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miércoles, 31 de julio de 2013

La hemeroteca de anécdotas, pasión y geografía de Àxel Torres

‘11 ciudades. Viajes de un periodista deportivo’ es el primer libro del periodista deportivo de Radio Marca y Gol TV



– Buenos días. ¿Àxel Torres?
– Sí, soy yo.
– Te llamo de la Cadena COPE. Necesito tu pasaporte para la Eurocopa.
– ¿Cómo?

Así, más o menos, fue esa “impersonal llamada” de una secretaria que “no era consciente de la magnitud de la noticia que me estaba dando”. La chica estaba

sábado, 28 de abril de 2012

Con el espíritu de los buenos apuntes y el ritmo de los cuentos




Los buenos apuntes se rifan entre los estudiantes. Suelen ser aquellos que han captado la esencia de cuanto ha explicado el entrenador y que, en algunos casos, tienen información complementaria.  Hay quien los subraya con colores, quien los pasa en el ordenador poniendo en negrita lo que considera más importante... Los apuntes más trabajados entran a simple vista. Ésa es la filosofía de Andreu González Castro (l'Hospitalet de Llobregat, 1974) en 100 moments estel·lars del Barça (Cossetània Edicions).  

El autor es un buen narrador que prefiere la anécdota al tono enciclopédico y los 100 capítulos tienen vida propia, funcionan como cuentos muy visuales y con ritmo, aunque en momentos puntuales contengan pequeñas opiniones personales con mejor o peor suerte, dependiendo del criterio del lector, que no tiene por qué ser culé.  

No importa el orden en el que se deguste el libro porque en los capítulos que tratan sobre una misma época se repiten –o más bien se recuerdan– ciertos datos. Se recuerda que el Barça nació a partir de la ilusión de un suizo llamado Hans Gamper que llegó a Catalunya con 20 años y que quiso fundar en Barcelona un club de fútbol, deporte que había jugado en su país. No faltan detalles curiosos que explican cómo han cambiado los tiempos. Por ejemplo, el fichaje de Josep Samitier, que llegó al Barça desde el Internacional de Sants a cambio de una chaqueta, unos pantalones y un reloj con una esfera luminosa. Y se advierte que uno de los clubes más ricos y con mejor palmarés del mundo ha sabido sobreponerse a momentos de miseria deportiva, institucional y social, como los de 1908, cuando su número de socios bajó a 38 después de haber llegado a 254 en 1903, cuatro más tarde de la fundación del club. 

Tienen su hueco en 100 moments estel·lars del Barça el máximo goleador de la historia del club, el carismático Paulino Alcántara y Kubala, el culpable con sus jugadas de que fuese necesaria la construcción de un nuevo estadio, el Camp Nou. Se lamentan y critican las penurias del Barça durante el franquismo y se celebran instantes decisivos como el debut de Ramallets, la época de Helenio Herrera, el Barça de les Cinc Copes, la llegada de Cruyff, los éxitos del Dream Team...  Pero la etapa con más peso en la obra es, con diferencia, la actual, la de Pep Guardiola, Messi y la Masia. Hay también algún guiño al baloncesto, al balonmano o al hockey patines, y a algunos hechos puntuales como el 5-0 y el 2-6 en el Bernabéu, el “Urruti, t'estimo” de Valladolid, la remontada ante el Atlético en Copa con el eterno gol de Pizzi o el polémico Caso Guruceta.      

Título: 100 moments estel·lars del Barça. Autor: Andreu González Castro. Editorial: Cossetània Edicions. Páginas: 256. Valoración: 3.9 sobre 5. 

lunes, 21 de noviembre de 2011

Jordi Robirosa y su libreta de anécdotas

 
Si se dispone de tiempo, paciencia y un cierto espíritu aventurero la mejor manera de recorrer una ciudad desconocida es olvidarse de mapas, GPS y otros inventos y caminar. En definitiva,  dejarse perder un rato para saber dónde se está después. Así, sin nada planificado las sorpresas son continuas. Ésa es la recomendación de este periodista para leer Basquetmania. 25 anys viatjant amb el bàsquet català i europeu, de Jordi Robirosa: olvidarse del índice y de la contraportada y encadenar un capítulo tras otro sin saber sobre qué o quién irá el siguiente.

No tiene pérdida el segundo libro del periodista de TV3 tras el inicial sobre sus peripecias y experiencias en la NBA: Robirosa escribe 20 historias con un lenguaje sencillo, visual y descriptivo, y añade algunos guiños corporativos, como cuando se refiere al TN vespre: “De largo el más visto de Cataluña”. Explica relatos que sirven para que los aficionados al deporte y a la canasta en particular descubran situaciones variopintas de algunos de los baloncestistas que compiten (o lo han hecho) por las pistas del baloncesto europeo y catalán.

Robirosa no es un hombre de club, por mucho que sobre todo comente los partidos del Barça con la colaboración de su inseparable Nacho Solozábal, ni tampoco pasa por ser un forofo vestido con americana y un micrófono en la mano. Es un profesional capaz de meterse en la piel del entrevistado y reaccionar rápido, como demostró en la sucesión de conversaciones rápidas con atletas en el Europeo de Barcelona del año pasado. En la medida de sus posibilidades, intenta promocionar el deporte, especialmente el menos seguido y reconocido, como deja constancia en este libro, que ya avanzó que estaba preparando en la entrevista concedida a Cronómetro de Récords hace dos años. Entonces desveló que suele apuntarse las ideas que se le pasan por la cabeza, aquello que le llama la atención, le sorprende, le inquieta o aquello que hace o vive.

Tiene muchas libretas con apuntes que se podrían traducirse en obras en la línea de Basquetmania o de la obra anterior, A prop de les estrelles de l’NBA: 20 anys viatjant pel món del bàsquet. Historias desde dentro, desde la confianza y el respeto por los entrenadores y jugadores, pero sin servilismo. Porque si a Robirosa no le gusta algo lo dice o lo escribe, no tiene problemas. No faltan ejemplos en el texto.

El aficionado puede conocer el porqué de fichajes frustrados, leer en primera persona experiencias de pura supervivencia –y también de miedo– y de reivindicación de su oficio del propio Robirosa, reconocimientos de clubes y personajes. O una breve explicación –un tanto discutible y arriesgada– del ascenso del baloncesto a principios de los 80.     

No se descifra ni se llega al Robirosa público sin la americana, el micrófono, la barba bien poblada y la sonrisa de satisfacción. De satisfacción y de pasión, porque es apasionado, pero no se pierde en fanatismos baratos ni utiliza el micrófono como si estuviese en un bar como hacen otros. Tiene carisma –aunque no necesita abuela– y a veces quiera tener tan informado al espectador que le cuenta lo que hace al descanso o antes del partido. En su día comentó que se había acercado a Carlos Cabezas para que le dijese por qué se fue de Unicaja –el jugador dijo que era porque no aguantaba a Aíto, entonces el entrenador del club malagueño–. Una información valiosa que podría ser un titular. Menos relevante es que confiese que ha saludado a éste o aquél, un gesto de autohomenaje o un guiño para hacer más partícipe al espectador, según cómo se mire. O quizás ambas cosas.  

El poder de Robirosa es la palabra, las teclas y el micrófono, pero también su confianza. En 2006 cuando Allen Iverson apareció en Barcelona horas antes de jugar un amistoso con los Philadelphia 76ers ante el Barça dribló a la nube de periodistas que rodeaba al jugador para hacerle tres o cuatro preguntas. Después se marchó diciéndole a su cámara: “venga, ya está, ya lo tenemos”. El jugador tardó unos segundos en dejar de hacer declaraciones y el periodista había cumplido con su cometido y con el micrófono de su empresa a la altura de la boca de la estrella.  

Título: Basquetmania. 25 anys viatjant amb el bàsquet català i europeu. Autor: Jordi Robirosa. Ed.: Columna. Páginas: 264. Valoración: 3.9 de 5.  

martes, 1 de septiembre de 2009

Francisco Alcaide: "Lo que se sostiene exclusivamente en el dinero está condenado al fracaso"

Francisco Alcaide es profesor, escritor y, entre otras cosas, experto en gestión empresarial, finanzas y gestión de entidades deportivas.


Tema de tertulia y discusión en bares y cafés, entre amigos, vecinos y familiares, el fútbol es un universo con vida propia. “No hay que encorsetarlo”, razona para Cronómetro de Récords Francisco Alcaide Hernández (Madrid, 1976), que ha tenido la paciencia y la habilidad de analizar el deporte más internacional desde varios puntos de vista, como el político, el social, el educativo o el propiamente deportivo. El resultado es Fútbol. Fenómenos de fenómenos (LID Editorial Empresarial), que Alcaide califica de “punto de partida” y que es un valioso manual para fanáticos del fútbol o para aquéllos que quieran descubrir que detrás de una pelota y unos tipos sudados hay un engranaje completo y complejo. “La verdad es que me han quedado muchas cosas en el tintero. Incluso se podría hacer un nuevo libro sobra psicología y medicina deportiva”, concluye.

¿Cuándo y por qué empiezas a escribir este libro?
Hace unos seis años estaba desarrollando un proyecto empresarial y al mismo preparaba una tesis sobre nuevos modelos de gestión que empezaban a surgir con las sociedades anónimas deportivas. Empecé a investigar, a hablar con mucha gente del sector y me quedé sorprendido del impacto que tiene el fútbol. Pensé que era un lado bastante desconocido para la mayoría de la gente y que podía interesar.

Supongo que te estimuló romper el mito de los 22 jugadores detrás de la pelota.
Eso y otras cosas. El fútbol es mucho más. Engloba muchos conceptos: la identificación del público con los futbolistas y con el club, los aspectos económicos y sociales…

¿Qué elementos tiene el fútbol para destapar el lado más pasional del espectador?
Satisface necesidades del ser humano y une a diferentes sexos, a gente con tendencias políticas dispares y a clases sociales que no tienen nada que ver. El fútbol responde a la aspiración humana de socialización y es un desatascador de las tensiones diarias.

Tiene un papel de sedante: hace olvidar lo malo por unos momentos.
Cada uno canaliza las tensiones que vivimos en el día a día de manera diferente. Hay quien va al gimnasio o a la piscina, el que opta por ir al monte o quien va al estadio.

Hay familias que dependen del fútbol para organizar la parrilla del ocio.
La lealtad de un hincha a su equipo es máxima, invariable y eterna. Puedes cambiar de sexo, de religión, de trabajo, de estado civil o de pareja, pero no de equipo. Por eso muchas agendas familiares se organizan en función de los partidos.

El fútbol también posee un poder de movilización que no ha tenido la crisis. Se demostró cuando Celta y Sevilla estuvieron a punto de bajar a 2ª B por deudas.
Estos actos son fruto de la relación emocional del aficionado con el club. Lo que ocurrió en 1995 con esos dos equipos tuvo más atención mediática que el atentado contra el Rey.

Muchos pensaban que era un instrumento de las dictaduras, pero aún tiene más importancia en democracia. ¿Ha sobrevivido por su carácter de canalizador?
Sí. Se dijo que la democracia mataría al fútbol y que las televisiones acabarían con el deporte. El fútbol ha sobrevivido a cualquier tendencia y no tiene nacionalidad.

¿El fútbol ha acelerado el proceso de globalización?
Totalmente. En cualquier momento se puede organizar un partido. El equipo necesario es mínimo y representa la opción más barata de practicar un deporte.

Algunos jugadores, como Samuel Eto’o, proyectan las ilusiones de un continente.
“Yo soy la esperanza de mucha gente”, ha dicho en más de una ocasión el propio Eto’o. En África él es uno de los referentes. Sus habitantes se proyectan en jugadores internacionales que tienen trascendencia y es una forma de tener visibilidad en el mundo. Proyectan sus sueños, pues es muy raro que el que nace pobre no muera así.


Eto'o celebra el primer gol del Barça en la final de la pasada Champions -EFE.

Desde hace unos años los grandes clubes se publicitan por el mundo en verano.
EE UU tiene 280 millones de habitantes, China, 1.200 millones, y Japón muchos también. Es básico llegar a toda esa gente y ampliar mercados como hacen Manchester, Barça o Real Madrid, que incluso tiene su propia día en Chicago.

En cualquier lugar puedes encontrar camisetas de los principales clubes… ¿El negocio empezó poniendo los nombres en los dorsales? Antes era más impersonal.
El nombre del jugador puede afectar en algunos mercados, pero Barça y Madrid son marcas por sí mismas. En Asia hay muchos seguidores que sólo se interesan por el jugador. Cuando el Madrid fichó a Beckham sus fans dejaron de apoyar al Manchester.

Antes los estadios llevaban el nombre de personajes importantes en la historia del club. Ahora se tiende a que ese lugar lo ocupe un patrocinador…
Hay 20 estadios alrededor del mundo. En España tenemos dos: el Reyno de Navarra de Osasuna y el Ono Estadi del Mallorca. Es bueno para los clubs.

Y la Liga está patrocinada por un banco.
Es positivo para la propia competición que entidades importantes inviertan en ella. Hay bancos y cajas que han lanzado tarjetas o fondos de inversión con los clubes.

¿Los clubes ven al aficionado como un simple cliente?
No creo que haya que verlo así, como el paso del cliente al aficionado. Aficionado y cliente son dos conceptos compatibles. El seguidor está dispuesto a consumir fútbol porque quiere. El asunto es que antes no se explotaba todo el potencial posible.

Muchos piensan que es un negocio redondo, pero genera situaciones terribles.
En España sólo Barça y Madrid pueden permitirse años malos y tener un balance saneado. Para el resto llegar al equilibrio entre gastos y beneficios es más complicado.

¿Fijarías un techo salarial en función de los presupuestos de los clubes?
El techo salarial me parece bien como medida de disciplina presupuestaria financiera porque evita situaciones de exceso. Pero habría que estar revisándolo dependiendo de los éxitos deportivos: si alguien genera mucho, puede cobrar más que los demás. El problema sería si un club tiene éxito un año e incrementa los salarios y el año siguiente fracasa y tiene que asumir dichas nóminas.

¿Sería posible un fútbol sin política?
Lo ideal sería que el deporte estuviese aislado de la política, pero hay que tener en cuenta que cualquier fenómeno social que tiene un seguimiento masivo es un caramelo ideal para ser utilizado por los políticos. El Barça es “més que un club”. Esa frase tan corta refleja muchas cortas. Además, se quiere que siga siendo así.

Tanto Berlusconi como Gil y Gil llegaron a la esfera política como presidentes de Milan y Atlético. Es un trampolín efectivo, pero también un arma de doble filo. ¿Si fracasan quién los querría como políticos?
La mayoría de veces no es un proceso premeditado, pero no cabe duda que es un mundo que tiene más visibilidad que otros medios: ocho de los últimos diez programas de televisión más vistos fueron partidos de fútbol. El fracaso te descarta y el éxito te da otras oportunidades.

Ahora se estila más la figura del ricachón que compra un club para hacer y deshacer a su antojo. ¿Dicha situación desnaturaliza el fútbol?
Es una situación peligrosa y en la que están 12 clubes de la Premier. Todo lo que se sostiene exclusivamente en el dinero está condenado al fracaso o medio o corto plazo.



¿El deporte en España tiene la prensa especializada que merece?
El fútbol tiene un problema: no es ciencia. Por eso todo el mundo opina y cree que saber más que los demás. Se presta al humor y a la crítica. Eso forma parte de su propia salsa.

Muchas veces se basa en rumores y noticias falsas. Es periodismo de maquillaje.
En general, y no sólo al deportivo, al periodismo le falta rigor. No sólo cuando se habla de fútbol. Se analiza mucho sin dominar del tema. Es un mal de la sociedad.

El futbolista admirado ha cambiado. Cristiano Ronaldo no sería icono en los 80.
El mundo se modifica. No hay que verlo de manera negativa, sino como un simple proceso del desarrollo social al que asistimos. Cada generación tiene sus valores.

¿Beckham puso los mimbres del jugador maquillado que abarca diferentes mundos y profesiones?
Probablemente él fuese el pionero de ese perfil de jugador. Jugaba en el Manchester, el club más rico del mundo, y era guapo y atractivo.

El fútbol tiene dos partes muy positivas: la pedagógica (en la Masia del Barça los jóvenes pueden formarse intelectual y deportivamente), y la solidaria, con los amistosos contra las drogas o el racismo.
Mientras practicas deporte valoras tus logros. El Barça ha basado su gran éxito en la cantera, cuidan desde dentro el triunfo. Trabaja especialmente con jugadores que han mamado de su filosofía y que se sienten más partícipes del club. En la final de Champions salieron como titulares siete jugadores de la cantera. El propio entrenador, Pep Guardiola, tiene los mismos orígenes. Desde el punto de visto solidario la gran ventaja del fútbol es que es una caja de resonancia y tiene un poder de convocatoria imparable.

También sirvió para animar a un mundo desconsolado tras la II Guerra Mundial.
En 1955 nació la Copa de Europa (hoy Champions) y la Copa de Ferias (actualmente la Liga Europea), mientras que en 1960 se creó la Eurocopa. Un año después nacería la Recopa y en 1972, la Supercopa. Eran opciones de disfrutar de una manera pacífica y como vía para que los países retomasen relaciones.

¿Qué papel tienen los deportistas en la sociedad?
Son referentes y los principales protagonistas de muchos niños que los admiran. Tienen que ser conscientes de los valores que transmiten y que éstos sean correctos.

¿En un mundo agobiado por la crisis Usain Bolt representa optimismo?
Sí, pero no sólo él. Los deportistas en general transmiten buenos conceptos, como el espíritu de superación y el hecho de levantarse cada mañana para luchar.

Bolt hizo el saque de honor en el Madrid-Dépor. ¿Fue un intercambio de marcas?
Puede ser. Si un deportista es socialmente aceptado es positivo para el club tenerlo cerca. Nadal va al palco de Chamartín y Jorge Lorenzo homenajea al Barça.

¿Cuál va ser la evolución de la mujer en el fútbol?
Seguirá crecimiento. El presente está mejorando al pasado y el futuro será mejor que el actual. Irá creciendo como símbolo de la sociedad, en la que poco a poco se liman las diferencias de sexo. Cada vez tienen más espacio y más patrocinadores.

¿Qué te sugieren estos nombres?
Di Stefano. La suma de muchas virtudes.
Pelé. La intertemporalidad del fútbol.
Maradona. La estética.
Cruyff. El liderazgo.
Zidane. La elegancia.
Ronaldinho. La alegría.
Cristiano Rolando. El futbolista del siglo XXI.
Messi. El jugador de dibujos animados como diría Jorge Valdano.

martes, 12 de mayo de 2009

Juan Villoro: "El Barcelona de Guardiola cumple con todos los sueños del fútbol"

Villoro ganó el Premio de Internacional de Periodismo Manuel Vázquel Montalbán -EFE.



-->Hay quien sólo ve en el fútbol a veintidós jugadores en pantalón corto detrás de una pelota y a miles de seguidores pendientes, cerveza en mano y con un arsenal de cánticos y palabras malsonantes. Tan centrados y a la vez tan descompuestos como si les fuera la vida que el balón entre o no entre en la portería. Para Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) el fútbol es mucho más que eso, explica, desgrana la propia vida: la euforia, el fracaso, la sorpresa, el dolor. Un club de fútbol forma parte de las entrañas del apasionado, es un camino que toma y al que raramente, suceda lo que suceda, renuncie. En esta entrevista concedida a Cronómetro de Récords el escritor mexicano aporta su visión analítica, anecdótica y sociológica de este deporte como hizo con brillantez en Dios es redondo (Anagrama). Condecorado en 2007 con el Premio Internacional Internacional de Periodismo Vázquez Montalbán en su apartado de periodismo deportivo, Villoro tiene la tremenda habilidad de enganchar al lector que no ve más allá de tres palos y una pelota. Porque, como decía Albert Camus, premio Nóbel de literatura y portero del Racing Universitario de Argel, los disparos pueden venir de cualquier parte.


¿Qué es el fútbol? ¿A qué evoca?
En el mejor de los casos es una recuperación de la infancia: un juego que se toma en serio. En sus peores momentos, es un espejo extremado de las sociedades, donde cristalizan sus peores vicios.

Condiciona muchas agendas sociales. ¿Hasta qué punto es importante en la sociedad?
El fútbol tiene una gran fuerza identitaria. Para conocer una época es importante saber qué apasionaba a los colectivos sociales, y en el planeta nada apasiona con mayor fuerza estadística que el fútbol. No cambia la vida de un país pero ofrece momentos de compensación muy grandes. Un taxista de Buenos Aires me dijo: “nadie me ha dado tantas satisfacciones como Maradona”. Quizá esto signifique que no tuvo mucha suerte con sus parientes y amigos, pero sin duda es sintomático de la forma en que el fútbol acompaña a mucha gente.

¿A qué sustituye? ¿Con qué se puede comparar un gol?
Uno delega ilusiones en el juego y se siente representado por un equipo. En ocasiones ahí se cumplen y desahogan revanchas, oportunidades perdidas, viejas ilusiones. Cuando Cristo dijo “no sólo de pan vive el hombre”, se refería a que no todas las gratificaciones son materiales. El fútbol pertenece, en su aspecto más noble, al rango de las gratificaciones inmateriales. Obviamente, puede ser manipulado, vendido, extorsionado, como sucede con el arte o el periodismo, por poner en la mesa otras dos profesiones nobles que pueden ser prostituidas.

¿El escudo es el elemento de fidelidad más sólido? Casi nunca nadie cambia de equipo…
Hay gente que lo hace, y creo que debe arrepentirse. Negar un equipo equivale a negar la infancia que tuviste, a decir: “ya no soy el niño que escogió esos colores”. A veces, la venta de franquicias o la corrupción de un club hacen que se antoje cambiar de escudo, pero creo que debe prevalecer el respeto al niño que nos convirtió en aficionados.

La actitud de los jugadores es muy diferente. Parece imposible que se repitan casos como los de Giggs, Raúl, Maldini o Puyol, jugadores fieles a un club. ¿El fútbol es cada vez más mundano? ¿Ha perdido su signo de distinción con respecto a la vida real?
Creo que el Barcelona de Guardiola cumple con todos los sueños del fútbol. Es un equipo de canteranos, jugadores que empezaron en el club a los 11 años, que se entienden como un colectivo y piensan como tal. Para ellos, el triunfo debe pasar por la belleza. Tal vez no consigan todo lo que merecen, pero no podemos dejar de admirarlos.


Guardiola dirige a un Barça que busca triunfos que "pasen por la belleza" -EFE.

El aficionado se siente traicionado constantemente, sobre todo cuando el ídolo se va al rival histórico. En Barcelona se odia tanto (o más) a Figo ahora que cuando se fue.
El caso de Figo revela lo mucho que se quiso a ese jugador, sin que él lo entendiera del todo. Al mismo tiempo, el dolor de la partida se expresó de manera muy neurótica. El Barça jugaba mal y el Madrid entró en la utopía de los galácticos. El aficionado culé estaba despechado y se cebó en Figo. Cuando odias más a tu ex novia de lo que quieres a tu novia significa que algo anda mal. La “noche del cochinillo” en el Camp Nou fue vergonzosa. Yo estuve ahí y la reproché a fondo, sin perder mi pasión barcelonista. La frustración de no tener equipo hizo que se responsabilizara en exceso al “traidor”.

¿Ése es el caso más extremo en la Liga española? Las circunstancias fueron retorcidas.
Figo prometió algo que no cumplió (quedarse en el Barça que supuestamente amaba) y habló con Florentino en secreto para pactar su paso al Madrid si él ganaba las elecciones como presidente. Actuó mal, pero se trata de un mercenario de alto nivel, que salió de Portugal para ir a Barcelona por las mismas razones por las que abandonó esa ciudad para mudarse a Madrid. Por las torpezas de Joan Gaspart, el Barça se tardó demasiado en recuperarse de la pérdida y esto dio pie al culebrón en el que todo se hacía depender de la marcha de Figo.

Tampoco se olvidan los errores. El caso más dramático fue el de Moacyr Barbosa…
¡Pobre Moacyr! Fue un gran portero que falló en la jugada decisiva [durante la famosa final del Mundial de 1950 que Uruguay ganó por 2-1 a Brasil en Maracaná y que se conoce como Maracanazo]. Es el caso de Arconada, a quien siempre le preguntan de su fallo en la Eurocopa. Forma parte de la condición de portero poder arruinarlo todo en una jugada. Son pocos los que, como Casillas, están por encima de los errores individuales. Cuando el Barça le metió 6 goles en el Bernabéu, Casillas dio un partidazo. En ningún momento dejó de demostrar que es un guardameta inmenso. Son pocos los que pueden mostrar tal soberanía en la derrota.


Para Villoro Casillas en el "jugador más rentable de Europa"
¿Qué le falta y qué le sobra al periodismo deportivo para ser más bien considerado?
En España ha mejorado muchísimo. Hay grandes cronistas en los diarios. Con frecuencia, los escritores se suman a la tarea. En Argentina y en Inglaterra, el periodismo de fútbol combina con enorme talento la información y la crónica. Tengo la impresión de que el fútbol es, en sí mismo, una actividad demasiado potente para que se le dé gran importancia social a sus cronistas. Un estadio con cien mil espectadores es un estadio con cien mil evangelistas, de modo que es difícil que alguien destaque de modo único, como Homero en la guerra de Troya.

El periodista deportivo es un bombero: tiene que reaccionar rápido y bien, y para hacerlo debe tener conocimientos y habilidad. ¿Por qué se utilizan tantos tópicos?
Todos los deportes tienen lenguajes codificados. Es parte de su riqueza y de su limitación. Una buena crónica debe explotar las particularidades del idioma que se habla en los estadios, su incomparable “sabor local”, pero también hacerla comprensible para los neófitos.

Abundan los términos militares. ¿El partido es una guerra simbólica?
Es una representación incruenta de la guerra. Hay que subrayar que los términos de nuevo cuño rara vez son militares. La cultura guerrera se ha desprestigiado.

¿Te has sentido desprestigiado entre tus compañeros por escribir sobre fútbol?
Cubrí mi primer Mundial en 1990. Entonces algunos lo vieron como un exotismo. Yo mismo me sorprendí de que me dieran el pasaje de avión y los boletos (me tuve que pagar el hospedaje y las comidas y no gané sueldo). Con el tiempo, esta extravagancia se volvió recurrente y un pequeño público se acostumbró a mis crónicas. A partir del Mundial de Francia 98 incluso comencé a ganar algo con esta afición. Una vez que me pude establecer como cronista, caí en peligro de ser visto como un autor “populachero” por mis colegas más “exquisitos”. Obviamente es algo que no debe importarme. Para mí es tan difícil escribir un cuento o un ensayo sobre Onetti que escribir una crónica de fútbol. Yo no hago divisiones de calidad por el tipo de tema que tratas. Quizá lo que me ha librado de una mayor discriminación es que el fútbol mexicano es muy malo. Por lo tanto, yo hablo, como diría Fitzgerald, con “la autoridad del fracaso”. Escribir de fútbol en un país perdedor es una extravagancia que se sobrelleva mejor, pues la gente piensa: “pobre tipo, con lo mal que está la selección y él sigue yendo al estadio”.

¿Cuándo y por qué empieza a interesarte por este deporte?
Mi padre nació en Barcelona y el primer regalo que me dio fue un llavero del Barça. Para él, el equipo blaugrana era el símbolo de la ciudad y la niñez perdidas. Me llevó al estadio a los 6 años, a ver al Valencia contra el Oro, campeón de México, y desde entonces me enamoré del juego.

¿Qué elementos debe tener una buena crónica? ¿El cronista puede ser didáctico?
Una buena crónica debe transmitir la pasión que se siente al ver un partido. La parte didáctica me interesa poco, pues no soy un técnico y sólo despistaría al lector. Lo importante, para mí es revivir lo ya ocurrido con un lenguaje que el espectador no tiene pero que le evoca lo que sintió.

¿Cuál sería el partido perfecto para el cronista?
La voltereta del Liverpool contra el Milán en la final de la Champions, cuando iba perdiendo 0-3. La final Alemania-Hungría en Suiza 54, cuando todo indicaba que ganarían los húngaros, pero llovió y ganaron los alemanes. El partido inicial de Corea y Japón 2002, cuando Senegal derrotó a Francia en forma inverosímil. La noche de 1962 en que mi equipo, el modestísimo Necaxa, derrotó al Santos con todo y Pelé. La lista es tan infinita como los caprichos de los hombres.



Gerrard y Benítez muestran la Champions de 2005, en la que los 'reds' empataron un 0-3 -EFE.

Has cubierto varios Mundiales. ¿Cómo desconectabas para escribir las contracrónicas?
En época de Mundial no desconectas. Vives en estado de futbolitis aguda. Lo que tienes entre las orejas no es un cráneo sino un balón. Curiosamente, ese estado de febril locura te permite ver de otro modo lo que pasa en bares, calles, vagones del metro, la cama de tu cuarto y otros sitios. Si vas con neumonía a un balneario observas cosas muy raras. Es lo que le pasa al enfermo de fútbol cada cuatro años.

¿Cómo debe adaptarse el periodista de prensa para (con)vivir con Internet?
Depende de cada quien. Yo tengo una muy buena relación primitiva con la tecnología: la uso poco y tratando de que me dé sorpresas.

¿Hasta qué punto cambiaron los textos con la democratización de la TV?
La TV se ha generalizado pero no democratizado. Unos cuantos consorcios controlan la mediósfera y la gente no puede decidir los contenidos de la información. La presencia omnipresente de la TV valoriza el carácter diferencial del texto. Puedes ver mil veces la misma jugada sin saber qué sucedió (el caso paradigmático es el gol fantasma de Wembley). Sin embargo, sólo la escritura te cuenta la vida privada de los goles. La cultura de la letra es distinta a la de las imágenes. La frase “una foto dice más que mil palabras” revela que eso sólo se puede decir con palabras. En una etapa donde el homo videns es el ser común, el hombre que escribe posee una diferencia que puede revelar cosas distintas.

El público tiene poder: dispone de espacios para expresarse. ¿Qué papel juegan los blogs?
Aún es confuso lo que pasa con los blogs. Hay algunos escritos con gran imaginación y rigor, otros son simples vertederos de obviedades o desahogos de irritaciones. No sé si esto implique poder porque no veo que se tomen muchas decisiones por lo que se dice en los blogs. En todo caso, esto ha servido para modificar los argumentos de algunas series de televisión en Estados Unidos. Lo que dicen los bloggers se interpreta como una encuesta. En este sentido, su impacto es demoscópico, no individualizado.

Sostienes que no hay grandes novelas sobre fútbol porque éste “contiene su propia épica, tragedia y comedia”. ¿Una historia paralela sería muy forzada?
Nunca se puede descartar que surja un Tolstoi de la cancha, pero eso parece poco probable. Los buenos novelistas desean inventar la realidad, no reflejarla, y el fútbol está tan codificado que resulta difícil inventarle un mundo propio además del mundo excesivo que ya tiene. El fútbol llega ya narrado, comentado y refutado. Por eso se presta tanto para la crónica –que cuenta la épica por segunda vez- y menos para la novela –que depende de la invención. Por supuesto, siempre habrá novelas agradables y discretas sobre el tema.

Defines el fútbol como “anfiteatro de la resurrección”. ¿Los futbolistas de ahora son más teatreros que los de antes?
Sí, mucho más teatreros y más altaneros. Basta ver a Marchena gritándole “hijo de puta” al árbitro durante todo el partido sin que haya la menor consecuencia. Es casi imposible que un jugador acepte una decisión arbritral. En ningún otro deporte se ve algo semejante. El fútbol sería mucho más aburrido si los árbitros no se equivocaran, pero los jugadores los instan a equivocarse demasiado. En este sentido (teatralidad de los jugadores y fallos arbitrales), la Liga española es una de las peores del planeta.

¿El fútbol ha perdido espontaneidad? Ya no hay jugadores como Juanma López, Tato Abadía o Xavi Aguado. Ahora son chicos anuncio con el corte de pelo a la moda.
La selección de España en la pasada Copa Europea de Naciones fue muy refrescante. Iniesta, Xavi, Villa y Puyol son tipos normales. Una selección de clase media, sin astros que vendan camisetas o anuncien Gilette (en todo caso, te los imaginas armando muebles de Ikea). Me parece un equipo envidiable y digno de la nueva España. Un equipo integrado por la comunidad de tu edificio.

¿Cómo ha cambiado el perfil de estrella? ¿Hay algún jugador actual que sea un mito?
Nunca faltan mitos. Zidane lo ha sido, incluyendo sus derrapes de héroe trágico. Messi va en camino a serlo.

¿Quién es el mejor futbolista en estos momentos? ¿Y el más interesante a nivel literario? ¿Dan más juego los genios incomprendidos como Riquelme o De la Peña?
Riquelme está en un nivel muy superior a De la Peña; no se pueden comparar. “Lo Pelat” es un rarillo con talento y, sin duda alguna, Riquelme es un genio que sólo se manifiesta cuando está a gusto. Lo extraño es que esto contraviene muchas de las nociones obvias del juego. Lo más extraño es que eso ayuda a que el Boca conquiste todos los trofeos de la Tierra. Respecto al toque literario, depende de cómo se mire. Un genio demasiado frecuente, como Iker Casillas, tiene un lado enigmático. Es el jugador más rentable de Europa, el que más puntos directos consigue, pero tiene la paradoja de que esos puntos son invisibles. Su logro es lo que no ocurrió. Esto hace que los periodistas prefieran a un talento vistoso pero cuestionable, como Cristiano Ronaldo, a la hora de escoger el Balón de Oro. Hay un tema literario en el portero que no llega a la meta.

O Gascoigne, el ejemplo de la fragilidad del futbolista…
Cierto tipo de futbolistas, como Gascoigne, tienen vida de boxeadores: juergas, amigos que se aprovechan de ellos, arrebatos sentimentales, tendencia autodestructiva. El caso operístico por excelencia es el de Maradona, insuperable como personaje.


Messi, durante un partido del Barça esta temporada -EFE.

¿La rivalidad entre rivales históricos es una actitud forzada entre generaciones?
En el fútbol, los fantasmas también juegan. Un derby convoca a los vivos pero también a los muertos. Es parte de la mística histórica del juego.
¿Los grandes equipos son más noticia cuando pierden?
La “normalidad” del Madrid es el triunfo y por eso se destaca mucho una derrota inesperada. De cualquier forma, la curiosidad está mal repartida en el periodismo porque depende del dinero. Los grandes equipos acaparan demasiados titulares. Un jugador tiene que ser en verdad genial para destacar en el Valladolid o el Mallorca. Hay periódicos dedicados a seguir a un solo equipo y programas televisivos que ni siquiera pasan los goles de equipos menores. El entorno está muy distorsionado. En los equipos grandes no sólo está el dinero sino la posibilidad de dejar de ser un genio secreto.
Hasta hace poco los jugadores de Valencia no cobraban y se ha publicado que el Madrid tiene una deuda inmensa. ¿Los clubes deben replantearse su gestión?
La burbuja inflacionaria del fútbol llegó a niveles imposibles. Jugadores de segundo nivel valen 20 millones de euros. Esto tendrá que bajar en el futuro, sobre todo porque el talonario no da títulos: puedes tener al Real Madrid de los galácticos y perder la Copa del Rey ante el Zaragoza.
Tampoco la prensa pasa por su mejor momento. ¿Sobrevivirá a la crisis e Internet?
Cada vez hay más lectores que usan Internet. La paradoja es que la publicidad de los periódicos se sigue generando en el formato papel. El futuro del periodismo escrito está en reconocer su fuerza y en no tratar de imitar a lo que ocurre en línea. Por temor al magnetismo de la red, los periódicos actuales se diseñan y conciben como páginas web. Su futuro está en hacer lo contrario, en publicar lo que no puede ofrecer la red: crónicas muy extensas, periodismo de investigación, narraciones que no dependen de imágenes.

A Maradona le aplaudieron cuando eliminó por penaltis a Italia en 1990. A Cristiano Ronaldo lo declararon persona non grata tras hacer lo mismo con Inglaterra en el Mundial de 2006, cuando ya era un referente de la Premier. ¿Crees que lo de Diego pasaría hoy?
Lo de Diego fue único: no lo aplaudió Italia, lo aplaudió Nápoles. Les había conseguido el scudetto después de casi 60 años. La gente lo adoraba y él aprovechó muy bien la circunstancia. Le recordó a los italianos que la gente pobre, la gente del sur, es la que se marchó a Argentina (bastaba ver los apellidos de los jugadores, comenzando con el propio Maradona). En Italia hay una división muy fuerte entre el norte y el sur y Diego la capitalizó. Argentina representaba la emigración dura e Italia el norte poderoso e industrial. Fue una ópera que sólo podía montar el dios de los pies pequeños.

martes, 27 de mayo de 2008

Mireia Belmonte: “Es mejor relacionarte con gente que no compita contra ti”

Belmonte, una de las bazas de la delegación española en Pequín -Foto de Meri Santos (mesafu@gmail.com).

Es la nueva imagen de la natación española, pero pasaría como cualquier joven de 17 años. Mireia Belmonte (Badalona, 1990) tiene los brazos cruzados, casi encogidos, mientras está atenta a la conversación entre su entrenador, Carles Subirana, y un compañero periodista. A unos metros, tres deportistas hacen cábalas sobre qué nota necesitarán en el examen para aprobar una asignatura. “Tampoco te creas, las prácticas no me han salido muy allá”, expone una. “No desesperes”, le dice una segunda. Es una situación habitual en la cafetería del CAR del Sant Cugat. El deportista que destaca habla con la prensa, los otros hacen su vida normal.

A Mireia Belmonte se le nota cansada. Sólo interviene en la conversión cuando el periodista le pregunta. Apenas gesticula y utiliza frases cortas y directas. Confiesa que tiene la manía de llevar la raya del gorro siempre en medio y no puede evitar sonreír cuando asegura que ser famosa no le ayuda a ligar. “No, no, igual que antes, igual que antes”, responde con una sonrisa. Ésa es la última pregunta que le hace nuestro compañero. Ahora nos toca a nosotros. Será su segunda entrevista del día. “Aún me quedan más hoy. Este mes llevo muchas… y, créeme, acabo más agotada que con los entrenamientos”, explicará un rato después.

Salimos de la cafetería y mientras nos dirigimos a la piscina Mireia Belmonte responde a las primeras cuestiones. Llegamos: “Paramos aquí de momento y hacemos las fotos”, le sugerimos. Está acostumbrada a la cámara, tiene cierto desparpajo: sonríe, se toca el pelo, tan sólo se queja del sol. “¿Modelo? Es algo que me gustaría. ¿Por qué no?”, responde. De momento su vida se concentra en los libros de segundo de bachillerato, las pesas del gimnasio y entrenarse en el agua. Mireia es una estrella precoz: ha ganado cuatro medallas entre los Europeos de Eindhoven y los Mundiales de Manchester. En unos meses ha pasado de ser una nadadora casi desconocida a convertirse en alguien muy popular: “Sigo aquí, siendo la misma de siempre. La presión sólo te tiene que hacer mejorar”. Cuando habla de los Juegos Olímpicos de Pequín de este verano se fija un objetivo: “Ojalá pueda estar en la final, será que realmente lo he hecho bien”.

Has conseguido 15 plusmarcas en los últimos meses. ¿Qué significan para ti las marcas? ¿Qué sientes cada vez que logras un récord?
Siento una alegría tremenda porque, aunque parezca mentira, cuesta mucho bajar un segundo en según qué distancias. Cada vez que tocas la pared y rebajas tu registro es una alegría, da igual que bajes tres segundos o unas centésimas. Cada día te vas dando más cuenta de que es muy duro bajar centésimas…

¿Cómo asimilas progresar tan rápido?
Lo llevo bien porque no es un regalo, es algo que me ha costado mucho trabajo conseguir.

¿En qué pruebas ves más factible lograr una medalla en Pequín?
En 200 estilos tengo la cuarta mejor marca de la temporada. Es la que veo más factible sobre el papel, pero una vez allí quizás la que iba segunda se queda fuera y la octava, finaliza segunda. Pueden pasar muchas cosas. También participaré en los 200 braza y los 400 estilos.

La nadadora catalana muerde la medalla de oro en los 200 estilos que logró en Eindhoven -EFE.


El jugador de baloncesto Ricky Rubio o el delantero del Barça Bojan Krkic son otros deportistas que también están triunfando con 17 años. Ellos no hablan con la prensa. ¿En qué cree que te beneficia hacerlo a ti?

Sobre todo para darme a conocer a mí y a la natación española, a la que nunca se le ha dado el valor que tiene o que se merece. Antes de los Campeonatos de Europa de Eindhoven, que han marcado un antes y después especialmente con la prensa, sólo se valoraba la sincronizada y se veía con cierta incertidumbre qué hacía la natación. Se tenía una visión un poco pesimista. Ahora la prensa es más optimista y a los nadadores eso nos ayuda. Es una motivación extra que tienes: si lo hago bien a lo mejor salgo en los medios y puedo buscar algún patrocinador más. Es atractivo para nosotros.

También es cierto que hace un año la natación española estaba en crisis, casi se reducía a Érika Villaécija… 
Este año es olímpico y hemos salido más nadadores. Nina (Zivanevskaia) ha vuelto después de ser madre, también está Rafa Muñoz y yo misma, que estábamos en categorías inferiores. Yo había sido campeona de Europa y del mundo. La prensa no valora las categorías inferiores sólo la absoluta.


Y no se valoraba lo suficiente a Villaécija, que casi siempre quedaba cerca de las medallas…
Los medios valoran las medallas, y quizás has bajado tu marca bastantes segundos y has quedado cuarta. Los nadadores si rebajamos nuestro registro y acabamos a un paso del podio nos quedamos con la sensación de haber ganado a nivel personal. Pero cuando vuelves a España te das cuenta de que la medalla es lo que cuenta.

¿Tienes la sensación de estar viviendo muy rápido? En 2006 ya habías sido campeona de Europa y del mundo júnior…
No. Mi vida es una rutina diaria. Vivo al máximo día a día y no se me pasa demasiado rápido. Sigo siendo la misma que hace dos años.

Estás logrando proezas casi inéditas. En 200 metros estilos sobre la estadounidense Katie Hoff hizo una marca mejor que usted con 17 años…
Me acabo de enterar ahora… Con mi edad me queda mucho por mejorar.

Empezaste a nadar para corregir una desviación en el punto final de la columna vertebral, una escoliosis. ¿Cuándo y por qué decides ser nadadora profesional?
Cuando tenía 12 o 13 años competí en un campeonato de España y gané seis medallas de oro. Me gustó la sensación de ser la mejor y me di cuenta de que me quería dedicarme a esto.

Belmonte se tapa la boca tras ver su tiempo en una prueba de los pasados Europeos -EFE.

¿La natación une o desune?

Tiene de las dos partes: une porque en el entrenamiento podemos ser una piña y cuando vas fuera conoces a gente de culturas diferentes, pero también te desune de tu vínculo de fuera. La natación te aleja de tu familia, de tus amigos de siempre, con los que ya no tienes tanta relación. En este deporte hay muchas envidias y es mejor relacionarte con gente de fuera porque no compiten contra ti.



Si tuvieras que elegir a un nadador y a una nadadora con los que realmente tienes más feeling…
Nadora, Nina. Y nadador diría a… Los chicos son diferentes… No sabría decirte uno…

¿Nina es tu maestra? ¿Es un referente para ti?
Sí, maestra y a veces madre. Tuve el placer de convivir con ella en los Campeonatos de Europa de Eindhoven e intenté ser una esponja y sacar todo el provecho posible de la información que me dio. Me ha ayudado mucho.

¿Cuál es el mejor consejo que te dio?
Fueron dos sobre todo. El primero, que me olvidara de los demás. Estaba muy nerviosa antes de nadar los 200 estilos y me aconsejó que sólo compitiera mirándome a mí misma y no a las demás. Y el otro me lo dio después de la final de 400 estilos, que me salió regular. Me dijo que no pasaba nada, que aún me quedaban más pruebas para nadar y que ése sólo era el principio.

No te hundiste y ganaste el oro en los 200 estilos.
Superé la semifinal y gané la final. Nina me ayudó a recapacitar, a darme cuenta de que aún me faltan dos pruebas y ver que lo podía hacer mucho mejor.

¿Esa medalla de oro ha sido el mejor momento de tu carrera?
Es diferente. No se puede comparar la sensación que tenía hace dos años siendo campeona del mundo que la que tengo ahora siendo campeona y subcampeona de Europa.

Descríbenos cómo es un día en la vida de Mireia Belmonte.
Me levanto a las siete y media hora después ya estoy en el agua, donde me paso hasta las nueve y media. Después desayuno y a las diez entro al colegio hasta las doce y media. De esa hora hasta las dos hago pesas en el gimnasio. Como, de tres y cuarto a seis menos cuarto estoy en el cole y a las seis ya estoy otra vez en el agua, hasta las ocho y media. Después ceno, estudio y… ¡a dormir!

¿Cómo se vive en el CAR de Sant Cugat?

Es algo rutinario. Todos somos deportistas y nos llevamos bien. Es una vida sana.

¿Qué recomendaciones te da tu entrenador Carles Subirana?
Cada día me da muchas… También en cada competición.

¿Qué te ha aconsejado hoy?
Poca cosa, porque no hemos entrenado (acaba de conceder otra entrevista y por la tarde tiene más). Pero hace unos días en la Copa de España de clubes me aconsejó que compitiera bien en 800 metros, que es una distancia que no me gusta. Me dijo que hiciera mi carrera y que no me preocupara ni del tiempo ni de la posición.

La nueva estrella de la natación española es fan de 'Aída' y se emociona con 'Titanic' -EFE.

¿Qué opinas de los nuevos bañadores de Speedo? ¿Realmente facilitan los récords?
Ha sido bautizado como el bañador “mágico”. De hecho, es rápido, tan sólo hay que comprobar la cantidad de récords que se han batido con él. Pero más que atribuirlas a un bañador en concreto, las marcas son culpa de los deportistas. Estamos en los días previos a unos Juegos Olímpicos y todos queremos hacerlo bien.

Pero si te facilita conseguir marcas todo el mundo tendría que tener ese tipo de bañador, sino juegas con ventaja…
Ya, pero cada selección tiene su patrocinador. Nosotros estamos con Speedo. Es una cosa más de contratos que otra cosa.

Siendo de Badalona quizás seas seguidora del DKV Joventut.

Realmente no tengo tiempo para seguir otros deportes, pero sí que soy de la Penya. Cuando ganan me alegro mucho. Vivía prácticamente al lado del pabellón y no voy porque no tengo tiempo, pero me considero seguidora.

¿Qué tipo de música te gusta?
El rap, el reggaeton, que suelo ponerme antes de competir, y poca cosa más. De española algo puntual, pero la sigo poco.

¿Te gusta leer?
Intento leer, algo leo, pero con los estudios no tengo mucho tiempo…

¿Por qué llevas las uñas largas y con pequeñas piedrecitas? En Budapest las mayores del equipo también las llevaban y me las pusieron. Y a partir de ahí empecé a ponerme uñas de porcelana, me gusta como quedan… Las uñas no me crecen bien con el agua y no puedo cuidármelas. Las mías son muy blandas. Las que llevo hoy me las hizo un vietnamita que estaba al lado del hotel. Me lo hizo en tres segundos y me quedé: ¿cómo?