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domingo, 9 de noviembre de 2014

Rosberg rompe su racha y la de Hamilton

El alemán llegará a Abu Dhabi con 17 puntos de desventaja con respecto a su compañero tras vencer en Brasil, donde Massa es tercero  

Rosberg levanta el trofeo de ganador en Interlagos acompañado de Hamilton y Massa. 

No es alguien demasiado expresivo ante las cámaras, pero Felipe Massa (Sao Paulo, 1981) estaba eufórico. La torcida brasileña le jaleaba por su apellido: "¡Massa! ¡Massa!", mientras su mujer le aplaudía y su hijo iba contándose los dedos de la mano. Cuando crezca, el pequeño valorará cómo fue de importante ese podio para su padre, un Felipe Massa que se subió al cajón por segunda vez en el curso. Antes lo había hecho en Monza, donde también se llegó el aliento de la grada por su pasado en Ferrari. "Estoy muy

domingo, 24 de noviembre de 2013

Vettel no pierde el tiempo

El piloto de Red Bull encadena en Interlagos su novena victoria, 13 del curso, con lo que iguala el récord de Schumacher, en una carrera en la que Alonso es tercero 

Vettel festeja su 13ª de la temporada en Brasil. Detrás suyo, Alonso - Reuters.
En un par de frases se resume cuánto llega a ser de competitivo y combativo un campeón a pesar de haber ganado en India su cuarto título mundial con tres pruebas de margen. "Estoy triste de que haya terminado la temporada. Es increíble haber ganado todas esas carreras", reconoció en Brasil, en la última Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987). No quería dar carpetazo al mejor curso de su carrera en el que, al volante de un RB9 intratable, ha sumado 397 puntos, cinco más que en 2011, cuando acumuló 11 triunfos.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Vettel se corona como tricampeón mundial ante un Alonso mayúsculo

El piloto de Red Bull iguala los títulos de Ayrton Senna y se convierte en el más precoz en conseguir tras ser sexto en Interlagos, donde al asturiano no le bastó ser segundo en una carrera ganada por Button

Vettel y varios miembros de su equipo indican su nuevo de mundiales: tres -  AFP. 

“Sebastian, esta posición es suficiente, es suficiente”, le dijeron desde la radio a Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 3 de julio de 1987). El mensaje pretendía calmar a un piloto que bajo cualquier circunstancia exprime al máximo el RB8, el coche más completo de la parrilla. A ocho vueltas para dar por concluido el Mundial de 2012 en Brasil Vettel rodaba séptimo y estaba a punto de igualar a Ayrton Senna –y también a Jack Brabahm, Jackie Stewart, Niki Lauda y Nelson Piquet– coronándose tricampeón mundial –y de hacerlo con 25 años, otro récord más en su trayectoria-, por más que Fernando Alonso fuese segundo en el circuito de Interlagos tras Jenson Button, vencedor de la carrera. Pero Vettel también quería acercarse a Michael Schumacher y rebasarle. Schumi, en el día de su despedida, no puso reparos a su compatriota para que así lo hiciese, justo antes de que Petrov, doblado eso sí, tampoco opusiese resistencia –como marca el reglamento– a Alonso, que no había podido con el búlgaro en Abu Dabi en 2010. Entonces, como en 2007, al asturiano se le escapó el título a última hora por tener la mirada corta y centrarse en un rival, cuando había otro con opciones más remotas. Esta vez el único contrincante era Vettel, el mismo capaz de remontarle 44 puntos y llegar a la última cita en Interlagos con 13 de margen. El mismo que en la primera vuelta vio de cara cómo le pasaban varios rivales después de que Bruno Senna, sobrino de Ayrton, le hiciese un estropicio, dañándole la carrocería y golpeando el sistema de escape: “Ha sido la carrera más difícil de mi vida. Imagínate verte a las primeras de cambio en sentido contrario y con todo el mundo viniendo hacia ti. Para rematarlo, luego la pifiamos con los neumáticos”. El mismo al que le dijeron que no podían repararle el coche en boxes y que progresó de la última plaza a la sexta en nueve giros, beneficiado también por los abandonos y el baile de paradas por la incertidumbre del cielo. No cayó el diluvio que esperaba Alonso, al que como a Vettel le ayudó la enésima retirada de Lewis Hamilton cuando iba primero tras ser embestido por Hulkenberg, la sorpresa de la jornada y que lideró la prueba varias vueltas porque, como Button, alargó la primera parada. Otro accidente, en este caso de Di Resta en la penúltima vuelta, hizo que el coche de seguridad custodiase a los pilotos en la llegada triunfal de Vettel, sexto en el GP de Brasil y que ya cuenta con la triple corona a pesar de un Alonso mayúsculo que le ha exigido hasta el final y ha sabido sacar un rendimiento similar –la diferencia final fue de tres puntos, 281 por 278– a un F2012 sensiblemente inferior al RB8.         

El gran legado de Alonso es su pilotaje, sus títulos con Renault (2005 y 2006) y el haber optado hasta el último día a tres coronas más. Tres oportunidades para igualar a Senna, su gran ídolo, una marca que hace seis años consideraba suficiente como para poder retirarse y que le es esquiva a pesar de haber hecho “mi mejor año”. Y sobre todo de sentirse reconocido: “Es la primera vez que he puesto a todo el mundo de acuerdo, a pilotos, a ex pilotos, de Francia, de Inglaterra... de que he sido el mejor del campeonato. Esa sensación es muy buena”. El piloto de Ferrari utilizó en su discurso palabras nobles como orgullo y corazón y se mostró agradecido por el trabajo del equipo, al que le pidió tener un “coche un poco más rápido el año que viene”. Pero en sus referencias para contestar a los periodistas si había perdido la corona en Interlagos fue demasiado selecto acordándose de cómo le embistió Grosjean en Spa y de denunciar la simple reprimenda a Vettel tras la calificación de Japón. Dejó a un lado, por ejemplo, las dos retiradas por problemas mecánicos del alemán en Valencia y Monza, y el generoso trabajo de su compañero Felipe Massa, obligado a cambiar la caja de cambios en Austin para que Alonso saliese por delante y a dejarse adelantar en Brasil ante su afición –Felipinho fue tercero y logró su segundo podio del curso–. El asturiano, que  tampoco mencionó a un Raikkonen que arruinó su carrera en Suzuka, volvió a repetir que había sido un “milagro” llegar al último día con opciones de título –y así es–, pero se excedió con las cábalas, diciendo que si tuviese un coche como el resto “seguramente” hubiese ganado el Mundial varias carreras antes. Vettel tampoco se llevó una felicitación de Alonso, mayúsculo, excepcional  en la pista, pero que no estuvo a la altura de su pilotaje ante los medios.