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domingo, 13 de mayo de 2012

Saric hace que el Barça tenga la llave para revalidar el título de Liga tras caer por la mínima (29-30) ante el Atlético de Madrid


Saric, tras el partido - Joan Montfort / Sport 

“El Palau ha estado mejor que nosotros”, agradecía Daniel Saric (Doboj, Bosnia, 1977) micrófono en mano después de una noche grandiosa por su parte: “el Barça va a dar todo para que seamos campeones”. El portero no se entretuvo en valorar su actuación personal, esas 20 paradas (40% de efectividad y tres penaltis atajados) ni de haber estado once minutos sin recibir un gol. Y cuando le preguntaron sobre cómo había unido al grupo la roja al capitán Nagy por una acción en la que se llevó por delante a Alberto Entrerríos con el antebrazo reparó en el que el plantel tiene suficiente calidad como para reponerse a cualquier contratiempo. Pero Saric fue el principal artífice de que el Barça depende de sí mismo para revalidar el título de Liga tras una actuación soberbia ante un Atlético de Madrid que ganó 29-30 y vio cómo a nueve segundos del final Raúl Entrerríos, vestido de portero-jugador, hacía el último gol y salvaba el gol-average para los azulgrana a falta de dos jornadas -de visitar al Ademar León y de recibir al Torrevieja-, pues en Vista Alegre vencieron por 23-25. A nueve segundos Cañellas lanzó fuera ante el delirio de Saric, que regaló la pelota a la grada. 

Un Palau que disfrutó y padeció ante un duelo singular entre los dos mejores equipos del torneo. Una cita en la que al Barça le costó toda la primera parte acomodarse. Tan incómodo estaba el conjunto de Xavi Pascual que perdió ocho pelotas en ese período cuando es el mejor equipo en defensa. Lazarov y Kallman eran los puñales de un Atlético de Madrid que se procuraba situaciones fáciles con transiciones rápidas y que llegó a tener seis goles de margen (7-13 a los 17m 25s) y la renta no fue mayor por la hiperactividad de Sarmiento, tan efectivo ante Sterbik como precisa para rebañar balones. Los visitantes se marcharon al descanso con un 13-18 a favor y celebrando que su rival había perdido una pieza clave como Nagy.

Abalo, fabuloso

Pero los azulgrana se crecieron ante la adversidad y perpetraron la remontada tras un 6-0 (19-18 a los 39m 28s) con un excelente Noddesbo a la contra y con Rutenka acaparando por primera vez los focos. Aunque los visitantes, secos ante Saric, se rehicieron con tres tantos de Abalo, un extremo fabuloso que tiene un gran salto y una muñeca singular. El portero bosnio estaba tan espléndido que le paró a bocajarro dos balones a Aguinagalde y Guardiola, pero el propio Aguinagalde se encargó de acertar a la cuarta ocasión consecutiva, pues Abalo había se había encontrado con el palo. 

Sterbik estaba teniendo también una buena actuación (13 paradas, 32% de efectividad). Un ejemplo de entereza, pues ha superado una arritmia y una lesión de rodilla, y frustró varias veces a Rutenka, mientras Saric le paraba el segundo 7 metros a Lazarov. Los azulgrana se sobrepusieron a una exclusión y Raúl Entrerríos, de portero-jugador, hizo un gol que puede valer una Liga para su equipo.      

BARÇA 29: Saric, Noddesbo (4), Tomàs (1), Sarmiento (7), Nagy (1), Rutenka (6, 2p), Morros (-) -siete inicial-, Juanín (3), Entrerríos (2), Sorhaindo (1), Jernemyr, Rocas (1), Igropulo (3). BM ATLÉTICO DE MADRID 30: Sterbik, Kallman (4), Markussen (1), Aguinagalde (3), Abalo (7), Cañellas (6, 2p), Lazarov (4) -siete inicial-, Hombrados (p.s.), Eduard Fernández (-), Guardiola (1), Davis (1), José María Rodríguez (1), Entrerríos (2), Dinart. Parciales: 2-2, 5-6, 7-8, 9-14, 12-16, 13-18 (descanso). 17-18, 19-18, 21-22, 23-25, 27-27, 29-30 (final). Árbitros: Óscar Raluy y Ángel Sabroso. Expulsaron a Nagy (min. 27). Excluyeron a Dinart, Igropulo, Abalo, Guardiola y a Tomàs. Partido correspondiente a la vigésima octava jornada de la Liga Asobal disputado en el Palau Blaugrana ante 5.500 espectadores.

domingo, 30 de enero de 2011

España agarra un bronce histórico, su segundo metal en un Mundial, ante la anfitriona Suecia (23-24)

Los jugadores de la selección española festeja el triunfo ante el anfitrión -EFE.

En un abrazo quedó plasmado el extremo sufrimiento personal y deportivo de la selección española en el Mundial de Suecia. Una imagen entre los Enterríos, entre un padre, José Manuel, y dos de sus hijos, Alberto y Raúl, emocionados por festejar un bronce histórico, pero sobre todo por acordarse de quien faltaba en la celebración: la madre, Mari Luz, fallecida a finales de diciembre. Una escena imborrable para un torneo en el que España ha cuajado una actuación fantástica que le ha reportado la novena medalla en un campeonato internacional, el segundo metal de su historia en un Mundial, tras el oro de Túnez en 2005. Un torneo cerrado con una apurada victoria por 23-24 ante la anfitriona Suecia, jaleada por casi 10.000 espectadores.

“Creo que todos por dentro estábamos pensando en las medallas”, confesaba en Teledeporte el pivote Aguinagalde, reconociendo que el discurso oficial –hacerse un hueco para disputar el preolímpico– sólo era un mensaje oficioso, que el grupo se veía convencido de que podría estar, al menos, entre los cuatro mejores. Lo ha demostrado en este Mundial, donde sólo ha perdido un partido (en semifinales ante Dinamarca) y ha empatado ante Francia. Ha ido de menos a mucho.

Parcial de 0-6

El grupo de Valero Rivera despejó las dudas en sus compromisos iniciales ante Bahréin y Túnez con actuaciones convincentes y sobre todo reaccionando con entereza y grandeza en los momentos más críticos. Lo volvió a hacer ante el combinado sueco, que pudo romper el partido por el tercer puesto con Carlén como agitador y tres goles de margen (15-12 a los 35m 19s). Pero España replicó con un parcial 0-6 y Alberto Entrerríos y García Parrondo como líderes e Íker Romero anotando un penalti copiando su propio rechace, el mismo jugador que había logrado equilibrar la primera parte al límite (12-12), después de remontar dos goles en contra. De nuevo, coraje y oportunismo. 

Encogida por el omnipresente Sjöstrand, España falló hasta cuatro contraataques en el primer tiempo, erró situaciones muy claras, pero minimizó su poca fluidez en ataque por su defensa y la fiabilidad de su portero titular, Sterbik. Källman era un incordio constante en una Suecia mermada por la ausencia de Andersson. La selección de Valero Rivera tampoco pudo contar con el mejor Juanín, que no se había entrenado por una lesión en el sóleo.

Un currículum meritorio

En el tramo final Suecia se centró en las protestas a los árbitros y se encontró con un extraordinario Sterbik, serbio nacionalizado español, y con los hermanos Entrerríos goleando. Con empate a 21 Aguinagalde fue excluido y Källman, que había sido atendido antes por problemas en el aductor, pero España se adelantó en inferioridad. Aguinagalde y Alberto Entrerríos, tras dos faltas de los locales, marcaron el 22-24. Renta suficiente para agarrar un bronce que completa una trayectoria meritoria para la selección española, que acumula ocho metales más: un oro (Túnez 2005), tres platas en Europeos (España 1996, Italia 1998 y Suiza 2006) y cuatro bronces: tres en Juegos Olímpicos (Atlanta 1996, Sydney 2000 y  Pekín 2008) y uno en el Europeo de Croacia 2000.

Suecia 23: Sjöstrand; Ekberg (1), Carlén (4), Karlsson (1), Jernemyr, Källman (6) y Doder (2) -equipo inicial- Andersson (ps), Gustafsson, Lennartsson, Arrhenius, Larholm (5), Jakobsson (1), Larsson, Petersen y Ekdahl du Rietz (3). España 24: Sterbik; Rocas (-), Maqueda (1), Raúl Entrerríos (2), Cañellas (2), Ugalde (1) y Aguinagalde (4) -equipo inicial- Hombrados (ps), Roberto García (2), Gurbindo (4), Chema Rodríguez, Alberto Entrerríos (3), Romero (4, 1p), Morros, Juanín García (1p) y Garabaya.

Marcador cada cinco minutos: 1-2, 3-4, 4-4, 6-5, 8-8 y 11-11 (Descanso) 14-12, 16-16, 17-19, 20-21, 21-22 y 23-24 (Final). Árbitros: Krstic y Ljubic (Eslovenia). Excluyeron por dos minutos a Karlsson, Carlen, Jakobsson, Jernemyr y Kallman por Suecia; y a Aguinagalde (2), Ugalde y Cañellas por España. Incidencias: Partido por la medalla de bronce del Campeonato del Mundo de Suecia disputado en el Malmoe Arena ante unos 12.000 espectadores.