sábado, 31 de octubre de 2009

El Madrid convence en Bilbao

Llull alarga el brazo para intentar robarle el balón a Seibutis -EFE.


Contando sus partidos por victoria en la Liga ACB, al Real Madrid se le exigía mayor aplomo, regularidad y fortaleza, pues había ganado tres de sus cuatro partidos con prisas y los apuros propios del desorganizado e inconstante. Por eso la idea que su nuevo entrenador repetía entrevista tras entrevista era la misma: su pretensión era ganar dando espectáculo. Un anhelo que el técnico italiano pudo satisfacer por fin en su visita al Bizkaia Bilbao Basket (70-96) y con Louis Bullock como gran agitador. Como agitador puntual, pues Sweet Lou anotó casi un punto por minuto jugado, 21 en tan sólo 20m 16s. Bullock resultó capital en el segundo cuarto, el tramo en el que se decidió el partido, por los méritos de los visitantes y la caraja de los locales. El Real Madrid anotó 30 puntos y sólo concedió 10 ante el conjunto de Txus Vidorreta, totalmente desnortado entonces por sus directores e impotente ante la excelente defensa planteada por Messina. Hasta diez pelotas perdió el Bizkaia Bilbao Basket en diez minutos…


El reclamo más noticioso del partido, lo que todos se encargaron de reflejar en las previas era el reencuentro de Àlex Mumbrú contra el equipo que le descartó en verano. Oro en el Eurobásket de Polonia, el jugador parecía estar extramotivado para tal ocasión, más por el compromiso con su nuevo equipo que por rencillas personales. La presentación de Mumbrú fue explosiva: recuperó el primer balón, anotó la primera canasta y ya llevaba cinco puntos a los 3 m 31 s, coincidiendo con la mejor renta de su equipo. Sólo le faltó que se apagaran las luces y le enfocaran los focos, ya que además sumó su rebote número 1.200 en la Liga. Pero ahí se le acabaron prácticamente las pilas a Mumbrú, que sólo anotó dos puntos más y apenas pasó de 16 minutos. La presencia de Jerome Moiso, otro ex madridista, aún fue más decepcionante: -4 de valoración con dos tiros fallados en algo más de cinco minutos. No se cumplió la ley no escrita que dicta que el ex suele hacer un gran partido ante el que fue su club.


La reacción de Warren


Sin Mumbrú y Moiso, que teóricamente son los referentes, el Bizkaia Basket intentó sostenerse con Banic (17), Seibutis (12) y el veterano Salva Guardia (9), un ejemplo de profesionalidad y entrega, pero que juega como si estuviese atrapado en un vídeo de cámara lenta. El pívot valenciano puso la última ventaja con un dos más uno (18-16 a los 7m 03s), pero antes se había obcecado en lanzar triples, obligado también por la defensa blanca, que provocaba ataques largos y resueltos de manera bizarra. Hasta nueve tentativas necesitó el conjunto local para meter un triple, que no llegó hasta el tercer cuarto, cuando ya perdía por 28 puntos (35-63). Con Javi Rodríguez llevando la batuta -Javi Salgado estuvo horrible- y Chris Warren anotando siete puntos seguidos los locales redujeron la ventaja a 17 (50-67 a los 28m 28s). Pero el Real Madrid se plantó con un mate a una mano de Sergi Llull digno de un concurso de Supercopa ACB. No concedió falsas esperanzas ni generó nuevas dudas, simplemente convenció. Por eso la jugada de Lavrinovic será recordada por una anécdota más que por una acción de prepotencia. Inmerso en un par de semanas sensaciones, el pívot lituano intentó varias cosas en un mismo momento, como si meter una canasta fuese como añadir varias ingredientes y remover. Por eso su intento de mate de espaldas –o quién sabe qué– se quedó en nada y con la grada dudando de su inteligencia a voces. Lavrinovic no tardó en bromaer con sus compañeros en el banquillo: el equipo ya sobrepasaba los diez puntos de margen. Una imagen que reflejó bien la tranquilidad de un Real Madrid que no desconectó en ningún momento y llegó a ganar por 33 puntos (52-85 y 59-92).


“Necesitamos unos meses para jugar a nuestro nivel. Hoy hemos subido nuestras prestaciones en el segundo cuarto y se ha notado”, relató Bullock en TVE. El escolta estadounidense fue el mejor de un equipo que por fin convenció y en el que sigue creciendo Velickovic (16), constantemente instruido, corregido y aplaudido por Messina, que le ve como el futuro pilar de su próximo proyecto. Éste tiene que tener resultados inmediatos. El DNI de gran parte de las incorporaciones así lo atestigua. Por fin Messina encontró la conexión precisa entre victoria y buen juego. En algunas fases incluso de espectáculo.


jueves, 29 de octubre de 2009

Un paso menos

Navarro, autor de 20 puntos, bota la pelota ante Graves -EFE.


Definido el escenario desde hace meses y con las entradas ya disponibles para el público, al Barça le restan más de una docena de partidos, en concreto 14, para concretar su pase en la Final Four de París. De momento y cuando la Euroliga simplemente acababa de empezar cuenta sus partidos por victorias en el grupo A, dos de dos. Venció con gran autoridad en Estambul y superó con solvencia al Cibona (81-59), que sólo resistió hasta poco antes del descanso. Hasta que Juan Carlos Navarro le acribilló en poco más de dos minutos con ocho puntos consecutivos y dos triples en el repertorio (39-25 a los 19m 10s). Demasiado. Y ahí, tan pronto, se acabó un partido en el que La Bomba fue de nuevo máximo anotador con 20 tantos. Cinco menos aportó Terence Morris, el único de los nuevos fichajes que todavía no había conseguido rendir a buen nivel. El ex jugador, entre otros, de Maccabi y CKSA de Moscú, superó su puntuación total en Liga ACB (cinco puntos) y ante el Fenerbahçe (ocho).


El Cibona de Vladimir Perasovic y Marko Tomas (16 puntos) resultó el bálsamo que necesitaba Morris para recuperar la confianza tras un año en Moscú de más altibajos que otra cosa y un inicio irregular en Barcelona. Desde el ala-pívot estadounidense se mostró tranquilo y seguro, se ofreció a tirar y rivalizó con su compañero Navarro para ver quién anotaba más puntos. Morris ganó por siete a seis en un primer cuarto (16-13) con mucho protagonismo de los jugadores exteriores y de extraordinaria impotencia de Antonio Graves, inmerso en una pájara suprema (0-7 y -10 de valoración). Empequeñecido por Ricky Rubio y anulado por Navarro, Graves nunca se encontró a sí mismo y el Cibona lo pagó porque escasea de nombres revolucionarios y mientras consiguió resistir en el marcador no llegó a reunir a dos jugadores acertados. Si al principio se desmelenó Jamont Gordon (12 puntos), después fue Tomas. La puntería de ambos no coincidió en dichos momentos. Puntería eran palabras mayores en un primera parte muy discreta de ambos, con 15 de 30 en tiros de campo para el Barça y sólo 8 de 27 para los visitantes.


Rachas repartidas


Sólo Navarro, Morris y el capitán Roger Grimau salvaban un encuentro lineal en lo errático y discontinuo en las jugadas de calidad. Los tres se intercambiaron rachas seguidas de puntos anotados: Morris, cuatro, Grimau, cinco, y Navarro, los citados ocho, y en el fondo desmoralizaron a los visitantes, que con una zona muy efectiva había impedido al Barça jugar con comodidad hasta entonces, pues sólo seis azulgrana lograron anotar antes del descanso. Dificultad que el Barça no encontró en la reanudación, cuando fue coqueteando con los 20 puntos de diferencia gracias a la versatilidad de Morris y Navarro, a la elegancia de Boniface Ndong (otra racha, logró sus siete puntos de forma consecutiva) y los triples irreales y dignos del mejor contorsionista de Gianluca Basile.


“Hemos tenido bastantes errores. Hay que mejorar ese aspecto”, reconoció Ricky Rubio, que tras repartir nueve asistencias ante Fenerbahçe y diez ante el DKV Joventut se quedó en cinco. Su única canasta fue una entrada al límite del final del tercer cuarto (64-41). mientras que los últimos minutos sirvieron para que todos los jugadores del Barça que quedaban sin anotar lo hicieran –incluido Jaka Lakovic, que volvió tras su lumbalgia– y para que Tomas demostrase que no se le da nada mal jugar contra los azulgrana. Al tirador croata le faltó continuidad en el Real Madrid, donde siempre vivió un papel totalmente secundario, lejos de la libertad y confianza de la que gozó mientras estuvo cedido en el Fuenlabrada.


Navarro, con la bomba que tanto ha patentado, puso la máxima ventaja del encuentro (79-52 a 1m 18s). Al Barça le queda una cita menos para su gran objetivo, la Final Four de París. En 1996 no le fue nada bien jugar la última fase en la ciudad del amor, el arte y la bohemia.


domingo, 25 de octubre de 2009

El noveno huevo de Valentino Rossi

Rossi, con sus complementos festivos -AFP.


Si hace un año se disculpó por haber estado dos cursos sin ganar el Mundial, esta vez Valentino Rossi (Tavullia, Urbino, 1979) se rió de los que todos aquellos que consideran que los deportistas treinteañeros deben dedicarse a escribir sus batallitas y a dejar el protagonismo a los que llegan o acaban de llegar. Gallina vieja hace buen caldo fue la réplica que Il Dottore y sus amigos aliñaron para festejar el noveno título, séptimo en la máxima categoría. El dicho figuraba en una ocurrente camiseta en la que por delante salía una gallina cansada, y por detrás, el animal aparecía eufórico y con nueve huevos. Rossi humanizó el dibujo posando con una gallina de verdad y enseñando orgulloso un huevo bien grande con el número nueve inscrito. Un acto tan divertido como reivindicativo –directo al corazón de detractores– para celebrar su último éxito en el circuito de Sepang (Malasia), el escenario de su debut mundialista, en 1996. Il Dottore tiene 103 triunfos y 163 podios, y comparte con Mike Doohan el récord de poles (58). Pero sobre todo acumula tablas y experiencia, desde haber logrado ser campeón con una Yamaha que parecía desahuciada ante una Honda que era invencible, hasta su triste caída en Valencia o los problemas fiscales. Se las sabe todas y en los dos últimos años ha sabido salir airoso de la oposición de los que en 2010 continuarán siendo sus dos grandes rivales, Casey Stoner y Jorge Lorenzo. Con su propio compañero mantuvo duelos directos imborrables como la última vuelta en Montmeló y sólo se lo sacó de encima virtualmente en la antepenúltima prueba, en Phillip Island, cuando Lorenzo se cayó nada más salir. “Ha sido un gran rival que me lo ha puesto muy difícil. A nivel psicológico es una roca. Me ha sorprendido su hambre de victorias y su capacidad para recuperarse. Será campeón”, concedió Rossi, tercero en Sepang tras Stoner, primero con más de 14 segundos de renta sobre Dani Pedrosa.
El ya nonacampeón se sentía favorito a ganar el título de la mejor manera posible, con una victoria. Pero la lluvia, que pospuso 40 minutos el inicio de la carrera, le cambió los planes y descartó a Lorenzo, quien perdió sus opciones de ser el ganador final de MotoGP antes de empezar, pues tuvo que utilizar su segunda moto (la primera ni tan siquiera arrancó por un problema con el suministro de gasolina), se reincorporó tarde a la vuelta de formación y volvió al box con el semáforo en rojo. Contratiempos que, reglamento en mano, obligaron a l balear a salir último, pero que no minaron del todo su moral: en la primera vuelta Lorenzo ya rodaba octavo, por delante del propio Rossi, décimo tras colarse en la primera curva y permitir que le adelantase un número indiscriminado de pilotos. A partir de ahí Stoner se distanció de Pedrosa y Andrea Dovizioso –que acabó en el suelo– y Lorenzo y Rossi fueron repartiéndose rivales a los que adelantar: primero Nicky Hayden y después Toni Elías. Hasta que se encontraron. Al italiano apenas le costó una vuelta adelantar a su rival más molesto. Un adelantamiento que decidía el Mundial, ya que Rossi sólo necesitaba ser cuarto en el caso de que Lorenzo ganase la carrera, y lo último sólo podía ser posible tras una carambola surrealista. El balear será subcampeón del Mundial si puntúa en Valencia y aunque Stoner consiga su tercera victoria consecutiva. El australiano es el único piloto que no ha abandonado en toda la temporada y sólo tiene 66 puntos de desventaja con Rossi a pesar de haberse perdido tres carreras (75 puntos en juego) por enfermedad.
“Buena cifra”

“Es una buena cifra de campeonatos. Ya veremos si puedo ganar más”, reflexionó Rossi, que sabe que ha ganado un Mundial doble, ya que ha sabido empezar un cruce de declaraciones con Lorenzo sobre los roles de uno y otro, quién disponía de los mejores materiales… Un serial de telenovela y un espectáculo en el trazado. A Rossi ha inquietado y le inquieta en el futuro tanto o más que Stoner. Intentó vetar la entrada a ambos en Yamaha porque se siente más cómodo con un vecino afín y que trabaje para él, como sucedía con Colin Edwards. Y la renovación de Lorenzo estuvo en el aire por un lucha de egos que tampoco venía a cuento.

Rossi gestiona como nada la estrategia tanto dentro como fuera de la pista y es un buen orador. Es un relaciones públicas al uso: tiene aptitudes de líder, buen sentido del humor y su discurso siempre intenta ser convincente. Cae más simpático que mal y se le suele ver como mucho más que el piloto. Por eso representa un icono publicitario fresco, creíble y diferente. Tiene una cara juvenil, de niño travieso (y lo fue, que le pregunten a sus vecinos de Tavullia, hacía auténticas trastadas con las motos) Una pieza perfecta para las marcas comerciales, que no dudan en hacerle muy buenas propuestas.

Preocupado por la seguridad

Trabaja con gran parte del equipo con el que fue campeón en Honda, empezando por el jefe de mecánicos, Jeremy Burgess. La meticulosidad, la inquietud, el perfeccionismo y la constancia marcan al Rossi más profesional, que no sólo se preocupa de sacar el máximo rendimiento a su máquina o a hacer propuestas para mejorar sus prestaciones. También es miembro activo de la Comisión de Seguridad de los pilotos e intenta optimizar las camas de grava, las escapatorias, los pianos…

Uno de sus mejores apoyos de Il Dottore es Guido, que según cuenta el piloto tiene ya siete años, está gordo, pero se mantiene en buena forma. Para Rossi más que su mascota es un buen consejero al que le cuenta casi todo: “Me da buenos consejos y es divertido. Sólo está pendiente de mí”. Seguro que le hace un regalo especial para celebrar su noveno huevo. Durante el año que viene el nonacampeón decidirá si sigue o se va de Yamaha, se pasa a los rallies (en marzo participará en una prueba en México) o toma otras alternativas, como la Fórmula 1. De hecho, le ha pedido a Stefano Dominicali, máximo responsable de Ferrari, que le deje volver a probar el monoplaza. “Aún no me ha contestado y eso no es cuena señal", se sinceró Rossi.

sábado, 24 de octubre de 2009

La nueva pareja de la Liga ACB

Ricky bota la pelota junto a Valters -EFE.



El Palau descubrió y celebró la aparición de la que debe ser una de las parejas más prolíficas de su historia: Ricky Rubio y Juan Carlos Navarro. El base, que el miércoles cumplió 19 años, fue el fantástico director de un Barça tan superior como constante, tan estético como trabajador. Ricky anotó seis puntos, recuperó cinco pelotas y repartió diez asistencias, una menos que Navarro (23 puntos), que el año pasado ya cambió el chip y añadió a sus virtudes la de mejorar a sus compañeros. Entre ambos valoraron 49 (123 los azulgrana) por tan sólo 51 del DKV Joventut, tremendamente inferior en el rebote (34 por 24) y desintegrado por la nueva pareja de la Liga ACB (92-59). Resultó el derbi más desigual de los últimos años, privado de igualdad y emoción desde el primer instante, y en el que el Barça llegó a ganar por 34 puntos y casi dobló a su rival en asistencias (24 por 13).


“Es muy fácil ser base de este equipo”, dijo Ricky. Pero realmente su contribución es imprescindible y cuando tiene un buen día es inalcanzable. Ocurrió contra su ex equipo, el DKV Joventut, con el que estuvo mareando la perdiz de su futuro a finales de la primavera y gran parte del verano. Los matices, aclaraciones y exigencias de ambas partes marcaron una operación que acabó con el jugador en el máximo rival de siempre, el Barça. No hace ni un mes que Ricky debutó en la Lliga Catalana, con apenas dos entrenamientos con el grupo, y ya se siente el director titular del club: repartió cinco asistencias en los ocho minutos que jugó del primer cuarto (22-16 a los 7m 03s). Sólo tres canastas hasta ese momento no pasaron por sus manos. Instantes de un gran intercambio de canastas, un tremendo cruce constante y vistoso de buena puntería. Pero los argumentos de los azulgrana no se reducían al acierto puntual, sino en el equilibrio. Incidían los locales tanto en la zona como en el perímetro, y Erazem Lorbek (12 puntos) y Fran Vázquez (nueve) participaban lo mismo que Navarro y Gianluca Basile (18 puntos, 6/9 en triples). En el DKV Joventut casi todo se quedaba en Clay Tucker (14 puntos, 4/8 desde más allá de 6’25) y que empezó fuerte con ocho puntos en el cuarto inicial. Después, como su equipo, no existió.


-6 de Tripkovic


Tucker se desquició con la defensa de Roger Grimau primero y con la de Basile después. El tirador italiano hizo su primer gran partido en una temporada en la que, teóricamente, sus participaciones serán más dosificadas. En un curso en el que Navarro puede pulverizar sus números en la Liga ACB. De momento promedia 22 puntos y cinco asistencias en los cuatro partidos jugados. La Bomba deshizo a un excelente jugador como Uros Tripkovic (0/5 en triples, -6) y sentenció al DKV Joventut, cuando se acercó (34-28 a los 16m 39s) antes del descanso y con cinco puntos consecutivos en el inicio de la segunda parte. Puro monólogo de un Barça jugando al contraataque ante un equipo confundido, fundido y timorato, perdido en defensas zonales que no funcionaron como ante el Cajasol.


Precisamente Sito Alonso reconoció tras el triunfo ante el Cajasol que al DKV Joventut le falta un referente en la zona y que era básica la recuperación de Antonio Bueno. El pívot madrileño debutó en su segunda etapa en el conjunto verdinegro, pero jugó seis minutos con escaso éxito. Los interiores sólo aportaron 27 puntos (11 de Edu Hernández Sonseca) y capturaron 15 rebotes. Eso sí, un balance casi exacto con el rendimiento de los exteriores (28), en los que Valters (también 11 puntos) cumplió con su tradición de rendir al final del partido. Demasiado tarde para un DKV Joventut impotente ante el recital de Ricky, que se recreó con Vázquez para que éste acumulase varios alley hoop. La jugada que más rabia da cuando las diferencias son insalvables.


La gran virtud del Barça fue no relajarse en ningún momento. No se lo permitió Xavi Pascual, que en su victoria 50 en el torneo advirtió a sus jugadores de que era el típico partido en el que “nos relajamos y nos vamos con malas sensaciones por acabar mal”. Nada más lejos de la realidad. Hay una nueva pareja en la Liga ACB y el Barça continúa arrasando. El traspié en Las Palmas es su único punto negro.


domingo, 18 de octubre de 2009

Jenson Button, campeón por rentas

Button dice con sus dedos que es el número uno -EFE.


La vida da tantas vueltas que cabe ser cauto sobre qué se dice de los demás y especialmente sobre uno mismo. Prudencia que deben tener especialmente las personas públicas, pues sus palabras suelen quedar grabadas en una cinta o en un corte de voz o transcritas en una publicación. Salvo expresa rectificación, lo dicho puede llegar a cuestionar lo que se dice. Por eso no resulta demasiado creíble el discurso de Jenson Button (Frome, Inglaterra, 1980) como nuevo campeón del mundo: “Nunca pensé llegaría a serlo”. Palabras que pronunció poco más de tres meses después de autodefinirse como mejor piloto de la historia. Un atrevimiento de nuevo rico o más bien de nuevo ganador: Button no supo digerir haber pasado de ser una antigua promesa y un piloto totalmente secundario a llegar a ganar seis de las siete primeras pruebas del Mundial, 61 de los 65 primeros puntos. El 68’5% de los que le han valido para ser campeón del mundo matemáticamente en el circuito de Interlagos de Brasil. Un país dividido por la felicidad de ver ondear la bandera a cuadros al ídolo, Felipe Massa, y frustrado por no seguir soñando con el título de Rubens Barrichello, otro compatriota, que a ocho vueltas del final del GP de su país tuvo que hacer una tercera parada en boxes por un pinchazo y finalmente acabó octavo. Un imprevisto que no necesitaba Button, al que el tercer puesto que ostentaba su compañero en Brawn GP no le impedía ser campeón antes de la cita final en Abu Dhabi. El británico realizó una meritoria carrera avanzando desde la 14ª posición hasta el quinto lugar. La única remontada de una temporada del 31º campeón de la Fórmula uno, de un campeón menor, pues provisionalmente presenta la peor puntuación de los últimos diez años (89 puntos), un registro sólo superior a los 76 de Mika Hakkinen en 1999. El tercer aspirante al título, Sebastian Vettel, acabó cuarto y ascendió al segundo puesto de la clasificación. Una alegría para Red Bull, que en el GP de Brasil celebró la segunda victoria de Mark Webber, al que acompañaron en el podio Robert Kubica, segundo, y Lewis Hamilton, tercero. Fernando Alonso abandonó en la primera vuelta y Jaume Alguersuari logró su mejor posición, la 14ª.


El triunfo del británico es mérito directo de Ross Brawn, fundamental en cada uno de los siete títulos de Michael Schumacher y que ha hecho ganadores a un piloto que en invierno se había quedado sin trabajo tras la disolución de Honda y a un equipo fundado oficialmente 23 días antes del debut del curso en Australia. En Albert Park Brawn GP empezó con un doblete y en Brasil se convirtió en la primera escudería debutante en lograr el título de constructores.


Los privilegios en Brawn GP


Lo más reprochable a Brawn es que haya privilegiado siempre a Button, el británico de un equipo británico, por delante de Barrichello, el eterno escudero. Una predilección que se demostró con un descarado cambio de estrategia tanto en Montmeló como en Nurburgring. “Felicito a Jenson es un gran campeón. Empezó muy bien, pero creo que la segunda parte del campeonato ha sido mía”, dijo Rubinho a modo de cortesía y de reivindicación, pues sabe que no le van a renovar y que su futuro está cerca de Williams.

Partiendo desde la pole Barrichello lideró la prueba durante las primeras 21 vueltas con escaso margen. No le benefició la entrada del coche de seguridad tras un accidente en el primer giro que acabó con la retirada de Alonso, Adrian Sutil y Jarno Trulli. Los dos últimos casi llegan a las manos, mientras que el español se lo tomó con más filosofía. Ya le queda menos para empezar su periplo en Ferrari. Y ya queda menos para que Kimi Raikkonen forme parte el pasado de la escudería de Il cavallino rampante. Su penúltima carrera con el equipo no pudo ser más surrealista, pues Kovalainen arrancó la manguera de combustible y éste se vertió por el pit lane, provocando que ardiese el Ferrari de Raikkonen. El asunto no fue a mayores la jornada imborrable para Button, que había permitido viajar a Brasil a su novia, la modelo japonesa Jessica Michibata: no quería que nada ni nadie le descentrase. La jugada le salió bien a Button, que se emocionó abrazando a su padre. John, ex piloto de rallies es quien le inculcó la pasión por la velocidad. Ahora puede presumir de tener un hijo campeón del mundo, aunque sea por rentas.


Ilusión por los suelos



Más preparado física y psicológicamente tras seguir durante los últimos días un entrenamiento más completo y específico, Jorge Lorenzo llegó al espléndido circuito de Phillip Island con la ilusión de continuar optando a ganar el Mundial en su segundo año en MotoGP y ante el mejor piloto de todos los tiempos, Valentino Rossi. El anhelo le duró en la clasificación, en la que quedó cuarto, fuera de la primera fila por primera vez durante el curso, y se hizo añicos en la primera curva de la carrera. Cuando el balear quiso abrirse para tomar el viraje pegándose a Nicky Hayden, que “frenó pronto, no me esperaba que lo hiciera tan pronto y literalmente me lo he comido”. Los intentos de Lorenzo por controlar la Yamaha fueron en vano –“el freno delantero ha quedado destrozado”– y acabó rodando en la arena. Quedó malherido, con restos de sangre en el mono, la nariz rota y el meñique de la mano derecha abrasado. Pero la peor herida fue directa a su moral: Rossi finalizaría segundo el GP de Australia por delante de Dani Pedrosa, tercero, y sólo superado por Casey Stoner, que ganó en su casa por tercer año consecutivo. Il Dottore aventaja ya en 38 puntos a Lorenzo a falta de 50 puntos en juego. El balear tiene todavía una mínima opción de ser campeón, un milagro que sólo sería posible (por muy improbable que suene) si consigue gana las dos pruebas que restan y Rossi, por ejemplo, abandonase en Malasia o Valencia y quedase por debajo de la cuarta posición en la otra cita. “Lo que más me preocupa es la salud, lo que me molesta más es que me he hecho daño en el dedo, en la nariz... Tenía bastante asumido que el campeonato no se podía ganar”, analizó Lorenzo.


Resulta decepcionante que el excelente enfrentamiento por el título de la máxima categoría del motociclismo pudiese quedar sentenciado en los primeros metros del circuito más rápido del calendario. Un escenario propicio para otro desenlace genial. El error de Lorenzo –es todo o nada: ha acabado en el podio siempre que completó la prueba, pero ha abandonado en cuatro ocasiones– motivó más si cabe a Rossi, que en vez de conformarse con el tercer puesto en el que rodó tras la salida y partir con la pole no paró hasta que no alcanzó y superó a Pedrosa para colocarse segundo. E incluso arriesgó lo indecible para intentar hacer lo propio con Stoner. La actitud de Il Dottore dejó sin uñas a su grupo de trabajo. Las declaraciones durante la carrera de su jefe de equipo, Davide Brivio, no pudieron ser más explícita: “Estoy muy preocupado. Lo que está haciendo es sumamente peligroso. Estoy muy preocupado”.


“Una gran batalla”


“Quería ganar, por eso insistí tanto. Ha sido una gran batalla con Casey y estoy muy satisfecho”, concedió, aliviado, Rossi. Teóricamente se ha quitado el tremendo borrón de poder perder el campeonato a favor del piloto con el que comparta marca. El italiano sólo cedió en su empeño de lograr el sexto triunfo en Phillip Island en la última vuelta, que encaró a poco más de medio segundo del primero. Stoner, a diferencia de en Laguna Seca el año pasado, se defendió bien de los ataques y no se puso nervioso: “Hemos tenido condiciones muy buenas y quizás el mejor tiempo de este fin de semana. Éste es mi mejor momento a nivel físico de los últimos dos últimos años”. El campeón de 2007 reconoció haber tenido tuvo problemas de agarre. Un problema que no le impidió lograr la tercera victoria del curso, tras Qatar y Mugello, en la segunda cita tras el descanso forzado por una extraña (y todavía desconocida) enfermedad.


Más tranquilo, sin demasiadas excesos, corrió Pedrosa, instalado durante casi toda la carrera en territorio plácido Muy lejos de Stoner y Rossi –“ya en los entrenamientos iban más rápido”– y con el suficiente colchón para no perder la última plaza del podio con Alex De Angelis. El día que la ilusión de Lorenzo se fue por los suelos. Sólo podría salvarle una sucesión de acontecimientos poco probables, casi surrealistas.

sábado, 17 de octubre de 2009

Equipo remozado, el mismo sino

Garbajosa, defendido por Printezis en su retorno a Málaga -EFE.


Tres jornadas representan una muestra muy pequeña para sacar conclusiones sobre el rendimiento de un equipo. Son como una segunda pretemporada oficial en la que los técnicos intentan hacer encajar a los nuevos y acercarse lo máximo posible al nivel óptimo que puede dar la plantilla. Pero para Aíto y su Unicaja el tercer partido de la Liga ACB ante el Real Madrid era fundamental, pues habían perdido los dos partidos precedentes en finales ajustados. Tampoco ganó en el Martín Carpena al conjunto blanco, contra el que perdió en una prórroga que llegó a dominar por 74-68. Unicaja encajó un parcial definitivo de 5-13, responsabilidad exclusiva de Pablo Prigioni (15) y Louis Bullock, que anotó 10 de sus 18 puntos en el cuarto extra. El grupo de Aíto, pese a ser un equipo muy remozado, repitió el sino del curso pasado, cuando perdió las siete prórrogas que disputó. Las más desagradables fueron las del segundo y último partido de semifinales de Liga ante el Barça y en la final de Copa del Rey ante el Tau (ahora Caja Laboral).


Los tiradores, los excelentes tiradores, tienen esas cosas. A Bullock, ayudado por un gran Prigioni, le bastaron los últimos tres minutos de la primera derrota para convertirse en el máximo anotador del partido y evitar la primera derrota en el torneo del Real Madrid de Ettore Messina. Antes Sweet Lou había sido un jugador desquiciado y casi irrelevante: en el primer cuarto se fue al banquillo con -5 de valoración y alcanzó el descanso con dos puntos, ambos desde la línea de personal, pues había fallado las seis canastas que intentó. No consiguió su primera canasta en juego Bullock hasta los 24m 38s, contribuyendo a un parcial de 2-14 con el que el Real Madrid empató a 50 (a los 29m 48s) tras haber llegado a perder por diez (46-36 y 48-38).


Printezis y Freeland


Unicaja había alcanzado dicho colchón gracias a su superioridad en el rebote y a la versatilidad de sus pívots, sobre todo de Giorgos Printezis, auténtico protagonista de un frenético inicio con seis puntos (acabó con 18 como Bullock). El ex jugador de Olympiacos le hizo un traje a Jorge Garbajosa –seis puntos, muy aplaudido en su retorno al Martín Carpena, que no olvida que fue el héroe de una Liga y una Copa– y a Darjus Lavrinovic. Joel Freeland (15 puntos), otro de los fichajes de Unicaja de este curso, era la pareja perfecta para Printezis, mientras que los visitantes, inferiores en la zona, se sostenían por el acierto y la dirección de Prigioni y el impagable trabajo de Novica Velickovic (14 puntos y nueve rebotes).


Los locales perdieron dos partidos en uno porque también desperdiciaron una ocasión impagable para no llegar a la prórroga, forzada finalmente por Bullock. Unicaja se encontró con cinco puntos en una misma acción: un triple de Printezis y dos tiros libres de Carlos Jiménez, que había forzado la personal de Garbajosa (64-62, a 50 segundos). Y ya con 64-64 perdió sus opciones con una falta personal en ataque de Jiri Welsch.


A Aíto se le acumulan los problemas. El equipo se ha reforzado con seis jugadores nuevos, pero que se comporta igual que el curso pasado en las prórrogas. Ya no están Carlos Cabezas, Marcus Haislip o Boniface Ndong, pero la historia se está repitiendo otra vez. Así se despidió de dos títulos el año pasado. De momento vive en una segunda pretemporada y tiene tiempo de reaccionar. Sólo cabe repasar qué ocurrió en Polonia con la selección de Sergio Scariolo o con el propio Unicaja, que ganó la Copa de 2005 tras clasificarse en la última jornada.


El sello propio de Andrés Montes



-->
La gran mayoría de ideas pasan por ser una copia exacta o con otras palabras de lo que se dijo hace siglos, años, meses o días. Incluso a veces creemos aportar algo nuevo sin reparar a que lo vimos en algún sitio. Ser original, tener un estilo y un sello propios es casi una profesión aparte, una cualidad rara y poco usual, especialmente en un mundo tan atosigado de tópicos y términos bélicos como el periodismo deportivo. Andrés Montes (Madrid, 1956-2009) defendía su propia marca, una manera de narrar los partidos que podía gustarte o no, pero que no podías cuestionar que fuese original y diferente. Montes era lo más parecido a un speaker reconvertido a locutor que explica las jugadas, pero que también bautiza a sus protagonistas. A Pau Gasol le llamaba ET porque le parecía un auténtico extraterrestre, a Felipe Reyes, Espartaco –“tiene un par de…”–, a Xavi Hernández como Humphrey Borgart por su precisión y elegancia.

Pese a una tener una larga trayectoria en radio (Cadena COPE, Radio Marca y Antena 3 Radio junto con José María García, entre otros) y ser el icono de la NBA en Canal + junto con Antoni Daimiel y Santiago Segurota, Montes no se hizo realmente popular hasta su fichaje por La Sexta en 2006. Con el Mundial de Alemania de 2006 se convirtió en el personaje del momento. “Yo veía los partidos por Montes. Me daba igual qué equipos jugasen. Los vi casi todos por él”, me dijo en su momento un amigo. Montes llegó a ser más trascendente que el propio evento. Mucha gente estaba más pendiente de sus digresiones con Julito Salinas que de quién llevaba la pelota o quién acaba de chutar a portería.

El baloncesto

Por una vez el locutor pasó generar más interés que los propios protagonistas. Pero el fútbol no era el deporte de Montes, aunque empezase su prolífica carrera retransmitiendo partidos de la disciplina más universal. Montes amaba al baloncesto y el baloncesto le amaba a él. En la Sexta narró el oro de la selección en el Mundial de Japón, la plata del Eurobásket de España –por cuestiones promocionales lo primero que dijo tras la derrota con Rusia fue una alusión a un conocido champú anticaspa– y el reciente oro en el Europeo de Polonia, el pasado 20 de septiembre. Ésa fue su despedida anticipada ante sus seguidores: “Me despido de todos ustedes. Ésta es mi última retransmisión con la Sexta y les voy a decir lo mismo que les dije tres años y pico cuando llegué a esta cadena, ‘La vida es maravillosa’. Un saludo, amigos”.

Su cabeza rapada, su colección de pajaritas y los cariñosos apodos a algunos de los protagonistas en la cancha se colaron en los comedores a oscuras de aquéllos que sacrificaban horas de sueño para escucharle y seguir la NBA en Canal +, algo que no pudimos hacer los que nunca fuimos abonados. Tanto en el colegio como en el instituto tuve compañeros que eran auténticos fans de Montes, al que vi por primera vez en un All Star. Me pareció un tipo exagerado, probablemente porque me había hecho una imagen de él que no se correspondía a la real. Es lo que tiene cometer la imprudencia de hacer quinielas sobre cómo es la gente. No tuve el placer de conocerle, pero no cabe duda de que tenía discurso y sello propios. Algo a lo que tendríamos que aspirar tanto los periodistas como el resto del mundo. Hasta siempre, Andrés.

Vandenbroucke, un adiós predestinado

Vandenbrocuke fue tercero en la clasificación de la UCI en 1999.

Se tiende a recrear al escritor como alguien instalado en el anarquismo que proporciona la ausencia de horarios, vivir al límite y pasarse solo y refugiado en sí mismo gran parte del día. Crecer y envejecer entre grandes extremos le aporta la sensibilidad necesaria para crear personajes creíbles y reconocibles. Dice Alfredo Bryce que el escritor es un hombre sorprendido. Durante su corta existencia Frank Vandenbroucke (Mouscron, Bélgica, 1974- Senegal, 2009) tuvo elementos para ser un cotizado narrador de historias y las suyas podrían haber sido fuente de inspiración para varias novelas. Gran parte de sus entresijos quedaron reunidos en una biografía titulada No soy Dios, en la que confesaba su eterno intento de alcanzar nuevas oportunidades y ser incapaz de conservarlas. “Todo el mundo iba dopado de EPO. Yo también”, denunciaba Vandenbroucke, al que muchos en su país vieron como un relevo potencial de Eddy Merckx y que acabó muriendo el pasado lunes día 12 en un hotel recóndito de Saly, a 70 kilómetros del sur de Senegal. La última persona en verle con vida habría sido una joven con la que habría estado en su habitación del hotel y, según la autopsia, Vandenbroucke falleció por una doble embolia, acentuada por un problema cardíaco que ya tenía, y no presentaba signos de violencia en su cuerpo.

VdB, como le conocía la prensa belga, fue una de las grandes promesas del pelotón de los noventa. Antes de hacerse profesional en 1993 con tan sólo 19 años y fichar por el Lotto de su tío Jean Luc, Vandenbroucke ya había sido campeón del campeonato belga de principiantes y bronce en el Mundial de ruta juvenil disputado en Atenas. Conseguiría su primera victoria como profesional en la París-Bruselas y con Mapei, al que llegó tras partir peras con su familiar de malas maneras y del que tampoco salió bien. Su mejor triunfo fue ganar la Lieja-Bastogne-Lieja en 1999 tras anunciar por TV, y cumplirlo después, donde y cómo iba a atacar. Ese excelente triunfo y un par de exhibiciones en la Vuelta a España en Teruel y Ávila marcaron el pico más alto en la carrera llena de altibajos del talentoso ciclista belga, ya en el Cofidis, que se fue consumiendo poco a poco, personal y deportivamente.


El doctor Mabuse


Vandenbroucke se vio implicado en una compleja trama de dopaje con Bernard Sainz, conocido como doctor Mabuse. Pese a haberse gastado casi 9.000 euros en las consultas de Sainz, el corredor salió exculpado de culpas, pero cayó en depresión, probablemente por ser sancionado por Cofidis. Su progresión deportiva se paró por completo: cayó en depresión, fue encadenando equipos y despidos (Lampre y Domo). Prácticamente sólo se hablaba de él por sus excentricidades, como la de plantar a su mujer para irse con una azafata, simular su suicidio, disparar al techo en una discusión… Su fin oficioso como deportista fue en 2002, cuando encontraron en su domicilio un material importante de EPO, morfina y clembuterol después de que el doctor Mabuse fuese descubierto con un arsenal de productos prohibidos. “Son para Frank”, dijo el presunto médico. Ahí se acabó definitivamente la credibilidad de VdG, que se refugió en el alcohol y las drogas y continuó su currículum de equipos pena ni gloria (Quickstep, Fassa Bortolo, Unibet.com, Acqua & Sapone, Mitsubishi-Jartazi y Cinelli-Down Ander). Lo máximo que hizo después sería lograr un tercer puesto en el Tour de Flandes (2003) y un sexto lugar en la París-Niza de 2004. Llegó a participar en una carrera amateur con un nombre falso (Francesco Del Ponte) y la fotografía del ciclista Tom Boonen y, harto de frustraciones, intentó suicidarse en 2007. El pasado abril se impuso en una modesta prueba francesa, la Boucle de l’Artois-Trophée Arras. Un escenario demasiado menor para las cortas que podía haber alcanzado.


“Voy a recuperarme, voy a ser el de antes”, prometió a los conocidos que se encontró en el pasado Mundial de Mendrisio. Fue otra promesa vacío y acabó muriendo en un sitio apartado como Marco Pantani, envuelto en la melancolía como Chava Jiménez. “Es un débil que no soporta que le dejen”, le definió su padre Jean Jacques. Probablemente Vandenbroucke nunca llegó a soportarse a sí mismo. Su adiós, trágico, lleno de dudas y excesos, estaba predestinado. Era el desenlace lógico para una vida en la que jamás acabó de encajar.



jueves, 15 de octubre de 2009

Ejercicio de fe del DKV Joventut

Valters defiende a Calloway -EFE.


En situaciones extremadamente malas es cuando más se valora la fe, un intangible que responde al optimismo, la buena actitud y el orgullo. Todos valores épicos y ejemplares que se resumen en la insistencia y la constancia, independientemente de cuál esté siendo el resultado. El DKV Joventut hizo un ejercicio de fe en su estreno en el Olímpic de Badalona. Con el público bastante frío, más volcado en reprender a unos árbitros parciales que en animar al equipo, el conjunto de Sito Alonso se recuperó de encajar un parcial de 4-17 en el inicio de la segunda parte y ceder por un máximo de 15 puntos (38-53 a los 27m 18s) para replicar con un fantástico 27-7 final y acabar ganando al Cajasol por 65-60. “En cuanto a ilusión los jugadores han estado por encima del diez”, recalcó el técnico local, que restó importancia a la decisiva defensa zonal 2-3: “La zona o la individual la hacen buena las jugadores”.


El speaker del Olímpic ya ha encontrado el juego de palabras con el que anunciará durante el curso los triples de Uros Tripkovic: “¡Tri, tri, Tripkovic”. No es demasiado original, pero tiene fuerza, un sonido atractivo. Se cansará de repetirlo durante la temporada porque el jugador serbio tiene una muñeca exquisita y nada anárquica (18 puntos, 5/7 en tiros de tres). Más problemas tuvo el locutor para referirse al base titular, Kristaps Valters. Dijo el apellido de varias formas como si la uve se pronunciase como efe, como uve doble o una mezcla de las dos. Valters, como el speaker, también tiene dudas. Le cuesta entrar en el partido (dos pérdidas en el primer cuarto), pero se reserva lo mejor para el último cuarto. Como hizo en Las Palmas con dos triples seguidos y repitió con un triple que aportando cinco puntos en el último tramo. Dos tiros libres transformados por Valters fueron el preludio de la canasta más celebrada de la noche: el mate de Christian Eyenga que comportaba la (in)esperada culminación de la remontada (58-57 a 3m 03s). Cajasol estaba completamente colapsado y en la acción siguiente perdió a uno de sus mejores tiradores, Tyrone Ellis: resbaló y se llevó la mano al abdomen –según explicó Joan Plaza, “tiene algo en las costillas. Podemos perderlo durante mucho tiempo”.


Mermados, los visitantes no supieron frenar a Tripkovic e intentaron, sin suerte y sin un mínimo de criterio, recortar la distancia a base de triples. Earl Calloway (18 puntos, 6/13 en triples), llamado a ser el símbolo del equipo, se jugó el intentar forzar como mínimo la prórroga, pero en los últimos segundos falló una entrada imposible y un triple. “Hemos de aprender de los errores. Llegamos a perder ocho pelotas seguidas en el último cuarto”, lamentó el técnico de Cajasol Joan Plaza.


Triguero, oportunista


Pero para que hubiese tan extraordinaria remontada local y tal descomposición visitante tuvo que haber un partido completamente distinto, en el que el DKV Joventut sufrió lo indecible en la pintura y no supo cómo neutralizar a los exteriores. Como reconoció Alonso, al conjunto verdinegro “le falta ahora mismo un referente interior”. Con Antonio Bueno lesionado o Luka Bogdanovic “fallando tiros que no suele errar”, los hombres altos, exceptuando al voluntarioso Edu Sonseca (12 puntos) se reducen en la juventud e inexperiencia de Alain Koffi, Henk Norel o Eyenga. Y los rivales aprovechan dicho déficit de experiencia. En el Gran Canaria lo hicieron Savané o Kickert. En Cajasol lo aprovechó especialmente Juanjo Triguero (13 puntos y nueve puntos), que anotó casi todas sus canastas en posiciones cómodas, especialmente en el primer cuarto. Malo, muy malo por parte de los dos equipos. Incluso Alonso, en un intento de cambiar el panorama, cambió totalmente su quinteto inicial en poco más de medio minuto, pero la tendencia continuó igual: canastas sencillas de los visitantes y trabajadas de los locales (16-16, minuto 10). En el segundo cuarto Cajasol se distanciaría con un triple de Calloway, pero entre Tripkovic y el altruismo de Clay Tucker apretaron el tanteo al descanso (32-36). “Ha valorado más que anotado”, le elogió Alonso. El tirador estadounidense entendió que no era su día (2/10) y tampoco se obcecó en que fuese y en los dos primeros cuartos repartió cuatro de sus cinco asistencias.


Al DKV Joventut le costaría entrar en el partido en la segunda mitad: perdió o más bien regaló pelotas que cuesta entender que un jugador profesional pueda llegar a perder. Los nervios se contagian como los virus. Los tiradores y los interiores de Cajasol se dieron un buen homenaje hasta que Valters empezó la remontada. Un dato puede llegar a explicar la transformación. En toda la primera parte el DKV Joventut sólo dispuso de dos tiros libres. Hasta diez (la mitad del total) los lanzó en el último cuarto espectacular. Un desenlace esculpido por y desde la fe. Así fue el ejercicio del DKV Joventut.



miércoles, 14 de octubre de 2009

Un partido sin historia y con Navarro

Navarro muestra la Supercopa al Palau -EFE.


En un partido sin historia y sin más incertidumbre que saber en cuánto se concretaría la tremenda diferencia entre unos y otros el máximo atractivo fue ver una nueva exhibición del MVP de la final de la pasada Liga ACB y de la Supercopa. Juan Carlos Navarro convirtió en un homenaje el sencillo triunfo ante el Valencia BC (87-62). Primero ofreciendo la Supercopa al Palau y después protagonizando una nueva exhibición con tres minutos finales deliciosos en los que anotó once de sus 24 puntos. La Bomba alcanzó los 30 de valoración y acabó con un 6/6 en triples. Se admiten adjetivos originales para describir dicha puntería. Navarro es el icono de un Barça de rotaciones, con tantos cromos de calidad que Terence Morris o Gianluca Basile, tienen, de momento, una participación secundaria.


“El vestuario huele a buenas personas y eso es fundamental para ganar”, explicó para TV3 el capitán azulgrana Roger Grimau, otro que también cuajó una actuación excelente con 14 puntos y 2/2 en triples. El Barça estuvo concreto y certero desde 6’25 con un 63% de efectividad (12/19). Un triple menos anotó el conjunto de Neven Spahija, al que el acierto desde el perímetro evitó que la distancia fuese histórica. De sus jugadores interiores apenas se tuvieron noticias y entre todos sumaron 20 puntos, dos entre Kosta Perovic y Matt Nielsen. Siete contabilizó Víctor Claver, que tardó en anotar su primer tanto casi tres cuartos, hasta los 29m 29s. El ala-pívot valenciano, que jugó más de 3, debe confirmarse definitivamente este curso. Hasta ahora ha sido un jugador intermitente, combinando partidos tremendos con actuaciones más bien discretas –el Barça se le da especialmente mal–. El curso pasado una lesión le aportó varios meses de la competición, pero llegó para el tramo final y para jugar el Eurobásket, donde tuvo una participación testimonial.


De Colo, precipitado


No es nuevo que el Barça se sienta cómodo circulando rápido el balón, jugando abierto buscando el triple, al contraataque o buscando a sus pívots en la pintura o en la zona. Es su manual de actuación reciente y también fue el discurso con el que desestabilizó al Valencia BC. Los visitantes salieron con buena predisposición, convencidos de que podían salir vencedores en un continuo intercambio de canastas. El plan funcionó completamente al revés, pues ocurrió que tardaron casi siete minutos en anotar su primera canasta en juego, un acierto de quien debía dirigir el juego. Pero Nando De Colo más que un base era puro manojo de nervios, el más nervioso de un equipo que llevaba hasta seis pérdidas y no tenía capacidad para frenar a la batería azulgrana. Así que a los 8m 35s la diferencia ya parecía insalvable (19-4) y Xavi Pascual ya había hecho jugar a 10 de sus 11 jugadores sanos (Jaka Lakovic estaba lesionado). El que quedaba por participar, Jordi Trias, compareció en la segunda parte y volvió a probar puntería con los triples. El ala-pívot catalán cada vez se siente mejor en esta posición y anotó uno de los dos que lanzó, contribuyendo a que su equipo alcanzase la mayor renta del encuentro (61-30 a los 28m 40s) ante un conjunto valenciano que sólo repartió seis asistencias, las mismas que Ricky Rubio y una menos que Víctor Sada.


La entrada en el segundo cuarto de Marko Marinovic y sobre todo el rendimiento Rawle Marshall hicieron algo más competitivo el partido. El tirador estadounidense, de estética y comportamiento parecido a Shammond Williams –mucho amor propio, poca visión coral-, sumó diez puntos en ese tiempo sin fallo y redujo las distancias a tan sólo ocho puntos (33-24 a los 17m 06s). El pertinente tiempo muerto solicitado por Pascual y los puntos de Boniface Ndong (13) y Erazem Lorbek (12) impulsaron de nuevo al Barça, que alcanzó el descanso con 42-29 a favor.


El dominio azulgrana en la reanudación aún fue más exagerado. Contabilizó un parcial de 19-1 y el Valencia BC se las vio para anotar una canasta en juego, como en el primer cuarto, aunque esta vez tardaría aún más, casi nueve minutos, con un triple de Marinovic. Sólo a partir de entonces, demasiado tarde, De Colo (16) empezó a funcionar y a anotar. Como Claver. También se recreó Fran Vázquez (14). Pero ninguno pudo cuestionarle el papel protagonista a Navarro, que concluyó un partido sin historia con otra actuación para enmarcar.