‘Mi abuela y diez más’ es una especie de diario repleto de dudas y certezas del autor sobre su vínculo y el de su familia con la Real Sociedad
Recuerdos y productos de la Real Sociedad, con el libro en el centro. - Foto: Toni Delgado.
—Reíros un poco, ¿no? Os hago otra más, por si la anterior no ha quedado bien. Venga, la definitiva, que no me fío… —nos decía la madre de Laura.
En la tienda de fotografía (benditos los tiempos en los que no sabías si habías salido descabezado hasta días después) reparé en que en las instantáneas había un tercer personaje al que nadie había preguntado si le apetecía aparecer. A juzgar por su posición, doblado en la silla, seguía deprimido por lo que le había tocado relatar.
Con 12 goles, el extremo supera a Henry como máximo goleador francés en una primera vuelta de la Liga y agita a una Real que acecha la cuarta plaza de un Athletic falto del último pase (2-0)
Griezmann celebra su gol ante el Athletic - AFP.
Tiene cara de adolescente, aunque vaya camino de los 23 y de festejar otro simbólico aniversario, los 10 años que se cumplirán desde que aterrizó en las categorías inferiores de la Real Sociedad tras maravillar al ojeador Eric Olhats en un torneo en París en el que estaba a prueba con el Montpellier. El Lyon, al que iba con su padre a animar a Gerland con la zamarra de Sony Anderson, le había descartado por su falta de músculo y centímetros. Ahora mide 1'74 y pesa 72 kg. En San Sebastián Antoine Griezmann (Mâcon, Francia, 1991)
Sus cuatro goles, cifra inédita para un mexicano en la Liga, lideran la remontada de la Real ante un Celta roto tras la expulsión de Fontàs (4-3)
Griezmann levanta a Vela tras una de sus goles - Foto: diariovasco.com.
En Londres llegó a dudar de su calidad y de si merecía la pena continuar luchando por ser futbolista. En el Arsenal de Wenger, el mismo que se fijó en él tras despuntar en el Mundial sub 17 de 2005 en Perú y sin haber debutado con el primer equipo del Chivas de Guadalajara, Carlos Vela (Cancún, Quintana Roo, 1989) era un suplente más. Apenas contaba para el club que le había dado la oportunidad de aterrizar en Europa en noviembre de 2005 y que, por las restricciones de la FA Premier League, le cedió a un Celta con el
El extremo francés funde a un Athletic
al que Iraizoz salva de una derrota más abultada (2-0)
Griezmann, en una acción del partido - Diario Vasco.
Se ha olvidado de dar
titulares con el micrófono y de anunciar su simpatía por
otros equipos como el Atlético. Ahora Antoine Griezmann (Maçon, 1991) se centra y concentra en
jugar en la Real, por más que confesase hace unos días en la revista France Football que en su momento Pep Guardiola lo
quiso para el Barça B y que en verano se rumorease que era pretendido por
el Athletic, al que fundió con una actuación prodigiosa
desdibujando a una defensa confundida y rescatada por un Gorka
Iraizoz casi imbatible que evitó una derrota más abultada de primero (2-0).
Primero
lo probó Griezmann con un tiro tan flojo como un soplido y después
de un penalti no pitado de Íñigo Martínez a Aduritz exigió al
límite en una falta a Gorka Iraizoz, de nuevo brillante ante un
disparo duro y seco del extremo francés. El portero del Athletic
volvió a replicar a un tiro desde fuera del área de Illarramendi. A
la Real le falta el punto final, pues tenía la posesión y se sentía
cómoda. Añoraba el gol, que celebraría por el talento de
Griezmann, que a diferencia de otros tiempos declara que sólo piensa
en jugar de txuri-urdin. El escurridizo jugador remató un centro de
Agirretxe para adelantar a su equipo con su primer gol del curso.
Bielsa buscó en Llorente, tristemente castigado por club y
entrenador por pretender irse, al agitador, pero sería otro recién
entrado, pero de la Real, Vela, quien sentenciaría el encuentro con un
penalti que rozó Iraizoz. El portero había frustrado a Griezmann
sacando una pierna magnífica y tuvo que lamentar en la misma jugada
las manos de Amorebieta, expulsado por doble amonestación. Fue el lazo a un
triunfo perseguido por la Real que no echó en falta a Bravo,
lesionado. Zubikarai apenas tuvo trabajo en el segundo partido en Liga de su carrera con la Real.
REAL
SOCIEDAD 2:Zubikarai;
Estrada, Mikel González, Iñigo Martínez, De la Bella; Illarramendi
(Cadamuro, m.81), Markel, Zurutuza (Chory Castro, m.73); Griezmann,
Xabi Prieto y Agirretxe (Vela, m.68). ATHLETIC
0: Iraizoz;
Castillo (Llorente, m.66), Amorebieta, Gurpegi, Iraola; Iturraspe
(San José, m.54), De Marcos, Susaeta, Isma López (Ibai, m.60);
Muniain y Aduriz. Árbitro: Clos
Gómez (Aragón). Expulsó a Amorebieta en el minuto 70 por doble
amonestación. También mostró tarjeta amarilla a Illarramendi,
Gurpegui, Iturraspe, Susaeta. Goles: 1-0,
m.62: Griezmann. 2-0, m.71: Vela, de penalti. Incidencias: 28.000
espectadores en un estadio Anoeta que no se llenó. Antes del
encuentro una representación de deportistas olímpicos del
territorio guipuzcoano hicieron el saque de honor.
El delantero de Usúrbil marca a un toque los dos goles de la
remontada de la Real ante el Celta (2-1)
Elustondo y Agirretxe celebran un gol ante el Celta - EFE.
No se entretiene en regates ni en
adornos. Imanol Agirretxe (Usúrbil, 1987)
es más directo. Surge. Aparece. Y no concreta una jugada a dos toques si lo
puede en una. Así, de primeras como solía hacer Hugo Sánchez, marcó los dos
goles de la remontada ante el Celta (2-1), un par de acciones totalmente opuestas.
Primero remachó el centro de Griezmann, un genio irregular capaz de dejar sin
aliento a cuatro defensores y habilitar a Agirretxe, que no suele perdonar.
Tampoco lo hizo tras la asistencia de Carlos Vela, persistente para girarse
sobre sí mismo y rebañar la pelota para impedir que saliese fuera del campo y
centrar desde el césped. Una asistencia meritoria, pero débil que Cabral no
supo despejar, Túñez no se creyó el error de su compañero y Agirretxe,
imperturbable, marcó el gol de la primera victoria de su equipo en Liga.
En la jugada más absurda y al inicio de la segunda parte encontró la Real lo
que tanto había perseguido durante la primera: el gol. En cinco minutos empató
el gol, golazo de De Lucas, delicado para incrustar en la escuadra de Bravo una
dejada de Aspas, el más artista del Celta. Y otros cinco después, llegó la
cómica acción de Cabral. Por la vía más tonta alcanzó la victoria el conjunto
txuri-urdin, que estrelló tres balones al palo antes del descanso. Ahí también
estaba Agirretxe, que mandó a la madera un cabezazo. Ansotegui controló el
rechace y también se topó con el palo, como Griezmann poco después. Era una Real que sabía bailarle a un rival al que le suele faltar
maldad e históricamente, gol. Una carencia que le impidió llevarse algún trofeo
en su época dorada y que unido al agobio económico y fichajes de terciopelo,
sobre todo en la delantera, le hizo estancarse en Segunda. Hasta que recuperó su lugar en la élite de la mano de Paco Herrera, capaz de rechazar ofertas superiores para quedarse
en un club en el que se siente muy comprometido. Como Agirretxe en la Real –a la
que llegó en juveniles desde el Athletic. Al delantero de Usúrbil no le importa que se dude sobre su
continuidad en el equipo año tras año, pues siempre acaba haciéndose un hueco en el equipo. Es tenaz y campechano.
Pero sobre todo destaca por su sencillez.
REAL SOCIEDAD 2: Bravo;
Estrada, Ansotegi, Mikel González, De la Bella; Markel Bergara, Illarramendi
(Rubén Pardo, m. 58); Prieto, Griezmann, Vela (Chory Castro, m. 64); y
Agirretxe (Elustondo, m. 82). CELTA 1: Javi Varas; Hugo Mallo, Cabral,
Túñez, Roberto Lago (Bellvís, m. 72); Augusto Fernández, Borja Oubiña (Joan
Tomás, m. 82), Álex López, Krohn-Dehli; De Lucas (Insa, m. 55) y Iago Aspas. No
utilizados: Sergio; Jonathan Vila, Toni y Bermejo. Árbitro: Pérez
Montero. Amarillas a Ansotegi, Illarra, Vela, Markel Bergara, Hugo Mallo y Álex
López. Goles: 0-1. M. 48. De Lucas. 1-1. M. 53. Agirretxe. 2-1. M. 60.
Agirretxe. Anoeta. Unos 24.000 espectadores.
La vida da tantas vueltas que a veces ofrece capítulos dignos de esas películas románticas repletas de casualidades retorcidas para que la parejita protagonista acaba dándose un beso en los últimos minutos de metraje. Y la historia de Cristian Tello (Sabadell, 1991) parece escrita por un guionista de este tipo de historias, pues no ha seguido un camino habitual hasta llegar a su debut como titular en Liga en el Camp Nou, a ese toque sutil ante Bravo para marcar el primer gol del Barça en la victoria por 2-1 ante la Real Sociedad en un duelo departido entre canteranos, con ocho por los locales -con el propio Tello y Dos Santos como grandes sorpresas- y nueve por los visitantes entre los titulares, Busquets se marchó con una herida inciso- contusa en la rodilla y Messi rompió su sequía de gol. Los azulgrana siguen a siete puntos del Madrid, vencedor en Getafe por 0-1 con un gol de Sergio Ramos de cabeza tras un córner botado por Özil.
Discutido en los últimos partidos y melancólico tras fallar un penalty en Mestalla, Messi se desquitó habilitando a Tello. Éste, agradecido por el regalo, fue concreto para superar al portero en el momento preciso. El canterano abrió los brazos para enseñar sus guantes negros y celebrar su primer gol en Liga siete días de debutar en Villarreal y de ser el mejor pese a salir en los minutos finales. El canterano debutó a finales del año pasado en la Copa del Rey ante el CE L'Hospitalet marcando dos goles. Entrevistado al final del partido contra la Real por Susana Guasch para La Sexta Tello dijo tres veces “muy contento”, así describió su estado de ánimo por el gol, la confianza del míster y la victoria, y dejó claro que está para lo que le manden. Está aprovechando las oportunidades que le está dando Guardiola, el mismo que la temporada pasada se lo llevó a la pretemporada con el primer equipo. Entonces Tello acababa de volver del Espanyol, donde Mauricio Pochettino había prometido hacerle ficha para jugar en Primera. Pero el jugador prefirió volver al club que no le renovó después de ser pichichi -y figura- en el Torneo Internacional de Maspalomas de fútbol 7 en 2003 y de marcharse cedido al CF Damm.
Auténtico
Después de aquel torneo de fútbol 7 Tello tuvo que hablar con muchos periodistas y en esas conversaciones demostró que era un niño de 12 años tímido, humilde y seguro de sí mismo. Para muestra, esta reacción en una entrevista que le hizo Víctor Colomer en el periódico de su ciudad, Diari de Sabadell. El periodista le dijo: “Los comentaristas se deshacían en elogios hacia ti”. Tello se puso a mirar al suelo serio mientras se enroscaba un hilo en el dedo. Confesó que admiraba a Saviola, Ronaldinho y Ronaldo y sentenció que su pelo en punta no era una copia de nadie, sino porque le gustaba. Un descaro que demostró desde el primer momento ante una Real que exigió mucho al Barça en el tramo final, cuando replicó el gol de Messi -la picó suavemente ante una mala salida de Bravo- con un tanto de Carlos Vela, habilidoso ante Valdés después de recibir un pase perfecto de Griezmann y de superar en velocidad a Alves. El brasileño fue el autor del centro desde la banda derecha para Messi en el gol y la excusa para que el colegiado anulase otro tanto del Barça porque estaba en fuera de juego y el balón le rebotó. El tiro era de... Tello.
Nihat había sido el último jugador txuri-urdin en marcar en el Camp Nou, en la temporada 2002-2003 (también perdió por 2-1). Fue aquel curso en el que la Real opositó hasta la última jornada por una Liga que acabó llevándose el Madrid de Ronaldo. Esta vez los vascos encajaron su 14ª derrota consecutiva en dicho estadio, aunque a diferente de sus últimas visitas sí que inquietaron al Barça. Por ejemplo, con un tiro de Ifrán en el minuto cuatro justo después de que Bravo frustrase a un Messi que lo intentaba con insistencia y sin suerte. Incluso Bergara ejerció de portero para salvar un gol al argentino con los pies. Messi se liberó tras macar su 23º gol en Liga y se abrazó a Tello, pero Vela mantuvo la incertidumbre del resultado hasta el final. Un epílogo en el que el Camp Nou enmudeció cómo retiraban a Busquets en camilla. Porbablemente pueda jugar el miércoles en la vuelta de las semifinales ante el Valencia. No le convienen más problemas a Guardiola y al Barça, que intentan competir en la Liga ante el Madrid, ese equipo generoso que les ha exigido récords inverosímiles.
Abreu es la gran esperanza de la Real para volver a Primera -EFE.
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La exageración construye y dignifica a los mitos, amplía sin límite el repertorio de cualidades extraordinarias de los escogidos como mejores. Pero también castiga y fustiga a los incomprendidos y a los que alguien etiquetó como fracasados. “Uno no puede estar aclarando todas las cosas que se publican, a no ser que afecten a tu vida personal”, recalcaba hace unos días Sebastián Loco Abreu (Lavalleja, Minas, Uruguay, 1976) en el Diario Vasco. El nuevo delantero de la Real Sociedad asume que en España muchos le siguen viendo como el jugador que falló un gol cantado jugando con San Lorenzo.El Día Después de Canal + le proporcionó una fama dudosa repitiendo una y otra vez su resbalón en dicha jugada con el portero batido. Meses después Abreu ficharía por el Dépor en el mercado invernal, con el que marcaría cuatro goles entre la segunda vuelta y la Copa del Rey de la campaña 1997-1998. A partir de entonces cada verano se repetiría la historia: el jugador era un estorbo más en un equipo con demasiadas fichas y acumulaba cesiones. Ahora el Loco es la gran esperanza de la Real Sociedad para lograr el ascenso a Primera. Sus números le avalan: lleva dos tantos en tres partidos, repartidos en 170 minutos. O lo que es lo mismo, marca cada 56. “Es un goleador. Está a cuatro tantos de ser el máximo realizador de la historia de Uruguay”, le defiende su gran valedor y actual técnico, Juan Manuel Lillo.
Trotamundo por convicción e inquietud de mejorar, Abreu ha jugado en 15 equipos a lo largo de su carrera y nunca ha estado más de dos temporadas en ninguno. Debutó en la elite en Defensor Sporting de su país para pasar después por San Lorenzo, Dépor, Gremio, Tecos, Nacional, Cruz Azul, América, Dorados (donde coincidió con Lillo), Monterrey, San Luis, Tigres,Beitar Jerusalén y River Plate. Y ahora, Real Sociedad, donde tiene el reto de sustituir al lesionado Iñigo Díaz de Cerio, el jugador más resolutivo antes de su llegada. Al Loco no le obsesiona el gol (lleva 267 en 464 partidos oficiales) y asegura haber aprendido cómo trabajar para optimizar el rendimiento del equipo.
El 'Loco' celebra de una forma peculair un gol con River.
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“Se fija en todo”
Abreu huye totalmente del prototipo de futbolista, devoto de tópicos y amante de losmonosílabos. Subraya que el discurso del deportista es fundamental y asume que la comunicación es tan compleja que el mensaje puede llegar completamente distorsionado. Por eso aconseja a los más inexpertos no hablar demasiado si no se sienten preparados “para no quedar presos de sus propias palabras en el inicio de sus carreras”. El Loco disfruta especialmente teorizando sobre fútbol. E intenta hacerlo con los máximos argumentos posibles. “Es una esponja. Se fija en todo”, cuenta Lillo, que le pasa vídeos de los próximos rivales. Abreu estudia con atención las jugadas de estrategia, los dejes del portero… Es su forma de descubrir los defectos de los equipos y de mejorar. Hay días que ve entre cuatro y cinco partidos de todo el mundo. Parece un entrenador más que un jugador, ya que en el fondo, según reconoce, le gustaría ser técnico después de retirarse. Algo que aún ve muy lejos porque tiene 32 años y quiere colgar las botas con 40. En cuanto al remate más efectivo se queda con el de cabeza. “Es el más limpio”, defiende, ya que, según explica, esa zona no tiene huesos en punta como el pie y hace que la pelota no se desvíe.
Se toma muy en serio su trabajo, pero desdramatiza la importancia de un triunfo o de un título. Abreu tiene un drama “de verdad”: a finales de 2002 tuvo un grave accidente con una camioneta en el que murió Pedro Fernando, un amigo de la infancia. “Llovía mucho, clavé los frenos y acaban chocando con una columna… A veces vuelvo a revivir aquello”, confiesa el jugador de la Real, que subraya que “el dolor ratifica mi ser”.
Abreu es uno de los grandes arietes de la historia de San Lorenzo.
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Museo propio
Metódico y extravagante, Abreu dispone de un museo personal en el que tiene más de 300 camisetas, como las de Ronaldinho (con el que coincidió en su época en el Gremio), Vieri o Forlán. Pero sin duda la que más valor tiene para él es la de Diego Armando Maradona, que en el descanso de un encuentro entre Boca y San Lorenzo se le acercó y le dijo “¡Uruguayo! ¿No me vas a cambiar la camiseta?!”. “No me lo podía creer. Se me puso la piel de gallina…”, reconoce ahora Abreu, que se pasó toda la segunda parte pensando en si alguien le robaría aquel tesoro...
Muchas son las historias que se han escrito sobre este peculiar delantero, que ha participado en varios programas de humor y que ha hecho de actor ocasional. En 2003 encarnó a un albañil que jugaba a fútbol en Constructores, una telenovela del Canal 4 uruguayo. Prefiere desmentir que en los partidos se ponga a gritar “¡llegó el tsunami al área!” en un córner a favor. “Sólo lo hacía en los entrenamientos”, deja claro Abreu, al que le apodan el Loco desde su periplo en San Lorenzo, en el que siempre aparecía con tambores y música uruguaya. Lo que no niega es que un día se hizo una entrevista a sí mismo para completar la información de la final de un torneo juvenil de básket entre Atenas y Libertad, en el que jugaba (y jugó) el propio Abreu. “Habla con el mejor del partido”, le había dicho su jefe en El Serrano, el periódico en el que colaboraba. “Como el mejor de la final fui yo hablé de mí. No quedó muy creíble porque también firmé el artículo…”, añade.
Seguramente el Loco hubiese sido un buen jugador de básket: jugaba de ala-pívot y promediaba una veintena de puntos por partido. Si no llegó a más fue por una salida nocturna cuando era un adolescente. Con 16 años le convocaron para un preselección de un campeonato sudamericano y decidió irse de juerga de madrugada con su compañero de habitación –“un negro de dos metros ¡dos metros a esa edad!”–. Al día siguiente el seleccionador apartó a Abreu (sólo a él) de la convocatoria. Dicho castigo le cambió la vida, ya que días después le llamaron del combinado sub 17 de fútbol con la que tuvo una buena actuación. El Loco ya había decidido: sería futbolista.
-->“Tiene mucho carácter, coherencia. Es remate y gol. Es el Loco más cuerdo que conozco. Vive por y para el fútbol”, sentencia Lillo.