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domingo, 13 de noviembre de 2011

Rudy y Carroll se alían para desmontar a Unicaja (80-96)

Rudy Fernández, autor de 18 puntos, ante Peric - EFE. 

Dos anotadores se aliaron en el Martín Carpena de Málaga. Resultó una asociación fantástica entre los dos jugadores con más recursos del Madrid, Rudy Fernández y Jaycee Carrol, que contabilizaron el mismo número de puntos (18) e hicieron despegar al Madrid al final del segundo cuarto para zanajar un partido que se preveía más competido y fue muy desigual (80-96). El gran rendimiento de la pareja Darden-Joel Freeland, con 17 y 20 tantos respectivamente, no bastó para los locales, muy blandos en defensa.  

Además de compartir anotación, Rudy y Carroll tuvieron una evolución parecida: de muy poco a mucho. Rudy tardó casi nueve minutos en meter su primera canasta, en un alley-oop de Sergio Rodríguez, excelente (seis asistencias) en algunas fases del encuentro, pero al que le sigue faltando ser regular y constante. Eso, ser un jugador con buenos números era lo que consiguió Carroll en su periplo en Gran Canaria, donde era el centro de atención para el aficionado y el equipo. El tirador estadounidense es un tipo explosivo -en Italia le apodaron Boom BoomCarroll - rompió las estadísticas anotando el primer triple del partido -después de ocho fallos de ambos equipos- en un segundo cuarto en el que el Madrid anotó cinco triples, los tres últimos consecutivos, dos de Rudy y uno del propio Carroll (42-53 al descanso).

La pericia de Mirotic y la elasticidad de Rudy y Llull alejaron al Madrid definitivamente con su mejor renta (48-66 a los 24m 1s). Replicó Unicaja, ilusionado por el capitán, Berni Rodríguez, Darden y Freeland, un gigante con poco cuerpo, pero mucha fuerza, capaz de hacer cuatro mates (59-70 a los 27m 25s). Pero entre Carroll y Rudy, otra vez dicha asociación, aparcaron cualquier duda sobre el vencedor de un encuentro que había comenzado como un correcalles parecido a un partido de tenis, lleno de prisas con dos equipos empeñados en sumar puntos rápidamente sin perderse en las formas. El Madrid sacaba rendimiento de su superioridad en el rebote ofensivo -los cuatro del primer cuarto le sirvieron para anotar- y repartiendo protagonismo entre Ibaka -titular-, Carlos Suárez y Llull, mientras en Unicaja la pareja Freeland y Darden ya eran los más entonados y anotaron entre los dos tres puntos más (37) que la dupla Carroll-Rudy. Una asociación que podría tener fecha de caducidad en las próximas semanas si se acaba el lock-out de la NBA. Entonces Rudy viajaría rumbo a Dallas y Carroll asumiría más responsabilidad, pero nunca tanto como en Gran Canaria. Son equipos de realidades y objetivos muy diferentes.   

UNICAJA 80 (24+18+21+17): Valters (7), Berni Rodríguez (4), Luka Zoric (6), Freeland (20) y Darden (17) -quinteto inicial-, Sinanovic (8), Garbajosa (4), Fitch (6), Rowland (6), Peric (2) y Blanco. REAL MADRID 96 (21+32+27+16): Sergio Llull (11), Rudy Fernández (18), Suárez (10), Mirotic (7) e  Ibaka (8) -quinteto inicial-, Pocius, Tomic (7), Felipe Reyes (10), Sergio Rodríguez (7) y Jaycee Carroll (18). Árbitros: Martín Bertrán, Oscar Perea y Martínez Fernández. Incidencias: partido de la séptima jornada disputado en el Palacio José María Martín Carpena ante 11.000 espectadores.

sábado, 15 de octubre de 2011

Freeland frustra a un Vidal renacido (92-95)

Freeland se hace con un rebote - EFE.
Como un redactor en nómina en un periódico al que poco más le permiten hacer que  escribir breves y picar los resultados deportivos o las loterías. Así, olvidado e infravalorado, se sentía Sergi Vidal (Badalona, 1981) en Madrid, donde "parecía que jugaba por pena y no por merecimiento". Dos años, que como confesaba este sábado en una entrevista para Marca, se toma "como un paréntesis", como si hubiese descolgado las botas. Casi, pues en ese par de temporadas en la capital sólo jugó 700 minutos en Liga ACB, en los que anotó 133 puntos. Este curso, en tres encuentros con su nuevo equipo, el Lagun Aro GCB, Vidal acumula 49 tantos, ocho más que el curso pasado. Vuelve a ser el jugador importante de Vidal, esa culebra en ataque y un incordio en defensa. Pero a su club le faltan los resultados, por mucho que los persigue y que tenga las últimas posesiones. Ante Unicaja el conjunto donostiarra tuvo un par de triples, de Baron y de Neto, para forzar la prórroga. Pero no entraron y perdió 92-95, otra vez por tres puntos, como ante Obradoiro y Valladolid. A los 16 puntos y cuatro asistencias de Vidal y a los 27 tantos y 6 rebotes de Panko respondió Freeland con 22 puntos y 10 capturas. Un gigante para dar lustre a un conjunto malagueño que no empezaba el curso con tres triunfos consecutivos desde la temporada 2001-2002 y con Maljkovic como técnico.

Freeland es un jugador silencioso, de los que pica piedra y de los que además tiene buena mano, por eso es uno de las piezas más apetecibles de Europa y su futuro cercano podría pasar por la NBA. Acostumbra a surgir cuando su equipo más le necesita y también lo hizo esta vez, pese a tener la difícil papeleta de defender a Panko, que camino de los 34 años -los cumplirá a finales de noviembre- sigue siendo un tirador fino en su séptima temporada en San Sebastián. Panko le sacó dos personales seguidas -y metió los tiros libres- a Freeland, que replicó con seis puntos más (90-93 a 31 segundos). Valters, desde la línea de personal, cerró el tanteo final. Un resultado igualado como epílogo de un encuentro marcado por unas defensas poco contundentes.

Panko, pura locomotora

No tardó en arrancar Freeland, que anotó las tres primeras canastas de su equipo (2-8 a los 2m 08s), sorprendido después con un parcial de 25-14, golpeado por Neto, un chavalín brasileño que salió de titular en lugar de Salgado, Panko, de 4 abierto y metiéndola de todos los colores, y, claro, Vidal. El ex jugador del Caja Laboral compareció tímido y no modificó su estadística -la oficial, hay cosas que lamentablemente no se valoran en esos registros- hasta el ecuador con dos rebotes. Pero lo mejor se lo reservó Vidal para el tercer cuarto: un triple sobre la bocina, un dos más uno cayéndose y una canasta fácil, coincidiendo con el apagón de Panko, que había sido una locomotora en la primera parte con 19 puntos, además de enfadarse porque no le dieron la última canasta. Los árbitros, tras el instant replay, consideraron que era fuera de tiempo.  

El partido era totalmente parejo. Darden justificaba su fichaje, Sinanovic perdía contra sí mismo cargándose de personales cuando mejor jugaba, Salgado y Papamakarios estaban acertados. Y Unicaja comenzaba a anotar triples, el suplicio este curso para Baron, que persistió y después de acumular un 1/7 se jugó otro a un minuto: lo metió y también acertó con el adicional: 90-89. Fue la última ventaja del Lagun Aro GCB, que volvió a lamentar su falta de puntería al final, mientras Valters y Fitch sacaban a relucir su clase y Freeland completaba el trabajo.

LAGUN ARO GBC 92 (27+19+24+22): Neto (9), Panko (27), Vidal (16) Baron (11) y Betts (2) -quinteto inicial-, Salgado (12), Lasa, Lorant (3), Papamakarios (8) y Doblas (4). UNICAJA 95 (22+23+23+27): Fitch (12), Rowland (5), Darden (14), Freeland (22), Zoric (7) -quinteto inicial-, Berni Rodríguez (8), Garbajosa (3), Sinanovic (9), Saúl Blanco (2), Peric y Valters (13). Árbitros: Hierrezuelo, Cortés y Rial. Eliminado Doblas (min. 37). Incidencias: 4.000 aficionados en el Donostia Arena 2016.

sábado, 21 de mayo de 2011

Festival azulgrana en Málaga para alcanzar las semifinales (52-84)

Jiménez y Anderson se encaran, mientras sus compañeros intentan separarlos - EFE.

Tuvo el espíritu alegre y festivo que suelen escenificar os cumpleaños: serpentinas, simbólicas o físicas, sorpresas y felicidad. La clasificación del Barça para las semifinales ante Unicaja resultó tan apacible y clara desde el primer cuarto (6-17) que el partido trascurrió con el único atractivo de ver jugadas de cierta belleza y de saber la diferencia final, 32 puntos (52-84). Hasta 21 asistencias, siete de Ricky, repartieron los azulgrana, que jugaron su mejor partido de los tres disputados ante el conjunto de Chus Mateo en seis días y sumaron el segundo triunfo necesario para llegar a la penúltima ronda de la eliminatoria por la Liga ACB, donde se enfrentará al vencedor de la serie entre el Caja Laboral y el Gran Canaria 2014.   

Si una cosa tenía clara Xavi Pascual es que su equipo debía evitar que Unicaja no pudiese correr ni jugar al contraataque y por eso sacó a relucir desde el primer momento su mejor virtud, la defensa, ante un conjunto local que sólo resistió hasta el 6-8, desquiciado consigo mismo. Empezando por Fitch, que el partido anterior había tardado casi tres cuartos en anotar y que esta vez sólo necesitó 39 segundos en hacerlo de tiro libre. El problema es que el tirador de Columbus, que lucía una cinta azul con su número 23 bordado en verde, se estancó como el resto de su equipo, tan limitado y débil en la primera parte que ningún jugador fue capaz de meter más de una canasta. Sada fue la sombra de Fitch. 

Porcentajes patéticos

Los locales estaban tan desacertados que llegaron a presentar porcentajes inferiores al 20%, números propios de jugadores en formación... inicial. A Unicaja le faltaba tesón, confianza -no era normal que fallase situaciones tan masticadas- y una mejor selección de tiro. Algo que encontró con McIntyre como base, pero que le duró poco, pues al jugador, renqueante tras una lesión, también perdió el norte, mientras el Barça se crecía gracias a su superioridad en particular (41 por 34) y en todo en general. Lo único en lo que había igualdad era en la poca pericia con los triples: los azulgrana acertaron en su quinta tentativa y los locales, en la sexta. Así que al descanso se llegó con 20-34.  

Estaba claro que Unicaja necesitaba paciencia, tranquilidad y sobre todo seguridad, cualidades que atesora Freeland, el mejor de los pívots de los que dispone Chus Mateo y el autor de los seis primeros puntos de su equipo en el tercer cuarto para rebajar a diez puntos (26-36 a los 22m 35s). La respuesta del Barça resultó sobrecogedora con un Ndong extraordinario, un Grimau hábil y un Anderson certero desde 6'75, pero exaltado. Muy infantil como para hacerle la zancadilla a Carlos Jiménez, que jugaba su partido 600 en la ACB (423 en el Estudiantes y el resto en Unicaja). Ambos se encararon, se produjo una pequeña tángana y Pascual mandó al banquillo a Anderson, como advertencia, castigo y enseñanza, no importa en qué orden. Ya no volvió a salir. ¿Lección aprendida? 

El encuentro ya estaba más que rota, por más que Fitch empezase a anotar. A los azulgrana no les había penalizado nada que Navarro, su mejor anotador, tuviese un día discreto y llegase al descanso sin haber anotado. Los visitantes disfrutaron del capitán, Grimau, que había mareado sin piedad a Tripkovic en el inicio y que sacaba partido a las transiciones y contraataques. Y el Barça sin desgastarse (ni despistarse) fue ampliando poco a poco su renta con mención especial para el epílogo de Morris e Ingles. Unicaja llegó a ceder por un máximo de 34 puntos y el público del Martín Carpena despidió con bastantes pitos a su equipo, vencido en Málaga en cinco de sus seis últimos encuentros de playoff ante el Barça, que ha alcanzado las semifinales por la vía rápido, yendo de menos a mucho más.

UNICAJA 52 (6+14+18+14): Blakney (8), Fitch (5), Carlos Jiménez (3), Freeland (14), Archibald (5) -quinteto inicial-, Berni Rodríguez (5), Tripkovic (4), Garbajosa (3), McIntyre (3), Sinanovic y Blanco (2). BARÇA 84 (17+17+26+24): Sada (2), Navarro (5), Anderson (5), Lorbek (12), Fran Vázquez (6) -quinteto inicial-, Rubio (3), Lakovic, Perovic (8), Ingles (8), Ndong (10), Morris (13) y Grimau (12). Árbitros: José Antonio Martín Bertrán, Juan Carlos García González y Benjamín Jiménez. Sin eliminados.

sábado, 19 de marzo de 2011

McIntyre completa el retorno perfecto de Garbajosa a Málaga ante un Madrid que le cortó (69-68)

Garbajosa, en el centro y con el dorsal 15, festeja el triunfo con sus compañeros -EFE.
Para alguien que lo ha ganado prácticamente todo en una pista de baloncesto debe ser todavía más duro sentirse desplazado por un entrenador días antes del primer torneo simbólico del curso, la Copa del Rey. Bien lo sabe Jorge Garbajosa (Torrejón de Ardoz, 1977), a quien Ettore Messina dejó sin ficha para dar acomodo a su última incorporación, Mirza Begic. El pívot madrileño pasó sus últimos días en la capital sin opción alguna de jugar. Triste. Un estado de ánimo que no tiene nada que ver con cómo se siente tras volver al Unicaja, del que se fue en 2006 levantando la única Liga del club con un triple decisivo y MVP de aquella final contra el Tau, ahora conocido como Caja Laboral y con el que también había ganado la Copa ante el Madrid. El calendario y las casualidades depararon que la segunda etapa de Garbajosa en Unicaja comenzase con la visita del Madrid y sin Messina en el banquillo, sino con Emanuele Molin como primer entrenador del rival. Garbajosa fue el protagonista simbólico en una cita marcada por un final fantástico con ¡seis triples! en el último minuto y medio, tres de ellos de Prigioni, el mejor de los visitantes con 21 puntos (6/10 desde más allá de 6’75). El último tiro de tres del base argentino, a cuatro segundos del final, pudo ser el definitivo, pero lo impidió McIntyre anotando otro desequilibrado y sobre la bocina de la prórroga (69-68). Es la primera vez en la temporada que el Unicaja encadena tres victorias consecutivas y en las dos últimas Fitch ha sido el más destacado con 26 puntos. El Madrid se aleja a dos triunfos del líder, el Barça.

Muy emocionado, superado por los acontecimientos, Garbajosa fue más expresivo con su cara que con las palabras: “ha sido el partido psicológicamente más duro de mi carrera. Merece la pena venir por lo que he vivido hoy”. Y disculpándose ante nuestra compañera de Teledeporte África de Miquel se alejó: “Es muy complicado de explicar. De verdad, me voy”. Y se fue, mientras el Martín Carpena repetía su nombre, el nombre de uno de sus iconos. Garbajosa se vengó deportivamente del equipo al que pertenecía la semana pasada con 5 puntos, pero sobre todo un triple a medio segundo –Freeland falló un alley oop, pero asistió al 5– y un tapón al hiperactivo Prigioni. Por el contrario, la imagen más dura fue la de Tucker saliendo en camilla del Martín Calpena tras un golpe con Archibald. Al estadounidense, con un golpe en el cuello, se lo llevaron al Hospital Clínico de Málaga  El primer diagnóstico es un traumatismo cervical. 

Las galletas de la madre de Berni

Horas antes del partido Garbajosa posaba risueño con una bandeja de galletas de coco hechas por la madre de Berni Rodríguez, que la enlazaba en su Twitter. Y minutos antes del encuentro Chus Mateo definió qué significa el jugador para el club: “Aquí es un héroe”. Y añadió que al grupo le servirá para ayudar “a todos los niveles”: “La ilusión ha vuelto a Málaga”. Y Garbajosa apareció en la pista a las 17:14 horas por Freeland y se emparejó con Mirotic, la nueva perla blanca, protagonista, como el resto de pívots, del juego del Madrid, que jugaba por y para sus interiores. Los exteriores no tenían el día (1/7 en triples en la primera parte, 6/24 al final, los seis de Prigioni). 

Tomic (18 puntos y seis rebotes) y Reyes, y el propio Mirotic, mareaban cuanto querían a Freeland, minúsculo (se cargó con dos personales rápido, como su compatriota Archibald) hasta su primera canasta. Primera también del Unicaja en el segundo cuarto. El alley oop del pívot británico reactivó al conjunto de Mateo, que después de ceder dos desventajas de siete puntos, encadenó un parcial de 10-0 (23-24 a los 15m 20s). Los locales se exigieron más en defensa y se encontraron más en ataque, con las asistencia de Blakney, el acierto del irregular Tripkovic y sobre todo el concurso de Fitch, que venía de ser MVP de la jornada anterior, y alcanzó el descanso (32-32) con 12 puntos en su haber (los mismos que anotó en la segunda parte) y jugándose un triple imposible en el último suspiro. Nadie representaba mejor el balón del Madrid que Fischer, lastrado con tres personales exprés, a cual más infantil. Aunque la peor noticia fue la contractura en el cuádriceps de la pierna izquierda de Sergio Rodríguez, por mucho que estuviera negado (0/3).

Primeros puntos de Jorge

Fitch continuó asumiendo responsabilidades y le sacó dos personales seguidas a Llull, desconcertado ante la explosividad de su homólogo. Tucker cayó tras un golpe por detrás con Archibald, siempre fuera del partido. El tirador, al que le pusieron un collarín, recibió un golpe en la columna, una zona muy sensible. Se lo llevaron en camilla directo al hospital, mientras Garbajosa volvía a la pista e intentaba sus primeros puntos con su tercer tiro. De nuevo, fallo. Y de nuevo, le pusieron a Mirotic al lado. Ante él el madrileño anotó, apoyándose en la tabla, tocándose la nariz después, su primera canasta en su retorno a Málaga, a las 18:18 horas (38-40 a los 26m 24s).

De la mano de PrigioniFreeland a Sinanovic, ex jugador blanco, hay muchos mundos–. Tomic y Mirotic, y la intervención de Velickovic –había sido titular de 3– reimpulsaron a los visitantes (40-46 a los 29m 30s) y dos de los ignorados por Messina, el propio Velickovic y Vidal, minimizaban la nula aportación de Llull (0/6, -5 de valoración).    
Freeland fuerza la prórroga   

Mateo fue combinando las defensas alternativas, mientras el Madrid buscaba los triples como solución. El Unicaja cambió el guión con un par de robos de balón: con el primero Fitch eliminó a Llull y aprovechó un dos más uno y con el segundo, Freeland  redujo la distancia (47-50 a 3m 08s). Y entre Berni Rodríguez, el eterno capitán, y Fitch, siempre él, pusieron por delante al Unicaja por primera vez (53-51 a 1m 48s). De la réplica se encargó Prigioni, con otro tiro de tres y anotó uno de los dos tiros libres. McIntyre empató a 55 a 26’5 segundos y Garbajosa cometió personal a 5’5 sobre Tomic, que anotó los tiros libres pertinentes. Mateo pidió tiempo muerto y dejó claro que la jugada era para Fitch, pero Freeland acabó empatando a 57 a… 1’8… Suárez falló el tiro que pudo haber dado la victoria a su equipo. El ex jugador con tres puntos y 1/7 completó una actuación tan pobre como la de Llull.

En la prórroga los puntos continuaron siendo un tesoro casi imposible, con un parcial de 2-2 en los primeros cuatro minutos y medio. Pero lo mejor quedaba para el final, para ese minuto y medio con seis triples de por medio –Prigioni, Berni, Prigioni, Garbajosa, Prigioni y McIntyre, por este orden–. El final fue el McIntyre, que le dio a Garbajosa su mejor regalo en su retorno a Málaga.     

UNICAJA 69 (13+19+8+17+12): McIntyre (7), Fitch (26), Almazán (2), Archibald y Freeland (11) -quinteto inicial-, Sinanovic (3), Rodríguez (7), Garbajosa (5), Rubio (2), Blanco, Blakney (3) y Tripkovic (3). REAL MADRID 68 (18+14+14+11+11): Prigioni (21), Llull (2), Velickovic (6), Tomic (18) y Reyes (2) -quinteto inicial-, Suárez (3), Rodríguez (0), Mirotic (6), Fischer (2), Vidal (2) y Tucker (6).