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lunes, 19 de enero de 2015

El futuro de Fernando Torres, Pau Gasol y Laia Sanz


Fernando Torres, Pau Gasol y Laia Sanz. 

Un desaprensivo le puso en venta en eBay por un precio de salida de dos libras y prometiendo al comprador enviárselo a casa en tres o cuatro días. Ésa fue una de las múltiples ocurrencias con las que Fernando Torres tuvo que convivir en su etapa en el Chelsea, donde estuvo lejos de rendir de acorde con el precio de su fichaje (58 millones
de euros). El Niño, que para muchos, expertos o no, es un prejubilado, tampoco cuajó en Milan. Bloqueado por fallar los goles más sencillos, llegó a perder la ilusión por ser

lunes, 2 de julio de 2012

La mejor generación de la historia eterniza su leyenda

España levanta su tercera Eurocopa goleando a Italia (4-0) y es el único equipo en la historia en ganar tres grandes torneos seguidos

Las jugadores españoles festejan la tercera Eurocopa de la selección - AFP. 


¿Qué le dice un padre a su hija en un momento memorable? ¿Qué le dijo Fernando Torres a su hija Nora mientras ésta le sonreía contenta con una muñeca entre sus brazos? Italia fue eso, un vulgar juguete ante la mejor generación de futbolistas de la historia, la española, la única en levantar tres grandes torneos seguidos, dos Eurocopas y un Mundial, de Viena pasando por Johannesburgo para llegar a Kiev. En la capital de Ucrania España logró su tercera Eurocopa -con lo que iguala a Alemania- llevándose por delante por 4-0 a una selección italiana con encanto durante el torneo y recatada en una final sin emoción desde que antes del cuarto de hora Silva rematase de cabeza una jugada de arquitectos entre Xavi y Cesc, titular como falso 9. Jordi Alba, el jugador revelación del campeonato, marcó el segundo, mientras que Torres se apuntó el tercero y regaló el cuarto a su compañero en el Chelsea Mata, que no falló en el que era su segundo minuto en esta Eurocopa de Polonia y Ucrania. Una asistencia que le vale como valor añadido a Torres para ser Bota de Oro del torneo desempatando en méritos con los otros cinco jugadores que también han marcado tres goles.   

Que Mata no dispusiese de ningún minuto hasta el último instante del último día y que Llorente se marche a casa inédito es señal de que la calidad del grupo es inacabable, por más que se pueda discutir que Del Bosque no recurriese a ellos. El técnico salmantino se ha cansado de las polémicas sobre la idoneidad de jugar con o sin nueve, de hacerlo con o sin doble pivote, pero ha salido vencedor en el césped y en el vestuario como gestor de un grupo de amigos. Siempre silencioso como aquellos que mucho saben y poco hablan, Del Bosque ya ha igualado al alemán Helmut Schoen como único seleccionador en lograr un Mundial y de la Eurocopa. Aunque el entrenador de España mejora dicho palmarés, pues además cuenta con dos Champions, números que no ha conseguido nunca ningún entrenador.   

Motta se rompe

Cuajó España un partido redondo, dominando desde el principio a una Italia a la que le faltó malicia –“y carácter”, precisó Bonucci– y le sobró Casillas, preciso como un cirujano para birlarle de la cabeza un balón a Balotelli o para frustrar un tiro a bocajarro de Di Natale, segundo refresco de Italia, castigada también por las lesiones. Prandelli tuvo que cambiar a Chiellini por Balzaretti al inicio y Motta duró exactamente tres minutos tras entrar por Montolivo y romperse. Así que los italianos tuvieron que jugar con diez la última media hora, cuando Del Bosque empezó a mirar a su banquillo: Pedro entró por Silva, al que pareció no hacerle gracia el cambio, y Torres, quien lleva el 9 en el dorsal, por Cesc, el falso 9. 

Con un gol de Torres a pase de Xavi en Viena se concretó el primero de los tres títulos en cuatro años de esta generación irrepetible: el delantero corrió y se la picó por encima a Lehmann sin que Lahm pudiese atraparle. En Kiev asistente y goleador se pusieron de acuerdo para cerrar el partido con el tercer gol de la selección y de Torres, que seis minutos después no dudó en darle el gol a Mata, su mejor amigo en el Chelsea. Una pareja histórica, ya que hasta ahora ningún jugador había levantado una Champions y una Eurocopa en el mismo año. Torres, además, ha sido Bota de Oro del torneo con los mismos goles (3) que Balotelli, Cristiano Rolando, Mandzukic, Dzagoev y Mario Gómez.

Los gestos   

El camino de la selección hasta la final de Kiev no se entiende sin su solidez defensiva, sin su línea de cuatro inalterable (Piqué y Ramos como pareja de centrales del presente y del futuro, Jordi Alba por la izquierda y Arbeloa por la derecha), sin el doble pivote, Busquets y Xabi Alonso ni sin Casillas, memorable en las contadas ocasiones que los rivales le han retado. Se acumulan sus actuaciones de libro, como su parada a Moutinho en la tanda de penaltis ante Portugal o su intervención voladora ante Rakitic ante Croacia, cuando España estuvo al borde de la eliminación en la primera fase. Nunca una selección campeona de un Mundial o una Eurocopa había encajado un único gol, el que le hizo el primer día Di Natale tras un fallo defensivo y una asistencia de Pirlo, envuelto en lágrimas al final, mientras Buffon se abrazaba a Prandelli y Jordi Alba, hiperactivo e imparable durante la Eurocopa, se paraba a acordarse de quien siempre le han apoyado y mencionaba dos veces a Hospitalet, la ciudad que le vio crecer y formarse como jugador. Aunque para gestos, los de Cesc llevando una camiseta en la que se podía leer -[Dani] Jarque, Manolo [Preciado], [Antonio] Puerta y Miki [Roqué]-, Reina, poniéndose una del Betis con el nombre y el dorsal 26 de Miki Roqué, y Ramos, honrando de nuevo a su amigo Puerta. 

“Hemos sido nosotros desde el primer momento”, resumió Piqué, con un trozo de la red de la portería colgando. “Ojalá esto se pueda igualar será difícil”, reflexionó el capitán Casillas, “será difícil”. Seguro que Torres le vino a decir a su hija Nora que algún día, cuando fuese algo más mayor, entendería que ahí, con una muñeca entre las manos vivió un momento histórico, el primer triunfo en partido oficial ante Italia, el tercer gran título consecutivo de la mejor generación de futbolistas de la historia. La tercera Eurocopa. Casi nada.   

ESPAÑA 4: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 59), Xavi, Iniesta (Mata, m. 86); y Cesc (Torres, m. 75). ITALIA 0: Buffon; Abate, Barzagli, Bonucci, Chiellini (Balzaretti, m. 21); Marchisio, Pirlo, Montolivo (Motta, m. 56), De Rossi; Cassano (Di Natale, m. 46) y Balotelli. Goles: 1-0. M. 15. Cesc centra al punto de penalti, donde cabecea Silva. 2-0. M. 41. Jordi Alba define un contragolpe. 3-0. M. 84. Torres, de contragolpe. 4-0. M. 88. Mata, tras un pase interior. Árbitro: Pedro Proença (POR). Mostró la cartulina amarilla a Piqué, Barzagli.

sábado, 23 de junio de 2012

Xabi Alonso remata a Francia y conduce a España hacia semifinales (2-0)


Xabi Alonso, en la acción del primer gol del partido - Reuters. 


No hicieron falta una agónica tanda de penaltis como ante Italia en la Eurocopa de Austria y Suiza ni que Casillas parase un tiro desde los 11 metros durante el tiempo reglamentario como en el Mundial de Sudáfrica ante Paraguay. Esta vez, en su tercera clasificación consecutiva para semifinales de un gran torneo, España apenas sufrió ante una Francia desnaturalizada y rematada por un Xabi Alonso (Tolosa, Guipúzcoa, 1981) colosal que festejó su centenario con España marcando los dos goles del partido para poner la guinda a una jugada fabulosa con un cabezazo y, ya en el descuento, marcando un penalti forzado por Pedro, brillante e impulsivo como Cazorla. Ambos fueron recambios al final para una selección que venció por primera vez en partido oficial a Francia. España se retará ahora con Cristiano Ronaldo y su Portugal. En el otra parte del cuadro Alemania espera rival, que saldrá del Inglaterra-Italia.  

Vivió tranquila la selección –eficaz y menos retórica de lo que acostumbra– prácticamente siempre y disfrutó con una jugada para degustar fotograma a fotograma: Xavi reparte para Iniesta, éste atrae a varios defensores como si él fuese una miga de pan en movimiento y ellos, hormigas previsoras. El 6 se la cede a Jordi Alba, que rompe a Debuchy, superado por el ímpetu del lateral izquierdo que pretende el Barça. Jordi Alba centra para que Xabi Alonso, escogido MVP del partido, se sacase un cabezazo seco y elegante: no le hace falta volar, ni tan siquiera saltar, sino que Xabi Alonso coloca la cabeza aprovechando la velocidad y la fuerza del centro. Un tanto de partida de videojuegos más que de Eurocopa de carne y hueso. Un torneo del que Francia se despidió como un equipo inocente y tímido que sólo creó una acción y media de peligro: la falta botada por Cabaye que obligó a Casillas a sacar la manopla en la escuadra y un centro de Ribéry con el que se hizo el portero de Móstoles. “Iker”, destacó Del Bosque, “casi no ha tenido intervenciones”. 

Ribéry y Benzema

Prometía mucho la nueva Francia de Blanc, que llegó al torneo como una de las grandes favoritas y regresa a casa con dos derrotas consecutivas por 2-0, un empate en el debut ante Inglaterra y un único triunfo ante Ucrania: con tres goles a favor y cinco en contra, y con Ribéry y Benzema en blanca. Apenas aportaron ni uno ni otro. Ribéry nunca se pudo escurrir ante sus marcadores y Benzema, llamado a ser el guía del equipo tras un curso en el que dejó en el banquillo a Higuaín en el Madrid, hizo dos tiros altísimos, con lo que ha acabado la Eurocopa como el jugador con menos puntería: 19 oportunidades y ni un acierto. 

Francia les echó de menos ante una España sin un 9 de inicio, con Cesc en liza, y que acabó con una marcha más con Torres, Pedro y Cazorla, tan relevantes como anónimos los recambios de Blanc. Sólo Nasri aportó algo. Cesc fue el primero en agitar el partido reclamando que le había hecho un penalti Clichy, entretenido observando la trayectoria del balón en el cielo y que desequilibró a Cesc sin darse cuenta, como quien tropieza con una baldosa que sobresale de la acera. El árbitro no apreció ninguna infracción.

La selección no se entretuvo en protestas y Arbeloa continuó sintiéndose protagonista en la banda derecha, aunque sería por la izquierda donde nacería la jugada exquisita que casi acabó con el partido ante una Francia sin ideas para resolver el entuerto y que apenas inquietó a España, desatada tras la salida de Cazorla y de Pedro, que en sus primeros minutos en el torneo se escurrió ante Rami y cayó por el empujón de Revelleire. Xabi Alonso se secó el sudor en la camiseta, dio varios pasos, hizo dos miradas secas hacia la derecha de Lloris y ahí tiró para sentenciar el partido y firmar la tercera semifinal consecutiva de la selección.    

ESPAÑA 2: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 65), Xavi, Iniesta (Cazorla, m. 85); y Cesc (Torres, m. 67). FRANCIA 0: Lloris; Revelliere, Rami, Koscielny, Clichy; Cabaye, M’Vila (Giroud, m. 78), Malouda (Nasri, m. 64); Debouchy (Menez, m. 64), Benzema y Ribéry. Goles: 1-0. M. 18. Xabi Alonso remata de cabeza un centro de Jordi Alba. 2-0. M. 89. Xabi Alonso, de penalti. Árbitro: Nicola Rizzoli. Mostró la cartulina amarilla a Sergio Ramos, Cabaye, Menez.
Dombass Arena. 48.000 espectadores.

lunes, 18 de junio de 2012

Casillas salva a una España encogida que llega a cuartos ganando a última hora a Croacia (0-1)


Navas, a punto de marcar el gol de la victoria - AFP.


Hay jugadas que, para bien o para mal, permanecen en la memoria del aficionado con la misma naturalidad que las tablas de multiplicar. El gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica va de la mano de la parada previa de Iker Casillas a Robben en la final del Mundial de Sudáfrica o del penalti parado a Cardozo en cuartos. Los éxitos de España también se explican desde su capitán, Casilas, inmenso en los peores momentos de su equipo. El portero puso color a un partido gris de España ante Croacia, sólo doblegada en el minuto 87 tras una jugada de salón, con una asistencia de sombrero de Cesc y un control con el hombro de Iniesta de esos que paralizan el tiempo. El 6 le pasó al 22, Jesús Navas (Los Palacios, Sevilla, 1985), que había entrado por Torres y marcó tan solo que quiso meterse  en la portería. Un gol de definición sencilla y elaboración complicada que tranquilizó a una España angustiada y previsible que jugó con fuego y rozó la eliminación varias veces. Una España salvada por Casillas, espectacular para despejar en el vuelo un cabezazo de Rakitic y para responder después a un chutazo de Perisic. Rescatada por su portero titular y primera de grupo por el gol de un extremo suplente que oposita para dejar de serlo, la selección alcanzó los cuartos de final de la Europa de Ucrania y Polonia, donde se enfrentará al segundo del grupo D: Francia, Inglaterra o Ucrania. Italia, que venció a Irlanda 2-0 con tantos de Cassano y Balotelli, se medirá al primero de dicho grupo. 

Acostumbrada a acosar, la selección se sintió acosada en el epílogo por una Croacia más entera y motivada, y más fresca tras la entrada de Vida y Perisic, precisamente quien tuvo en sus botas una de las mejores ocasiones. También estuvo cerca del gol en un córner el central Corluka, que como el resto de sus compañeros denunció el empujón en el área de Busquets, falto de miras de miras poco antes cuando en vez de chutarle a Pletikosa quiso servirle el gol a Jordi Alba. Tras el susto de Corluka llegó el gol balsámico de Navas, refresco de un Torres muy discreto, tanto que en la primera parte tocó 13 veces la pelota, tan sólo dos menos que Casillas. Aunque fue Torres quien tendría la primera ocasión de verdad de España en los primeros 45 minutos en una jugada que recordó al gol de Belletti en la final de Champions en Roma, pero que acabó con Peltikosa despejando con una pierna. Apenas tenía ángulo Torres, extremo ocasional tanto en la izquierda como en la derecha.  

Los números decían que España tenía el 77% de la posesión de la pelota, pero ese control no se traducía en peligro, por más que entre Silva e Iniesta tramasen diabluras y hasta los centrales, Piqué y Ramos, lo probasen desde fuera del área. Al partido le faltaba chicha e intensidad, un punto emotivo, como la tremenda parada de Casillas ante Rakitic tras un servicio de Modric. La entrada de Navas reactivó a  España, que padeció lo suyo hasta que el extremo sevillano marcó a placer el tanto de la tranquilidad en una noche de nervios: “Hemos madurado el encuentro hasta el final”. 


CROACIA 0: Pletikosa; Vida (Jelavic, min. 66) , Corluka, Schidenfeld, Strinic; Rakitic, Vukojevic (Eduardo, min. 80); Srna, Modric, Pranjic (Perisic, min. 66); Mandzukic. ESPAÑA 1: Casillas; Arebeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xavi Hernández (Negredo, min. 89), Busquets, Xabi Alonso; Silva (Cesc Fabregas, min. 71), Iniesta y Fernando Torres (Jesús Navas, min. 61). Goles: 0-1, min. 87: Jesús Navas. Árbitro: Wolfgang Stark (ALE). Mostró cartulina amarilla a los jugadores de Croacia Corluka (min. 27), Srna (min. 44), (Strinic) min.53) y Rakitic (min. 90). Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Eurocopa del Grupo C, disputado en el estadio Arena Gdansk ante la presencia de 39.000 espectadores.

jueves, 14 de junio de 2012

Torres se libera en una bella goleada ante Irlanda (4-0)

Torres celebra su primer gol ante Irlanda - EFE. 

El aumento de cámaras en los estadios y que éstas sean cada vez más completas ha hecho que el espectador se sienta a veces casi en el cogote de los jugadores, pero, en cambio, ha restado intimidad a los protagonistas, que se tapan la boca para que nadie se dedique a descifrar qué le ha dicho a fulano. Un recurso recurrente en la repetición de los goles es verlo a cámara lenta, como si la vida fuese algo tan relajado como la poesía. Y a esa velocidad se veía a Fernando Torres (Fuenlabrada, 1984) liberado, celebrando su primer gol en la Eurocopa ante Irlanda. Liberado por un curso complicado en lo personal y exitoso con su equipo. Torres sacó su dedo índice y, gesto sutil o no, lo paseó por su oreja y lo levantó. ¿Un detalle a quienes han dudado de él? Es posible. O quizás sea simplemente una celebración normal de un delantero que, como todos, necesita los goles porque son su argumento. Después de dos ocasiones claras ante Italia, El Niño -ahora ya tercer máximo goleador de la selección con 30 goles y superando a Hierro- necesitó algo menos de cuatro minutos para coger un rechace en el área, dejar a Ward y batir a un Given que no acertó a despejar. El portero irlandés estuvo excelente, pese a encajar una bella goleada de España (4-0), que con un empate se clasificaría para cuartos de final. Italia y Croacia, próximo rival de la selección, empataron a un gol. Silva, Torres de nuevo y Cesc completaron el festival ofensivo con tantos para disfrutar a cámara lenta. 

“Entro a disfrutar cada momento, cada partido. Disfruto cada día de aquí a la final. Eso espero”, relató Torres en Telecinco. Disfrutar del fútbol es lo que le ha costado estos últimos meses. Llegó al Chealsea como el fichaje más caro de su historia y como el español más caro. Poco apareció en su primera medio temporada, cuando aterrizó procedente del Liverpool. Tampoco lo ha hecho en este curso, en el que no se entendió con Villas -Boas y estuvo algo más contento con Di Matteo: sólo marcó 11 goles, por más que lo hiciese también en el Camp Nou. Torres levantó la Champions y la FA Cup sin sentirse protagonista y vivió agobiado por la selección, de la que se vio fuera. Del Bosque le ha dado la oportunidad, por más que no se entienda que Soldado no figure entre los elegidos. 

Los sustos de Cox

A Torres a veces le pierde la retórica y tras marcar se quiso entretener en un par de regates en una jugada que concluyó Xavi con un tiro en una primera parte de dominio de España, que acumuló varias ocasiones, y un más de sustos con Cox como protagonista, al inicio y al final: en la primera fue el delantero irlandés quien obligó a estirarse a Casillas, mientras que después Cox se la dejó a Keane. Piqué estuvo atento para solucionar el entuerto en un equipo ensanchado, alargado por Arbeloa y Alba muy activos y la mira puesta en atacar sin descanso: España contabilizó hasta 27 oportunidades, 15 de ellas entre los tres palos. 

A Silva le llaman Merlín en el City. Un apodo que bien merece por saber jugar con esa serenidad. Pocos serían capaces de controlar un rechace en el área, levantar la cabeza y deshacerse de tres defensas, Dunne, Ward y Ledger para más señas, antes de superar a Given. A Arbeloa le faltaría malicia para meter el tercero. La que le sobró a Torres para sacar provecho a una asistencia del propio Silva. Del Bosque quiso dar minutos a Cesc, su falso 9 en el debut ante Irlanda, al que hizo entrar por Torres. El azulgrana tardó diez minutos en hacer su segundo gol en una Eurocopa en la que Torres empieza a sentirse a gusto. De su puntería dependerá gran parte del futuro de España.   


ESPAÑA 4: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xavi Hernández, Busquets, Xabi Alonso (Javi Martínez, m. 65); Silva, Torres (Cesc, m. 75) e Iniesta (Cazorla, m. 80). IRLANDA 0: Given; O''Shea, St Ledger, Dunne, Ward; Duff (McClean, m. 76), Andrews, Whelan (Green, m. 84), McGeady; Cox (Walters, m. 46) y Robbie Keane. Goles: 1-0, m. 4: Fernando Torres recoge un rechace en el área, se va por velocidad de dos defensas y marca con un disparo potente. 2-0, m. 49: Silva caracolea en el área ante dos rivales y bate a Given por bajo. 3-0, m. 70: Fernando Torres supera a Given en el uno contra uno tras un pase de Silva. 4-0, m. 82: Cesc culmina un saque de esquina en corto. Árbitro: Pedro Proença (Portugal). Amonestó a los irlandeses Robbie Keane (m. 35), Whelan (m. 45) y St Ledger (m. 83) y a los españoles Xabi Alonso (m. 53) y Javi Martínez (m. 77). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo C de la Eurocopa 2012, disputado en el estadio Arena de la ciudad polaca de Gdansk ante unos 40.000 espectadores, cinco mil de ellos de la selección española.

martes, 24 de abril de 2012

Al Barça le conmueve la suerte de Messi




Entendiendo que iba a ser el momento clave del partido y de la eliminatoria, Ivanovic removió el punto de penalti con los tacos. El central del Chelsea, que se ganó la amarilla, no pretendía otra cosa que alargar el lanzamiento y el sufrimiento del lanzador, de un Messi que quiso tirarlo tan arriba que se encontró con el travesaño. Se quedó sin respuesta el argentino, que ya había fallado otros dos penaltis durante el curso, y al Barça le conmovió ver con esa cara a su estrella. Messi es como un niño grande al que el equipo acoge con un instinto paternal. Resultó una decepción familiar en una noche en la que todos acabaron encogidos 78 horas después de despedirse de la Liga en el Bernabéu. El día después de la jornada de Sant Jordi el Camp Nou leyó una novela con un nudo previsible –un Chelsea con espíritu de fontanero que se protegía atrás– y un final cruel para el actual campeón de la Champions, que de ponerse con 2-0 a favor tras la expulsión de Terry pasó a ver cómo su rival le empataba a dos marcando en el descuento de la primera y de la segunda parte. También en tiempo extra había sucedido en Stamford Bridge el gol de Drogba. Los azulgrana acabaron despidiéndose de la final de Múnich desconsolados, incapaces de contar cuántas veces habían tirado en la eliminatoria (47), pero orgullosos de no perder la esencia de su juego.

Quiso jugar siempre el Barça, que llevaba la batuta, aunque también padecía ante el único jugador con permiso del Chelsea para estar fuera de su área, Drogba. Así empezó un  partido que funcionó como una balanza: los inconvenientes y las buenas noticias se compensaban entre unos y otros. Si Cahill, omnipresente en la ida en Londres, tuvo que retirarse al banquillo por problemas físicos, Piqué se vio obligado a acudir al hospital tras un golpazo con Valdés y fue sustituido por Alves. 


La torpeza de Terry


Los azulgrana cantaron el gol de Busquets a centro desde la izquierda de Cuenca. Un tanto que empataba la serie y que puso muy nervioso a Terry. Tanto que el capitán del Chelsea se comportó como un crío enfadado y se autoexpulsaría dándole un rodillazo a la altura de las lumbares a Alexis. El chileno, ejemplar, fue quien inició la jugada que selló Iniesta con un toque delicioso: 2-0 en el 42. El Barça estaba en Múnich.

Fue un viaje tan virtual como imposible para los azulgrana, sorprendidos en una contra bien buscada por Lampard de la que Ramires sacó petróleo con una vaselina ante Valdés, en el primer minuto de descuento y los locales se fueron al descanso obligados a marcar otro gol ante un rival que le iba a esperar en su área con uñas, garras y dientes. Ante un Chelsea que protestó en grupo por el penalti señalado a Drogba por desplazar a Cesc. Era la jugada más directa, la única, más allá de un tiro lejano, que no requería de combinaciones de billar entre tantos defensas. Pero a Messi le faltó la puntería que suele tener en sus jugadas de cine, falló y tanto a él como a su equipo les costó asumir esa tragedia, mientras el Chelsea, cómodo, todavía pudo marcar por medio del propio Drogba, que lo intentó desde el medio campo, cuando ya ejercía de lateral derecho. Todo un ejemplo de competitividad a sus 34 años. 

El final fue extremadamente cruel para el Barça: Busquets remató alto en el área pequeña, a Alexis le anularon un gol por fuera de juego y Messi repitió palo, esta vez en un tiro lejano. No había manera de lograr el tanto de la clasificación y sería Fernando Torres, de nuevo en el descuento y al contraataque, recortó a Valdés para marcar el empate a dos que sentenciaba la eliminatoria. El tercer gol de un Chelsea que contabilizó cuatro ocasiones reales en toda la semifinal ante un Barça conmovido por la suerte de Messi, que continúa sin poder marcarle ni un gol al conjunto inglés. Un rival al que Guardiola nunca ha conseguido ganar como entrenador. Aunque el legado del técnico y del equipo va mucho más allá de esta decepción y de sus éxitos. Su éxito fue la actitud del Camp Nou aplaudiéndoles como si hubiesen ganado. Cambiar la dinámica de un estadio también es memorable, por más que no haya un trofeo de por medio.  

viernes, 4 de julio de 2008

Fernando Torres se quita el sambenito de jugador sobrevalorado


Torres se lleva el pulgar a la boca para celebrar su gol ante Alemania -EFE.

Siempre era uno de los máximos goleadores de la Liga española, pero nunca podía sacarse el sambenito de jugador cuestionado. Hasta la temporada pasada, hasta su fichaje por el Liverpool y su incursión en la Premier League, Fernando Torres (Madrid, 1984) era un velocista, un atleta que constantemente se cambiaba de peinado y cuyas fotos poblaban las carpetas de las quinceañeras. Esa visión tenía gran parte de la afición y de la prensa sobre el delantero madrileño, al que veían exageradamente sobrevalorado. Ahora, tras su año triunfal por Inglaterra, su buen debut en la Champions, y sobre todo su actuación en la final de la Eurocopa, Torres es un jugador respetado y admirado. Su gol ante Alemania fue una demostración de la madurez y de la inyección de autoestima que ha experimentado este último año. Aprovechó un pase al espacio de Xavi y corrió combinando velocidad con coherencia. Así que en carrera superó a Philipp Lahm, uno de los defensas más físicos del torneo, y con la bota derecha superó por alto a Jens Lehmann. "Antes los detalles nos dejaban fuera y ahora nos han hecho campeones", explicaba Torres, convertido en el Marcelino del siglo XXI. Por fin España dispone del recuerdo en color que tanto ha buscado. Es campeona de la Eurocopa por segunda vez.

"Se relajó un momento y marqué", describió Torres. Eran las 21.17 horas del 29 de junio de 2008 y Senna robó un balón en el medio del campo y se lo cedió a Xavi. El centrocampista catalán, elegido el mejor del torneo, le hizo una asistencia, al espacio y sin mirar, al delantero madrileño. Torres simplificó lo complejo: corrió y definió. EL jugador del Liverpool se llevó el pulgar a la boca simulando un chupete como homenaje a su propio apodo, El Niño, y como detalle para celebrar el nacimiento de Hugo y Mario, hijos de un amigo y de un sobrino respectivamente. Hizo un leve salto, se arrodilló y alzó los brazos: sin duda era el mejor momento de su carrera.

To-rés! ¡To-rés"

"Torres nunca marca un gol igual", suele decir el ya ex seleccionador de la selección Luis Aragonés. Los aficionados del Liverpool lo han comprobado este año. Con gritos como To-rés! ¡To-rés!" han celebrado los goles de su The Kid, 24 en la Premier (sólo superado por Cristiano Ronaldo con 31) y 33 total, 23 fueron con su pierna derecha. Con la que batió a Lehmann en Viena.

Torres ha dado el paso de calidad necesario fuera de casa, en Inglaterra. "Me fui por el bien de los dos. ¡Ojalá hubiera venido antes!", explicaba en enero a El País Semanal.
Como en tantas ocasiones, como a tantos deportistas jóvenes, a Torres le cargaron de demasiadas responsabilidades demasiado pronto. Con 19 años ya llevaba el brazalete de capitán en el Atlético de Madrid -"con esa edad cómo le dices a un tío que está mal?"- y tenía que fabricarse solo ocasiones y ganarse una reputación que algunos le habían concedido antes de merecerla. "(En Madrid) sabía que jugaría estuviera como estuviera. Quizás eso, muchas veces, te lleva a la relajación", reconocía a principios de septiembre del año pasado en una entrevista en El País.

El Niño

Con su cara llena de pecas y de granos, con su rostro de eterno adolescente a Torres aún le pega su apodo de El Niño. Se defiende con el inglés, confiesa que aún tenía que tomar la decisión de marcharse antes y dice que Steven Gerrard es el mejor jugador con el que ha jugado nunca. Confiesa que en el Liverpool es más libre. Se siente liberado en un club donde la capitanía corresponde a dos veteranos como el propio Gerrard y Jamie Carragher. Ahora no todo gira alrededor de él y no es el único responsable. Quizás por eso en las primeras jornadas lideró a su nuevo equipo hacia el liderato y fue pichichi del campeonato. Ya había sido decisivo en la Champions en la fase previa ante el Oporto. En su debut en el torneo más prestigioso del continente Torres alcanzó las semifinales, donde perdería ante el Chelsea.

Con su gol ante Alemania Torres ha completado un año magnífico y de alguna manera ha aparcado su decepcionante actuación en su primer torneo internacional con la selección. En la Eurocopa de Portugal 2004 su participación, como la del resto del equipo, fue horrible. España no pasó de la primera fase y sólo marcó dos goles. Ninguno fue de Torres, que si ante Rusia y Grecia fue suplente y jugó los últimos minutos, en el partido decisivo ante la anfitriona fue la gran apuesta en el once titular de Iñaki Sáez y se cansó de fallar ocasiones claras. Nuno Gomes anotaría el gol del partido.


Más allá de su efectividad y rendimiento a Torres nunca le ha faltado carácter. Lo demostró el día de su debut oficial con España. El 10 de septiembre de 2003 jugaba su primer partido con la selección absoluta ante Ucrania. Las exigencias eran exactas a las de los últimos tiempos: la victoria era básica en un grupo más que asequible. Dymitrulin derribó a Etxeberría en el área y Torres asumió la responsabilidad de lanzar el penalti. Lo falló o lo paró Shovkovskyy. España ganaría aquel partido 2-1, con dos goles del entronizado Raúl, y Torres demostraría su fortaleza: "¿Que si volvería a lanzarlo? Anda, pues claro".