Mostrando entradas con la etiqueta Gianluca Basile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gianluca Basile. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de febrero de 2012

El Barça alcanza los cuartos de final como primero de grupo tras vencer al Cantú a domicilio (62-63)

Navarro, autor de 12 puntos, bota el balón perseguido por Basile - Eurolegue.

Los buenos entrenadores improvisan tan bien en la competición y en los entrenamientos como saben responder a los periodistas. Saben estos técnicos que sólo se valora el resultado presente y lo que hace unas horas era todo perfecto puede ser horrible por un único resultado. Lo ha comprobado estos días Xavi Pascual, al que le han preguntado varias veces si se va a producir un cambio de ciclo, si la hegemonía del Barça de los últimos años en las competiciones ACB está a punto de llegar a su fin y si ese principio del final era la derrota en la Copa del Rey del Palau Sant Jordi ante un Madrid liderado por Llull y Carroll. A Pascual le ha faltado utilizar el chino para negar dichas teorías catastróficas y ha repetido que iba a ser un traspiés del que aprender y no una excusa para hundirse. Y los jugadores le dieron la razón a su entrenador venciendo en el mítico Pala Desio ante el Bennet Cantu en un partido tan emocionante como de difícil digestión (62-63). Navarro anotó los últimos dos tiros libres y el ex azulgrana Basile falló el tiro de la victoria para unos locales que ya están de la Euroliga a falta de una jornada para el final del Top 16. El Barça, por su parte, se aseguró su acceso a cuartos de final como primero del grupo H.

“Una victoria capital que nos permite respirar un poco”, resolvió Ndong, que como en la final de Copa volvió a ser el mejor con 13 puntos y cinco rebotes. El pívot senegalés se alió a Navarro y a Lorbek para rescatar a los azulgrana en el tramo final tras un parcial de 4-11 en siete minutos. El Barça demostró por qué atesora la defensa más completa de Europa y desconectó a un Cantú que se había colocado con 58-52 con la enésima jugada sencilla de Brunner y un triple del escurridizo Perkins.

Error de Basile

A falta de puntería por parte de ambos equipos (3/16 en triples los visitantes y 7/19 los locales) sobró la emoción en una cita crucial para los dos. El Bennet Cantú buscaba ganar para llegar a la última jornada con opciones de clasificarse y más tras la victoria del Maccabi ante el Zalgiris. Y el conjunto italiano optó a dicha victoria hasta el último suspiro con un tiro de Basile rechazado por el aro y cuyo rechace cogió Rabaseda. El italiano fue un gran canalizador del juego por más que estuviese bien defendido por Navarro, esta vez titular, tras jugar la Copa mermado por una fascitis plantar. El Barça se jugaba no esperar al último día para hacer los deberes y aparcar su desengaño en casa.  

Bien tapado, Baso prefirió asistir más que insistir y en la primera parte, cerrado con un igualado 33-35, no lanzó ni un triple. Era un duelo intenso, de cuerpo a cuerpo y sin actores principales, todos eran de reparto y así, repartidos, estaban los puntos. Brunner había brillado justo antes del descanso como el propio Navarro, mientras que Lorbek sólo contabilizaba una canasta en juego y los azulgrana sufrían puntualmente con el repertorio de Perkins, ex jugador del Maccabi, la puntería de Leunen y la pericia bajo los aros de Shermadini. La mejor noticia para los azulgrana era el descaro de Rabaseda, que desde su gran partido en Badalona y la cita del Palau Sant Jordi ha perdido el respeto por el aro y se ha ganado más confianza del entrenador. El jugador de Ripoll anotó sus dos primeros triples, el segundo en uno de los mejores momentos de los visitantes, lanzados por Mickeal y Ndong y satisfechos ante los continuos regalos de los italianos, casi hechizados.

Surge Ndong

Le sucedió lo mismo al Barça, que se quedó tieso y sin ideas. Le costaba mucho circular el balón. No están viviendo un buen momento sus bases y eso lo nota el equipo. Tal fue la confusión de los azulgrana que estuvieron seis minutos sin anotar una canasta en juego y con dos tiros libres de Navarro como único argumento en ataque. Nada que ver con su defensa, brillante, ante un Cantú que sólo metió ocho puntos en ese espacio de tiempo. Y, claro, surgió Navarro y Ndong con una canasta y un gran rebote ofensivo que significó un dos más uno y el conjunto de Pascual ya no perdonaría pese a sus continuos errores. Navarro resolvería el partido desde la línea de personal para dar a su equipo la primera plaza de grupo y el acceso a cuartos de final. Sólo el Fenerbaçhe había conseguido ganar este curso en el Pala Desio. 

BENNET CANTÚ 62 (18+15+17+12): Cinciarini (1), Basile (7), Markoishvili (6), Leunen (9) y Marconato -quinteto inicial-, Shermanidi (14), Perkins (12), Mazzarino (5) y Brunner (8). BARÇA 63 (18+17+17+11): Huertas (2), Navarro (12), Mickeal (6), Lorbek (10) y Ndong (13) -quinteto inicial-, Rabaseda (8), Perovic (4), Sada (4), Vázquez (4), Ingles y Wallace. Árbitros: Christodoulou (GRE), Lottermoser (ALE) y Piloidis (GRE).

jueves, 19 de enero de 2012

Acelerón final para vencer a un incómodo Cantú en la vuelta de Basile al Palau (65-60)


A falta de puntos y de su líder, el Barça está resolviendo los partidos por amor propio y espíritu competitivo. Por fe y coraje, por sacar agallas en el momento. Los azulgrana han perdido frescura y soltura en ataque y ante el Cantú sólo seis de sus jugadores anotaron algún punto. Para su suerte el trío Perovic, Lorbek y Eidson resolvió el estreno en el Top 16 con un triunfo por 65-60, en un partido que se había puesto muy cuesta arriba y en una jornada emotiva por el regreso de Gianluca Basile al Palau Blaugrana. 

Agradecida por su carisma, profesionalidad y rendimiento, la grada aplaudió con el corazón a Baso, al que el club le hizo un homenaje por su trayectoria como azulgrana y por ser el extranjero que más partidos ha jugado con el equipo. Navarro, todavía convaleciente de una fascitis plantar, le entregó una camiseta con su apellido, el número que llevó (el 5) y las firmas de la plantilla. Basile pudo contener las lágrimas y contener los nervios y, haciendo honor a su temple, empezó enchufado el encuentro. Todo el contrario que sus ex compañeros, tan idos que parecían haber sido ellos los que acababan de recibir un sentido tributo. Tan desacertados empezaron los azulgrana que fallaron los primeros ocho lanzamientos, en contraste con la efectividad de un Cantú fresco en el que brillaba otro ex azulgrana, Marconato, con su clásico tiro desde media distancia (0-8).

La explosión de Ingles

Atascados y desorientados, los azulgrana tuvieron que picar mucha piedra para anotar su primera canasta, obra de Mickeal, el mejor en San Sebastián y que esta vez no destacó en un equipo empequeñecido y casi siempre a remolque ante un conjunto italiano plagado de tiradores que explotaba el juego interior, teóricamente su punto débil ante un Barça con Ndong, Vázquez, Lorbek y Perovic. El problema fue que de los dos primeros apenas hubo noticias y se quedaron sin sumar ni un punto.

Los azulgrana encontraron muelle y fuelle en su director titular, Huertas, que más que dirigir anotó dos triples sin fallo en un equipo irreconocible que sólo acumuló nueve asistencias, de las cuales cinco fueron de Eidson, el hombre para todo de la plantilla. Ingles, por su parte, volvió a bordarlo por instantes: el australiano se está especializando en aparecer en los momentos más peliagudos (21-18 a los 11m 15s). Pero de nuevo se quedó mudo el Barça con un parcial de 0-8, aunque llegaría entero al descanso con un 28-30.

La versatilidad de Eidson

Siguió en sus trece el Cantú y encadenó dos triples consecutivos para volver a distanciarse en el ecuador del tercer cuarto (34-39). Lorbek, que había necesitaba seis tiros para meter una canasta, celebró juntando los dientes su triple, señal que no estaba nada cómodo. Eidson, al que le pitaron una técnica muy quisquillosa, también dio un paso adelante, acompañado de Ingles y Huertas para poner otra vez por delante al Barça (52-51) a 7m 22s. El final fue azulgrana, con Perovic atento al rebote ofensivo, Lorbek mostrando su elegancia y Eidson, su versatilidad. El ex jugador del Maccabi se dio un buen coscorrón tras meter un mate a una mano, la última acción de un encuentro del que Basile se despidió aplaudiendo a esa afición que tanto le quiere. Normalmente la regla no falla: quien se da a querer recibe el cariño merecido.      

BARÇA 65 (15+13+21+16): Huertas (11), Mickeal (8), Eidson (15), Lorbek (13), Ndong –quinteto inicial–, Wallace (-), Vázquez (-), Ingles (10), Sada, Rabaseda, Perovic (8). BENNET CANTÚ 60 (18+12+19+11): Micov (13), Marconato (9), Basile (13), Leunen (3), Cinciarini (2) –quinteto inicial–, Mazzarino (1), Diviach, Gianella (2), Shermadini (9), Brunner (4) y Markoishvili (4). Árbitros: Ziemblicki (POL), Vojinovic (SRB) y Koromilas (GRE). Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada del grupo H del TOP16 de la Euroliga disputado en el Palau Blaugrana ante 4.829 espectadores.

domingo, 13 de febrero de 2011

El Barça vuelve a ganar al Madrid y le iguala a títulos de Copa (60-68)

Basile levanta la Copa ante la alegría de sus compañeros y la mirada de Pascual -EFE.
El Rey Juan Carlos le entregó la Copa que lleva su nombre a Roger Grimau, que saludó a las autoridades presentes, entre ellos su presidente Sandro Rosell, pero no la levantó. El capitán azulgrana bajó las escaleras de la grada, se presentó en el parqué al lado de sus compañeros y tuvo un gesto que define cómo es este grupo humano: le cedió el trofeo a Gianluca Basile, lesionado casi todo el curso y que hace poco recayó cuando estaba a punto de reaparecer. Vázquez le aguantó las muletas y Basso levantó el trofeo con orgullo, mientras Xavi Pascual le miraba emocionado un día antes de cumplir tres años como primer entrenador del club. Una instantánea generosa y de amistad de un Barça convertido en una reunión de colegas implicados en la causa de disfrutar, vaciarse y ganar el mayor número de títulos posible. De los últimos seis oficiales en juego los azulgrana han ganado cinco. El último, la Copa en el territorio del rival, el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid y ante más de 13.000 espectadores, les permitió igualar los 22 títulos coperos del conjunto blanco, al que venció por 60-68, en una actuación menor de Juan Carlos Navarro en su quinta Copa ganada (siete puntos, 2/9, muy bien defendido por Pablo Prigioni), y excelente del MVP Alan Anderson (19) y Víctor Sada, el más valorado con 20 (siete puntos, seis rebotes y otras tantas asistencias, tres recuperaciones…). Desde 1988 ningún equipo lograba revalidar el título. El último en hacerlo fue el propio Barça ganando también al Madrid en Valladolid con un triple final de Nacho Solozabal.   

“Tenemos un grupo muy especial”, se congratuló Ndong. Sada restó importancia a que no se le nombrase Mejor Jugador de la Final y elogió al escogido, Anderson, que con sus “uno contra uno nos ha liberado mucho”. ¿Sois conscientes los jugadores de que están haciendo historia? “Cuando tengamos el pelo blanco ya nos lo replantearemos”, bromeó Sada. Aunque la frase más significativa la pronunció Basile: “Se sufre mucho mirando cómo juegan los compañeros”. Y esta vez Basso sufrió mucho en el banquillo, pues no resultó un triunfo plácido y tranquilo para el Barça como tantas veces le ha sucedido contra el Madrid de Messina, que desde que dirige al conjutno blanco sólo ha vencido a los azulgrana una vez, intrascendente, un partido de cuartos de final de la pasada Euroliga. El Barça sólo pudo poner la directa en el último cuarto, cuando logró una renta de 15 puntos (49-64 a 5m 02s) con Sada como base (Ricky estaba en el banquillo lesionado) y con Grimau y Anderson como alas. Ndong apuntillaba en la pintura. 

Los triples de Mirotic y la jugada de Morris

Como durante toda la Copa, el Madrid persistió en busca de la remontada, impulsado por el intermitente Sergio Rodríguez y el descarado Mirotic, que se ha ganado un hueco en el equipo en muy poco tiempo y, entre otras cosas, es un tirador muy preciso: anotó dos triples, el último a 33 segundos (60-66). El conjunto blanco no hizo falta y Morris, en una jugada cómica, falló un mate y el balón subió para arriba y se metió para dentro para acabar con una final muy física y más competida por el Madrid que la anterior de Copa, la de la Supercopa o el último partido en Liga.   

Messina tenía tres ideas muy claras: no dejar correr al Barça, frenar a Navarro e impedir que el marcador fuese irreparable al descanso como le había sucedido tantas veces ante los azulgrana. Para no dejar jugar a su rival el técnico italiano planteó una defensa muy física y encomendó a Prigioni incordiar a Navarro, cosa que logró casi siempre, especialmente en la primera parte, en la que La Bomba no anotó ni un punto y falló sus cuatro intentos. Messina quiso jugar más con sus interiores y de ahí la importancia de Tomic, hábil como finalizador y un imán para capturar rebotes. El pívot croata recibió cuatro personales en los primeros dos cuartos, por las seis de otro jugador capital, Suárez, tan sólo incómodo ante Anderson, el primer agitador del partido.

Velickovic, Vidal y Begic no juegan

Errático por un día Navarro, muy fallón también en los dos primeros cuartos Lorbek, surgió Anderson como un cohete en un partido con muchos contactos, pura guerra simbólica, en el que ambos entrenadores hacían constantes rotaciones, aunque en ellas nunca figuraran ni Velickovic ni Vidal ni el recién llegado Begic por el Madrid. Sólo Lakovic no disputó minutos en el bando azulgrana. Un guiño a la filosofía de unos y de otros.

Por momentos el partido funcionó como un enfrentamiento particular entre un pívot, Tomic, y un escolta, Anderson, sustituido por un nervioso Ingles tras su segunda personal al final del primer cuarto (15-17). Sangre, puro nervio, era Sada, un jugador impagable en el conjunto azulgrana: capaz de dar un salto como si tuviera muelles en las piernas, de defender al límite y de repartir más asistencias que nadie. Su ascendencia en el equipo es innegable.

Sada lucha por un rebote con Fischer -EFE.

Los triples de Lorbek

Sin Anderson sufrió el Barça y se gustó Suárez, y al descanso se llegó con empate a 30, después de que el estadounidense volviese a la pista y continuase con su gran racha (llevaba 14 puntos con un solo fallo en tiros de campo). Mala, mucho, era la de Navarro, que por fin en el primer minuto de la segunda parte metió un triple afortunado en su sexto intento. Lorbek se destapó con dos triples consecutivos para responder a otro de Prigioni, el hombre para todo para Messina. Un palmeo de Sada, cómo no, puso a los azulgrana con su mayor ventaja hasta entonces (37-44 a los 24m 32s).

Negado Llull (0/6), impreciso Suárez, Messina apostó, ahora sí, por dar entrada a Sergio Rodríguez, tras no haberle concedido ni cuatro minutos en la primera parte. Y el base canario metió dos canastas consecutivas, las mismas que llevaba su equipo en todo lo que se había jugado de tercer cuarto. La entrada de Sergio Rodríguez (decisivo en cuartos ante el Gran Canaria e importante, a pesar de sus siete pérdidas, en la remontada ante el Power Electronics Valencia) coincidió con el gran susto de la final: Ricky pisó mal y se fue cojeando al banquillo, maldiciendo su suerte, haciendo cábalas de qué lesión podía tener: era un esguince de tobillo. Un alley-oop de Vázquez y dos puntos más de Navarro, desde la línea de personal, cerraron el último cuarto (43-48).

Con Ricky mermado y Lakovic ignorado por Pascual, Sada pasaba a ser el único base, tenía que ser el guía hacia la victoria. Y lo fue. Un resbalón de Llull aprovechado por Grimau fue el inicio del fin para el Madrid, sometido por el capitán azulgrana, golpeado por los puntos de Anderson, Morris y Ndong. 15 puntos fue la máxima renta. Un colchón que fue suficiente para que el Barça volviese a ganar a su rival histórico e igualarle a número de Copas (22). El guión fue muy distinto a los precedentes, pero el final resultó exacto. 

MADRID 60 (17+13+13+17): Tomic (12), Prigioni (10), Reyes (3), Tucker (9) y Suárez (8) –quinteto inicial–, Llull, Mirotic (8), Rodríguez (8) y Fischer (2). BARÇA  68 (19+11+18+20): Rubio (1), Navarro (7), Anderson (19), Perovic (2) y Lorbek (9) –quinteto inicial–, Sada (7), Vázquez (4), Ingles (1), Ndong (6), Morris (8) y Grimau (4). Árbitros: Martín Bertrán, Daniel Hierrezuelo y Juan L. Redondo. Eliminado por cinco personales Tucker.