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jueves, 4 de julio de 2013

Dos camisetas del Eibar y un ascenso a Segunda

Pablo, de la peña Eskozia La Brava, disfruta del éxito de su equipo, que vuelve a vencer en el partido de vuelta a un Hospi ejemplar  

Pablo muestra su bufanda - Foto: Toni Delgado.
Apura el cigarro. Se le ve en una nube aplaudiendo a su equipo, mientras el Estadi de futbol de l’Hospitalet se convierte en un intercambio de cánticos entre los jugadores y los aficionados del Eibar, que acaba de ascender a Segunda. Quizás Pablo Sánchez (Salamanca, 1964), de la peña Eskozia La Brava, sea el hombre con más recursos y mejor equipado del lugar. Se ha pintado la cara con los colores de su club, a juego, claro, con la camiseta que lleva puesta. En la espalda tiene otra que le ha dado un jugador y, guardada en las partes nobles, una más: “Así nadie me la pide”. Confiesa que ha sido rápido para procurarse un buen sitio para coger su botín. Varios aficionados del CE l’Hospitalet le abrazan. El anfitrión ha tenido un comportamiento ejemplar dentro y fuera del campo felicitando por megafonía al equipo que le ha despertado de su sueño de volver a Segunda 47 años después. “¡Eibar! ¡Eibar!”, corean los aficionados del Hospi, tristes porque su equipo no ha podido remontar el 3-0 de Ipurua y ha vuelto a perder, esta vez por 0-1 tras un gol a última hora de Capa.

Pablo está muy contento del trato que ha recibido en Hospitalet e incluso me enseña la tarjeta del restaurante gallego donde ha comido: “Me he hecho amigo de Eduardo, un barrendero, y me ha llevado allí. Impresionante. Nos han tratado de puta madre y he pedido que saliera el cocinero para darle las gracias”. Lleva siguiendo al Eibar desde los 14 años, aunque entonces le prohibieron ser socio por arbitrar. Lo dejó a los 19, tras ver que no ascendía más en el arbitraje: “A igualdad de condiciones, subían los de San Sebastián. Como no tenía padrinos…”. Y desde entonces es socio del club de sus amores, al que sigue a todas partes. “Hoy ha venido mucha gente, pero nosotros somos los que no nos perdemos un partido”, dice mientras muestra con orgullo la bufanda de la peña Eskozia La Brava.    

¡Se ha tirado diez segundos!”

Tiene madera para ser el líder de la grada visitante, que al principio del partido agita una bandera gigante con los colores del Eibar y se lleva las manos a la cabeza con el tiro a las nubes de Diego Jiménez ante Craviotto y el palo de Roldán. Entre los seguidores del Hospi uno de los protagonistas no es otro que el portero rival, Irureta, a quien acusan de sacar con mucha calma: “¡Se ha tirado diez segundos, cuando lo máximo son cinco!”. El guardameta se hace con un centro envenenado de Aday –por ahí andaba atento Bacari, a quien Irureta saca un disparo a bocajarro– y dice que no, que las manos de Añibarro en el área han sido involuntarias. No opinan lo mismo, claro, los aficionados locales:“¡Venga ya! ¡Ya está bien!”.

El hijo de Claudio, a quien conocí en la vuelta de la eliminatoria de campeones ante el Tenerife, se va al bar a coger provisiones con unos amigos y el propio Claudio lamenta en voz alta que el número del sorteo, el 432, fuese el que tenía él el partido anterior. Tras el descanso, el Hospi lo intenta sin suerte ni descanso y Miguel Álvarez va renovando el equipo en busca de un gol no llega, por más que Aday pruebe a Irureta con un tiro seco, insuficiente para un recogepelotas: “¡Antes! ¡Antes!”. “¡Que bote, que bote Ipurua!”, cantan los aficionados vascos. Se sienten como en casa.


Todavía queda el gol de Capa en un mano a mano ante Craviotto y uno anulado a Bacari por un posible fuera de juego tras un centro de Osado. Se acaba el partido. El capitán Hammouch trata de consolar a Aday, mientras los aficionados del Eibar saltan de alegría y anticipan el futuro: –“¡El Eibar es de Primera, el Eibar es de Primeraaaaa…!”–. Los jugadores del Hospi agradecen el apoyo de los aficionados, que como dice Luis, “somos pocos, pero humildes y fieles”. Como Pablo, al que dejo tras la caza de la que sería su tercera camiseta, con su Eibar.  

sábado, 22 de junio de 2013

El Eibar exige una remontada mayúscula al Hospi (3-0)

El conjunto de Miguel Álvarez recibe dos goles en los primeros cinco minutos, vuelve a mostrar una imagen gris fuera de casa y tendrá que apelar a la épica en su estadio para subir a Segunda

Guille Roldán reclama penalty en una acción durante el partido - foto: Morquecho/ diariovasco.com

El chaval tiene los brazos cruzados y no está demasiado por la labor de hacer su trabajo. La tranquilidad de uno de los recogepelotas de Ipurua contrasta con el nervio de Valentín, que acude con prisa para coger el balón y sacar de banda. Es el minuto 21 del partido de ida de la última eliminatoria de ascenso a Segunda División y el CE L'Hospitalet está torturado por el marcador, pierde ya 2-0, tras encajar dos tantos en los primeros cinco minutos. Primero Guille Roldán se aprovecha de la endeblez defensiva de los visitantes para colocar un tiro seco desde lejos y después rebaña la pelota para ceder a Mainz, que marca y señala al cielo. En el 83, el mismo minuto en el que Craviotto había salvado a su equipo en el partido de vuelta de la ronda anterior ante el Caudal Deportivo, Diego Jiménez se hace con otro balón y corre que se las pela para anotar en una jugada fabulosa el 3-0 definitivo. El Eibar tiene un poco más cerca su retorno a la categoría de plata tras cuatro fases de ascenso consecutivas y el Hospi tendrá que apelar de nuevo a la épica en el Estadi de futbol de l'Hospitalet para regresar a Segunda 47 años después.

Gris y falta de ideas, el Hospi se pareció al de Tenerife o Mieres. Dos partidos en los que anotó cuatro goles y solo metió uno, obra de Osado, el único que tuvo en Ipurua una oportunidad de verdad: la tocó con el interior de su bota izquierda tras un centro por la derecha que había peinado Cirio. El balón se fue alto y Iruretagoiena pasó su único gran susto, aunque poco después no atrapase bien la pelota a la primera tras una falta de Aday. Atento al posible fallo estaba Moyano, que celebró la gran intervención de Craviotto en el ecuador de la segunda parte, cuando Miguel Álvarez quiso oxigenar al equipo con la entrada de Javi Barranco, Moussa y Bacari. Este último pedía gritos de aliento a los más de 50 espectadores desplazados desde Hospitalet. Seguidores que suspiraron de alivio al ver cómo Guille Roldán remataba al aire el primer saque de esquina de partido, cómo Iruretagoiena atrapaba el centro de Valentín y despejaba el de Osado o cómo Craviotto, bien colocado, atrapaba un cabezazo de Arrubarrena justo antes del descanso. El generoso resultado de 3-0 de momento da la razón a la pancarta de uno de sus aficionados en Ipurua: “Volveremos”. “Tocados, pero no hundidos. ¡Nada es imposible!”, sentenciaba en Twitter, Oliver Sánchez, portero suplente del Hospi.


SD EIBAR 3: Xabi Iruretagoiena, Bóveda, Añibarro, Mainz (Jito 67'), Errasti, Arrubarrena, Dani García, Capa (Diego Jiménez 56'), Yuri, Guille Roldán (Del Olmo 81') y Raúl Navas. CE L'HOSPITALET 0: Craviotto, Julio Rico, Valentin, Manel, Moyano, Pol (Javi Barranco 78'), Corominas (Bacari 58'), Aday, Osado (Mousa 74'), Marc Pedraza y Cirio. GOLES: 1-0 Guille Roldán 3', 2-0 Mainz 5' y 3-0 Diego Jiménez 83'. ÁRBITRO: Pablo Fernández Pérez (Asturiano) ha amonestado por parte de los locales a Raúl Navas, Arruabarrena y Jito y por parte de los visitantes a Moyano y Aday.