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domingo, 20 de julio de 2014

El hueco de Valterri Bottas

Renovado a última hora en 2013 por Williams, el finés suma su tercer podio consecutivo y frena a un Hamilton que remonta hasta el tercer puesto en una carrera que gana Rosberg 

Valtteri Bottas. 

La cámara apenas repara en él cuando se baja de su FW36. Parece introvertido y tímido, tiene una figura rocosa y aparenta más años de los 24 que tiene. Valtteri Bottas (Nastola, Finlandia, 1989), que el 28 de agosto soplará 25 velas, el mismo que hasta noviembre no supo si tendría un hueco en Williams, es el piloto de moda. Y eso que el finés tenía todos los números para ceder su puesto a Felipe Massa, pero tuvo la suerte de que Pastor Maldonado y los billetes que le acompañan de PDVSA, se hiciese con el volante que Kimi

domingo, 6 de abril de 2014

Las uñas de Lewis Hamilton

El británico se defiende ante su compañero y antiguo rival en karts, Nico Rosberg, para vencer en Bahréin por primera vez 

Hamilton besa la copa como vencedor en Bahréin ante Rosberg - Reuters. 
Se hizo un conductor invencible de coches teledirigidos para superar el divorcio de sus padres y de pequeño aparcaba su timidez conduciendo un kart. El destino de Lewis Hamilton (Stevenage, Reino Unido, 1985) pudo cambiar cuando su madre, Carmen Lockhart, se mudó a las proximidades de Londres y viendo que su hijo mayor destacaba como piloto renunció a su custodia para que continuase viviendo con su padre, Anthony

domingo, 30 de marzo de 2014

El propósito de Lewis Hamilton

El británico lidera el doblete de Mercedes en Sepang con un W05 sin fisuras y pretende opositar por un Mundial, algo que no logra desde 2010

Hamilton celebra su triunfo en Sepang - Foto: Getty Images. 

En los Autosport Awards de 1994, el mismo año de la muerte de Ayrton Senna, su ídolo, "a quien siento parte de mí", Lewis Hamilton (Stevenage, Reino Unido, 1985) se acercó a Ron Dennis, entonces jefe de McLaren, y le confesó sus ambiciosas pretensiones. Solo tenía nueve años.

—Señor Dennis, quiero pilotar un McLaren. Estoy convencido de que lo haré.

domingo, 16 de marzo de 2014

Nico Rosberg, en el nombre del padre

El piloto de Mercedes comienza con un solvente triunfo en Australia el curso que corre con el 6 con el que su padre fue campeón 

Rosberg celebra su triunfo en el circuito de Albert Park - AFP. 

Con su bigote espeso, el pelo largo y el cigarro en la boca, Keijo Erik Keke Rosberg (Finlandia, Estocolmo, 1948) podía pasar por un policía de paisano o un detective atando cabos sobre una investigación. Eran otros tiempos en una Fórmula 1 en la que empezó muy tarde, con 29 años y tras una larga trayectoria en los karts, la Fórmula Vee, la Fórmula 2 o la Fórmula Atlántic norteamericana. Tenía 33 cuando cuando se coronó por primera y única vez campeón del mundo, con Williams y ganando la última carrera de 1982, un GP de Suiza

domingo, 24 de noviembre de 2013

Vettel no pierde el tiempo

El piloto de Red Bull encadena en Interlagos su novena victoria, 13 del curso, con lo que iguala el récord de Schumacher, en una carrera en la que Alonso es tercero 

Vettel festeja su 13ª de la temporada en Brasil. Detrás suyo, Alonso - Reuters.
En un par de frases se resume cuánto llega a ser de competitivo y combativo un campeón a pesar de haber ganado en India su cuarto título mundial con tres pruebas de margen. "Estoy triste de que haya terminado la temporada. Es increíble haber ganado todas esas carreras", reconoció en Brasil, en la última Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987). No quería dar carpetazo al mejor curso de su carrera en el que, al volante de un RB9 intratable, ha sumado 397 puntos, cinco más que en 2011, cuando acumuló 11 triunfos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La pirotecnia de Vettel

Tercer triunfo seguido del piloto de Red Bull, que aumenta a 60 puntos su renta con Alonso, segundo tras otra brillante remontada y al que supera en victorias totales (33)


Vettel muestra su tercer como vencedor en Singapur - EFE.   

- Sebastian, puedes utilizar toda la gasolina que quieras. Tienes más que suficiente.    

Esa indicación del equipo le tranquilizó en un momento de muchas dudas. A Sebastian Vettel (Heppenheim, 1987), un piloto insaciable que acostumbra a completar sus mejores vueltas en los últimos giros, no le hacía ninguna gracia pensar que pudiera escapársele la 33ª victoria de su carrera y la tercera consecutiva del año por un error de estrategia en Singapur. Poco le importaba que tuviese 53 puntos de margen sobre su inmediato perseguidor,

domingo, 8 de septiembre de 2013

Vettel desconsuela a Alonso en Monza

El piloto de Red Bull iguala las 32 carreras históricas en casa de Ferrari y aumenta a 53 puntos su renta con respecto al asturiano, segundo en el GP de Italia  

Vettel lidera la carrera tras la salida - Getty. 

Mientras su compañero Mark Webber y Fernando Alonso, el único rival en un Mundial que tiene cada vez más cerca, departían divertidos antes de cruzar la pasarela del podio y recoger las copas del GP de Italia como tercero y segundo, respectivamente, Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987) se asomó por la cristalera. Quería disfrutar del colorido y el griterío de Monza. Quizás esta acordándose de aquel primer fin semana de septiembre de 2008 en el que batió tres récords de una tajada: el de piloto más precoz en

lunes, 26 de agosto de 2013

Remontada espléndida de Alonso, otra victoria de Vettel

El asturiano acaba segundo en Spa una carrera en la que partió noveno, pero ve cómo el líder se aleja a 46 puntos

Vettel festeja su quinta victoria de la temporada - AFP. 

“El coche es absolutamente fantástico, divertidísimo de conducir. ¡Gracias chicos!”, agradeció Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987) por radio a su equipo después de cruzar la línea de meta del GP de Bélgica 17 segundos antes que Fernando Alonso. Con su quinta victoria y la 31ª de su carrera –“no ha sido tan estresante como otras veces. Me lo he pasado en grande. Cuando va todo tan bien, no quieres que se acabe nunca”–, Vettel se aleja del segundo clasificado, el propio Alonso, al que deja a 46 puntos

domingo, 28 de julio de 2013

El estreno de Hamilton con Mercedes

El británico logra en el circuito de Hungaroring su primer triunfo con su nuevo equipo, y Vettel, tercero tras Raikkonen, amplía a 39 puntos su renta con Alonso, quinto

Hamilton festeja su victoria en el podio - AP. 

Hay circuitos que no tienen secretos para los pilotos. A Lewis Hamilton (Tewin, Gran Bretaña, 1985) le sucede con el de Hungaroring, donde ganó tres veces (2007, 2009 y 2012) con McLaren y se estrenó con Mercedes a la décima tentativa, después de ver cómo su compañero Nico Rosberg –que no acabó la carrera por una rotura en su propulsor– ganaba en Mónaco y en… Silverstone. “Ésta es una de las victorias más importantes de mi vida y hacerlo con Mercedes me impresiona más”, confesó Hamilton, que antes de empezar la temporada se gastó el sueldo del año –23 millones de euros– en un jet Bombardier CL-600. Con su 22ª victoria el británico presentó su candidatura al título, reduciendo a 48 los puntos de desventaja con Sebastian Vettel, tercero en el GP de Hungría. Al alemán no le gustó el comportamiento de Kimi Raikkonen –segundo en la prueba y del Mundial a 38 puntos– negándole un hueco –“¡no se aparta!, se quejó por radio; en el podio, a regañadientes, acabó diciendo que había sido una “bella batalla”–. Mientras que Alonso, quinto, vio cómo Vettel se le aleja a 39 puntos antes del parón por vacaciones.

“Nos hubiese gustado recortar, pero no ha podido ser. La superioridad de Red Bull es aplastante, aunque no sólo la de Red Bull, sino también la de Lotus, Mercedes...”, relató, resignado y crítico, Alonso, que acabó la prueba donde la empezó. Por más que en la salida avanzase a un Rosberg sin suerte y embestido después por Felipe Massa. Felipinho acabó octavo y uno de los siete que no fueron doblados por Hamilton, que en el penúltimo giro se permitió el lujo de hacerlo con su sustituto en McLaren, Checo Pérez, noveno y que fue a dos paradas. Como Button –séptimo y que taponó hasta la saciedad a Vettel y según el alemán le dañó el alerón– y Raikkonen, serio porque no ganó: “Podría haber vencido si no hubiese tenido problemas en la clasificación [partió sexto]”.

La remontada de Webber

Pero el finlandés no llegó a tener opciones de ganar en Hungaroring y le separaron casi 11 segundos con respecto a Hamilton, muy pícaro como su equipo, que ha perpetrado un F1 W04 equilibrado que conserva bien los neumáticos –incluso en condiciones extremas, como los 50ºC del Hungaroring–. El piloto de Tewin fue el primero entre los favoritos en hacer el primer cambio de neumáticos –volvió a poner los duros, décima vuelta– y puso terreno de por medio con respecto a Vettel –que sigue sin ganar en Hungría– gracias, en parte, a su ex compañero en McLaren Button, un gran incordio para el alemán. No lo llegó a ser, pese a su extraordinaria carrera, su vecino en Red Bull, Mark Webber, que salió malhumorado de la Q3 sabiendo que iba a salir décimo y que acabó cuarto tras ser uno de los pocos –junto con Button o Pérez– en partir con los duros.


Webber solo puso los blandos a diez vueltas del final, perdiendo la segunda posición y saliendo de los garajes justo por delante de su amigo Alonso, que antes de irse de vacaciones volvió a lanzar una advertencia a Ferrari: “Si el equipo encuentra piezas y ganamos tres o cuatro carreras después del verano, tendremos oportunidades, pero si no es así, será un milagro luchar por el campeonato y sólo podremos intentar divertirnos. Llevamos cuatro años entre medio y un segundo más lentos que Red Bull. Seguiremos ahí hasta el final, pero preferiría luchar de tú a tú con ellos. Y eso es lo que intentaremos resolver”. Más contento estaba Pastor Maldonado, que sumó el primer punto del curso para Williams el día del primer abandono de su compañero Bottas. En la jornada del estreno de Hamilton con Mercedes.    

domingo, 21 de abril de 2013

Vettel, sin rivales

El piloto alemán amplía su liderato con una victoria plácida en Bahréin en una jornada en la que Alonso es octavo después de tener una avería en el DRS

Vettel levanta con orgullo el trofeo como vencedor en Bahréin. 

Una de las grandes novedades de la temporada 2011 fue la incorporación del alerón trasero móvil, el DRS, que reduce la carga aerodinámica del coche y aumenta la velocidad del monoplaza unos 10 km/h. Supone una herramienta extra en los adelantamientos. Una ayuda que para Fernando Alonso resultó una tortura en Bahréin, pues el plano superior del ala se quedó atascado y obligó al piloto de Ferrari a avanzar su primera parada a la séptima vuelta cuando iba segundo, después de una salida agresiva en la que superó a Sebastian

domingo, 14 de abril de 2013

Alonso y Ferrari encuentran el camino

El piloto asturiano se exhibe y vence 13 carreras después en China, donde Vettel es cuarto


Alonso ondea la bandera de Ferrari en Shanghái. 


Por primera vez desde que Fernando Alonso (Oviedo, 1981) llegó a Ferrari la escudería le ha proporcionado un coche competitivo desde el primer momento, desde el estreno en el Albert Park de Australia. Evolucionado en el túnel de viento de Toyota, el F138 funciona en la calificación y también la carrera y Alonso, tras la decepción de Malasia donde abandonó al inicio tras un choque con Sebastian Vettel, reinó a su antojo en China para alcanzar la 31ª victoria de su trayectoria, las mismas que Nigel Mansell, y romper una racha de 13 carreras sin ganar –perdió la cuenta y dijo “ocho o nueve”–. La comunión entre el piloto y la escudería quedó escenificada cuando Alonso se bajó del coche, cogió una bandera de Il Cavallino Rampante y la ondeó con orgullo y cuando contestó por radio a su ingeniero de pista, Andrea Stella.

– No necesitamos que empujes, Fernando.
– No estoy empujando.
Mintió el piloto de Ferrari, que marcó una nueva vuelta rápida en una prueba que comenzó con una salida fulgurante, en la que se merendó por la izquierda a Kimi Raikkonen, superado justo después por la derecha de Felipe Massa, hábil también para deshacerse de Nico Rosberg. En la cuarta vuelta los dos Ferrari superaron casi a la vez a Lewis Hamilton y coparon las dos primeras posiciones hasta la primera parada en boxes a pesar de ir perdiendo tiempo por la degradación de las gomas blandas. El equipo priorizó que el asturiano parase antes –en la séptima vuelta, como Raikkonen– y Massa lo hizo una después. Felipinho no le cogió el punto al coche en China y acabó sexto a más de 40 segundos de su compañero, que le encontró a faltar a su lado en el podio: “Esperaba que los dos coches estuvieran aquí”. Atentos a sus comentarios estaban Raikkonen, a su derecha como segundo clasificado –“quería ganar y, por tanto, este resultado no me llena”– y Hamilton, más satisfecho: “Estoy muy contento con el resultado, por el equipo y los puntos”. Y también, aunque no lo dijo, por haber resistido al ataque de Sebastian Vettel, que conserva el liderato con 52 puntos, pero ve cómo Raikkonen se le acerca a tres puntos, Alonso a nueve y Hamilton a doce. Baby Schumi hizo una gran remontada partiendo con los duros como Jenson Button, quinto y que lideró varios giros la prueba después de aguantar con ellos 24 vueltas, ocho más que Nico Hulkenberg, que acabó décimo, pero lideró la prueba un buen rato.

“El coche se ha comportado casi perfecto desde la salida y la llegada”, destacó Alonso, contento con el ritmo en carrera, el rendimiento de los neumáticos y la estrategia. Si el primer juego de gomas –blandas– le duró siete vueltas, aguantó y haciendo grandes tiempos el primero de duras 18 vueltas y “siempre paramos un poco más tarde que ellos [que sus principales rivales]. Eso nos daba un colchón de seguridad”. Esta vez Alonso no estuvo implicado en ningún incidente en una carrera en la que no faltaron percances. El que se llevó la palma fue de nuevo Mark Webber, que días después de que Red Bull anunciase que no habrá órdenes de equipo tras el desaguisado de Malasia salió desde el pit lane y después de una buena remontada tuvo que abandonar por una pésima parada. Al australiano le colocaron mal la rueda trasera derecha, que se le acabó saliendo. Al australiano le habían obligado a parar para cambiar el morro tras un choque con Vergne          -por el que después fue penalizado con tres puestos en la parrilla de Bahréin- y a pesar de que el propio piloto asegurase que no hacía falta. Más motivos para Webber de estar enfadado con Red Bull. Y, entre otros, Gutiérrez se comió a Sutil y ninguno acabó una carrera plácida para Alonso: “Esto me sirve para sacarme la presión después de Malasia”. David Coulthard, entrevistador en el podio, reaccionó rápido replicándole: “Fernando, tú siempre dices que no sientes presión”. “Procuro no tenerla”, respondió el asturiano, que venció por segunda vez en su carrera en China, con lo que iguala el registro de Hamilton.   
    

domingo, 24 de marzo de 2013

El incendio de Vettel

El alemán desobedece a Red Bull y arriesga al límite con su compañero Webber para vencer en Malasia, donde Alonso abandona

Webber, Vettel y Hamilton, en el podio del circuito de Sepang - Reuters.

Sebastian, vas más rápido. Sebastian, eres mejor que él. ¿A qué esperaras a adelantarle?”. Eso, o algo parecido, pensó Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987) mientras Adrian Newey y el equipo Red Bull se frotaban las manos viendo claro un doblete plácido en Malasia con Mark Webber como vencedor, tras un salida brillante por fin, y con Vettel como escudero. Pero el alemán obvió las indicaciones del equipo y acosó a su compañero con un sinfín de paralelos e intentos de adelantarle al límite hasta que lo consiguió, mientras en Red Bull tenían el corazón en un puño. Y Webber, claro, no daba crédito a lo sucedido: Yo también podía haber ganado. Tras la última parada [cuando él como líder] nos dijeron que la carrera había acabado, que cuidáramos el coche, el motor y las ruedas. Seb tomó su propia decisión”. Vettel sólo se escuchó a sí mismo y reaccionó como en el ecuador de la prueba, cuando soltó por radio sobre su compañero: “Es demasiado lento, sacadle de mi camino”. Vettel acabó por ceder en la rueda de prensa: “Pido perdón, debo una explicación a Mark y al grupo. Éste es un triunfo del que no me siento muy orgulloso”. Así fue la tercera victoria de Baby Schumi, nuevo líder del Mundial con 40 puntos, en el circuito de Sepang, donde Lewis Hamilton completó el podio –Nico Rosberg, cuarto, sí hizo caso de las instrucciones de Mercedes y no puso en peligro ese puesto– en una carrera en la que Alonso no pudo completar ni dos vueltas, después de chocar por detrás con Vettel en la segunda curva, donde se dañó el alerón delantero. Una vuelta después éste se rompió del todo y le hizo perder el control: “Tal como estaba la pista, si hubiéramos entrado a cambiar el morro lo habríamos tenido que volver a hacer en la tercera o la cuarta vuelta y eso nos habría colocado últimos destacados”. 

Alonso siguió el resto del gran premio por la televisión como un simple espectador más. Es posible que no viera en directo la confusión de Hamilton en su primera parada, cuando se fue directo hacia los mecánicos de McLaren, su escudería de siempre, y no a Mercedes. Por entonces Vettel ya había sido el primero en pasar por boxes (sexta vuelta) para poner las neumáticos más blandos en un circuito mojado en algunos tramos y seco en otros. Webber paró después y puso los duros y se colocó líder. El australiano fue cogiendo una cierta ventaja con respecto a Vettel, que mantenía a raya a Hamilton. Bastante más lejos estaba Felipe Massa, brillante en la calificación –partió segundo, por delante de Alonso–, y que “perdió todo lo ganado” en la salida, cuando su F138 sufrió problemas de adherencia. Felipinho, que luego se marcó algunas vueltas rápidas, cayó a la octava plaza tras su última parada. Massa se deshizo de Pérez, dejó clavado a Raikkonen –que sólo pudo ser séptimo tras vender en Australia y es segundo en la general con 31 puntos– y no le costó excesivamente superar a Grosjean para acabar quinto.

Duelos con chispa

Si el de Webber y Vettel resultó el duelo estrella, el del propio Raikkonen con Hulkenberg tampoco tuvo precio. Se lo acabó llevando el finlandés después de muchas tentativas. También resultó impagable la batalla entre Hamilton y Rosberg, a quienes desde la radio dijeron que se quedaran las cosas como estaban, con el británico por delante. Hamilton estuvo atento con su compañero –“Nico merecía estar aquí en el podio”– y Rosberg habló en plural, pensando en el bien de la escudería dirigida por Ross Brawn: “Al final el equipo me dijo de no forzar a Lewis. Yo iba más fuerte. Lo importante es que estamos cerca de Red Bull y sabemos que podemos ir todavía más rápidos”.

Mercedes está en la buena línea, mientras que McLaren sigue perdida. Checo Pérez logró sus primeros dos puntos tras concluir noveno y Button, pese a cuidar al extremo sus neumáticos, pagó su precipitación en boxes, pues salió antes de que le ajustaran una rueda, y acabó abandonando a dos giros del final en un día marcado por la retirada de Alonso y el incendio de Vettel.  
  

domingo, 17 de marzo de 2013

Raikkonen corona a Lotus en Australia

El finlandés, fino en la conducción, hace dos paradas para vencer en el estreno del curso por delante de Alonso y Vettel

Raikkonen celebra con su equipo el triunfo en el circuito de Albert Park - AFP. 

“Nunca pienso en lo que hago, la verdad. Sólo lo hago. Es automático” es una de las frases de cabecera de Kimi Raikkonen (Espoo, Finlandia, 1979), un tipo que se muestra impasible con la prensa, aparentemente dice lo que piensa y celebra las victorias a cámara lenta y los mínimos gestos. Cuando se bajó del Lotus como primer ganador de curso en Australia el piloto finlandés más que celebrar la victoria pareció saludar a su equipo y a la grada. Apenas levantó el puño. Raikkonen no se volvió loco porque las cosas hubiesen ido como habían programado en su escudería. Lo programado era hacer una buena salida –mejoró dos puestos para ponerse quinto– y realizar dos paradas, una menos que sus grandes rivales: “Tenía un buen coche y sentía que podía hacer una buena carrera”. Fue el broche de oro para Lotus, la formación que menos ha rodado durante la pretemporada con el E21, pero que más partido le ha sacado a las pruebas para mejorar con respecto a la temporada pasada. También es notable el cambio en Ferrari, pues Fernando Alonso fue segundo, por más que no tuviese opciones reales de superar a Raikkonen, y Felipe Massa, cuarto, por detrás de Sebastian Vettel, inquieto desde las primeras vueltas por el desgaste de los neumáticos.

A Raikkonen no le descentró ni su reciente separación de la modelo y ex Miss Finlandia Jenni Dahlman. En Albert Park actuó según lo pautado por el equipo para sumar su 20ª victoria -tantas como su compatriota Mika Hakkinen-, la segunda después de su regreso a la Fórmula 1 tras su paso por los rallies y la Nascar. Lotus le brindó la oportunidad de volver la temporada pasada y el finlandés agradeció la confianza puntuando en 19 de las 20 carreras –sólo se le resistió China y ganó en Abu Dabi– y fue el único que no abandonó. Y en Australia comenzó el curso convenciendo, protagonizando un bonito duelo con Hamilton –sexto en su estreno con Mercedes– en las primeras vueltas, entró al compás de Alonso en su primera parada y alargó el segundo juego de neumáticos –el duro– 25 vueltas, seis más que el asturiano, que pese a intentarlo nunca pudo acercarse lo suficiente a su rival: “El coche responde bien. Somos competitivos”.

“¡Tira adelante!”

Raikkonen fue el octavo líder diferente en una prueba en la que, una vez más, Webber –sexto en casa– se descompuso en la salida y fue engullido por varios pilotos. Entre ellos Massa, un ciclón en el comienzo. Felipinho se deshizo del propio Webber y de Hamilton en los primeros metros y no dejó que se escapara como suele hacer Vettel, a quien ató en corto. No le hizo gracia a Massa que Ferrari alargase su segunda parada a pesar de que les había advertido que tenía problemas –“¡tira para adelante!”, le dijeron por radio– ni tampoco que Alonso cambiase las gomas tres vueltas después que su compañero. Ahí perdió comba el brasileño, que perdió tiempo y varias posiciones, hasta quedarse por detrás de Sutil, un incordio para los mejores en Melbourne y al que sólo superó cuando el alemán hizo su última visita a boxes. Sutil tuvo un comportamiento ejemplar en el trazado después de su retorno a la competición tras haberse enzarzado en una trifulca con uno de los patrocinadores de Force India en una discoteca de Shanghai.

Sutil fue precisamente el último escollo para Raikkonen, que adelantó al alemán a faltas de 12 giros y evitó que Alonso se acercase más de lo necesario: “Fernando ha reducido diferencias, pero tenía suficiente ventaja”. El finlandés coronó a Lotus en Australia el día que su compañero Grosjean fue décimo, justo en medio de los pilotos que más decepcionaron, los McLaren. Checo Pérez fue undécimo en su debut con la escudería de Wooking y Button, noveno.  

domingo, 25 de noviembre de 2012

Vettel se corona como tricampeón mundial ante un Alonso mayúsculo

El piloto de Red Bull iguala los títulos de Ayrton Senna y se convierte en el más precoz en conseguir tras ser sexto en Interlagos, donde al asturiano no le bastó ser segundo en una carrera ganada por Button

Vettel y varios miembros de su equipo indican su nuevo de mundiales: tres -  AFP. 

“Sebastian, esta posición es suficiente, es suficiente”, le dijeron desde la radio a Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 3 de julio de 1987). El mensaje pretendía calmar a un piloto que bajo cualquier circunstancia exprime al máximo el RB8, el coche más completo de la parrilla. A ocho vueltas para dar por concluido el Mundial de 2012 en Brasil Vettel rodaba séptimo y estaba a punto de igualar a Ayrton Senna –y también a Jack Brabahm, Jackie Stewart, Niki Lauda y Nelson Piquet– coronándose tricampeón mundial –y de hacerlo con 25 años, otro récord más en su trayectoria-, por más que Fernando Alonso fuese segundo en el circuito de Interlagos tras Jenson Button, vencedor de la carrera. Pero Vettel también quería acercarse a Michael Schumacher y rebasarle. Schumi, en el día de su despedida, no puso reparos a su compatriota para que así lo hiciese, justo antes de que Petrov, doblado eso sí, tampoco opusiese resistencia –como marca el reglamento– a Alonso, que no había podido con el búlgaro en Abu Dabi en 2010. Entonces, como en 2007, al asturiano se le escapó el título a última hora por tener la mirada corta y centrarse en un rival, cuando había otro con opciones más remotas. Esta vez el único contrincante era Vettel, el mismo capaz de remontarle 44 puntos y llegar a la última cita en Interlagos con 13 de margen. El mismo que en la primera vuelta vio de cara cómo le pasaban varios rivales después de que Bruno Senna, sobrino de Ayrton, le hiciese un estropicio, dañándole la carrocería y golpeando el sistema de escape: “Ha sido la carrera más difícil de mi vida. Imagínate verte a las primeras de cambio en sentido contrario y con todo el mundo viniendo hacia ti. Para rematarlo, luego la pifiamos con los neumáticos”. El mismo al que le dijeron que no podían repararle el coche en boxes y que progresó de la última plaza a la sexta en nueve giros, beneficiado también por los abandonos y el baile de paradas por la incertidumbre del cielo. No cayó el diluvio que esperaba Alonso, al que como a Vettel le ayudó la enésima retirada de Lewis Hamilton cuando iba primero tras ser embestido por Hulkenberg, la sorpresa de la jornada y que lideró la prueba varias vueltas porque, como Button, alargó la primera parada. Otro accidente, en este caso de Di Resta en la penúltima vuelta, hizo que el coche de seguridad custodiase a los pilotos en la llegada triunfal de Vettel, sexto en el GP de Brasil y que ya cuenta con la triple corona a pesar de un Alonso mayúsculo que le ha exigido hasta el final y ha sabido sacar un rendimiento similar –la diferencia final fue de tres puntos, 281 por 278– a un F2012 sensiblemente inferior al RB8.         

El gran legado de Alonso es su pilotaje, sus títulos con Renault (2005 y 2006) y el haber optado hasta el último día a tres coronas más. Tres oportunidades para igualar a Senna, su gran ídolo, una marca que hace seis años consideraba suficiente como para poder retirarse y que le es esquiva a pesar de haber hecho “mi mejor año”. Y sobre todo de sentirse reconocido: “Es la primera vez que he puesto a todo el mundo de acuerdo, a pilotos, a ex pilotos, de Francia, de Inglaterra... de que he sido el mejor del campeonato. Esa sensación es muy buena”. El piloto de Ferrari utilizó en su discurso palabras nobles como orgullo y corazón y se mostró agradecido por el trabajo del equipo, al que le pidió tener un “coche un poco más rápido el año que viene”. Pero en sus referencias para contestar a los periodistas si había perdido la corona en Interlagos fue demasiado selecto acordándose de cómo le embistió Grosjean en Spa y de denunciar la simple reprimenda a Vettel tras la calificación de Japón. Dejó a un lado, por ejemplo, las dos retiradas por problemas mecánicos del alemán en Valencia y Monza, y el generoso trabajo de su compañero Felipe Massa, obligado a cambiar la caja de cambios en Austin para que Alonso saliese por delante y a dejarse adelantar en Brasil ante su afición –Felipinho fue tercero y logró su segundo podio del curso–. El asturiano, que  tampoco mencionó a un Raikkonen que arruinó su carrera en Suzuka, volvió a repetir que había sido un “milagro” llegar al último día con opciones de título –y así es–, pero se excedió con las cábalas, diciendo que si tuviese un coche como el resto “seguramente” hubiese ganado el Mundial varias carreras antes. Vettel tampoco se llevó una felicitación de Alonso, mayúsculo, excepcional  en la pista, pero que no estuvo a la altura de su pilotaje ante los medios.     

domingo, 18 de noviembre de 2012

Hamilton funciona como el mejor aliado de Alonso en Austin

El piloto de McLaren gana el GP de EE UU por delante de Vettel y del asturiano, que llegará a Interlagos a 13 puntos del alemán 

Hamilton levanta el trofeo de vencedor en Austin ante Vettel y Alonso - Reuters. 

“A pesar de cómo han ido las cosas, tengo la extraña sensación de que le restaré puntos a Sebastian”, pronosticó Fernando Alonso después de ser noveno en la Q3 –octavo a la práctica por la sanción a Romain Grosjean por cambiar la caja de cambios, la misma decisión que tomó Ferrari con Felipe Massa para que Alonso partiese séptimo– y de ver cómo Vettel lograba su sexta pole del curso. Seguro que el asturiano contaba con hacer una salida tan buena como la que realizó –se colocó cuarto– y con que Lewis Hamilton, quien fuera su problemático vecino en McLaren, iba a su mejor aliado contra Vettel. Hamilton ya había dicho sus preferencias hace tiempo: si él no tenía opciones de ser campeón quería que lo fuese Alonso, el mismo que hace cuatro años deseaba en voz alta que ganase el título Massa “para que no gane Hamilton”. Ahora se respetan y se piropean. A la hora de la verdad, Alonso no pudo restar puntos con Vettel, pero con su tercer lugar sólo perdió tres puntos –con lo que tiene 13 de desventaja– con respecto al alemán, al que le valdría con ser cuarto en Interlagos, la última cita del curso, en el caso de que Alonso ganase la carrera. El asturiano tiene mucho que agradecerle a Hamilton, que agobió al límite a Vettel hasta adelantarle a falta de 14 vueltas y convertirse en el primer vencedor en el circuito de Austin, el nuevo escenario del GP de EE UU y donde el curso que viene también se disputará el Mundial de MotoGP. En Red Bull rezaban para que su piloto fetiche no tuviese los problemas que el actor secundario, Mark Webber, que tuvo que retirarse por problemas en el alternador. La remontada de la jornada –del 11º al cuatro lugar– fue para Massa, al que no le gustó la estrategia de Ferrari, pero que optó por el discurso más corporativo –“soy una persona honesta. Quiero dar lo máximo para ayudar a la escuadra y a Fernando”–.

“Ganaremos, perderemos, pero como siempre no nos vamos a rendir hasta la bandera a cuadros”, advirtió Alonso, convencido de que puede dar la sorpresa el último día en Brasil, como hizo el propio Vettel en Abu Dabi en 2010, cuando ganó la carrera su primer Mundial siendo el aspirante que peor lo tenía –Alonso fue séptimo y Webber octavo en aquella cita–, o en 2007, cuando Kimi Raikkonen se llevó la corona, también tras ganar la carrera, en este caso en Interlagos, y de que Alonso fuese tercero –curiosamente, detrás de su actual compañero, Massa– y Hamilton acabó octavo. El asturiano piensa que esta vez la suerte puede cambiar a su favor -para ser campeón necesita ganar la carrera y que Vettel no pase del quinto puesto, ser segundo y que el alemán no supere la octava posición, o acabar tercero y que Vettel sea décimo o no puntúe- y se esmerará al máximo para que así sea y asegurar el segundo puesto en el Mundial de constructores. El primer puesto, por tercer año consecutiva, es para Red Bull, por más que Webber no puntuase.

Micrófono en mano, Vettel recordó que su debut en la Fórmula 1 fue en Estados Unidos hace 5 años conduciendo un BMW sustituyendo a Robert Kubica, que había tenido un grave accidente en Canadá. Mientras el piloto de Red Bull relataba sus inicios en el Gran Circo, Hamilton y Alonso hablaban en el podio y sonreían. Para el británico, el último en ganar en Estados Unidos –lo hizo en Indianápolis en 2007 y que igualó las 21 victorias de Mika Hakkinen– era una jornada especial: “Estoy muy orgulloso. Hacía tiempo que no ganaba”. Y para el asturiano la continuación de un sueño, el tercer Mundial: “Perder tres puntos con Sebastian en un fin de semana en el que ellos volaban es para estar contentos”. El asturiano volvió a ser infalible y en la salida se merendó a Nico Hulkenberg, a Michael Schumacher y a Raikkonen, y vio cómo los tres primeros se escapaban sin remedios. A Hamilton no le costó en exceso superar a Webber, que tuvo que abandonar de nuevo –vuelta 17– y Alonso se colocó tercero, una posición que ya no perdería a pesar de que su pit stop fue uno de los más lentos (6'3 segundos) y de que le pasase Jenson Button cuando éste, el único junto con Nico Rosberg en partir con gomas duras, todavía no había hecho la parada en boxes.       

domingo, 4 de noviembre de 2012

Vettel le da la vuelta al calcetín en Abu Dabi y apenas cede ante Alonso

El alemán, indestructible pese a partir desde el pit lane, acaba tercero por detrás del asturiano, que se le acerca a 10 puntos, en la primera carrera que gana Raikkonen tras su retorno a la Fórmula 1

Alonso, Raikkonen y Vettel en el podio de Yas Marina - AFP. 

Seguro que a Kimi Raikkonen (Espoo, Finlandia, 1979) le gustaría tener las comodidades de ciertos grupos de música, que casi después de acabar su concierto se marchan custodiados del estadio en un coche, ajenos al éxtasis de los seguidores, al grito de algunos inconformistas que no tienen suficiente con las canciones de más que sus ídolos han tocado después de hacer el tradicional amago de irse. Seguro que le gustaría desaparecer después de la carrera si no ha quedado entre los tres primeros y debe recoger el trofeo correspondiente. A Iceman le atrae la competición, la rivalidad con el resto y superarse a sí mismo. El resto le trae sin cuidado: “Me gusta competir. Toda la mierda que hay alrededor de la Fórmula no me interesa en absoluto”. En parte por eso aparcó el Gran Circo para probar suerte y encontrar nuevos estímulos en el Mundial de rallies y la Nascar, después de salir por la puerta de detrás de Ferrari y negociar hasta el último momento su regreso a McLaren, que no aceptó sus pretensiones económicas. Iceman volvió a ganar en Abu Dabi con Lotus tras su lejana victoria en Spa en 2009 con la escudería de Il Cavallino rampante. Raikkonen, fabuloso, se puso segundo en la vuelta inicial avanzando a Mark Webber y a Pastor Maldonado y se colocó primero tras el enésimo problema de fiabilidad del McLaren de Lewis Hamilton, que tuvo que abandonar. Segundo fue Alonso, tenaz para perseguir hasta el final al piloto de Lotus. Tercero acabó Sebastian Vettel, indestructible pese a partir desde el pit lane –por no tener el combustible mínimo tras la calificación; Red Bull optó por salir desde lo talleres para poder cambiar la configuración del coche- y tener que hacer una parada más para cambiar el alerón. Al bicampeón alemán le benefició la salida del coche de seguridad por segunda vez en una carrera con siete abandonos y repleta de emoción que deja a Alonso a 10 puntos de Vettel. El asturiano le recortó tres puntos en el circuito de Yas Marina. 
       
Paula, la madre de Raikkonen, cuenta que sólo ha visto perder los nervios una vez a su hijo. Sucedió cuando éste tenía seis años y se impacientó en la zona de juegos de la consulta mientras esperaba que el médico atendiese a su madre. Al pequeño Kimi le dieron un puzzle de su edad para que lo completara y refunfuñó hasta que no le proporcionaron otro, para niños de 10 a 15 años, que también resolvió. Explica su entorno que no se puede competir con él ni al juego más intrascendente, pues Iceman quiere ganar siempre: “Las últimas carreras no han sido fáciles. Me hubiera gustado ganar antes, pero la victoria ha llegado ahora”. Raikkonen es el octavo piloto en imponerse en una carrera este curso, pero ya sabe que sus opciones de ser campeón son imposibles, pues a falta de dos carreras y con 50 puntos en juego le separan 57 de Vettel, fantástico para ir sorteando rivales y remontar 20 posiciones: en la primera vuelta rodaba 20º, en la séptima, 14º, y en la 15ª, después de la primera aparición del coche de seguridad –tras el vuelo de Rosberg por encima de Karthikeyan– ya iba décimo, instalado en la zona de puntos. 

Stop and go para Pérez

Vettel adelantó a su compañero Webber cuando éste pasó por boxes, aunque al australiano ya le habían instado desde la radio a que no molestase. Webber acabó abandonando después de estar implicado en varias acciones investigadas por la organización. En la última acabó retirándose tras el lío organizado Checo Pérez, castigado con un stop and go. Grosjean también tuvo que abandonar y se fue muy enfadado. Buenas noticias para Felipe Massa, vulnerable por primera vez en las últimas carreras y que había sido incapaz de contener al propio Pérez. Massa, séptimo en el circuito de Yas Marina, se aprovechó de las retiradas de Rosberg y del propio Grosjean para escalar también hasta el séptimo puesto en la general. 

El tercer puesto final era y continúa siendo, por más que lo tenga muy difícil, el objetivo de Hamilton, triste por tener que aparcar su McLaren cuando gobernaba la carrera por un problema en la bomba de gasolina y agradecido, eso sí, por lo que pudo ver después: “Me lo he pasado muy bien, ha sido un gran premio muy, muy interesante”. El británico anunció novedades en su coche para Austin, circuito desconocido por todos los equipos y donde se vivirá un nuevo capítulo en la lucha por la corona mundial de 2012. “Intentamos adelantar a Raikkonen en las dos últimas vueltas, ya que iba más lento, pero estar segundos ha sido lo máximo que hemos podido hacer. Ha sido un domingo perfecto, luchamos hasta el final”, prometió Alonso, brillante en la salida y en una carrera en la que no cometió fallos y pudo tener en Button a su perfecto aliado. “Button se ha dormido y Vettel le ha adelantado [en una acción de centímetros]”, le avisaron desde la radio al asturiano, que sabía que tenía por detrás al alemán a tres giros. “¿Si me esperaba estar en el podio? Si te doy sincero [le dijo a David Coulthard] pensaba que podría estar aquí”, aseguró Vettel. 

domingo, 28 de octubre de 2012

Vettel vuelve a reinar en India y Alonso minimiza daños

El piloto de Red Bull gana su cuarta carrera consecutiva, mientras que el asturiano araña un segundo puesto por delante de Webber y los McLaren


Alonso y Vettel se saludan en el podio de Buddh - AP. 

Sabe Fernando Alonso que más allá de en los entrenamientos, en la calificación y en la propia carrera, hay otro lugar donde se puede restar décimas con los rivales: rodeado de micrófonos y ante los medios de comunicación. Horas antes del GP de India, tras quedar encuadrado quinto y en la tercera fila en la salida, el piloto de Ferrari dio en el blanco: “Este Red Bull terminará primero o segundo independientemente de quién lo conduzca”. Y se mostró optimista: “Creo al 100% que vamos a ganar el título”. Regaló dos frases para advertir en público que el dominador del Mundial no es Sebastian Vettel, sino el responsable del RB8, Adrian Newey. El alemán, que no pierde los nervios como antes ni dentro ni fuera de la pista, fue a lo suyo y venció con facilidad en el circuito de Buddh por cuarta carrera consecutiva para ampliar a 13 puntos su ventaja como líder con Alonso, contento con la velocidad punta del F2012 y por haber podio batir a los McLaren y a Mark Webber, tercero, a falta de 12 giros para el final.

Bastante antes, en concreto en la 32ª vuelta, Vettel contestaba indirectamente a las declaraciones de Alonso restándole méritos. Sereno, el piloto de Red Bull se dirigió a su equipo por radio: “Si queréis puedo estar un rato más”. Los punteros del Mundial, excepto Hamilton, habían realizado la primera y única parada en boxes. Vettel no tenía prisa para hacerlo: estaba tan cómodo que no se preocupaba por el desgaste de los neumáticos ni por perder algo de tiempo. Mientras Alonso tenía entre ceja y ceja a Webber, aunque le distanciaba el tiempo suficiente como para no poder utilizar el DRS. Lo pudo hacer el asturiano cuando a Webber le falló el KERS. Alonso se había merendado en la salida a Lewis Hamilton –cuarto al final– y se fue a por Jenson Button –quinto–, al que superó en la cuarta vuelta, mientras su compañero Felipe Massa hizo de tripas corazón para contener a Kimi Raikkonen y celebrar su renovación con Ferrari con un sexto puesto. 

“La segunda posición es un regalo que nos permite mantenernos vivos en el campeonato. No nos rendiremos nunca. Faltan tres carreras (Abu Dabi, Estados Unidos y Brasil), nuestro momento llegará. Continúo pensando que seré campeón”, dijo Alonso. Mientras, Vettel se mostraba muy orgulloso y cauteloso: “Este circuito me encanta, es fantástico subir al primer escalón del podio otra vez. Todo ha salido según lo habíamos planificado. La victoria supone otro buen paso, pero aún queda mucho camino por recorrer. Tengo el Mundial en una mano, pero Fernando lo tiene en la otra”.

domingo, 14 de octubre de 2012

Vettel, un líder que no se contiene

El alemán sella en Corea su tercera victoria consecutiva el día del primer doblete del curso de Red Bull y se coloca primero en el Mundial con seis puntos de margen sobre Alonso, tercero

Newey y Vettel, en el podio de Sampori.  

“Sebastian, no te queremos molestar más, pero piensa que en un momento todo habrá pasado y no te habrás dado cuenta”, le decían por radio a Sebastian Vettel (Heppenheim, Alemania, 1987), un ganador incontenible e incorregible que a pesar de contar con más de 13 segundos de colchón sobre Fernando Alonso, su principal rival por el Mundial, seguía dándolo lo máximo de sí, hasta completar su mejor vuelta en el último giro. No es la primera vez que el piloto alemán consigue este registro, que le define como un tipo inconformista y que desespera a Red Bull. La escudería dirigida por Christian Horner celebró en el GP de Corea el primer doblete del curso, pues Mark Webber fue segundo y restó puntos a Alonso, tercero –Ferrari tuvo que persuadir a Felipe Massa, cuarto y aceptó las órdenes de equipo– y que perdió el liderato y está ahora a seis puntos de Vettel, que en Sampori sumó su cuarta victoria de la temporada y la tercera consecutiva tras las de Singapur y Japón para concretar una tremenda remontada. El bicampeón alemán llegó a estar a 44 puntos del asturiano después del triunfo de Alonso en Alemania, justo antes de las vacaciones y la última vez que Alonso lideró una vuelta.

“El campeonato está muy abierto, pero más que en Alonso tenemos que concentrarnos en nosotros”, advirtió, seguro, Vettel, quien sólo necesitó encontrar el hueco en la salida para adelantar a su compañero Webber y poner tierra de por medio en una jornada desastrosa para McLaren, que vio cómo Jenson Button tenía que abandonar en la primera vuelta tras ser embestido por Kobayashi –“menudo idiota. Si ha llegado aquí tiene que saber que una carrera dura más que dos vueltas”, dijo el británico, que también culpó a Checo Pérez, sobre el japonés– y cómo Lewis Hamilton sudaba tinta para conseguir un punto hasta la línea de meta, conteniendo al propio Pérez.

“Estás demasiado cerca de Fernando”

Ferrari ya es segundo en el mundial de constructores con seis puntos más la escudería de Woking gracias a la ascenso de Massa, excelente para adelantar a Kimi Raikkonen -quinto- y al propio Hamilton dispuesto a seguir escalando en la general –es noveno con 81 tantos, por los 81 de Romain Grosjean y los 93 de Nico Rosberg, 93–. En julio Felipinho estaba casi sentenciado, pero sus últimos resultados le acercan a la renovación. En Corea incluso tuvo que aflojar el ritmo cuando estaba acercándose peligrosamente a Alonso. “Estás demasiado cerca de Fernando y tienes que ponerte a dos segundos”, le ordenaron desde boxes y Massa, claro, tuvo que obedecer: “No estoy jugándome el campeonato y puedo permitirme el lujo de avanzarle, pero estoy contento de haberlo hecho lo mejor posible”.

Muy serio estaba Alonso, que deseó en voz alta “una última evolución que nos haga más competitivos” y también fue optimista repasando que si Vettel ha ganado las tres últimas carreras y “sólo nos saca seis puntos” tendrán opciones en las cuatro carreras que restan. En India Ferrari presentará nuevas mejoras, pero también lo seguirá haciendo Red Bull, que no tuvo un inicio de temporada sencillo y que ahora marca la pauta al ritmo de Vettel. El nuevo líder que no contiene en la pista –es el que más vueltas ha ido primero– ni en el podio, donde bañó en champán a Adrian Newey –algo se olía el director técnico de la escudería de la bebida energética y llevaba puestas unas gafas de motocross–. Vettel repitió su triunfo en Corea del año pasado y alcanzó las victorias en la Fórmula 1, con lo que ya está por delante de Fangio.

domingo, 7 de octubre de 2012

Vettel se recrea en Japón para ponerse en el cogote de un Alonso que abandona y Massa renace

El piloto de Red Bull reduce a cuatro puntos su desventaja con el asturiano y Felipinho, segundo, vuelve al podio dos años después

Massa y Vettel se felicitan tras el GP de Japón. 

Parece un tipo tímido, tranquilo y detallista. Un padre de familia discreto que se gana la vida pilotando un Ferrari y es apreciado en el paddock. Por eso Fernando Alonso y Michael Schumacher no dudaron en ponérselo en los hombros el 27 de agosto de 2006. Un acto de aprecio a Felipe Massa (São Paulo, Brasil, 1981), que acababa de lograr en Turquía su primera victoria en la Fórmula 1 en su temporada de estreno en la escudería de Maranello y teniendo como compañero de equipo a Schumi, el mejor piloto de todos los tiempos. A su pesar, Massa está acostumbrado a vivir aparcado de los focos, tanto que en la última carrera del Mundial de 2008, cuando se estaba jugando el título con Lewis Hamilton, algún diario publicó ese día entrevistas con el británico dando a entender que el brasileño no tenía nada que hacer. Pero Felipinho se hizo con la pole y ganó en Interlagos ante su público, aunque le sobró la última curva para coronarse campeón. Lo fue durante unos segundos, los que le duró la alegría de ser el rey. Hay quien olvida ese momento o que estuvo al límite de la muerte con su accidente en Hungaroring el curso siguiente. O en su reaparición fue segundo en Bahréin, un ejemplo de superación minimizado porque aquel día Alonso ganó en su estreno en Ferrari, que instaría carreras después a Felipinho a dejarse adelantar en Hockenheim cuando iba primero. De aquel 2010 databa el último podio de Massa, de Corea del Sur, de dos años. Hacía 35 carreras que Felipinho anhelaba ese momento y llegó en Suzuka, en un día nefasto para Alonso, a quien vio hacer un trompo a su izquierda después de que Kimi Raikkonen le embistiese por detrás y el asturiano pinchase después una rueda. Un regalo para Sebastian Vettel, que no tuvo problemas para continuar con la primera posición que atesoraba desde la calificación y reducir a sólo cuatro puntos la diferencia con Alonso por el liderato. Resultó un recreo para Vettel y agua bendita para Massa, segundo y muy cariñoso con Kamui Kobayashi. Fue el primero en ir a felicitar dándole en el casco al japonés, emocionado por su primer podio en el Gran Circo y en el gran premio de su país.

Massa se contuvo hasta que le dieron la copa como segundo clasificado. Entonces se saltó el protocolo y se bajó un momento del podio para jugar con la botella de champán, antes de que le entrevistara Jean Alesi, un ex Ferrari que le felicitó –“estoy feliz por ti, Felipe”–. “Estoy contento porque he podido evitar los accidentes –pudo esquivar el de Grosjean, otra vez él, con Mark Webber–”, reconoció Massa, hábil para colocarse ya cuarto en la segunda vuelta después de salir décimo y ganarse el segundo puesto alargando dos giros la primera parada para sacar el máximo partido a las gomas blandas y superar a Jenson Button, cuarto y de nuevo con problemas en la caja de cambios –estrenaba una nueva tras romperla en Singapur–, y a Kobayashi. El piloto japonés, que dio a Sauber sus primeros puntos desde el triunfo de Pastor Maldonado –octavo en Suzuka–, empezó a perder comba con Massa después de que éste encadenase dos vueltas rápidas, en las vueltas 20 y 21. Justo antes de que Checo Pérez, el piloto que tanto había sonado para sustituir al brasileño en Ferrari el curso que viene, cometiese un error y tuviese que abandonar, con lo que Felipinho le adelanta en la general y se coloca noveno. Otro empujón más para ganarse su renovación con Ferrari, dada por imposible durante casi toda la temporada por gran parte de prensa y aficionados. Tampoco le ayudó su inicio, con dos puntos en las cinco primeros carreras. En las cinco últimas acumula 46 de sus 69 puntos. 

Un mini campeonato

El momento en el que Massa hizo su segunda y última parada Alonso hablaba ante los medios con un discurso histórico –“llevo años a 50 puntos del primero y ahora estoy con cuatro puntos más”–, políticamente correcto –“creo que Raikkonen me tocó por detrás y pinché”–, optimista –“me tomo estas últimas cinco carreras como un mini campeonato, a ver quién lo hace mejor”– y dando una de cal y una de arena a Massa, a quien nunca ha considerado como rival desde que pilota en Ferrari –“creo que son un poco las casualidades de la carrera que Felipe esté segundo. Gente con coches mejores no han dejado de cometer errores (…) [El segundo puesto] es gracias al buen trabajo de Massa”–.

La antítesis de Alonso era Vettel, eufórico tras su segunda victoria consecutiva y la tercera de la temporada, las mismas que el asturiano y Hamilton, quinto días después de anunciar su compromiso con Mercedes, que ya no contará con Schumacher, quien se retirará a final de temporada y confluyó 11º después de salir 23º. Está contento con la remontada de su amigo Vettel, que le ha recortado 35 puntos a Alonso en dos citas y quedan 125 puntos en juego: “No sé qué puede pasar en las próximas carreras”. 
             

domingo, 23 de septiembre de 2012

Vettel se reengancha al Mundial ganando una carrera loca en Singapur

El bicampeón alemán se coloca a 29 puntos de Alonso, tercero y beneficiado por la retirada de Hamilton en Marina Bay

Vettel y Alonso se saludan tras la carrera - EFE. 

Se las prometía muy felices Lewis Hamilton superado un tercio del GP de Singapur. “Iba a velocidad de crucero hacia la victoria”, pretendía el británico lograr la cuarta de la temporada y la 12º en las 24 ocasiones que ha partido como primero. Quizás olvidó que el circuito de Marina Bay es sinónimo de contratiempos, sorpresas y percances, con un punto negro, el Crashgate, la lamentable pantomima de Briatore y Nelsinho Piquet, que firmó su adiós en la Fórmula 1. Hamilton no se salvó del gafe de una carrera que los pilotos quieren acortar por su exagerada dureza y se quedó helado cuando comprobó que su caja de cambios se había roto. Es la cuarta retirada este curso del piloto de McLaren este curso, con lo que que tiene difícil reengancharse al Mundial con tantos ceros ante Fernando Alonso, muy regular –sólo no puntuó en Spa, cuando fue arrollado por Grosjean– y que de nuevo estrujó al máximo al F2012 con un meritorio tercer puesto en una prueba con dos apariciones del coche de seguridad que ganó quien pasa a ser su inmediato perseguidor, Sebastian Vettel. Hacía más de cinco meses que no vencía el piloto de Red Bull  –“increíblemente contento”–, que se coloca a 29 puntos de Alonso, histórico con su 81º podio, uno más que Ayrton Senna. Jenson Button fue segundo.       

Seis abandonos hubo en Singapur y dos accidentes, el de Karthikeyan y el Michael Schumacher embistiendo a Vergne –muy deportivo dándole una palmada en la espalda a Schumi–, provocaron la salida del coche de seguridad dos veces, cosa que hizo que no se completasen las 61 vueltas previstas, sino que se diese por finalizada la prueba a las dos horas, el tiempo máximo señalado en el reglamento. En la primera aparición del safety car Alonso perseguía con insistencia a Pastor Maldonado, que después de hacer una nueva parada en boxes tuvo que abandonar por un problema hidráulico, con lo que el venezolano no puntúa desde su triunfo en Montmeló. Cuando Schumacher cometió su error Alonso era virtualmente tercero y su compañero en Ferrari, Felipe Massa, 16º después de haber salido 13º y de bajar hasta la 21ª posición en una salida en la que se abrió demasiado y se quedó encerrado. Felipinho fue utilizado como conejillo de indias por su equipo y no tardó en calzar las gomas duras, con las que se convirtió en el piloto más rápido en pista rodando el último. El baile en garajes y los percances y adelantamientos al límite como el que le hizo a su compatriota Bruno Senna permitieron a Massa protagonizar la remontada de la jornada para acabar octavo y en zona de puntos.    

Homenaje a Sid Watkins

Y diez puntos son los que le recortó Vettel a Alonso con su victoria, que dedicó al neurocirujano Sid Watkins, una institución en la Fórmula 1 y quien atendió el día fatal a Ayrton Senna. Vettel sacó a relucir su dedo índice reivindicativo y acarició su monoplaza con cariño. Escoltado por Button y Alonso en el podio, el alemán estaba al borde de la lágrima cantando el himno de su país, ya que seguramente no esperaba un día tan propicio. Segundos antes Hamilton se lamentaba de su suerte, un buen regalo de Alonso, que celebró, micrófono en mano, que en las últimas carreras sus principales rivales hayan tenido que abandonar. No lo ha hecho Raikkonen, sexto en Marina Bay, y el único que no falla junto al asturiano, pero a Ice Man le falta un triunfo que le haga ser un opositor más firme, lo que tampoco está logrando ser Webber, décimo y ya a 61 puntos de Alonso.