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sábado, 26 de mayo de 2012

Guardiola concluye su legado con una Copa del Rey ganada en 25 minutos ante el Athletic (0-3)


Tello, Piqué, Afellay, Guardiola, Thiago, Estiarte y Dos Santos celebran el título - AFP.


El tiempo entre el anuncio, a flor de piel la eliminación ante el Chelsea en la Champions, de su despedida a final de temporada del Barça y el último partido del curso, la Copa del Rey del Calderón, se le hizo eterno al entrenador. A Guardiola le preguntaron tantas veces por qué se iba y por su relación con Tito Vilanova, su sustituto, que sólo le faltó responder en chino. Necesitaba el técnico que la Copa llegase cuanto antes para evadirse de cuatro años tan memorables como exigentes para él: en la cara y en el color del pelo se le nota el desgaste del puesto. A muerte con su míster como criticaba Ibrahimovic, sus jugadores quisieron premiarle con una final plácida y en 25 minutos habían hecho tantas cosas bien que ya ganaban en el Calderón por 0-3 al Athletic con dos goles de Pedro y uno de Messi. A la media hora parecía que el partido estaba a punto de concluir, con los unos y otros optando por pases cortos y respetuosos, como buenos hermanos. El torneo ya estaba repartido para los chicos de Guardiola, que se despidió con su 14º título de 19 posibles. Una Copa del Rey, la 26º del club, dedicada al técnico y vestida con la camiseta de Abidal, que se recupera de un trasplante de hígado. Un gesto grandioso de un grupo ejemplar. 

De un plantel en el que Messi es el finalizador habitual. La partitura es cosa de Xavi e Iniesta, y el trabajo silencioso, de Busquets. El equipo le busca y Messi se ofrece y tiene puntería: la primera, una rosca, se le marchó fuera; en la segunda controló una perla de  Iniesta y la remachó a la escuadra. Por entonces ya había marcado Pedro, a los 2 minutos, en una jugada que retrataría el partido del Athletic: córner que peina con el tupé Piqué, Javi Martínez que intenta controlar en el área sin sentido y Pedro, atento, que se hace con el rechace para abrir la lata. El canario también la cerró tras un pase hacia atrás de Xavi que concluyó con suma precisión y acordándose con los dedos de Abidal: 22. 

Pedro, exponente de la Masía

Pedro se exhibió en el último partido de Guardiola, a quien él y su familia consideran prácticamente de la familia. La persona que apostó por su continuidad en el Barça B y quien le dio la oportunidad de jugar y triunfar en el primer equipo. Pedro es el exponente de la confianza que el técnico ha tenido siempre en la cantera y el jugador fue el más entonado en un partido con poco recorrido, con más pasión en las gradas –unos y otros pitaron el himno español– que emoción en el césped. Por no haber no hubo ni polémica, apenas un par de posibles penaltis no pitados por equipo, ambos por un  leve agarrón en la camiseta. Llorente y Alexis no convencieron al árbitros con sus explicaciones. 

Se encontraba tan cómodo el Barça que Mascherano, ese jugador para todo, chutó desde un medio campo desierto para el conjunto de Bielsa, partido en dos desde el primer momento, tan poca cosa y asfixiado por todos los rincones como ante el Atlético de Madrid en la final de la Europa League. El Athletic perdió su identidad sin presionar hombre a hombre ni discutirle –o intentar hacerlo– la pelota a un Barça en el que Pinto apenas apenas tuvo que despejar un centro de Muniain en la primera parte. Piqué se fue a los vestuarios saludando. Es posible que a su novia Shakira, presente en tribuna. Simbólico. 

Llorente, aislado

Poco más de sí daría más el partido aparte de una vaselina de Ibai desviada y un eslalon prodigioso de Messi librándose de cuatro rivales y manteniéndose en pie después de una entrada con las dos piernas y por detrás de Amorebieta en una jugada que salvó Gorka. Bielsa cambió a un Llorente aislado por un Toquero que no tuvo opción de demostrar que es un revulsivo nato. 

Concluida la final, Guardiola habló y abrazó con cada uno de los rivales y tuvo un gesto cariñoso con Bielsa. Xavi le insistió a Puyol para que subiese con él a la tarima del palco a recibir la Copa del Rey a manos del Príncipe Felipe: “per favor, per favor!”. Pero Puyi no quiso robarle protagonismo y Xavi la levantó solo. Después, entre los dos             –que después se pasearían con una ikurriña y una senyera–, se la pasaron a Pinto, un suplente que hace vestuario y que es el escogido para jugar este torneo. Guardiola miraba la escena en el césped acompañado de su fiel amigo Manel Estiarte, hasta ahora director de relaciones externas del club, y que se marcahará con él. Estaban en silencio, como paladeando un momento irrepetible. "El tiempo dirá qué dejo. Lo he hecho de la forma más honesta posible. He sido partícipe de una cosa global. El legado es buen fútbol", concluyó Guardiola.   

ATHLETIC 0: Iraizoz; Iraola, Ekiza, Amorebieta, Aurtenetxe; Javi Martínez, De Marcos (Íñigo Pérez, m. 46), Muniain; Susaeta (Ander Herrera, m. 46), Llorente (Toquero, m. 73) e Ibai. BARÇA 3: Pinto; Montoya, Piqué, Mascherano, Adriano; Busquets, Xavi (Cesc, m. 80), Iniesta; Pedro (Thiago, m. 87), Alexis (Keita, m. 71) y Messi. Goles: 0-1. M. 2. Pedro aprovecha un rechace en el área. 0-2. M. 20. Messi recibe de Iniesta. 0-3. M. 25. Pedro, golpea con la zurda a la derecha de Iraizoz. Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó a Susaeta, Iraola, Xavi e Iniesta. Vicente Calderón: 55.000 espectadores.

sábado, 28 de abril de 2012

Con el espíritu de los buenos apuntes y el ritmo de los cuentos




Los buenos apuntes se rifan entre los estudiantes. Suelen ser aquellos que han captado la esencia de cuanto ha explicado el entrenador y que, en algunos casos, tienen información complementaria.  Hay quien los subraya con colores, quien los pasa en el ordenador poniendo en negrita lo que considera más importante... Los apuntes más trabajados entran a simple vista. Ésa es la filosofía de Andreu González Castro (l'Hospitalet de Llobregat, 1974) en 100 moments estel·lars del Barça (Cossetània Edicions).  

El autor es un buen narrador que prefiere la anécdota al tono enciclopédico y los 100 capítulos tienen vida propia, funcionan como cuentos muy visuales y con ritmo, aunque en momentos puntuales contengan pequeñas opiniones personales con mejor o peor suerte, dependiendo del criterio del lector, que no tiene por qué ser culé.  

No importa el orden en el que se deguste el libro porque en los capítulos que tratan sobre una misma época se repiten –o más bien se recuerdan– ciertos datos. Se recuerda que el Barça nació a partir de la ilusión de un suizo llamado Hans Gamper que llegó a Catalunya con 20 años y que quiso fundar en Barcelona un club de fútbol, deporte que había jugado en su país. No faltan detalles curiosos que explican cómo han cambiado los tiempos. Por ejemplo, el fichaje de Josep Samitier, que llegó al Barça desde el Internacional de Sants a cambio de una chaqueta, unos pantalones y un reloj con una esfera luminosa. Y se advierte que uno de los clubes más ricos y con mejor palmarés del mundo ha sabido sobreponerse a momentos de miseria deportiva, institucional y social, como los de 1908, cuando su número de socios bajó a 38 después de haber llegado a 254 en 1903, cuatro más tarde de la fundación del club. 

Tienen su hueco en 100 moments estel·lars del Barça el máximo goleador de la historia del club, el carismático Paulino Alcántara y Kubala, el culpable con sus jugadas de que fuese necesaria la construcción de un nuevo estadio, el Camp Nou. Se lamentan y critican las penurias del Barça durante el franquismo y se celebran instantes decisivos como el debut de Ramallets, la época de Helenio Herrera, el Barça de les Cinc Copes, la llegada de Cruyff, los éxitos del Dream Team...  Pero la etapa con más peso en la obra es, con diferencia, la actual, la de Pep Guardiola, Messi y la Masia. Hay también algún guiño al baloncesto, al balonmano o al hockey patines, y a algunos hechos puntuales como el 5-0 y el 2-6 en el Bernabéu, el “Urruti, t'estimo” de Valladolid, la remontada ante el Atlético en Copa con el eterno gol de Pizzi o el polémico Caso Guruceta.      

Título: 100 moments estel·lars del Barça. Autor: Andreu González Castro. Editorial: Cossetània Edicions. Páginas: 256. Valoración: 3.9 sobre 5. 

martes, 24 de abril de 2012

Al Barça le conmueve la suerte de Messi




Entendiendo que iba a ser el momento clave del partido y de la eliminatoria, Ivanovic removió el punto de penalti con los tacos. El central del Chelsea, que se ganó la amarilla, no pretendía otra cosa que alargar el lanzamiento y el sufrimiento del lanzador, de un Messi que quiso tirarlo tan arriba que se encontró con el travesaño. Se quedó sin respuesta el argentino, que ya había fallado otros dos penaltis durante el curso, y al Barça le conmovió ver con esa cara a su estrella. Messi es como un niño grande al que el equipo acoge con un instinto paternal. Resultó una decepción familiar en una noche en la que todos acabaron encogidos 78 horas después de despedirse de la Liga en el Bernabéu. El día después de la jornada de Sant Jordi el Camp Nou leyó una novela con un nudo previsible –un Chelsea con espíritu de fontanero que se protegía atrás– y un final cruel para el actual campeón de la Champions, que de ponerse con 2-0 a favor tras la expulsión de Terry pasó a ver cómo su rival le empataba a dos marcando en el descuento de la primera y de la segunda parte. También en tiempo extra había sucedido en Stamford Bridge el gol de Drogba. Los azulgrana acabaron despidiéndose de la final de Múnich desconsolados, incapaces de contar cuántas veces habían tirado en la eliminatoria (47), pero orgullosos de no perder la esencia de su juego.

Quiso jugar siempre el Barça, que llevaba la batuta, aunque también padecía ante el único jugador con permiso del Chelsea para estar fuera de su área, Drogba. Así empezó un  partido que funcionó como una balanza: los inconvenientes y las buenas noticias se compensaban entre unos y otros. Si Cahill, omnipresente en la ida en Londres, tuvo que retirarse al banquillo por problemas físicos, Piqué se vio obligado a acudir al hospital tras un golpazo con Valdés y fue sustituido por Alves. 


La torpeza de Terry


Los azulgrana cantaron el gol de Busquets a centro desde la izquierda de Cuenca. Un tanto que empataba la serie y que puso muy nervioso a Terry. Tanto que el capitán del Chelsea se comportó como un crío enfadado y se autoexpulsaría dándole un rodillazo a la altura de las lumbares a Alexis. El chileno, ejemplar, fue quien inició la jugada que selló Iniesta con un toque delicioso: 2-0 en el 42. El Barça estaba en Múnich.

Fue un viaje tan virtual como imposible para los azulgrana, sorprendidos en una contra bien buscada por Lampard de la que Ramires sacó petróleo con una vaselina ante Valdés, en el primer minuto de descuento y los locales se fueron al descanso obligados a marcar otro gol ante un rival que le iba a esperar en su área con uñas, garras y dientes. Ante un Chelsea que protestó en grupo por el penalti señalado a Drogba por desplazar a Cesc. Era la jugada más directa, la única, más allá de un tiro lejano, que no requería de combinaciones de billar entre tantos defensas. Pero a Messi le faltó la puntería que suele tener en sus jugadas de cine, falló y tanto a él como a su equipo les costó asumir esa tragedia, mientras el Chelsea, cómodo, todavía pudo marcar por medio del propio Drogba, que lo intentó desde el medio campo, cuando ya ejercía de lateral derecho. Todo un ejemplo de competitividad a sus 34 años. 

El final fue extremadamente cruel para el Barça: Busquets remató alto en el área pequeña, a Alexis le anularon un gol por fuera de juego y Messi repitió palo, esta vez en un tiro lejano. No había manera de lograr el tanto de la clasificación y sería Fernando Torres, de nuevo en el descuento y al contraataque, recortó a Valdés para marcar el empate a dos que sentenciaba la eliminatoria. El tercer gol de un Chelsea que contabilizó cuatro ocasiones reales en toda la semifinal ante un Barça conmovido por la suerte de Messi, que continúa sin poder marcarle ni un gol al conjunto inglés. Un rival al que Guardiola nunca ha conseguido ganar como entrenador. Aunque el legado del técnico y del equipo va mucho más allá de esta decepción y de sus éxitos. Su éxito fue la actitud del Camp Nou aplaudiéndoles como si hubiesen ganado. Cambiar la dinámica de un estadio también es memorable, por más que no haya un trofeo de por medio.  

miércoles, 18 de abril de 2012

Drogba penaliza a un Barça peleado con la puntería (1-0)

Drogba celebra el único gol del partido - AP.

No conserva el físico ni la resistencia de cuando se peleaba con Eto'o por ser el mejor jugador africano, pero Didier Drogba (Abiyán, Costa de Marfil, 1978) continúa siendo un comodín imprescindible del Chelsea después de su mala experiencia con Villas-Boas. Ahora con Di Matteo vuelve a ser un puntal y después de haberse caído varias veces al suelo en acciones fortuitas con rivales derrapó en la hierba para festejar, en el descuento de la primera parte, un tanto que define la filosofía de su equipo: pérdida de Messi, asistencia larga de Lampard, control con el pecho de Ramires, que cede para Drogba y éste define sin contemplaciones. Resultó la única oportunidad de los locales en toda la primera parte   –y en todo el partido– ante un Barça peleado con la puntería siempre, tanto como para contabilizar dos palos, uno en el descuento de Pedro. El Chelsea, como se preveía, consiguió mucho con muy poco y afrontará la vuelta de semifinales en el Camp Nou con un 1-0 a su favor. Le bastó a los ingleses con dicho contraataque y con defenderse con todos menos con Drogba en un Stamford Bridge pletórico.

Le faltaba mala leche para definir a los azulgrana, como si quisiesen que el balón entrase en la portería en cámara lenta, como en la resolución de Cesc, que levantó muy suave ante Cech, tanto que a Cole le sobró tiempo para girarse sobre sí mismo y despejar bajo los palos. A la madera había ido un tiro de Alexis, concreto para hacerse con un pase del propio Cesc, pero demasiado retórico para tirar. Fallaban los visitantes, agobiados por el entusiasta Cahill, sustituto del lesionado David Luiz, y que estaba en todas: para recibir en la espalda el lanzamiento de Messi, para fallar un remate acrobático tras un córner y para empujar a Iniesta en el área después de una jugada repleta de recortes del que fue protagonista del último partido entre ambos equipos.

Ante un autobús azul el Barça continuó intentándolo con tiros lejanos y faltas lanzadas con ninguna puntería, aunque a Thiago le faltó media bota para empalmar un cabezazo hacia atrás de Puyol y que salvó Cech con una réplica fabulosa. No llegaba el portero checo al tiro de Pedro, que se encontró con el palo en el descuento y Busquets envió el rechace a las nubes. Esas fueron las dos últimas oportunidades de unos azulgrana peleados con la puntería ante un rival al que le salió el encuentro que quería y seguramente con el goleador que pretendía, Drogba, algo exagerado al menor contacto. Se le resiste el Chelsea a Guardiola, que no le ha ganado nunca, y a Messi, que en siete partidos todavía no ha podido marcarle.  

martes, 3 de abril de 2012

Messi conduce al Barça hacia las semifinales de la Champions tras penalizar a un Milan ingenuo (3-1)

Messi, tras superar a Abbiati en el primer gol de la noche - EFE.

Resulta difícil dudar de Messi, independientemente de sus números, que indican que lleva 58 goles en un curso en el que ha superado a César como goleador histórico del club -Paulino Alcántara al margen- y a Ronaldo en goles en una temporada en Liga (36 por 34). Además, La Pulga acaba de igualar el mejor registro de tantos en la Champions en una temporada (14) que atesoraba Altafini desde principios de los años 60. Una marca que Messi podrá mejorar en semifinales, cruce al que ha llevado de la mano a un Barça que figura por quinta vez consecutiva entre los cuatro mejores, algo sólo al alcance del Madrid entre 1956 y 1960. Otro récord perpetrado por Messi, certero en su peor faceta: el penalty. Messi no falló ninguno de los dos, tan claros como ingenuos, para penalizar a un Milan que no supo sobreponerse al gol de Iniesta al inicio de la segunda parte (3-1). Los azulgrana esperan rival, que saldrá del vencedor del cruce Benfica-Chelsea.

El primero a la izquierda de Abbiati, que se quedó con la miel en los labios tras rozar la pelota; el segundo, a la izquierda del portero. Así concretó Messi dos penaltis concedidos de forma infantil por el Milan, pues Antonini desequilibró al argentino sin disimulo y Nesta estiró de la camiseta a Busquets hasta hacerle caer. Protestaron las dos acciones los italianos, que recibieron el primer gol muy pronto, cuando Messi ya había contabilizado un par de ocasiones y en la jugada en la que el 10 azulgrana había preferido asistir a Xavi antes que definir. Messi quiso hacerse con el defectuoso pase de su compañero y lo que acabó encontrando fue la pierna del defensor.

Las formas de Ibrahimovic

El tanto premió el apremio con el que salieron los azulgrana, exigidos por el marcador de San Siro (0-0), que les obligaba a marcar, y exigidos por su currículum ante un rival con siete defensores y tres delanteros. El gol de Messi liberó al conjunto de Guardiola, que continuó sin reservar energías y con la misma alegría después del gol de Nocerino, pragmático para aprovechar un pase de Ibrahimovic. El espigado jugador condiciona a su equipo y no convenció en su día a Guardiola, que instó al club a venderle después de descubrir a Messi de falso delantero y de sacar lo mejor de Bojan. 

Apenas tuvo más micrófono Ibrahimovic, siempre al límite en las formas, siempre a punto del enfado o del éxtasis, siempre al límite del fuera de juego. Por algo es al que más le han pitado esa acción en la presente Champions. Aunque la suerte de Ibra pudo cambiar de no ser por el espíritu de Mascherano, brillante para quitarle un balón. El sueco acabó criticando la labor del árbitro y diciendo que entiende a Mourinho “cada vez que viene al Camp Nou”. Un estadio prácticamente repleto que no escatimó en elogios a Seedorf, incombustible, cuando Allegri decidió sustituirle. La grada agradeció el ímpetu del eterno jugador holandés, el único en activo del último Ajax campeón de la Champions, el de Van Gaal. El público no tuvo en cuenta su pasado madridista. No estaría mal que proliferasen gestos parecidos en los estadios. La grandeza tiene pocos matices.  

Antes de llegar al descanso llegaría un pecado de juventud de todo un veterano como Nesta a Busquets. Messi no falló el penalty y también estuvo presente en la jugada que acabó por finiquitar la eliminatoria. Chutó el argentino, rechazó un defensor y, atento y en posición correcta, definió Iniesta. Un golpeo de rechupete para acabar una acción con suerte. La que tiene el Barça de tener a Valdés entre los palos, que rara vez falla. No lo hizo el portero ante Robinho después de que errasen Alves y Piqué, por más que después el colegiado acusase al brasileño de llevarse el balón con la mano. Pocos problemas tuvieron más los azulgrana, inquietos por ver cómo Piqué se retiraba al banquillo cojeando y satisfechos por la ovación a Xavi, dosificado por Guardiola por ser  era duda hasta el último momento. Su equipo está ya en semifinales de la Champions por quinta vez consecutiva, algo que sólo había logrado el Madrid hace más de 50 años.

domingo, 5 de febrero de 2012

Tello y Messi sorprenden a la Real Sociedad (2-1)


La vida da tantas vueltas que a veces ofrece capítulos dignos de esas películas románticas repletas de casualidades retorcidas para que la parejita protagonista acaba dándose un beso en los últimos minutos de metraje. Y la historia de Cristian Tello (Sabadell, 1991) parece escrita por un guionista de este tipo de historias, pues no ha seguido un camino habitual hasta llegar a su debut como titular en Liga en el Camp Nou, a ese toque sutil ante Bravo para marcar el primer gol del Barça en la victoria por 2-1 ante la Real Sociedad en un duelo departido entre canteranos, con ocho por los locales -con el propio Tello y Dos Santos como grandes sorpresas- y nueve por los visitantes entre los titulares, Busquets se marchó con una herida inciso- contusa en la rodilla y Messi rompió su sequía de gol. Los azulgrana siguen a siete puntos del Madrid, vencedor en Getafe por 0-1 con un gol de Sergio Ramos de cabeza tras un córner botado por Özil.  

Discutido en los últimos partidos y melancólico tras fallar un penalty en Mestalla, Messi se desquitó habilitando a Tello. Éste, agradecido por el regalo, fue concreto para superar al portero en el momento preciso. El canterano abrió los brazos para enseñar sus guantes negros y celebrar su primer gol en Liga siete días de debutar en Villarreal y de ser el mejor pese a salir en los minutos finales. El canterano debutó a finales del año pasado en la Copa del Rey ante el CE L'Hospitalet marcando dos goles. Entrevistado al final del partido contra la Real por Susana Guasch para La Sexta Tello dijo tres veces “muy contento”, así describió su estado de ánimo por el gol, la confianza del míster y la victoria, y dejó claro que está para lo que le manden. Está aprovechando las oportunidades que le está dando Guardiola, el mismo que la temporada pasada se lo llevó a la pretemporada con el primer equipo. Entonces Tello acababa de volver del Espanyol, donde Mauricio Pochettino había prometido hacerle ficha para jugar en Primera. Pero el jugador prefirió volver al club que no le renovó después de ser pichichi -y figura- en el Torneo Internacional de Maspalomas de fútbol 7 en 2003 y de marcharse cedido al CF Damm.

Auténtico

Después de aquel torneo de fútbol 7 Tello tuvo que hablar con muchos periodistas y en esas conversaciones demostró que era un niño de 12 años tímido, humilde y seguro de sí mismo. Para muestra, esta reacción en una entrevista que le hizo Víctor Colomer en el periódico de su ciudad, Diari de Sabadell. El periodista le dijo: “Los comentaristas se deshacían en elogios hacia ti”. Tello se puso a mirar al suelo serio mientras se enroscaba un hilo en el dedo. Confesó que admiraba a Saviola, Ronaldinho y Ronaldo y sentenció que su pelo en punta no era una copia de nadie, sino porque le gustaba. Un descaro que demostró desde el primer momento ante una Real que exigió mucho al Barça en el tramo final, cuando replicó el gol de Messi -la picó suavemente ante una mala salida de Bravo- con un tanto de Carlos Vela, habilidoso ante Valdés después de recibir un pase perfecto de Griezmann y de superar en velocidad a Alves. El brasileño fue el autor del centro desde la banda derecha para Messi en el gol y la excusa para que el colegiado anulase otro tanto del Barça porque estaba en fuera de juego y el balón le rebotó. El tiro era de... Tello.

Nihat había sido el último jugador txuri-urdin en marcar en el Camp Nou, en la temporada 2002-2003 (también perdió por 2-1). Fue aquel curso en el que la Real opositó hasta la última jornada por una Liga que acabó llevándose el Madrid de Ronaldo. Esta vez los vascos encajaron su 14ª derrota consecutiva en dicho estadio, aunque a diferente de sus últimas visitas sí que inquietaron al Barça. Por ejemplo, con un tiro de Ifrán en el minuto cuatro justo después de que Bravo frustrase a un Messi que lo intentaba con insistencia y sin suerte. Incluso Bergara ejerció de portero para salvar un gol al argentino con los pies. Messi se liberó tras macar su 23º gol en Liga y se abrazó a Tello, pero Vela mantuvo la incertidumbre del resultado hasta el final. Un epílogo en el que el Camp Nou enmudeció cómo retiraban a Busquets en camilla. Porbablemente pueda jugar el miércoles en la vuelta de las semifinales ante el Valencia. No le convienen más problemas a Guardiola y al Barça, que intentan competir en la Liga ante el Madrid, ese equipo generoso que les ha exigido récords inverosímiles.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El Barça vuelve a retratar al Madrid de Mourinho (1-3)

Imagen del tercer gol del Barça, obra de Cesc a centro de Alves - EFE.

Cuestionados a domicilio, donde atesoraban un gol más a favor que en contra y un par de victorias mínimas en El Molinón y Los Cármenes, los azulgrana se reivindicaron con un triunfo de autor en una cancha de prestigio como el Santiago Bernabéu. Una fantástica recompensa pese a verse con un gol en contra de Benzema a los 22 segundos en una jugada tan afortunada como la que supuso el segundo tanto del Barça, anotado en propia puerta de Marcelo tras una volea de Xavi, protagonista en su partido 600 con su club de siempre. Los visitantes habían empatado por medio de Alexis tras una genialidad de Messi y Cesc, fruta prohibida de Florentino Pérez, cerró una goleada (1-3) que le sirve a su equipo para colocarse colíder de la Liga junto al Madrid de Mourinho, que tiene un partido menos jugado y que fue retratado otra vez por los pupilos de Guardiola, valiente y humilde para rectificar el planteamiento inicial y cambiar a la defensa de tres y con Alves a sus anchas.

Ganó el Barça con la marca de su juego y sus valores. Con Xavi e Iniesta de mariscales, Messi de futbolista inalcanzable, Piqué y Puyol muy seguros, Alexis punzante y Cesc oportuno. Valores del mejor Barça de la historia, de un equipo que la semana que viene intentará coronarse como campeón en el Mundial de clubes, el título simbólico que otorga al vencedor el honor de ser el mejor equipo del momento. Los azulgrana llegarán al continente asiático satisfechos por haberse reafirmado ante su rival más respondón, a domicilio y tras superar un gol en contra cuando los jugadores penas se habían atado las botas. En poco más de lo que tarda Usain Bolt en correr 200 metros a Valdés le había dado tiempo para cometer su primer error de bulto en mucho tiempo asistiendo a Di María, que chutó. El balón rebotó en Busquets y le cayó a Benzema: gol y sonrisa de un delantero poco expresivo, pero al que la cesión de Adebayor hizo afinar la puntería. Mourinho optó por Benzema antes que por Higuaín, mientras que renunció al trivote por dar carrete a Özil, perdido como un pulpo en un garaje.   

El gol más rápido de los clásicos

Del tanto más rápido en los 216 duelos entre los equipos más poderosos del planeta el Barça supo ver una oportunidad de insistir y defender su estilo, de crear desde la defensa y presionar y tocar y tocar sin descanso. Del esfuerzo combinado con el talento, el que le sobra a Messi, que dribla a su propia sombra y que exigió al máximo a Casillas en su primera gran jugada. En la siguiente, al borde de la media hora, Messi se zafó de Xabi Alonso y, acosado por Lass y Ramos, habilitó a Alexis. El chileno controló y concretó sin pensárselo y con poco ángulo: 1-1. Estuvo rápido y pillo Alexis, lo que le faltó a Cristiano Ronaldo en dos acciones muy facilonas, una en cada mitad. Goleador en la final de la Copa del Rey, se pierde en retóricas contra el Barça: piensa antes en la celebración del gol que en cómo lograrlo. Así CR7 remató solo muy desviado primero y tras el descanso se equivocó dándole de cabeza a pocos metros de Valdés y con Ramos y Benzema por detrás. Parte de la grada le señaló como culpable de la derrota.   

Culpables de la remontada fueron Iniesta y Xavi, una pareja irrepetible ayudada por Busquets, el jugador que más trabajo invisible hace. Lo bordó el Barça tras el descanso y una primera parte discontinuo y con dos equipos más pendientes del error ajeno que de proponer. Guardiola mandó calentar a Pedro y a Villa y la respuesta del equipo fue una volea de Xavi desde lejos y de primeras que impactó en Marcelo y que Casillas sólo pudo observar.

Los azulgrana celebraron dichosos su suerte, mientras que al Madrid se le fundieron los plomos y siguió encontrando un muro en Valdés. Pepe estuvo a punto de llevarse por delante la rodilla de Messi y Coentrao fue directo al tobillo de Iniesta, quien replicó con una sombrero a Khedira. Nada más simbólico en un partido que ya había visto el tercer y último gol, de Cesc de cabeza pese a la oposición del propio Coentrao y que empezó con gotas en los primeros compases. Un toque más poético a un clásico al que se había llegado entre discuros cordiales y respetuosos, sin el tono visceral y polémico de las últimas citas. El objetivo era discutir en el césped por el presente y por una Liga, por prestigio y títulos y no por sandeces. Se olvidaron rencillas y Mourinho acudió a saludar en el epílogo a Tito Vilanova, que se está recuperando de una operación en la glándula parótida. Se jugó al fútbol y venció al Barça, líder con los mismos puntos que su rival. Un Madrid podrá volver a ser primero en solitario si el próximo fin de semana gana en Sevilla. Para entonces el Barça podría estar celebrando otro éxito, el Mundial de clubes. 

REAL MADRID 1: Iker Casillas; Coentrao, Pepe, Ramos, Marcelo; Xabi Alonso, Lass (Khedira, min.63), Özil (Kaká, min.58); Di María (Higuaín, min.68), Cristiano y Benzema. BARÇA 3: Víctor Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta (Pedro, min.89); Alexis (Villa, min.84), Cesc Fábregas (Keita, min. 78) y Messi. Goles: 1-0. Min.1 Benzema. 1-1. Min. 30. Alexis. 1-2. Min. 54. Marcelo en propia puerta. Min. 66. Cesc. Árbitro: David Fernández Borbalán (Comité andaluz). Mostró cartulina amarilla a Xabi Alonso (26'), Lass (61'), Pepe (62'), Sergio Ramos (69'), del Real Madrid y a Alexis (27'), Messi (36'), Piqué (48'), del Barça. Incidencias: 83.500 espectadores llenaron el estadio Santiago Bernabéu.

viernes, 26 de agosto de 2011

Messi condecora al Barça con su cuarta Supercopa de Europa ante el Oporto (2-0)

Messi deja sentado a Helton en la acción del primer gol - EFE.
Es tan sincero como los niños pequeños. Si algo no le hace gracia o directamente no le gusta y le incomoda Leo Messi paga con la cara. O suelta algún reproche, como a Otamendi, al que recriminó haberle dejado los tacos en una bota. Tras el sermón La Pulga dio instrucciones al banquillo para que le preparasen unas nuevas de la marca que lo patrocina. Amarillas también, pues Messi entiende de fútbol y no atiende a las supersticiones ni a las estadísticas, como la que sentenciaba que nunca había marcado en la Supercopa de Europa, que era el único torneo en el que no había cantado un gol como azulgrana. Así que con las botas nuevas, apenas media docena de minutos después de ponérselas y atarse los cordones, les sacó brillo mareando a Helton -me voy para la izquierda, no para la derecha- para dejarlo sentado en el césped y adelantar al Barça. La asistencia había sido de Guarín, torpe ante la insistencia de Pedro por robarle la pelota. Y después, con el Oporto desesperado, Messi se inventó un pase picado para que su amigo Cesc controlase el balón con el pecho y lo empalmase de primeras con la derecha. El recién llegado se subió encima de su íntimo en La Masía y le besó la cabeza en señal de cariño y devocación: 2-0 en el 12º título del Barça de Pep Guardiola de 15 posibles y el 18º de Xavi, que supera a Guillermo Amor como jugador con más títulos de la historia del club. La cuarta Supercopa de Europa del Barça después de las obtenidas ante el Werder Bremen (1992), el Borussia Dortmund (1997) y el Shakhtar (2009).

"Sabemos que con él tenemos un ventaja", reconoció Mascherano, de nuevo central con Abidal por la lesión de Piqué en el Luis II de Mónaco. Se refería a Messi, que horas antes había recibido el galardón de la EUFA al mejor jugador del año en Europa y ha participado en todos los goles oficiales de la temporada. Ha marcado cuatro y ha repartido tres asistencias, un balance decisivo para que su equipo se llevase la Supercopa de España ante un Madrid de José Mourinho que va recortando diferencias y la de Europa ante un Oporto que supo incomodarle y dejarle casi sin discurso en la primera parte. Gol de Messi al margen, los azulgrana sólo tuvieron otra ocasión antes del descanso, en una jugada de pizarra aunque entre Villa y Adriano que Xavi concluyó con un tiro desde fuera del área que exigió una gran intervención a Helton. Los azulgrana estaban incómodos, inquietos por no poder circular no pelota como saben y con verdaderas dificultades para llegar a campo contrario sin precipitarse o caer en el fuera de juego.

Iniesta, MVP

Mejoró el Barça en la segunda parte con la mayor participación de Xavi, Messi y de Iniesta, nombrado MVP del partido y artista por insistencia. Sachó la chistera el manchego y el equipo tuvo más alegría, se destensó, por mucho que tuviese algún susto como un lanzamiento de Guarín muy lejano y colocado que Valdés salvó como pudo. Sí que había fallado el portero de l'Hospitalet al inicio en una salida alocada tras un centro de Hulk. Mascherano, providencial, despejó con la cabeza impidiendo que pudiese rematar Rolando. Ambos fueron protagonistas después cuando el jugador del Oporto cometió falta sobre el argentino y el árbitro no dio la ley de la ventaja cuando Villa se quedaba solo. Los azulgrana lo protestaron tanto como el gol anulado a Messi poco después por un posible fuera de juego, cuando parecía que Fucile le habilitaba. Pero el conjunto de Vítor Pereira también reclamó un penalty de Abidal a Guarín. Habría tiempo para que Guarín y Rolando fuesen expulsados. Éste último por roja directa por una falta criminal a Mascherano: no protestó. Iniesta pudo marcar el tercero, pero Helton reaccionó otra vez con agilidad.

La Supercopa ya era azulgrana: "son únicos. Siempre piensas que se cansarán de ganar y siempre responden", dijo Guardiola, que no dejó a algunos de sus jugadores que saltasen para seguir el juego de una parte de la grada que se acordaba del Madrid. El técnico elogió a todos los que jugaron. Pidió que le ficharon a Cesc para aumentar la competitividad, para que "sepan que si se duermen otro jugará por ellos". El ex jugador del Arsenal llevaba la bandera del club colgada al cuello. El nuevo ha ganado tres títulos en tres partidos (las dos Supercopas, sólo jugó la vuelta de la de España en el Camp Nou, y el Gamper); Alves, con una peluca amarilla como Abidal. Keita, siempre más serio, cantaba el himno del Barça, que ya es el equipo con más títulos europeos (15 por 14 del AC Milan) y acumula 76 en total, uno más que el Madrid, su principal rival a batir. 

BARÇA 2: Valdés; Alves, Mascherano, Abidal, Adriano (min.63); Sergio Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro (Cesc, min.80), Villa (Alexis, min. 61) y Messi. OPORTO 2: Helton; Sapunara, Rolando, Otamendi, Fucile; Souza (Fernando, min. 77), Guarín, Moutinho; Hulk, Cristian Rodríguez (Varela, min.69) y Kleber (Belluschi, min. 77). Goles: 1-0: Messi, min.39. 2-0: Cescmin.88. Árbitro: Björn Nijhuis (HOL). Mostró tarjeta amarilla a Cristian Rodríguez (min. 30), Iniesta (min. 51) y Guarín (min. 82) y expulsó por doble amonestación a Rolando (min. 65 y min. 86) y por roja directa a Guarín (min.90). Incidencias: Estadio Luis II de Mónaco, 18.000 espectadores.

domingo, 29 de mayo de 2011

Wembley corona de nuevo a un Barça que alcanza su cuarta Champions tras desmontar al Manchester (3-1)

Abidal levanta la cuarta Champions del Barça en Wembley -EFE.
Habla el Barça con la pelota y sin micrófonos ni intermediarios, crea y defiende un estilo propio y cree en unos valores por encima de comportamientos de anuncio. Los azulgrana compiten desde el respeto al rival y así golearon por 3-1 a un Manchester United que sólo había recibido cuatro goles en todo el torneo. "Nunca nos habían dado una paliza así", reconoció Ferguson, generoso refiriéndose a sus jugadores y al Barça, muy superior desde el primer gol de Pedro y al que no le afectó que Rooney tardase poco en empatar. Messi y Villa concretarían la victoria y convirtieron a Guardiola en el técnico más joven en tener dos Champions: las ha logrado con 40 años. El técnico ganó otra como jugador, también en el estadio de Wembley, en el viejo. En el nuevo el Barça festejó su cuarta Copa de Europa, levantada, en un gesto mayúsculo, por el jugador de la plantilla que más ha sufrido en los últimos meses: Abidal, al que Puyol cedió el brazalete de capitán en dicho ritual. Eufórico y emocionado, el francés no soltaba el trofeo: había sido titular en la final después de superar un tumor en el hígado y después de haberse perdido la final de Roma por sanción. Es el décimo título de treces posibles del Barça de Guardiola.    

Fueron siempre reconocibles los azulgrana, la única plantilla de las grandes ligas que ha conseguido revalidar su título después del Mundial de Sudáfrica y que sólo ha dejado escapar la Copa del Rey con un gol en la prórroga de Cristiano Ronaldo. Sin el portugés el Manchester es un grupo más coral y con menos ego, más plural. Aunque tuvo poco que decir en una final en la que se quedó mudo salvo en el comienzo, cuando se vació en presionar al límite a la zaga azulgrana, tanto como para que Piqué se pusiese nervioso y despejase para Valdés sin mirar o para que Rooney se plantase solo ante el portero de l'Hospitalet y éste salvase en una acción acrobática. Dos fueras de juego de Chicharito completaron la oferta de peligro del Manchester antes del gol en dicha posición (por tanto, ilegal) del propio Rooney en una pared deliciosa con el eterno Giggs y después de que Pedro abriese la lata a pase de Xavi. El canario había cumplido la función que tan bien había realizado Eto'o en París y en Roma. 

Piqué arrastra con la red de una de las porterías -EFE.

El temple de Vidic

El empate no hizo dudar a los azulgrana, convencidos de que el resultado era injusto, pues era dominador y había tenido más ocasiones, casi siempre con Villa como protagonista, persistente como pocos. El propio jugador pecó de generoso y en vez de tirar trató de asistir a Messi justo antes del descanso. El número uno del mundo también había podido marcar, pero Vidic, inmenso, le rebañó la pelota en el césped. El Barça se creció más tras el paso por los vestuarios y Piqué y Mascherano no dudaron en salir al ataque pese a que fueran los centrales.

Faltaba el gol de Messi, en un excelente golpeo seco y colocado ante el que nada pudo hacer Van der Sar, en su último partido como profesional. El argentino, escogido el más destacado de la final, nunca había marcado en Inglaterra y lo consiguió en un día decisivo para adelantar a su equipo e igualar el récord goleador de Van Nistelrooy en la Champions (12) y el de la temporada de Cristiano Ronaldo (53). Messi, el mago sencillo y tímido, es una locomotora creativa, es tan suelto en jugadas como concreto en palabras. 

Los campeones de la Champions de la temporada 2010-2011 -EFE.
Xavi e Iniesta, capitales en este Barça formado por tantos jugadores de la Masía lo probaron desde lejos sin fortuna, la que tendría Villa después conectando a la escuadra, en una parábola preciosa, el tercer gol, el último, coinciendo con la entrada de Nani, el gran sacrificado por Ferguson, por el lesionado Fabio. Valdés sólo tuvo un contratiempo más, que salvó ante un Chicharito desaparecido. Hubo tiempo para que Guardiola tuviese el detalle de premiar con minutos al capitán Puyol, a Keita y a Afellay, el asistente del primer gol de Messi en el Bernabéu. Valdés jugó con una camiseta verde para homenajear a Zubizarreta y el propio Puyol se paseó por la zona mixta con una zamarra de apoyo al futbolista Miki Roqué, al que han operado de un tumor en la pelvis.


En el grupo de Ajax y Bayern

El Barça empata con cuatro Champions con el Ajax y el Bayern y está a una del Liverpool. Siete tienen el Milan y nueve el Madrid, derrotado por los azulgrana en unas semifinales que hicieron plantearse su continuidad a Guardiola. Tras la serie Mourinho empezó la rueda de prensa sin saberlo con uno de los cánticos más repetidos durante las celebraciones de los culés: "¿Por qué? ¿Por qué?".  

La final resultó muy limpia, todo un ejemplo para los más pequeños. "Hemos ganado respetando el juego", recalcó Guardiola, "hace cuatro días no teníamos ninguna Copa de Europa y ahora tenemos cuatro". En la camiseta de los campeones se podía leer otro lema contundente: "El fútbol te devuelve lo que le das". Y el Barça lo hizo prácticamente todo. Es el mejor club del mundo y vive el momento más dulce Palau Sant Jordi mañana domingo en el concierto de Shakira en el Palau Sant Jordi, al que no faltará Piqué, que cortó la red de una portería y se la llevó a casa de recuerdo. Otro guiño de Wembley, al que entiende el mundo entero porque habla en un lenguaje universal: el fútbol sin interferencias. El fútbol de verdad. 

BARÇA 3: Valdés; Alves (Puyol, 88), Piqué, Mascherano, Abidal, Sergio, Xavi, Iniesta; Pedro (Afellay, m.92), Messi y Villa (Keita, 86). MANCHESTER UNITED 1: Van der Sar; Fabio (Nani, m.69), Ferdinand, Vidic, Evra; Valencia, Carrick (Scholes, m.76), Giggs, Park; Rooney y Javier 'Chicharito' Hernández. Goles: 1-0, 27: Pedro. 1-1, 34: Rooney. 2-1, 54: Messi. 3-1, 69: Villa. Árbitro: Víktor Kassai (HUN). Mostró cartulina amarilla a Alves (m.60), Carrick (m.61), Valencia (m.79) y a Valdés (m.86).