martes, 12 de febrero de 2019

Jordi Vizcaíno: "No necesito demasiado tiempo para construir mi zona de confort"

Cronómetro de Récords entrevista al entrenador del AE Boet Mataró

Jordi Vizcaíno tras el partido. Foto: Toni Delgado / Cronómetro de Récords. 

Toni Delgado / Sant Feliu de Llobregat 

Parece mentira que el mismo entrenador que hace un momento casi se come la pelota de rabia, hable tan relajado un par de minutos después del final del partido. Jordi Vizcaíno (Lloret de Mar, 1977) tiene una virtud poco común en su oficio:  "Desconecto muy rápido. ¿Me duele que hayamos perdido? Por supuesto, pero ahora podría irme a tomar un refresco tranquilo. No estoy enfadado. Se ha acabado y ya está". Su AE Boet Mataró acaba de caer por 68-56 ante el Barça CBS.

—A veces os precipitéis demasiado. 
En algunas situaciones lo hacemos, cuando tendríamos que ser un equipo mucho más tranquilo y pausado. Aunque también es verdad que nos están penalizando las continuas lesiones y el hecho de no poder entrenar con el grupo completo.   

—Habéis fallado muchos tiros libres, 12 de 22.  
Estamos pasando una época mental complicada. El tiro libre tendría que ser algo muy asumido y más contando con jugadoras a las que se les da muy bien. Tampoco metemos con tanta facilidad triples.   

—Ésta es vuestra sexta derrota consecutiva, cuatro de ellas contra los seis primeros.  
No llevábamos las cuentas. Es una etapa difícil. Tenemos a muchas júniors en la rotación y hoy no hemos podido disponer de Carla Gibert, una jugadora fundamental. Lo más importante para mí es que el grupo se mantiene unido y que los días que podemos trabajar lo hacemos bien. Eso es lo que me quedará para siempre de la temporada.  

—Eres coordinador del club. Parece una vía de escape. 
Creo que mi verdadera válvula de escape es ocuparme del júnior, aunque mi vida no sólo es baloncesto.  

—"Yo no era nadie y Jordi Vizcaíno apostó por mí", confesó hace unos meses Marta Claret en Cronómetro de Récords.  
A Marta Claret la conozco desde que tenía 13 años. No es que entonces no fuese nadie, sino que quizás era demasiado joven para serlo. Ya era reconocida en el mundo del baloncesto, sobre todo en formación. Luego nos reencontramos en el Bàsquet Femení Sant Adrià y ahora, en el AE Boet Mataró.  Marta Claret siempre ha tenido mucho talento y una visión de juego con la que ojalá contasen muchas bases. 

—En el UE Mataró fuiste su "formador", en el Bàsquet Femení Sant Adrià tuviste una "confianza ciega" en ella y ahora, después de tantos años, con "una mirada" os lo decís todo. 
Es la octava o novena temporada que estamos juntos y es así porque Marta entiende el baloncesto que quiero jugar. De hecho, ella también me enseña un baloncesto de alto nivel, de lectura rápida y velocidad de pase... Con una mirada nos lo decimos todo. Es así. 

—Entre todos los momentos que habéis compartido, Marta Claret se queda con la primera temporada en el UE Mataró. Lo ganasteis todo. 
Lo hicimos, además, con un juego muy vistoso y difícil de encontrar en los últimos 10 años en equipos de esas edades. 

—"Sabíamos que Jordi Vizcaíno no seguiría la temporada siguiente. Lo cogimos y lo alzamos hacia el cielo de León. Aquella foto quedará para siempre", describe Marta Claret. Preciosa imagen para recordar vuestro ascenso a Liga Día con el Bàsquet Femení Sant Adrià.  
Fue una manera imborrable de cerrar un círculo muy bonito.   

—¿Cómo reaccionaste cuando el club te comunicó que no continuarías? Desconectas rápido de todo, ¿pero  cómo digeriste esta decisión?  
Bueno... No te diré que fuese sencillo. Resultó complicado. Llevaba ocho años en Sant Adrià y no creía que ése tuviese que ser ese el momento de mi adiós. Aunque desconecté e hice mi trabajo:  ganamos el campeonato de Catalunya infantil, ascendimos con el sénior a Liga Femenina y fuimos subcampeonas de España  con el infantil. Esos últimos cuatro meses no fueron fáciles porque sabía que no continuaría la temporada siguiente. Yo también he hecho mi camino y estoy muy orgulloso. 

—¿Le comunicaste rápido la decisión del club a las jugadoras? 
Tres días después ya sabían mi futuro. Era un grupo al que conocía mucho y donde la confianza era fundamental. Yo a Marta Claret, a Olga Ruano o a Itziar Llobet, por ejemplo, no las puedo engañar.  

—¿Cómo has crecido fuera del Bàsquet Femení Sant Adrià? 
Llevo dentro un tipo de baloncesto que será el que exponga en cualquier club. El cambio fue duro porque el AE Boet Mataró tiene otra estructura, pero ser el coordinador me facilita el trabajo. De mejor o peor manera, crecemos como lo siento.  

—¿Has construido ya tu zona de confort? 
Sí, lo hago rápido. Soy muy práctico. No necesito demasiado tiempo para construir mi zona de confort. También es verdad que fue el AE Boet Mataró quien me llamó y me dio toda la confianza para que pudiese hacer lo que creyese conveniente.  

—Es un club con paciencia y que se marca objetivos a medio y largo plazo.  
Es algo que también les pedí, ya que las cosas no se pueden cambiar de un año al otro. Con el sénior teníamos muy claro que el objetivo del año pasado era ascender a Liga Femenina 2 y lo conseguimos. Necesitamos tiempo para estructurar de la mejor manera posible un club tan grande como éste.  

—"El futuro es tuyo", le dijiste a Glòria Estopa para felicitarla por un premio hace tiempo.  
Glòria llegó al Bàsquet Femení Sant Adrià para ser entrenadora y la medio engañé para que hiciese la temporada de jugadora y ascendimos [a Liga Femenina 2]. De la Glòria jugadora ya aprendí muchas cosas. Tenía 34 o 35 años y veía el baloncesto de otra manera, desde el punto de vista de una entrenadora. Me ha ayudado muchísimo después como técnica. 

—Glòria Estopà se vuelca mucho en lo que hace y le cuesta desconectar. 
"Jordi, tú tienes tanta facilidad para desconectar...", me ha comentado muchas veces. "Bueno, Glòria, lo que ha pasado ya no lo podemos cambiar... Lo que viene, seguramente... Pero de eso hablaremos mañana", le contaba. El futuro es suyo. Siempre lo he dicho. Su mentalidad es de capitana y posee el concepto y el saber hacer de una buena entrenadora. No creo que eso lo tenga demasiada gente. 

—El primer campeonato de España que ganó el UE Mataró fue tu cadete. Rosó Buch, una de las artífices, recuerda que eran un grupo de amigas que se lo pasaban pipa, también contigo: "Jordi siempre nos preparaba juegos para el tiempo libre y mil cosas de motivación pre-partido que para nosotras era lo máximo". Siempre le has dado muchas vueltas a la cabeza para innovar, ¿no? 
Creía mucho en el hecho de extraerlas de la competición. Éramos el mejor equipo y nuestro juego era muy vistoso. El tiempo libre lo dedicábamos a hacer dinámicas de grupo, a preparar juegos... A que no no estuviesen pensando en el campeonato. Creo que les fue muy bien y por eso se acuerdan más de esa parte.  

—Rosó Buch asegura que hacíais mucha técnica individual y que, gracias a ti, crecieron mucho. 
Era un muy buen equipo con un talento bestial. De esas 10 jugadoras hay seis jugando a primer nivel. Me encanta el trabajo de técnica individual y ayudar a crecer a la deportista. Siempre intento innovar con detalles con los que ellas no hayan trabajado.  

—Este verano Rosó Buch se entrenó unos días con tu AE Boet Mataró, pero cuenta que sólo las hacías correr. 
[Risas]. Bueno, vino a las dos primeras sesiones de la pretemporada y ya sabe cómo son. 

—En su momento te quiso matar porque las apretabas mucho "de una manera que entonces no sabíamos entender". "Era capaz de echarnos de los entrenamientos. Me conocía mejor que nadie y al día siguiente, en el partido, sí que me salía". Con el tiempo se dio cuenta de que todo lo hiciste por su bien.  
Son gajes de la formación y de la educación. Rosó Buch siempre ha sido una excelente trabajadora, pero había días de todo, claro. Le tenías que hacer entender que su límite era superior al que estaba dando.  

—Por cierto, en la celebración del ascenso a Liga Día con el Bàsquet Femení Sant Adrià llevabas una camiseta con un dibujo de un padre ayudando a meter una canasta a su hija. ¿Es un homenaje a la tuya? 
Sí. Ella llevaba la misma. Nos la regaló mi mujer, Raquel. Sabíamos que llegaríamos a la final de la fase de ascenso y que nos la pondríamos tras ganarla.   

—¿Eres un poco mago, futurólogo, vidente?  
No, aunque Olga Ruano asegura que sí. Según ella, siempre estoy valorando qué pasará en el futuro y muchas veces acierto. El equipo lo sabía. Recuerdo perfectamente la conversación que tuve con Mireia Vila después del partido: "No nos iban a ganar. Este fin de semana era para nosotras". Así fue.  

—Por convicción.  
Y por el buen trabajo. Fue magia. 

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