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martes, 15 de diciembre de 2015

Andrés Corpas: “Las nadadoras convierten la cotidianidad en una vía de escape”

Mireia Belmonte, Gemma Mengual o Andres Fuentes protagonizan 'Las damas del agua', el valiente debut literario del periodista deportivo de 'El Mundo'

Andrea Fuentes, Andrés Corpas y Ona Carbonell en una de las presentaciones del libro. Foto: cedida.

Alguien que destina las primeras cinco páginas de su primer libro a dedicarle unas palabras a quienes han hecho posible ese sueño tiene una sensibilidad especial. Andrés Corpas (Castellón, 1980) cuenta con ese valor preciado para cualquiera, especialmente para quien se gana la vida con la comunicación como él. Las damas del agua (La Esfera de los Libros) es un retrato humano y reivindicativo de algunas de las mejores nadadoras españolas de los últimos años, como Mireia Belmonte, Gemma Mengual, Andrea Fuentes,

domingo, 7 de diciembre de 2014

Mireia Belmonte, una auténtica referente

Mireia Belmonte, en el Mundial de piscina corta de Doha. 

La megafonía de la estación anuncia la llegada del último tren de la noche. Entre los pasajeros aparece, imponente, un fornido colaborador de programa basura, al que un grupo de adolescentes no se atreve a pedirle un autógrafo o un selfie. "¡Me encanta!", dice luego una de las chicas, mientras el resto coge aire. Admiran a un hooligan televisivo que grita, descalifica y se pelea en directo, aunque sea por exigencias del guión.

martes, 26 de agosto de 2014

Los horarios de Mireia Belmonte

Belmonte, antes de una prueba en Berlín - Foto: Reuters. 

Le pregunté si no estaba agotada con sus excursiones por los medios de comunicación, que la reclamaban sin tregua desde hacía semanas. "Un poco sí", resolvió Mireia Belmonte (Badalona, 1990), "me gustaría estar entrenándome. Necesito hacerlo". Tenía 17 años, acababa de colgarse un oro en 200 estilos y un bronce en los 200 mariposa en los Europeos de Eindhoven. A poco más de cuatro meses para los Juegos de Pekín, Mireia se mostraba ajena a sus numerosos récords y a los cantos de sirena de los periodistas:  "Esto es muy

lunes, 5 de agosto de 2013

Mireia Belmonte se sorprende a sí misma

La nadadora catalana logra la plata en los 400 estilos, su tercera medalla, en el  Mundial de Barcelona

Mireia Belmonte, eufórica tras su plata en 400 estilos - EFE.

“Nunca había hecho una competición tan buena. Es muy positivo y un paso muy grande para ella. Con el nivel que han demostrado las nadadoras, ganar medallas es algo extraordinario”, dice, orgulloso, Fred Vergnoux. Habla el técnico francés de su nadadora más fuerte, competitiva y talentosa, de alguien capaz de nadar siete pruebas en 8 días y de alcanzar la final en siete. Se refiere a Mireia Belmonte (Badalona, 1990), que acaba de sorprenderse a sí misma en su faceta más débil de los estilos. “¡Uauu!”, grita,

viernes, 2 de agosto de 2013

Mireia Belmonte se queda a un paso del oro

La nadadora de Badalona, a 19 centésimas de la china Zige en los 200 mariposa, logra su segundo metal en el Mundial de Barcelona 

Mireia Belmonte, durante la final - Reuters. 

“Fred, ¿qué he hecho mal?” es lo primero que le dijo Mireia Belmonte (Badalona, 1990) tras encontrarse con Fred Vergnoux, su entrenador. A la nadadora le costó sonreír y saborear su plata en los 200 mariposa justo un año después –otro 1 de agosto– de que abriera la cuenta para la delegación española en los Juegos de Londres con la misma medalla –la primera de las dos que consiguió Mireia–. Mireia se puso seria al ver que había sido segunda, pues llegaba a la final habiendo marcado el mejor tiempo y se sentía

martes, 30 de julio de 2013

El bronce más difícil de Mireia Belmonte

La nadadora de Badalona remonta en los 200 estilos e incluso roza la plata en la que, según ella, era su peor prueba, ganada por Hosszu 

Mireia Belmonte celebra su bronce en 200 estilos - Getty. 

Cuando la noticia trasciende figura como un simple breve en algunos medios, al menos los primeros días, por más que pueda convertirse en un cataclismo para el deporte. Mireia Belmonte (Badalona, 1990) y el CN Sabadell no se tomen de acuerdo con la renovación y no solo eso, rompen relaciones después de que acabe el contrato de la nadadora, que se queda sin Fred Vergnoux, el técnico que le había sabido sacar su potencial, y sin lugar para entrenarse. Pasan los meses y Mireia se plantea irse fuera a entrenar e incluso la retirada,

viernes, 3 de agosto de 2012

Mireia Belmonte sabe leer otra plata

Inmensa en los 800 libre, La Leona logra la tercera medalla de la delegación española

Mireia sonríe con su segunda plata - EFE.
Bendita valentía. Bendita confianza. Una vez rotos en mil pedazos esos nervios que le atenazaban en las grandes competiciones, Mireia Belmonte (Badalona, 1990) asombra por su frialdad y seduce por su fortaleza mental. Predijo que para aspirar a medalla en los 800 libre tenía que rebajar en dos o tres segundos su marca personal. Lo hizo en cuatro. Mireia realizó una lectura excelente reservando energías y no volviéndose loca en una carrera que sí lo fue gracias a un torbellino llamado Katie Ledecky: “Se trataba de no perder más de medio cuerpo porque si no luego era muy difícil recuperar”. La estadounidense era una de las favoritas junto con Adlington, defensora del título y Friis, bronce en Pekín. Las tres y Boyle fueron por delante de Mireia hasta pasados los 450, cuando la nadadora del CN Sabadell se zampó a Boyle, cuarta, y se fue a por Friis, quinta, a la que cazó en los 620. Ya puestos, inconformista, se propuso alcanzar a Adlington, el ojito derecho de la grada y a la que superó antes de hacer viraje en los 700. A Mireia sólo se le resistió Ledecky, una veterana de 15 añitos que llegó a sacarle un cuerpo de ventaja al récord mundial de Adlington -se le escapó por cinco décimas escasas- y se llevó de calle (8m 14'63s): “ya estaba estaba muy lejos y yo ya no me notaba las piernas, quería vomitar”. Mireia agarró con fuerza la plata e hizo de tripas corazón para lograr su mejor marca (8m 18'76s) en su despedida a los Juegos Olímpicos de Londres y a su particular maratón, pues se apuntó a cinco pruebas individuales y al 4x200 libre. Tres finales, dos medallas -en los 200 mariposa también fue plata- y un hecho sin discusión: ya es la mejor nadadora española de todos los tiempos. 

Mireia ha devuelto a las portadas de los periódicos a la natación, que llevaba 12 años yéndose de vacío de los Juegos, desde que su madrina, la rusa nacionalizada Nina Zhivanevskaya -bronce en Sydney 2000- y que ya cuenta por seis metales. El tercio es culpa de Mireia, tan emocionada que no se creía nada: “Parece que no han empezado ni los Juegos Olímpicos. Estoy en una nube”. Se sorprendió a sí misma por ver cómo nadaba y leer tan bien la prueba, pues sabía que el ritmo infernal de Ledecky –uñas pintadas de rojo y azul en honor a la bandera de su país, Estados Unidos– era demasiado fuerte incluso para Friis y Adlington, frustrada por su bronce, exacto botín que en los 400 libre: en ambas pruebas defendía corona y la perdió sin remedio. La británica no pudo contener a Mireia, una fuerza de la naturaleza y ahora también una buena estratega gracias a la aportación de su entrenador Fred Vergnoux, que ha trabajado para que salga mejor y no dependa después de hacer una remontada tremenda después: “Sólo le queda aceptar que puede ganarlo todo. Esto es lo más difícil”. 

Parece que Mireia ha asimilado su potencial lejos de la piscina corta y las competiciones de menos pedigrí. Las sesiones interminables han tenido premio y la nadadora del CN Sabadell ya tiene dos platas olímpicas después de rebelarse contra sus miedos y las expectativas. En el centro acuático de Londres rugió como nunca, por algo le llaman La Leona. Tiene 21 años y un futuro brillante: “Esperemos que este sea el principio de la gran Mireia y en que en [en el Mundial de Barcelona 2013 pueda hacer un gran papel. No me quiero poner límites, sólo disfrutar de lo que hago. Me falta el oro, pero ahora quiero disfrutar de estas e irme de vacaciones porque me lo merezco”. Lo decía sonriendo porque estaba tan superada por el momento que en vez de lágrimas, ella que es de lágrima fácil y que siempre se emociona viendo Titanic como el primer día, se reía: “Me gustaría estar más contenta, pero como no me lo creo, no sé cómo reaccionar. No estoy acostumbrada a esto”. Esto es un triunfo sobre los miedos. Mireia cogió experiencia en su primera final olímpica, en los 400 estilos, y se ha liberado del todo agarrando con fuerza dos platas. Ahora le quedan unas merecidas vacaciones y cumplir su promesa si lograba una medalla, saltar en paracaídas: “Mi madre estaba llorando otra vez por teléfono. ¡Dice que se tira conmigo!”. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mireia Belmonte se libera con la plata en los 200 mariposa

La nadadora de Badalona logra su primer metal olímpico para estrenar el medallero de la delegación española

Mireia Belmonte, emocionada tras recibir la plata en manos de Popov - Reuters. 


Dicen los pianistas que gran parte de cómo les irá el concierto depende de cómo saluden al público. Si lo hacen muy tensos es muy posible que la cosa vaya rematadamente mal. Una teoría que ha funcionado también con la puesta en escena de Mireia Belmonte (Badalona, 1990) para describir su rendimiento en sus dos primeras finales olímpicas. En la primera, en la de los 400 metros estilos apareció con los cascos, refugiada en las gafas y la toalla, y mordiéndose los labios. Pasó tercera en los primeros 100 metros, los de mariposa, y se desfondó hasta acabar octava y última. Apenas tuvo fuerzas para hablar con algunos medios. En cambio, en su segunda final, la de 200 metros mariposa, Mireia parecía otra: estiraba los brazos, tenía la toalla en el cuello como si fuese una bufanda y se sacó una botella de agua del bolsillo con cierta parsimonia, concentrada, quizás convencida de sus posibilidades. Y una vez en la piscina no se reservó, arriesgó al límite: segunda tras los primeros 50 y primera hasta los últimos 20 metros, los que le sobraron para perder el oro, que sólo pudo arrebatarle la china Jiao Liuyang con el récord olímpico (2:04.06). No se vino abajo Mireia, capaz de resistir lo suficiente como para ser plata (2:05.25, nuevo récord de España) por delante de la japonesa Hoshi (2:05.48), que atesoraba la mejor marca del año. Un metal con un valor doble para ella y para la delegación española: Mireia tiene ya su medalla olímpica y España se estrena en el medallero después de un carrusel de sinsabores.

Coqueta, Mireia se peinó el pelo a la espera de recibir su medalla en manos de uno de los mejores nadadores de la historia, Alexander Popov, el eterno ruso al que nadie pudo parar, ni tan siquiera un loco que le apuñaló. Mireia también ha recibido muchas puñaladas, puñaladas simbólicas de periodistas que destacaban que sólo se crecía y era grande en piscina corta o en competiciones discretas. Ha dado un carpetazo a sus temores y al estrés gracias al trabajo constante con un psicólogo y al apoyo de su entrenador, Vergnoux, del Club Natació Sabadell, que le instó a viajar en abril al Open de Londres para nadar en la piscina de competición. Para meterla en situación antes de verse en ese momento. Y en su quinta prueba en Londres tuvo una actuación memorable: “Antes de venir de venir aquí hablé con Nina [Zhivanevskaya], mi madre en la natación y es un honor compartir medallero español con ella”. El honor es tener un medalla olímpica. Nina logró un bronce en los 100 metros espalda en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Desde entonces la natación española, que ya tiene cinco metales (David López-Zubero en Moscú 80 en 100 mariposa, Sergi López en Seúl 88 en 200 braza y Barcelona 92 con el único oro, de Martín López-Zubero en 100 espalda), estaba en blanco. En silencio en una cita olímpica.

Madurez

Londres era el gran objetivo, su meta a largo plazo meses antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, como le explicaba a este periodista en el CAR de Sant Cugat, mientras la fotógrafa le decía que señalara a un cartel que había colocado en la pared sobre los Juegos. “Voy a hacerlo lo mejor posible allí”, reflexionó, “pero mi reto a largo plazo, donde tengo que estar mejor es en Londres, en Londres 2012”. Con ese comentario demostró su madurez, entonces tenía 17 años y se cansó de recibir elogios y hacer entrevistas, además de compartir fotos con Ricky Rubio. Una pareja de jóvenes prodigio.

A Mireia Pekín le sirvió para probar la experiencia de los Juegos Olímpicos, aunque no llegase a ninguna final en su año de gran eclosión, después de aterrizar con cuatro metales en el Europeo de Eindhoven y el Mundial de Manchester, además de batir varios récords. Su sueño era una medalla olímpica. Y en Londres, preguntada sobre qué sentía al tener una plata en su cuello, al ver su sueño hecho realidad: “Me siento confusa, todavía no me lo creo, es un cúmulo de emociones importante. cuando consigues un sueño no sabes cómo reaccionar. Tendré que partir la medalla en 1.000 pedazos, entre todos los que me han ayudado”. Seguro que uno sería para Pablo Sudoku, que le dedicó una canción, Rap Mireia Belmonte, la que encabeza la lista que recomienda la nadadora en su web. 


martes, 27 de mayo de 2008

Mireia Belmonte: “Es mejor relacionarte con gente que no compita contra ti”

Belmonte, una de las bazas de la delegación española en Pequín -Foto de Meri Santos (mesafu@gmail.com).

Es la nueva imagen de la natación española, pero pasaría como cualquier joven de 17 años. Mireia Belmonte (Badalona, 1990) tiene los brazos cruzados, casi encogidos, mientras está atenta a la conversación entre su entrenador, Carles Subirana, y un compañero periodista. A unos metros, tres deportistas hacen cábalas sobre qué nota necesitarán en el examen para aprobar una asignatura. “Tampoco te creas, las prácticas no me han salido muy allá”, expone una. “No desesperes”, le dice una segunda. Es una situación habitual en la cafetería del CAR del Sant Cugat. El deportista que destaca habla con la prensa, los otros hacen su vida normal.

A Mireia Belmonte se le nota cansada. Sólo interviene en la conversión cuando el periodista le pregunta. Apenas gesticula y utiliza frases cortas y directas. Confiesa que tiene la manía de llevar la raya del gorro siempre en medio y no puede evitar sonreír cuando asegura que ser famosa no le ayuda a ligar. “No, no, igual que antes, igual que antes”, responde con una sonrisa. Ésa es la última pregunta que le hace nuestro compañero. Ahora nos toca a nosotros. Será su segunda entrevista del día. “Aún me quedan más hoy. Este mes llevo muchas… y, créeme, acabo más agotada que con los entrenamientos”, explicará un rato después.

Salimos de la cafetería y mientras nos dirigimos a la piscina Mireia Belmonte responde a las primeras cuestiones. Llegamos: “Paramos aquí de momento y hacemos las fotos”, le sugerimos. Está acostumbrada a la cámara, tiene cierto desparpajo: sonríe, se toca el pelo, tan sólo se queja del sol. “¿Modelo? Es algo que me gustaría. ¿Por qué no?”, responde. De momento su vida se concentra en los libros de segundo de bachillerato, las pesas del gimnasio y entrenarse en el agua. Mireia es una estrella precoz: ha ganado cuatro medallas entre los Europeos de Eindhoven y los Mundiales de Manchester. En unos meses ha pasado de ser una nadadora casi desconocida a convertirse en alguien muy popular: “Sigo aquí, siendo la misma de siempre. La presión sólo te tiene que hacer mejorar”. Cuando habla de los Juegos Olímpicos de Pequín de este verano se fija un objetivo: “Ojalá pueda estar en la final, será que realmente lo he hecho bien”.

Has conseguido 15 plusmarcas en los últimos meses. ¿Qué significan para ti las marcas? ¿Qué sientes cada vez que logras un récord?
Siento una alegría tremenda porque, aunque parezca mentira, cuesta mucho bajar un segundo en según qué distancias. Cada vez que tocas la pared y rebajas tu registro es una alegría, da igual que bajes tres segundos o unas centésimas. Cada día te vas dando más cuenta de que es muy duro bajar centésimas…

¿Cómo asimilas progresar tan rápido?
Lo llevo bien porque no es un regalo, es algo que me ha costado mucho trabajo conseguir.

¿En qué pruebas ves más factible lograr una medalla en Pequín?
En 200 estilos tengo la cuarta mejor marca de la temporada. Es la que veo más factible sobre el papel, pero una vez allí quizás la que iba segunda se queda fuera y la octava, finaliza segunda. Pueden pasar muchas cosas. También participaré en los 200 braza y los 400 estilos.

La nadadora catalana muerde la medalla de oro en los 200 estilos que logró en Eindhoven -EFE.


El jugador de baloncesto Ricky Rubio o el delantero del Barça Bojan Krkic son otros deportistas que también están triunfando con 17 años. Ellos no hablan con la prensa. ¿En qué cree que te beneficia hacerlo a ti?

Sobre todo para darme a conocer a mí y a la natación española, a la que nunca se le ha dado el valor que tiene o que se merece. Antes de los Campeonatos de Europa de Eindhoven, que han marcado un antes y después especialmente con la prensa, sólo se valoraba la sincronizada y se veía con cierta incertidumbre qué hacía la natación. Se tenía una visión un poco pesimista. Ahora la prensa es más optimista y a los nadadores eso nos ayuda. Es una motivación extra que tienes: si lo hago bien a lo mejor salgo en los medios y puedo buscar algún patrocinador más. Es atractivo para nosotros.

También es cierto que hace un año la natación española estaba en crisis, casi se reducía a Érika Villaécija… 
Este año es olímpico y hemos salido más nadadores. Nina (Zivanevskaia) ha vuelto después de ser madre, también está Rafa Muñoz y yo misma, que estábamos en categorías inferiores. Yo había sido campeona de Europa y del mundo. La prensa no valora las categorías inferiores sólo la absoluta.


Y no se valoraba lo suficiente a Villaécija, que casi siempre quedaba cerca de las medallas…
Los medios valoran las medallas, y quizás has bajado tu marca bastantes segundos y has quedado cuarta. Los nadadores si rebajamos nuestro registro y acabamos a un paso del podio nos quedamos con la sensación de haber ganado a nivel personal. Pero cuando vuelves a España te das cuenta de que la medalla es lo que cuenta.

¿Tienes la sensación de estar viviendo muy rápido? En 2006 ya habías sido campeona de Europa y del mundo júnior…
No. Mi vida es una rutina diaria. Vivo al máximo día a día y no se me pasa demasiado rápido. Sigo siendo la misma que hace dos años.

Estás logrando proezas casi inéditas. En 200 metros estilos sobre la estadounidense Katie Hoff hizo una marca mejor que usted con 17 años…
Me acabo de enterar ahora… Con mi edad me queda mucho por mejorar.

Empezaste a nadar para corregir una desviación en el punto final de la columna vertebral, una escoliosis. ¿Cuándo y por qué decides ser nadadora profesional?
Cuando tenía 12 o 13 años competí en un campeonato de España y gané seis medallas de oro. Me gustó la sensación de ser la mejor y me di cuenta de que me quería dedicarme a esto.

Belmonte se tapa la boca tras ver su tiempo en una prueba de los pasados Europeos -EFE.

¿La natación une o desune?

Tiene de las dos partes: une porque en el entrenamiento podemos ser una piña y cuando vas fuera conoces a gente de culturas diferentes, pero también te desune de tu vínculo de fuera. La natación te aleja de tu familia, de tus amigos de siempre, con los que ya no tienes tanta relación. En este deporte hay muchas envidias y es mejor relacionarte con gente de fuera porque no compiten contra ti.



Si tuvieras que elegir a un nadador y a una nadadora con los que realmente tienes más feeling…
Nadora, Nina. Y nadador diría a… Los chicos son diferentes… No sabría decirte uno…

¿Nina es tu maestra? ¿Es un referente para ti?
Sí, maestra y a veces madre. Tuve el placer de convivir con ella en los Campeonatos de Europa de Eindhoven e intenté ser una esponja y sacar todo el provecho posible de la información que me dio. Me ha ayudado mucho.

¿Cuál es el mejor consejo que te dio?
Fueron dos sobre todo. El primero, que me olvidara de los demás. Estaba muy nerviosa antes de nadar los 200 estilos y me aconsejó que sólo compitiera mirándome a mí misma y no a las demás. Y el otro me lo dio después de la final de 400 estilos, que me salió regular. Me dijo que no pasaba nada, que aún me quedaban más pruebas para nadar y que ése sólo era el principio.

No te hundiste y ganaste el oro en los 200 estilos.
Superé la semifinal y gané la final. Nina me ayudó a recapacitar, a darme cuenta de que aún me faltan dos pruebas y ver que lo podía hacer mucho mejor.

¿Esa medalla de oro ha sido el mejor momento de tu carrera?
Es diferente. No se puede comparar la sensación que tenía hace dos años siendo campeona del mundo que la que tengo ahora siendo campeona y subcampeona de Europa.

Descríbenos cómo es un día en la vida de Mireia Belmonte.
Me levanto a las siete y media hora después ya estoy en el agua, donde me paso hasta las nueve y media. Después desayuno y a las diez entro al colegio hasta las doce y media. De esa hora hasta las dos hago pesas en el gimnasio. Como, de tres y cuarto a seis menos cuarto estoy en el cole y a las seis ya estoy otra vez en el agua, hasta las ocho y media. Después ceno, estudio y… ¡a dormir!

¿Cómo se vive en el CAR de Sant Cugat?

Es algo rutinario. Todos somos deportistas y nos llevamos bien. Es una vida sana.

¿Qué recomendaciones te da tu entrenador Carles Subirana?
Cada día me da muchas… También en cada competición.

¿Qué te ha aconsejado hoy?
Poca cosa, porque no hemos entrenado (acaba de conceder otra entrevista y por la tarde tiene más). Pero hace unos días en la Copa de España de clubes me aconsejó que compitiera bien en 800 metros, que es una distancia que no me gusta. Me dijo que hiciera mi carrera y que no me preocupara ni del tiempo ni de la posición.

La nueva estrella de la natación española es fan de 'Aída' y se emociona con 'Titanic' -EFE.

¿Qué opinas de los nuevos bañadores de Speedo? ¿Realmente facilitan los récords?
Ha sido bautizado como el bañador “mágico”. De hecho, es rápido, tan sólo hay que comprobar la cantidad de récords que se han batido con él. Pero más que atribuirlas a un bañador en concreto, las marcas son culpa de los deportistas. Estamos en los días previos a unos Juegos Olímpicos y todos queremos hacerlo bien.

Pero si te facilita conseguir marcas todo el mundo tendría que tener ese tipo de bañador, sino juegas con ventaja…
Ya, pero cada selección tiene su patrocinador. Nosotros estamos con Speedo. Es una cosa más de contratos que otra cosa.

Siendo de Badalona quizás seas seguidora del DKV Joventut.

Realmente no tengo tiempo para seguir otros deportes, pero sí que soy de la Penya. Cuando ganan me alegro mucho. Vivía prácticamente al lado del pabellón y no voy porque no tengo tiempo, pero me considero seguidora.

¿Qué tipo de música te gusta?
El rap, el reggaeton, que suelo ponerme antes de competir, y poca cosa más. De española algo puntual, pero la sigo poco.

¿Te gusta leer?
Intento leer, algo leo, pero con los estudios no tengo mucho tiempo…

¿Por qué llevas las uñas largas y con pequeñas piedrecitas? En Budapest las mayores del equipo también las llevaban y me las pusieron. Y a partir de ahí empecé a ponerme uñas de porcelana, me gusta como quedan… Las uñas no me crecen bien con el agua y no puedo cuidármelas. Las mías son muy blandas. Las que llevo hoy me las hizo un vietnamita que estaba al lado del hotel. Me lo hizo en tres segundos y me quedé: ¿cómo?