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martes, 1 de septiembre de 2009

Francisco Alcaide: "Lo que se sostiene exclusivamente en el dinero está condenado al fracaso"

Francisco Alcaide es profesor, escritor y, entre otras cosas, experto en gestión empresarial, finanzas y gestión de entidades deportivas.


Tema de tertulia y discusión en bares y cafés, entre amigos, vecinos y familiares, el fútbol es un universo con vida propia. “No hay que encorsetarlo”, razona para Cronómetro de Récords Francisco Alcaide Hernández (Madrid, 1976), que ha tenido la paciencia y la habilidad de analizar el deporte más internacional desde varios puntos de vista, como el político, el social, el educativo o el propiamente deportivo. El resultado es Fútbol. Fenómenos de fenómenos (LID Editorial Empresarial), que Alcaide califica de “punto de partida” y que es un valioso manual para fanáticos del fútbol o para aquéllos que quieran descubrir que detrás de una pelota y unos tipos sudados hay un engranaje completo y complejo. “La verdad es que me han quedado muchas cosas en el tintero. Incluso se podría hacer un nuevo libro sobra psicología y medicina deportiva”, concluye.

¿Cuándo y por qué empiezas a escribir este libro?
Hace unos seis años estaba desarrollando un proyecto empresarial y al mismo preparaba una tesis sobre nuevos modelos de gestión que empezaban a surgir con las sociedades anónimas deportivas. Empecé a investigar, a hablar con mucha gente del sector y me quedé sorprendido del impacto que tiene el fútbol. Pensé que era un lado bastante desconocido para la mayoría de la gente y que podía interesar.

Supongo que te estimuló romper el mito de los 22 jugadores detrás de la pelota.
Eso y otras cosas. El fútbol es mucho más. Engloba muchos conceptos: la identificación del público con los futbolistas y con el club, los aspectos económicos y sociales…

¿Qué elementos tiene el fútbol para destapar el lado más pasional del espectador?
Satisface necesidades del ser humano y une a diferentes sexos, a gente con tendencias políticas dispares y a clases sociales que no tienen nada que ver. El fútbol responde a la aspiración humana de socialización y es un desatascador de las tensiones diarias.

Tiene un papel de sedante: hace olvidar lo malo por unos momentos.
Cada uno canaliza las tensiones que vivimos en el día a día de manera diferente. Hay quien va al gimnasio o a la piscina, el que opta por ir al monte o quien va al estadio.

Hay familias que dependen del fútbol para organizar la parrilla del ocio.
La lealtad de un hincha a su equipo es máxima, invariable y eterna. Puedes cambiar de sexo, de religión, de trabajo, de estado civil o de pareja, pero no de equipo. Por eso muchas agendas familiares se organizan en función de los partidos.

El fútbol también posee un poder de movilización que no ha tenido la crisis. Se demostró cuando Celta y Sevilla estuvieron a punto de bajar a 2ª B por deudas.
Estos actos son fruto de la relación emocional del aficionado con el club. Lo que ocurrió en 1995 con esos dos equipos tuvo más atención mediática que el atentado contra el Rey.

Muchos pensaban que era un instrumento de las dictaduras, pero aún tiene más importancia en democracia. ¿Ha sobrevivido por su carácter de canalizador?
Sí. Se dijo que la democracia mataría al fútbol y que las televisiones acabarían con el deporte. El fútbol ha sobrevivido a cualquier tendencia y no tiene nacionalidad.

¿El fútbol ha acelerado el proceso de globalización?
Totalmente. En cualquier momento se puede organizar un partido. El equipo necesario es mínimo y representa la opción más barata de practicar un deporte.

Algunos jugadores, como Samuel Eto’o, proyectan las ilusiones de un continente.
“Yo soy la esperanza de mucha gente”, ha dicho en más de una ocasión el propio Eto’o. En África él es uno de los referentes. Sus habitantes se proyectan en jugadores internacionales que tienen trascendencia y es una forma de tener visibilidad en el mundo. Proyectan sus sueños, pues es muy raro que el que nace pobre no muera así.


Eto'o celebra el primer gol del Barça en la final de la pasada Champions -EFE.

Desde hace unos años los grandes clubes se publicitan por el mundo en verano.
EE UU tiene 280 millones de habitantes, China, 1.200 millones, y Japón muchos también. Es básico llegar a toda esa gente y ampliar mercados como hacen Manchester, Barça o Real Madrid, que incluso tiene su propia día en Chicago.

En cualquier lugar puedes encontrar camisetas de los principales clubes… ¿El negocio empezó poniendo los nombres en los dorsales? Antes era más impersonal.
El nombre del jugador puede afectar en algunos mercados, pero Barça y Madrid son marcas por sí mismas. En Asia hay muchos seguidores que sólo se interesan por el jugador. Cuando el Madrid fichó a Beckham sus fans dejaron de apoyar al Manchester.

Antes los estadios llevaban el nombre de personajes importantes en la historia del club. Ahora se tiende a que ese lugar lo ocupe un patrocinador…
Hay 20 estadios alrededor del mundo. En España tenemos dos: el Reyno de Navarra de Osasuna y el Ono Estadi del Mallorca. Es bueno para los clubs.

Y la Liga está patrocinada por un banco.
Es positivo para la propia competición que entidades importantes inviertan en ella. Hay bancos y cajas que han lanzado tarjetas o fondos de inversión con los clubes.

¿Los clubes ven al aficionado como un simple cliente?
No creo que haya que verlo así, como el paso del cliente al aficionado. Aficionado y cliente son dos conceptos compatibles. El seguidor está dispuesto a consumir fútbol porque quiere. El asunto es que antes no se explotaba todo el potencial posible.

Muchos piensan que es un negocio redondo, pero genera situaciones terribles.
En España sólo Barça y Madrid pueden permitirse años malos y tener un balance saneado. Para el resto llegar al equilibrio entre gastos y beneficios es más complicado.

¿Fijarías un techo salarial en función de los presupuestos de los clubes?
El techo salarial me parece bien como medida de disciplina presupuestaria financiera porque evita situaciones de exceso. Pero habría que estar revisándolo dependiendo de los éxitos deportivos: si alguien genera mucho, puede cobrar más que los demás. El problema sería si un club tiene éxito un año e incrementa los salarios y el año siguiente fracasa y tiene que asumir dichas nóminas.

¿Sería posible un fútbol sin política?
Lo ideal sería que el deporte estuviese aislado de la política, pero hay que tener en cuenta que cualquier fenómeno social que tiene un seguimiento masivo es un caramelo ideal para ser utilizado por los políticos. El Barça es “més que un club”. Esa frase tan corta refleja muchas cortas. Además, se quiere que siga siendo así.

Tanto Berlusconi como Gil y Gil llegaron a la esfera política como presidentes de Milan y Atlético. Es un trampolín efectivo, pero también un arma de doble filo. ¿Si fracasan quién los querría como políticos?
La mayoría de veces no es un proceso premeditado, pero no cabe duda que es un mundo que tiene más visibilidad que otros medios: ocho de los últimos diez programas de televisión más vistos fueron partidos de fútbol. El fracaso te descarta y el éxito te da otras oportunidades.

Ahora se estila más la figura del ricachón que compra un club para hacer y deshacer a su antojo. ¿Dicha situación desnaturaliza el fútbol?
Es una situación peligrosa y en la que están 12 clubes de la Premier. Todo lo que se sostiene exclusivamente en el dinero está condenado al fracaso o medio o corto plazo.



¿El deporte en España tiene la prensa especializada que merece?
El fútbol tiene un problema: no es ciencia. Por eso todo el mundo opina y cree que saber más que los demás. Se presta al humor y a la crítica. Eso forma parte de su propia salsa.

Muchas veces se basa en rumores y noticias falsas. Es periodismo de maquillaje.
En general, y no sólo al deportivo, al periodismo le falta rigor. No sólo cuando se habla de fútbol. Se analiza mucho sin dominar del tema. Es un mal de la sociedad.

El futbolista admirado ha cambiado. Cristiano Ronaldo no sería icono en los 80.
El mundo se modifica. No hay que verlo de manera negativa, sino como un simple proceso del desarrollo social al que asistimos. Cada generación tiene sus valores.

¿Beckham puso los mimbres del jugador maquillado que abarca diferentes mundos y profesiones?
Probablemente él fuese el pionero de ese perfil de jugador. Jugaba en el Manchester, el club más rico del mundo, y era guapo y atractivo.

El fútbol tiene dos partes muy positivas: la pedagógica (en la Masia del Barça los jóvenes pueden formarse intelectual y deportivamente), y la solidaria, con los amistosos contra las drogas o el racismo.
Mientras practicas deporte valoras tus logros. El Barça ha basado su gran éxito en la cantera, cuidan desde dentro el triunfo. Trabaja especialmente con jugadores que han mamado de su filosofía y que se sienten más partícipes del club. En la final de Champions salieron como titulares siete jugadores de la cantera. El propio entrenador, Pep Guardiola, tiene los mismos orígenes. Desde el punto de visto solidario la gran ventaja del fútbol es que es una caja de resonancia y tiene un poder de convocatoria imparable.

También sirvió para animar a un mundo desconsolado tras la II Guerra Mundial.
En 1955 nació la Copa de Europa (hoy Champions) y la Copa de Ferias (actualmente la Liga Europea), mientras que en 1960 se creó la Eurocopa. Un año después nacería la Recopa y en 1972, la Supercopa. Eran opciones de disfrutar de una manera pacífica y como vía para que los países retomasen relaciones.

¿Qué papel tienen los deportistas en la sociedad?
Son referentes y los principales protagonistas de muchos niños que los admiran. Tienen que ser conscientes de los valores que transmiten y que éstos sean correctos.

¿En un mundo agobiado por la crisis Usain Bolt representa optimismo?
Sí, pero no sólo él. Los deportistas en general transmiten buenos conceptos, como el espíritu de superación y el hecho de levantarse cada mañana para luchar.

Bolt hizo el saque de honor en el Madrid-Dépor. ¿Fue un intercambio de marcas?
Puede ser. Si un deportista es socialmente aceptado es positivo para el club tenerlo cerca. Nadal va al palco de Chamartín y Jorge Lorenzo homenajea al Barça.

¿Cuál va ser la evolución de la mujer en el fútbol?
Seguirá crecimiento. El presente está mejorando al pasado y el futuro será mejor que el actual. Irá creciendo como símbolo de la sociedad, en la que poco a poco se liman las diferencias de sexo. Cada vez tienen más espacio y más patrocinadores.

¿Qué te sugieren estos nombres?
Di Stefano. La suma de muchas virtudes.
Pelé. La intertemporalidad del fútbol.
Maradona. La estética.
Cruyff. El liderazgo.
Zidane. La elegancia.
Ronaldinho. La alegría.
Cristiano Rolando. El futbolista del siglo XXI.
Messi. El jugador de dibujos animados como diría Jorge Valdano.

martes, 27 de mayo de 2008

Mireia Belmonte: “Es mejor relacionarte con gente que no compita contra ti”

Belmonte, una de las bazas de la delegación española en Pequín -Foto de Meri Santos (mesafu@gmail.com).

Es la nueva imagen de la natación española, pero pasaría como cualquier joven de 17 años. Mireia Belmonte (Badalona, 1990) tiene los brazos cruzados, casi encogidos, mientras está atenta a la conversación entre su entrenador, Carles Subirana, y un compañero periodista. A unos metros, tres deportistas hacen cábalas sobre qué nota necesitarán en el examen para aprobar una asignatura. “Tampoco te creas, las prácticas no me han salido muy allá”, expone una. “No desesperes”, le dice una segunda. Es una situación habitual en la cafetería del CAR del Sant Cugat. El deportista que destaca habla con la prensa, los otros hacen su vida normal.

A Mireia Belmonte se le nota cansada. Sólo interviene en la conversión cuando el periodista le pregunta. Apenas gesticula y utiliza frases cortas y directas. Confiesa que tiene la manía de llevar la raya del gorro siempre en medio y no puede evitar sonreír cuando asegura que ser famosa no le ayuda a ligar. “No, no, igual que antes, igual que antes”, responde con una sonrisa. Ésa es la última pregunta que le hace nuestro compañero. Ahora nos toca a nosotros. Será su segunda entrevista del día. “Aún me quedan más hoy. Este mes llevo muchas… y, créeme, acabo más agotada que con los entrenamientos”, explicará un rato después.

Salimos de la cafetería y mientras nos dirigimos a la piscina Mireia Belmonte responde a las primeras cuestiones. Llegamos: “Paramos aquí de momento y hacemos las fotos”, le sugerimos. Está acostumbrada a la cámara, tiene cierto desparpajo: sonríe, se toca el pelo, tan sólo se queja del sol. “¿Modelo? Es algo que me gustaría. ¿Por qué no?”, responde. De momento su vida se concentra en los libros de segundo de bachillerato, las pesas del gimnasio y entrenarse en el agua. Mireia es una estrella precoz: ha ganado cuatro medallas entre los Europeos de Eindhoven y los Mundiales de Manchester. En unos meses ha pasado de ser una nadadora casi desconocida a convertirse en alguien muy popular: “Sigo aquí, siendo la misma de siempre. La presión sólo te tiene que hacer mejorar”. Cuando habla de los Juegos Olímpicos de Pequín de este verano se fija un objetivo: “Ojalá pueda estar en la final, será que realmente lo he hecho bien”.

Has conseguido 15 plusmarcas en los últimos meses. ¿Qué significan para ti las marcas? ¿Qué sientes cada vez que logras un récord?
Siento una alegría tremenda porque, aunque parezca mentira, cuesta mucho bajar un segundo en según qué distancias. Cada vez que tocas la pared y rebajas tu registro es una alegría, da igual que bajes tres segundos o unas centésimas. Cada día te vas dando más cuenta de que es muy duro bajar centésimas…

¿Cómo asimilas progresar tan rápido?
Lo llevo bien porque no es un regalo, es algo que me ha costado mucho trabajo conseguir.

¿En qué pruebas ves más factible lograr una medalla en Pequín?
En 200 estilos tengo la cuarta mejor marca de la temporada. Es la que veo más factible sobre el papel, pero una vez allí quizás la que iba segunda se queda fuera y la octava, finaliza segunda. Pueden pasar muchas cosas. También participaré en los 200 braza y los 400 estilos.

La nadadora catalana muerde la medalla de oro en los 200 estilos que logró en Eindhoven -EFE.


El jugador de baloncesto Ricky Rubio o el delantero del Barça Bojan Krkic son otros deportistas que también están triunfando con 17 años. Ellos no hablan con la prensa. ¿En qué cree que te beneficia hacerlo a ti?

Sobre todo para darme a conocer a mí y a la natación española, a la que nunca se le ha dado el valor que tiene o que se merece. Antes de los Campeonatos de Europa de Eindhoven, que han marcado un antes y después especialmente con la prensa, sólo se valoraba la sincronizada y se veía con cierta incertidumbre qué hacía la natación. Se tenía una visión un poco pesimista. Ahora la prensa es más optimista y a los nadadores eso nos ayuda. Es una motivación extra que tienes: si lo hago bien a lo mejor salgo en los medios y puedo buscar algún patrocinador más. Es atractivo para nosotros.

También es cierto que hace un año la natación española estaba en crisis, casi se reducía a Érika Villaécija… 
Este año es olímpico y hemos salido más nadadores. Nina (Zivanevskaia) ha vuelto después de ser madre, también está Rafa Muñoz y yo misma, que estábamos en categorías inferiores. Yo había sido campeona de Europa y del mundo. La prensa no valora las categorías inferiores sólo la absoluta.


Y no se valoraba lo suficiente a Villaécija, que casi siempre quedaba cerca de las medallas…
Los medios valoran las medallas, y quizás has bajado tu marca bastantes segundos y has quedado cuarta. Los nadadores si rebajamos nuestro registro y acabamos a un paso del podio nos quedamos con la sensación de haber ganado a nivel personal. Pero cuando vuelves a España te das cuenta de que la medalla es lo que cuenta.

¿Tienes la sensación de estar viviendo muy rápido? En 2006 ya habías sido campeona de Europa y del mundo júnior…
No. Mi vida es una rutina diaria. Vivo al máximo día a día y no se me pasa demasiado rápido. Sigo siendo la misma que hace dos años.

Estás logrando proezas casi inéditas. En 200 metros estilos sobre la estadounidense Katie Hoff hizo una marca mejor que usted con 17 años…
Me acabo de enterar ahora… Con mi edad me queda mucho por mejorar.

Empezaste a nadar para corregir una desviación en el punto final de la columna vertebral, una escoliosis. ¿Cuándo y por qué decides ser nadadora profesional?
Cuando tenía 12 o 13 años competí en un campeonato de España y gané seis medallas de oro. Me gustó la sensación de ser la mejor y me di cuenta de que me quería dedicarme a esto.

Belmonte se tapa la boca tras ver su tiempo en una prueba de los pasados Europeos -EFE.

¿La natación une o desune?

Tiene de las dos partes: une porque en el entrenamiento podemos ser una piña y cuando vas fuera conoces a gente de culturas diferentes, pero también te desune de tu vínculo de fuera. La natación te aleja de tu familia, de tus amigos de siempre, con los que ya no tienes tanta relación. En este deporte hay muchas envidias y es mejor relacionarte con gente de fuera porque no compiten contra ti.



Si tuvieras que elegir a un nadador y a una nadadora con los que realmente tienes más feeling…
Nadora, Nina. Y nadador diría a… Los chicos son diferentes… No sabría decirte uno…

¿Nina es tu maestra? ¿Es un referente para ti?
Sí, maestra y a veces madre. Tuve el placer de convivir con ella en los Campeonatos de Europa de Eindhoven e intenté ser una esponja y sacar todo el provecho posible de la información que me dio. Me ha ayudado mucho.

¿Cuál es el mejor consejo que te dio?
Fueron dos sobre todo. El primero, que me olvidara de los demás. Estaba muy nerviosa antes de nadar los 200 estilos y me aconsejó que sólo compitiera mirándome a mí misma y no a las demás. Y el otro me lo dio después de la final de 400 estilos, que me salió regular. Me dijo que no pasaba nada, que aún me quedaban más pruebas para nadar y que ése sólo era el principio.

No te hundiste y ganaste el oro en los 200 estilos.
Superé la semifinal y gané la final. Nina me ayudó a recapacitar, a darme cuenta de que aún me faltan dos pruebas y ver que lo podía hacer mucho mejor.

¿Esa medalla de oro ha sido el mejor momento de tu carrera?
Es diferente. No se puede comparar la sensación que tenía hace dos años siendo campeona del mundo que la que tengo ahora siendo campeona y subcampeona de Europa.

Descríbenos cómo es un día en la vida de Mireia Belmonte.
Me levanto a las siete y media hora después ya estoy en el agua, donde me paso hasta las nueve y media. Después desayuno y a las diez entro al colegio hasta las doce y media. De esa hora hasta las dos hago pesas en el gimnasio. Como, de tres y cuarto a seis menos cuarto estoy en el cole y a las seis ya estoy otra vez en el agua, hasta las ocho y media. Después ceno, estudio y… ¡a dormir!

¿Cómo se vive en el CAR de Sant Cugat?

Es algo rutinario. Todos somos deportistas y nos llevamos bien. Es una vida sana.

¿Qué recomendaciones te da tu entrenador Carles Subirana?
Cada día me da muchas… También en cada competición.

¿Qué te ha aconsejado hoy?
Poca cosa, porque no hemos entrenado (acaba de conceder otra entrevista y por la tarde tiene más). Pero hace unos días en la Copa de España de clubes me aconsejó que compitiera bien en 800 metros, que es una distancia que no me gusta. Me dijo que hiciera mi carrera y que no me preocupara ni del tiempo ni de la posición.

La nueva estrella de la natación española es fan de 'Aída' y se emociona con 'Titanic' -EFE.

¿Qué opinas de los nuevos bañadores de Speedo? ¿Realmente facilitan los récords?
Ha sido bautizado como el bañador “mágico”. De hecho, es rápido, tan sólo hay que comprobar la cantidad de récords que se han batido con él. Pero más que atribuirlas a un bañador en concreto, las marcas son culpa de los deportistas. Estamos en los días previos a unos Juegos Olímpicos y todos queremos hacerlo bien.

Pero si te facilita conseguir marcas todo el mundo tendría que tener ese tipo de bañador, sino juegas con ventaja…
Ya, pero cada selección tiene su patrocinador. Nosotros estamos con Speedo. Es una cosa más de contratos que otra cosa.

Siendo de Badalona quizás seas seguidora del DKV Joventut.

Realmente no tengo tiempo para seguir otros deportes, pero sí que soy de la Penya. Cuando ganan me alegro mucho. Vivía prácticamente al lado del pabellón y no voy porque no tengo tiempo, pero me considero seguidora.

¿Qué tipo de música te gusta?
El rap, el reggaeton, que suelo ponerme antes de competir, y poca cosa más. De española algo puntual, pero la sigo poco.

¿Te gusta leer?
Intento leer, algo leo, pero con los estudios no tengo mucho tiempo…

¿Por qué llevas las uñas largas y con pequeñas piedrecitas? En Budapest las mayores del equipo también las llevaban y me las pusieron. Y a partir de ahí empecé a ponerme uñas de porcelana, me gusta como quedan… Las uñas no me crecen bien con el agua y no puedo cuidármelas. Las mías son muy blandas. Las que llevo hoy me las hizo un vietnamita que estaba al lado del hotel. Me lo hizo en tres segundos y me quedé: ¿cómo?