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viernes, 17 de febrero de 2012

Calloway y Rubio destiñen al Unicaja (65-77)

Calloway penetra ante Zoric - ACB Photo.
Pese a que en la gran mayoría de la galería de fotos que hay sobre él en la web de Unicaja sale con una gran sonrisa las dos temporadas en Málaga -763 minutos en Liga ACB- fueron muy largas para Guille Rubio (Terrassa, 1982), que no acabó de convencer ni a Aíto ni a Chus Mateo. Club y jugador acordaron rescindir el contrato en verano y Rubio no se movió de Andalucía para fichar por el Banca Cívica de Joan Plaza, en el que se siente más útil y reconocido -lleva 320 minutos en 20 partidos en el torneo doméstico-. Y con nueve puntos y siete rebotes resultó capital para que su nuevo equipo destiñese a sus ex. Rubio ató en corto a Freeland, la estrella de Unicaja que anotó su primera canasta en juego a poco menos de cuatro minutos del final, en plena remontada de los malagueños, que empezaron el último cuarto 16 abajo y se pusieron a cuatro a un minuto y medio tras un mate del propio Freeland. Justo después Tepic despejó las dudas con un triple. La bola le vino de las manos del omnipresente Calloway, que además de aportó 16 puntos y coger cuatro rebotes recuperó cinco de las 14 pelotas de su equipo ante un Unicaja que fue a remolque, le falta alegría y le sobró precipitación (21 pérdidas). Ganador por 65-77, el Banca Cívica se clasificó para semifinales de la Copa del Rey por cuarta vez en su historia.

Un mérito, la primera sorpresa del torneo que se está disputando en el Palau Sant Jordi de Barcelona, que siempre buscó el grupo de Joan Plaza. “Desde el principio”, desgranó Rubio, “hemos estado todos juntos. Hemos tirado del carro”. El jugador, como el resto de compañeros -a excepción de un casi inédito English por las faltas-, cumplieron a rajatabla con la filosofía de su entrenador, que siempre se ha caracterizado por construir defensas sin descanso. Un dispendio físico enorme que hizo que el Banca Cívica estuviese siempre por delante en el marcador a excepción del 2-2 inicial. Cundía con el ejemplo incluso Paul Davis, el líder del equipo, imparable en una primera parte más desequilibrada de lo que reflejaba el marcador (28-36).

Triple de Tepic

El concurso de Garbajosa y de Darden había sostenido a un Unicaja acribillado por Satoransky o Bogdanovic (3/5 en triples) y forzado a cometer muchas pérdidas. Freeland, mientras sólo había lanzado una canasta y llevaba tiros libres. Jugaba el británico más lejos y hacía el trabajo sucio, como coger rebotes (cogió 13 y fue el más valorado con 24 puntos) ante un rival sediento e inconformista: con Urtasun tan predispuesto en ataque como en defensa y Rubio aportando siete puntos, con triple incluido, en el tercer cuarto para contribuir al 34-50 (a los 25m 39s), una diferencia, esos 16 puntos, con la que se llegó al último momento. Unicaja quiso recuperar el aliento haciendo cuanto no había hecho entonces: corrió y sus tiradores se conjuraron con Freeland para tratar de firmar un epílogo de ensueño. Pero la empresa les resultó imposible. Ahí estaba Tepic con su triple para dar fe de ello. 

UNICAJA 65 (12+16+14+23): Rowland (3), Berni Rodríguez (-), Darden (12), Zoric (2), Freeland (8) -quinteto inicial-, Valters (12), Fitch (10), Garbajosa (10), Sinanovic (4), Peric (4) y Abrines (-). BANCA CÍVICA 77 (16+20+20+21): Calloway (16), Tepic (5), Urtasun (12), Rubio (9), Davis (11) -cinco inicial-, Satoransky (6), Triguero (2), Bogdanovic (13), English (-), Jasen (3) e Izquierdo (-). Árbitros: Redondo, Conde y Guirao. Sin eliminados. Incidencias: Asistieron al encuentro 11.320 espectadores en el tercer partido de cuartos de final disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

sábado, 15 de octubre de 2011

Freeland frustra a un Vidal renacido (92-95)

Freeland se hace con un rebote - EFE.
Como un redactor en nómina en un periódico al que poco más le permiten hacer que  escribir breves y picar los resultados deportivos o las loterías. Así, olvidado e infravalorado, se sentía Sergi Vidal (Badalona, 1981) en Madrid, donde "parecía que jugaba por pena y no por merecimiento". Dos años, que como confesaba este sábado en una entrevista para Marca, se toma "como un paréntesis", como si hubiese descolgado las botas. Casi, pues en ese par de temporadas en la capital sólo jugó 700 minutos en Liga ACB, en los que anotó 133 puntos. Este curso, en tres encuentros con su nuevo equipo, el Lagun Aro GCB, Vidal acumula 49 tantos, ocho más que el curso pasado. Vuelve a ser el jugador importante de Vidal, esa culebra en ataque y un incordio en defensa. Pero a su club le faltan los resultados, por mucho que los persigue y que tenga las últimas posesiones. Ante Unicaja el conjunto donostiarra tuvo un par de triples, de Baron y de Neto, para forzar la prórroga. Pero no entraron y perdió 92-95, otra vez por tres puntos, como ante Obradoiro y Valladolid. A los 16 puntos y cuatro asistencias de Vidal y a los 27 tantos y 6 rebotes de Panko respondió Freeland con 22 puntos y 10 capturas. Un gigante para dar lustre a un conjunto malagueño que no empezaba el curso con tres triunfos consecutivos desde la temporada 2001-2002 y con Maljkovic como técnico.

Freeland es un jugador silencioso, de los que pica piedra y de los que además tiene buena mano, por eso es uno de las piezas más apetecibles de Europa y su futuro cercano podría pasar por la NBA. Acostumbra a surgir cuando su equipo más le necesita y también lo hizo esta vez, pese a tener la difícil papeleta de defender a Panko, que camino de los 34 años -los cumplirá a finales de noviembre- sigue siendo un tirador fino en su séptima temporada en San Sebastián. Panko le sacó dos personales seguidas -y metió los tiros libres- a Freeland, que replicó con seis puntos más (90-93 a 31 segundos). Valters, desde la línea de personal, cerró el tanteo final. Un resultado igualado como epílogo de un encuentro marcado por unas defensas poco contundentes.

Panko, pura locomotora

No tardó en arrancar Freeland, que anotó las tres primeras canastas de su equipo (2-8 a los 2m 08s), sorprendido después con un parcial de 25-14, golpeado por Neto, un chavalín brasileño que salió de titular en lugar de Salgado, Panko, de 4 abierto y metiéndola de todos los colores, y, claro, Vidal. El ex jugador del Caja Laboral compareció tímido y no modificó su estadística -la oficial, hay cosas que lamentablemente no se valoran en esos registros- hasta el ecuador con dos rebotes. Pero lo mejor se lo reservó Vidal para el tercer cuarto: un triple sobre la bocina, un dos más uno cayéndose y una canasta fácil, coincidiendo con el apagón de Panko, que había sido una locomotora en la primera parte con 19 puntos, además de enfadarse porque no le dieron la última canasta. Los árbitros, tras el instant replay, consideraron que era fuera de tiempo.  

El partido era totalmente parejo. Darden justificaba su fichaje, Sinanovic perdía contra sí mismo cargándose de personales cuando mejor jugaba, Salgado y Papamakarios estaban acertados. Y Unicaja comenzaba a anotar triples, el suplicio este curso para Baron, que persistió y después de acumular un 1/7 se jugó otro a un minuto: lo metió y también acertó con el adicional: 90-89. Fue la última ventaja del Lagun Aro GCB, que volvió a lamentar su falta de puntería al final, mientras Valters y Fitch sacaban a relucir su clase y Freeland completaba el trabajo.

LAGUN ARO GBC 92 (27+19+24+22): Neto (9), Panko (27), Vidal (16) Baron (11) y Betts (2) -quinteto inicial-, Salgado (12), Lasa, Lorant (3), Papamakarios (8) y Doblas (4). UNICAJA 95 (22+23+23+27): Fitch (12), Rowland (5), Darden (14), Freeland (22), Zoric (7) -quinteto inicial-, Berni Rodríguez (8), Garbajosa (3), Sinanovic (9), Saúl Blanco (2), Peric y Valters (13). Árbitros: Hierrezuelo, Cortés y Rial. Eliminado Doblas (min. 37). Incidencias: 4.000 aficionados en el Donostia Arena 2016.

sábado, 21 de mayo de 2011

Festival azulgrana en Málaga para alcanzar las semifinales (52-84)

Jiménez y Anderson se encaran, mientras sus compañeros intentan separarlos - EFE.

Tuvo el espíritu alegre y festivo que suelen escenificar os cumpleaños: serpentinas, simbólicas o físicas, sorpresas y felicidad. La clasificación del Barça para las semifinales ante Unicaja resultó tan apacible y clara desde el primer cuarto (6-17) que el partido trascurrió con el único atractivo de ver jugadas de cierta belleza y de saber la diferencia final, 32 puntos (52-84). Hasta 21 asistencias, siete de Ricky, repartieron los azulgrana, que jugaron su mejor partido de los tres disputados ante el conjunto de Chus Mateo en seis días y sumaron el segundo triunfo necesario para llegar a la penúltima ronda de la eliminatoria por la Liga ACB, donde se enfrentará al vencedor de la serie entre el Caja Laboral y el Gran Canaria 2014.   

Si una cosa tenía clara Xavi Pascual es que su equipo debía evitar que Unicaja no pudiese correr ni jugar al contraataque y por eso sacó a relucir desde el primer momento su mejor virtud, la defensa, ante un conjunto local que sólo resistió hasta el 6-8, desquiciado consigo mismo. Empezando por Fitch, que el partido anterior había tardado casi tres cuartos en anotar y que esta vez sólo necesitó 39 segundos en hacerlo de tiro libre. El problema es que el tirador de Columbus, que lucía una cinta azul con su número 23 bordado en verde, se estancó como el resto de su equipo, tan limitado y débil en la primera parte que ningún jugador fue capaz de meter más de una canasta. Sada fue la sombra de Fitch. 

Porcentajes patéticos

Los locales estaban tan desacertados que llegaron a presentar porcentajes inferiores al 20%, números propios de jugadores en formación... inicial. A Unicaja le faltaba tesón, confianza -no era normal que fallase situaciones tan masticadas- y una mejor selección de tiro. Algo que encontró con McIntyre como base, pero que le duró poco, pues al jugador, renqueante tras una lesión, también perdió el norte, mientras el Barça se crecía gracias a su superioridad en particular (41 por 34) y en todo en general. Lo único en lo que había igualdad era en la poca pericia con los triples: los azulgrana acertaron en su quinta tentativa y los locales, en la sexta. Así que al descanso se llegó con 20-34.  

Estaba claro que Unicaja necesitaba paciencia, tranquilidad y sobre todo seguridad, cualidades que atesora Freeland, el mejor de los pívots de los que dispone Chus Mateo y el autor de los seis primeros puntos de su equipo en el tercer cuarto para rebajar a diez puntos (26-36 a los 22m 35s). La respuesta del Barça resultó sobrecogedora con un Ndong extraordinario, un Grimau hábil y un Anderson certero desde 6'75, pero exaltado. Muy infantil como para hacerle la zancadilla a Carlos Jiménez, que jugaba su partido 600 en la ACB (423 en el Estudiantes y el resto en Unicaja). Ambos se encararon, se produjo una pequeña tángana y Pascual mandó al banquillo a Anderson, como advertencia, castigo y enseñanza, no importa en qué orden. Ya no volvió a salir. ¿Lección aprendida? 

El encuentro ya estaba más que rota, por más que Fitch empezase a anotar. A los azulgrana no les había penalizado nada que Navarro, su mejor anotador, tuviese un día discreto y llegase al descanso sin haber anotado. Los visitantes disfrutaron del capitán, Grimau, que había mareado sin piedad a Tripkovic en el inicio y que sacaba partido a las transiciones y contraataques. Y el Barça sin desgastarse (ni despistarse) fue ampliando poco a poco su renta con mención especial para el epílogo de Morris e Ingles. Unicaja llegó a ceder por un máximo de 34 puntos y el público del Martín Carpena despidió con bastantes pitos a su equipo, vencido en Málaga en cinco de sus seis últimos encuentros de playoff ante el Barça, que ha alcanzado las semifinales por la vía rápido, yendo de menos a mucho más.

UNICAJA 52 (6+14+18+14): Blakney (8), Fitch (5), Carlos Jiménez (3), Freeland (14), Archibald (5) -quinteto inicial-, Berni Rodríguez (5), Tripkovic (4), Garbajosa (3), McIntyre (3), Sinanovic y Blanco (2). BARÇA 84 (17+17+26+24): Sada (2), Navarro (5), Anderson (5), Lorbek (12), Fran Vázquez (6) -quinteto inicial-, Rubio (3), Lakovic, Perovic (8), Ingles (8), Ndong (10), Morris (13) y Grimau (12). Árbitros: José Antonio Martín Bertrán, Juan Carlos García González y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

jueves, 19 de mayo de 2011

Espíritu de grupo, a un triunfo de semifinales

Navarro progresa ante Blakney bajo la mirada de Sada - ACB Photo - À. Caparrós.

Más allá de las pizarras o de las anotaciones que puedan ir añadiendo en sus libretas, los técnicos tienen un estilo propio que defender y, sobre todo, que saber transmitir. Xavi Pascual tiene claro que sus jugadores tienen que jugar primero para sus compañeros, después para el club y los aficionados y, por último, para él, el entrenador. El Barça cumplió dicho deseo con una victoria fundamental y muy trabajada ante Unicaja por 76-65 para quedarse a otro triunfo de alcanzar las semifinales de la Liga ACB. El ejemplo de ese compromiso colectivo, de un desgaste en ataque tan importante como en defensa (10 recuperaciones por sólo seis pérdidas) fue el más elogiado por Pascual: Víctor Sada. El jugador, con más protagonismo por estar tocado Ricky, dio el primer paso adelante en el tercer cuarto. Fue entonces cuando Sada aportó cuatro asistencias y cinco puntos ante un rival que sólo sumó en ese período ocho, tres, los primeros de una de sus estrellas, Fitch, que había llegado al descanso con -8 de valoración y tardó prácticamente 29 minutos en anotar. Un parcial de 9-0 fue definitivo.

Había advertido Pascual que el partido más importante del playoff era el primero de cuartos ante un Unicaja reducido en la clasificación, pero con ilimitados recursos. No lo dijo el técnico azulgrana, pero el conjunto malagueño sería todavía más peligroso si sus jugadores encontrasen cierta regularidad en el juego y en la selección de tiros. Eso, la discontinuidad es una de las características desde que aterrizó en España de Tripkovic, un genial tirador que si tiene el día se exhibe y si no lo tiene se diluye: "Uros es un jugador con talento", dijo su entrenador, "y el talento no es entrenable. Es un jugador muy útil, tengo mucha confianza en él". Ante el Barça Tripkovic destacó con 13 puntos, imponiéndose con facilidad a su principal defensor, Anderson, muy errático en las últimas semanas.

Tripkovic, agitador

Aunque el primero en destacar en el partido había sido Navarro, que antes de llegar al ecuador del primer cuarto ya contaba con dos personales en contra, pero también con otras tantas recuperaciones y cinco puntos. La Bomba fue el impulsor del primer golpe de los azulgrana, que comenzaron con un parcial de 11-4, bien replicado por Unicaja gracias a su superioridad en el rebote, el juego interior y la aportación de Blakney, más entonado en la anotación que en la dirección. Pero el agitador de verdad fue el mencionado Tripkovic, que en suspiro metió tres triples sin fallo. Archibald empató a 29 antes del descanso, cerrado con un apretado 37-35. La gran mayoría de canastas  azulgrana, por contra, eran más por insistencia -un rebote, un palmeo- que por puntería.

Tras el descanso el Barça creció bajo la pauta que marcó Sada para dirigir a sus compañeros. El más satisfecho con la aportación del base resultó una vez más Fran Vázquez. Ambos se entienden como pocos para preparar el alley hoop. De hecho, el pívot gallego machacó hasta cuatro veces el aro. 

El partido se había roto (los azulgrana alcanzaron una máxima renta de 17 puntos a 4m 56s, 68-51) a pesar de la aparición de Fitch, neutralizado por sus defensores e incómodo, frustrado por tener que forzar tiros complejos. Su ansiedad fue tan grande que perdió un par de balones solo por optar por el barroquismo antes que por el lanzamiento sencillo o doblar la pelota a un compañero, como a Freeland, por ejemplo, siempre pragmático, de movimientos elegantes y físico poderoso. Un tesoro para cualquier equipo. Unicaja, en el fondo, es eso, un equipo impagable todavía por explotar. Todavía le queda como mínimo una cita para intentar funcionar como puede y forzar un tercer partido en Barcelona. "Eso espero, volver al Palau", cerró Mateo. 

BARÇA 76 (16+21+21+18): Sada (7), Navarro (17), Anderson (6), Lorbek (10) y Vázquez (13) -quinteto inicial-, Lakovic (2), Grimau, Morris (6), Ndong (7), Ingles (6) y Ricky (2). UNICAJA 65  (12+24+7+22): Fitch (9), Blakney (8), Jiménez (-), Freeland (10) y Archibald (6) -quinteto inicial-, Sinanovic (6), Garbajosa (3), Rodríguez (8), Blanco (2), Tripkovic (13) y McIntyre. Árbitros: Francisco de la Maza, Antonio Conde y Óscar Perea. Sin eliminados.