Vega.

Nunca faltó Lorbek en el partido de Navarro, que anotó su triple 899 en Liga justo antes del descanso (45-31). El 900 no llegaría hasta a falta de 3m 12s en una mañana terapéutica para jugadores azulgrana que no están pasando una buena etapa, como Ingles, Mickeal -imparable en el tercer cuarto- y los dos bases, Huertas -cómo festejó su triple, sintomático- y Sada. Entre ambos se repartieron por igual 10 de las 25 asistencias de un Barça superior de principio a fin y mejor también en los rebotes (37 por 27). Aunque para protagonista Navarro, “el genio del Palau”. Así se le definía desde la grada del Palau. 

BARÇA 86 (26+19+24+17): Huertas (5), Pete Mickeal (7), Lorbek (19), Ndong (13) y Navarro (13) -quinteto inicial-, Sada (5), Perovic (10), Vázquez (-), Wallace (3), Ingles (8), Rabaseda (3) y Josep Pérez (-). FUENLABRADA 59 (13+18+12+16): Laso (-), Blanco (2), Colom (2), Laviña (4) y Mainoldi (6) -quinteto inicial-, Penney (12), Hall (6), Vega (6), Diouf (10), Cortaberría (-), Sánchez (7) y Álvaro Muñoz (4).

viernes, 17 de febrero de 2012

Reyes rescata al Madrid ante un Fuenlabrada grandioso (75-66)

Reyes lanza ante Mainoldi - ACB Photo.
Hay jugadores que parecen estar eternamente condenados a que se hable de su declive y de su posible salida del club. Es el caso de Felipe Reyes (Córdoba, 1980), al que algunos acaban descubriendo cada temporada porque parecen olvidar una trayectoria ejemplar, un compromiso y un liderazgo fuera de toda duda. Reyes es un deportista único en un momento de forma óptimo que rescató a un Madrid sorprendido ante el Fuenlabrada grandioso de Porfi Fisac, que no pudo ser más gráfico: “Había momentos del partido en los que parecía que estaba dormido”. Se refería Fisac, gran orador y técnico valiente, a que pudo soñar con eliminar a los blancos y alcanzar por primera vez las semifinales en su tercera participación en la Copa del Rey, la primera para once de sus jugadores. Lo vio posible hasta que Reyes dijo basta, hasta el 59-59 a 7m 38s del final. El pívot cordobés acumuló nueve puntos en los últimos once minutos y se entendió de maravilla con Velickovic, encorsetado por Messina en la posición de 3 y de 4 con Laso tras recuperarse de una lesión. Esta pareja interior resultó lo mejor de un Madrid, vencedor por 75-66, que jugará la segunda semifinal del torneo ante el Banca Cívica.

A Reyes le puede el equipo y no el ego. Por eso le inquietó que en Teledeporte le hablasen de su gran actuación y después de decir que estaba “contento” por ello dejó claro que sobre todo lo estaba por la victoria “muy trabajada”. Por aquel entonces varios jugadores del Fuenlabrada chocaban de manos con su afición: un exponente de identificación y cariño al seguidor, sin el que el deportista se quedaría sin aliento. El capitán Laviña estuvo a la altura de las circunstancias reflexionando que más allá de un triunfo o una derrota lo mejor era llevarse y conservar el orgullo de la afición todo el año. Y el Fuenlabrada se merece tal aprecio empezando por los responsables de fichar a un buen número de desconocidos que acaban explotando o recuperando para la causa a gente que venía de una experiencia no muy positiva. El club es tan tenaz como su plantel, que lejos de amilanarse ante un Madrid que un buen rato con sus dos bases en pista -los dos Sergios, Llull y Rodríguez- y que le había doblegado con mucha facilidad en la Liga le jugó de igual a igual, sin miedos ni tregua.

Los tiros libres

Al principio surgió Hall con dos triples sin fallo y después le siguió Saúl Blanco -en su segunda etapa en el equipo tras su desafortunado paso por Málaga. Era un partido eléctrico, pues Singler también estaba muy enchufado, pero tan revolucionado que antes del descanso ya acumulaba tres personales. La cuestión para el Madrid es que su sustituto, Carroll, no tenía el día como Tomic, estancado desde hace meses, como si le pesasen pesasen los elogios recibidos por los medios, y el peor del equipo (2/6) en los tiros libres (10/19, 53%). Una faceta en la que los blancos deberán mejorar de inmediato en un torneo tan corto como la Copa.

En un torneo en el que el Fuenlabrada persistió por continuar, lanzado a ratos por Penney, la estrella junto a Blanco después de la marcha a la NBA de Ayón (35-31 al descanso). El conjunto de Fisac contuvo el arreón del Madrid (48-40), liderado entonces por un Mirotic discontinuo, gracias a los triples, dos de ellos, extraordinarios, del capitán Laviña. “Nadie os gana fácil”, había defendido el entrenador en un tiempo muerto y sus jugadores le dieron la razón perpetrando una actuación que ennoblece al baloncesto y minimiza las posibilidades económicas de unos y de otros. “Me siento ganador de este partido”, cerró Fisac, como siempre, con su tono de poeta.   

MADRID 75 (15+20+20+20): Llull (8), Singler (7), Suárez (-), Mirotic (7), Begic (2) -quinteto inicial-, Carroll (8), Tomic (6), Reyes (17), Pocius (3), S. Rodríguez (4) y Velickovic (13). FUENLABRADA 66 (16+15+22+13): Colom (12), Laviña (6), Blanco (6), Mainoldi (13), Hall (6) -quinteto inicial-, Cortaberría (3), Penney (12), Diouf (4), Sánchez (2), Vega (-), Muñoz (2) y Laso (-). Árbitros: E. Pérez Pizarro, Oscar Perea y Carlos Peruga. Incidencias: Asistieron al encuentro 14.100 espectadores en el último partido de cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

domingo, 17 de abril de 2011

El Barça recupera el liderato en solitario ante un Blancos de Rueda Valladolid vencido en el primer cuarto (77-53)

Navarro intenta lanzar a canasta ante Slaughter -EFE.

Cuatro eran las derrotas consecutivas que acumulaban los azulgrana, una cifra que suponía el peor registro de Xavi Pascual como primer entrenador del equipo. La eliminación de una Euroliga cuya fase final se disputará en casa y la derrota en la prórroga en Madrid habían hecho que el Barça viviese un momento muy difícil. El técnico optó incluso por dar descanso dos días a los jugadores para que desconectasen y cogieran fuerzas. Una energía que les sobró a los azulgrana para triturar por 77-53 al Blancos de Rueda Valladolid, vencido ya en el primer cuarto y que por primera vez desde la tercera jornada no ocupa posición de playoff. Era el visitante propicio para el retorno de Navarro tras la lesión, aprovechar el tropiezo del Madrid en Zaragoza y recuperar el liderato en solidario, pues los vallisoletanos sólo han ganado una vez en el Palau y lo hicieron hace diez años con Arvydas Sabonis como protagonista.

Ahora el Blancos de Rueda Valladolid no tiene ninguna estrella de relumbrón. Su icono es Fede Van Lacke, que era baja por una lumblagia aguda, y el saltarín Slaughter es el más valorado, como corroboró en Barcelona con nueve puntos y otros tantos rebotes. Una contribución importante en un partido sin chicha ni emoción desde el principio, cuando el Barça salió a por todas dirigido por un  Ricky Rubio que aparcó sus inseguridades y volvió a aportar su versión más vistosa con siete puntos y otras tantas asistencias. También resurgió Lorbek, máximo anotador con 16 puntos. Tan grande fue la superioridad física y mental de los azulgrana que cuando no se habían jugado ni siete minutos ya ganaban por 21-8 con puntos de todo su quinteto inicial y un triple de un recambio como Lakovic.

Más rápido de lo conveniente

Fisac intentó cortar el festival local con la defensa zonal, pero el verdadero rival del Barça era sí mismo. Cuando se nubló y empezó a fallar canastas sencillas (un alley oop, Vázquez; un mate, Morris y una entrada, el propio Lakovic, todo en la misma jugada) el Blancos de Rueda Valladolid logró rebajar la distancia a un único dígito al inicio del segundo cuarto (26-18). Los azulgrana jugaban más rápido de lo que convenía, pero minimizaron los daños por capturar varios rebotes ofensivos, fruto de su superioridad física, de fondo y de altura. La entrada en la pista de Juan Carlos Navarro por primera vez reanimó a sus compañeros. La Bomba había completado los últimos dos partidos con el grupo y fue quien volvió a tranquilizar al equipo, impulsado por la habilidad de Lorbek y el descaro de Ricky, que cerró la primera parte con dos tiros libres con el cronómetro a cero (43-24).

Tiene mucho mérito la campaña del Blancos de Rueda Valladolid, que curiosamente encaja casi los mismos puntos (71'63) de los que anota (72'1) y no suele acabar sus partidos con resultados ajustados. O gana fácil o pierde con claridad. Fisac achacó dicha estadística a los problemas "con los tiros de dos que tenemos últimamente (21/54, 39%)", en parte por por tener un cinco grande (Barnes rescindió su contrato en marzo). Pero esos números se mantienen desde el inicio de la temporada, cuando pudo contar con toda la plantilla. Está siendo un curso imborrable para el conjunto vallisoletano, que jugó la Copa del Rey de Madrid, y llegó a estar tercero en la clasificación sólo por detrás de Barça y Madrid. Aunque al grupo de Fisac se le está haciendo muy larga la campaña y acumula cuatro derrotas seguidas.

La altura de Sarmiento

Ante el Barça Dumas y Báez jugaron mermados y tuvieron sus minutos los jóvenes Ruiz y Sarmiento, que apareció con el 9 en la camiseta, pero sin nombre. En la ficha de los convocados que se reparte a la prensa figuraba que el alero vallisoletano medía 1'10. Quien picó los datos no lo repasó, ya que Sarmiento alcanza el 1'90. El alero vallisoletano pisó por primera vez el Palau -era su segundo partido en Liga ACB, debutó en casa ante el Menorca Bàsquet- justo antes de que Pascual castigase a su quinteto en pista porque los visitantes habían bajado de 20 puntos la diferencia (50-33 a los 25m 38s) con Stanic como director y Slaughter como finalizador.

El técnico azulgrana pidió tiempo muerto y sacó un equipo complatamente nuevo. Y entre Navarro y Lorbek volvieron a hacer de las suyas. Se les añadió Grimau y Anderson anotaría su única canasta en juego para que los azulgrana recuperasen el liderato en solitario ante un rival mermado y que ya no está en playoff. ¿Cómo lo ve Fisac? "En castellano, jodido". Las posibilidades de su equipo pasan por ganar en casa al CAI, crecido tras su triunfo ante el Madrid: "Los cobardes son los que ganan y nosotros tenemos valentía. Ganamos o perdemos porque es ley de vida".   

BARÇA 77 (24+19+14+20): Ricky Rubio (7), Grimau (6), Ingles (6), Lobek (16), Perovic (7) -quinteto inicial-, Sada (3), Lakovic (6), Navarro (12), Fran Vázquez (2), Ndong (5), Morris (4) y Anderson (3). BLANCOS DE RUEDA VALLADOLID 53 (13+11+12+17): Stephane Dumas (4), Diego García (7), Robinson (8), Nacho Martín (8), Slaughter (9) -equipo inicial-, Báez (6), Sarmiento (-), Isaac López (4), Eduardo Ruiz (-) y Stanic (7). Árbitros: Antonio Conde, Vicente Bultó y Castillo. Sin eliminados.
  

jueves, 10 de febrero de 2011

Javtokas y Claver acomplejan a un Blancos de Rueda Valladolid sin aire (60-83)

Claver lanza a canasta ante Robinson -EFE.



Apenas habían transcurrido nueve minutos, los primeros de la Copa del Rey 2011, y Porfirio Fisac (Segovia, 1965) ya advertía que su equipo estaba perdiendo su seña de identidad. “Miramos, esperamos a que pase”, les decía a sus jugadores, que se habían encogido tras un inicio de trompas y cornetas en el que recuperaron dos pelotas e intentaron, sin éxito, dos alley-oop. Una anécdota, como su empate a 19 posterior con dos triples, pues el Blancos de Rueda Valladolid resultó una marioneta en manos del Power Electronics Valencia de Svetislav Pesic y de Víctor Claver, la promesa más eterna del baloncesto español y que con el entrenador serbio ha dado un salto cualitativo indudable: asume más responsabilidades en ataque y se está postulando como el líder de un grupo que se clasificó para las semifinales tras vencer por 60-83. Un cruce en el que el conjunto valenciano se enfrentará al ganador del Real Madrid-Gran Canaria 2014. 

Tiene mérito, mucho, el curso del Blancos de Rueda Valladolid, agobiados por la ley concursal y con el menor presupuesto se clasificó para la Copa y es tercero en la Liga ACB porque sobre todo es un equipo batallador, débil al rebote, pero aguerrido tenaz y constante en defensa, pues es el segundo que menos puntos recibe y el que más robos asesora. Esta vez se nubló en cuando Claver anotó su primer triple, que gracias a 19 puntos y nueve rebotes valoró 32 tantos, dos menos que todo el conjunto rival, que no supo nunca cómo pararlo. También Javtokas se dio un buen festín. Posiblemente el pívot lituano nunca encontró tantas facilidades que ante el conjunto vallisoletano y sin demasiado desgaste, siempre bajo el aro y certero, llegó al descanso (30-44) con 11 puntos en su haber para acabar con 15. No tiene nada con el jugador bajo de forma que empezó la temporada.

La peor derrota

Nunca había cedido por tantos puntos en sus participaciones en Copa del Rey (hasta ahora su peor derrota era un -20 en 1985 ante el Barça) y esta vez rondó la treintena de puntos de desventaja en la que muchos veían como el cruce de cuartos más igualado. Estuvo lejos de serlo por muchos factores, empezando por el rebote: 12 de diferencia, 41 por 29, y en las asistencias, pues Cook repartió seis (las que el conjunto de Fisac) de las 20 de su equipo. Un Power Electronics que parecía casi desahuciado en la séptima jornada después de perder en Valladolid y presentar 1-6 de balance. Una derrota que supuso el cese de Manolo Hussein y el fichaje de Pesic. Lo que puede cambiar un entrenador.

El serbio ha dado confianza al grupo, que apenas bajó el pistón pese a sus cómodas rentas. Con Rafa Martínez menos acertado Pietrus aportaba bajo el aro, De Colo volvió locos a sus rivales desde más allá de 6’75 y con su juego veloz al contraataque. Las diferentes defensas zonales de Fisac eran un obstáculo menor para el Power Electronics, siempre más compacto y mejor ante un equipo en el que sólo Diego García y Fede Van Lacke sobrepasaron los siete puntos, aunque la mayoría de ellos fueron entre el final del tercer cuarto y el último, con todos más que decidido. Hablando de decisiones, la grada afín a los vencedores le cantó a Claver MVP después de que éste se marcase un alley-oop a servicio de Simeón, justo antes de que David Navarro celebrase su debut en la Copa con un triple. Antes Van Lacke, que es Johnny Depp pero sin barba, salvase un tres contra uno en contra. Más representativa de cuanto sucedió fue otra jugada en la que el Power Electronics se hizo con tres rebotes ofensivos.

Blancos de Rueda (16+14+14+16) 60: Dumas (2), Van Lacke (11), Baez (5), Slaughter (4) y Robinson (7) -quinteto inicial- Barnes (6), Diego García (15), Stanic (5), Isaac López (3), Nacho Martín (2), A. Reyes (0) y Eduardo Ruiz (0). Power Electronics Valencia 83 (19+25+18+21): Cook (2), Rafa Martínez (8), Claver (19), Savanovic (5) y Javtokas (14) -quinteto inicial- Navarro (3), Augustine (0), Lischuk (7), Pietrus (5), De Colo (17), Fernández (3) y Simeón (0). Árbitros: Hierrezuelo, Conde y Cortés.